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Swimming lessons

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Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Lun Nov 23, 2015 6:20 pm

Nada podría ir mejor para la alemana. Era el mejor día de la semana: sábado. No tenía que ir a clases, ni hacer tarea, ni soportar estar encerrada en casa aburrida. Si, en definitiva, un gran día. Ni siquiera le importaba haberse desvelado para acabar todos los deberes que los profesores le había mandado. Sin embargo, su tío no pensaba lo mismo. El austriaco extrañaba su cama, de la cual fue despojado demasiado temprano para su gusto, por aquella algo hiperactiva muchacha. –Lo prometiste, aristócrata. Debes cumplir tus promesas –se burló de él, mirando por la ventana del auto. En respuesta, solo recibió un gran suspiro. –Hemos llegado –anunció el mayor, y antes de que pudiera hacer algo, la albina salió corriendo del vehículo, como alma que lleva el diablo. -¡Esto es asombroso! –exclamó al ver el mar a unos metros delante de ella. –Pero no tanto como yo –añadió, soltando una carcajada. –Si si, ayúdame con todo esto, Giselle –la llamó el castaño, sacando de la cajuela varias cosas. La chica se acercó a él, tomando la canasta de comida, la enorme sombrilla, y colgándose al hombro las pequeñas maletas que ambos habían llevado, con un cambio de ropa para el regreso.

Su mirada rubí no se apartaba del mar, mirando hipnotizada el paisaje. Su ensimismamiento se vio interrumpido por el ruido de la puerta del maletero al cerrarse, y la voz del austriaco llamándola, caminando delante de ella. No es que fuera la primera vez que la chica iba al mar, si no, que era la primera vez que iba, luego de varios años. Su única experiencia en una playa, eran solamente memorias que lentamente se desvanecían, y no lo hacían, por el simple hecho de que podría revivirlas al leer sus diarios nuevamente. –Te ves feliz. Me alegra –murmuró el joven, sonriendo, mirando por el rabillo del ojo, a la joven alemana. El mayor logró encontrar un lugar en la concurrida playa, aunque algo alejado. Entre los dos comenzaron a ordenar las cosas, colocando primero la gran sombrilla. -¿Quieres ir a nadar? –preguntó luego de un rato la chica, mirando con algo de seriedad al mayor, quien solo negó con la cabeza. –Ve tú. Yo me quedaré a cuidar las cosas.

-Como quieras –se encogió de hombros, comenzando a quitarse la ropa, dejando ver que ya llevaba el traje de baño debajo de esta. Mientras se alejaba, logró escuchar un “Ten cuidado” de parte de su tutor, al cual respondió con un movimiento de mano, sin siquiera molestarse en voltear. Antes de meterse al mar, comenzó a explorar los alrededores, esperando encontrar algo interesante. Frente a ella, se alzaba una pared de roca, más parecido a un montículo; podría decirse que era mas bien, una valla. Con cuidado, comenzó a escalarla, encontrándose con una hermosa vista. –Demonios, debí traer mi celular. Una foto así merece estar en mi blog –susurró. Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos por un ruido. Miró a todos lados, buscando la fuente del sonido. Sin duda, era agua salpicando, como si alguien estuviera manoteando en ella. Comenzó a caminar, y tras asomarse por una enorme roca, abrió los ojos con sorpresa. ¡Alguien se estaba ahogando! Sin demorarse, buscó la forma de acercarse al agua. ¿Lanzarse? Imposible, había demasiadas rocas, y corría el riesgo de lastimarse, y ambos estarían perdidos.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Mar Dic 22, 2015 8:06 pm

Igual al resto de las mañanas, su rutina era la misma: levantarse, y en pijama y pantuflas, caminar al baño a tomar una ducha. Luego de aquellas tareas simples, se daba el tiempo necesario para desayunar en la comodidad de su sala; generalmente su comida consistía en unos scones y una infusión de té. A veces hacía la prueba de cocinar algún plato sencillo, si acaso no acababa la cocina incendiándose de alguna manera (que ni siquiera él estaba seguro cómo, sólo sucedía), podía considerarlo un triunfo. A pesar de que dudaba que la comida debiese tener esa consistencia rostizada, hacía un maravilloso trabajo obviándolo, y se convencía a sí mismo que no tenía tan mal sabor. Daba por hecho que lo haría mejor la próxima, si practicaba lo suficiente. Algún día se iba a vengar de todos sus conocidos que alguna vez se atrevieron a reírse de su capacidad culinaria, definitivamente. Sin embargo, en ese momento, se concentraba más en acabar sus alimentos. Se tomaba su tiempo, ya que era fin de semana, y tenía nuevamente el día libre. Se empezaba a preguntar si acaso la ciudad era tan tranquila como para dar esa clase de beneficios a sus policías, pero no era su asunto.

Decidió en un arranque repentino de entusiasmo, que ese día iba a conocer la playa. Después de todo, no era secreto alguno que todo lo referente al mar y a la idea de navegar le encantaba. Por tanto, no le tomó más de media hora de viaje desde su residencia hasta el sector de la costa. Primero se tomó el tiempo en admirar la inmensidad azul ante él, y aspirar levemente el aroma a humedad típico del agua salada y la arena. Él no llevaba traje de baño alguno, por el simple hecho que no sabía nadar. Sí, era algo patético para un adulto de veintitrés años, y aunque en innumerables ocasiones quiso aprender, no tenía mucho sentido a esa altura de su vida. Se conformaba con acercarse al océano o dar un paseo en lancha. Personalmente, él preferiría andar en un barco, y navegar todo el tiempo. Asaltar buques españoles y repartirse las riquezas robadas, como un pirata. Y aunque era un caballero, no pudo evitar surcar una sonrisa de diversión al pensar en su fantasía—. No me hará daño acercarme un poco —musitó para sí, conservando su semblante de entusiasmo, cruzado de brazos y considerando un desperdicio limitarse a sólo contemplar el paisaje. ¿Qué era lo peor que podía pasar? Claro, mojar sus ropas sería un infortunio, pero nada más allá.

Por supuesto, no estaba esperando tener tan mala suerte. Aunque fue cuidadoso, quizá se distrajo con el aroma embriagador del mar, o sencillamente pisó mal una de las rocas cuando intentó escalar. Aunque sabía que la vista desde la cima debía ser preciosa, no tuvo ningún momento de apreciarla, pues a los pocos segundos había caído al agua, simplemente resbalándose. Se hubiera dado cuenta que fue un milagro no romperse la cabeza con las rocas a la orilla, sin embargo, no era capaz de pensar en mucho además del hecho que no sabía nadar y se estaba ahogando. Sólo podía maldecir en su cabeza, y tratar por todos los medios de mantener la cabeza sobre el agua, aunque las olas que lo mecían levemente le dificultaban el trabajo, y entre sus gritos por ayuda tragaba agua salada accidentalmente. ¡A ese paso iba a morir! Con algo de esfuerzo, logró aferrarse a una de las rocas de la orilla, y mientras trataba desesperadamente de mantenerse a flore, apenas distinguió la figura de una persona arriba de la pared de piedra, que parecía alerta de su posición—. ¿P-puedes ayudarme...? I'm drowning here! —gritó, con desesperación bastante marcada, que ni siquiera tenía importancia el cambio de idioma.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Jue Dic 31, 2015 6:00 am

Apenas si podía ver, las salpicaduras de agua provocadas por aquel sujeto, le dificultaban la vista. Una vez que estuvo más cerca del agua, logró lanzarse, intentando nadar hacia el joven. –Ugh… esto me pasa por ser buena persona –pensó, deteniéndose abruptamente al sentir un golpe en la cabeza. -¡Hey! ¡Tranquilo! –ladeó su cabeza para evitar que el agua le cayera en la cara; con una de sus manos, trató de tomar la ajena, logrando solo tentar el aire. -¡Estese quieto! –volvió a gritar, algo enfadada. Trató de seguir su propio consejo, respirando profundamente para serenarse; o lo más profundo que la situación le permitía. Desesperada, se alejó nuevamente, lo suficiente para poder analizar la situación sin quedar cegada por el agua salada que aquel extraño salpicaba. Llenó sus pulmones de aire, zambulléndose completamente en el agua. De a ratos, abría un ojo, solo para poder encontrar a la persona que se estaba ahogando.

Antes de que pudiera notarlo, su mano rozó lo que parecía tela, y sin pensarlo dos veces, se lanzó de lleno, pasando una mano por lo que creía, era la cintura de aquel hombre. Aprovechando la física, logró salir a flote, y de paso, alzar un poco más a aquel sujeto, para que su cabeza quedara por encima del nivel del agua. Con un poco de esfuerzo, nadó hasta la orilla más cercana, llevando a rastras al desconocido. –V-vaya… sí que pesa –murmuró con la voz entrecortada a causa del esfuerzo. –Está bien que esté en forma… ¡pero esto es ridículo! –se quejaba mentalmente, ansiando estar de una vez por todas fuera del agua. Su día de tranquilidad, se había visto interrumpido por un tonto que se seguro se había acalambrado. Pero algo en su interior hizo “click”. -¡Kesesese! ¡Esto demuestra una vez más, lo asombrosa que soy! –exclamó triunfante, renovando fuerzas, llegando a la playa, y ponerse a salvo.

off:
Ugh~ lamento que la respuesta sea ridículamente corta... pero no se me ocurre nada más... y prefiero que sea pequeña, a estar balbuceando cosas sin sentido y fuera de lugar solo para alargar el post u.u Aguitaa
Como sea... felices fiestas~ (o lo que queda de ellas :v )
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Miér Ene 27, 2016 2:14 am

No entendía cómo podía tener tanta mala suerte, ¿acaso las hadas lo habían maldecido o algo por el estilo sin que se diera cuenta? ¡Porque se estaba ahogando! ¡Cuando apenas había aprovechado un día libre para ir a conocer la playa! Algo de allí no tenía mucho sentido, quizá fue estúpido de su parte subirse a las rocas, pero sólo quería buscar una mejor vista para admirar la enormidad azul del océano. No merecía ahogarse por eso. Y todo lo que podía hacer en esa situación era gritar, lo más fuerte que le permitían sus pulmones mientras no se llenasen completamente de agua. Su única esperanza era la figura de una persona que distinguió difícilmente a la distancia, y que parecía ser el único ser vivo alrededor que había reparado en su situación. Aunque, por supuesto, ni siquiera cuando la persona fue a su rescate, podía evitar patalear y moverse en el agua como un imbécil, porque el hecho de no poder respirar, hundirse y morir lo desesperada sólo un poco—. ¡L-lo siento! ¡Pero, me estoy ahogando! —gritó, todavía con desesperación. Como si no fuera ya una situación bastante obvia, tampoco es que pudiese evitarlo, incluso si quisiera, estaba simplemente en pánico.

Sin embargo, pronto sintió que algo lo jalaba desde la tela de su ropa, abandonando la seguridad temporal que aferrarse a una roca cualquiera le brindó. Comprendiendo que se trataba de la otra persona, ayudándole, se dejó llevar como un peso muerto, todavía respirando agitadamente y con el corazón latiendo fuertemente en su pecho por el temor. Aunque ahora las olas apenas le rozaban el rostro, todavía sentía que si la otra persona lo soltaba, se iba a hundir y a morir de forma patética. No era una idea demasiado reconfortante. Obviamente ni su respiración ni sus latidos se normalizaron hasta que se hallaron de una bendita vez en la orilla de la playa, a salvo. Él tenía todas sus ropas mojadas, desde la camiseta hasta los zapatos, quizá explicaría un poco por qué pesaba tanto en el agua. Entonces, tomó una bocanada de aire, y tosió unas cuantas gotas saladas fuera de sus pulmones—. Tú... muchas, muchas gracias. I literally owe my life to you —pronunció, con toda la solemnidad que era capaz. Se había girado completamente a ver a su "salvador", sólo para encontrarse con que se trataba de una muchacha de cabello blanco, quizá en la edad de un estudiante.

Sonrió un poco divertido al pensar que la apariencia de ambos debiese ser digna de una fotografía indiscreta, totalmente empapados en la orilla de una playa. Tal parecía que su experiencia cercana a la muerte lo había animado un poco—. ¡Sí eres una persona asombrosa! Me salvaste la vida —apoyó a su anterior comentario, riendo un poco. Sí, definitivamente casi morir ahogado había mejorado su humor. Ahora en retrospectiva, veía toda la secuencia como una anécdota graciosa, pese a que en su momento casi fallece de pánico—. Traté de subirme a las rocas para ver el mar, y me resbalé... —comentó en voz alta, un tanto avergonzado por su propia torpeza, pero de todas maneras, continuó con su pequeño relato—. Y... no sé nadar. Supongo que fue una mala idea —finalizó, nuevamente con una sonrisa un poco torpe. Se limitaría a ver el mar de lejos por un tiempo, o ser mucho más cuidadoso la próxima vez.

Off:
Por la extensión no hay problema, se entiende. xD
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Lun Mar 28, 2016 4:28 am

Tomó su largo cabello, exprimiendo un poco para quitarle el exceso de agua. Sacudió sus manos, y se dejó caer de espaldas sobre la arena, sintiendo pequeños guijarros enterrarse en su espalda, pero eso poco le importaba. Soltó unos cuantos suspiros, tratando de recuperar el aliento. Una sonrisa apareció en su rostro al escuchar las palabras de aquel extraño sujeto. – ¡Jo! Claaaaro, la vida –pensó un tanto divertida, entreabriendo los ojos, para evitar enceguecerse con la luz del sol. Aún podía sentir como su corazón palpitaba con rapidez a causa de la adrenalina; tratando de calmarse, comenzó a respirar profundo, haciendo pequeñas pausas. Escuchó atenta el relato de aquel pobre sujeto, asintiendo levemente con la cabeza; no podía reclamarle, ella había hecho lo mismo que él momentos antes de lanzarse a su rescate. Sin embargo, toda su serenidad se perdió ante las últimas palabras pronunciadas.

Una carcajada estalló. Su cuerpo volvió a encontrarse con la arena, mientras sostenía su vientre. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos a causa de la risa; luego de unos momentos, comenzó a tomar enormes bocanadas de aire, tratando de recuperar el aliento, y serenarse. Vale, que sabía que no debía burlarse de una persona que casi muere ahogada, pero aquella pequeña confesión pudo más que sus modales. Ya un poco más tranquila, logró observar al sujeto. Y para su sorpresa, era mayor que ella; lo que causó que volviera a estallar en risas. Luego de unos largos minutos, logró recuperar la compostura, no del todo, pero al menos podía controlarse. Con una sonrisa de oreja a oreja, enfrentó al rubio, tratando de poder hablar sin volver a reír. –¿N-no sabe… nadar? ¿E-entonces para que se p-paro en un lugar tan inseguro? –logró articular, con la voz un poco temblorosa. Abanicó su rostro con una de sus manos, necesitaba recuperar la poca seriedad que poseía, y esa era la única forma que se le ocurría para lograrlo. Estuvo a punto de reclamarle: “¿Acaso es usted idiota?”; pero creó que haberse reído de él por casi una hora (o eso le parecía a ella), era suficiente para aquel hombre.

-Bueno… nunca es tarde para aprender a nadar –sentenció, poniéndose de pie frente a él. Extendió una mano en su dirección, en ademán de ayudarlo a ponerse de pie. –Como disculpa por haberme burlado de usted –añadió con una sonrisa algo burlona; -de lo cual, no me arrepiento –pensó, -permítale a mi asombrosa persona,  enseñarle… podemos usar uno de los fosos que hay por aquí –murmuró al final, mirando a su alrededor, sin prestar mucha atención a si aquel hombre aceptaba su ayuda o no.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Miér Mayo 18, 2016 11:24 pm

Debía admitir que como mínimo, la tarde no le había resultado aburrida. ¿Cómo podría, si hace unos minutos literalmente se estaba ahogando? Por supuesto que él no era tan idiota como para conseguirse a sí mismo muerto en su primera ida a la playa, pero había estado tan ridículamente cerca que francamente, no tenía ganas de ver el océano al menos en unos días. A pesar de que la idea navegar en el gran azul le causaba especial ilusión, allí, con su traje completamente empapado y el corazón latiéndole en el pecho luego de una experiencia cercana a la muerte, podía vivir sin pensar en el mar al menos por unas horas. Probablemente luego de esa experiencia le agradecería a su salvadora (una chica de cabello blanco) y se dirigiera a casa, con lo que quedaba de su dignidad y los calcetines húmedos. Con algo de suerte se secaría en el camino, pero mientras, tenía que limitarse a recuperar la respiración y a sacarse los zapatos, si no quería ensuciarlos más de lo que estaban. Era dolorosamente consciente que el hecho de no saber nadar era humillante, pero, ¿era necesario que la chica se riera tan fuerte...?

Evidentemente no podía ser grosero y reclamarse que se dejara de reír a quien lo había salvado de ahogarse, todavía estaba muy agradecido por ese hecho. Así que se limitó a observarla con severidad, cruzarse de brazos y fruncir sus espesas cejas con una mueca de molesta que, mojado como estaba, habría de resultar cómica así como muy semejante a un berrinche. Era sumamente difícil mantener un semblante de caballero viéndose como un pirata al que lo hicieron caminar por la tabla, con ropa y todo—. It's not that funny... —objetó, al ver como su interlocutora todavía no dejaba de reír del todo. Por lo menos, ya había hecho un par de cuestionamientos coherentes, que dejaban en evidencia el hecho que... no fue muy inteligente de su parte pararse al borde de las rocas, al parecer—. S-sólo quería ver más de cerca el océano —se quejó, y a sus oídos se escuchaba como una excusa justa, pese a que en ese momento no se sentía menos idiota al respecto. Al menos podría admitir que no había sido la decisión más inteligente de su vida, ¡pero no por eso necesariamente tenía que reírse tanto! Tuvo la necesidad de desviar sus ojos verdes, debido al bochorno momentáneo.

Aunque a su suerte, la situación no duró demasiado: tan rápido como había acabado de reír, la muchacha en cuestión se levantó de la arena y le ofreció una mano para ayudarlo a levantarse, gesto que aceptó sin dudar, incluso antes de escuchar hacia donde iba la conversación—. ¿Enseñarme...? —repitió lentamente, como si su cerebro tuviera problemas para procesar la idea—. ¿Aquí, ahora? Ni siquiera tengo traje de baño —hizo un esfuerzo por razonar con la chica, a pesar de que sus palabras no parecieron desalentarla mucho, pues continuaba buscando con la mirada algún lugar donde enseñarle a nadar—. Ah, ¿al menos puedo saber tu nombre primero? —preguntó luego de un rato, mientras empezaban a caminar hacia alguna dirección aleatoria, ya resignado a la situación. Tal vez no iba a resultar tan malo, no peor que caerse desde las rocas—. Yo soy Arthur Kirkland, por cierto. Un placer —le ofreció una sonrisa galante y una reverencia un tanto improvisada, pues esos gestos de formalidad no calzaban nada con la situación.

Off:
¡Lo siento! Lo tenía en bosquejos y no lo posteé, por imbécil... xD
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Mar Jul 26, 2016 4:52 am

Una vez que sintió que aquel extraño hombre de enormes cejas se había levantado, comenzó a caminar entre los fosos, midiendo con la vista la profundidad de estos. –Si le voy a enseñar a nadar, lo mejor sería un lugar en donde pueda estar de pie sin ningún problema –pensaba, sin lograr encontrar el lugar adecuado. –Si… ¿o acaso le asusta? –preguntó con burla, mirando por el rabillo del ojo al rubio; sonriendo con malicia. Se estiró un poco. No encontraba lo que deseaba, y comenzaban a alejarse un poco de la zona turística de la playa. Eso tampoco era bueno.

–Giselle Beilschmidt, lo sé, un placer conocerme –respondió con aquella enorme y egocéntrica sonrisa en el rostro. El cual cambió por una expresión de confusión al ver los gestos del mayor. –Mein Gott, no soy de la realeza como para que haga esas cosas –añadió, rascando un poco su cabeza. Terminó por encogerse de hombros, y volverse a sentar en la arena. Las piernas cruzadas, y las manos apoyadas en las rodillas; sus ojos se paseaban por todo el terreno, hasta donde su vista le daba alcance. –Por lo mientras, debería dejar secar su ropa. El sol está en un buen punto, y se secarán pronto –comentó con calma, sin dejar de pensar en qué hacer.

–Lo más seguro, sería la orilla del mar. Pero también podría ser complicado –su mente no dejaba de sacar ideas, y llegar a posibles conclusiones. Sin avisar, comenzó a zambullirse en todos y cada uno de los fosos. –Muy hondo –exclamó al salir de uno. –Muy angosto –su semblante seguía serio. –Ni hablar –comentó con molestia, al entrar a uno donde el agua apenas si le llegaba a las rodillas. Estuvo a punto de darse por vencida. – ¡Perfecto! –exclamó al volver a sacar la cabeza del agua. Estiró los brazos, inhaló profundo, y dejó que su cuerpo flotara en la superficie. – ¡Este es perfecto! –volvió a gritar. Sus pies tocaban por completo el fondo arenoso, y el agua apenas si le llegaba a cubrir ligeramente los hombros. –Y cabemos los dos perfectamente –añadió, saliendo del foso. Tomó unas cuantas algas y arena, y marcó la pequeña piscina natural. Caminó hasta el inglés, con la sonrisa de oreja a oreja. – ¿Y bien, Herr Arthur? ¿Listo para sus clases de natación? –preguntó con una mezcla de seriedad, orgullo y burla en la voz.

off:
D: lamento haber tardado en responder! Pero olvidé que había escrito el post en documento :v
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Jue Sep 22, 2016 8:47 pm

La buena noticia es que había sobrevivido a su primera experiencia cercana a la muerte en la ciudad, y considerando que trabajaba en el rubro de policía, resultaba ciertamente irónico que fuese casi ahogado en el mar y no en alguna misión heroica como habría dispuesto en su imaginación. No es que alguien se fuese a enterar de ello pronto. Nadie, a excepción de la muchacha que había sido su salvadora en la situación. Claramente estaba muy agradecido, incluso si la risa estridente de ésta había acabado de mermar lo que le quedaba de orgullo, todavía iba a vivir, incluso si era con la apariencia de un gato mojado. Algo totalmente inapropiado para su imagen de caballero. A pesar de que todo lo que querría en ese momento sería regresar a casa, fue arrastrado por el entusiasmo ajeno empeñado en una misión: enseñarle a nadar. Aunque la idea sonara tan inverosímil, no es como si no lo hubiera intentado muchos antes de resignarse al fracaso, posiblemente con sus hermanos echándole maldiciones involucrados.

Of course not! —se apresuró a responder, cruzado de brazos, con el orgullo herido irguiéndose silenciosamente ante esa simple acotación de ser un cobarde. Tal vez era el mejor método de convencimiento, simplemente era muy influenciable, pero podía aceptar que aprender a nadar era una meta gloriosa que merecía el intento para no ser humillado por el gran azul nunca más. Hasta el momento sólo se había sacado los zapatos y los calcetines, evitando arruinarlos al caminar por la arena. Lentamente se iban acercando al terreno lejos del mar, probablemente empezar una "clase" en alguna de los fosas dispuestas entre las rocas—. De donde vengo, a todas las señoritas se las debe tratar como de la realeza —evidentemente hizo gala de su semblante de caballero otra vez, sonriéndole sin evitar un ápice de orgullo deslizarse en su voz. No estaba mintiendo, había sido criado para siempre respetar a una dama, incluso en una situación tan extraña como aquélla y en un país extranjero. Podía apostar por el acento ligero que la otra tampoco se trataba de una francesa.

Obedeciendo su consejo, no tuvo más remedio que deshacerse del resto de la ropa mojada. Empezando por la camiseta y los pantalones, era una suerte enorme que no hubiera ido a la playa vestido con traje o la tela se habría arruinado por completo. Quedándose completamente en ropa interior, no podía sentirse más expuesto y tonto en una situación así, pero se calmó respirando profundo y convenciéndose que era lo equivalente a un traje de baño, con una desconocida, en una fosa. Al menos sus calzoncillos tenía estilo y no aceptaría a nadie que le dijera lo contrario. Con duda se acercó hasta donde Giselle, con una mirada que decía claramente que no lo estaba—. ¡P-por supuesto! —respondió rígido, casi con un porte militar, sólo le faltó ejecutar el saludo. No fue hasta que siguió a su "maestra", entró al agua que le llegaba hasta los hombros (oh, estaba fría...), y se dio cuenta que no tenía idea de qué hacer. Con las nulas experiencias en clases de natación, tenía derecho a verse un poco tonto afirmado aun de la orilla rocosa—. Debo, uh... ¿nadar de perrito? —se quedó esperando la respuesta, sin dejar de mirar alrededor de la fosa como si la arena se los fuera a tragar a ambos.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Dom Oct 09, 2016 8:04 pm

Aguantó la risa ante las reacciones del sujeto, ya bastante diversión había obtenido a costa del pobre hombre, para seguir humillándolo con su “sutil” risa. Aunque eso no evitó que refunfuñara ante aquellas palabras. –Soy más un caballero que una princesa –murmuró de forma casi inaudible; y es que ella prefería rescatar, a ser rescatada. Esperó a que el “caballero” estuviera listo, notando cierta duda en su respuesta. Volteó a verle, haciendo esfuerzos sobrehumanos para no volver a carcajearse ante la vista del rubio. –Linda ropa –alcanzó a decir, sintiendo que su temple de acero la traicionaría.

No tuvo más opción que darle un momento la espalda al mayor, respirando profundo para calmarse. Una vez tranquila, volvió a hacerle frente. Arqueó una ceja ante la proposición Arthur. – ¿Está tonto? –soltó sin más, algo molesta. A los pocos segundos notó su “error”; pero bueno, no puede culparse a alguien que dice lo que realmente piensa. –Perdón, perdón. No, lo primero, es aprender a contener la respiración bajo el agua –añadió, caminando hasta ponerse detrás del inglés, colocando sus manos en los hombros del sujeto, y guiándolo hasta la fosa. Una vez lo suficientemente cerca, una sonrisa felina curveó sus labios, y sin previo aviso, lo empujó. – ¡Al agua, pato!

Calculó el espacio sobrante, y se lanzó al agua, acompañando al tipo. Tuvo que esperar a que el rubio se calmara; después de todo, ¿qué reacción podía esperar de alguien a quien acaban de empujar al lugar donde casi muere, sin siquiera decirle ni pio? – ¡Hey! ¡Herr Arthur! –sí, sabía que lo que había hecho, estaba mal… muy mal; pero de alguna forma debía ayudarle a vencer su miedo, ¿cierto? – ¡Ponga atención! Puede estar perfectamente de pie –indicó, dando pequeños saltitos, apoyando toda la planta de sus pies. –Como le dije, empezaremos por controlar la respiración –tomó una enorme bocanada de aire, y se sumergió completamente. Si de algo estaba orgullosa, era del prolongado tiempo que podía estar bajo el agua sin respirar.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Miér Nov 23, 2016 2:51 am

No sabía qué esperar a partir de ese punto, considerando que ir a casa hubiese sido la opción más sencilla desde el principio, de alguna manera había accedido a la idea descabellada de la muchacha albina. Porque enseñarle a nadar sería una tarea particularmente difícil, tenía el presentimiento, en consideración que ni siquiera era capaz de flotar en el mar presa del pánico. Tal vez debería de darle una especie de advertencia, por cortesía, pero temía que aquello sólo la motivara más a tomarlo como un desafío, y a él de verdad le caería de maravilla una taza de té pronto. Casa paso que daba se sentía como una marcha fúnebre, pero hacía su mejor intento en no desencajar con su semblante—. ¿Un caballero que batalla dragones, por ejemplo? —le siguió al comentario, con leve tono de travesura. No iba a mencionar que en el contexto de la situación, Giselle había sido el caballero rescatando a la dama en apuros (él) de ahogarse, o de un kraken. Un kraken definitivamente quedaría mejor.

Aunque al menos no podían culparlo de sentirse un poco demasiado expuesto de estar en la playa con sólo ropa interior, porque a pesar del sol cálido la brisa le causaba suaves escalofríos. Y no podía dejar de pensar que su compañera estaba haciendo un esfuerzo sobre-humano para evitar reírse de su apariencia, eso sólo lo deprimía un poco más—. Thank you... —murmuró, en un tono demasiado triste para ser considerado legítimo. Ni siquiera habían empezado y ya se sentía como algo muy similar a una tortura. Aunque dejó su estado levemente deplorable al escuchar el leve tono agresivo de la ajena, efectivamente su sugerencia había sido evidentemente tonta. Lejos de sentirse peor, se cruzó de brazos con el ceño fruncido, que resaltaba un poco más el tamaño de sus cejas—. ¿Contener la respiración? Al menos no se escucha tan difí-- —apenas unos cinco segundos después de que empezó a hablar, estaba de regreso al agua fría, siendo empujado y ni siquiera contando con la posibilidad de afirmarse de algo. Dudaba haber escuchado la exclamación de la muchacha, no podía pensar en otra cosa aparte de que se estaba ahogando de nuevo y la situación se tornó un poco desesperante, se removió en el agua hasta calmarse lo suficiente para notar que sus pies tocaban el suelo.

Oh, yo... estoy bien, sí —sus mejillas se tornaron un poco rojas, por la vergüenza, y el frenético ritmo de su corazón no ayudaba del todo. Inhala, exhalada. Dejó de desviar la mirada cuando se sintió preparado para seguir instrucciones. Por supuesto, contener la respiración. Tenía algunas dudas al respecto, pero nuevamente no había tenido oportunidad de vocalizar ninguna de ellas al observar que acto seguido, Giselle se había sumergido completamente en el agua—. Wait, wait! Don't let me alone here! —lo ponía un poco más nervioso de lo que estaba verse en la fosa solo, tieso como una roca y desconfiado de los alrededores. Pero al menos tenía que intentar, porque él no era un sucio cobarde. Hizo el esfuerzo mental, se preparó con diez segundos de anticipación, y se zambulló con toda la determinación posible... para sacar su cabeza al instante después de hundirla—. No puedo, no puedo, no puedo —repitió a un ritmo constante, como si le faltara la respiración. ¿Por qué tenía que ser tan... patético?

Off:
Acotación pequeña de que user tampoco no sabe nadar y pues, traumas, traumas everywhere.  Cool -wtf-
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Miér Ene 25, 2017 12:40 am

No pudo evitar sonreírse con orgullo ante aquella pregunta. –Sí, exactamente. Un caballero combatiente de dragones –exclamó un poco más fuerte de lo que pensaba. Después de todo, aquel sujeto inglés, no era tan malo. Entendía a la chica, o al menos hacía el intento; a fin de cuentas, hace apenas se conocieron. Y de cierta forma, decidió tomarse en serio aquella nueva tarea: ser una asombrosa maestra de natación. Algo difícil, pues hasta donde tenía memoria, ella había aprendido de una forma algo “bárbara”: tomando en cuenta la época en la que le había tocado vivir, ser lanzada, literalmente, a una alberca llena de agua para que, por sus propios medios encontrara la forma de no ahogarse, no podía considerarse civilizado y responsable. Y aquí entraban en tela de juicio los recuerdos. La albina juraba que había sido lanzada al agua por su padre; y ambos adultos, aseguraban que era la pequeña inquieta la que aprovechaba hasta el más mínimo descuido de sus padres para lanzarse al agua.

Nunca en su vida, había encontrado un adulto tan divertido como aquel rubio; al menos, no que ese fuera su trabajo. Niñeras, profesores, doctores y enfermeras; todos ellos eran amables, porque así lo exigía su trabajo, al menos, así lo sentía ella. Pero con ese sujeto era diferente. Tal vez se debía a que no estaba acostumbrado a su “espontánea” forma de ser, que podía tomarlo desprevenido cada que quería. Salió una vez más a la superficie, momentos después de sentir como Arthur se sumergía y salía, casi al instante. Con las manos, trató de despejar el agua de sus ojos, y también, unos mechones de cabello. – ¡Oh, vamos! ¡No es tan difícil aguantar la respiración! –espetó algo molesta. Sus ojos, entrecerrados, miraban con cierta furia al inglés. – ¡Lo tengo! –exclamó luego de unos momentos en silencio. –Dígame, Herr Arthur… ¿acaso usted tiene bañera? –preguntó de la nada, aparentemente, sin contexto alguno. Sin embargo, su sonrisa se ensanchó aún más. –Verá, esto no es diferente a un baño –inició su explicación, con un tono triunfal en la voz.

–Lo único que debe hacer, es pensar que está en una bañera llena de agua caliente, tratando de relajarse después de un largo día de trabajo duro –su voz, comenzó a suavizarse, mientras intentaba arreglar esa imagen mental en su “alumno”. –Y si eso no funciona, siempre podemos sumergirnos juntos –añadió encogiéndose de hombros. La alemana pensaba que, entre más rápido se sumergiera, menos problema habría; pero por alguna razón, aquello no podía ocurrir. Luego de pensar un poco más, tapó su nariz con los dedos, indicando al inglés que le observara. –Podría hacerlo de esta forma –añadió algo gangosa. Aspiró aire por la boca, y se zambulló; estuvo un par de segundo bajo el agua, antes de volver a salir. – ¿Ve? Así es más “seguro”.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Jue Feb 23, 2017 1:26 am

Sólo tenía una cosa clara en la cabeza, y era lo maravilloso que le caería una taza de té en ese momento. Porque podía decirse que el brebaje amargo era la forma más fácil que conocía de aliviar el estrés, and for the Queen's sake, estaba bajo un montón de presión en ese momento. Entendía que casi ahogarse yendo a mirar las rocas era considerado algo patético, pero la idea de aprender a nadar resultaba la cereza que adornaba el pastel. Cuando su traje ni siquiera estaba completamente seco, y apenas podía darse el lujo de sentirse abochornado por su elección de ropa interior dado que una completa (pero simpática) extraña le estaba viendo, podía dar el día por terminado. Luego de volver a casa probablemente se tiraría como peso muerto sobre su cama y fingiría que aquello nunca pasó. Lamentablemente, aún tenía que sobrevivir lo suficiente para que su compostura y lo que quedaba de dignidad saliesen airosas. Para empezar, pensar por equivocación que se estaba ahogando de nuevo no era lo mejor para un principiante, a pesar de que rápidamente se recompuso de la impresión.

Tal vez le resultó mucho más aterrador la posibilidad de que Giselle desapareciera espontáneamente de la poza mientras hundía la cabeza, pero ni siquiera él mismo sabía de dónde sacó esa idea disparatada. Debían ser los nervios, de seguro. Al reconocer la mirada de disgusto en los ojos ajenos, todo lo que podía pensar en hacer era disculparse por estar actuando como un niño pequeño, torpe y asustadizo. No le agradaba del todo la sensación—. Lo siento, es sólo que el agua en rostro me da algo de pánico —se excusó lánguidamente, quizá se arrepentiría de inmediato de su honestidad. Por el contrario, el siguiente cuestionamiento le pareció hilarantemente fuera de contexto, sacándole momentáneamente de su semblante de auto convalecencia—. ¿Bañera? Sí, tengo, ¿por qué? —de inmediato le llovieron los recuerdos de sus baños solitarias jugando con barcos de plástico simulando ser buques de guerra, pero sus añoranzas infantiles no tenían cabida en la realidad—. Oh. Entiendo, entiendo —se cruzó de brazos, escuchando con extrema atención a las explicaciones de su maestra temporal, hallando un sentido práctico a sus palabras. De esa manera, no sonaba tan difícil.

Le emocionaba la idea de hacer progreso, considerando que desde el inicio su avance había sido prácticamente nulo. Podría redimir su anterior comportamiento, lo necesario para no verse en la penosa situación de ser tratado como un niño pequeño, incluso si actuaba como uno—. That's not necessary. I get it —consideraba que había pasado un tiempo considerable desde que le había dirigido una sonrisa confiada y no una mueca nerviosa, pero finalmente se sentía lo suficientemente motivado para sumergirse. Tomándolo con calma, una respiración profunda, y en el último instante se apretó la nariz antes de hundirse. Estar bajo el agua le dio la sensación de ser una roca, incluso si fueron escasos cinco segundos. Al volver a la superficie, respiro hondamente como si el esfuerzo le hubiera acabado el aire de los pulmones. El cabello mojado se le pegó a la frente y se encontró tallándose los ojos para poder ver a la muchacha albina—. ¡¿Lo viste?! Nada mal para ser la primera vez —se jactó, por primera vez orgulloso de que algo bueno ocurriera en el día—. Tal vez ahora pueda abandonar mi trabajo y ser un pirata —y probablemente se estaba emocionando demasiado, pero los delirios sobre invadir puertos españoles nunca le eran desagradables.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Sáb Abr 29, 2017 11:19 pm

Le miró algo confundida. – ¿Pánico? –realmente no quería preguntar más, a pesar de que la curiosidad comenzaba a hacer bulla en su interior; a fin de cuentas, no eran tan cercanos como para hacer ese tipo de preguntas. Y esa era la palabra clave: cercanos. Las manos descansando a ambos lados de su cintura, y una enorme sonrisa de oreja a oreja; aunque no fue por mucho tiempo, le agradó la idea de que aquel caballero lograra seguir sus instrucciones por voluntad propia. Una carcajada escapó de sus labios justo al momento de oír la emoción del rubio. No era una mala profesora, después de todo.

Pero fue aquel sueño, lo que la hizo partirse de risa. No lo hacía con mala intención; simplemente, no esperó que un hombre como él, tuviera esa clase de metas, que los demás considerarían infantiles. –No creo que la idea que tengas de pirata, se ajuste a la definición actual –logró comentar luego de tratar de controlarse, otra vez. –Aunque no estaría mal navegar por las aguas, atacando otros barcos –concordó. Si, ella también podía tener ideas locas, y tomarlas con bastante seriedad. –Pero no podrás ser un capitán respetable, si no sabes siquiera flotar –añadió, volviendo a aquella personalidad, casi militar. Volvió a sumergirse, durando un buen rato.

–Quiero que vuelvas a sumergirte, pero trata de durar más tiempo esta vez –indicó, cruzando los brazos. –La respiración es la clave para poder nadar bien, esta nos ayuda a no cansarnos tanto, así que este es un buen ejercicio –añadió, en caso de que el inglés no le creyera. –Vamos, Herr Arthur, sé que puede hacerlo. ¿Acaso no es un pirata? –añadió, con un tono entre burla y desafío. Si bien, cabía la posibilidad de que el otro se emocionara, y pudiera perder la consciencia, la albina confiaba en el hecho de que solo tenía que agacharse un poco; sería fácil devolverlo a la superficie, y arrastrarlo a la orilla. Y aun así, rogaba a los dioses, habidos y por haber, de que aquel hombre no se desmayara frente a ella.
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Arthur Kirkland el Dom Mayo 28, 2017 7:37 pm

Pese a que no consideraría ser positivo como alguna de sus características, incluso él tenía que admitir que de una extraña manera, estaban logrando algo de progreso. Y considerando que en principio esa tarea la calificaba como imposible, era bastante decir que quisiera lograra sumergir la cabeza en el agua, aunque fuese nada más dentro de una alberca. No podía mentir, estaba un poco orgulloso, tanto como podía estarlo un hombre adulto por chapotear alrededor de un cuerpo de agua pequeño. Era precisamente por ese instante de emoción que dejó compartir sus pensamientos en voz alta, que aunque hubiera sido dicho con la intención de sonar a una broma, la vehemencia innegable en su tono daban para pensar todo lo contrario. Al escuchar la risa proveniente de su maestra, su cara enrojeció levemente, sin saber siquiera decir si era a causa de la vergüenza o el enojo de escuchar a sus frágiles aspiraciones vulneradas—. Bueno —se cruzó de brazos, su voz ligeramente a la defensiva, pero nunca admitiría eso—, también ser un corsario. Pero es menos emocionante —después de todo, los ingleses eran famosos por la piratería legal hace unos cuantos siglos. Lástima que él había nacido demasiado en el futuro para disfrutar de ese beneficio.

¡Exactamente! Atacar otras embarcaciones y saquear puertos españoles. La definición de diversión —esta vez sí se permitió reír un poco siniestramente, sin sentirse en la necesidad de explicar el por qué de la nacionalidad específica. Se trataba de un vuelco de tuerca interesante que fuese precisamente por ese tema que estuviera aceptando, esta vez de forma voluntaria, a continuar con las lecciones, asintiendo vigorosamente a las palabras ajenas como un cadete escuchando a su superior en la academia de policías. Era un contraste llamativo, pero parecía que ninguno de ellos le era importante. Lo mejor era continuar enfocándose—. Ajá, ajá. ¡Por supuesto que puedo! —se permitió exclamar en voz alta, respondiendo a la provocación implícita con orgullo. No es que hace menos de cinco minutos no se atrevía ni a meter la cabeza bajo el agua, ahora estaba más que listo para probar lo contrario aunque tuviera que ahogarse en el proceso (que no sonaba como una buena opción si la analizaba bien).

Sin vacilación, por lo que sería la segunda vez, se tapó la nariz con la mano derecha y se sumergió de lleno en el agua, flectando las rodillas y sentándose en el fondo. No sabía cuánto tiempo debía aguantar la respiración o si alguno de ellos llevaba una cuenta, pero suponía que en cualquier caso de emergencia Giselle le haría alguna señal o algo. Podría ser precisamente por esa confianza exacerbada en su seguridad que el tiempo pasó mucho más rápido de lo estimado, y en algún momento se encontró con la presión en la garganta de que necesitaba respirar con urgencia. Salieron un par de burbujas a la superficie pues en el pánico abrió la boca antes de emerger, pero se paró con rapidez tambaleante y jadeando un poco, la viva imagen de la victoria—. ¡Jajaja... ja! Te dije... —una pausa para respirar, toser para deshacerse del agua en los pulmones—. Te dije que podía hacerlo. Ahora serás mi primer oficial —se jactó, tal vez la falta de oxígeno le estaba haciendo divagar. Al menos un capitán que casi se ahoga a sí mismo sonaba mejor que uno que no sabía nadar en absoluto. (?)
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Re: Swimming lessons

Mensaje por Giselle Beilschmidt el Miér Jun 14, 2017 6:32 am

Volvió a reír, aunque esta vez no manera tan estruendosa, contagiada por la emoción e ilusión de su adulto acompañante. No quería admitirlo, al menos, no abiertamente por el momento, pero se estaba divirtiendo; quizás, demasiado. No es que no supiera divertirse; se le hacía fácil entablar una clase de amistad con cualquiera; pero nunca pensó que llegaría a semejante situación con un completo desconocido, es decir, “no hables con desconocidos” fue parte de su infancia; irónico que ahí estuviera con uno, enseñándole a nadar. Su sonrisa volvió a ensancharse ante el repentino cambio de humor del rubio. No podía quejarse, a fin de cuentas, su actitud demostraba que estaba más que dispuesto y animado a seguir sus instrucciones.

Cruzó los brazos, observando detenidamente a su “estudiante” retener el aire, para luego sumergirse en el agua, chapoteando un poco. Mentalmente, comenzó a contar el tiempo, tampoco dejaría que el hombre se emocionara tanto, que olvidase salir a respirar. 30 segundos. –Nada mal para un principiante –pensó con cierta gracia, inclinando el cuerpo hacia delante, provocado por el reflejo. Ciertamente ver como Arthur salía del agua, tambaleante y con cierto temor, le hizo reaccionar, para finalmente dejar escapar un suspiro de alivio al notar que el inglés se encontraba bien. –Nada mal, pero procura no volver a hacer eso –murmuró, palmeando su hombro, como una forma de incentivarlo y aumentar su autoestima. –Je, ¿primer oficial? Suena genial –respondió con una sonrisa ladina.

Y así lo mantuvo por un buen rato, zambulléndose en el agua, para poder aumentar el tiempo que pudiera mantener la respiración. –Bien, ahora lo que sigue, será un poco más complicado –comentó, mirando a otro lado, torciendo un poco el gesto. –Deberá aprender a flotar –añadió con cierto orgullo. Sin decir nada, respiró profundo, “acostándose” en el agua, dejando que su cuerpo flotara deliberadamente en ese “pequeño” espacio. –Al contrario de lo que acabamos de hacer, lo que debes hacer, es llenar de aire tus pulmones –comenzó a explicar, –sin aire, nos hundimos. Al llenar los pulmones, se vuelven una especie de flotadores naturales del cuerpo –trató de explicar, pero no lograba convencerse a sí misma. Habían pasado años desde que sus padres le enseñaron a nadar, que era un milagro que lograra recordar lo que debía hacer con el inglés. –Más sencillo –exclamó, luego de soltar un suave gruñido de exasperación hacia su persona. –Sosténgase de aquí –señaló una pequeña saliente rocosa, lo suficientemente áspera para mantener el agarre. –Y lentamente, levante las piernas.

off:
Gise está orgullosa de su "estudiante :') -sniff sniff- Pasó de ser un gato que le huye hasta al tazón del agua, a un niño que no mira la hora para ahogarse en su alberquita de jardín inflable (?????) ok no xD

Ahora, hagamos de cuenta que Arthur ya soporta un minuto bajo el agua sin morir... dije "hagamos de cuenta", porque que flojera llevarlo a cabo (?????)
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