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Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

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Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

Mensaje por Akiyama Nozomi el Miér Jun 01, 2016 11:43 pm

”Para Akiyama Nozomi”. Esas palabras en la sencilla carta entregaron grandes, grandes noticias sobre mi padre. Era breve, sencilla y con clase al igual que él, me gustaba su estilo, sonreí apenas leí la letra a mano. Decía que se daría una fiesta en honor a él dentro de un mes; al parecer, había ganado un gran premio y, además, su compañía había conseguido un logro importante, me lo escribía debido a que quería que yo asistiera a la fiesta, yo y… Nate. Ah, me olvidaba, mi padre sabía de lo mío con Nate. Ahora que eraos oficialmente… novios, le notifiqué a i padre sobre ello pues me pareció relevante que lo supiera, supuse que esta era su manera de decirme que quería conocerlo. La idea no me hacía mucha gracia, conocía al hombre lo suficiente, era muy amable y atento conmigo pero muy, muy exigente con todo el resto del mundo, incluyéndose a sí mismo, y seguro que encontraría algún defecto en el rubio, no quería que se llevaran mal pero tampoco sabía cómo reaccionaría Nate con mi padre y… Bueno, no conseguía nada rompiéndome la cabeza con el tema, realmente, así que respiré hondo y guardé la carta junto a los pasajes de avión que el hombre de plano adjuntó con la invitación, eso sólo me decía que no aceptaría un no por respuesta, esperaba que al menos mi novio no se opusiera a ir.

Unos días después

Llegó el momento, estaba frente a la puerta de Nate, tal como habíamos acordado para aquel día y, claro, ni bien abrir la puerta me sorprendió con un beso apresurado, típico de él… Y a quien engañaba, me encantaban esas sorpresas, aunque por supuesto aún me ruborizaban como si nunca hubieran pasado. Entré y comenzamos a preparar la comida, debía hacerlo pronto, si no lo decía antes de que pasara el rato, luego comenzaría a carcomerme la cabeza y terminaría por no hablar. ¿Por qué me preocupaba tanto? Ah, claro, quería que se llevaran bien y a la vez no quería que se cruzaran, en la vida. Pero no podía evitar el asunto así que respiré hondo y comencé como quien no quiere el asunto –. Ah, Nate ¿Te conté que mi padre era empresario, no? – Sí… sólo le había contado eso, lo recordaba perfectamente pues no había querido entrar en más detalles –. Resulta que harán una fiesta en su honor, ya sabes – agregué y alargué el siguiente “y” un par de segundos en que se me atoraron las otras palabras en la boca –. y… Bueno, él me invitó, quiere que vaya… Contigo – Finalmente lo dije, y guardé silencio mientras fingía prestar atención a una lata de atún, buscándole una fecha o algo así. El pareció un tanto confundido por la invitación, o al menos eso me decía su rostro, pero pronto cambió a una algo contrariada mientras aceptaba, sin darle muchas vueltas al asunto. –. genial, es en 3 semanas, luego podemos decidir cuánto quedarnos – Finalicé el tema por ahora, me gustaría quedarme unas tres semanas por diferentes motivos, incluyendo que quería pasar algo de tiempo con papá y él no era de los que tenían todos los días libres, pero difícilmente a Nate le gustaría la idea de estar en un país extraño con un idioma que no conocía, así que difícilmente nos quedaríamos mucho tiempo, en fin, ya lo hablaríamos luego.

Semanas después, día del viaje

Ya habíamos empacado todo, quedamos de reunirnos en el aeropuerto y yo ya estaba de camino en el taxi junto a mi maleta y dos bolsos, uno personal y uno para Kyo, por supuesto que no dejaría a mi adorado bebé solo en casa, a merced de Nikolay. No, gracias. Pronto llegué al lugar y en la entrada me encontré con Nate, tal como habíamos acordado. En seguida le entregué mi bolso para poder llevar a Kyo más cómodamente, él necesitaba más atención de mi parte, más con el largo viaje pues él nunca había viajado hasta el momento en avión. Entramos al aeropuerto, confirmamos los pasajes y comimos algo en una cafetería antes de que llegara nuestro vuelo. Cuando estábamos subiendo me dio ansiedad, mucha ansiedad, pues Kyo viajaría lejos de mí en un espacio para las mascotas y eso me estresaba demasiado, sin embargo me había informado sobre el asunto y le había dado un calmante que me recomendó el veterinario para que fuera un viaje tranquilo, más por la cantidad de horas que duraría. Ya con el avión en movimiento, conversé un par de cosas con Nate y luego llegó la comida, como viajábamos de noche pronto llegó la hora de dormir y de ahí no supe nada hasta aterrizar.
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Re: Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

Mensaje por Nate Adams el Dom Jul 31, 2016 11:01 pm

La idea de pasar unas semanas en Japón en principio no parecía tan mala. Es decir, visitar un país con una cultura completamente diferente a la nuestra me resultaba muy interesante; pero conocer a tu suegro era algo completamente diferente. ¿Tenía miedo? En absoluto. ¿No deseaba ser intimidado? Obviamente. Ambas cosas pueden parecer similares pero no lo son. Cuando Mia me dijo que su progenitor deseaba conocerme, un nudo se formó en mi garganta y no me dejó descansar las horas que debería. Tenía claro que aquél hombre quería ponerme a prueba y eso me molestaba. Mi padre hizo lo mismo con la pareja de mi hermana en una de las cenas familiares… El chaval salió pitando de aquella casa como si tuviera un propulsor en las piernas. Aunque estaba claro que yo no pensaba huir, de ser así ni habría aceptado aquella invitación.
Y por fin llegó el día. Tomamos nuestro vuelo, al principio estaba al pendiente de Nozomi pues parecía muy preocupada por su felino. En parte la entendía, creo que también me molestaría dejar a Max tan lejos de mí. Aunque en este caso tuve más suerte ya que mi vecina se ofreció voluntaria de cuidarle y sacarle de paseo. – Estará bien, no te preocupes. El calmante que le diste es bueno. – Estudiaba veterinaria así que era obvio que supiera tal información. Yo mismo revisé el prospecto del mismo antes de dárselo al gato. Agarré suavemente la mano de la castaña y la apreté un poco en son de ánimo; no le sentaría bien estar estresada durante todo el viaje. Poco tiempo después no pude evitar dormirme, al fin y al cabo eran 22 horas de vuelo sin ninguna escala.


~~~~~


Creo que nunca había estado tan agotado. Aterrizamos en el aeropuerto Narita y cuando recogimos todo nuestro equipaje junto con la mascota de Mia, nos dirigimos a la primera cafetería que encontramos dentro del aeropuerto. Habíamos comido hace tres horas en el avión, pero volvía a estar hambriento como si no nos hubieran alimentado durante todo el viaje. Dejé caer mi cuerpo sobre la silla e hice un gesto con la mano al camarero para que viniera a atendernos mientras Mia revisaba si Kyo se encontraba bien. Un chaval bastante joven se acercó hacia nosotros y comenzó a hablarnos en inglés para saber cual era nuestra petición. Vaya, como se notaba que éramos extranjeros. – Yo tomaré agua mineral y una ensalada con pollo. También si es posible, pónganme un café para llevar. – pedí, en un perfecto japonés sin ninguna clase de acento. Pude notar la sorpresa del hombre mientras apuntaba el pedido y luego dirigía su mirada hacia Mia para preguntar por el suyo. Aunque creo que la atención de la ojiazul estaba más concentrada en el hecho de haberme oído hablar en japonés. – Vamos Pochi, el chico espera. – acoté con una sonrisa pícara mientras apoyaba la espalda contra el asiento. Y sí, a veces llamaba a la castaña Pochi por la vieja costumbre… Es el nombre de mascota que le había puesto cuando aún no éramos pareja.

Cuando el camarero se hubo retirado, dejé escapar un suspiro y me agaché hacia ella para depositar un suave beso en sus labios. – No me mires así. Mi padre tenía una obsesión por hacer que tuviera la mente más abierta hablando en otros idiomas, así que hice un curso de japonés cuando tenía catorce años. – comenté a lo que llegaban los pedidos de ambos. Abrí la botella de agua mineral y tras dar un sorbo sentí que mi cuerpo por fin se relajaba un poco. Tampoco es que hablara el idioma con fluidez, vamos, aprendí lo necesario para poder comunicarme; aunque cuando Mia mencionó el viaje debo admitir que rebusqué mi viejo libro entre los trastos para poder repasar un poco. No me gustaba admitirlo, pero presenciaba que debía venir preparado para todo. – Bueno… ¿Y ahora qué? ¿Tomamos un taxi hasta la casa de tu padre o alguien viene a buscarnos? – preferiría coger el taxi, obviamente… Pero me imaginaba que esa familia tendría choferes o al menos algún encargado para hacer todos los recados. Al menos en mi familia era bastante común antes de que me mudara.
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Re: Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

Mensaje por Akiyama Nozomi el Miér Ago 31, 2016 10:32 pm

¿Estaba cansada? Oh dios, eso sería bueno, pero no. Más que cansada, estaba total y completamente agotada, no sólo por el larguísimo viaje sino además por mi estrés provocado por la preocupación que me suponía Kyo, casi me arrepentía de no haberlo dejado al cuidado de Nikolay pero no, ese chico era demasiado despistado y terminaría por estresarme más entre las llamadas internacionales para asegurarme que todo estaba en orden cada día, porque me conocía y sabía que lo llamaría al menos una vez al día durante estas dos semanas. En fin, bajé del avión sin muchas ganas de moverme, sólo me impulsaba mi ansiedad por comprobar que mi bebé estaba a salvo, como le hubiera pasado algo… Pero no, todo en orden, aunque el pobre estaba dando vueltas en su jaula, el efecto del calmante debía haber pasado hacia poco al fin y al cabo. Lo quería sacar y abrazar pero temía que pudiera escaparse, así que simplemente fuimos al siguiente destino con Nate. Una cafetería en el aeropuerto, la primera que se nos cruzó pues Nate estaba bastante hambriento. En cuanto nos sentamos, me dediqué a dar mimos a través de los barrotes a Kyo, esperando a que se calmara pronto. Entonces miré con los ojos entrecerrados a Nate por llamarme “Pochi”, nunca me había gustado, aunque me había acostumbrado, pero ahora que era su novia, menos me gustaba que me llamara así, aunque fuera de vez en cuando. Aun así ignoré esto al darme cuenta de cierto detalle, ¿Desde cuándo él hablaba japonés? Me lo quedé pensando unos segundos, luego negué levemente con la cabeza, espabilando, y miré al camarero –. Una porción de torta de chocolate con café. Y una botella de agua, sin gas. gracias – Indiqué con cierta seriedad al joven, que pareció un tanto intimidado, quizás por la irada que antes le había hecho a Nate… Ah, quise disculparme con él, pero ya se había ido.

Bufé y miré de vuelta al rubio, aún con la duda en mente. Sin embargo se inclinó sobre el asiento y respondió antes de que pudiera preguntar –. Ya veo, podrías haberme dicho, así no quedaba con la cara de boba frente al camarero – Me quejé, inflando una mejilla al desviar la mirada un momento. Pronto llegaron nuestros pedidos, no demoraron casi nada. En seguid abrí la botella y saqué de mi bolso uno de los platos de Kyo, el de agua para llenarla y meterla en su canil, hecho esto, saqué el otro plato y le serví una porción de comida enlatada, de su favorita, para que comiera con nosotros. En cuanto terminé de atender a mi gato, me levanté para ir a lavarme las manos y volví para comer mi delicioso trozo de torta, embelesada por la cubierta de chocolate. No demoramos demasiado en la parada, pagamos y nos dirigimos a la salida –. Ah, tomaremos un taxi, no demoraremos más de 25 minutos hasta llegar mi departamento. – Respondí tranquila. Hasta que salimos del aeropuerto y vi un auto negro estacionado, con un hombre que me sonaba familiar esperando a alguien con un cartelito, con mi nombre… Bufé –. Joder… Le dije a papá que podía llegar sola sin problemas – Me quejé mientras avanzaba hasta el hombre en traje, él me sonrió e hizo una pequeña reverencia –. Ojou-sama – Me saludó y me dio un pequeño tic en el ojo. No es que yo fuera una princesa ni nada parecido, no me gustaba que personas al cargo de mi padre me trataran así, pero en fin, le hice una pequeña reverencia y lo miré con una mueca de confusión en el rostro –. Avisé a mi padre que iría sola a casa – Expliqué algo apenada –. Lo sé, él insiste en que me permita llevarla por su seguridad, hace mucho tiempo que no se encuentra en el país y él teme que algo le pase – Respondió, ah… Me rendí y asentí, no podía discutir con mi padre, además sabía que sólo lo hacía por mi bien.

Subimos al carro y por fin saqué a Kyo de su jaula. Estaba aún algo estresado, por lo que se movió algo hiperactivo por todos los asientos hasta calmarse y saltar de vuelta a mis brazos, era normal, después de estar tanto tiempo quieto. Lo mantuve abrazado y lleno de los mimos que le encantaban durante la mitad del viaje, luego lo puse en las piernas de Nate cuando miré hacia afuera y me di cuenta que no estábamos yendo por el camino a mi departamento –. umm, disculpe, mi dirección no es por aquí – expliqué tras bajar el vidrio que separaba nuestro lado con el del chofer –. Oh, pensé que estaba al tanto, señorita – Comenzó a explicarme y ya tuve una idea de a dónde íbamos –. Su departamento está inhabilitado temporalmente, por lo que su padre dispuso que se quedara con él – Asentí levemente y subí la ventanilla para mirar con una sonrisa avergonzada a Nate –. Así que… Conocerás a papá esta noche – Reí un tanto nerviosa, eso iba a terminar definitivamente mal. El resto del viaje me dediqué a evitar la mirada del rubio mayor y consentir a mi pequeño rubio, todo iría bien, seguro que sí… Al menos, si nadie moría en 3 días, podía concederlo como un buen logro. Así fue el resto del viaje, sólo 15 minutos después estábamos frente a la casa de papá. Nos esperaban un par de hombres que bajaron nuestras maletas y dos mucamas para guiarnos a la casa. En cuanto entramos, miré a Nate –. Bienvenido – Le dije con una pequeña sonrisa, aunque seguía nerviosa. Nos llevaron al segundo piso, aunque no hacía falta pues conocía el camino a mi cuarto, pero entonces el hombre que llevaba la maleta de Nate siguió su camino y lo mié extrañado. Era obvio que no dormiríamos en el mismo cuarto, ¿Pero el tercer piso? Joder… Ahí estaba la sala de juegos, la oficina, el cuarto privado y la habitación de papá, ese era su piso. Sólo había dos habitaciones más y una de ellas utilizable. Miré a Nate nerviosa y seguí mi camino separada de él.

Ambos nos acomodamos rápido, nos encontramos en las escaleras y bajamos al primer piso, donde le ofrecieron a Nate un pequeño tour por la casa. Lo miré un segundo, pensando en intervenir pero accedió así que lo acompañé por el camino. Alrededor de 15 minutos después, estábamos volviendo del jardín a la casa con el recorrido finalizado, y en cuanto entré, escuché la voz de mi padre y me sorprendí. Aún no daban las 5 y él jamás estaba en casa antes de las 9. Me apresuré y corrí hacia él, quien me sonrió como sólo me sonreía a mí y me esperó con los brazos abiertos. Lo abracé por bastante, no lo veía hace muchos meses. Él correspondió mi abrazo con cariño y, cuando nos alejamos, acarició mi rostro –. Mira lo bella que estás, Mia – Me dijo con ternura y una sonrisa amable, yo tan sólo le sonreí con un pequeño gracias, pero entonces recordé un detalle importante –. Ah, papá – Me giré un poco y miré al rubio unos pasos más atrás –. Él es Nate – presenté, nuevamente con nerviosismo –. Nate, él les mi padre, Akiyama Hisao – Mi padre cambió por completo la expresión de su rostro, ahora sólo lucía frío y calculador mientras observaba a Nate como si le hiciera un análisis preliminar. Tragué saliva, atenta a la reacción de ambos. Mi padre lucía como alguien completmente diferente al que acababa de saludarme, altivo, frío, desagradable.
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Re: Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

Mensaje por Nate Adams el Vie Sep 30, 2016 8:06 pm

¿Ojou-sama? Había oído en varias ocasiones que así es como se dirigen los sirvientes a sus amos en Japón, pero me resultó muy raro que alguien hablara con Mia de esta forma. Aunque también me daba una oportunidad para molestarla un poco después… Por su reacción podía suponer que no le gustaba nada. Los siguientes hechos me dejaron un tanto descolocado. Ya me había hecho a la idea de que conocería al padre de la castaña en los próximos días pero no esperaba tener que hacerlo inmediatamente después del viaje. Estaba inquieto; cosa que provocó que le dirigiera cierta mirada molesta a Nozomi. ¿Tanta influencia tenía su progenitor? Si resultaba ser una versión dos de mi padre cuando se pone en modo sobreprotector con mi hermana… Ya podía ir preparándome mentalmente. Golpeaba mis dedos nerviosamente contra mi rodilla durante todo el viaje, el cual tampoco fue demasiado largo. Bajamos del coche y debo decir que me quedé un tanto impresionado. No pensé que esa casa sería tan grande, aunque supongo que debía ir acostumbrándome a las sorpresas. – Bonita mansión… – murmuré cerca de Mia, solo para que ella pudiera escucharme.
Tras acomodarme en “mi” habitación, bajé las escaleras para poder encontrarme con la castaña. No hace falta decir que dormir en habitaciones separadas me parecía sobrepasarse. ¿Verdad? De todas formas no protesté, no era mi casa ni eran mis reglas. Aunque no prometía que no me metería en la habitación de Mia por la noche. Dimos un tour rápido por toda la casa; examiné bien cada pasillo y exterior, no vaya a ser que me pierda por allí. Igualmente, por alguna razón pensaba que al padre de mi novia le encantaría.

Ah… Y llegó el momento. Cuando divisé al hombre no hice otra cosa que quedarme quieto. No, no estaba asustado pero tampoco preparado. Su mirada fría y calculadora no mejoraba las cosas pero procuraría no fastidiarla. Después de todo no estaba ahí por él, sino por su hija. Y no quería ponerle las cosas difíciles a Mia. Di un paso seguro hacia su progenitor, parándome enfrente de él para luego estirar una de mis manos. – Es un placer conocerle, señor. – no sabía si era mi imaginación, pero sentí mil cuchillas atravesar mi cuerpo. Y eso que solo me dedicó una mirada. Correspondió a mi apretón de manos y de inmediato me di cuenta que no era un simple saludo, era un auténtico desafío. Cuando sentí su mano por poco aplastar la mía, lo único que hice fue alzar una ceja. Si creía que por fulminarme con la mirada y demostrar su fuerza iba a espantarme, necesitaría mucho más material. Esbocé una sonrisa ladina y tras alejar mi mano de la suya, me coloqué al lado de Mia para rodear sus hombros con mi brazo. – Mia me ha hablado mucho de usted. – mentí, me dijo que era un empresario pero ni siquiera mencionó qué compañía dirigía. Menos mal que sé investigar por mi cuenta. – Mi padre, Fréderic Adams, participó como uno de los ingenieros principales para el mejoramiento y desarrollo de su multinacional informática hace tres años. No sé si lo recuerda pero me dijo que lo saludara. – en eso sí que no mentí. Cuando llamé a mi padre para avisarle que iba a Japón, él mismo mencionó que estuvo unos cuantos meses trabajando en esa compañía. Seguía siendo un hecho sorprendente para mí, pero como dicen el mundo realmente es un pañuelo. Observé de reojo a Mia, creo que volvía a mirarme como cuando me escuchó hablar japonés en el aeropuerto. En fin, ya tendríamos una charla más tarde.

Sin duda los japoneses cenaban antes que los franceses o estadounidenses, pues después de las nueve ya habían retirado el último plato que quedaba sobre la mesa. El padre de Nozomi no se quedó demasiado tiempo con nosotros, pues aún tenía trabajo que hacer en su despacho. Durante toda la cena estuvo observando cada uno de mis movimientos a lo que hice caso omiso. Además, estaba seguro que le dijo a uno de sus sirvientes que nos vigilara… Ni que fuera un asesino en serie. No… No iba a permitirle tener ninguna influencia sobre mi persona. Una vez el hombre estaba perdido de vista, salimos al pasillo y cogí la mano de Mia comenzando a andar rápidamente hacia el exterior. – ¿No creerás que estaremos toda la noche encerrados en casa, verdad? – inquirí mientras una sonrisa ladina se asomaba en mi rostro. – No hagas ruido. – como esperaba, el sirviente salió tras nosotros pero después de girar en otro pasillo, logramos despistarle. Salimos al jardín y caminé directamente hacia la puerta trasera para que pudiéramos salir disimuladamente. – Ahora corre. – sujeté su mano un poco más fuerte y comenzamos a correr calle abajo hasta que estuvimos lo suficientemente lejos de la casa. Tras recuperar el aliento, observé a mi alrededor, volviendo a poner mi atención en la fémina segundos después. – Bueno… Ojou. Enséñame Japón. – acoté con una leve curva en mis labios mientras colocaba un mechón de su cabello hacia atrás.
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Re: Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

Mensaje por Akiyama Nozomi el Mar Nov 29, 2016 12:11 am

Yo sólo miraba de reojo a Nate, ¿Su padre conocía al mío…? Realmente nunca habíamos hablado demasiado del asunto de nuestros padres, en parte por el tema de las madres… De hecho, ahora que lo pensaba, no recordaba haber mencionado nunca nada sobre mi madre, pero ese no era tema ahora, examiné la reacción de mi padre y, por supuesto, no parecía sorprendido ni complacido por lo dicho, aun así respondió con cortesía digna de su puesto –. Por supuesto que recuerdo a su padre, joven, me habló de usted – respondió sin tono y asintió condescendiente, más su mirada seguía siendo de inexhastivo análisis hacia mi novio, me preguntaba cuánto aguantaría Nate de esto, sabía que no se iba a amedrentar tan fácilmente pero eso no era lo que me preocupaba, me preocupaba que se llevaran bien o mal pues ambos eran demasiado importantes para mí, no me sentía capaz de soportar que no se llevaran al menos cordialmente…

Y pronto llegó la cena. Como era costumbre cuando comíamos juntos, me senté a la derecha de mi padre y bueno, pusieron la mesa de él a un puesto de distancia de mi padre y a su izquierda, ni siquiera tenía mucha hambre por la ligera tensión que se percibía. La cena terminó y mi padre se retiró rápidamente, despidiéndose de mí con un suave beso en mi frente para volver a trabajar, después de todo, para llegar tan temprano a casa era lógico que le quedara trabajo, quizás tendría que quedarse despierto hasta tarde y eso me preocupaba, papá siempre se sobre esforzaba… estaba distraída con estos pensamientos mientras caminábamos, tanto que apenas pude entender qué ocurría cuando Nate ya estaba jalándome para huir. Lo seguí con una sonrisa ante lo dicho y llegamos hasta el jardín, donde nos acercamos a la puerta trasera para comenzar a correr fuera del terreno de papá. Esperaba que no se enfadara por salir sin avisarle, pero tampoco debería haber problemas pues hacia un tiempo ya que no pedía permisos y seguramente algún sirviente le avisaría. Asentí a Nate y tomé su mano –. ¿Sabes? Nunca había salido así de la casa de mi padre, podíamos haber salido por la puerta principal – le comenté medio a broma, medio en serio, parecía que escapamos como delincuentes y era extraño para mí.

Seguimos avanzando por la conocida ciudad hasta una discoteca que conocía. Mi estilo no era precisamente bailar y esas cosas pero tenía varios ambientes y era bastante decente así que podía ser del agrado de Nate –. Aquí estamos, espero que te guste – le comentó animada, en ese lugar tenían incluso zona de karaoke, algo que no se veía mucho en esos lugares. En seguida fueron a una mesa –. Iré por algo para tomar, ¿Qué quieres tú? – Le consultó, dejándole en claro que no dejaría que él fuera pues quería darle esa cortesía. Cuando su novio le dijo lo que quería, le dejó su abrigo y partió a la barra para esperar su turno para pedir. Sólo que no alcanzó a estar ahí dos minutos cuando llegó alguien tras ella y le tocó el hombro. Volteó levemente y se encontró con una encantadora y desconocida sonrisa. Un chico alto y moreno le habló relajado –. Hola princesa, ¿Puedo invitar tu trago? – Le consultó sin el menor problema. Ella negó levemente –. No, gracias, vengo acompañada – Le dijo sin tono y volvió a darse vuelta, no era usual que se le aproximaran chicos –. Vamos, prometo que seré mejor compañía – Mencionó poniendo su mano en el hombro ajeno para ponerse a su lado y que volviera a mirarlo. Ella le frunció el ceño y lo ignoró.
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Re: Encuentro Familiar. ¿Batalla entre hombres?

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