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Hay luz al inicio del túnel [Privado]

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Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Claire Black el Miér Jun 08, 2016 10:53 pm

Está todo negro. No puedo moverme. No puedo abrir los ojos... No puedo hacer nada... De pronto comencé a escuchar tenuemente unos pitidos como si de un monitor cardíaco, incluso un sonido extraño como una extraña mascarilla de ventilación. Traté mil veces de abrir los ojos, pero tan solo podía por lo menos escuchar un cesante "pip... Pip... Pip..." . ¿Estaba en mis clases de medicina?

No se...

Pude reconocer la voz de mi padre tenuemente. Trataba de poner más atención, hasta que logré reconocer que me estaba contando la película de Capitán América Civil War. Pude llegar a sonreí al recordar que no había visto el final de esa película. Noté que tenía algo en la parte de mi boca, pero no lograría hacer nada contra ello.

- Pa... No me... spoilees...

Logré decir cuando mi padre iba a contarme el final de la peli, que no vi por culpa de mi novio sensual. ¿Porqué? Por querer estar metiéndome mano en el cine. Al final nos tuvimos que largar de allí por lujuriosos. Sonreí nuevamente emitiendo un muy leve sonrido de risueño. Sentí como las grandes manos cálidas de mi padre apretaban la mía izquierda, con mucho cariño. De imprevisto y sin mi permiso alguien me abrió el ojo derecho y luego el izquierdo, cegándome con una luz que seguro hizo mover mis pupilas como locas. Lo peor es que yo no podía hacer nada, en esos momentos no tenía fuerza ni parq mover un dedo.

- Sus ojos reaccionan a la luz, eso es buena señal.

Escuché de alguien desconocido diciendo eso. ¿Este tipo es idiota o qué? ¿Quién se cree que es? ¿Y porqué mi padre no le abofeteaba por tratarme así mientras dormía una siesta?

- Si me apuntas con esa mierda... Pues claro que reaccionan... Imbécil...

Después de decir eso con bastante dificultad, las voces se atenuaron y me entró mucho sueño, iba a caer dormida nuevamente. Casi no podía escuchar el "pip" que era realmente molesto.

Espera... Se supone que si duermo estoy en mi cuarto... ¿Qué hacía ese pitido allí? ¿Era similar a un monitor cardíaco o ERA un monitor cardíaco? ¿Era la televisión? ¡Espera! ¿Qué? Ahora trataba con toda mi fuerza de voluntad abrir los ojos, y conseguí despegarlos un poco pero mis pestañas no me dejaban ver a través aunque apreciará por fin algo de luz en la oscuridad que me invadía desde hace rato. Escuchaba esta vez atentamente, reconociendo tres voces más. Apreté la mano de mi padre, que me devolvió el apretón.

- No te esfuerces, mi niña

¿Cómo que no me esforzara? Me estaba haciendo tremendo lío en mi cabeza... Solté su mano y me la llevé lentamente a la cara, tanteando con las yemas de los dedos un extraño plástico. Recorrí su contorno y pude deducir que era... Joder.




                                 

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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Miér Jun 08, 2016 10:54 pm


7 días antes



¡Justo hoy acabamos las clases! Yo terminé mi último año en Sweet Amoris por fin con buenas notas a pesar de que algunas asignaturas las estudié en el último momento. ¡Y orgullosa de ello, oiga! Por supuesto, Clay quiso hacer una super fiesta sorpresa a Hiro para celebrar el inicio de las gratificantes vacaciones, y como tenían que contratar a un barman nuevo decidió que yo la ayudara, y llamó a todos los que dejaron curriculum para que le hicieran un cocktail. En definitiva, el que más nos gustara a Kenichi, Clay y a mi iba a ser el que contrataría, y su magnífica noche de debut iba a ser esa misma. Como diez personas entraron en la competición y prepararon cocktails sin alcohol, porque había que mantenerse sobrias para darlo todo esta noche.

- ¡Tenemos que ir a la tintorería a recoger nuestros vestidos! -Le recordé animadamente, tras terminar el último cocktail sin dar veredicto alguno. Entonces Clay decidió que nosotras dos nos iríamos dejando de encargado a Kenichi de escoger un excelente barman- ¡Después nos vemos "primo"! Seguro elegirás bien para este día tan especial.

Antes de irnos, Clay tomó su teléfono móvil y distraída un botellín de agua que estaba casi acabado de encima de la barra. Mientras lo rellenaba en el grifo de detrás de la barra llamó a mi hermano.

- ¡Hola chico sexy! Prepárate bien guapo para esta noche ¡Te tengo una sorpresa! -Bebió agua del botellín mientras escuchaba la respuesta de mi hermano- ¡Nooo, no es eso! Pero si te portas bien, tal vez-Reía muy contenta, y cada vez que Hiroshi decía algo, ella tomaba agua- ¡Ven con tus mejores galas al bar eh! Seguro te verás bien sensual... ¡En fin, nos vemos después! Y te digo que si no me das un besote en cuanto te vea después de esto me vas a terminar enfadando eh -¡No la vi tan feliz en mucho tiempo! Estaba radiante, seguramente porque ya no tenía ninguna preocupación por la universidad- Vale culito sensual, nos vemos esta noche en el bar, yo te aviso cuando puedas venir, será inolvidable ¡Te amo! -Colgó y suspiró, mirándome con una sonrisa gigantesca que se me contagió- ¡Va a ser una graaaaan noche! ¡No vamos a querer que acabe nunca! Venga, vamos a la tintorería.

- ¡Lo has dicho más de mil veces desde hace una semana, ya para! Espero que valga la pena todo lo que estamos haciendo, porque me has dado mucho hype.

Le dio un beso a Kenichi diciéndole que le quería mucho mucho y que era el mejor hermano del mundo por hacerle ese favor y salimos del bar. ¡Se bebió toda la botella de agua del tirón de toda la hiperactividad! Cuando salimos la tiró vacía a una papelera. Fuimos hasta donde tenía aparcado el coche, nos montamos, el cinturón y la miré gritando animadamente.

- ¡A la tintorería!

- A la tintorería...

Ahora sonaba como somnolienta, e intenté animarla contándole alguna anécdota divertida que hizo Cheshire con Nathaniel gato. De pronto el coche empezó a andar raro, y lo más raro fue que no torció la calle, sino que estabamos yendo directas peligrosamente a la fachada de una tienda. y cuando miré a la chica pude ver que soltó el volante y su cara estaba totalmente blanca.

- ¿¡Qué haces?!

Logré entender algo así como que tenía sueño. Traté de mover yo misma el volante, pero solo logré hacer las cosas peor, pues se movió para todos lados. Y cerré los ojos bien fuerte al ver como nos salíamos de la carretera e ibamos directas a unos árboles de un parque. Moví el volante de golpe de nuevo y el coche chocó por la parte de atrás contra uno de los árboles y de frente contra el otro. El coche golpeó la primera ve con el árbol de mi lado, asique fui yo la que me llevé el golpe... Menos mal que Clay no lo recibió... Pero... Estruendos, cristales rotos y como mi cara golpeaba contra el airbag y mi brazo derecho se quedara como una muñeca de trapo. Abrí los ojos adolorida y nerviosa, tratando de mover el brazo derecho y la pierna derecha sin éxito. Algo se me había clavado en mis extremidades y no quería ni mirar el resultado. Escuchaba gritos de personas, pues estábamos en un parque, el coche pitaba como loco... Lo primero que se me ocurrió fue... hacer una llamada. Alcé el brazo izquierdo hasta el aparato Parrot  de manos libres que estaba conectado por Bluetooth al teléfono de Claire y marqué el numero de mi hermano. Cuando tomó el teléfono.

- No, no... No soy Clay...-Comencé a llorar sin poder evitarlo- ¡Hermano perdóname por todo lo que te he dicho y hecho, soy una estúpida! ¡Te quiero mucho, con todo mi corazón! Dime por favor que me perdonas, dímelo... -Al escuchar unos sonidos raros del, lado izquierdo miré y lo que vi me causó pavor. Ella inmóvil intentando respirar pero no podía por culpa del airbag, que le impedía tomar aire por la nariz y por la boca. De pronto dio un profundo suspiro, dejando de hacer ruidos y de respirar. Tembló y convulsionó, entré en ppánico - ¿¡CLAY!?

No pude escuchar lo que mi hermano dijo después. Lo último que recordaba, a parte de las sirenas de ambulancia y de bomberos... alguien gritando que el árbol del lateral se caía. Exclamé un grito ensordecedor al sentir como toda la parte de atrás se hacía chatarra, salvándonos por muy poco de caernos encima. La llamada se cortó, pues parecía ser que el árbol rompió su teléfono móvil... Me desmayé, tal vez del dolor o del shock... O de las dos cosas.


Presente


Y eme ahí, compartiendo habitación con mi cuñada/mejor amiga en coma porque alguien le puso GHB en la bebida, una droga depresora del sistema nervioso central que utilizaban en muchísimos casos para violar a las chicas en los bares. La dosis fue tan alta que hizo que tuviera una sobredosis y todo su sistema nervioso se colapsó en menos de diez minutos. Por culpa del airbag y las dificultades respiratorias por culpa de la sobredosis comenzó a asfixiarse y le dio una hipoxia cerebral y paros cardiacos constantes. La policía interrogó a todos los que había en el bar ese día, investigó todas las botellas y copas del bar, pero ningún resto de esa droga encontró... Solo hace un día atrás recordé dónde Clay tiró la botella de agua que bebió, y deducimos que ahí due el lugar donde pusieron la droga...  Que desechó en una papelera. Lástima esa botella desapareció en el camión de basura, sino podríamos haber sabido quizá de quién se trataba ese hijo de puta por las huellas dactilares. Según su madre la declararon muerta una vez, y  si no llega a ser porque llega ella y le quema el pecho con el desfibrilador para reanimarla, ahora mismo estaría bajo tierra... Solo que ahora estaba en coma.

¿Y yo? Bueno... Me rompí el brazo derecho y la pierna derecha completos, un par de costillas y un golpetazo en la cabeza. Mi hermano y yo estábamos más unidos que nunca. El papá de Clay también cuidaba mucho de nosotros, sobre todo a Hiro. Casi todas o prácticamente todas las veces que salía del hospital se iba con él para que no cometiera ninguna locura como encontrar y cargarse a todos los que estaban en el bar esa tarde. Las cámaras de seguridad tampoco mostraban mucho, ni siquiera quién dejó detrás de la barra la maldita botella.

Intentaba no pensar en eso distrayéndome en leer o hacer otras cosas, pero poco podía hacer con la mano izquierda, pues era diestra. Como ahora, que leía un libro que ni siquiera me estaba gustando.

- Hey, hermano ¿Me ayudas a pasar la página?

Le pedí suavemente, justo cuando el padre de Clay comenzaba a contarle que había visto el día anterior la película de Capitán América, y le estaba haciendo una review. Un novato de medicina que estaba allí para aprender apareció para ver como llevaba el movimiento de mis dedos, que casi era nulo. Cuando de pronto escuché la voz de mi cuñada. A veces se movía por unos segundos, pero según los médicos era difícil que hablara con fluidez por el grado de coma en el que estaba en esos momentos, que era el grado tres, que significaba que se encontraba sin defensa, sólo reflejos fugaces, falta el reflejo vestíbulo-ocular, reacción pupilar debilitada entre otras cosas que ya ni me acuerdo.

- ¿Habló? -Pregunté para asegurarme y que no fuera mi imaginación, pero por la frase que dijo no me extrañaba que fuera ella. El hombre de bata blanca se acercó a ella, haciendo eso de la linternita en los ojos por si reaccionaba a la luz... Y lo que logró fue que le llamara imbécil- Menudo genio

Me dio la risa tonta y por ello me hice daño por mi estado delicado. Me alegraba mucho de que después de siete días desde el accidente reaccionara gracias al Capitán América...

Cuando se enterara de que su coche lo catalogaron como "siniestro total" le iba a dar un ataque.
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Claire Black el Sáb Jun 25, 2016 7:06 pm

Noté como mi padre se levantaba y según yo percibí con mi sentido del oído que corrió la cortina que separaba mi cama con el de mi compañero de habitación. Luego volvió a sentarse. Yo misma me quité la mascara de oxígeno que me ayudaba a respirar, pero mi padre me la volvió a poner. La oxigenoterapia solo podía significar que sufrí en algún momento una hipoxia. Hipoxia, hipoxia... Tenía en mente que era, pues era estudiante de medicina y a parte no era tonta. La hipoxia es un estado de deficiencia de oxígeno en la sangre, células y tejidos del organismo, con compromiso de la función de los mismos. No entendía realmente el porqué de sufrir de eso, me cuidaba y mi vida es sana. En fin, solo había una forma de averiguar. Como quería comunicarme, me quitaría la mascara para hablar, pero me pondría cuando estuviera en silencio para no preocupar a papá.

- ¿Hipoxia de qué? -Mi voz sonaba en tono grave y somnolienta, como si hubiera estado dormida por mucho tiempo- Dímelo por favor... Prefiero oírlo... De ti... A escucharlo de la boca de un médico...

Tosí y suspiré levemente, sintiéndome como asco. Tan asco que no podía abrir los ojos casi y los entornaba todo el rato para evitar no quedarme dormida más tiempo. Le tomé la mano de nuevo y en sus labios se dibujo una triste sonrisa. No tenía más remedio que contarme todo y él lo sabía.

- Presión arterial muy baja, y por ello bradicardia, ahogamiento por emesis y... Se te cortó el suministro de oxígeno por asfixia. Por lo último sufriste una Hipoxia cerebral. Estuviste cuatro minutos con falta de oxígeno pero gracias al cielo te restablecieron el suministro de oxígeno a tiempo... No te causó daño cerebral.

Hubo un silencio y busqué su mejilla con la mano que estaba utilizando para mover, pues en la otra tenía conectada la aguja y no quería hacerme daño tontamente. Algo no me contaba y yo lo quería saber todo.

- Pero ya estoy bien papito... Me voy a poner bien dentro de poco... Ya lo verás... -Miraba sus ojos oscuros aún llenos de tristeza. Debió de ser duro verme ahí en la cama con una máquina que me hacía respirar correctamente - ¿Cuál fue... el motivo de todo eso en primer lugar...?

Su respuesta se hizo de esperar, asique ahora que estaba más despierta pude abrir bien los ojos y encontrarme con su rostro. No me mientas papá... Aunque fuera algo horrible me lo tenía que decir. Le costó soltar la razón de porque realmente estaba allí tendida en la cama del hospital.

- Sobredosis de GHB.

Le miré realmente extrañada ¿¿Drogada yo?? ¡Pero si ni siquiera en la vida fumé un cigarro, mucho menos tomaba drogas! Cuando recordé que clase de droga era esa traté de guardar la compostura, pero no pude. Me quité la mascara de oxígeno de golpe y el aparato que indicaba mi presión sanguínea y el ritmo cardíaco se disparó de golpe pitando como loco. Tanto el GHB como el Rohipnol se usan para facilitar las violaciones en los clubs.

- No abusaron de mi ¿verdad?

- No mi princesa, si hubieran abusado de ti estaría en la cárcel por tortura y asesinato. -Se apresuró a decir tratando de calmarme, pero estaba demasiado nerviosa para eso. Me puso la mascara de oxígeno para ayudarme- No te tocaron ni un pelo. Puedes estar totalmente tranquila. Respira, después hablaremos sobre eso ahora preocúpate por estar lo más tranquila posible.

Me costó calmarme pero mi padre hizo un buen trabajo ayudándome con sus "respira, inspira" y sus caricias cariñosas en el cabello. Ahora él sonreía más feliz, contándome cosas divertidas para que me olvidara de todo lo malo. Paró de acariciarme el cabello cuando me calmé y le miré para reclamarle más cariño, pero no siguió. Sin embargo comenzó a hablar con un tono más normal, pues estaba hablando con un tono suave todo el rato. Como si quisiera que alguien más escuchara aquello.

- Alguien quiere verte desde hace un buen rato-Me ayudó a reincorporarme un poco, mullendo la almohada para que estuviera blandita. Me quedé mirándole sin decir nada esperando que se explicara- Te daré varias pistas. Antes de conocerle quería asesinarle ¡Y después por unos meses también! -Mi corazón dio un vuelco y reí levemente por la broma. Mi hombre estaba ahí, supuse detrás de la cortina blanca aguardando a que mi papá y yo finalizáramos nuestra conversación. El monitor cardíaco pitaba ahora un poco más deprisa.- Ahora le considero como un hijo, pero el muy desgraciado hace que te lata el corazón tan deprisa como ahora mismo y eso que solo te lo mencioné. ¿Puedes creerte que reaccionaba así incluso cuando él te hablaba o te tocaba estando en coma? Es increíble que le reconocieras solo por el tacto. Que envidia me da que te robara para él solo ese corazoncito que tienes en el pecho.

- ¿En serio reaccioné así solo con Hiro...? -Señalé al monitor cardíaco que palpitaba acelerado, perpleja. Miré hacia abajo cuando lo afirmó, para que no viera que me puse toda roja ¡Delante de todo el mundo! ¡Me muero de la vergüenza si me lo menciona alguien! Ya me imagino las reacción de la gente cuando se dieran cuenta de que solo reaccionaba con Hiro- ¡Ay que vergüenza... !

Exclamé sin poder evitarlo olvidándome de que estaba escuchando todo. Una risa que conocía bien se hizo presente, era Natzumi. Miré a mi papá sin entender ¿Qué hacía allí?

- Es tu compañera de habitación. Tu madre tuvo que pedir favores para que estuvierais juntas, y así Hiroshi podría estar en la misma habitación por las noches. Ya sabes que solo dejan quedarse por la noche aquí a una persona por paciente. Ella tuvo una lesión en el brazo y un poco en la pierna cuando te dio la sobredosis. Te caiste encima.

Una mueca bien grande se formó en mi cara al escuchar que Natzumi estaba también ingresada ¿¡La drogarian igual que a mi!? Mi padre, como siempre me tranquilizó nuevamente.

- Lo siento muchísimo Natzu... -"No fue culpa tuya, no te preocupes, además me dan de comer de gratis" me dijo la muy tonta. Pero también que estaba feliz por que pudo hacer algo por mi- Gracias...

Mi padre me dio un beso en cada mano y dijo que iría a avisar a mi madre de mi mejoría y a comer algo a la cafetería, pues tenía muchísima hambre. Se levantó del asiento, se perdió detrás de la cortina blanca y se puso a cuchichear con Hiro a saber qué. Estaba demasiado cansada como para captar algo de la conversación. Luego abrió la puerta de la habitación y salió cerrándola tras de si. Cerré los ojos por un rato, pues ya me pesaban los párpados, pero quería seguir despierta para ver a la única persona por la que mi kokoro hacia "doki doki". El médico que me comprobó el movimiento de mis ojos se acercó a mi cama para ver cómo estaba. Miré su identificación colgada en su bata y vi que era un novato residente que seguramente estaba haciendo alguna ronda.

- ¿Podrías darme todas y cada una de las pruebas que me han hecho para verlas personalmente? -Se apresuró a ponerme excusas y blablabla-¿Tu sabes quién es mi madre...? Pues si no quieres que le diga que me tratas mal... Dame mis informes, por favor...

Salió de allí por patas a por mis informes. Ya sabía yo que le tenía miedo a mi madre... Me acomodé el cabello que parecía que al tacto estaba limpio y olía bien, pues me habrían echado champú en seco para que no estuviera sucio. Puse mi mejor y sincera sonrisa de alegría/cansancio al escuchar los pasos de mi chico y me quité la mascara de oxígeno ¡Me merecía un beso de vuelta al mundo real!




                                 

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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Jun 30, 2016 12:09 am

Mi mundo estaba actualmente de cabeza, y me cabreaba enormemente todo esto, gracias a que después de tanto tiempo y esfuerzo, mi vida finalmente había llegado un equilibrio y estabilidad que había terminado en felicidad para mi… Bueno, casi en alegría si no hubiese sido por un par de detalles pendientes que esperaba resolver de una manera u otra, en especial aquella que involucraba a mi hermana menor y su odio hacia mi persona. Pero ahora, sentado aquí en este cuarto de hospital, y la única cosa que tengo en la cabeza es atrapar al hijo de puta que se atrevió a meterse con mis seres queridos, torturarlo de la forma más sádica que se me ocurriera, y luego dejarle muriendo lentamente hasta que el insoportable dolor fuera el último recuerdo de este mundo para el bastardo… Aquel sentimiento de odio que incendiaba mi alma, uno que pensé había dejado atrás con el desgraciado de mi progenitor saliendo de mi camino, empezó a arder justamente hace una semana…

Ese día estaba en mi apartamento, haciendo limpieza de verano. No es que sea muy ordenado, pero creía que al menos era necesario tomarme mi tiempo para mantener el sitio limpio siempre, aunque en esta ocasión incluso empecé a mover muebles a otras posiciones para hacer un cambio total al lugar. Se supone que no tenía que estar en el bar, pues era mi día libre, así que no me preocupaba demasiado el tiempo excesivo que estaba invirtiendo en la limpieza. Fue entonces que recibí una llamada telefónica de mi novia Clay. – Hola Gatita – le saludé en primera instancia, para luego escucharle hablar sobre mi vestimenta de la noche – ¿Mi sorpresa incluye unas sensual noche juntos, contigo utilizando algo especial? – sonreí con picardía al decir aquellas palabras, y es como si ella supiera de aquel gesto, pues su respuesta lo reflejaba. – Vale. No sé qué estás tramando, pero igual quiero un buen postre nocturno, ¡eh! – prometí antes de que se despidiera y me colgara. – ¿Qué demonios está tramando esta loquilla? Me deja con la curiosidad, además… – me dije a mi mismo en voz alta, tomando el cepillo para continuar con mi labor del hogar.

No pasaron más de unos minutos cuando de repente recibí otra llamada telefónica de Clay, y esta vez al tomarla respondí – ¡Que sí, que me vestiré bien esta noche! –. Para mi sorpresa, la voz de Natzu fue la que me regresó el comentario, y peor aún, empezó a llorar de repente. – Natzu, ¿qué sucede? ¿Dónde está Clay? ¿Están bien? – me alarmé de inmediato, y ella solo me pidió perdón de forma repentina. ¿¡Qué demonios estaba pasando aquí!?. – Siempre te perdonaré, Natzu. Pero, dime que ha ocurrido con ustedes. ¿Dónde están? – comencé a gritar con desespero, pero tan solo escuchaba gritos de mi hermana, una interferencia rara, y el tono de caída de la llamada. – ¿¡Hola!? ¿¡Natzu!? – mis gritos eran inútiles en este momento, así que solo salí corriendo a mi habitación, tomé el casco de mi motocicleta y las llaves de mi apartamento, y dejé atrás mi piso para ir directamente hacia el bar, el último lugar en donde supe que estuvieron mis dos ángeles en esta vida…

Tras llegar allí, solo encontré a Kenichi, quien no sabía nada sobre las chicas. El pobre se sorprendió tanto o más que yo, y de no ser porque el padre de Clay me llamó al móvil, creo que ambos hubiésemos enloquecido unos minutos más en el futuro. Me dijo que su hija había sido llevada al hospital de la ciudad, porque tuvo un accidente en el coche y estaba en estado delicado. También mencionó que Natzu estaba con ella al momento del impacto, pero solo tenía algunas fracturas y permanecía consciente. Le dije de inmediato que iría para allá, y tras explicarle a mi empleado y compañero de casa de las chicas la situación, le dije que viniera conmigo al centro de salud si quería, asintiendo de inmediato.

Vaya panorama de mierda nos encontramos en el hospital con respecto a la situación de Clay. Nunca había visto a Bernard comiéndose las uñas como lo estaba haciendo en ese instante, y de no ser por Kana, quien siempre tenía nervios de acero, aquel hombre que siempre mantenía un porte inquebrantable se habría tirado al suelo desconsoladamente. Cuando nos vio a Kenichi y a mi pude sentir en su mirada la preocupación y tristeza, un gesto que solo un padre amoroso era capaz de mostrar tan claramente. El castaño se le acercó y se sentó a su lado, intentando ofrecer su apoyo moral de la forma que solo él sabía hacerlo. Yo… Yo no era capaz de hacer algo así desde que perdí parte de mi humanidad muchos años atrás… Pero coloqué una mano sobre su hombro, e intenté poner un rostro lleno de confianza.

Tras lo que fue una larga hora de espera, finalmente pude ver a Natzu, a quien traían en una silla de ruedas a donde nos encontrábamos. Me levanté con tan solo verla, y me acerqué de inmediato hacia ella. Al estar frente a ella, le di un tierno beso en la frente, como siempre acostumbré a hacer desde que éramos niños, y luego me arrodillé, colocando una mano en su mejilla. – Hola pequeña rubia. ¿Cómo te sientes ahora? – fue la única pregunta estúpida que salió de mi boca, aunque estaba tan feliz de verla allí, sin importar que tuviera un brazo y una pierna enyesadas. – Perdóname por ser tan terco y orgulloso. Sé que te hice daño en el pasado, sin importar que solo quisiera ayudarte… Soy un idiota que no sabe cómo expresarse o ser un buen hermano… – le dije con tono suave y relajado. – Siempre serás importante para mí, y siempre te querré con todo mí ser – concluí con una sonrisa honesta en los labios. Estaba tan alegre de que siguiera aquí conmigo…

La siguiente hora sí que fue interminable, pues no teníamos noticia alguna acerca de Clay. Me ausenté solo por algunos minutos mientras llevaban a Natzu a una habitación, la acostaban en una cama de hospital, y se quedaba dormida gracias a los sedantes que le dieron, solo entonces regresé a la sala de espera para ver el rostro de Kenichi y Bernard totalmente preocupados. Y no sería hasta mucho tiempo después que la misma Kana nos informaría finalmente de cómo estaba la chica castaña: No había muerto, pero quedó en un coma profundo gracias al accidente. ¡Que clase de mierda era esa!... Poco después sacaron su camilla, y por supuesto que su padre se acercó a verla y a tomarle de la mano. Yo preferí darle su espacio, aunque por dentro empezaba a surgir una serie de dudas que carcomerían mi alma durante los siguientes días…

Poco a poco empecé a recolectar los detalles, gracias a mis averiguaciones con Kenichi y Natzumi. Además, al escuchar que la causa de la inconsciencia de Clay durante el accidente fue una droga, fui corriendo al bar a revisar todas las grabaciones de las cámaras de seguridad una y otra vez, en busca de cualquier comportamiento sospechoso. La policía vino al lugar a tomar huellas de la barra y de otros objetos que utilizaron los muchachos esa tarde durante la prueba de bartenders. Y la verdad es que nadie entró al Lightning & Darkness desde ese día, porque cerré el local durante todos esos días… Pero cada pista terminó en una mierda, y no estábamos más cerca de la verdad… Mi ira empezaba a acumularse con cada nueva frustración, y creo que incluso el padre de Clay notó mi creciente nivel de locura y signos de furia, porque no me dejaba ir a ninguna parte sin él acompañarme… Me obsesioné con encontrar respuestas, y una vez que supiera quién demonios fue, lo asesinaría con mis propias manos…

El tiempo pasó, y allí estaba, una semana después del accidente, sentado en una silla mientras conversaba con Bernard y Natzumi. – Espero que al menos el libro esté entretenido. Si no, avísame y te busco otro – mencioné mientras pasaba la página, tal y como me lo pidió mi hermana menor, colocando luego mi mano de forma tierna en su cabeza. – Ah, esa película del Capitán América todavía no la veo. ¿Está buena? – le pregunté a Bernard, quien estaba allí sentado del otro lado de la habitación con mi novia, quien seguía en coma. No sé cómo, pero Kana se las arregló para que ambas chicas compartieran un mismo espacio, y estoy casi seguro de que amenazó a varios de ellos con matarlos… Y de repente Clay tuvo una reacción que nos dejó a todos sorprendidos. Yo solo guardé silencio mientras el médico y Bernard se encargaban de todo allí… Sonreí con alegría al notar que aquella chica parecía estar tan loca como siempre, y vaya que eso nos tenía preocupados a todos considerando todo lo ocurrido… Cuando sentí que el padre de mi novia se acercó, me levanté de mi silla, y él me susurró unas palabras estaban claras para mí, por lo que asentí de inmediato y le observé irse por la puerta de la habitación.

Tras el paso del médico residente, caminé entonces hacia el otro lado de la cortina blanca, y noté de inmediato que las mejillas de Clay estaban sonrojadas de una forma poco común. – ¡Oye! ¿Acaso no me dijiste durante el instituto que nunca te sonrojarías por mí? Di la verdad, en ese momento también lo hacías, justo como ahora – una sonrisa pícara y traviesa se posó sobre mis labios, mientras mis palabras sonaban divertidas. Por supuesto, se quejó de inmediato conmigo por no darle un beso primero, y le respondí – Bueno, pero solo quiero que recuerdes que te hice sonrojar, ¡eh! –

Me acerqué para darle un beso de bienvenida de vuelta a este mundo, uno más apasionado de lo que realmente esperaba de ella dado la situación actual. Al separarnos, junté dulcemente mi frente con la suya y le dije suavemente – Te extrañé mucho, loquilla –. Acaricié su mejilla con suavidad, y luego tomé asiento en la silla en la que estuvo su padre toda la semana. Si, finalmente sentía alegría por haber recuperado a mi novia… Pero, estaba seguro que mi mirada tenía vestigios de la ira que me consumía desde ese fatídico día, una que deseaba disimular lo más posible ahora que Clay había despertado de su coma. – ¿Cómo te sientes, Gatita? Natzu me contó los detalles del accidente, y la verdad es que es una suerte que ambas salieran vivas de ese desastre – pregunté con la mayor calma que pude lograr. No quería alterarla en este preciso instante, aunque sabía que el solo averiguar ese aspecto haría que una serie de preguntas aparecieran en el panorama…

Antes de que fuera a contestar, le tomé la mano y se la acaricié con dulzura, y entonces agregué travieso – ¿Sabes que cuando te tomé de la mano así, sonreías con felicidad frente a tu padre y al médico? –. Nunca se me olvidaría aquello, y se lo recordaría toda la vida… Además, mientras más ameno conserve el ambiente, menos pensaría en el asesinato pendiente que tenía que hacer… Encontraría al desgraciado que le hizo esto, y me las pagaría diez veces más cara que todo el sufrimiento que ella pasó…



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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Vie Jul 01, 2016 12:38 pm

Seguí leyendo el libro de vez en cuando, pues estaba más atenta a la conversación de Bernard y su hija y en la sonrisa alegre de mi hermano. Me hizo gracia el hecho de que le diera vergüenza el haber mostrado un afecto infinito hacia mi hermano delante de todos mientras él estaba cerca. No pude evitar reirme y al escuchar mi risa preguntó que hacía allí. El padre le dijo una mentira cochina para que no se preocupara de nada, pero no me hizo mucha gracia el hecho de que no le diera importancia a mi asunto. Aunque se portaba siempre muy bien conmigo y... Suspiré, no había más remedio que guardar el secreto. Cuando el papá se fue llegó el turno de que hablara con mi hermano y desapareció por la cortina blanca. Trataba de no escuchar la conversación de la pareja pero me era imposible... Se pusieron tan melosos que me dieron ganas de desaparecerme para no escuchar todo lo que tenían pendiente de expresar. ¡Pero la cagó cuando habló del accidente! Y lo primero que nos dijo Bernard fue que no le dijeramos nada a Clay.

- Ay hermano que exagerado eres a veces... Tampoco así -Traté de arreglarlo como pude a pesar de que no me gustaba quitarle hierro al asunto... Lo pasé muy mal y aún me dolía a veces. Le tenía que cambiar de tema radicalmente. En ese momento el médico de antes apareció y comprobó la movilidad de mis dedos del pie chungo- ¿Qué es lo último que recuerdas? -Le pregunté y me respondió después de pensarlo- Eso fue dos días antes del incidente...

El médico novato ahora fue a su lado de la habitación con los papeles que le pidió Clay y le comenzó a contar sobre lo de que se olvidó de esos dos días. Pero ella supongo que ya lo sabía.

- Te haré un pequeño resumen de lo ocurrido sobre lo que recuerdas. Parece que de la sobredosis de drogas y la Insuficiencia de oxígeno al cerebro que sufriste te dejó varios problemas de deterioro de memoria, por eso no podrás recordar ciertos acontecimientos... -le vio la cara de "eso ya lo sabía" pero asintió y dio las graxias por explicarlo. Luego el joven sonrió abiertamente como si tuviera una excelente noticia- Hay algo más que debo decirte. Acabo de recoger los papeles y por curiosidad los vi antes que nadie ¡Quiero que seas la primera en verlos! Pero a solas si puede ser...

Me quedé medio extrañada, pero que lindo fue que le hiciera ilusión contárselo a ella nada más para que se llevase una alegría y le diera las buenas noticias ella misma a sus padres. Le di una idea a Hiroshi para que hiciera mientras tanto.

- Sería buena idea que llamaras a Kenichi, el pobre seguro estará preocupado de ver que aún no despierta...

Deje a mi lado el libro que estaba leyendo. Justo en ese momento entró el enfermero con un carrito lleno de bandejas de la comida del día, y al ver a Clay despierta le dejó a ella una bandeja por si tenía hambre, felicitandola por su pasito de recuperación. El enfermero buenorro me ayudó a acomodarme y abrió desplegó la tablilla que servía de apoyo para dejar la bandeja, abrió la tapa y... Me encontré ensalada de salmón ahumado, de plato principal pollo y calabacín, media baguette y una rebanada de pastel con muy buena pinta. Ya de paso para que me diera la luz de la ventana corrió la cortina blanca que el padre de Clay puso para tener un tiempo con ella a solas.

- ¡Huele muy bien! -Le dije contenta al joven, que me ayudó él mismo a aliñar la ensalada para que no lo llenara todo de aceite como el primer día al usar la mano izquierda- Gracias, que linda persona eres.

Y así es como me conseguí un trozo extra de pastel. ¡Ñam! Cuando el muchacho se fue cogí mi móvil y le escribí a Ed un mensaje a paso de tortuga. "¡Si lees esto antes de las dos, tengo un trozo de pastel para ti! ¡Si no vienes a por él me lo comeré yo todo jaja! :) " no sabía si tenía wifi cercano y a las dos de la tarde recogían todas las bandejas de comida. Para eso faltaba una hora y media. Dejé el móvil en mi regazo y cogí el tenedor empezando a comer algo de ensalada curiosa de escuchar que tenía que decirle el médico a mi cuñada.
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Claire Black el Sáb Jul 02, 2016 5:46 pm

Seguro llevaba una cara horrible, ni siquiera sabía el tiempo que estaba allí pero al decirme mi padre que estuve en coma... Más de lo que sería un día o dos. Cuando mi chico se asomó su sonrisa traviesa junto con sus palabras me hizo sentirme alegre, olvidándome por momentos de que estaba medio moribunda. ¿Cómo podía amarle tanto? Ya me piqué por lo que me dijo ¿Yo roja? ¡jamás! Pero... Cualquier persona normal se avergüenza cuando un padre te dice a la cara que estás tan locamente enamorada de tu pareja que hasta estando inconsciente reaccionas con sus pequeños estímulos. Simplemente tomándote de la mano o con unas simples palabras. Solo con él, con nadie más. ¡¡Solo de pensarlo de nuevo me daba más vergüenza aún!!

- ¡Eso te lo estás inventando...! Ni me ponía roja entonces... Ni lo hago ahora... Y que sepas que estás siendo cruel... ¡Ni me das un beso...!

Por fin se acercó a la camilla, se puso a mi altura y besé esos labios que anhelaba tanto, lento pero intenso con todo el amor que sentía dentro de mi ser. Juntamos nuestras frentes suavemente como si nadie ni nada más estuviera allí, solos él y yo en esa habitación de hospital. Mi hombre bello dijo que me  extrañó mientras acariciaba mi mejilla justo en ese momento me quedé derretida por dentro de la frase tan especial que me dedicó. Tenerle allí era lo más preciado del mundo... Con mi mirada de enamorada lo dije todo, sobraban las palabras. Después se sentó en el asiento donde estaba anteriormente mi padre, diciendo algo sobre un accidente y que era una suerte que siguiéramos con vida.

- Me siento un poco somnolienta y cansada, pero serena y tranquila... Pero... ¿De que hablas Huskyto? ¿Qué accidente...? Mi papá no me dijo nada de eso... -Natzu se apresuró a decir que era un exagerado-Lo que aun no me queda claro con que me estaba asfixiado... ¿Dónde estábamos cuando ocurrió todo, Natzumi?

Pero ella no me contestó porque cambió de tema repentinamente. ¿Qué era la último que recordaba...? Traté de hacer memoria. Creo que fue aquel día que rebusqué por toda mi habitación un vestido azul cielo y blanco y al final me lo encontré inexplicable en una caja en el ático, todo arrugado y lleno de polvo. Me puse bien histérica, necesitaba una mano de tintorería urgentemente.

- Pues... Buscaba por casa un vestido en concreto para la fiesta del bar... Que supongo que no se llegó a celebrar... Y lo encontré en el ático hecho un desastre... Fui a llevarlo allí y de paso, fui a hacer unas compras al supermercado...

Iba a enumerar las cosas que compré cuando Hiro me tomó de la mano. Pude apreciar que aunque estaba más que contento de verme, había algo más... Y no me gustaba. Le conocía tan bien como él a mi... Sonreí de nuevo y le apreté ligeramente la suya sin aplicar casi fuerza. Me recordó lo que mi padre me dijo antes de que se fuera, la razón por la que mi cara ardía. Se notaba que ese detalle le hizo muy feliz. Hasta en coma le extrañaba y recordaba quién era...

- No me lo recuerdes nunca en la vida-dije con tono gracioso, pero sabía que iba a hacer todo lo contrario. Después procedí a responderle- Reconocería tu tacto y tu voz entre millones de personas... Aún sin estar consciente... -Yo no era de las típicas chicas que dicen ñoñerias, pero estas me salieron del alma- Pero sobre todo tus besos... Son inconfundibles para mi...

Escuché su respuesta a eso y yo estaba emocionada pero igual delicada, y eso era un asco, porque quería en ese momento levantarme de la cama, sentarme en sus rodillas y comerle la boca a besos. Solté su mano y ahora era yo la que le acarició la mejilla a él tratando de transmitirle la serenidad que yo sentía en ese momento. Ahora mismo solo me importaba él y nadie o nada más.

- Te amo sobre todas las cosas, Hiroshi-Susurré sin dejar de mirar esos ojos aguamarina tan especiales-antes, ahora, siempre... Y fíjate que hasta en coma te amo.

Fundimos nuestros labios en tiernos, lentos y suaves besos, tan delicados como fueran posibles, aunque los pitidos de la máquina del pulso cardíaco estuviera poquito a poco más acelerado. Las rayas del electrocardiograma parecían bailar. De 60 pasó de golpe a 90 y seguro que si seguíamos besándonos más apasionados pasaría en poco rato a 150 por lo menos y vendrían un montón de enfermeras a ver que me pasaba. Ni me di cuenta cuando llegó el medicucho, pero carraspeó interrumpiendo nuestros besos tiernos. Me separé levemente dándole un besito en la punta de la nariz a mi hombre y me enderecé un poco en la cama para espabilarme. Cuando te besan, tu cuerpo se relaja, ya que liberas hormonas de efecto calmante... Si antes estaba cansada y serena, ahora estaba medio dormida y con el corazón bombeando con fuerza. El muchacho me miró al principio sin saber qué decir.

- Aquí, beneficiando nuestra salud y causando bienestar a mi hombre...

Rompí el hielo con esa frase con mi típico humor de siempre. También lo hacía por malvada para ponerlo nervioso, se notaba que era super novato. Él me siguió la corriente tratando no poner cara rara.

- Parece que la presión arterial y los latidos del corazón han mejorado con notoriedad

Rió algo nervioso antes de seguir hablando, pero le corté antes.

En fin, te informo que no recuerdo lo que hice los dos últimos días antes de que me ingresaran aquí.

- Te haré un pequeño resumen de lo ocurrido. Parece que de la sobredosis de drogas y la Insuficiencia de oxígeno al cerebro que sufriste te dejó varios problemas de deterioro de memoria, por eso no podrás recordar ciertos episodios... -me vio la cara de "eso ya lo sabía" y asintió nervioso, pero le di las gracias tampoco había que ser tan mala. Luego sonrió abiertamente como si tuviera una excelente noticia, olvidando que hace unos segundos le incomodé dos veces seguidas- Hay algo más que debo decirte. Acabo de recoger los papeles y por casualidad los vi ¡Quiero que seas la primera en verlos! Pero a solas si puede ser...

Sonreí levemente por su alegría. Seguro que era una buena noticia, estaba muy contento. Asentí al joven novato y miré al amor de mi vida.

- Es muy buena idea lo que dijo Natzu, llama a Kenichi... Me haría muy feliz verle... -En eso que entra un joven de buen ver con un carrito de las bandejas de comida. - Ojalá que haya tarta

Lo primero en lo que pensé cuando le entregó la mía al doctor y hacía todo lo posible para que estuviera cómoda para comer. Al ver que si había tarta sonreí ilusionada y miré a Hiro para que viera que estaba contenta, era importante que no me viera cabizbaja. Con la mano que no tenía cables cogí una cucharilla para empezar por el postre... Por fin alimentarme con algo sólido.




                                 

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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Jul 31, 2016 11:25 am

¡Mierda! Al escuchar las palabras de Natzu desmereciendo las mías respecto al accidente, recordé lo que nos dijo Bernard sobre el tema… “Nada de mencionarle sobre el accidente de coche a mi pequeña. ¡Ni una palabra!”… Menos mal que mi hermana no era tan tonta como yo y arregló un poco el asunto al quitarle importancia. “Serás torpe, Hiroshi Anzai” me regañé mentalmente mientras mantenía una sonrisa para la recién despertada. Por supuesto, no quise meterme en la conversación que tenían las dos chicas en ese momento, no vaya a ser que la cagara aún más por decir algo sin pensarlo antes. Eso pasa por decir todo lo que se te viene a la cabeza, genio estúpido…

Claro que, después de mi gesto de tomarle la mano y picarle un poco, sus palabras me calmaron un poco de los pensamientos asesinos que rondaban mi mente desde hace días. Y ciertamente parecía que despertó más cariñosa que de costumbre, pues realmente ambos no éramos personas ñoñas, sino más bien pasionales. Somos más de acciones que de palabras, así que cuando me dijo que me amaba, por un leve instante me quedé sin saber cómo responder… Pero luego solo hice lo único que sabía hacer bien: Decir lo primero que me venía a la cabeza – Sé que no te lo digo casi nunca, porque ciertamente no va con mi personalidad, pero siempre recuerda que te amo, Claire. Eres mi compañera y mi pareja en esta vida loca – mencioné en un tono de voz tranquilo y bastante sensual, lo típico de mi persona. Y luego empezamos a besarnos como siempre acostumbramos, primero suavemente, y luego la intensidad aumenta más y más a medida que pasa el tiempo… Claro que, fuimos interrumpidos por uno de los médicos que le estaba atendiendo, y diría que fue una intervención oportuna, considerando hacia donde iban siempre las cosas después de que empezábamos de esa manera…

Las palabras del tío me dejaron un poco descolocado… ¿Qué sería la importante noticia que tenía que decirle a Clay?. Natzu y ella propusieron que llamara a Kenichi, su compañero de casa y amigo cercano, para que supiera la buena noticia. Sabía que esa era su manera de sacarme de la habitación para que el médico tuviera la confianza de decirle lo que solo ella podía oír… Igual asentí con la cabeza y me levanté de la silla en la que estaba sentado. – Iré a llamar a Kenichi. Él también estaba muy preocupado por ti, y seguro que se alegrará al saber las buenas nuevas. Saldré un rato de la habitación, pero cualquier cosa, estaré cerca – le dije con tono sereno y una vaga sonrisa.

Le di un beso en la frente a mi novia, y luego fui hacia la cama de mi hermana menor, para darle también uno de esos. Luego salí del cuarto, y caminé unos pasos por el pasillo, sacando el móvil y marcando el número de mi empleado. – Kenichi, buenas noticias. Clay despertó finalmente de su coma – le mencioné de inmediato como saludo, y el muchacho de cabello castaño se escuchó mucho más aliviado después de ello. – Puedes venir a visitarle dentro de un rato, que estoy seguro que le sentará muy bien. Tan solo recuerda lo que nos dijo Bernard, y todo estará de maravilla – le invité de hecho a venir, pues sabía que eso le subiría el ánimo a la castaña. Y después de eso, nos despedimos y guardé el móvil en mi bolsillo.

Fui entonces por un café de la máquina expendedora, para darle más tiempo al doctor de hablar con mi novia.



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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Edward Bertinelli el Dom Jul 31, 2016 12:30 pm

Había sido muy terrible el accidente que tuvieron la signorina Claire y la bella bambina Umi, y ambas llevaban en el hospital una semana gracias a lo que ocurrió. La bella rubia me contó los detalles en una de mis visitas para verle, y de cómo casi se vio al borde de la muerte con el tremendo golpe que dio el coche de la castaña contra un árbol macizo… Seguramente se están preguntando, ¿y qué hacía yo visitándola al hospital? Pues la respuesta era sencilla: Ella me regalaba parte de su comida todos los días. Siempre me daba pan, un postre, alguna ensalada, e incluso una vez compartió un pescado conmigo mientras su hermano no estaba en el cuarto. Creo que dijo que “había ido a matar a alguien” o algo así cuando le pregunté por él…

En fin, estaba trabajando cerca del hospital cerca de la hora del almuerzo, y para que negar que estaba esperando un mensaje de su parte en mi móvil, gracias al Wifi no protegido de la línea de autobuses de la ciudad. Si, tenían un lugar en la parada donde ofrecían a sus clientes ese servicio, y como siempre utilizaba el autobús, pues yo era un cliente… Justo estaba atendiendo a una señora mayor que estaba camino a ver a su nieto recién nacido, y quería lucir unos hermosos zapatos italianos de color rojo para celebrar esa nueva adición a la familia. Me esmeré mucho en dejarlos perfectos, y ella apreció el esfuerzo dándome una buena propina; y apenas recibí el dinero sonó mi móvil con la llegada de un mensaje.

– Perfetto! ¡Hoy tenemos postre gratis! – me dije a mi mismo con entusiasmo, y guardé todos mis implementos en el maletín que siempre llevaba conmigo, para ir a la habitación de mi amiga. Caminé alegremente hacia el hospital, como ya se había convertido en costumbre, y apenas pasé la puerta principal, empezaba mi tarea de escabullirme sin ser notado. Y es que uno de los primeros días uno de los enfermeros me pilló, y tuve que salir corriendo para no ser atrapado. Por suerte, encontré luego otra ruta para llegar a la habitación de Umi y no fui descubierto…

Lo primero que noté al llegar al piso correspondiente, utilizando las escaleras por supuesto, es que estaba la mujer dragona que más de una ocasión me miró feo apenas pisaba un trozo de este suelo. Era una mujer de aspecto asiático y con una cara de mala leche, que por alguna razón me recordaba a Claire… En fin, esperé a que se girara y pasé tranquilamente por su espalda sin dar señales de problemas. Poco más adelante estaba el hermano mayor de Umi, Hiroshi, hablando por teléfono móvil con alguien. Fue incluso más sencillo pasarlo a él para entrar al cuarto.

Claro que, curiosamente al entrar a la misma, encontré a las dos chicas en sus camas y a un médico. Merda! ¡Improvisa algo!. – Buenas tardes a todos – dije de la manera más natural del mundo, y con una sonrisa alegre. – Signorina Claire, ¡qué bueno es verte despierta y con buena salud!. ¿Cómo te sientes? – le saludé contento pero suavemente, y por supuesto, el medicucho de inmediato me preguntó quién era yo y que hacía allí. – Pues, soy amigo de Claire y Natzumi, por supuesto. Mi nombre es Edward. Mucho gusto – le aseguré, incluso presentándome de manera educada, lo que hizo que volviera a concentrarse en la castaña.

Me acerqué a Umi y le saludé – Hola Umi. ¡Qué buen almuerzo te han dado el día de hoy! – aseguré en voz baja para que solo ella me oyera. – Vine por mi postre, pero creo que saldré rápido de aquí. Vi a Hiroshi en el pasillo haciendo una llamada, y seguro que vuelve en un rato… –. Hasta ahora, el mayor de los Anzai no me había descubierto en mis visitas fugaces, y pretendía que aquello continuara de esa manera para que no quisiera matarme. Ya estuve amenazado en el pasado para que “no abusara de su hermana menor” o algo así dijo…

La rubia me ofreció una cucharilla y me empecé a comer el postre que me guardó mientras conversábamos rápidamente. – ¿Cómo te sientes hoy? – pregunté justo antes de meter una cucharada en mi boca del dulce manjar. Parece que ya se va sintiendo mejor con cada momento que pasa, lo cual es genial. – ¿Y qué tal va tu cuñada? ¿Se acuerda de algo? – susurré lo último solo para Umi, pues ella me dijo que el padre de la castaña no quería que nadie le dijera sobre el accidente de coche. Y si, mi amiga me escribía siempre para contarme de su vida, y por suerte encontraba muchos Wifi desprotegidos para leerlo todo…

Me acabé el postre en nada, y con ello ya estaba satisfecho. Entonces me dispuse a salir del cuarto, pues no quería tentar mi suerte. – Bueno, muchas gracias por el delicioso pastel – le di un beso en la mejilla como recompensa. – Creo que es hora de que este Houdini se vaya – mencioné con alegría mientras tomaba el asa del maletín. En ese momento, la signorina Claire me detuvo, y me ofreció el baguette que estaba en su mesita, para la extrañeza del médico. Sin pensarlo dos veces, la tomé – Muchas gracias, signorina Claire. Espero sigas mejorándote. Nos vemos luego – me despedí de ella con una reverencia alegre, y caminé hacia la puerta, girando al último momento para despedirme de Umi – Arrivederci, bella bambina! Riprenditi presto –

Con una sonrisa y un guiño de ojo para la guapa rubia, salí del cuarto y me encontré entonces a Hiroshi tomándose un café mientras miraba por la ventana. Rápidamente pasé por el pasillo, guardando el pan en mi maletín para no perderlo. Y todo iba genial mientras bajaba las escaleras al más puro estilo de Metal Gear, pero al llegar al lobby principal, el mismo enfermero que me fastidió días atrás me observó por un momento y dijo algo como “Espera, ¿no te he visto antes?”. Yo simplemente respondí – No caballero, no le recuerdo para nada –, y seguí mi camino con una sonrisa traviesa en los labios, dejándole con la duda y escapando con mi preciado pan.

¡Misión completada!
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Lun Ago 15, 2016 10:23 pm

Más que pensar en que el médico estaba allí, pensaba que era genial que Hiro había salido de la habitación para llamar a Kenichi, pues mi amigo podría pasar fácilmente a la habitación. Tenía la cabeza en las nubes mientras tomaba ensalada y en un momento dado Ed apareció por la puerta haciéndome sonreír con su saludo. Cuando se dio cuenta de que estaba allí el de prácticas se presentó muy amable para no llamar su atención por venir así de improviso.

- ¡Buenas tardes! -Saludé alegremente al recién llegado, que andaba también muy feliz- Que bueno verte de nuevo.


Se sentó al lado de mi camilla y comenzamos a comer de nuestros respectivos trozos de pastel. Disfrutaba de nuestras "conversaciones express" mientras le entregaba algo de mi comida. Esta vez solo podía darle el trozo de pastel pero por mi le compartiría toda la bandeja como hacíamos a veces. Le ofrecí una cucharilla de postre y coloqué el pequeño platillo más cerca del rubio para que pudiera servirse él mismo.

- Si pudiera te daría algo más, pero con el médico ahí sería muy descarado... En fin. -Sonreí viendo como comía su trozo de tarta mientras por mi parte yo comía ensalada- Me encuentro algo mejor porque tengo calmado el dolor por esta bolsita milagrosa de aquí -le di unos golpecitos a la vía. Preguntó también sobre Clay, y me apresuré a contestarle en voz bajita para que no me escuchara nadie más- Despertó a penas un rato, no sabe nada del accidente... parece que no recuerda los dos días anteriores a la sobredosis, incluyéndo ese.

Estuvimos hablando un poco más hasta que el pastel quedó devorado y anunció que tenía que irse. Asentí con la cabeza, pues era la mejor decisión si no quería recibir un regaño de Hiroshi por regalar mi comida... Quería evitar enfrentamientos. Edward anunció su retirada de manera divertida

- Matta ne Houdini!

Pero antes de que se fuera Clay le dio la pequeña baguette, lo que me dejó sorprendida que se la diera delante del interno. Se quedó mirando muy extrañado como mi amigo cogía el pan y se dispuso a salir. Pera antes de eso se giró para dedicarme alguna palabras, yo sonreí de oreja a oreja cuando me llamó "bella bambina". Me despedí esta vez con la mano. El residente me miró raro, supongo que para que le dieramos una respuesta sobre el pan.

- Es que es amante del pan... -Como le contaba todo lo que pasaba en la habitación a la mamá de Clay, le pediría que guardara el secreto- Oye... No le diga a nadie que estuvo aquí por favor ¿Si?

Él asintió y se puso a hablar con la bella durmiente. Tan solo pensaba en como "Houdini" iba a escapar de allí sin ser visto por mi hermano, la mamá de Claire y el enfermero que ligaba conmigo, que por cierto le pilló una vez cogiendo de mi comida y se enojó.
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Kenichi Umehara el Miér Ago 31, 2016 10:53 pm

Aún no podía creer que a Claire, una de las mejores personas que había conocido en mi estadía en Sweet Valley, le hubiese podido ocurrir la barbaridad que presencié con mis propios ojos el instante que salió del quirófano del hospital de la ciudad. ¿Quién rayos querría hacerle tanto daño como para provocar un accidente de semejante manera? Gracias a Dios que sobrevivió, y eso que todo pronóstico estaba en su contra, dicho incluso por la señora Black, su propia madre y médico de profesión. Por momentos incluso pude notar como a su padre, el señor Black, casi se le llenaban los ojos de lágrimas. Yo permanecí en un casi shock emocional hasta el momento que la castaña estuvo en su habitación de hospital, fuera de peligro de muerte inmediato. Sin embargo, el coma en el que se encontraba era muy preocupante para mí... Yo tan solo quería tener a mi hermana postiza de vuelta en casa, con sus locuras y ánimo hiperactivo...

Pasaron los días y ahora estaba haciendo la limpieza del bar, el lugar que por siete días no había abierto. Pusimos un letrero de "cerrado por vacaciones", ocultando la triste verdad a nuestros clientes. Intentaba mantenerme ocupado, y como Hiroshi-san no estaba por aquí, solo me quedaba mantener aseado nuestro querido local. Durante horas estuve con el señor Black y con su yerno intentando averiguar quién fue el responsable de todo, pero nuestra investigación no llegó a ningún sitio. Los dos hombres se frustraron, pero yo continué una y otra vez repasando aquel día tan extraño. Recordaba cada uno de los rostros de los barmans que aparecieron ese día, y la policía los interrogó a todos antes, pero no halló nada. Trataba de mantener los hechos en mentes para buscar al culpable...

Y repentinamente recibí una llamada telefónica. Al tomar el móvil entre mis manos, me di cuenta que era el número de mi jefe, y de inmediato lo tomé. – Buenas Hiroshi-san – le saludé con tono de voz sereno, aunque la euforia llegó a mi rostro al escuchar la buena noticia de que mi hermana había despertado – ¡Eso es fantástico! ¡Iré para allá en este mismo instante! ¿Podrías esperarme fuera para darme los detalles, por favor? Nos vemos allá – colgué la llamada y dejé el cepillo recostado en la pared, tomé las llaves del local y salí de allí, cerrando con seguro la puerta de atrás. Tardaría un poco en llegar, gracias a que debía tomar el autobús, pero tenía deseos de ver como se encontraba mi gran amiga y compañera de casa después de su despertar.
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Claire Black el Vie Sep 30, 2016 7:33 pm

Se despidió de mi con un beso en la frente y justo cuando se dio la vuelta se me empezaron a cerrar los ojos nuevamente sin yo poder evitarlo, soltando suavemente el tenedor. El ayudante se acercó a mi lado y me zarandeó suave para que no me quedara dormida. Puso las hojas encima de la cama y tomó la bandeja con mi comida.

- ¡Te ayudaré a comer, tienes que reponerte lo antes posible!

Trataría de comer algo solo porque el extraño futuro médico me lo pedía, pero estaba demasiado cansada como para alzar yo misma la cuchara o el tenedor. Tomó el cubierto y en vez de darme tarta esta vez tomó una cucharada del plato principal y la acercó a mis labios, aceptando el alimento... Luego siguió dándome intercambiando por otros alimentos de la bandeja. En ese momento entró Edward a la habitación con su usual frescura y le saludé con la mano que no tenía aguja. El chico preguntó quién era, seguro porque mis padres le habían dicho que preguntara a todo aquel que entrara si no era conocido. Yo no le respondí, no era de su incumbencia.

- Hola Edward, me alegro de verte. Me siento un poco... Pues... Asimilando todo. Pero... Estaré mejor pronto...

Le sonreí muy levemente al italiano y volví a prestar atención al muchacho que andaba de buen ánimo. No tenía ganas de comer más, pero él nada más que queriendo que mejorara me daba pena negar sus cuidados. El hombre estaba sonriente, pero ya me encargué yo de que se le quitara esa expresión se le borrara con una dosis de realidad.

- ¿Te das cuenta de... que hay muchísimas posibilidades... de que no sea una "buena noticia" la que me tienes que dar, verdad...? He tenido... una sobredosis, hipoxia, mil cosas más que ni siquiera se y he estado siete días en coma... Ser médico no es dar buenas noticias... todo el rato y menos en... mi situación. Y supongo que lo... mio no va a ser alegre precisamente...

Justo en ese momento Ed se levantó pues término de hablar con mi cuñada y se despidió de mi deseando mi recuperación. Tan pillo como siempre seguro esquivaria a todos.

- Muchas gracias por tus buenos deseos Ed... Toma, te daría más pero...-Le tendí mi barra de pan y él la tomó. Le daría todo pero yo había comido un poco de todo y no iba a darle algo a medio comer - Nos vemos... otro día, cuídate...

Después de un rato, ya no quise más comida asi que contra el deseo del chico cerré la boca para no tragar más y se dio por vencido, retirando la bandeja. Me pasó un vaso con agua para que bebiera y cuando lo hice lo dejó junto con la bandeja para llevarla de vuelta fuera. Apareció cierta doctora por la puerta...

- Hola mamá...

Mi madre echó con ira en la mirada al chico inexperto que abrió el historial de una paciente que no era suya sin pedir permiso a un superior. Estuvo un rato conmigo, contándome todo mi historial médico desde que puse un pie en la ambulancia. Me contó que en un momento dado me declararon muerta, pero al final "revivi". Se molestó mucho conmigo cuando dije entre suaves risas "¡Logro... desbloqueado!" aún así la bronca fue grande sin importar que estuviera en un hospital.

- Mamá... Tengo... sueño...

Se me cerraban los ojos cada vez más rápido sin prestar atención a lo que había al rededor.




                                 

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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Castiel el Vie Jun 30, 2017 4:02 pm

En esa semana ocurrieron cosas que nunca hubiera esperado que pasaran en mi vida, entre ellas que tenía que cuidar del gato gordo y raro de mi prima, porque ella no podía. Tenía que obligarle a comer y beber con una jeringuilla porque no le daba la gana de hacerlo él mismo. Estaba todo el día acostado en la cama de la habitación de Xion, y le sacábamos a pasear con Demonio en un arnés para que hiciera sus necesidades ¿Qué gato hacía eso? Incluso en esos momentos no se llevaba bien conmigo... O quizá era porque estaba triste sin poder ver a su dueña en una semana entera. Se iba a morir de sed o de hambre el muy cabrón. Por eso en cuanto mi tio me llamó al móvil para decirme que la loca de su hija había salido del coma en el que había caído por un puto accidente de tráfico, cogí una bolsa del gimnasio dejando un poco la bolsa abierta para que respirara y le metí dentro junto con un saco de pienso, el arnés para pasearlo, dos cacharros y una botella de agua. Me fui para el hospital cruzando los dedos para que el gato no saltara de la bolsa.

Como me sabía el número de habitación solo tuve que coger el ascensor, llegando a la puerta. Con suerte no me encontraría con su madre... Pero justo cuando iba a  abrir puerta del cuarto, se abrió sola y  apareció mi tía desde dentro. ¿Esa mujer era bruja o qué?

- Buenos días Castiel-Me saludó con expresión seria. Me miró de arriba abajo como si fuera el scaner de un aeropuerto- ¿Qué estás tramando? No te pongas a molestar a tu prima que te conozco. Tiene que descansar, está agotada.

- ¿Yo tramar algo y molestar? ¿Por quién me tomas?

Salió de la habitación rodando los ojos sin mediar más palabra caminando a paso ligero... Y me pasaría lo de "no molestar" por donde yo me se. Por fin entré a la habitación y vi a Natzumi leyendo un libro, la saludé con la mano y fui hasta la parte de mi prima, cerrando la cortina en el proceso para que la pesada de Natzumi no viera que hacíamos. Dejé la bolsa en los pies de la cama con el gato dentro, saqué el móvil y puse una suave música de piano que a ella le gustaba para ayudarla a dormir y para que la hermana de Hiroshi no nos escuchara hablar.

- Hola-Bajé una de las barandas de la cama y me acosté de lado con medio cuerpo fuera. Como me viera alguien hacer eso me mataban. Ladeó la cabeza hacia mi, quedando los dos cara a cara. Unos treinta segundos después no tuve ningún tipo de tacto- Probablemente no te acuerdes de esta conversación ni de las siguientes mientras no estés estable del todo. No te me mueras. Por favor, no te me mueras. No quiero perder a nadie más... Como lo hagas me enfadaré muchísimo contigo.

Me respondió a eso y al segundo de eso la bolsa comenzó a moverse violentamente, no tuve más remedio que levantarme para dejar salir al gato, que se le acercó como un lince y comenzó a maullar como un loco mientras ronroneaba. Eso sí que era cariño y lo demás tonterías. Se le pusieron los ojos aguados y comenzó a sollozar. ¡Me cago en todo lo cagable! ¿¡Ahora qué!?

- ¡Mierda Claire me van a matar por hacerte llorar, quedaré como un cabrón desgraciado! ¡Ssshh! -Susurré alarmado intentando calmarla sin éxito- ¡Solo es un gato! ¡Para el drama! ¡Aquí está prohibido traer animales, me van a prohibir la entrada!

Le metería debajo de las sábanas si alguien venía. Dejé la bolsa en el suelo y saqué los dos cachorros poniendolos bajo la cama llenándolos de agua y comida. El gato saltó de la cama y comenzó a comer, hambriento. Me puse a secarle las lágrimas con una gasa que había por allá, pero no paraba de llorar y sollozar por haber visto a su mascota.

- ¡Para o te lo van a quitar, demente! ¡Me van a echar todos una bronca por tu culpa! Y tu padre, ni tu madre ni tu novio no son muy razonables, tienen la lengua y la mano muy larga... Me hacen picadillo.

Iba a quitarse la mascarilla de oxígeno, pero la detuve al instante... Si se la quitaba si que se me muere ahogada sin poder respirar. Le chistaba para que se callara, la loca se iba a quedar deshidratada por soltar las cataratas del niagara por los ojos. Intentaba calmarse sin éxito alguno... Como pasara un minuto más llorando me iba a ir y a tomar por saco. De pronto veo un libro volando hacia nosotros, que esquivé y la niñata gritar que qué pasaba. La que faltaba...
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Kenichi Umehara el Vie Jun 30, 2017 11:48 pm

Finalmente llegué al hospital, curiosamente antes de lo esperado porque el autobús no encontró tráfico en la vía. Estaba muy ansioso por ver a mi "hermana mayor", quien por fin despertó de su coma. Todavía recuerdo con terror el momento en el que recibí la noticia del accidente, y como el señor Bernard y la señora Kana solo podían ver con temor a su única hija en una cama de hospital, sin ninguna señal de mejoría... Esperaba que esta señal de mejoría solo fuera un indicativo de lo que venía por delante, y pronto tendríamos a Claire de vuelta en su manera típica de ser.

Entré por la gran puerta del hospital, y de inmediato encontré a Hiroshi-san en la sala de espera de la planta baja. Me acerqué sereno aunque veloz y le saludé con un apretón de manos - Buenos días Hiroshi-san. ¿Cómo te encuentras? - pregunté inicialmente. Una vez que respondió, el siguiente tema que salió fue el más obvio - ¿Cómo se encuentra Claire? ¿Qué ha sucedido desde que despertó? ¿Recuerda algo del accidente? -. El mayor me explicó que mi amiga estaba todavía muy débil, y que no recordaba absolutamente nada del grave suceso que le ocurrió. Además, que parecía estar un poco perdida actualmente. Me imaginé que las cosas estarían complicadas, pero todo sonaba más que eso. - ¿Puedo ir a visitarla? - le pedí permiso para ir, y él me dijo que subiera sin preocuparme de nada. También añadió que estaría por aquí abajo, tomando el aire por un rato. Supuse que tenía muchas cosas en que pensar y que necesitaba tiempo a solas, así que me despedí y subí al piso correspondiente sin perder un segundo más.

Como ya había ido anteriormente a ver a mi hermana postiza, supe ubicarme sin problema alguno, y en cuestión de medio minuto, estuve frente a la puerta de su habitación y la de Umi-chan. Giré la perilla y lo primero que me encuentro es música de piano, a Claire llorando, la voz de Castiel intentando calmarla, a un gato chillando, y a la rubia tirando cosas mientras gritaba desesperada. Cerré rápidamente la puerta y de inmediato dije a los presentes - ¡Por favor, cálmense todos. Parece un gallinero y nos regañarán a todos! -

De repente la música cambió de piano clásico a heavy metal, y de inmediato me dirigí hacia el lado de la habitación ocupada por Claire, y rodé la cortina para descubrir a mi amiga llorando y a su primo de pie justo al lado. - ¡Castiel! ¡Apaga la música! - le ordené con tono serio mientras le miraba directamente a los ojos. Y una vez que resolvió ese problema, me acerqué a la cama de Claire y me senté a su lado, regalándole un abrazo para que se sintiera mejor. - Estoy aquí contigo. No tienes nada de que preocuparte - susurré a su oido mientras acariciaba su cabello.

Ya cuando estuvo un poco más calmada, me preguntó donde estaba. Me quedé un poco confundido, así que pregunté con tranquilidad al respecto - ¿A quién te refieres, Claire? -. Y de repente, como si hubiese reaccionado a nuestras voces, Nathaniel gato saltó a la cama, relamiéndose un poco los labios. - Hola Nath gato. Supongo que Castiel te trajo - le dije al felino, y este me maulló como respuesta. Luego de ello se acercó a su dueña, dándole cariño.

Mientras la castaña se entretenía con el gato, miré el suelo y vi un libro que estaba allí tirado. Lo recogí y se lo llevé a su dueña, a quien le saludé con una sonrisa tranquila - Hola Umi-chan. Veo que has recuperado tus energías. ¡Me alegra mucho eso! -. Le entregué el libro a la chica rubia despeinada, y ahora me disponía a recoger un poco el desorden que hicieron estos tres amigos míos.
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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Claire Black el Sáb Jul 01, 2017 9:27 pm

Cuando volví a abrir los ojos me encontré a mi primo acostado al lado de mi. Las cosas deprimentes que me decía eran una barbaridad...

- Si pudiera... te pegaría por pensar... cosas feas...

Susurré ante sus tontas palabras cerrando los ojos. Comenzó a sonar en la habitación una canción que me gustaba mucho, Eyes on me en versión piano y cello... Escuché de pronto los maullidos desesperados de mi bebito que de pronto se apareció ante mis ojos. Estaba flaquito, mimandome, desesperado por verme... ¿¡Mi vida que te hicieron en una semana...!? Se me llenaron los ojos de lágrimas al darme por fin cuenta de la gravedad del asunto...

Le dije a mi padre que no se preocupara que todo estaba bien... Pero no lo estaba ¿En qué c.oño estaba pensando todo este rato si casi me muero? Castiel tenía razón había tenido una puta hipoxia... Comencé a llorar y se me pasaron muchas cosas horribles por la cabeza. ¿Se supone que la mierda de excusa que me pusieron me la creí como una tonta?

No se que estaba pasando, todo era muy confuso solo sentía que mi gatito se había ido y que Castiel me decía que me lo iban a quitar si no me callaba, pero no podía dejar de llorar y sollozar como una niña pequeña.

- ¡Que nnnno mmme lo quitennn!

Ni la cosa que estaba usando mi primo para limpiarme la cara era capaz de absorber todas las lágrimas que brotaban sin control. Me dejé abrazar por la persona que se me acercó y poco a poco pasé de estar llorando y sollozando sin control alguno, a de vez en cuando suspirar profundamente e hipar con tristeza.

- ¿D-D-Donde... estáaa... ?

Justo al preguntar escuché a mi bebé maullar y luego se acercó a mi lamiendome las mejillas con su lengua rasposita como si fueran besitos. Ya mucho más calmada me puse a rememorar las conversaciones anteriores con mi padre, Hiro, y el ayudante.

-"Presión arterial muy baja, y por ello bradicardia, ahogamiento por emesis y... Se te cortó el suministro de oxígeno por asfixia. Por lo último sufriste una Hipoxia cerebral. Estuviste cuatro minutos con falta de oxígeno" -Me drogaron, tuve un accidente, me ahogué con mi propio vómito, me quedé sin aire en el cerebro y estuve clinicamente muerta por un buen rato. -"Ella tuvo una lesión en el brazo y un poco en la pierna cuando te dio la sobredosis. Te caíste encima."

Con toda mi fuerza de voluntad deslicé mi mano temblorosa hacia un lado de la cama tanteando los botones. Apreté unos cuantos hasta que encontré el que quería, el de subir la cabecera. Antes estaba la cortina medio echada justo para que no viera a Natzumi. Castiel cuando entró la cerró entera... Pero Kenichi la abrió completamente. Con los ojos entreabiertos pude ver claramente que estaba hecha una mierda.

-"Natzu me contó los detalles del accidente, y la verdad es que es una suerte que ambas salieran vivas de ese desastre"

Con la mirada cansada puesta en Natzumi, encajaba pieza a pieza adivinando que en el accidente iba conmigo. Probablemente en mi coche. Al estar drogada perdí el control del volante... Me ahogaba con el airbag, solté el volante y chocamos.

-"Te haré un pequeño resumen de lo ocurrido sobre lo que no recuerdas. Parece que de la sobredosis de drogas y la Insuficiencia de oxígeno al cerebro que sufriste te dejó varios problemas de deterioro de memoria, por eso no podrás recordar ciertos acontecimientos..."

Mi memoria estaba jodida. Bien jodida. Justo en ese momento entró un doctor con el otro muchacho detrás. Castiel cogió a Nathaniel Gato y lo puso debajo de las sabanas, junto a mi mano para que la gente ajena a nosotros no le notaran. Al verme con la postura recta vino a regañarme.

- ¿Ya quieres salir  corriendo por la puerta? Tienes que estar tumbada en reposo.-Bajó él mismo la camilla, quedando tumbada como cuando me desperté. Su humor no era gracioso la verdad- ¿Cómo te encuentras Claire? ¿Notas dolor de cabeza?

Pasé de sus preguntas olímpicamente. Me quité la mascarilla de oxígeno. Había perdido el control sobre mi misma... Algo en mi me enloqueció y no tenía otro pensamiento que el de estar siendo manipulada por ellos. Comencé a reírme primero de forma cansada, tan pesada que se volvió una risa incluso macabra. Volví a subir el respaldar de la camilla para verles la cara, muy muy lentamente pues a veces los dedos me temblaban.

- Seréis estúpidos... -Tosí tomando aire de golpe con una sonrisa no muy agradable a la vista, que con las ojeras moradas que seguro llevaba... podría dar algo de miedo- Me hace gracia que... aún no sepan... que soy más inteligente que... todos vosotros juntos...-Le di un manotazo a Castiel en la cara cuando se acercó para ponerme la mascarilla de nuevo- ¿En serio pensaron... que este teatrillo suyo... les iba a durar mucho tiempo...?-Mi voz sonaba cada vez más grave y entrecortada- Espero que... cuando vuelva a despertarme me digáis la... verdad, porque ya habéis... visto que vuestras actuaciones han... sido... pa... té... ti... cas.

Las caras de todos eran un deleite para las maldades que estaba soltando. El doctor me dio a tomar algo de agua de una botella para no tener la garganta seca. Me llevé la mano derecha a la cabeza, me estaba empezando a doler. Eso solo indicaba cosas malas...

- No sabe lo que dice, está demasiado cansada y tiene alucinaciones. Muchachos salgan de la habitación, por favor.

Por el esfuerzo ya no podía ni articular una palabra más, todo pasaba borroso a cámara lenta. Creo que el ayudante del doctor acompañó a Kenichi y Castiel fuera del cuarto para que no me vieran en ese momento. Cuando estuvieron fuera el doctor sacó una jeringuilla del bolsillo de su bata para inducirme de nuevo al coma, como no había más nada que hacer me quedé quieta.




                                 

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Re: Hay luz al inicio del túnel [Privado]

Mensaje por Castiel el Jue Jul 13, 2017 9:23 pm

Aquello era un no parar de llorar, el llanto se empezaba a escuchar por encima de la música de fondo y cualquiera que entrara se enteraría de que supuestamente la había hecho llorar, cuando en ningún momento hice tal cosa para herirla.

- Ssshh ¡Joder que pares ya, me estás estresando!

Entre la loca llorando, la otra tirando cosas y el gato maullando me tenían ya hasta las narices. Por la música no escuché que alguien entró al cuarto, solo cuando Kenichi habló en alto supe que no estabamos solos. Se puso a poner orden en la sala y de pronto mi móvil pasó a reproducir música de piano a reproducir "Speed of Light" de Iron Maiden. Fui de inmediato a pararlo porque ya aquello parecía una absoluta odisea... Pues se estaba mejor con Iron Maiden como música de ambiente, la verdad. Menos mal que vino Kenichi a calmar los ánimos, porque sino ya me la veía seguir berreando por un buen rato más.

Logró calmarla y se puso a jugar con el gato con la cara llena de lágrimas, que me aproveché a limpiarlas todas, hasta por el cuello se le habían resbalado. Luego pasó a saludar a la rubia y se fue hacia allí para charlar. Me di cuenta en seguida de que quedó en un estado de trance muy extraño, porque no respondía a mis movimientos ni a mi voz. Se limitó a subir la camilla para ver qué pasaba al otro lado de la habitación.

- Eh. Baja la camilla de nuevo.

Le si un toquecito en el hombro pero no me hizo ni caso. Al escuchar la puerta tapé al gato de Clay con la sábana ñara que nadie lo viera, y menos mal que fui rápido porque era el doctor. Le preguntó lo típico de un doctor en esos casos, supongo. Ella tan solo se limitó a subir la camilla, mirar a Natzumi y se puso a decir idioteces. Parecía la niña del exorcista.

- Ninguno de nosotros te ha tratado como una estúpida. Ya es suficiente, acuéstate.

Un bofetón me llevé cuando intenté ponerle la mascarilla de nuevo. ¿Pero que mierda le pasa a esta? Solo me di cuenta cuando dejó de hablar de lo que estaba pasando. Seguramente mi tio le mintió, se dio cuenta y se puso como loca al ver a la niña fresa toda golpeada. El médico dejó claro que estaba alucinando y nos pidió a Kenichi y a mi que salieramos. Como no nos moviamos de lo impactados que nos quedamos con la escena, el ayudante nos acompañó fuera y cerro la puerta. Abrí la aplicación de mensajería y le mandé a Hiroshi una solitaria palabra "Sube" para avisarle de que había novedades por aquí arriba.

- Supongo que por todo lo que ha dicho es que le han mentido... Mi tio es un idiota ¿Cómo se le ocurre mentirle aunque no vaya a acordarse de nada? Pero si de tonta no tiene un pelo a pesar de estar medio moribunda joder. Cuando mi tía se entere no quiero estar cerca. -Me quejé cabreado- ¿Cuándo podemos entrar otra vez? Yo soy familia, soy su primo.

- Lo siento, ahora mismo solo pueden entrar el perso al cualifica y los familiares directos. Su padre, su madre y su esposo.

Miré a Kenichi con confusión al escuchar la palabra "esposo" ¿De que co.ño estaba hablando?

- ¿El muchacho con el que se estaba besando la última vez que entré es su marido, no?

Me hice un facepalm interno al ser consciente de que el tipo creyó que por unos cuantos besos tenían que estar casados. Aunque además seguramente se lo creería porque le llamó "mi hombre" delante suyo, que no me extrañaría porque se la pasaba diciéndole "Huskyto" o "mi hombre".

- Pues cuando venga el marido lo dejas pasar. -Le dije al aprendiz procurando no alzar la voz. Suspiré poniendome las manos wn la cara- Necesito un puto cigarro...

Dije harto del asunto, hacía días que no fumaba e iba a romper el récord de días sin fumar en ese mismo instante.
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