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Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

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Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Emily Jones el Dom Mar 27, 2016 10:48 am

Miró una vez más hacía arriba y el escenario que se le presentaba era un cielo totalmente despejado, muy celeste, adornado con una gran estrella en medio denominada sol. Suspiró de alegría, es que esos eran los días que a Emily más le agradaban, a pesar de que el calor era infernal y muy en el fondo deseaba ahora un poquito del frío que se estaba yendo. Era sólo primavera, pero había tenido la hermosa oportunidad de que ese día en particular hacía tanto calor que podía ir a despejarse de su vida totalmente “ajetreada”. ¿Cuál era su idea de despejarse? ¡La playa, por supuesto! Es que no tenía que pensarlo dos veces, había esperado largos meses gélidos para tener un día así de espléndido, y no desaprovecharía la oportunidad quedándose en su casa estudiando resúmenes que ya se sabía de memoria; ¡eh! Que sea rubia no significaba que no fuera inteligente, y hasta se enorgullecía de ser la mejor de su clase, tenía derecho a procrastinar tan sólo un poco.

¿Todo está listo, Tony? —le habló a su peluche de forma infantil, como esperando que realmente éste le contestara. Pasó rápidamente la vista por la bolsa que llevaría y de paso por el espejo para verificar que su apariencia estuviera en perfectas condiciones—. ¡Perfecto! Entonces, me voy —si cualquiera la viera hablando sola pensaría que estaba completamente cray cray, pero vamos, ¡que Emily siempre ha tenido esa personalidad! Que si no actuara así hasta sería preocupante. Cerró su departamento y se encaminó a la playa: había visto antes donde quedaba y como ella llegó a Francia en una época de invierno esperó casi toda su estadía hasta el momento poder ir allí y disfrutarla como es debido; porque claro, había ido anteriormente sólo a contemplar el mar, y es que le encantaba esa vista, después de todo.

Decidió no usar a Matilda esta vez, sólo ella y sus dos pies. El día estaba lo demasiado bello y ella estaba envuelta en un buen humor extraño a pesar de todo, quería decir, a pesar de que a sólo unos días tendría un examen y anteriormente, en la misma ciudad, había encontrado a la persona que menos quería ver. ¡Todo eso no importaba ahora! Era su momento de relajación y nada más. Llegó en cuestión de minutos, y para su suerte y gusto no había muchas personas en el lugar, ¿es que ella era la única loca que iba a playa cada vez que había un sol así de incandescente en el cielo? Al parecer, sí. Y como si le importara, mejor para ella: no soportaba cuando las personas eran tantas que no se podía estar en paz en el lugar.

Apoyó si bolso y lo primero que hizo fue deshacerse de su camiseta y shorts para mostrar un bonito bikini con el estampado de la bandera de Estados Unidos, nada obvio en ella, right? Seguidamente estiró una de las toallas en la arena y luego de ponerse sólo un poco de bloqueador solar se recostó en ella para disfrutar de la paz y tranquilidad… Bueno, si no fuera porque una sombra le estaba tapando por completo el sol. Ni siquiera se molestó en levantarse, tan sólo dejó salir—: Excuse me, ¿te puedes mover? Me tapas el sol —resopló, esperando que la presencia ajena tuviera la decencia de moverse.
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Re: Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Gio Iocana el Miér Abr 27, 2016 12:08 am

Como algo que rivalizaba con lo inaudito, ese día el sol brillaba con fuerza. Tanto era así, que el día podría pasar por una jornada de verano cualquiera. La luz cegadora del día atravesó el estor y golpeó con consistencia los ojos cerrados del rubio. Con desgana, se giró hacia su izquierda y poco a poco abrió sus ojos azules. Había olvidado cerrar del todo la persiana y ahora el sol empezaba a molestar. Se arrastró con desidia hasta el borde de la cama, donde inútilmente estiró la pierna con la esperanza de poder cerrarla. Si bien la idea era buena, no dio sus frutos. Con un largo suspiro se rindió al orden natural de las cosas y se levantó, poniendo ambos pies en el frío suelo de madera de la habitación.
 
Caminó hasta la puerta y la abrió de golpe, apareciendo hacia él una hermosa estampa de su salón completamente desordenado. Cualquiera que no conociera el estado normal de su casa diría que le habían intentado robar; pero obviamente ese no era el caso. Giró su rostro y pudo ver la costa a la distancia a través el enorme ventanal de la habitación. De forma casi instantánea su rostro se iluminó. Al fin y al cabo, no hay mal que por bien no venga.
 
No le tomó más de diez minutos prepararse para salir en dirección a la playa. Se duchó rápidamente y optó por unas bermudas amarillas (que a su vez cumplían la función de bañador), acompañadas de una camiseta de tirantes blanca. Tampoco le tomó mucho tiempo más llegar hasta la costa. Si bien a veces su trayecto hasta su centro de estudios era tremendamente tedioso con más frecuencia de la que le gustaría admitir, la posibilidad de llegar a la playa tras diez minutos a pie hacía que todo mereciese la pena. Días como estos le ayudaban a despejarse y disfrutar de su estancia en Francia. Esta sensación de felicidad se vio considerablemente avivada cuando pudo disfrutar de una mejor vista de la playa y, para su completa sorpresa, el lugar estaba prácticamente desierto.
 
“¿Qué está pasando aquí?” Se preguntó incrédulo de forma mental mientras una sonrisa se ensanchaba en su rostro. “¿Soy el único con sentido común en esta ciudad?” Volvió a cuestionarse de forma divertida mientras acortaba la distancia que lo separaba del muro de piedra del paseo.
 
Apoyó ambas manos sobre la piedra del muro y dejó que la brisa marina lo impregnase. El aire limpio y con olor a sal le movió su cabello rubio, alborotándolo más. Cerró los ojos y se permitió disfrutar de la enorme sensación de tranquilidad y paz que lo inundaba por unos minutos. Finalmente, se sentó sobre el muro y de un salto bajó a la arena.
 
El tacto caliente de la arena en sus pies era una sensación agradable que hacía tiempo que no sentía. Se despojó tan rápido como pudo de sus chanclas y corrió hasta acercarse aún más al mar. A mitad de camino se detuvo, sin dejar de observar el mar, para dejar su toalla y el resto de sus pertenencias. Dejó caer su toalla sobre la arena, sin siquiera desenrollarla, y se despojó de su camiseta de tirantes. Como acto reflejo se frotó su brazo derecho, decorado por el inmenso tatuaje que se había hecho años atrás, y suspiró para llenarse los pulmones de aire marino. Quedó entonces al descubierto el torso atlético y acostumbrado al ejercicio del muchacho. Sin embargo, una voz consiguió romper ese clima de expectación. Una voz que le sonaba, aunque realmente no conseguía descifrar de dónde. Siguiendo la dirección del sonido se volteó, encontrando a una chica tumbada tras de él y que se le había pasado completamente por alto debido a su excitación.
 
-Ah… Perdón. –Respondió sonriendo.
 
Se regaló unos minutos para deleitarse con la imagen de la muchacha. No era muy alta, pero Gio tenía que reconocer (y lo haría sin ningún impedimento) que tenía un cuerpo increíble. Se notaba que era una joven atlética que, al igual que él, disfrutaba del movimiento y la actividad física. Incluso se permitió el lujo de apreciar que era de atributos voluptuosos aprovechando que aún la chica mantenía los ojos cerrados. Se fijó entonces en el estrafalario estampado del bikini y, como una llama que avanza por la pólvora velozmente, una imagen apareció de forma súbita en su mente. Rápidamente alzó su mirada para encontrar el rostro de la joven y, como si el destino hubiera querido jugar con él, la reconoció. Uno de sus mayores defectos era la capacidad innata de olvidar el rostro de cualquiera con facilidad, y sin embargo este lo recordaba. Realmente, era como si el azar hubiera querido reírse de él.
 
-¿Tú por aquí? –Preguntó alzando una ceja y sin poder borrar la sonrisa.
 
A pesar de todo, la presencia de la chica no había conseguido aguar su humor. Si algo lograba definir perfectamente su personalidad era su optimismo y su carácter (mayormente) agradable.
 
-No pensaba que te encontraría aquí. –Añadió con una pequeña risa.- ¿No te importa que me ponga aquí verdad?
 
Ignorando por completo la respuesta que pudiera darle la chica, Gio extendió su propia toalla junto a la suya. Sabía que podía resultarle incómodo y que podría enfadarse perfectamente. A él no le incomodaba lo más mínimo, y aunque pudiera colocarse algo más separado, la posibilidad de poder fastidiarla un poco le suponía una tentación demasiado dulce.
 
-¿También has venido a la playa? –Preguntó de forma distraída mientras se estiraba, notando como los músculos abandonaban ligeramente su estado de entumecimiento.- Me alegro de haberte encontrado. Creía que iba a estar solo. –Añadió sonriente mientras miraba el mar.
 
Nuevamente, se volteó para verla nuevamente. Se dio el capricho de volverla a mirar nuevamente, siendo esta vez una visual rápida y sin tener el mismo cuidado que tuvo al principio. Ahora mismo, no le importaba demasiado si ésta se había dado cuenta. Amplió su sonrisa, desprendiendo un aura cálida y agradable, y se llevó su palma derecha en dirección a su cabello rubio.
 
-Te diría que no sabía que tuvieras ese cuerpo, pero teniendo en cuenta como ibas vestida aquél día… -Añadió entre risas antes de dejarse caer sobre su toalla, quedándose a la derecha de la joven.- Aunque la verdad es que tienes un buen cuerpo. –Añadió de forma tranquila.- Parece que he tenido más suerte de la que creía al venir a la playa hoy.
 

Gio le guiñó uno de sus ojos celestes y se rió con su voz suave y melodiosa. Su acento italiano era notorio, así como lo era esa aura de sinceridad y calidad tranquilidad que lo rodeaba. Si bien las palabras que acababa de decirle podrían requerir un esfuerzo y causar vergüenzas innecesarias en otra persona, a Gio le salían de forma natural. No conocía la vergüenza, el reparo o la timidez, y no entraba en sus planes hacerlo en un futuro cercano. Hablaba y socializaba con soltura, moviéndose con comodidad en diferentes ambientes sociales y con gente totalmente dispar. Le gustaba conocer a personas nuevas y disfrutaba enormemente de la compañía de otros seres humanos y sabía que solía caer bien a la gente. Esa atmósfera tranquila, sincera y relajada que conseguía crear inconscientemente con su mera presencia sin duda le facilitaba mucho las cosas.
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Re: Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Emily Jones el Mar Mayo 31, 2016 7:01 am

Aun no comprendía muy bien qué le sucedía a la gente que no aprovechaba muy bien un día de sol como aquel, y más luego de tantos días nublados y de frío extremo. ¿Extremo? Al menos para ella lo era así, puesto que hasta la más mínima ráfaga de viento solía hacerla tiritar hasta los huesos: es que ella era una chica de ciudades y tiempos calientes más que ser de Alaska. Pero ella no necesitaba de más personas en la playa para tener un día agradable, ella sola junto al mar y el sol creciente en el firmamento eran suficientes. El único problema de no estar acompañada es que no podía ir a jugar al agua con nadie, pero suponía que quedarse allí sólo a tomar sol era lo único que necesitaba para despejarse (o procrastinar) con total ligereza; además de que el agua estaría tan fría que arruinaría su día, por lo que se tumbó en el arenoso suele y disfrutó de su tiempo a solas… Efímero tiempo a solas.

Había a penas apoyado su cuerpo cuando la inoportuna sombra de alguien vino para arruinar la paz que había encontrado. No abrió los ojos hasta después de que la persona hablara, y lo hizo solamente porque: sintió una mirada pesada sobre ella y además la voz le era familiar; se sorprendió un poco cuando se dio cuenta de que la persona que tenía en frente era nada más ni nada menos que el muchacho con el que había tenido un encuentro y había barrido el suelo con él—. Ah, hola… Gio, ¿no? Qué sorpresa encontrarte por aquí, yo también pensé que era la única cray cray que venía a la playa hoy —aunque, si debía volver a fijarse en el panorama, sólo estaban ellos dos y la desolada playa—. Oh, ¿te gusta lo que ves? Tienes que deleitarte, no todo el mundo tiene el privilegio de verme con menos ropa de lo normal, ¿sabes? —bromeó; en parte era cierto, a pesar de que su usuales ropajes no dejaban mucho a la imaginación tapaban mucho más que un simple bikini de estampado llamativo.

Si debía admitirlo, el muchacho era bastante… handsome y la imagen no le molestaba para nada, era atractivo físicamente y como él no reparó en tener delicadeza en mirarla a ella, Emily tampoco la tuvo en lo que se acomodaba y vio todo lo que pudo—. ¿Te has acercado tanto porque quieres tocar? —especuló, con una agradable sonrisa en el rostro para luego continuar—. ¿Has venido a relajarte? Porque no creo que puedas hacer más si estás solo, y el agua seguro está demasiado fría —continúo, quizá era igual que ella que sólo estaba allí por el simple placer de estar en una playa en el día soleado que se presentaba—. ¡Oh! Ya que estás aquí —dijo antes de darse la vuelta para que su espalda diera hacia el cielo—. ¿Puedes ponerme ponerme bloqueador solar? Es que no quiero tostarme, you wouldn’t mind, right?
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Re: Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Gio Iocana el Miér Jun 01, 2016 1:06 am

-Sí claro. Me he acercado a ver si tenía suerte y podía tocarte algo. –Comentó desenfadado, manteniendo en todo momento una sonrisa en el rostro al seguirle la broma a la muchacha- Al menos me llevo el regalo de la vista, ¿no?
 
Gio se mostraba relajado. Estaba tranquilo, manejando la situación como si estuviera más que acostumbrado a tratar con personas desconocidas y, en especial, con mujeres desconocidas. Hizo una pequeña pausa para reír a gusto, girando su rostro despacio y apartándolo del cuerpo de la muchacha por primera vez desde que se sentó a su lado. Su mirada entonces enfocó al mar que se extendía ante ellos, tranquilo y azul como siempre estuvo.
 
-¿Sí? ¿Y qué más da que esté fría?- Preguntó sin desviar su mirada del agua- Siempre te puede calentar el sol después.-Añadió y, tras unos cortos segundos de silencio, volvió a hablar- Y si no te puedo calentar yo.
 
Se rio de su propia broma y, con la misma facilidad con la que sus ojos se apartaron de la chica, éstos volvieron a observarla. Sus ojos azules la observaron por unos instantes, fijándose en su cuerpo poco después. Llegados a este punto, no le importaba demasiado que se diera cuenta. Es más, quería que se diera cuenta. No le suponía algo vergonzoso de ninguna manera y al parecer para ella todo formaba parte de algún juego que había armado en su cabeza. Tenía que reconocer que, pese a que estuviera jugando con él, se estaba entreteniendo bastante. Ese tonteo esporádico e inesperado acababa de alumbrar y mejorar las expectativas de su día.
 
-¿Seguro que quieres que te toque? No sé si voy a saber contenerme… -Añadió en tono de broma cuando ésta se giró ofreciéndole una visión su espalda al italiano- Y menos viendo esto…
 
Amplió su sonrisa y, tomando el bote de protector solar, se acercó a la muchacha. Se dio el gusto de observarla detenidamente un rato, quizás más de lo recomendado. La piel de su pequeña espalda era pálida y, aparentemente suave. Su trasero, por otro lado, parecía estar acorde con el resto del cuerpo de la joven y daba la impresión de firme teniendo en cuenta la complexión atlética de Emily. Durante una fracción de segundo, barajó la idea de tocarlo disimuladamente. Pero optó por no hacerlo y correr el riesgo de espantarla yendo tan deprisa. Al fin y al cabo, tendría todo el día para redirigir la situación y tantear el terreno. Que fuera valiente y careciese de todo tipo de vergüenza no significaba que fuera idiota.
 
Abrió el bote y, haciendo presión con los dedos, dejó que el líquido cayera sobre su palma izquierda. Dejó el bote a un lado y, sin dudarlo, terminó por acortar la ya escasa distancia que lograba separarlo de Emily. Entonces, haciendo un alarde de habilidad y experiencia, desabrochó la parte superior del bikini de la chica con su mano tatuada; pues era la única que tenía libre. Rápidamente colocó su mano izquierda sobre la espalda de la joven y, ahora sí usando ambas palmas, comenzó a extender el líquido viscoso por la espalda de la chica con un masaje. Si bien el protector podría resultar frío, la sensación chocaba con el calor que desprendían las manos de Giovanni. Manos que en contraste con el cuerpo menudo de la joven resultaban enormes.
 
Tomó nota mental de cómo no se había girado aun para quejarse. No cantó victoria, pues esto podría realmente significar varias cosas. Por un lado, pudiera ser que realmente la joven no se lo había esperado y aun estuviera en shock. También podría ser que no quisiera darse la vuelta para no correr el riesgo de mostrar nada. O simplemente podría ser que realmente no le importara y estuviera disfrutando del atrevimiento. Fuera como fuera, decidió dejar que la situación se desarrollara sola y no adelantarse a ningún hecho.
 
Finalmente, logró extender el protector solar con no mucho esfuerzo. Se apartó entonces de la chica, quedando sentado sobre su toalla y con una pierna flexionada, dejando la rodilla de esta cerca de su propio cuello. La observó fugazmente, con la intención de ver todo lo que pudiera, en caso de que se levantara sin abrocharse el bikini primero. No se lo había abrochado de vuelta y, aunque lo achacaría a un error de forma despreocupada, decidió disfrutar de la posibilidad.
 
-Ya que te he hecho el favor, deberías devolvérmelo. ¿No? –Gio le guiño un ojo de forma ladina, acompañando el gesto con una media sonrisa relajada y cálida.
 
Decidió dejar unos segundos de margen de forma que pudiera imaginar lo que quisiera.
 
-¿Me extiendes algo en mi espalda? –Dijo con tranquilidad, sin dejar de observarla- No quisiera quemarme…
 
Aprovechó para terminar de darle la espalda y cruzar las piernas sin levantarse, ofreciéndole una visión de la parte superior trasera de su cuerpo. Con cierto cuidado llevó su diestra, tatuada con un enorme mural desde la muñeca hasta el hombro, para apartar algunos mechones de cabello rubio de su nuca. Dejó entonces ver un tatuaje con forma de calavera que, a pesar de ser pequeño, daba la imagen de entrañar mucho trabajo pues estaba repleta de minuciosos detalles. Por otro lado, su espalda, cuando se miraba atentamente, contaba como solía ejercitarse. Daba la sensación de formar parte de un chico activo y que le gustaba el deporte. Sin duda alguna, estaba musculada, aunque no de forma excesiva ni voluminosa.
 

-Ni siquiera tiene por qué ser con las manos… -Murmuró de forma pícara mientras reía, dándole la espalda a Emily y observando el mar.
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Re: Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Emily Jones el Mar Jun 28, 2016 9:10 pm

Debía admitir que dadas las circunstancias en las que terminaron en su primer encuentro era algo agradable volver a encontrarse y tener ese ambiente de coqueteo algo sutil pero agradable; después de todo, Emily no era alguien reacia a ese trato y estaba acostumbrada a él por parte de los hombres: tenía un cuerpo excepcional y muchos se acercaban sólo por eso, y a Emily le agrada poder tenerlos en la palma de su mano al menos por unos minutos, claro, mientras no se volvieran pesados y groseros ella estaba dispuesta a divertirse. Rió despacio ante el atrevimiento del joven y sólo le devolvió la sonrisa con ese toque osado—: Oh, vamos, que si te pido que lo hagas es porque lo quiero, ¿verdad? Además, nadie dijo que debías de contenerte —esta vez fue su turno de soltar una pequeña broma de igual manera amena y relajada esperando que el ajeno comience con su trabajo voluntario. Emily se encontraba ciertamente despreocupada, pero aun así no puedo evitar el pequeño escalofríos que recorrió su espalda cuando los hilos de su bikini se aflojaron y se desprendieron por completo, dibujándole una pequeña sonrisa por su reacción.  

El escalofríos inicial no fue nada comparado con el que le siguió cuando Gio apoyó ambas manos con el bloqueador en su espalda, no sólo porque el líquido estaba bastante helado sino también por el considerable tamaño que sus manos tenían, haciéndola sentir más menuda de lo que en realidad era. Pero por su parte, ella apoyó su barbilla en sus manos y se dejó ser, esperando que el rubio finalizara con su tarea—. Te estás conteniendo bastante, ¿hm? Al final no había tanto peligro —comentó fugazmente, haciendo referencia a los comentarios antes dicho. Una vez que terminó reparó en que su bikini no estaba completamente atado: lo había hecho a propósito—. ¿Devolverte el favor? ¿Qué es lo esta humilde estadounidense puede darle a alguien como tú? —dramatizó, aún estirada en el suelo dándole la espalda—. ¿Sólo eso? Vaya, y eso que puedes pedir cualquier cosa, ¿seguro que desperdiciarás tu favor en eso? Aunque, ya no hay vuelta atrás —condenó, mientras ataba las tiras de la parte superior antes de levantarse; ¿es que en serio pensaba que se olvidaría de algo como eso o que incluso se levantaría a propósito? Ella era atrevida y coqueta, pero no de esa manera vulgar—. ¿Ah? No hay muchas otras maneras de esparcirlo, ¿no es así? —fingió inocencia.

Se levantó de su lugar mientras era su turno de observar descaradamente al ajeno: su espalda era bastante tonificada y era obvio que practicaba bastante deporte, incluso más del que ella haría, no negaría que le daban imperiosas ganas de tocarla y corría con la suerte de que podía hacerlo libremente. Cogió el envase y soltó una buena cantidad del líquido cremoso y, cuando lo dejó a un lado, sonrió maliciosamente—. Con permiso —soltó antes de tomarse la libertad de sentarse ella misma en la parte baja del ajeno—, es que así es mucho más cómodo —soltó un pequeña sonrisita traviesa. En comparación con ella, sus manos se veían pequeñas, y le costaba bastante esparcir todo el líquido en ella, pero, no era un problema de esa manera tenía mucho más tiempo para posar sus manos en la fornida espalda del ajeno—. Me gusta tu tatuaje, es interesante y hasta sexy, ¿significa algo en especial o sólo querías tener a una mujer con buenos atributos en tu brazo? —interrogó, apoyando un poco más su cuerpo por el del ajeno.
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Re: Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Gio Iocana el Miér Jun 29, 2016 1:02 pm

Se sorprendió gratamente al ver como ella se lo estaba tomando todo. Ni siquiera se enfadó cuando dejó el bikini sin anudar de vuelta. Su sonrisa se ensanchaba, feliz por cómo marchaba todo y por cómo parecía que todo se estaba arreglando. Después de su encontronazo, se sentía mal por como él había actuado y cómo se había ido. Sabía que podía tener muy mal carácter cuando se enfadaba, pero su personalidad siempre lo empujaba a disculparse y a intentar llevarse bien con todo el mundo. Toda esta situación lograba aliviar ese sentimiento de culpa que lo corría levemente.
 
Rio no demasiado alto, pero con esa voz melódica, cuando escuchó las palabras atrevidas de la muchacha. Sintió sorpresa cuando ésta se tomó la libertad de sentarse sobre él para extenderle el protector solar. Era ligera, y el peso no le molestó en absoluto. Pero tampoco se esperaba que fuera ella la que tomara cierta iniciativa en este tipo de aspectos. Sonrió para sí mismo mientras giraba su cabeza para verla de reojo.
 
-Sí, no te preocupes -Dijo respondiendo al aviso de que se sentaría sobre él- Puedes tocar lo que quieras.
 
No pudo evitar sonreir aún más cuando lo dijo. Sabía que se lo estaba poniendo en bandeja y ella tenía aspecto de ser una chica que le gustaba jugar; o al menos jugar con él. Aunque no lo hiciera con ninguna intención en particular, o simplemente quisiera reírse de él, no le importaba. Por el momento él se estaba divirtiendo y era lo que más le importaba.
 
Notó cuando las pequeñas manos de la joven empezaron a extender el líquidos denso y viscoso por su espalda. Era una tarea costosa muchas veces, y más cuando tus palmas no cubrían una gran extensión. Notó como palpaba sus músculos, no sabiendo si era algo casual o sí de verdad se estaba aprovechando de la situación. No le molestaba y, de hecho, quería que se aprovechara de la situación. Todo sería más divertido de esa forma.
 
Se quedó en silencio, dejando que continuara con su labor, hasta que la escuchó hablar.
 
-¿Eh? -Dijo algo despistado y por acto reflejo- Sí, en parte sí.
 
Se rio ante la pregunta de la chica. Realmente era algo que ya le habían preguntado y siempre le había hecho gracia contar.
 
-Significa algo y también quería tener una chica con tetas en el brazo -Respondió con naturalidad, como si no se sintiera incómodo por la pregunta o su presencia- Aunque, de todas formas, prefiero tener a chicas con “grandes atributos” -Recalcó con sorna- encima.
 
Ensanchó su sonrisa y, casi sin importarle si había terminado ya o no, se dio la vuelta rápido. La sujetó incluso con uno de sus brazos, asegurándose de que ella se mantenía sentada sobre su tren inferior cuando se diera la vuelta. Aunque obviamente, no era un agarre que la aprisionaba, fue suficiente para evitar que se cayera por el movimiento. Se quedó entonces boca arriba, mirándola fijamente con sus ojos azules, mientras Emily seguía sentada sobre él.
 
-Si te portas bien, quizás te lo cuente todo sobre el tatuaje.
 
Hizo una pausa, llevándose la diestra tatuada al rostro, y bloqueando parte del sol con su antebrazo. Dejó su brazo sobre su propia cara, pero no tapó sus ojos del todo, no al menos el derecho. No pensaba perderse unas vistas como esas y más si no huía ante la nueva postura. En cierta forma, era una pequeña prueba para él. En esto consistía este juego al que parecía que jugaban.
 
-Aunque te advierto desde ya que es una historia un poco larga. Divertida, pero larga.
 
La observó entonces fijamente, recorriendo el cuerpo en bikini de la joven sin ningún pudor. No se mostraba ni cohibido, ni vergonzoso y ni mucho menos nervioso. Estaba como siempre: con ese aura cálida y relajada, con una sonrisa siempre en los labios.
 
-Ponme por aquí también, por favor… -Dijo sin borrar la sonrisa.
 

Dedicándole la vista de su torso, igualmente trabajado por el deporte que su espalda y con músculos algo definidos, dejó que se quedara y decidiera. Al fin y al cabo, él no iba a ser quién le dijera que bajara. Todo lo contrario.
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Re: Is the beach a place for drawing? {Priv. Gio Iocana}

Mensaje por Emily Jones el Dom Jul 31, 2016 9:48 am

Le agrada que el ajeno no se mostrara nervioso ni vergonzoso, incluso tampoco mostraba mucha sorpresa por sus iniciativas, aun así, su juego no trataba de cohibirlo ni mucho menos, ella solamente se estaba divirtiendo pasando un mejor momento con un muchacho guapo que anteriormente había tenido la oportunidad de conocer; hasta podría decir que no estaba jugando algún juego en particular con él: sólo era un pseudo-coqueteo, quizá. No obstante ella no desaprovecharía la situación en la que estaba mucho menos si es que Gio le había dado permiso para tocar lo que quisiera: sin embargo ella sí era algo, un poco vergonzosa, y el escenario en donde estaban, tan público, no le permitía ir más de allí; de todas formas, pasó con parsimonia las manos por toda la extensión de su espalda, no para esparcir el bloqueador sino para sentir bajo sus palmas la piel y los músculos que a estas alturas ya se sentían tibios por los rayos del sol que pegaban en ella antes de que Emily se sentara encima.

Vaya gustos que tienes tú —comentó burlescamente refiriéndose a sus ganas de tener a una chica son grandes senos en su brazo—. Pues, bueno, hoy es tu día de suerte, ¿verdad, Gio? —y es que ella no fingía humildad y diría que no sabía que tenía “grandes atributos”: no hacía ejercicio cada vez que podía para quemar todas las grasas de las hamburguesas de McDonalds y tonificar aún más su cuerpo para nada, ¿no es así? De repente sintió un brusco movimiento y no evitó soltar un pequeño grito de sorpresa, antes de darse cuenta estaba apoyando las manos en el pecho del rubio intentando no caerse a pesar de que éste la tenía sostenida de su cintura descaradamente. Al igual que él, Emily lo observó fijamente a los ocelos, y cuando escucho su comentario río despacio—. ¿Portarme bien? ¿Es que acaso piensas que soy una mala chica? —volvió a fingir inocencia—. ¿Quieres que te ponga bloqueador en el pecho también? —interrogó despreocupada comenzando a mover sus manos ya manchadas del líquido sin importarle la respuesta.

Se acomodó para sentarse de mejor manera y se inclinó un poco para hablarle mejor y más cerca, pasando el bloqueador por sus hombros—. Entonces —empezó, con la sonrisa en la boca que aún no se le había borrado—, ¿qué es lo que supone que debo hacer para que me cuentes la historia de tu tatuaje? —inquirió con voz suave—. Espera, si la historia es que lo hiciste cuando estabas borracho entonces ya es bastante común eh, me sorprende que no te la hayas tatuado completamente desnuda si ése es el caso —bromeó, y es que en esos tiempos, era bastante común que uno en una fiesta de universidad o simplemente una fiesta común acaba realmente ebrio y terminara con algún tatuaje—. ¿O es tu ex-novia y la querías inmortalizar en tu piel? —siguió con sus bromas en lo que sus manos comenzaban a bajar por su pecho y el bloqueador comenzaba a acabarse.
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