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Estrenando la noche.

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Estrenando la noche.

Mensaje por Allyson Hudson el Miér Feb 03, 2016 9:54 pm

A pocos meses de cumplir su mayoría de edad, Allyson ya no era la pequeña de 15 años que llegó a Sweet Valley con esperanzas casi infantiles, sus rasgos habían madurado suavemente y su figura se había contorneado; a diferencia de un par de años atrás, ya no era tratada como una niña pequeña ni mirada como tal, y sin embargo su esencia juguetona y espontanea seguía ahí latente, más aún con los conflictos que antes le atormentaban ya resueltos. Y así era como volvía de su estancia en Inglaterra -condición de su padre sobre pasar las vacaciones en casa-, recién terminadas las vacaciones de invierno y lista para comenzar las clases, pero antes de eso había algo muy importante que hacer, debía estrenar la ciudad.

¿Cómo? Pues ¿Con qué mejor que una buena salida? Así que apenas vio una buena oportunidad se decidió a ir de paseo. Tras una buena ducha y algo de maquillaje suave y agradable, Se vistió y terminó de arreglar para salir a tomar algo de aire “fresco”. No pasó mucho cuando ya estaba llegando a un antro conocido, un lugar con buena música de su gusto y ambiente divertido. No tuvo muchos problemas para ingresar y pronto estaba bailando alegremente, si bien había ido sola, eso no significaba que no tuviera buena compañía, chicos y chicas por igual parecían una buena pareja de baile temporal para la castaña, quien no demoraba mucho en pasar al siguiente compañero pues, inquieta como era, no podía quedarse bailando en el mismo lugar por mucho tiempo.


Última edición por Allyson Hudson el Sáb Feb 27, 2016 8:04 pm, editado 1 vez
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Gio Iocana el Jue Feb 25, 2016 10:52 pm

Ya era tradición; y como buena tradición se repitió una vez más. Muy para su desgracia (o fortuna) sus amigos volvían a tener planes y, siguiendo en la línea de las tradiciones, él no estaba incluido. En momentos como éstos era cuando se planteaba en cambiar de amigos. En su opinión, desde que habían encontrado pareja todo se había desmoronado. La sólida amistad que habían construido en los años que llevaba aquí ahora bailaba pendida de una estructura de equilibrio muy dudoso. Al igual que una casa mal fabricada ante un terremoto, poco a poco comenzaba a resquebrajarse con el peligro de no poder volver a ser reparada nunca más. ¿Pero qué iba a hacer? ¿Qué podía hacer? Simple: salir y olvidarse de ellos. No le gustaba pensar demasiado, y reconocía con facilidad cuando estaba empezando a hacerlo. Ésta era una clara situación. Sin pensarlo dos veces, apagó el cigarrillo en el cenicero de su ático y se levantó, dirigiéndose al baño de su habitación.
 
No tardó mucho en ducharse, peinarse de forma rápida y perfumarse ligeramente. Tampoco le tomó más de diez o quince minutos elegir la ropa que se iba a poner y vestirse. Había elegido para hoy unos pantalones de algodón negros estrechos que combinó con unas zapatillas de tela gris planas de skate. Llevaba una camiseta de tirantes de color gris grafito y, sobre esta para guarecerse un poco del frío, una camisa de manga larga a cuadros rojos y negros. Era un atuendo con un color llamativo y sencillo, tal y como a él le gustaba. Tomó entonces su cartera, cerciorándose de que tenía suficiente dinero como para hacerle frente a una de sus noches de fiesta, y su teléfono móvil. Casi olvida las llaves detrás, pero antes de cerrar la puerta logró acordarse y bendijo su suerte. Aprovechó el viaje para recoger también su cajetilla de tabaco que, al igual que sus llaves, había dejado olvidada sobre la mesa del salón.
 
Cinco minutos fueron más que suficientes para que Gio tomara el ascensor, bajara hasta el recibidor del edificio y saliera a la calle dispuesto a ir a algún local de fiesta. Algunos de sus compañeros del Conservatorio le habían hablado de uno donde solían pinchar buena música y, teniendo ganas de algo animado para bailar (y conocer gente nueva), no dudó en darle una oportunidad. Dicho local estaba más alejado de lo que a él le hubiera gustado, pero nada que un pequeño viaje en metro no pudiera solucionar. No le gustaba demasiado, y menos aun cuando estaba tan lleno como lo estaba esa noche. Tampoco era algo de lo que extrañarse ya que muchos habían tenido el mismo pensamiento que Giovanni y habían salido a disfrutar de su juventud  de la noche. Por fortuna, se montó en el vagón poco después de haber llegado a la terminal y no demoró más de tres o cuatro minutos en llegar a su destino. El local apenas se encontraba a cien metros de él ahora.
 
Por fortuna, aún no había cola en la entrada más allá de un pequeño grupo de cinco personas. Se encendió un cigarrillo a medida que se acercaba a la entrada y, para cuando hubo llegado y entrado, ya se había consumido por completo. Lanzó la colilla a un lado y mostrándole su documento de identidad al portero (cosa que creyó totalmente innecesaria) entró al local. El contraste de temperatura era tal, que se vio obligado a remangarse la camisa hasta los codos. De hecho se la hubiera quitado de no ser porque de haberlo hecho tendría que arrastrar con ella durante el resto de la noche. Ahora quedaba visible el inmenso mural que tenía tatuado en su brazo derecho y que se extendía desde el dorso de la mano hasta el hombro. Alzó su mirada y observó a la marea de gente que ya bailaba en el lugar. Parece que tenían razón y, tal y como le habían dicho, la música del local era bastante bailable. Agradeció que no se hubieran equivocado. No tardó mucho en identificar su objetivo y dirigirse hacia él. En tan solo cuatro segundos ya estaba apoyando sus codos en la barra.
 
Sus ojos azules se cruzaron con la mirada de una de las camareras que no tardó en acercársele. Gio le sonrió y, casi gritando, le pidió dos copas de vodka con refresco; realmente no le importaba cual. Para cuando hubo regresado con él alcohol, ya le tenía preparado el pago acompañado de una pequeña propina. La primera de ellas, prácticamente se volatilizó en cuestión de segundos. Sintió el fuego del alcohol arrasar por su garganta y un súbito escalofrío recorrió su cuerpo. La necesitaba para ponerse a tono y comenzar la noche con buen pie. Dejó el vaso vacío a un lado y la alejó de él, acercándola más al lado opuesto donde la barra para que se lo llevaran. Se giró entonces y observó el local, disfrutando ahora más de su segundo copa con mucha más calma. Ya el vodka no quemaba y aunque el sabor amargo persistía, la sensación era completamente diferente. No estaba borracho, no aun, pero eso no quitaba que viera las cosas desde otro prisma tras haberse bebido una copa.
 
Observó a la gente que estaba bailando en la pista y casi sin querer sus ojos se posaron en una chica que parecía cambiar con facilidad de pareja de baile. Era como si rápidamente se cansara de todo el mundo o como si llevara enjaulada durante meses y alguien la hubiera soltado ahí en mitad de todo aquello. No pudo evitar fijarse en que era menor que él, y aunque no parecía una niña en absoluto, sí que su aspecto podría confundir a primera vista. O al menos a Gio lo confundía. Por un instante la idea de si se había colado o no ahí dentro le rondó la cabeza. Se movió el pelo a un lado, acariciando su oreja derecha con su brazo tatuado y sintiendo el tacto metálico de los pendientes que solía llevar. Si bien la desconocida no parecía ser “su tipo” a primera vista (aunque realmente no es que tuviera un tipo de chica concreto) sí que no tardó en descubrir un encanto tímido y que no muchas chicas tenían.
 

Había notado que dos chicas que estaban junto a él en la barra lo llevaban mirando un puñado de minutos. Él sabía muy bien que su aspecto físico era encantador y que, muchas veces sin querer, atraía a muchas mujeres. No era algo a lo que le diera importancia ni de lo que alardease: simplemente pasaba, lo sabía y lo dejaba estar. Pero para su sorpresa, se encontró a sí mismo observando a la muchacha entre aburrido y encantado con su mirada celeste.


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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Allyson Hudson el Dom Feb 28, 2016 5:57 pm

Para Allyson la noche iba realmente bien, no podía quejarse pues hasta ahora había tenido buenas parejas de baile y a nadie parecía molestarle una pieza con ella, pero nadie hasta ahora había captado su atención como para quedarse quieta un rato, de manera que decidió descansar un momento e ir por una copa a la barra, momento en el que notó una mirada sobre ella y, siendo como era, le sonrió al joven rubio con el que acababa de cruzar miradas tras un segundo de observar cómo era. Y siguió su camino a la barra sin contratiempos, después de todo, ella no era fácil de deslumbrar, se había topado antes con muchas personas de ese tipo y realmente no era algo que le sorprendiera como para quedársele mirando; sin embargo, si él deseaba charlar, ella no se negaría claro está, así que tras llegar a la barra y sentarse a dos sitios de distancia, sólo un taburete le separaba mientras pedía a un camarero que se acercó en seguida.

un Whisky sour, por favor – Indicó con una sonrisa y mientras se lo preparaban sacó el dinero para dejarlo sobre la mesa con relajo, ahora que el dinero ya no era una preocupación de cada día para ella, se sentía mucho más tranquila al gastarlo en uno que otro gustito como lo era el bendito alcohol. Y pronto su trago estaba servido y el dinero tomado, entregó una ligera sonrisa acompañada de un amable “gracias” al barman y miró a su izquierda, notando que no había nadie interesante cerca, así que volteó a su derecha y volvió a toparse con la mirada anterior, notando que era un agradable azul que contrastaba con el verde intenso de sus propias orbes. Sin meditarlo le volvió a sonreír y levantó su vaso –. Salud. Por la noche – Incentivó con relajo, sin pararse a mirar si el contrario tenía o no en su mano alguna copa pues realmente era lo de menos, por lo que sin llegar a esperar un choque de cristales volvió a acercar su vaso y le entregó el primer trago, largo y tendido que dejó el basto contenido a la mitad.

Tras ello dejó su vaso en la mesa y cerró los ojos disfrutando el agridulce ardor que le entregaba. No había mejor manera de estrenar la noche que con un poco de whisky en el paladar y a ella le gustaba disfrutar plenamente su sabor en cada variante. Pronto volvió a abrir los ojos y miró el cristal en sus manos, expectante por el siguiente trago que no tardó en llegar a sus labios para ser disfrutado tanto o más que el anterior. Pero Allyson no era precisamente del tipo que podía quedarse quieto por mucho tiempo y ya lo había demostrado en la pista de baile, si no encontraba en la barra nada que le interesara lo suficiente, no tardaría en volver a migrar quizás a otro ambiente del lugar y bueno, el único candidato en el lugar era el llamativo rubio casi a su lado así que le entregó una mirada curiosa de reojo para saber si terminar pronto su trago en silencio e irse o quedarse a pasar el rato por unos minutos. Tal como su signo de fuego lo indicaba, ella no era precisamente muy paciente para las cosas y si ahí no había nada que avivara su flama, ya lo encontraría en otro sitio.
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Gio Iocana el Mar Mar 01, 2016 11:06 pm

Parpadeó ligeramente al notar que la desconocida se dirigía hacia la barra. Realmente él era mucho más alto que la chica, y pudo darse cuenta de ello cuando ésta estaba a unos pocos metros de él. Fue entonces cuando, en cierta forma, volvió un poco en sí y le sonrió de forma tranquila. Aunque no lo reconocería ni aunque le pegaran, en ese momento de verdad se llegó a plantear si de verdad podía estar ahí dentro. De todas formas: ¿Qué más daría? Él se había colado mil y una vez cuando apenas tenía dieciséis o diecisiete años en muchos locales y discotecas. Tampoco es que fuera muy bueno juzgando a partir de las apariencias, así que tampoco confió demasiado en su propio criterio.
 
Llevó de forma tranquila su mano hacia su oreja derecha y, apartándose un mechón de pelo rubio, quedaron al descubierto algunos de los pendientes que tenía tanto en el lóbulo como en el cartílago. La siguió por el rabillo del ojo y, aunque no pudo escuchar muy bien lo que pedía, sí que identificó la botella de whiskey enseguida. Probablemente aunque le quitaran la etiqueta, solamente por la forma de la botella podría asegurar que lo era. Muchas noches de fiesta y bebida lo avalaban y aseguraban su experiencia. En cierta forma, le sorprendía que la chica pidiera whiskey aunque enseguida se dio cuenta de que lo que realmente había pedido era un cóctel. De todas formas, el whiskey no solía ser una opción muy común entre la gente de la edad que él estimaba que tendría. Aunque si lo pensara fríamente, se daría cuenta de que él tampoco distaba demasiado de esa franja de edad.
 
Se giró totalmente hacia ella al ver que se dirigía a él y alzaba su copa de forma divertida. No pudo evitar esbozar una sonrisa y reírse, a pesar de que el ruido de la música casi impedía que escuchara su propia carcajada. Hizo lo mismo que ella, acompañándola en ese brindis tan improvisado y fuera de lugar que no podía sino hacerle gracia. Le dio entonces un trago y se acercó a ella, ignorando por completo a una de las muchachas que estaban junto a él y que parecía haber estado reuniendo el coraje para decirle algo. No lo hizo con mala intención ya que ni siquiera se había percatado de que estuvieran a su lado.
 
Se aproximó a la joven que acababa de hacerle reír. Sin querer o queriendo, ese gesto le había llamado bastante la atención. Le volvió a dar otro sorbo a su copa y la dejó en la barra, colocándose entonces él junto a ella. Se apoyó con su antebrazo derecho, cubierto del mural de tinta, sobre la barra; mientras que la mano de ese mismo brazo aferraba su copa de vodka y lo que parecía ser refresco. Esbozó una amplia sonrisa cálida que, casi como si fuera una cualidad suya, transmitía seguridad y sinceridad. Entonces se estiró un poco, agachándose ligeramente para poder hablarle a pesar del ruido que había a su alrededor.
 
-¡Hola! –Le dijo casi gritando.- ¿Ya estás cansada o solo necesitabas whiskey?
 
No pudo evitar reírse ante su propia broma, con una risa melodiosa al igual que su tono de voz corriente. Volvió a darle un sorbo a su copa de manera fugaz, acabándola por completo y dejando el vaso de cristal vacío sobre la barra. Volvió entonces a hablarle sin perder en ningún momento aquella sonrisa segura y confiada que casi era un elemento fijo en su rostro.
 

-¿Vienes a bailar? ¿O tengo que invitarte a una copa primero? –Preguntó ampliando de forma tenue la sonrisa que ya llevaba en sus labios.
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Allyson Hudson el Vie Mar 04, 2016 11:36 pm

Sonrió para sí misma cuando el desconocido se aproximó a su lado, acercándose levemente cuando él hizo ademán de hablarle y riendo un poco ante el comentario antes de levantar el rostro para hablarle de igual forma –. No hay que estar cansado para disfrutar un buen whisky – Comentó en tono divertido y también algo fuerte para poder escucharse. Pronto el rubio volvió a hablar y la castaña amplió su sonrisa –. ¿Tan pronto y ya me quieres ebria? Mira que aún no me acabo la primera copa – Bromeó respingando la nariz de manera casi adorable, básicamente como era ella. Y seguidamente tomó otro poco de su coctel para volver a acercarse a hablar.

¿Qué tal si primero me dices tu nombre? Y cuando acabe mi trago te acepto el baile – Accedió sonriente y animada, ella quería divertirse y quizá le iría bien por ese camino. Aunque no hubo demasiada conversación, Allyson terminó su trago pronto y se levantó sin esperar, tomando la muñeca ajena para dirigirse a la pista de baile sin prisas ni jalones. La diferencia de estatura era algo que no le preocupaba, con 1.58 era algo normal que la mayoría fuera más alta que ella, por lo que siquiera se molestó en poner atención a lo alto que era el joven, sin embargo otra cosa sí le llamaba la atención y era el tatuaje que se veía en el brazo que acababa de tomar, el cual había estado observando discretamente mientras hablaban en la barra, debía admitir que le causaba curiosidad, ¿Sería de brazo completo? Quería verlo pero bueno, tampoco es que la manga pudiera redoblarse mucho más.

En nada estaban ya más centrados a la pista de baile y justamente comenzaba una canción bastante movida, por lo que Allyson no dudó en comenzar a bailar y, por qué no, coquetear discretamente con su cuerpo sin llegar a acercarse demasiado; después de todo, en todo momento y al fin y al cabo era una señorita, no era tan fácil de persuadir aunque tampoco esperaba nada extraño de parte del chico. Mientras bailaban, la joven sonreía y ocasionalmente hacía pasos extraños para amenizar el momento, llegando a hacer, en un momento de electro, el paso del robot con cara cuadrada y todo incluido. Mientras que en otros momentos, cuando cambiaba la música a algo más de baile cercano, comenzaba a coquetear improvisadamente, acercándose con ademán y moviendo suavemente las manos por unos segundos, esperando a que el joven rubio se confiara de sus movimientos para alejarse un tanto bruscamente, sin llegar a dejar de bailar, sólo porque se le hacía divertido descolocar a las personas cuando bailaba.

Sin embargo algo en lo que hacer mención es que cuando se acercaba, tenía una tendencia inconsciente a tocar el antebrazo derecho del joven, como intentando delinear el tatuaje que seguía causándole una ligera curiosidad, aunque más quería saber por qué se lo habría hecho, sabía que generalmente tenían motivos ocultos y bueno, descubrir cosas le divertía e interesaba bastante. Tras varios minutos de variado baile, en el que Allyson como mínimo dejó bastante en claro que era una de las reinas en aquella amplia pista pues sus movimientos, sin llegar a verse desarmados o escandalosos, eran hábiles y flexibles. Sin embargo entre tantas canciones y baile, comenzó a cansarse y decidió acercarse al ajeno para hablarle –. Ahora sí podría aceptarte esa copa, si la oferta sigue en pie – comentó en tono alto para que él pudiera escucharle.
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Gio Iocana el Lun Mar 14, 2016 1:03 pm

-Giovanni. –Le respondió de forma rápida.
 
La chica se terminó la copa bastante rápido y poco después ya lo estaba llevando hacia la pista de baile. Gio se dejó llevar y, aunque dejó clara su vasta experiencia en discotecas, bailes y fiestas, estaba claro que es chica también se desenvolvía con admirable soltura junto a él. Era una persona extraña, o al menos eso le parecía al joven rubio. Sin embargo se encontraba caminando en esa delgada línea que confunde entre la extravagancia y lo divertido. Si hubiera sido una persona vergonzosa, de seguro ya hubiera intentado escabullirse entre la gente como si no la hubiera visto en su vida. Aunque si fuera una vergonzosa, lo más probable es que jamás le hubiera invitado a bailar. No obstante, no era tímido en lo más mínimo y lejos de querer enterar la cabeza en la tierra, la muchacha había conseguido arrancarle más de una carcajada mientras bailaba.
 
Gio no era idiota, y tenía la suficiente experiencia con mujeres a sus espaldas como para reconocer cuando alguien quería jugar con él. No le molestaba, de hecho le gustaba ver que la otra persona se estaba divirtiendo. Al fin y al cabo, para eso había venido y el jueguecito de la joven le hacía pasar de forma amena la noche. Le gustaba pegarse de vez en cuando (cosa que Giovanni no dudó en desaprovechar ni una sola vez), pero no tardaba en volver a marcar las distancias. Se notaba que le gustaba marcar las distancias y eso no le molestó en lo más mínimo al rubio. Quería decir que tenía un carácter fuerte y una personalidad marcada: que no se iba a dejar influenciar por nadie. En ese aspecto, era como él. Sin duda, esta chica sabía cómo hacerle pasar un rato divertido.
 
-Sí, claro. –Le dijo acercándose al oído de la desconocida cuando ésta le habló.
 
Pudo sentir el olor del pelo de la muchacha, aunque solo fue por lo que duran unas décimas de segundo. La siguió y se colocó junto a ella en la barra, alzando ligeramente la mano para que un barman se acerara. Dejó caer ambos antebrazos sobre la fría cerámica de la barra, apoyando su peso en esta de forma despreocupada y relajada.
 
-Vodka solo para mí y para ella… -Giró su rostro y ladeó la cabeza, animándola a pedir lo que le apeteciera.
 
Cuando ambos hubieron pedido sus bebidas, el chico tras la barra no dudó en alejarse ligeramente para preparar las bebidas que le habían solicitado. Mientras, Gio llevó su palma al bolsillo derecho de su pantalón y extrajo su cartera.
 
-Todavía no sé cómo te llamas. –Preguntó de forma casual mientras ensanchaba su sonrisa de forma encantadora, mostrando las piezas dentales blanquecinas de su sonrisa.- Ya que te invito a una copa, no estaría de mal saberlo ¿No?
 
Giovanni rio de forma despreocupada y agradable y, para cuando hubo terminado, ya estaban sirviéndole las copas que habían pedido hace unos instantes. El joven rubio de mirada celeste dejó sobre la barra un billete y se lo acercó al barman. La cantidad cubría ambas bebidas y dejaba un generoso margen de propina que provocó una sonrisa agradecida en el chico que los había servido.
 
-Quédate con el cambio. –Comentó Gio sonriente mientras tomaba su copa.
 
Le dio un trago largo que le quemó la garganta. No era la primera de la noche, pero aun así el vodka en el estado más puro casi siempre lograba dejarle esa sensación ardiente en el esófago. Frunció el ceño con fuerza y cerró los ojos, pero luego dejó escapar un pequeño suspiro de alivio. Fue entonces cuando volvió a dedicarle su mirada azulada de forma segura y confiada, como si le fuera algo normal y cómodo dirigirse a extraños con total naturalidad. Le sonrió de forma cautivadora, aprovechándose de que, obviamente, sabía que podía resultarle atractivo a muchas mujeres. Era algo de lo que se había dado cuenta con el tiempo y, aunque no era algo de lo que se enorgulleciera o pregonara, sabía aprovecharse de ello. No lo hacía con malicia, simplemente era por diversión. Y sabía que lo que no conseguía su atractivo físico, lo permitía su personalidad desenfadada, cálida y magnética.
 
-¿Te gusta? –Le preguntó acercando su brazo tatuado a la chica, ensanchando su sonrisa. Claramente se había dado cuenta de que ella lo había estado tocando de forma disimulada al bailar.- O al menos eso parecía mientras bailábamos.
 
Completó la frase con una pequeña risa mientras le daba otro sorbo a su copa. Esta vez sí que no le supo a fuego del todo.
 
-Te enseñaría más, pero no puedo remangarme más sin que se me corte la circulación de los brazos. –Dijo a tono de broma.- Además, soy un caballero. Tengo que mantener algo de misterio y cortesía, ¿no crees? Si después de esta copa sigues bailando conmigo y aguantas hasta que sea de día, te prometo que te lo enseño entero y con más luz. –Dijo con una sonrisa pícara mientras le guiñaba un ojo.- Pero vas a tener que portarte bien conmigo. O mal, ¿quién sabe? A lo mejor es mejor eso.
 

Añadió finalmente con una sonrisa burlona mientras se acercaba ligeramente a la muchacha, aunque manteniendo las distancias. Se le quedó mirando con tranquilidad y calma, desprendiendo un aura cálida y amable.

Offrol:
¡Lo siento mucho! He tenido una semana ajetreada y no he podido contestarte antes.
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Allyson Hudson el Sáb Mayo 07, 2016 12:32 am

Eligió su trago mentalmente en el camino a la barra y cuando tocó su turno, sin dudas eligió –. Bloody Mary, por favor y gracias. ~ – Dijo con soltura, ésa era su frase célebre. Ni bien pensar en la delicia picante que le traerían, no podía evitar sonreír como una niña a la que le regalan dulces. Y con ello mantuvo su sonrisa ante el comentario ajeno, faltaba su propio nombre, sólo había un ligero detalle y era, claro está, que Allyson no solía decir su verdadero nombre, inventaba uno sobre la marcha ocasionalmente pero, por esta vez, no haría daño –. Llámame Ally – Mencionó incompletamente, de todas formas él podría educir el resto, seguramente.

Y tras esto llegaron rápidamente sus tragos, siendo enseguida pagados por el rubio a su lado, quien dejó una muy buena propina al barman aunque esto, para la castaña, más que lucir bien o llamativo, se le hizo algo ligeramente repetitivo; lo había visto en una buena cantidad de ocasiones y no solía ser con la pura intención de hacer algo bueno por quien les atendía, sino meramente por ostentar, sin embargo no era su dinero y no se quejaría, después de todo, el dinero era lo que menos le importaba en esas situaciones, realmente. Así que sin mayores miramientos acercó su trago, lo observó con cierto deseo implícito, lo movió ligeramente y lo acercó para olfatear brevemente antes de dar el primer sorbo. Cerró los ojos y respingó la nariz ¡Ah, el picante! El delicioso, dulce, energizante picante que recorría su garganta y quemaba con el alcohol hasta llegar a su estómago –. Ah. ~ – suspiró suave y relajadamente cuando suavizó sus facciones, que tampoco habían llegado a reformarse más que el respingo pues estaba acostumbrada a esos sabores, nada mejor que un poco de chispa al asunto y más si era un deleite familiar.

Ni bien abrir los ojos, volteó al contrario, quien le sonreía de manera encantadora y grácil. Le sonrió de igual forma, ella sabía que lucía encantadora al sonreír y más si lo hacía de forma coqueta, además no caía tan fácilmente ante la primera bonita sonrisa, estaba acostumbrada a verlas, al fin y al cabo. Y pronto el tema pasó al brazo ajeno, pues el chico de despistado tenía al parecer poco y había notado las insinuaciones a su tatuaje con facilidad –. Pues sí, se ve un poco sensual – Comentó con una risilla casi inocente tras escucharlo a él reír, después de todo, esa era la palabra en su mente y en situaciones así, no sabía cortarse demasiado pues tampoco es que dijera obscenidades o cosas extrañas, estas realmente no pasaban por su – aun ligeramente inocente – mente y no veía porqué contener lo que pensaba. Y pronto el rubio volvió a hablar mientras ella bebía otro poco de su trago, luego sonrió ante su comentario ¿Entonces él esperaba pasar toda la noche con ella? –. Creo que la pregunta es si tú podrás aguantar toda la noche – Comentó con una suave risilla coqueta e insinuante al desafío –. Y no puedo prometer nada, dependerá de ti el cómo me porte yo – Acotó con un guiño casual, sin retroceder o avanzar ante la ligera cercanía que él había hecho.

El siguiente sorbo a su trago fue igual de picante que el anterior, pero mejor digerido y más fácil de pasar, provocando un suspiro más placentero cuando terminó de pasar por su garganta, seguidamente volvió a mirar a su rubio acompañante y volvió a sonreír –. Así que cuéntame ¿Qué te trae por aquí? – Consultó, apoyando su codo en la barra y seguidamente su cabeza en dicha mano, quedando su rostro ligeramente ladeado –. ¿Olvidar las malas rachas, quizás? O tal vez la necesidad de “aire puro” – Bromeó antes de escuchar su contestación, luego esperó por ésta sin perder su suave sonrisa. Luego de escuchar su respuesta y hablar sólo un poco más, terminó su trago y optaron por bailar otro poco –. ¿Te parece si vamos a la otra planta? Quiero bailar otro tipo de música – Comentó, señalando la escalera al piso de arriba. Y bueno, dijera él que si o que no, de una forma u otra ella lograría ir. Y tras su respuesta se dirigían ya caminando al siguiente piso para bailar unas cuantas piezas más, en las cuales Allyson no demostró signos de cansancio, con el descanso de antes había tenido de sobra y ahora estaba recargada.

Cabe mencionar, que la castaña no fue nunca una joven atlética, sin embargo para las cosas que le divertían y emocionaban, siempre guardaba un extra de energía y fuerza que le permitían seguir el ritmo de su propia mente sin mucho esfuerzo. Y claro que el joven no parecía quedarse atrás, ambos no demoraron en llamar la atención de ciertas personas bailando a su alrededor por la desenvoltura con que se movían, siguiendo cada distinta canción al paso correcto sin presentar muchas muestras de cansancio. Tras un buen rato, Allyson necesitaba un respiro, no sólo por cansancio sino porque esa planta estaba más abarrotada que la de más abajo y el ambiente mucho más sobrecargado, de manera que necesitaba refrescarse así que se acercó al oído ajeno para hablarle –. ¿Vamos a la terraza? Necesito aire fresco – Comentó en referencia al ambiente actual, imaginaba que él entendería, así que pronto estuvieron subiendo la escalera que llevaba al último piso, que realmente no era un piso sino una terraza al aire libre, con una barra techada en la que vendían también bocadillos y una que otra mesa para sentarse a comer, por supuesto igualmente con música. La castaña respiró hondo con una sonrisa y en seguida guió al rubio sujetándole de la muñeca para apresurarlo, pues ni bien ver la barra le entró hambre y pronto estaba ya pidiendo algo para comer, ni en aquella situación podía negar su glotonería casual.

Pidió un plato de picadillo y un vaso de pisco sour y dejó a su acompañante pedir si es que quería hacerlo. Ya con los pedidos hechos y pagados, se dirigieron a una mesa del borde, donde se podía ver una buena y agradable panorámica de la ciudad, aunque no tan buena como sería en algún sitio más alto pero vamos, para el tipo de lugar y locación, era algo muy bonito. Y pronto comenzó a comer lo suyo –. ¿Qué te parece? Me gusta subir aquí a estas horas – Comentó en referencia a que ya pasaban de las 3 am y la ciudad en general lucía más calma. Tras la respuesta ajena probó su trago y volvió a hablar –. Bueno, Giovanni… Suena muy largo, ¿A que sí? Me gusta más Gio ¿Puedo llamarte así? Tú puedes decirme Ally – Acotó sonriente y amigable, aunque sin perder su aire coqueto, pero lucía más tranquila que antes, quizá porque el ambiente y la música de éste lo permitían.

asdf:
No te disculpes :'D yo sí que demoré horrores. uwuU
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Gio Iocana el Lun Mayo 30, 2016 7:49 pm

-¿Que qué me trae por aquí? Intentar encontrar alguna chica como tú. Eso, y divertirme. –Respondió simplemente a la joven.
 
Se dejó llevar en todo momento por la joven. Incluso cuando ésta le dijo de subir al siguiente piso, él la siguió. Estaba consiguiendo hacerle pasar una noche bastante divertida, especialmente cuando bailaba. La muchacha no tenía un cuerpo especialmente exuberante, o no al menos como a él le hubiera gustado. Sin embargo, la personalidad de la joven y la forma en la que bailaba con él habían conseguido engancharlo de alguna forma que no conseguía explicar. Tampoco es que tuviera demasiado tiempo para pararse y pensarlo detenidamente. Simplemente se estaba divirtiendo, y se dejaba llevar por ella. De hecho, había dejado sueltas las riendas de la noche y no le importaba que Ally las hubiera recogido por él.
 
Tras haber bailado durante un buen rato en la otra sala, la siguió cuando le sugirió tomarse un descanso. Si por él hubiera sido, ambos hubieran seguido bailando un rato más. Sin embargo, agradeció el aire fresco y algo frío de la noche cuando por fin salió al exterior de la terraza. La acompañó a una pequeña barra techada y, aunque podía pedir algo para comer, apartó por completo esa opción. Nunca le gustó comer mientras bebía, y como tenía en mente seguir bebiendo y disfrutando de la noche durante unas horas más, pidió otra copa de whisky más.
 
Se sentó frente a la joven, colocando su copa en la mesa. La observó con atención escuchando las palabras de la chica. En todo momento, su sonrisa cálida, carismática y encantadora estaba presente en su rostro. Como si de una facción permanente se tratara, sus labios estaban curvados en una sonrisa bonita y tranquila.
 
-Sí, puedes llamarme Gio. –Comentó con su acento italiano.- La verdad es que es bastante bonito, Ally. –Añadió llevándose la copa a los labios y dándole un sorbo.
 
Se dio el lujo de apartar la mirada de Ally, regalándole su perfil mientras disfrutaba de las vistas que la altura les estaba ofreciendo. Pudo ver las luces de la ciudad, como la urbe se movía y latía incluso a esas horas de la madrugada. Podía ver los coches moviéndose, así como la gente que, al igual que ellos, habían salido para disfrutar de lo que la noche podía darles.
 
Giró su rostro, observándola con su mirada azulada. Ahora, en el exterior, había más luz que dentro y los detalles faciales de la chica parecían más obvios. Para su sorpresa, le pareció más hermosa de lo que la oscuridad del local le confesó en un principio. No era algo que fuera usual, pues lejos de maquillar los defectos, parecía que hubiera ocultado aquello que le hacía resaltar. Esto, de forma inconsciente, hizo que ensanchara su sonrisa aun más.
 
-¿Sabes? –Comentó de forma algo distraída mientras continuaba observándola- Ahora a la luz me pareces más guapa, la verdad.
 
El italiano rio ante su comentario con una voz tranquila y melódica. Ahora que el ruido y la música se habían disipado la conversación resultaba algo más cómoda y fluida. Llevó la copa a sus labios una vez más para beber.
 
-No sé si yo correré la misma suerte que tú ahora que me puedes ver mejor la cara… -Comentó con tono de broma mientras dejaba la copa sobre la mesa- Aunque he de decirte que pareces bastante joven. –Añadió segundos después mientras ladeaba ligeramente la cabeza, observándola comer- Nunca te he visto por la universidad. Aunque soy bastante malo para las caras… No podía ser perfecto en todo. ¿En dónde estudias? ¿O estás trabajando?
 
Esperó en silencio la respuesta de la chica, hasta que finalmente terminó y le dedicó una sonrisa.
 
-Yo estudio en el Conservatorio de música. –Añadió acabándose la copa sin miramientos- Suelo tocar en varios sitios por la noche también. Quizás deberías ir a verme un día de estos.
 
Esperó pacientemente a que la chica terminara de comer, respondiendo siempre con actitud simpática y relajada. No obstante, una vez la joven hubo terminado, se levantó y le hizo un gesto para que la acompañara.
 
-¡Venga! ¡Vamos a bailar otra vez! –Dijo alzando ligeramente la voz y con obvio ánimo en sus palabras- Al menos un rato más. Luego te dejaré ir si quieres…-Comentó con cierto tono de broma mientras se encamina a las escaleras.
 
Las descendió, habiendo reservado ánimo para continuar bailando al menos un puñado de canciones más. Espera realmente que la joven estuviera dispuesta a quedarse un buen rato más, aunque al menos tendría la seguridad de unas cuantas canciones. Una vez dentro de una de las salas, la tomó de forma suave de la mano y la condujo hasta la parte trasera de la sala. No tiró de forma brusca de ella, sino que parecía que simplemente lo hacía para no separarse de ella y evitar que se perdieran entre la gente que aún continuaba bailando. Una vez dentro de la marea de personas, colocados casi al fondo de la sala y habiendo encontrado un pequeño hueco, se giró para bailar con ella tal y como llevaban haciendo durante toda la noche.
 
Pasadas un par de canciones, la música cambió y comenzó a sonar una que quizás llamaba más a pegarse que las anteriores. Gio, quizás aprovechándose del favor que el DJ acababa de hacerle sin saberlo, tomó las manos de Ally y le dio la vuelta, acercándosela. Notó como la espalda de la chica se pegaba a su pecho y, despacio y con tranquilidad, descendió su diestra en dirección al vientre de la chica. Su palma, cálida, se quedó ahí sujetándola mientras bailaba con ella ahora mucho más cerca que antes.
 
-¿Sabes? –Dijo aprovechando la proximidad a la que la joven estaba ahora, acercando su rostro al oído derecho de Ally- Si realmente quieres te puedes venir conmigo luego. ¿Qué te parece?
 
Gio sabía que se lo estaba jugando todo a prácticamente una sola carta. Podía separarse de golpe, pues apenas habían pasado segundos desde que la volteó para acortar distancias. Podría darle una cachetada y separarse de él, alejándose. Podría incluso continuar bailando con él, pero rechazar su oferta. Podría hacer cualquier cosa y él no la retendría o se opondría a ello. Pero también podría aceptar y pasar una noche con él. Sabía que había hecho una jugada arriesgada y que, a pesar de atraer a muchas mujeres, ella podría ser la excepción que confirmara la regla. Incluso aunque sí que lo encontrara atractivo, podría simplemente negarse al ofrecimiento. Fuera como fuera, el mundo siempre había sido de los valientes. Y valentía no era algo que le faltara a Gio.
 

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¡Lo siento muchísimo! Los examenes me han tenido fuera de lugar...
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Re: Estrenando la noche.

Mensaje por Allyson Hudson el Miér Ago 31, 2016 11:46 pm

Sonrió, ligeramente sonrojada por el cumplido y rió un poco junto a él. Luego lo escuchó en silencio y comió un par de bocados con calma, mirándolo con una pequeña sonrisa todo el tiempo. Claro que parecía joven, su cuerpo no era precisamente el más desarrollado y por herencia materna lucía aún más joven de lo que era. No le extrañaba cuando la confundían con una niña de 14 a veces, aun así, eso le ayudaba para jugar un poco con la mente del contrario. Amplió su sonrisa y jugueteó un momento con sus dedos, sobre el dorso de la mano ajena que había dejado apoyada en la mesa –. Pues, ¿Qué edad te parece que tengo? – Consultó, coqueta en todo momento, pero también juguetona con cierta inocencia –. Y mis datos son confidenciales, aunque puedo decirte que estudio y trabajo a medio tiempo – Bromeó esta ve, riendo un poco sobre ello –. Aunque quizás, si me dices qué estudias, pueda decirte algo – Mencionó, aun jugando con sus dedos sobre la mano ajena.

Cuando él respondió, su mirada brilló entre la sorpresa y el buen humor. ¡Música! Si había algo que amaba casi más que a su hermano y los dulces, era la música –. ¡Claro! – Accedió animada, perdiendo por un momento el toque coqueto para dejar salir su natural emoción –. ¿Y qué instrumentos tocas? Yo prefiero la guitarra, aunque no me va mal en batería – comentó, respingando la nariz de forma adorable al hablar. La conversación duró unos minutos más hasta que terminó de comer, y Gio no perdió el tiempo en volver a invitarla a bailar. Ahora con las baterías recargadas, por supuesto que aceptaba de buena gana así que no demoró en levantarse y seguirlo. Aceptó su mano sin miramientos y se dejó guiar por la sala llena de gente hasta un rincón con algo de espacio para bailar más tranquilos y no perdió el tiempo en comenzar a moverse al son de la música. Tras unas cuantas canciones, cambió el tipo de tonada y el rubio no perdió la oportunidad de acercarse a ella, claro que Allyson estaba encantada en el momento y no podía molestarle menos su acción, más por la forma tranquila en que se movía.

Pasados uno segundos, él se acercó su oído y la castaña escuchó con atención. Mordiendo ligeramente su labio inferior ante la tentación que le acababa de provocar, vamos, que la chica no era de fierro y hasta ahora él la tenía un tanto encantada. Claro estaba que no era la primera vez que Ally se encontraba en una situación así, le gustaba jugar por las noches, pero ella conocí su límite muy claramente y sabía que si aceptaba, ese límite se perdería. A pesar de meditarse la idea meramente porque hasta ahora Gio le había agradado mucho, tenía que negarse, su razonamiento ganaría todas las veces esa pelea pues ella era virgen y no perdería eso en una noche con un desconocido, siempre había tenido eso claro, a pesar de estarlo dudando en esta concreta ocasión. Se mantuvo en silencio varios segundos mientras bailaban hasta que volteó el rostro hacia él, con una sonrisa de disculpa –. Podría ir contigo, pero no puedo darte lo que pides, lo siento – dijo en tono suave y, por primera vez en toda la noche, sin mucho ánimo, y es que ella misma se sentía decaída al tener que rechazarle, no era algo que le pasara muy a menudo, vamos, pero tampoco encontraba muy a menudo un chico que pasara toda la noche con ella sin llegar a abalanzarse sobre ella por un beso o algo más en seguida.

Cuando la canción acababa, volvió a girarse para quedar frente a él sin dejar de bailar –. ¿Me prestas tu móvil un momento? – Consultó tras esto –. Prometo no salir corriendo – Bromeó, recuperando el ánimo. Cuando éste accedió. Ella marcó su propio número ahí y lo registró con su nombre, sin llegar a marcar, entonces lo volteó hacia el rostro ajeno –. Quizás, quizás otro día, aunque me gustaría ver qué tal es tu música primero – Bromeó y rió un momento, entregando el aparato –. Ya debería irme, no quiero aguarte el resto de la noche – Acotó con una sonrisa cuando terminaba la canción que bailaban ahora. Y en despedida se acercó para besar la mejilla ajena, pero en lugar de la mejilla, besó la comisura del labio ajeno. Vale, fue casi accidental, pero ya estaba dicho que ella no era se fierro. Y sin decir nada más dio media vuelta y partió a la salida con calma.

Uh... (?):
No tengo palabras, de verdad. x'D
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