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Una con el mar... [Gio Iocana]

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Una con el mar... [Gio Iocana]

Mensaje por Anna Montenegro el Miér Feb 03, 2016 10:24 pm

¿Alguna vez mencioné que esta ciudad es tan hermosa? creo que no lo suficiente, bueno... sé que no lo digo mucho  pero desde que llegué acá hace algunos años no puedo dejar de pensar las cosas maravillosas maravillosas que me habían sucedido, tal como ejemplo conocer a Joris quien me había invitado un café para el viernes después de mi ensayo con la banda, el día de hoy decidí ir las playas del lugar que mis nuevos compañeros de clase de la uni me habían comentado, decían que era como estar cerca con el paraíso y que había mucha diversión ahí por lo que no dudé en ir aunque fui sola. Conocía tan solo la parte más popular de las bahías de Sweet Valley pero desconocía las otras playas recomendadas, así que era hora de conocer cosas nuevas.

Así que sin temer a nada o que el mar me tragara fui en mi valiente bicicleta que compré hace dos días, pedaleando rápido hasta la zona costera de Sweet Valley, donde había hermosas playas en donde los turistas suelen visitar mucho y las que yo iba, el clima estaba ventoso y algo frio por ser invierno pero aún así podría sentir el sol calentar mi piel algo, lo suficiente como para no pasar frío y quedarme congelada en medio trayecto.

Apenas me acercaba a la otra parte de la zona costera y podía respirar el aire húmedo de la playa más que en donde iba, era tan agradable todo parecía ser tan genial en este lugar y tenía razón sobre lo que decían. Debía admitir que estaba descubriendo cosas nuevas en esta ciudad y que era un claro recordatorio que debía de salir más seguido.

Llegué poco a lo que era una playa, ya era el atardecer y no había mucha gente en estas horas pero era hermoso el lugar, la arena estaba clara y no tan caliente pues aún el sol no alcanaza su máximo esplendor. El mar deleitaba con el sonido de su vaivén y también había algunas gaviotas a lo lejos que hacían sonidos. Entonces dejé mi bicicleta asegurada por ahí y me acerqué al mar en donde miré las olas venir e irse, no dudé en quitarme los zapatos y sumergir los pies entre al arena y el agua sintiendo frescura en ella, era un gran sensación aunque deseaba en ese momento conocer a alguien sólo para iniciar una charla...


Última edición por Anna Montenegro el Dom Abr 03, 2016 2:12 pm, editado 2 veces
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Re: Una con el mar... [Gio Iocana]

Mensaje por Gio Iocana el Sáb Feb 20, 2016 8:37 pm

Era obvio que el invierno ya se había afincado en Sweet Valley. El aire ya era gélido y a veces el viento hacía que reconsideraras si las capas de ropa que uno llevaba eran suficientes. Quizás esa era la razón por la que no parecía haber demasiada gente en la playa. Llevaba ya unas pocas horas y, aunque no eran muchas, lo que había ganado era menos de lo que hubiera hecho un día de verano. Sin duda el tiempo era un factor clave del que dependían sus ganancias. Tampoco le dio más importancia de la que tenía. Al fin y al cabo, no tocaba por necesidad sino por gusto. Muchas veces ese dinero acababa olvidado entre sus prendas de ropa o en el mismo estuche de su guitarra. Finalmente, optó por lo que llevaba un rato ponderando: dejar de tocar e ir directo a la arena.
 
Guardó su guitarra en el estuche, junto al poco dinero que parecía haber reunido hoy, y se encaminó a la arena. Descendió la corta escalinata que dividía de forma marcada (y algo abrupta) la arena del paseo marítimo. No tardó más que un puñado de segundos en cubrir la distancia hasta colocarse a unos pocos metros de la orilla. No era un día espectacular, eso estaba seguro, pero las nubes habían comenzado a moverse despacio para dejarle un hueco al Sol. Era como si el mismo tiempo se hubiera puesto de acuerdo con Gio y avalase su elección. Giovanni no pudo evitar sonreir y comenzó a desvestirse. Lanzó la camiseta de tirantes de color rojo que había traído contra el estuche, el cual ya había depositado en la arena sobre una toalla de color amarillo. Al menos esta vez se había acordado de traer una. Quedaba entonces al aire el cuerpo alto y atlético del joven, siendo más que obvia su afinidad por el deporte. En su brazo derecho tenía un mural tatuado, siendo este una amalgama de escenas e imágenes; mientras que en su nuca llevaba una calavera que se notaba había sido tatuada con esmero. Se deshizo de sus chanclas negras y las colocó sin mucho cuidado junto al resto de sus objetos personales. Fue entonces cuando sacudió su cabeza y alzó sus brazos estirándose, casi como si estuviera expresando su libertad.
 
El sol brilló momentáneamente, reflejando su luz en los ojos azulados del rubio: ya era la hora de bañarse. Sin pensarlo dos veces y sin dejar siquiera un pequeño margen para arrepentirse, Gio se lanzó corriendo al agua. Lo hizo en apenas dos o tres segundos: estaba acostumbrado a hacer deporte. Enseguida notó la fría caricia del agua del mar; pero eso no lo amedrentó en absoluto. Cuando ya el movimiento en el agua le era dificultoso lanzó sus largos brazos hacia delante y se zambulló. Apreció entonces el contraste térmico que no tardó en erizar el vello de su cuerpo, así como el sabor a sal en su boca. Sacó finalmente la cabeza y respiró sonriente al sentirse completamente revitalizado. Sin duda alguna, esto le encantaba y siempre que podía se escapaba para venir a este lugar. Lo relejaba, y tanto era así, que no tardó en simplemente colocarse boca arriba y flotar en el agua del océano. Cerró los ojos y, por unos instantes, dejó que el ruido del mar y de la poca gente que había en la playa ese día se lo llevara a otro lado.
 
Abrió los ojos pasados unos treinta o treinta y cinco segundos: no demasiado. Miró a su alrededor distraído, pudiendo observar entonces a una joven que podría perfectamente rondar su edad. Para ser completamente sincero, Gio debía admitir que ciertamente atractiva. O al menos bajo su criterio de belleza lo era; y mucho. Tenía unos ojos esmeralda que contrastaban enormemente con una larga melena pelirroja. Los ojos, de alguna forma que no llegaba a comprender del todo, le fascinaban y lo llamaban. Siempre había tenido esa debilidad por el color del iris de una persona y era como si esa muchacha hubiera entendido su imagen de belleza y se hubiera preocupado de recrearla para él. Tenía un rostro hermoso y, por como pudo comprobar, tenía el cuerpo acostumbrado al ejercicio. ¿Qué más podría pedirle a alguien?
 

A primera vista era algo más baja que él y no estaba a más de un puñado de metros de él: quizás unos cuatro metros. Su primer impulso hubiera sido levantarse e ir directamente a hablarle pero, el ambiente relajado y la posición en la que estaba era como si lo agarrasen a permanecer así. “¿Me habrá visto?” Se preguntó a sí mismo mientras continuaba observándola. Se quedó entonces ahí, flotando de forma tranquila en el agua, con su cabeza ladeada para mirarla de forma relajada y fija. No podría haber dejado de hacerlo ni aunque quisiera con todas sus fuerzas.


Tatuaje de Gio:
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Re: Una con el mar... [Gio Iocana]

Mensaje por Anna Montenegro el Dom Abr 03, 2016 2:12 pm

El mar ha sido una compañía para mi desde que era una niña. Recuerdo como mi mamá a veces solía llevarme en esos lugares, no era la playa más cálida pero podías ver hermosas cosas desde ahí. Una vez acompañé al Padre Kerby al mar para ayudar a un viejo que necesitaba ayuda lo cual esa tarde fue una de la más hermosas, pues había pasado un gran tiempo entre pláticas y pedazos de pan. Hoy tan solo sería espectador de tal hermoso lugar y suspiraría para sentir la brisa marina en mis narices.

Este día vestía unos pantaloncillos algo cortos, el bañador abajo de las prendas con dos blusas por encima, una de tirantes abajo de una holgada y larga, unos tenis y largas medias que había dejado pasos atrás para poder caminar sin problemas y agregar como plus un largo abrigo color verde olivo. Muchas personas dirán que estaba loca por vestir ligera en temporada invernal pero estaba tan acostumbrada al frío que esto era fácil de lidiar. Además, no estaba tan helado como dicen algunas personas o quizás es mi forma de percibir el clima en el ambiente. Traía conmigo una bolsa en donde guardaba cosas elementales o que me gustaba traer conmigo como en ese caso, decidí sacar unas sandalias para proteger mis pies apenas despegue a la arena pero para mi mala suerte, apenas saqué una de ellas y se me cayó yéndose con el movimiento de agua. Qué genial...

Si no hacía algo rápido, me olvidaría de encontrar mi sandalia, por lo tanto dejé mi bolsa en el punto donde deje los tenis y las medias. Supuse que tenía que sumergirme por lo cual había venido preparada extrañamente. Me quité la ropa hasta llegar con el bañador de color negro e ir sin dudar al mar para recuperar mi sandalia que se iba conforme avanzaba con las olas del mar. Me metí al agua a pesar de estar fría y nadé hacia el objeto que por un pelo casi no lo alcanzo. Mi victoria ya era un hecho, la había rescatado.
Pero en ello mi otra mano sintió algo suave como si se tratase de piel y voltee rápidamente, había un chico del cual no me había percatado de su presencia y como acto involuntario, salte un poco de la sorpresa:

-¡Perdón si te molesté! ¿Estás bien?-
pregunté preocupada, no quería causar problemas, además el tipo parecía disfrutar del agua del mal a pesar de que estaba fría. Era increíble el hecho de que había otra persona nadando en aguas frías en invierno, es como ir en contra de lo mainstream o ser muy rudo para hacer estas cosas, lo cual cualquier razón de que ese chico andará acá estaría bien, supongo: -Es bueno venir a estas fechas a la playa aunque... ¿No te estarás congelando?- le miré curiosa al chico, parecía que estaba en un rato muy cómodo.
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Re: Una con el mar... [Gio Iocana]

Mensaje por Gio Iocana el Dom Abr 24, 2016 11:36 pm

Durante unos cuantos segundos, se quedó inmóvil: observándola. Vio como el cuerpo casi perfecto de la joven se había acercado a él, y como él mismo la había tocado por completa casualidad. Aun así, le costó volver en sí mismo. Su voz sonaba distorsionada cuando intentaba entrar en los oídos parcialmente sumergidos de Gio. Todo ayudaba a formar una especie de situación onírica y arrancar su consciencia a un plano de abstracción un poco ridículo. Fue entonces cuando la realidad lo golpeó de forma repentina y contundente como si se tratara de un martillo.
 
-¡Perdón! –Se apresuró a decir mientras se incorporaba sobre sí mismo.
 
De forma rápida, y con cierta dificultad, intentó ponerse de pie. Sin embargo, su pie encontró un hoyo en la arena bajo su cuerpo y perdió por completo el frágil equilibrio al que intentó aferrarse. En lugar de levantarse de forma cuasi-elegante, se hundió aún más en el agua fría de forma ridícula; chapoteando y tragando agua en el proceso. Logró entonces salir de nuevo, sacudiendo la cabeza y tosiendo. Si fuera una persona vergonzosa, hubiera preferido quedarse bajo el agua: pero ese no era su estilo. En realidad, le preocupaba más haber tragado agua que el cómo había quedado frente a la pelirroja; por mucho que le gustara aquella chica y lo atractiva que le pareciese. Finalmente, la tos se detuvo y pudo erguirse definitivamente.
 
El cuerpo de Gio era de complexión atlética. Realmente se notaba que lo ejercitaba y que era un gran amante del deporte. Y esto se volvía más patente cuando su piel, contraída por la gélida temperatura del mar,  se agolpaba más contra sus músculos. Apartó entonces un mechón de su cabello rubio a un lado, colocándoselo con su brazo tatuado tras su oreja derecha. Fue entonces cuando los ojos celestes del joven se clavaron en la mirada color esmeralda de la chica que estaba frente a él.
 
Aunque la arena bajo sus pies no ofrecía una superficie lisa que se pudiera utilizar para comparar de forma correcta, podía ver la que la chica no era de corta estatura. Aun así, le sacaba prácticamente un palmo de estatura. Su cuerpo era esbelto y sus medidas le parecían más que acertadas. Esto, combinado con el hecho de que llevaba un bikini, le hubiera dificultado la tarea de mirarle al rostro a cualquier hombre. No obstante, esta regla parecía haberse saltado por completo al joven italiano. En su lugar, sus ojos celestes se quedaron prendados de los ojos verdosos de la muchacha desde que los vieron y parecían estar bastante cómodos así. En lugar de forzarlos, Gio los dejó seguir cautivados un rato más.
 
-Estoy bien, estoy bien… -Dijo recordando de forma súbita la pregunta de la chica.- Aunque ahora que estás aquí estoy algo mejor. No lo voy a negar.
 
Gio rio de forma cálida y natural. Realmente, no parecía estar avergonzado en lo más mínimo y, lejos de sentirse cohibido o amedrentado por la presencia de una mujer tan hermosa, parecía encontrarse completamente cómodo y a gusto. Sus gestos faciales denotaban que era una persona acostumbrada a tratar con gente nueva y con desconocidos. Era algo que realmente disfrutaba y su aura agradable y sincera, prestaba a la gente a sentirse a gusto en su presencia. Daba la sensación de ser una persona sincera y confiable con solo mirarla.
 
-Me quedé mirándote y perdí la noción del tiempo. –Añadió acompañado de una risa cálida y melódica.- Tienes unos ojos muy bonitos, ¿sabes? Probablemente los más hermosos que haya visto nunca. Aunque supongo que te lo dirán bastante.
 

La sonrisa casi permanente en el rostro de Gio era realmente cautivadora; y él lo sabía. Aun así no era como si la forzara a salir: todo lo contrario. Era un rasgo que lo definía, así como su personalidad desenfadada y agradable. Del mismo modo que lo era el notorio acento italiano que lo delataba desde la primera palabra. No lo podía evitar, y no entraba en sus planes hacerlo. Además, eso siempre le había ayudado a caer bien a la gente y esperaba que ésta vez no fuera diferente.
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Re: Una con el mar... [Gio Iocana]

Mensaje por Tema Cerrado el Mar Jun 07, 2016 7:33 pm

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Re: Una con el mar... [Gio Iocana]

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