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Música que une las almas perdidas

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Música que une las almas perdidas

Mensaje por Emma Roux el Dom Dic 13, 2015 6:35 pm

Era reciente mi llegada a Sweet Valley, a pocos días de haberme mudado había visto desde lejos lo que parecía ser una playa por lo que decidí hoy, viernes por la tarde ir a pasar un par de horas allí. Tomé mi violín, aquel hecho en la mejor época de Collin-Mezin en el 1893, si no recordaba mal y tras vestirme, tomar el estuche del mismo y todo salí camino a conocer las playas del lugar.

No pasó mucho tiempo para que estuviese en la misma, soplaba un aire agradable ya que había una temperatura que rondaba los veinte grados y a las grandes brisas las acompañaban los sonidos del rompimiento de olas a lo lejos. Respiré y exhalé hondo mientras caminaba, no quise acercarme a la orilla ya que el paisaje se apreciaba mejor de más lejos, llevaba conmigo el estuche de mi instrumento a pasos calmos, buscaba un sitio ideal para sentarme y quedarme allí por un largo rato pero, ¿Dónde?

Avisté una zona con rocas grandes y elegí sentarme entre ellas para mantener la soledad y tranquilidad a un mismo nivel. Cualquiera que observase a Emma caminando hacia las rocas diría que la joven sólo buscaba ocultarse y meterse en su propio mundo por sobre otra cosa e incluso quizás si se le preguntase al respecto ella lo admitiría, ¿O no? Parecía sentirse como la única en el lugar, ni siquiera prestaba atención en las demás personas que pudiesen estar presentes.

Una vez allí, sentada en posición india, tomé el estuche y saqué de su interior con sumo cuidado el violín que traía conmigo, era como si fuese un amigo a quien presentarle un lugar nuevo, pero éste sólo me traería paz y comodidad por lo que no me molestaba su compañía, lo coloqué en la posición adecuada y empecé a interpretar la célebre y famosa canción “Moonlight Sonata” de Bethoven que bien conocía y admiraba. Cerré los ojos dejándome llevar por el hermoso sonido del instrumento que acompañado con los de la playa no hacían más que fascinar mientras me deleitaba a mí misma con el resultado de tantos años tocando el violín.
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Re: Música que une las almas perdidas

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Miér Ene 06, 2016 6:15 pm

Aquel viernes había sido un día extremadamente aburrido para mí, considerando que en mi academia de música no hubo clases durante todo el día gracias a un concierto programado que tenían en la ciudad de París. Fue una lástima que no recibiera ninguna invitación para participar en dicho espectáculo, y mucho menos siquiera una como público distinguido para presenciarlo. Así que he tenido todo el día para mi sola, y la mañana entera me la pasé leyendo el famoso libro de Camus Rousseau, estudiando por algunas horas el hermoso concierto de violín del maestro Beethoven, y practicando mis lecciones diarias aunque no estuviese en la academia. Sin embargo, la tarde se hizo presente, y me antojé de un cambio de panorama, por lo que le pedí a mi chofer personal Sebastián que me llevara a la playa de la ciudad para dar un paseo. Ciertamente no era una época propicia para entrar al agua, pero no dejaba de ser un lugar hermoso en donde podía lograr paz mental y concentración en mis metas.

Tras un breve recorrido en coche, me hallé frente a la arena y el mar en cuestión de minutos. Le dije a mi chofer que podía irse de vuelta al departamento si lo quería, pues prefería estar sola para meditar. Él me dijo que esperaría mi llamada para venirme a buscar, cosa que como siempre me tranquilizó por ni siquiera tener que mencionárselo personalmente. Asentí con la cabeza y me adentré hacia el mundo privado de la playa, entre el sonido del oleaje y el viento juguetón que acariciaba mi largo cabello.

Mi caminata a paso lento era tranquila y relajante, observando un cielo en plena tarde otoñal bastante despejado para mi placer personal. Respiraba hondo y podía escuchar en mi mente la dulce melodía de un violín, ocupado por mi maestro Beethoven en una de sus famosas composiciones personales, aquel mítico concierto que tanto he estudiado en mi vida para dominar a la perfección. Sería mi presentación maestra, el concierto de mi estrellato, la cumbre de mi carrera profesional como músico. Pero aún se encontraba lejos, mucho menos que en el pasado pero aún alejada de mis manos…

Y un nuevo sonido de violín llegó a mí, aunque distinto a aquel que poco antes experimenté. No era una composición típica del instrumento, pero aún así familiar para mí. Abrí los ojos y el sonido persistía, pero ahora tenía la seguridad de cual melodía era aquella en el aire: Moonlight Sonata de mi propio maestro. Alguna persona debía estar tocando en esta misma playa aquella inicial interpretación, y mi fino oído me indicó que el responsable debía estar en dirección hacia la formación rocosa que tenía cerca. Sin dudarlo caminé en esa dirección, lo que fortaleció el sonido con cada nuevo paso que daba.

Recorté los metros que me separaban de las rocas, y la melodía era más clara que nunca, por lo que pude encontrar en poco tiempo a la persona que ocupaba el fino instrumento de madera. Se trataba de una chica de cabello castaño ceniza, quien aún no parecía haber notado mi presencia. Apenas culminó, fue entonces que procedí a realizar mi comentario sobre su “presentación” – Eso fue una interesante interpretación de Moonlight Sonata, si me lo pregunta. Aunque, si tuviera que elegir una obra del maestro Beethoven para demostrar mis habilidades con el violín, preferiría la Sonata de Violín No. 1, Opus 12 – comenté con una sonrisa tranquila en los labios. Por la forma de tocar aquella melodía que originalmente no era para violín, supuse que tenía años de práctica con el instrumento.

Sin que siquiera me invitara, tomé asiento en una roca cercana y le miré con cierta expectativa – ¿Y dígame, estimada dama? ¿Puede tocar alguna otra composición interesante?. Seguramente conocerá muchas, pues ha estudiado de manera correcta la música. ¿O me equivoco? – mencioné con tono ameno y seguro, como si le conociera de toda la vida solo por haber determinado que su forma de tocar tan fino instrumento era casi impecable. Aunque, no tuve contemplación alguna de si le molestaría o no mi intromisión y pedido personal… Pero yo no era una chica tímida como para preocuparme por eso ni su reacción…

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Perdona la tardanza. Después de las fiestas quedé algo inactiva. Pero aquí está mi respuesta. Espero sea de tu agrado ^^
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Re: Música que une las almas perdidas

Mensaje por Emma Roux el Sáb Ene 23, 2016 9:01 pm

La melodía que salía del violín que tocaba era mi hipnosis en aquellos momentos. Estaba en mi mundo, relajada y sin nada mejor que pedir, tanto así, que ni siquiera sentí una presencia ajena acercarse hasta haberla oído hablar apenas terminé de tocar, lo cual solo hizo que me sobresaltara y la viese extraño, no me esperaba encontrarme con alguien aquí observándome por lo que quizás mis modos en aquel momento no fueron los que ella hubiese esperado ─A-Ah, ¿Lo oíste? Pues es bastante interesante… pareces conocer bastante al respecto también, ¿Verdad?─Pregunté con suma curiosidad, en absoluto pensé que hallaría en esta situación a alguien que supiese de este tema, y mucho menos que viniese a conversar al respecto. La situación seguía siendo algo extraña para mi persona, pero sentía cierta curiosidad por la muchacha aquí presente y debido a su modo formal de hablar decidí adaptarme yo también manteniendo el respeto que ella me brindaba, para que fuese equivalente de mi parte.

La joven tomó asiento a mi lado mientras que por mi parte me dediqué a observar sus movimientos, ¿Le había gustado realmente la melodía que acababa de tocar? Parecía tratarse de una persona agradable pero el hecho de que no nos conociéramos me hacía dudar al respecto, ¿Y si terminaba espantándola o algo? Por su aspecto no parecía ser una chica ordinaria, lo cual sólo hacía que prestase más atención de lo normal en mis acciones por el simple hecho de no saber ante quién me encontraba. La ajena preguntó –tan cordialmente como antes- sobre si podría tocar algo más aunque esta vez en sus palabras se notaba una confianza un poco mayor que antes, ¿Sabría ella tocar el violín también? ─Anteriormente me propusiste una opción bastante interesante, ¿Te parece si prosigo con ella?─Pregunté con una pequeña ilusión en mis adentros dejándola recordar por su cuenta la composición que antes ella misma había nombrado, parecía todo estar bien y no podía sólo callarme o de lo contrario sí la incomodaría. Ella pedía lo que más me gustaba hacer y era tocar el instrumento que traía ahora conmigo, ¿Cómo negarme?

Acomodé en la posición correspondiente el instrumento y comencé con suma tranquilidad a tocar, era como si mi mente y manos no coordinasen, ya que el sonido se oía tan naturalmente que parecía no responder a nada más que el viento que se llevaba sus notas allí en la playa. Al cabo de unos minutos, donde mis ojos permanecieron cerrados disfrutando lo que oía, cuando terminé la interpretación y apoyé con cuidado el instrumento sobre mis piernas, llevé mis orbes a los de la muchacha a mi lado presente, que tal como yo había escuchado la melodía también tal y como si esperase su opinión al respecto ─¿Qué opina? ¿Le ha gustado?─Pregunté con cierta curiosidad volviendo mi manera de hablar igual de cortés que la suya. Al principio creía que todo era demasiado extraño y que no correspondía hablar como si nada con una desconocida pero en estos momentos sentía una comodidad especial seguramente relacionada al hecho en que ambas conocíamos temas relacionados al violín y aquello me llamaba la atención, como quizás también ocurrió con la dama que se acercó a mi y ahora había escuchado una composición que personalmente, no dejaba de admirar al igual que la mayoría de las que decidía tocar.

Por unos segundos mientras esperaba su respuesta algo importante apareció en mi cabeza, lo cual de seguro se vio en mi expresión: había olvidado presentarme, ¿Cómo pudo pasar? Extendí mi mano hacia la muchacha siempre sin invadir su espacio personal para evitar incomodidades ─Siento haber sido descortés, mi nombre es Emma, Emma Roux─ Me presenté esperando estrechar su mano ─Es un gusto conocer a alguien que comparte el mismo interés que yo por este instrumento─ Agregué con gran verdad en mis palabras, esperando que ella opinase lo mismo.
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Re: Música que une las almas perdidas

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Mar Mar 01, 2016 10:46 pm

Tras mi afirmación acerca de su elección de Moonlight Sonata como pieza para tocar, y la sugerencia de una sonata original para violín del maestro Beethoven, noté una llama de interés en los ojos de aquella misteriosa dama, y su pregunta sobre mis conocimientos de música no se hizo esperar. Reí suavemente, jugando momentáneamente con un mechón de cabello mientras mantenía mi mirada en la suya. – He estudiado durante algún tiempo las composiciones del maestro Beethoven. Puede decir que soy una admiradora de su música – me limité a responder de forma juguetona y sonriente sobre el tema.

Pero tras tomar asiento, no dudé en solicitarle una nueva presentación, solo para mí. Sonreí complacida al escuchar su pregunta, la cual buscaba mi confirmación para ejecutar la hermosa pieza que le mencioné previamente. – Sería un honor para mí el poder escucharle ejecutar la preciosa sonata para violín Nº 1 del maestro Beethoven. Le agradezco mucho su gentileza – expresé con tono tranquilo y sereno. Crucé mi pierna derecha por encima de la izquierda, y reposé mis manos sobre la misma, haciendo el silencio necesario a la expectativa de la presentación.

Vaya sorpresa me llevé al momento de verle tocar tan increíble instrumento. La fluidez de sus movimientos eran exquisitos, dejando entrever la enorme cantidad de horas de práctica que había invertido para dominar el sutil sonido de la composición. No era una mujer cualquiera, sino alguien que, al igual que mi persona, se había dedicado plenamente a la maestría del violín. Era sencillo poder alcanzar esa conclusión con solo notar la tranquilidad mental que parecía envolverle entre las dulces notas musicales. Para que negar que me sentí muy contenta de haber escuchado su interpretación, y mi sonrisa era el claro indicativo de que la estaba disfrutando.

Una vez que acabó, aplaudí su presentación con la misma clase que se merecía. Y cuando nuestros ojos se encontraron, me preguntó qué opinaba al respecto. Tenía muy en claro que le diría, pero había sido interrumpida en mis pensamientos por una presentación que tomó prioridad. Me levanté de la roca en donde estuve sentada, y me acerqué a ella para tomar su mano. – Mi nombre es Diana Marie Lobreau, señorita Roux. El placer de conocerle es todo mío – respondí en tono suave y hasta algo coqueto, agregando una reverencia francesa al final, e incluso un pícaro beso en el dorso de la mano de la atractiva chica de cabello castaño.

Acabada la presentación, procedí entonces a hacer mi comentario sobre su presentación – Debo decir que me sorprendió mucho la preciosa ejecución que acaba de realizar. No esperaba que alguna persona que encontrara por mero azar del destino pudiera ejecutarla con tal sutileza y precisión. Felicitaciones –. Luego de eso, sonreí con cierta picardía, y agregué con tono confiado – Puedo notar que, sin lugar a dudas, esta composición que acaba de tocar es una a la que le ha dedicado mucho tiempo para perfeccionar. Sus movimientos de arco son suaves y precisos, y el tempo es correcto al detalle. Seguramente tiene muchos años de estudio en tan fino instrumento, ¿o me equivoco al afirmar dicho detalle? –

Dejé que respondiera a mi afirmación, aunque suponía en el fondo que Emma se habría dado cuenta de que yo también podía ocupar el violín, pues los detalles que le resalté son demasiado específicos para una persona ajena al precioso instrumento. Aunque, una duda surgió en mi mente al volver a analizar aquel hecho. Estaba segura que no iba a la misma academia de música que yo, o de lo contrario habría recordado su rostro de inmediato… – Disculpe que le interrumpa pero, ¿va usted a alguna academia de música de la ciudad? – pregunté sin pensarlo dos veces.
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Re: Música que une las almas perdidas

Mensaje por Emma Roux el Mar Mar 29, 2016 7:56 pm

Frente a mí se encontraba una joven cuya admiración a Beethoven igualaba la mia, por lo que parecía. ¿Qué mejor que hallar a una persona que compartiese algunos de mis gustos cuando aún no conocía bien Sweet Valley? Sería más agradable y llevadero, además de que mi curiosidad empezaba a aflorar cuando la oí decir que estudiaba sobre el famoso compositor. ─Seremos dos, si me lo permite─ Añadí etiquetándome como una admiradora más, por si es que no se notaba.

A continuación y bajo su aprobación, inicié y finalicé de tocar brevemente la sonata solicitada, que, para variar, hacia un contraste hermoso con el ambiente y el sonido de las olas acompañando la situación. Al acabar, pude oír sus aplausos a modo de felicitación mientras una curva se formaba en mis labios, en parte orgullosa y feliz de agradarle a aquella desconocida con mis habilidades en el violín, quizás aquella expresión se hubiese mantenido, de no ser porque junto con su presentación vino una actitud inesperada, ¡Beso mi mano! Mi semblante se transformó por completo, la miré sorprendida e incluso me enderecé mientras retiraba mi mano, desviando mi mirada a esta sin comprender qué ocurría. Podría haber continuado petrificada o quizás hasta pedirle una explicación, de no ser porque la dama inició su comentario al respecto de la ejecución anterior, ofrecida de mi parte.

Decidí ignorar lo anterior a menos que algo extraño volviese a pasar para contestar su pregunta ─No se equivoca, llevo perfeccionándome con el violín desde pequeña─ Mencioné mientras echaba un vistazo de un par de segundos al instrumento, para luego volverme a la joven frente a mí, cuyas palabras no me decepcionaban en absoluto e incluso me hacían pensar, ¿Acaso sería profesional también? ¿Cuán buena sería? Quería probarla, no podía evitar pensar en la idea pero…¿Cómo? Nadie nunca tocaba mis instrumentos, y no podía cedérselo a la dama sin antes asegurarme o mínimamente saber que no rompería las cuerdas del mismo o algo por el estilo en su intento de demostración.

¿Academia? Me temo que no ─Respondí  retomando el asunto ─Tuve una estricta educación al respecto de la música especializada en el violín y otro instrumento más por medio de diversas profesoras particulares, además de la práctica constante de mi parte, por supuesto ─Añadí buscando cesar sus dudas ─Aunque si me permite preguntar, ¿Usted sí asiste a una? Supongo que para el manejo de tal lenguaje al respecto del tema debe haber estudiado por bastante tiempo, ¿No es así?─Pregunté mientras llevaba por detrás de mi oreja un mechón de cabello que jugaba con el viento.

Eché un vistazo a su apariencia mientras aguardaba por su respuesta. Una mujer que parecía fuerte y al mismo tiempo llena de educación sin perder su lado femenino, cosa que se notaba en la cabellera bien cuidada y su delgadez no excesiva. En cierto punto se parecía en algunos aspectos a mi persona y de ahí quizás, la comodidad inusual que sentía en su compañía, la cual no estorbaba o molestaba en absoluto  mientras le escuchaba indagarme sin dudarlo, haciendo que me preguntase si estaría bien por mi parte hacer lo mismo.
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Re: Música que une las almas perdidas

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Mayo 08, 2016 3:22 pm

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