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¡Una espera interminable! {Privado}

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¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Gio Iocana el Dom Nov 29, 2015 8:15 pm

Las Navidades se estaban acercando y el frío era cada vez más notorio. La gente ya había sacado del fondo de su armario los abrigos, chaquetas y jerséis para combatir el frío. Giovanni lo hubiera hecho también si no fuera porque no le quedaba ya ninguno. Su mente difusa y dispersa había adoptado la molesta costumbre de olvidarse de toda clase de pertenencias en los lugares más extraños e impensables que uno pudiera figurarse. En su largo historial imaginario de objetos perdidos hay apuntadas camisas, chaquetas e incluso teléfonos móviles. Todo esto en cantidades mayores de la que a él le gustaría admitir. El dinero no le era realmente un problema, así que no se trataba de una cuestión económica. Era realmente una cuestión de orgullo personal.

     Su cuerpo solía mantenerse caliente casi sin querer, por lo que había sido capaz de aguantar el frío con las camisetas de manga larga de las que disponía. Solo unas pocas chaquetas de algodón le habían protegido del aire helado que poco a poco se estaba estableciendo en Sweet Valley. Esta delgada capa de tela que hasta ahora lo había ayudado a mantenerse caliente, ya no era suficiente. Como todo el mundo, se vio obligado a salir a la calle y comprar más ropa de abrigo. Se enfundó sus botas de cuero negro acompañadas de un vaquero de tonalidades bastante oscuras. Sus opciones de ropa estaban bastante limitadas ya que la colada era una de las muchas tareas domésticas que su mente había decidido olvidar. Con cierta resignación, agarró una de las camisetas de tirantes blancas y una fina chaqueta de algodón a cuadros. No le quedaba otra más que aguantar el frío.

     El camino hasta el centro comercial se le hizo eterno. Al parecer la calefacción del metro junto al bullicio de personas no era suficiente para calentar el vagón a una temperatura cómoda. El exterior, como era obvio, estaba incluso más helado que el vagón; pero una pequeña carrera hasta el interior del centro comercial lo consiguió calentar un poco más. Dentro, se estaba mucho más a gusto. “Joder… Menos mal…” Pensó al notar el ligero aumento de temperatura en el interior del gran centro comercial. Llevó sus palmas, casi congeladas y adornadas con varios anillos, hasta su boca. Hizo un pequeño hueco y exhaló en interior, frotándolas luego para intentar calentarlas un poco más. “A este paso voy a perder los dedos… Tenía que haber venido antes de que empezara a hacer este frío.”. Las escaleras mecánicas lo llevaron desde el primero, hasta el segundo piso en cuestión de unos segundos. Al igual que el resto del lugar, estaban abarrotadas de gente. Ni siquiera el interior de su tienda de ropa favorita era una excepción.

-Malditas navidades… -Murmuró mientras fruncía el ceño, entrando entonces en el interior de la tienda.

     La gente se agolpaba en el interior de la tienda, moviéndose con dificultad en algunas zonas de esta. Parecía que la gente había aprovechado el fin de semana para hacer algunas de sus compras navideñas, consiguiendo colapsar casi por completo las instalaciones. Este gentío y las enormes colas no le gustaban en absoluto, pero al menos agradecía el calor que hacía dentro de la tienda. O eso pensaba él. La diferencia de temperaturas entre el interior de la tienda y el exterior era casi insoportable. El contraste térmico era tal, que incluso agradeció haber venido con una camiseta de tirantes de abajo. Sin dudarlo, atosigado por el calor, se despojó de la fina chaqueta de algodón y dejó al aire los numerosos tatuajes que poblaban su brazo derecho desde el hombro hasta la muñeca. Incluso la calavera que llevaba tatuada bajo la nuca era también visible, aunque en menor medida. Notó la mirada de alguna joven del local, así como de algunas (y algunos)  no tan jóvenes. Era atractivo y lo sabía, y aunque a veces era una pequeña molestia, le gustaba aprovecharse de ello. Sin darle demasiada importancia a esto, soltó un pequeño suspiro y comenzó a rebuscar entre las estanterías de la tienda.

     No fue para nada una tarea sencilla. El gentío dentro del establecimiento hacía que moverse resultase algo dificultoso. Además, la enorme cola que precedía a los probadores no le animaba a comprobar si estaba eligiendo la talla correcta. Ya la devolvería o la cambiaría en caso de que no le sentase tan bien como él pensaba, pero desde luego no iba a esperar tanto tiempo. Más de una vez tuvo que pedir disculpas por haber empujado, pisado o golpeado a alguien sin querer. Así como también se vieron obligadas a pedírselas a él otros clientes del local. Sin lugar a ninguna duda, por pura casualidad había elegido uno de los peores días del año para venir a hacer sus compras.

     Casi media hora después se había hecho con tres abrigos diferentes. Uno de ellos, era un anorak de color caqui que parecía ser lo suficientemente gordo como para abrigarlo por la mañana. De este estaba bastante seguro, pero los otros dos no compartían la misma suerte. Uno era una chaqueta de cuero de color negro que a primera vista podría parecer demasiado estrecha; y el otro bulto era otra chaqueta de un estilo parecido, pero un poco grande al parecer. Ya se preocuparía de probárselas al llegar a casa, ahora le importaba más otra cosa. Ante él se extendía una cola de personas que parecía no tener fin. Dos pobres muchachas atendían como bien podían a los clientes, obviamente desbordadas por la enorme carga de trabajo ante ellas. Gio se compadeció de ellas, pero esto no alivió su desesperación. Por un segundo, llegó incluso a plantearse dejar toda la ropa en el suelo y pasar frío otro día más. Pero frenó el impulso y con un pequeño resoplido se resignó a aguardar en la cola pacientemente.

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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Erin Matsuoka el Lun Nov 30, 2015 12:34 pm

Des de que había llegado a Francia el cambio de temperatura me resultaba extremadamente frio, comparado con el clima que tenía en Japón aquello se me hacía inaguantable, además si teníamos que añadir que aun no había recibido toda mi ropa de abrigo, me pasaba los días helada. Así que hoy decidida me levanté con entusiasmo y me di una ducha que se me hizo cuanto más agradable de buena mañana y me vestí cómoda y teniendo en cuenta la advertencia de calor en el interior de las tiendas que me había dado Jack, así que tomé un conjunto que tenía de cazadora y falda con bordados rosa muy mono y use unas medias atadas con un ligero además de unas botas, añadí unos detalles de mariposa en mis coletas y estaba lista, solo me faltó coger un abrigo y salir de casa.

Lo único que le dije a Jack antes de salir era que no me esperara para comer, ya que lo más probable es que comiera por el centro comercial así aprovechaba bien el día de compras. En cuanto llegué no pude evitar fijarme en las luces de navidad que había por todas partes, se veía muy hermoso y el ambiente de gente comprando lo acompañaba totalmente, miraba al azar todo hasta que encontré una tienda que me llamaba la atención, pues en el escaparate tenían un suéter de Disney, y si hay algo que me guste a parte de él manga/anime y videojuegos en la ropa, es Disney. Así que dando saltitos entré en la tienda para darme cuenta del calor que había ahí dentro concentrado, tardé poco en deshacerme del abrigo y empecé a tomar toda la ropa que me gustaba y que llevaba estampados Disney en nada ya me dirigía al probador con al menos 10 prendas de ropa, como fui rápida no tuve que hacer mucha cola, es más la mayoría se formó tras de mí y suspiré aliviada.

En menos de lo que esperaba me encontraba dentro del probador, me desabroché lo que llevaba y me empecé a probar la ropa, toda me iba bien y me gustaba aun más puesta, así que sin darle muchas vueltas acababa de escoger lo que me llevaba, lo cogí todo como pude y salí del probador para darme cuenta de que la cola para pagar era kilométrica. Había tenido suerte con una cosa pero ya más no… me dirigí al final de la cola y unas chicas que miraban hacia atrás y reían se chocaron conmigo. – ¡Auch! – me quejé agarrando las cosas con fuerza para que no se me cayera nada, ellas me miraron y enseguida se disculparon, les dije que no pasaba nada y les sonreí, ya cuando se alejaban comentaron algo sobre un tío bueno con todo el brazo tatuado, no pude evitar intrigarme, adoraba los tatuajes… así que sin más dilación fijé mi mirada hacia donde miraban las chicas antes de toparse conmigo y efectivamente, fue fácil encontrarlo, era el único chico que iba con tirantes y pude fijarme perfectamente en el brazo tatuado, pero no era suficiente quería verlo de más cerca y aproveché y aprisa me metí tras él en la cola antes de que se pusiera alguien más.

Ahora que lo tenía de cerca me sorprendió que tan alto era, parpadeé unos segundos des de atrás suyo, empezaba a pensar que toda la gente de por aquí era muy alta… entonces mi vista se fue a su nuca en la que pude distinguir una calavera que se veía genial, seguí bajando y me fui a su brazo, era impresionante que llevara todo el brazo tatuado, me daban ganas de tocarlo pero me aguanté mordiéndome el labio pues lo más seguro es que no fuera normal que una desconocida se dedicara a toquetear el brazo de un hombre… debía empezar a aprender los modales con los desconocidos o algún día tendría problemas. Me mantuve distraída viendo todos los detalles del tatuaje que no me di cuenta que unos niños pasaron por detrás de mi dándome un empujón, me tambaleé un poco desequilibrándome y finalmente fui a caerme, con la mala leche de que caí encima del chico que tenía en frente, llevándomelo conmigo al suelo. Terminé por encima de él y con toda la ropa por el suelo. – Aish… - musité rascándome la cabeza tan tranquilamente sentada encima del pobre muchacho, la falda se me había arremangado un poco así que se me veía levemente la ropa interior… entonces me di cuenta de que estaba encima del rubio. – C-Cuanto lo siento. – me levanté de golpe con un leve sonrojo e hice una reverencia como era de costumbre en Japón para disculparme con el muchacho. – Fue sin querer… - me puse a recoger todas las prendas esparcidas por el suelo mientras la gente nos miraba raro, por la caída torpe tonta que había provocado, por haber mostrado mi ropa interior a media tienda y ya para añadir que mi ropa era poco común por aquellos lares, allí donde iba tenía que llamar la atención de una manera u otra.

Ropa:
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Gio Iocana el Mar Dic 01, 2015 12:32 am

Giovanni se encontraba hundido en sus pensamientos por completo, desesperándose por la kilométrica cola que se extendía frente a él, cuando un golpe lo sacudió súbitamente de su mente. Cuando se quiso dar cuenta estaba en el suelo y su ropa de abrigo le había servido de colchoneta improvisada. Sobre él se encontraba una muchacha desconocida que parecía estar incluso más sorprendida que él. Sus ojos eran de un tono azulado que, al igual que los suyos, parecían clavarse en quién los observases. No podía negar que eran un tremendo atractivo. Sin embargo, no era precisamente eso lo que más llamaba su atención. Su pelo era largo y brillaba con un color que parecía no decidirse entre el azul celeste y el verde manzana. Así mismo, su vestimenta parecía un tanto estrafalaria; aunque a Gio no le terminaba de desagradar. Todo lo contrario, le parecía original y a él le gustaba lo poco convencional.
 
La desconocida no tardó en percatarse de que estaba sentada sobre su entrepierna. Eso sin nombrar de cómo le había regalado unas buenas vistas de su ropa interior a casi toda la tienda por completo. Gio, ni siquiera se había dado cuenta que su palma derecha se encontraba sobre la parte trasera del muslo de la desconocida. Aunque esto es prácticamente un eufemismo pare decir que le estaba tocando el trasero. No obstante, a juzgar por la rápida reacción y lo poco que tardó en pedirle disculpas, parecía que ella no se había percatado de esto. Era obvio que se moría de vergüenza, o al menos eso es lo que le pareció a Giovanni. En momentos como estos, agradecía haber llegado hasta los 21 años sin conocer el significado de la palabra vergüenza.
 
-No pasa nada. –Se limitó a contestarle mientras se incorporaba despacio, quedándose sentado en el suelo.- No te preocupes, ya lo recojo yo. –Comentó con una amplia sonrisa cálida mientras recogía las prendas que continuaban en el suelo.
 
No tardó si quiera tres segundos en terminar de levantarse con sus prendas de abrigo, así como las de la desconocida. Se las entregó con una tenue sonrisa efímera que parecía un complemento fijo en su rostro. No parecía molesto o avergonzado de ninguna forma, más bien todo lo contrario. Era como si emanase un aura cálida y tranquila; como si realmente nada le pudiera molestar de verdad.
 
Giovanni miró su ropa y se sacudió con varias palmadas el polvo antes de volver a enfocar a la desconocida. Clavó su mirada cristalina de color azul en el rostro de la muchacha, no sin antes dedicarle un muy rápido repaso visual a su cuerpo y a su vestimenta. No conseguía realmente averiguar con certeza la edad que tenía ya que, a pesar de poder tener perfectamente casi su edad, tenía un toque ligeramente aniñado. Era como una muñeca de porcelana, y la ropa con diseños de Disney no parecía quitarle peso a esa idea. Todo lo contrario.
 
-¿Estás bien? –Preguntó mientras se pasaba algunos de los dedos de su mano derecha sobre la frente.- Lo siento si no te vi e hice que te tropezaras. –Respondió mientras ensanchaba la sonrisa en sus labios un poco más.- Me llamo Gio…

Giovanni apartó un mechón de pelo de su frente, colocándolo detrás de su oreja derecha y rozando alguno de sus pendientes con los anillos de sus dedos. No tardó siquiera un segundo en llevar rápidamente su mano a una altura cómoda para la muchacha, ofreciéndosela  a modo de saludo cordial. A estas alturas, el profundo acento italiano de Giovanni no era para nada un secreto. Podría haberlo enmascarado si quisiera, pero sabía que ese acento conseguía abrirle más puertas entre las mujeres como regla general.
 

-¿Y tú?
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Erin Matsuoka el Miér Dic 02, 2015 12:33 am

Por si no fue suficientemente torpe todo el conjunto de lo que había pasado encima terminé a horcajadas encima de la entrepierna del chico, casi parecía que íbamos a hacer cualquier escena X ahí mismo… para acabar de rematar la escenita tenia las braguitas al aire y la mano del muchacho fue a parar a la parte de atrás de mi pierna, vamos que casi me tenía la mano en el culo, no me sentí molesta por ello es más no le di importancia alguna había sido todo sin querer y era yo la que lo estaba aplastando, por eso fue que me levanté repentinamente sonrojada por todo y pidiendo disculpas, me sentía realmente avergonzada por la bronca que seguro que me caía ahora, pero por mi sorpresa escuche de la voz del muchacho, el cual tenía un acento extraño, que no pasaba nada. Empecé a recoger la ropa algo más tranquila por ver que él no se lo había tomado tan mal y me comentó con una muy agradable sonrisa que lo recogía él, y así hizo, yo solo tomé las que tenía más cerca mientras que él recogía las otras, parpadeé varias veces mirándomelo bien curiosa, mientras él recogía todas las otras prendas.

En cuanto terminó nos alzamos ambos. – Gracias. – Dije dedicándole una dulce sonrisa cogiendo lo que me ofrecía, me alegraba saber que aquella persona no se sentía molesta conmigo por lo que le acababa de hacer pasar, por muy vergonzoso que hubiera parecido ya no me sentía nada ruborizada y volvía a ser la yo de siempre, hice volar un poco mi falda quitándome el polvo de igual manera que lo estaba haciendo el rubio, el cual pregunto si me encontraba bien. – ¡Sí! Perfectamente gracias. – dije muy animada, y seguido me sorprendí por su disculpa, negué con la cabeza y di un paso hacia él con firmeza. – Al contrario fui yo que me embobé con… con…  - entonces recordé que me había embobado mirándolo a él y me pareció un poco raro admitírselo. Se presentó echándose un mechón hacia atrás y eso lo hacía ver más jodidamente atractivo, seguido me tendió la mano. – Yo soy Erin, es un placer Gio. – respondí a su pregunta haciendo de nuevo la pequeña reverencia y seguido tomé la mano que me ofrecía sonriéndole directamente, me parecía un nombre cuanto más extraño así que quise preguntar el origen pero mi menté empezó a divagar en que tenía la mano muy grande y se sentía muy cálida, además cometió el error de acercarme el brazo tatuado.

Sin previo aviso le solté la mano y me apegué un poco a él pues la cola nos hacia engancharnos un poco el uno al otro, así que acorté distancias sin problema, total ya había estado encima de él, apegarme ahora un poco no nos haría saltar ninguna alarma. – Es impresionante… - acaricié su brazo con delicadeza como si pudiera estropearlo si lo trataba de forma brusca. – Adoro los tatuajes… - musité casi más para mi que para él, y entonces bajé de la nube y me lo mire de nuevo a los ojos, me fijé más en su rostro esculpido casi por dioses, el chico se veía de lo más genial y el estilo que llevaba me gustaba mucho. – Por cierto, tienes un acento extraño… - puse mi dedo indicé en la mejilla, y era gracioso que le comentara aquello pues lo más probable es que mi acento se notara también, pues aunque tenía mucha experiencia hablando el francés y el inglés eran muchos años de mi vida en Japón.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Gio Iocana el Miér Dic 02, 2015 7:19 pm

No pudo evitar soltar una pequeña carcajada con la actitud de la desconocida. Le parecía una joven risueña y bastante animada, algo que siempre valoraba en cualquier persona. Sin duda, ese carácter animaba a cualquiera a entablar una conversación. Se sorprendió un poco, aunque no sintió vergüenza alguna, cuando la muchacha soltó su mano de repente para aproximarse más a él. No le molestaba, de hecho le hacía gracia su actitud curiosa y ligeramente desvergonzada. Se permitió entonces apreciar mejor las facciones de la muchacha, la cual se encontraba ahora mucho más próxima a él. Sin duda alguna, era una muñeca de porcelana; y eso tenía su encanto.
 
-Un placer, Erin. –Respondió con tranquilidad.- ¿Sí? ¿Te gustan mis tatuajes? –Comentó mientras notaba el tacto de sus dedos sobre su piel.
 
Guardó silencio mientras esta se dirigía a él, notando como en cierto modo ella tampoco hablaba un francés natural. De hecho, su rostro también parecía insinuarlo. No obstante, Gio tenía un serio problema con los acentos. Por mucho que él lo intentase, no conseguía identificarlos de ninguna forma a menos que alguien se lo dijese. Incluso en su propia lengua madre, tampoco le suponía una tarea fácil. Al parecer, ella también había notado que él era extranjero; aunque esto no era un secreto en absoluto. Todo lo contrario, a Giovanni le gustaba hacer notar que era de otro país.
 
-¿Extraño? –No pudo evitar soltar una pequeña risa, dejando que su sonrisa se alojase durante un buen rato en sus labios.- ¿Nunca habías escuchado a un italiano hablando? –Respondió en tono bromista.- Soy de Roma… -Comentó poco después mientras continuaba mirándola directamente a los ojos a través de su mirada azulina.- Tú tampoco eres de por aquí, ¿verdad? Perdóname pero soy realmente malo con este tipo de cosas. –Comentó mientras llevaba su mano derecha a su propio cuello de forma inconsciente.
 

En ese momento, la cola pareció avanzar apenas un puñado de pasos. Era una distancia insignificante si se comparara con la extensión total de la fila, pero al menos era lo suficiente para obligarles a moverse. Gio giró su rostro al observar que la persona que estaba frente a él se movía, y eso mismo hizo él. Se giró ligeramente, permitiendo que Erin tuviera una visual de su espalda y el tatuaje bajo su nuca; a pesar de que no le dio la espalda del todo. La calavera tatuada no era mucho mayor que un palmo, quizás incluso del tamaño de un puño normal. No obstante, se notaba que las horas que tatuador había empleado en ella no habían sido pocas. Se percibía un trabajo fino y delicado, de sombreados cuidados y detalles esmerados. Probablemente, no había sido rápido y mucho menos barato. En general, se notaba que los tatuajes de Gio no habían sido hechos por un aficionado. Todo lo contrario, parecían una verdadera obra de arte. Una vez anduvo el pequeño trecho, deshizo el pequeño giro que había hecho. Ahora volvía a estar frente a frente con Erin, observándola atentamente con sus ojos azules y una sonrisa en los labios.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Erin Matsuoka el Sáb Dic 05, 2015 12:28 am

Sin pudor alguno me arrimé a él para ver bien su tatuaje, era impresionante y no había nada que me gustara más en un hombre que los tatuajes, así que lo estuve manoseando, sí manoseando, pues ya que Gio no se quejó pues aproveché hasta que tuve suficiente y dejé de acariciarle el brazo  y entonces le comenté sobre su acento extraño, el rió preguntándome y entonces mencionó si nunca había oído un italiano. - ¡Oh! – hice chocar el lateral de mi puño derecho sobre la palma izquierda mientras él me confirmaba ser de roma. – Ezio Auditore… - fue lo primero que dije, como no… era uno de mis juegos favoritos y de los Assassins Creed que más había disfrutado, por lo que des de que lo jugué tengo pendiente ir a Italia a hacerme una sesión de fotos como dios manda con un buen traje de asesino. Y mientras mi mente divagaba por los rincones más hermosos de la antigua Italia saltando de tejado en tejado, Gio se preguntaba si yo tampoco era del lugar, y afirmaba ser malo en esas cosas. – Nop.

Antes de que pudiera decir nada más la cola pareció avanzar, el rubio se giró para moverse y cerrar el agujero que se había formado en la cola que no fue nada grande, y entonces fue cuando vi el tatuaje de la nuca también, mis ojos brillaron al verlo, estaba muy bien hecha esa calavera y se notaba, era muy genial. Él se giró de nuevo hacia mí y le dediqué una sonrisa. – En realidad soy de Japón. – terminé la frase anterior antes de que se moviera la cola. – Y he visto tu otro tatuaje! – le señalé al cuello y inconscientemente me mordí levemente el labio inferior mientras me lo miraba. – ¿tienes alguno más para enseñarme? – pregunté divertida pero pronto mi sonrisa cambió a algo pilla. – ¿o tengo que descubrirlo también? – le guiñé el ojo.

Aunque no lo pareciera la cola al fin iba disminuyendo un poco en densidad y ya nos faltaba menos para llegar a la caja, y eso solo podía significar que los caminos que se nos habían cruzado seguirían cada uno su rumbo, y no sé qué opinaba él pero a mí me había caído bien y realmente me apetecía ir a tomar algo para conocernos mejor. – Neh, Gio-san. – me salió realmente japonés aquello, aun no lo controlaba, era mi forma de dirigirme a la gente, incluso Jack que hacia tanto que lo conocía ya aun lo llamaba de esta forma o le soltaba cosas en mi idioma natal, era normal a mi parecer. – ¿Y si nos vamos a tomar algo? – entonces analicé bien lo que acababa de decirle y me reí un poco de mi misma. – Quiero decir… ahora cuando paguemos esto – señale con la cabeza su compra y alcé un poco la mía. – Si te apetece claro, a mi es que me has gustado. – era muy lanzada diciendo las cosas, y es que en realidad era así pasa que para mí eso no era ningún tipo de declaración de amor ni nada semejante, simplemente que cuando me gusta alguien, físicamente, o como es o cosas así lo adjudico como que es una persona que me gusta y se lo digo. Al parecer la gente lo comprendía como que querías algo con aquella persona… y aunque pudiera ser cierto en este caso pues el chico era guapo a rabiar, no se lo dije en esa intención.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Gio Iocana el Miér Dic 09, 2015 5:46 pm

Gio la escuchó atentamente con su acostumbrada sonrisa en el rostro. “¿De Japón?” Pensó mientras sus ojos bailaban entre las facciones de Erin. Sonrió cuando estale habló de su tatuaje en la nuca, aunque lo más correcto sería decir que ensanchó aún más su ya de por sí permanente sonrisa. Asintió agradecido y antes de que pudiera decir nada más, la muchacha prosiguió hablando. Permaneció en silencio, observándola con atención con su acostumbrada aura segura y cálida. Era como si su ánimo no pudiera ser influenciado por la agobiante situación que los rodeaba. Como si su humor fuera duro y difícil de estropear. No pudo evitar soltar una pequeña risa al escucharla insinuarse de aquella manera. No se reía de ella, simplemente lo había tomado desprevenido totalmente.

-No me importaría que te entretuvieras buscando alguno más… -Comentó mientras la observaba fijamente con sus ojos azules.- Aunque te adelanto ya que no tengo ninguno más.

En cuestión de poco tiempo parecía que la situación había mejorado. El ambiente estaba mucho menos cargado de personas y la cola había avanzado muchísimo más rápido de lo que cualquiera se hubiera atrevido a vaticinar. Erin se dirigió a él nuevamente y Gio no pudo evitar volver a ensanchar su sonrisa. Parecía que la joven estaba bastante interesado en él y aunque intentaba acercarse a él, Gio no podía dejar de verla como una pequeña muñeca. Parecía delicada e infantil. Aunque si algo había aprendido Giovanni a lo largo de los años eran las grandes mentiras que las apariencias escondían detrás de su fachada. Realmente le parecía adorable y su actitud espontánea y viva le gustaba aún más. Se sentía cómodo con gente que desprendía ese tipo de vibraciones. Giovanni escuchó con una pequeña media sonrisa en el rostro hasta que ella hubo finalizado. Amplió ligeramente la sonrisa sobre todo al escuchar su última frase.

-Gracias, supongo. –Comentó sin sentir vergüenza, casi como si estuviera ya acostumbrado a este tipo de comentarios.- Tú me pareces bastante adorable, la verdad. –Comentó con tranquilidad mientras clavaba en ella su mirada azul.

En ese momento, la cola ante Gio pareció tocar a su fin y su momento de pagar había llegado. No dudo en acercarse al mostrador y colocar las prendas sobre este mientras la atosigada dependienta se esforzaba en cobrar lo más rápido que podía.

-Sí, claro. No tengo nada que hacer ahora y no me vendría mal tomar algo. –Comentó mientras se giraba hacia Erin, ofreciéndole su perfil a la dependienta.- ¿Quieres ir a algún pub? –Preguntó de forma distraída mientras su sonrisa seguía fijada a sus labios.- ¿O te apetece más un café? Tengo un poco de hambre, si quieres podemos ir a cenar. No te preocupes, yo invito. –Finalizó manteniendo su sonrisa.

Gio hablaba con tranquilidad y seguridad. De hecho, había invitado a cenar a una chica que acababa de conocer hace cuestión de minutos. Realmente no le importaba, no era una persona preocupada por el dinero y solía ser desprendido con la gente. En ese momento, mientras esperaba la respuesta de Erin, la cajera terminó de pasar por el lector los abrigos y le había dicho el precio total de su compra. Parecía como si Gio hubiera cogido los cuatro abrigos más caros de la tienda y se los hubiera llevado sin mirar la etiqueta. Sin embargo, no borró su sonrisa y se limitó a girarse.

-Perdón, Erin… -Comentó a la vez que se daba la vuelta, extrayendo su cartera del bolsillo.

Extrajo su tarjeta de crédito y se la tendió a la dependienta, quién no tardó en colocarla en el lector y entregárselo a Giovanni para que este introdujese el código de seguridad. Giovanni tecleó con rapidez y confirmó la operación, entregándoselo de vuelta a la cajera. Mientras ésta sacaba el ticket de compra y le entregaba las bolsas a Gio, el muchacho se giró un momento en dirección a Erin.

-¿Entonces? ¿Vamos? –Comentó con su acostumbrada y cálida sonrisa.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Erin Matsuoka el Vie Dic 18, 2015 2:25 pm

Casi de forma involuntaria salió de mí aquella insinuación algo atrevida, pero por suerte pareció no importarle en absoluto es más me tranquilizó ver que seguía mi comentario con el mismo tono, comentó que no le importaría pero que no tenía ninguno mas. – oooh… - musité poniendo una cara exageradamente tierna y triste, des de siempre había sido muy expresiva e incluso con desconocidos y eso me facilitaba mucho el trabajo en youtube, la gente monótona no gustaba y yo era de todo menos corriente.

Entonces fue cuando le propuse lo de ir a tomar algo para pasar un rato juntos, y finalice confesándole que me gustaba, y es que era cierto, físicamente estaba cañón y por lo que me ha mostrado de carácter encantador, por lo tanto no tenía nada que no me gustara. Él me agradeció y dijo algo que siempre me decían, que era adorable, suspiré levemente y hinché las mejillas, cierto era que por mis facciones y tono de piel etc. Todo el mundo me veía mas como alguien adorable que como alguien sexy o espectacular, pero en fin, así era. – Si eso me dicen, para estar tremenda hay que ser… de otra forma. – comenté haciendo gestos con la mano indicando ser más alta y exageré el contorno de los pechos y el trasero para luego echarme a reir.

Y así llegamos al final de la cola y al fin despacharon a Gio, y al poco rato a mí, que me puse a su lado mientras me cobraban, comentó no tener problema en ir a tomar algo, propuso diferentes cosas y todas me parecían geniales. – Vayamos a cenar entonces. – dije divertida. – pero nada de que tu pagas, que tengo dinero de sobras y no quisiera molestar – dije alzando una ceja con una sonrisa mientras lo observaba, el caso es que no tenía porque pues podía invitarme si así lo deseaba pero el hecho de que sea el hombre el que invita a la mujer era un tanto machista a mi ver. – ya aclararemos eso luego. – comenté con una sonrisa.

Entonces se disculpó y pago lo suyo y yo hice lo mismo con mi compra, enseguida estábamos los dos listos, asentí con la cabeza ante su duda de irnos y empecé a andar con la bolsa de ropa que me había entregado el dependiente con una sonrisa, salimos a la calle y el viento frio me hizo bailar el cabello y la falda. – Deberíamos hacer algo con las bolsas… - comenté mirándonos, él iba más cargado que yo puesto que hacían más bulto los abrigos. – ¡Ya se! – me volteé hacia Gio con una sonrisa. – Dejémoslo todo en las taquillas del guardarropa, cuando vayamos a irnos ya iremos a buscarlo. – comenté sonriente antes de cogerme de su brazo y hacer camino hacia el guardarropas. Se encontraba en la segunda planta, por lo que tendríamos que coger el ascensor para ir o usar las escaleras mecánicas, luego ya podríamos ir al último piso donde había toda la zona gastronómica para comer algo, el sitio a mi me era indiferente así que me dejaría llevar a donde él quisiera. Lo llevé conmigo cogido del brazo hasta el ascensor y pude ver que no había nadie esperando, dejemos salir a los que iban bajando y luego subimos. - ¿cuántos años tienes Gio-san? – comenté apoyándome en el ascensor tras darle al botón.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Gio Iocana el Lun Dic 21, 2015 5:20 pm

Giovanni no pudo evitar soltar una pequeña carcajada cuando esta exageró sus atributos femeninos con las manos. Le había parecido algo realmente gracioso. No tardó en unírsele a él y responder a su propuesta de forma afirmativa, parecía que al fin iba a poder llevarse algo a la boca. Tenía más hambre de la que de verdad había admitido. No pudo evitar ensanchar su sonrisa cuando esta denegó su invitación, parecía que de verdad quería correr con su parte de los gastos y parecía bastante orgullosa de ello.
 
-Vale, me parece bien. –Se limitó a decir de forma tranquila con una sonrisa.
 
No era una persona egoísta, y a decir verdad era demasiado desprendido con su propio dinero. No le importaba invitar a sus amigos a cosas, y sabía que en el fondo mucha gente se aprovechaba de ello. No le importaba, la verdad, y si Erin se sentía mejor pagando su parte, adelante ella. Apreciaba ese pequeño gesto y esa determinación. Una vez habiendo pagados los dos, salieron juntos de la tienda, notando como el gélido viento del invierno comenzaba a hacer estragos. Su cabello se descolocó y lo cegó momentáneamente, pero no tardó el colocar su brazo de derecho en su frente y reordenarlo de manera entrópica. Escuchó a Erin hablar, pero antes de que pudiera darle una respuesta, ésta ya había tomado su brazo y se estaba dirigiendo hacia uno de los ascensores. Extendió su sonrisa y asintió despacio.
 
-Sí, creo que será lo mejor. No tengo ganas de estar cargando con todo esto, la verdad. –Comentó de forma despreocupado mientras notaba el tacto de Erin en su brazo.
 
El brazo de la muchacha, pequeño en comparación al suyo propio, le pareció helado al tacto. Como siempre, su propio cuerpo estaba mucho más caliente del resto. No sabía cómo lo hacía, pero incluso con poca ropa y en invierno conseguía mantener su temperatura corporal por encima de la del resto. Por ello, daba igual lo fría o caliente que estuviera el resto, su tacto casi siempre le resultaba frío en comparación con su temperatura. Imaginaba que al resto le pasaría lo mismo al tocarlo a él, que siempre estaba ardiendo. Aun así, no le molestó en absoluto. Le gustaba sentir ese frío. Se podía decir que a veces lo aliviaba un poco y le hacía sentirse mejor.
 
Ambos entraron en el ascensor después de dejar salir a los ocupantes del mismo. No era un ascensor demasiado grande (más bien era completamente estrecho), pero habían sustituido las paredes del mismo por cristalera; la cual reducía el agobio considerablemente. En lugar de una fría y claustrofóbica pared de metal, el ascensor ofrecía unas vistas del interior del centro comercial a todos aquellos que lo utilizaban para subir o bajar entre sus varias plantas. Notó como Erin se apresuró a marcar el botón de la segunda planta a medida que le preguntaba algo.
 

-Tengo veintiuno.  –Comentó con tranquilidad mientras la observaba con sus cristalinos ojos azules.- ¿Y tú? –Comentó mientras continuaba relativamente cerca de ella.- Pareces más pequeña que yo, pero tengo la sensación de que tu apariencia me está engañando. –Comentó mientras sonreía.- Tu ropa… -Dijo mientras se acercaba y tomaba entre su índice y pulgar el redoble rosa situado sobre el inexistente escote de la parte superior del vestuario de la chica.- Al menos tienes más de 18, ¿verdad? –Comentó riéndose mientras aún conservaba la mano en el mismo lugar.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Erin Matsuoka el Dom Dic 27, 2015 11:55 am

Apenas había dejado opinar/decidir a Gio respecto a cualquier cosa saliendo de la tienda que ya lo tenía cogido del brazo para llevármelo conmigo hacia el ascensor, aun así sí que escuché que estaba de acuerdo con lo que le iba diciendo así que todo genial. El momento que tomé su brazo pude sentir los músculos de él y que tan duro era, no lo parecía pero estaba bien fuerte el muchacho, es cierto que a simple vista se podía ver perfectamente que se cuidaba y tal pero tocarlo solo hizo que se me confirmara lo que ya sabía. Eso si algo curioso que pude notar perfectamente al tomarlo del brazo es lo calentito que se sentía, parecía tener una temperatura corporal de lo más elevada y abrazarlo resultaba cuanto más confortante en estas épocas. Llegamos hasta el ascensor y apreté el botón para que el ascensor subiera y mientras le hice una pregunta que me estaba ya rondando por la cabeza hacia rato.

El comentó rápido su edad, tenia veintiuno y no sé por qué a mí me parecía que fuera más mayor, realmente se le veía un posado más serio y maduro, al menos más que la mayoría de chicos con los que he estado de su edad, en el fondo se agradecía pues con la de gente, por no decir fans, que se me aceran a saludar a los eventos encuentro mucho tipo de gente entre ellos chicos de entre 18-20 años que parecen niños de 15 pero bueno, no soy nadie para juzgar a la gente y nunca me ha gustado hacerlo. Antes de decirle nada me preguntó la mía pero no me dio tiempo en responderle pues comentó que parecía más pequeña que él pero que mi apariencia le engañaba, no pude evitar soltar una sonrisilla, entonces comentó sobre mi ropa y tomó el pliegue de la americana que llevaba, la cual dejaba a entrever mi sujetador y un pobre escote, no, no era una pechugona pero al menos tenía algo bonito que descubrir, además para el cosplay ya me iba bien no tener unos grandes senos, así podía hacer versiones masculinas sin que el busto fuera un problema. Finalmente me preguntó si tenía más de 18 y al final exploté en una risa mientras el ascensor se detenía, en la planta antes que la nuestra, subió un montón de gente y tuvimos que apretarnos al final del ascensor, pero ya parecía costumbre que estuviese enganchada al cuerpo de Gio. – Claro que soy mayor de edad. – Comenté alzando el rostro para verlo, pues estaba tan pegada a él que apoyaba mi cuerpo contra el suyo. – Pero razón no te falta y sí, soy más joven que tú, tengo veinte. – comente con una sonrisilla.

Era una conversación algo absurda pues apenas me superaba la edad pero aun así me hizo gracia mencionarlo de ese modo, entonces el ascensor llego al piso al que debíamos bajar, como pudimos nos hicimos paso entre la gente y al fin salimos de ese claustrofóbico ascensor. – Es como una pista de obstáculos. – dije dirigiendo la mirada atrás viendo como las puertas se cerraban y este seguía su camino.
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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

Mensaje por Tema Cerrado el Jue Ene 07, 2016 9:36 pm

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Re: ¡Una espera interminable! {Privado}

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