Conectarse

Recuperar mi contraseña

Elliot Rousseau
Claire Black
Xion Mitai
Hiroshi Anzai
Eita Takahara
Reglas generales Reglas del chatboxGuía para principiantesPeticionesRegistrosPreguntas frecuentesCensos mensualesgossip amorisEventosZona Corazón de melónDatos para afiliación
Últimos temas
» Un día lleno de sorpresas /Priv. Miikan Lobelia\
Sáb Nov 24, 2018 12:09 pm por Miikan Lobelia

» ►Petición de personajes
Sáb Jun 23, 2018 11:09 pm por Xion Mitai

» ► ~Reglas Generales~ [OBLIGATORIO LEER Y FIRMAR]
Miér Jun 20, 2018 9:39 pm por Scarlett Aisaka

» ► ● Reglas de la Chatbox ● [OBLIGATORIO LEER Y FIRMAR]
Miér Jun 20, 2018 5:34 pm por Federica Astor

» You're not my order [Libre]
Vie Jun 08, 2018 4:48 am por Aella Nezhra

» Buscando para rolear mi primer rol
Jue Jun 07, 2018 11:32 pm por Aella Nezhra

» por fin llega el buen tiempo
Lun Jun 04, 2018 9:28 am por Matthew W. Clark

» ►Petición de recuperación de rango
Mar Mayo 29, 2018 5:18 pm por Claire Black

» [TRAILER] Corazón de Melón en la Universidad
Mar Mayo 29, 2018 3:48 pm por Claire Black

Afiliados Vip ◄
Ser Original es un mérito, querer serlo a costa de los demás un defecto. Las imagenes del contenido de este foro y personajes cannon pertenecen a ChiNoMiko. Imagenes restantes son conetido de Tumblr y Zerochan. Diseños editador por Claire Black. Idea principal Xion Mitai. No copiar o plagiar imágenes de este foro para agregarlo a otro. Si ocurre eso será denunciado a la plataforma donde esté alojado ese foro, ya sea Foroactivo u otro sitio. Tampoco pongan el contenido de este sitio en sus webs/tumblrs/facebook o similares como si fuera vuestra. Template por Hitskin.
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution 3.0 Unported License.

Foros de Rol en español Roleando | Top List de Foros de Rol Shiki Topsite! Kuroi Bara Top List Sekai Anime Top List Roleplay Monster ROLTop4Us
Este foro se visualiza mejor con Google Chrome

I wasn't looking for anyone, and I saw you.

Ir abajo

I wasn't looking for anyone, and I saw you.

Mensaje por Arthur Kirkland el Sáb Ene 16, 2016 10:16 am

Para ser sincero consigo mismo, dudaba qué clase de utilidad podría tener una caminata cualquiera por los barrios peligrosos. Es decir, sinceramente, no tenía algo provechoso que hacer si no se encontraba con alguna damsel in distress convenientemente cercana; incluso admitía para sí que como un buen caballero, un escenario donde su presencia fuese provechosa y tuviese que enfrentarse a un dragón para rescatar a la bella doncella le caería perfectamente. Sin embargo, siendo consciente que encontrarse con un dragón era igual de improbable que auxiliar a una damisela, tan sólo dejó escapar una risa pequeña y continuó su andar, disfrutando por primera vez de la brisa helada que brindaba la noche. No era tan espantosamente tarde, pero la estación del año favorecía a que fuesen menos las horas de luz. En comparación con su amada Inglaterra, acostumbrado a las estaciones frías y lluviosas, dudaba que una brisa inofensiva pudiera causar mucho daño. Como era totalmente común en su persona, sólo estaba ataviado con un traje color verde oscuro, similar al color de sus ojos, y llevaba un par de guantes oscuros. Se sentía como una especie de policía en cubierto vestido de civil, y era un pensamiento divertido, casi como si se encontrara en un libro de detectives, de los que tanto gustaba de leer.

¡Hasta el escenario resultaba propicio! Quizá sólo necesitaba una escena del crimen, algún callejón oscuro y encontrar un cadáver ensangrentado. Pero, tanto como necesitaba a algún Jack The Ripper moderno (que era un no muy rotundo, en realidad), poco se le antojaba y le revolvía el estómago. Por mero gusto personal, él sería perfectamente feliz sólo con encontrarse alguna tienda de ocultismo varada en una esquina, y como mínimo sería un gasto de tiempo provechoso que justificaría sus minutos de caminar sin destino fijo. Sin embargo, esa ocasión no estaba teniendo suerte, y como los seres mágicos en los cuales creía cuando era niño, la dichosa tienda parecía estar evadiéndolo o algo por el estilo. Ya que no podía culpar de todo que los carteles de la calle estuvieran en francés, es decir, llevaba suficiente tiempo en la ciudad para acostumbrarse a las señalizaciones y todas las indicaciones escritas o pronunciadas en francés, no era tan idiota. Aunque su propio acento británico era todavía bastante marcado, no creía que ésa fuera una característica suya que se marchara así como así.

Doblar en una última esquina fue suficiente motivación para que decidiera de una vez que ese día, por lo visto, sus esfuerzos iban a resultar infructuosos. Evidentemente, la tienda no quería mostrarse ante él por algún motivo (¿tal vez sería necesaria una ofrenda? No descartaba la posibilidad), y no significaba pérdida de su dignidad retirarse cuando estimaba conveniente. No, no es que hubiera alguien más allí para verlo caminar prácticamente en círculos por los últimos callejones, toda la calle estaba maravillosamente desierta. Entonces, la visión de una taza de té caliente, que podía degustar tranquilamente en casa, cómodo y leyendo alguna novela ligera fue también incentivo suficiente para que girara sobre sus talones y emprendiera media vuelta, no sin antes escudriñar una última vez con sus ocelos verdes el panorama en caso, y sólo en caso que se estuviera perdiendo algo importante. Probablemente nunca en su vida estaría tan agradecido de tomar esa decisión, pues apenas pasó un instante de silencio no fue algo que vio, sino precisamente un sonido lejano, y un grito ahogado lo que llamó su atención. No necesitó ni un segundo para activar una especie de alarma dentro de su cabeza, y rápidamente estaba atravesando el callejón a toda velocidad para llegar a tiempo, temiendo que desperdiciar siquiera una milésima de segundo podría significar algo realmente malo. Un robo o hasta una violación, no quería siguiera pensar en este último.

Fue capaz de distinguir a la distancia la figura de una mujer pequeña, y quizá hubiese reparado en las curvas bien proporcionadas de ésta, de no ser porque se encontraba forcejeando violentamente contra una figura de mayor tamaño, fácilmente un hombre. Sintió la indignación prácticamente hervir dentro suyo, y estaba bastante seguro que le podría dar una paliza al sujeto, aunque aquélla no fuese la labor de un policía—. Stop right now, you bastard! —fue su única advertencia, bastante contundente con sus palabras y no perdiendo ni un instante en aproximarse a socorrer a la muchacha. Sin embargo, al momento en que el presumible ladrón siquiera volteó en su dirección, pudo notar una mueca de dolor en su rostro tan pronto la chica le propinó un pisotón fuerte. Apenas pensó en ese momento que la muchacha debía tener una fuerza considerable, en vista que llevaban forcejeando y hasta el momento, el bolso no le había sido arrebatado. Era un hecho peculiar, pero era el momento para analizarlo. El aparente ladrón, siendo superado por la situación, gritó una maldición bastante sonora al aire y empujo a la muchacha, antes de echarse a correr y a cojear muy ligeramente, admitiría que era incluso una imagen divertida en algún punto. De no ser porque se trataba de un imbécil ridículo—. Coward —era, sin duda, un ser humano bastante despreciable y su tono de rabia estaría completamente justificado. Y aunque le hubiese gustado perseguir al bastardo aquél, atender a la muchacha era más importante; debió asegurarse de cambiar su ceño fruncido antes de hablarle, con toda la gentileza que le era posible—. ¿Se encuentra bien, señorita? ¿No está lastimada? —interrogó, cambiando su semblante a uno preocupado. Aunque no había signos de moretones, no estaba de más asegurarse.

Arthur Kirkland
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 275
Monedas Monedas : 4322

Volver arriba Ir abajo

Re: I wasn't looking for anyone, and I saw you.

Mensaje por Emily Jones el Sáb Feb 13, 2016 10:18 am

¿Qué hacía caminando a esas horas de la tarde? No, mejor dicho, ¿qué hacía ella caminando con el frío que azotaba la cuidad ese día? Era indudablemente algo bastante inusual en la rubia el hecho de que se encontrara fuera y no en su cama con su mullidas colchas adornadas con la bandera de USA y abrazando a Tony. Cualquiera que la conociera y la viera pensaría que una terrible enfermedad mental la había atacado y Emily ya no poseía sus características más fuertes en ella. Lo cierto era que estaba terriblemente aburrida, y sola. La muchacha acostumbraba a estar rodeada de gente la mayor parte del tiempo: era un ser social por naturaleza, evidentemente alguien que recibía mucha atención; pero allí, en Francia, Sweet Valley, estaba dolorosamente apartada de la sociedad y le hacía sentir una especie de bicho raro, una tipo de naranja mecánica muy apartada de su hogar. Ésa era suficiente razón para que la estadounidense se encontrara recorriendo incesablemente las calles de la que era su ciudad desde hace algunos meses, con el ceño fruncido, ignorando el temblor en sus delgadas piernas y escondiendo el rostro sonrosado en su bufanda. De nuevo parecía ser una exageración, pero era costumbre. Se encontraba ligeramente ¿malhumorada? Y en esos precisos instantes no reparaba siquiera en que parecía una pelota andante con los kilos de ropa que llevaba encima.

Estar precisamente en ese país no ayudaba en nada a que la adustez que cargaba en ella se esfumara. ¿Hacía falta mencionar que recordaba constantemente a Margie? La imagen de su hermana gemela venía, se instalaba y torturaba su mente una y otra vez, era casi imposible no pensar en su copia casi perfecta estando en uno de los países de ensueño con los que tanto había soñado Margie. ¿Se sentía mal? Era una disgusting selfish: Marguerite se había quedado en su ciudad natal mientras que ella cumplía su sueño y a pesar de que su adorada hermana le había asegurado que estaba bien con eso, ella sabía que no era así. Y Emily sencillamente no quería pensar en el rostro de su hermana tan sonriente como siempre, le hacía sentir más egoísta de lo que ya era. Pensaba, lastimosamente, que hubiera sido mejor que los roles fueran diferentes, y que las cosas estarían bien de esa manera, después de todo, Emily no tenía problema alguno en mantenerse en Estados Unidos. Pero pensar en Harvard o Yale era utópico, y ella también tenía derecho a cumplir sus sueños.

Y allí se encontraba, ¿dónde? No tenía idea. Al levantar la vista del suelo racionalizó que no se encontraba en ningún conocido (aunque ningún lugar más que su departamento era algo conocido) con el cielo oscuro y las calles vacías. Había perdido indudablemente el rumbo de su camino y terminó en calles dignas del bajo Bronx. Naturalmente, sintió temor en su pecho, se le estrujó y ya no supo bien qué hacer, ¿seguir caminando y guiarse por propio instinto a la perdición o darse media vuelta y caminar a la seguridad de las calles ya recorridas? Era bastante difícil decidir cuando ninguna de las opciones es enteramente alentadora: si debía hablar con la verdad, ella sencillamente no sabía qué calles había recorrido antes, ¿estaba mal decir que no había reparado en nada más que sus pies mientras intentaba disipar su enojo leve? Quería llegar a casa pronto y no le importaba de qué manera, sabía que si no se apresuraba Tony volvería a esconder todos sus zapatos o sus películas que tenía planeado ver—. Shit, I am… fucking lost —suspiró fuerte e intentó darse media vuelta y regresar por donde había venido, en un intento inútil y/o desesperado. No obstante, apenas tuvo tiempo para pensar, porque al dar siquiera unos pasos tenía frente suyo a un hombre robusto, mucho más grande en comparación que ordenó terminantemente que le diera el bolso con el que cargaba—. ¿Estás loco? No voy a darte nada de mí, ¡déjame! —era ya bastante evidente que Emily no era normal, y que sus impulsos nunca salían bien.

Le segunda opción del ladrón fue amenazarla con insultos, y aun así, la rubia de ojos celestes no pensó un segundo en transigir con la petición del ajeno. Sin embargo, no puedo evitar el grito cuando, ya molesto, el contrario comenzó a forcejear duramente con ella; ciertamente fue la sorpresa o el miedo y es que Emily no pensó que acabaría así y ella solamente quería irse a casa. Entonces, a lo lejos, oyó (extrañamente en su lengua natal) que alguien corría a su rescate, fue casi como una salvación mandada del cielo. El delincuente tuvo escasos segundos para darse cuenta de la situación: el pie de la menuda mujer chocó con fuerza el ajeno, haciendo uso de su renombrada e inhumana fortaleza—. Maldición, aléjate de mí, asshole —viéndose en desventaja, con tantas personas allí y sin atreverse a hacerle frente a la que antes parecía ser una débil muchacha, decidió alejarse no sin antes empujarla fuertemente contra la pared a sus espaldas. Emily soltó un quejido e insulto por lo bajo al ladrón que se iba rengueando, con la esperanza de haberle roto algunos dedos. La persona que había querido socorrerla se acercó a ella, con buenas intenciones y la voz levemente llena de preocupación—. Estoy bien, gracias. Eso no podría con una heroína como yo —bromeó, aligerando el ambiente, sacudiendo sus manos en su ropa, limpiando su jeans.

Soltó un suspiro antes de esconder su cara en la mullida bufanda, pero era un suspiro de alivio: los problemas la atacaron como si ella fuera una presa fácil e indefensa, sin embargo, fue un milagro que todo acabara pronto y sin ningún daño más que el leve golpe en su espalda cuando el ladrón la empujó—. Well, thank you, dude. Te debo una, algún día te la cobrarás —¿hacer más que agradecer? No es como si el desconocido hubiera hecho mucho, simplemente se había quedado parado mientras ella decidida se defendió, aunque con una táctica completamente torpe y hasta un poco infantil. No obstante al menos había contado con esa detestable fuerza inhumana suya, a la que por primera vez agradecía—. Nos vemos, ¡gracias de nuevo! —y con ese saludo simple se dio la media vuelta y siguió su camino, con la esperanza que no se volviera a encontrar a otro ladrón que tuviera la intención de arruinar más su día: ella no estaba de humor, y no quería terminar envuelta en algún tipo de pelea callejera, la gente la creería cray cray, un ser violento que no podría andar con tranquilidad por las calles. No, definitivamente esta vez sólo pediría indicaciones y se dedicaría ir directo a su hogar, porque no cabía duda de que salir los días de frío no era para ella.
avatar
Emily Jones
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 132
Monedas Monedas : 691

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.