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My dearest Juliet. ~ [Priv. Yukine Shiori]

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My dearest Juliet. ~ [Priv. Yukine Shiori]

Mensaje por Nagito Komaeda el Miér Abr 20, 2016 4:15 am

Era cierto que él tenía la edad de un estudiante, sin embargo, nunca en su relativamente larga existencia en el Sweet Valley se había siquiera asomado un poco al instituto, institución que compartía el mismo nombre gracioso de la ciudad. No iba a mentir, era tan simple como que no le interesaba en lo más mínimo lo que pasara dentro de ese edificio, cada pequeño ser humano de allí que no conocía no era suficiente para llamarle la atención, no era digno de su tiempo preocuparse de sus existencias. Tampoco es que la suya propia valiera mucho, siendo una basura. Sin embargo, se había encontrado en la graciosa situación de la oportunidad de ver dentro del edificio, por primera vez. Y fue la mera curiosidad asesina de gatos lo que acabó por convencerle, ¿qué podía perder? Con su suerte, seguro que una pierna o hasta un brazo. No era muy importante su integridad física. En cuestión de unos minutos, ya se había encaprichado con la idea de explorar más a fondo la institución. ¿Acaso iba a tener otra oportunidad como aquélla?

En realidad, su tarea era ridículamente simple: tenía nada más que entregar unos documentos a la oficina del directos, o a su secretaria. Se trataba de una solicitud para rendir exámenes libres, si algún día se dignaba a dar exámenes. Pero a él se le hacía una oportunidad de oro, porque incluso tenía la maravillosa suerte que se trataba de un horario temprano, y las clases no habían finalizado todavía, por lo que era capaz de observar a todos los estudiantes vagando desde los pasillos hasta sus aulas de clase. Había algo fascinante en cómo se mezclaba tan fácilmente con la multitud (otra vez, tenía la edad de un estudiante, después de todo) y a la vez, había un aura que los separaba de todos ellos. Más de alguna persona se le quedó mirando en algún momento, quizá debido a su postura desgarbada y sus ojos inquietos. El cabello blanco también podría ser una opción, pero lamentablemente, era demasiado consciente de que existía una gran cantidad de albinos en esa ciudad. Su exploración había dados frutos, o eso creía, pues al rededor de los quince minutos de dar vueltas, y vueltas y esperar a que algo interesante se coloca delante de sus narices, dio de bruces con el pasillo que llevaban al auditorio.

Embozó una sonrisa de travesura, de ésas que a algunos dan escalofríos, y felizmente siguió el camino que estaba trazado, sintiéndose como el Conejo Blanco de Alicia llegando tarde a una cita muy importante. Probablemente era el lugar el que lo ponía de humor para eso, ¡hasta era muy apropiado! Se sentía bastante entusiasmo sin motivo alguno, que incluso acabó semi-trotando el último tramo hasta llegar completamente las puertas auditorio, y no pudo detenerse lo suficiente rápido (o ni lo quiso intentar) para evitar chocar con un muchacho de caballera rubia, que convenientemente estaba en el lugar correcto en el instante correcto para encontrarlo, qué peculiar—. ¡Lo siento! Casi no te vi —se disculpó rápidamente, con su usual tono demasiado alegre, pero que a la vez dejaba una pizca de sospecha hacia su mentira evidente. Le dedicó un par de palmadas en el hombro al extraño, como si el contacto no fuera en absoluto incómodo—. ¿También vienes al auditorio, no? Yo sólo estoy de visita —empezó a platicar, sin alejarse del muchacho todavía, aunque el pobre ni siquiera le había respondido aún.

Pienso que tendríamos mucha suerte si podemos participar en una obra de teatro o algo así —no necesitó mucha sutileza, el comentario era perfectamente audible al tiempo que abría la puerta que para entrar al auditorio y empujaba muy levemente al chico que se acababa de encontrar para que lo acompañara. Después de todo, dos eran mejor que uno—. ¡Pero suerte es como mi segundo nombre! Al desear eso seguro que el intérprete principal se romperá una pierna o algo —comentó a la ligereza, en un tono de confidencia que oscilaba entre una broma y la verdad. Apenas estaban en las butacas del fondo, muy lejos del escenario pues acababan de llegar, pero el grito llegó hasta el fondo del salón: de lo que pudo observar de la escena, "Julieta" había caído directamente a los brazos de "Romeo" cuando el soporte del balcón falló, y alguno de ellos, tal vez los dos, se habían rompido algo con el impacto. Demasiado, muy conveniente, que tenía muchas ganas de reír. Y no fue una carcajada suave la que salió de su garganta en ese momento—. ¡Te lo dije!
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Re: My dearest Juliet. ~ [Priv. Yukine Shiori]

Mensaje por Yukine Shiori el Sáb Jun 04, 2016 7:38 am

Por primera vez en mucho, mucho tiempo, había podido seguir la clase del profesor de matemáticas, logró entender lo que hablaba el profesor, generalmente él sólo veía jeroglíficos en el pizarrón en sus clases, pero con la ayuda de cierto tutor que le asignaron, pudo entender más o menos lo que trataba la clase. No sabía cómo sentirse, ¿feliz? no era para tanto, como matemáticas era la materia que más odiaba, le era indiferente si sabía o no lo que estaban pasando. La palabra más adecuada para describir lo que sintió sería "aliviado" ya que no paso vergüenza al no ser víctima de un llamado de atención por no "prestar atención en clase", pero la cosa era que él no entendía nada de la clase.

En fin, aliviado, así se sentía luego de terminar la clase, y habría seguido así si no fuera porque, para variar, el mismo profesor de matemáticas que le había asignado un tutor le pidió que le hiciera un favor. Obviamente lo que él quería responder era un rotundo "No." Pero, nada bueno saldría de eso al hablarle así a un profesor del instituto. El favor era "simple" (según él) sólo había que ir a buscar a cierto estudiante al auditorio para avisarle que fuera a la sala de profesores. ¿Por qué no era simple para Yukine? Ese día iba a haber una obra en el auditorio; Romeo y Julieta. También sabía que a esa hora estaban ensayando dicha obra, es decir, tendría que entrar en medio de una práctica de la obra, haciendo ruido al abrir y cerrar las puertas del auditorio, todos se darían vuelta a observar al "mequetrefe" que entró en mitad de un ensayo y, cabe destacar que él no era alguien que pudiera soportar que tanta gente lo mirara al mismo tiempo, la última vez que pasó eso explotó por dentro en el parque, aunque si no fuera por eso no habría conocido a su amiga-abusadora Kai, pero esa es otra historia.

Tuvo que aceptar con tan poco ánimo que se notaba hasta el otro lado del pasillo. Caminó lentamente hacia las puertas del auditorio, "¿Qué hago? No puedo entrar allí mientras ensayan...todos me quedaran viendo..." pensaba mientras se tapaba el rostro diciendo en voz baja —. ¿Qué hago...qué hago..? — se quedó de pie en frente de las puertas del auditorio, no se atrevía a abrirlas, no tenía el valor para hacerlo. Se quedó varios segundo sin hacer nada en el mismo lugar, esperaba a que alguien, quien sea, saliera o entrara para que él se escabullese y nadie lo viera al entrar. Lamentablemente nadie llegaba, "Tendré que..." su pensamiento fue bruscamente interrumpido por un choque por parte de un chico de cabello blanco, el cual se disculpó de una manera algo... extraña "¿Casi no me vio...?" lo único que se podía entender de eso era que lo hizo a propósito o, que le dio algo de pereza cambiar de dirección. Ambas opciones eran...malas. El chico comenzó a hablarle diciéndole porque estaba allí, según lo que escucho, el chico no era un estudiante de ese lugar, es entendible  ya que no lo había visto nunca antes...aunque...presentía que lo conocía de otro lugar, pero no sabía muy bien de cual, sólo intuía que era alguien... problemático. El chico albino abrió como si nada la puerta del auditorio, como si nada abrió la puerta que a el le había costado un montón si quiera tocar, claro, el albino era alguien """normal""" y no sentía vergüenza extrema como él —. ¿En una obra? No...yo no soy bueno con las multitudes... — respondió, más bien, no era bueno si las multitudes lo observaban, pero ¿Para qué explicar? no vio la necesidad de hacerlo, lo que dijo era mas simple y entendible.

Pego un brinco al escuchar un grito que provenía del escenario, algo había salido mal, convenientemente justo como el albino "deseo". Eso no podía ser bueno, observo con un rostro asustado al chico que había "deseado" tal atrocidad —. ¡¿Pero qué hiciste?! — exclamó, como si de verdad creyera que él había causado el accidente. Lo sabía, sabía que ese chico era problemático, pero, otra vez, no recordaba de dónde era que lo conocía. Se acercó un poco para ver qué había ocurrido, los actores que protagonizaban la obra habían salido heridos con fracturas medianamente graves. No podían actuar en esas condiciones, no había reemplazo ya que el club de teatro no está muy lleno tampoco, y encima la obra era en no más de treinta minutos. Dejó de pensar por un momento en el accidente para hacer lo que le habían pedido en un principio: avisarle a cierto estudiante que fuera a la sala de los profesores. No tardó mucho en localizar al estudiante, era alguien que ya lo conocida de anterioridad así que no fue problema alguno hablar con él.

Ya realizada su tarea comenzó a irse lentamente del auditorio, no quería ser partícipe de nada de lo que había ocurrido u ocurriera en ese lugar, y menos si ese chico albino estaba allí. Escuchó cómo el chico de cabellera blanca se ofrecía como reemplazo de Romeo en la obra, bueno, si tanto quiere participar pues bien por él. Lamentablemente, como un día común como el suyo no podía pasar sin que le ocurriera una "desgracia", el mismo chico albino lo detuvo para que no se fuera del lugar, y lo peor de todo; lo sugirió para el papel de Julieta —. ¿Estás loco? ¡Ni que fuera una chica!— aunque, hay que admitir que su rostro si tenía las facciones de una.
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Re: My dearest Juliet. ~ [Priv. Yukine Shiori]

Mensaje por Nagito Komaeda el Sáb Sep 24, 2016 6:17 am

Siempre estaba extremadamente agradecido de esa clase de oportunidades peculiares en su vida, no es que introducirse de forma no-ilegal al instituto de la ciudad resultara en algo tan interesante; pero para él, quien nunca se había asomado a ese lugar, sentía que la suerte le había sonreído esa mañana. Y tal cosa le provocaba verdaderos escalofríos, porque el resultado podría resultar tan errático que ni él mismo era capaz de predecirlo. ¡Quizá se fuese a caer el techo sobre su cabeza y muchos estudiantes fallecieran! ¡O se incendiara el salón de clases más cercano a él! De todas maneras, ni siquiera le importaba si saldría ileso o no de esos posibles accidentes, en general su suerte se encargaba de decidirlo todo por él, no valía la pena gastar esfuerzo mental. El punto en aquel momento es que estaba verdaderamente ansioso de lograr recorrer todo el terreno posible, pero tanto como se había entretenido observando un lapso corto a los estudiantes, uno por uno yendo a sus respectivos salones, decidió con igual de rapidez que cualquier dirección que tomara le serviría para hallar algo interesante.

Ah, ¿no debía llevar unos documentos a secretaría? ¡Se encargaría más tarde de eso! Se sentía con todo el tiempo del mundo, aunque apenas quedaran unas dos horas de jornada escolar y luego cerrarían los puestos de recepción, nuevamente, no debía preocuparse por ningún inconveniente. Quizá es que el asunto le parecía tan irrelevante en su cabeza que ni se molestó demasiado en recordarlo, su atención se había fijado rápidamente en un muchacho rubio con el que accidentalmente tropezó, justo a la entrada del auditorio. Evidentemente, le ofreció una disculpa con una sonrisa resplandeciente y entusiasmo inapropiado, que era su tarjeta de presentación persona. Claramente sutileza no era uno de sus rasgos comunes, no cuando se sentía emocionado por una situación sin razón alguna, no tuvo reparo alguno en abrir la puerta del auditorio a mitad de un ensayo, hablando fuerte y arrastrando al otro muchacho consigo—. ¡Aw! ¿Lo dices en serio? ¡Eso suena demasiado adorable viniendo de alguien con tu apariencia! —lamentablemente, sus palabras tampoco tenían ningún filtro desde su cerebro hasta su lengua, solía ser incómodamente abierto con sus opiniones. E incluso al hablar, no tuvo reparo alguno en recorrer con los ojos la figura delgada del chico, unos veinte centímetros más bajo que su persona. Por supuesto, que en compañía de alguien como él, participar en una obra de teatro no era la peor cosa que podía sucederle a ese chico.

No había podido evitarlo, parecía que apenas pronunció la posibilidad de que la suerte actuara para cumplir su deseo, algún ser de nivel superior respondió a su ruego y permitió que se arruinara las horas de dedicación de todas las personas allí. Los dos actores principales del ensayo habían sufrido un conveniente accidente, casi justo al instante después de su comentario completamente inocente, y el grito de dolor de ambos no hizo más que ampliar un poco más la sonrisa de torcida felicidad que traía en el rostro. No podía decir que le extraña la reacción errática del muchacho rubio, cuestionándole directamente como si fuese su culpa, y lo era casi por seguro—. ¡Lo siento! Juro que ese tipo de cosas sólo suceden —se excuso, un poco torpemente y sin escucharse como un "lo siento" en absoluto. La verdad no le veía lo malo, apenas eran unas lesiones, ninguna fatal. Pero de todas maneras, siguiendo discretamente al muchacho rubio, se acercó con morbosa curiosidad a la escena del accidente, todavía con esa sonrisa desencajando en su expresión. Ah, ¿no era una completa lástima? Necesitaban un reemplazo para ambos actores principales en ese momento. Y sin ningún sentimiento de culpa, él no tuvo problema alguno en ofrecerse para el trabajo. Un completo desconocido que ni siquiera estudiaba allí.

Lo hilarante fue que le dijeran que . Si era su suerte actuando otra vez o simple coincidencia, no podía sentirse más complacido. ¡Oh, pero faltaba algo! Apenas acabó de hablar, se volteó a su costado lo suficiente rápido para captar al mismo muchacho rubio que había seguido todo este tiempo, escabulléndose discretamente hacia la salida. Estaba sorprendido de que haya detectado sus intenciones incluso antes de que las pronunciara, pero de todas maneras, anunció en voz alta que debía ser quién interpretara el papel de Julieta—. ¡Vamos! ¿Por qué no? —preguntó con una voz melodiosa, demasiado suave para ser considerada natural. Sin vacilar se había acercado a su lado, tomándolo ligeramente del brazo sólo para evitar que escapara de la escena—. ¿Acaso no quieres que sea tu Romeo, Julieta? ~ —se inclinó en su dirección, lo suficientemente para parecer que iba a ronronearle algo al oído. Quizá aprovechó ese instante leve de vacilación del otro como una respuesta afirmativa, una vez más—. ¡Está decidido! —anunció campante, y entrelazó sus dedos con los del más pequeño, jalándole sin su consentimiento de regreso al escenario. Demasiado feliz con su victoria, no le extrañaría que algo arruinara el momento. Ante la vista extrañada de los miembros del club del teatro, que parecían acabar de aceptar que al menos se conocían desde antes—. Yo creo que te verías muy bien en vestido —soltó al azar, mientras todavía lo tenía sujeto de la mano, en caso que tuviera un ataque de pánico y quisiera escapar.

Lo fantástico del asunto es que estaban reparando la escenografía, y mientras tanto, ambos podían dirigirse tras camarines a probarse la vestimenta.
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Re: My dearest Juliet. ~ [Priv. Yukine Shiori]

Mensaje por Yukine Shiori el Sáb Sep 24, 2016 8:06 am

No pudo negarse ante la petición de ayuda de su profesor menos preferido del instituto, no porque quisiera quedar bien con él o algo por el estilo, más bien porque si no o hacia quizás hasta lo hacía tomar horas extras en su materia o, peor aún, preguntarle a él la respuesta a los ejercicios del pizarrón en su clase de matemáticas. Cualquiera de las dos no eran buenas opciones para alguien como Yukine, así que aceptó con el menor animo posible, ni si quiera se molestó en fingir neutralidad, no, dejo muy claro que la tarea que le habían asignado verdaderamente le molestaba. Bueno, tampoco es como si al profesor le importe o no lo que él piensa, lo único que le importa es que el chico de cabellera rubia fuera a hacer el mandado, el cual consistía en ir a buscar a un alumno que se encontraba en el auditorio para que este fuera al salón de profesores, lastimosamente para Yukine en ese momento en el auditorio ensayaban la clásica obra de “Romeo y Julieta” y él, con su peculiar problema de no resistir la mirada de tanta gente observándolo al mismo tiempo, entrar a mitad de un ensayo  no iba a ser nada fácil, para empezar ni siquiera se atrevía a abrir la condenada puerta del auditorio. Se quedó inmóvil ante ella esperando a que alguien, quien sea, abriese la puerta por él ya sea entrando o saliendo, para que él pueda escabullirse adentro sin llamar la atención.

Pero nadie vino, y, como no podía quedarse ahí todo un siglo, se comenzó a convencer de entrar por si mismo. De seguro lo hubiera hecho si no fuera porque fue interrumpido por el no tan fuerte empuje que recibió de otra persona. Al ver bien al causante de dicho incídete pudo notar de inmediato la diferencia de altura junto con la cabellera blanca y ojos de color verde, tenía que admitir que estos últimos combinaban bastante bien. Se mantuvo callado ante la mayoría de lo que comentaba el chico, más que nada porque este no le dejaba responder antes de iniciar la siguiente oración. Eso si logro comentarle su no tan ligero miedo a las multitudes, el cual fue replicado por un comentario bastante…directo y comprometedor a la vez que sin vergüenza alguna observaba la figura del chico rubio, causando obviamente un sonrojo torpe e inocente —. Que cosas dices…yo no.. — desvió la mirada a cualquier lado en donde no podría ver al chico albino, ¿Qué quería decir con eso? No tuvo ni tiempo para pensarlo porque, como había querido el chico de ojos verde grisáceo claro, más de una persona se había accidentado de manera semi- grave a la mitad del ensayo, más tarde se enteró de que estos eran los protagonistas de la obra, Romeo y Julieta. Por alguna razón le exclamo al chico del deseo desastroso que todo era su culpa, Yukine presentía que este era alguien muy problemático desde que lo vio y escuchó pronunciar su "disculpa".

En fin, aprovecho la “pausa” de la obra para poder ir hacia el chico del recado que se encontraba en una silla viéndolo todo con una cara de preocupación, era de esperarse, al parecer el “accidente” no había sido nada lindo. Ya pasado el mensaje procedía a irse del lugar discretamente para no verse involucrado en nada, obviamente como se encontraba en el mismo lugar que el “chico problemático” esto no pudo completarse, ya que ese mismo chico lo ofreció a él, un chico, a reemplazar a Julieta, un personaje femenino. Obviamente se negó de inmediato, haciendo señas inentendibles con los brazos y dando unos pequeños pasos hacia atrás, ni cuenta se dio de que el futuro Romeo de la obra ya estaba a su lado, tomándolo del brazo y diciendo otra vez algo que sonrojó más de lo normal a Yukine, claro, él se sonrojaba por casi todo, pero el tono iba variando dependiendo de la situación, ahora estaba en un tono de rojo muy intenso, se podría decir que era el penúltimo en su escala de intensidad —. E-ehh — Ya sea por por la verguenza o, simplemente que el chico estaba demasiado cerca, no pudo ni negar ni aceptar lo que le había propuesto el albino, el cual tomo su casi silencio como una afirmación, entrelazando su mano con la del rubio y llevándoselo por el escenario hacia los camarines, ¿Acaso este chico no sabe lo que es el espacio personal? Bueno, tampoco es como si Yukine quería soltarle, le apretó con toda su fuerza sólo para calmar sus nervios ante la mirada de los encargados de la obra, era increíble que estos aceptaran que él fuera la Julieta de la obra, de verdad debían estar desesperados y sin ninguna otra opción...o tal vez de verdad pensaban que podía ser una buena Julieta.

En el pasado ya había usado vestido en publico, ahora que lo pensaba esta vez no era muy diferente, también se hizo pasar por una especie de chica, no esta de más decir que nadie se dio cuenta de que era un chico con vestido, ya que gracias a su harmoniosa voz nacida para el canto podía cambiar de tono a libertad a uno más delicado, suave y agudo, pero aun así tenia sus dudas al respecto, ya que ahora lo estarían viendo decenas o hasta cientas de personas detenidamente a diferencia de las pocas con las que se cruzaba en el centro comercial —. N-No creo que el vestido de Julieta se vea bien en mi.. — comento en voz baja, supuestamente quería decirlo fuerte para que todos escucharan y así despertaran de una vez de la ilusión de que un chico podía interpretar a Julieta, pero se encontraba demasiado nervioso y avergonzado como para poder alzar lo suficiente la voz para lograrlo, solamente logro que lo escuchara el albino, quien respondió con otro comentario comprometedor. ¿Recuerdan lo del nivel de intensidad? Pues ahora se encontraba al máximo, hasta pareciera que iba a desmayarse o agarrar un resfriado, de seguro el chico albino se debió haber dado cuenta ya que aun estaban tomados de la mano mientras lo llevaba a los camarines. Que su temperatura se elevebe así de rapido por cosas como esa no era algo normal. Llegaron a los camarines a colocarse la vestimenta, obviamente los chicos y chicas encargados de la vestimenta vieron a Yukine y supieron que no sería un desafío tratar de hacerlo pasar por una chica. No podía creer que todo esto estuviera pasando "¿Cómo es que no están extrañados en que yo, un chico, interprete a Julieta?" Un vestido largo y de la era de la obra se le fue entregado y colocado como si fuera una muñeca, sin permiso, sin aviso, nada, le quitaron lo que llevaba encima para colocarle dicho vestido a la velocidad de la luz —. ¡H-Hey! — no alcanzo ni a decir una palabra y ya le tenían el vestido puesto, ¿Qué clase de encargados de vestimenta eran ellos? Parecían profesionales, como los de los autos F1 en las carreras en las que los autos paran para que le cambien las ruedas y hagan todo tipo de arreglos en segundos. Por el otro lado, al chico de cabellera blanca sólo le dieron un traje y ya, nada más. Se notaba bastante la diferencia de genero en cuanto a vestimenta en obras como esa, la chicas debían usar vestidos, collares, maquillaje y zapatos bastante incómodos, mientras que los chicos un traje y ya estaban listos para hacerse pasar por gente de la época.

Otros encargados les informaron que no debían preocuparse por el guion, ya que unos chicos con unos letreros de cartón les estarían mostrando lo que deberían decir en cada escena, ¿Qué cómo es que Yukine aún no salía corriendo? Fácil, cierto muchacho tapaba la única entrada y salida con su presencia, parado ahí observando todo lo que pasaba con una felicidad que se notaba a kilómetros de distancia, también le echaba reojos a Yukine, tal vez porque sabia que él querría salir corriendo, "O tal vez por otra razón" inmediatamente trató de desviar la mirada del chico albino, ¿Que estaba pensando? No es como si él sólo estaba ahí para verlo mientras le habían puesto el vestido "¿o si?" no podían culparlo por pensar cosas como esa, hasta ahora ese chico lo único que le decía eran cosas bastante...compremetedoras. Trató de no pensar en el tema, pensando en lo que sea, cosa que no fue muy difícil ya que habían comenzado a maquillarlo, otra vez, sin su permiso, mientras lo hacían estos notaron que no necesitaba mucho maquillaje ya que tenía facciones bastante delicadas de por si. Cuando parecía que estaba listo para salir a actuar, la líder del equipo de vestimenta le echó un último vistaso a quien sería Julieta. La chica negó con la cabeza y ordenó que le colocaran otro vestido completamente diferente que combinara con sus ojos de color azul cristalino, sus lacayos asintieron y procedieron a quitarle el vestido a Yukine, para variar, sin permiso de nuevo, quedando casi desnudo otra vez. Antes no se había dado cuenta porque le habían quitado y puesto la vestimenta, pero esta vez se lo quitaron y fueron por el otro, quedando casi sin nada, en cuanto se dio cuenta de esto trató de cubrirse con las manos y brazos todo lo posible, haciendo ruidos que cualquiera consideraría adorable —. Waahh! — miró a todas las direcciones en lo que buscaba lo que sea para cubrirse, no logro alcanzar ninguna prenda ni taparse con nada, pese a esto se calmó al ver que no había nadie viendo su descubierto cuerpo, no había nadie ya que los únicos que estaban o podían estar allí eran los lacayos que habían ido por el nuevo vestido y Romeo. "Espera....Romeo...él también esta..." pensó en lo que giraba la cabeza lentamente hacia el ultimo lugar donde lo recordaba, la puerta. Así es, él seguía allí, siempre había estado ahí, desde el inicio viendo todo,  las razones por la que lo hacia le eran desconocidas, tal vez no lo dejaban salir hasta que estuvieran ambos listos o algo por el estilo. Yukine se dio la vuelta mostrandole la espalda y lo demás hacia abajo, era lo único que lograba hacer ya que ni siquiera podía hablar o gritar de lo tan avergonzado que estaba.

Finalmente los lacayos de la vestimenta volvieron y le colocaron el bendito vestido, prefería estar vestido de mujer que no estar vestido de nada. Ya listo todo, caminó hacia quien seria su Romeo en la obra y que había visto todo desde primera fila, le dedicó una pregunta bastante simple —. ¿Por qué a mi…? — dijo a lo que un par de lagrimas comenzaban a correr por sus mejillas, arruinando levemente lo poco de maquillaje que tenia. No quería eso, no quería actuar frente a  tanta gente, no quería tener que actuar de mujer de nuevo, no quería ser el hazmerreir del instituto si lo descubrían ¿Qué haría si eso pasara? Lo más probable es que se desmayaría. Mencionado esto ultimo había que remarcar el interesante hecho de que aun no se había desmayado, normalmente habría pasado en el momento de quedar casi sin nada mientras Romeo observaba, ¿Tal vez sea por la suerte del chico albino lo que hacía que el no perdiera el conocimiento? quien sabe.
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Re: My dearest Juliet. ~ [Priv. Yukine Shiori]

Mensaje por Tema Cerrado el Sáb Jul 01, 2017 6:53 pm

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