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Gala de beneficencia [Priv.]

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Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Dom Oct 25, 2015 8:52 pm

Nunca fui a una gala benéfica, me invitaron más de una vez. Pero esta me interesaba, pues era para remodelar y obtener más libros para la biblioteca de Sweet Valley, que parecía ser que estaba demasiado antigua y la gente "olvidadiza" no devolvía los libros que tomaban de allí. Acepté la invitación y también les ofrecí a dejar alguna de mis obras en la biblioteca para que pudieran leerlas más gente, incluso Shaka recibió una por ser escritor. Mi publicista me dijo que debería ir con una fémina para causar más sensación, como en todas las fiestas a las que asistía y yo negaba a invitar a una mujer. Pero esta vez le dije que si traería a una chica. No mencioné que era mi hermana menor la que sería mi acompañante, pues si no daría un grito al cielo. Le pregunté a Jeannie si quería venir conmigo y nuestra madre la dejó venir conmigo encantada de la vida... Quizá para ver que su querida hija salía en las fotos de periódicos. Supuse que le obligaría a ponerse un vestido que no le iba a gustar en absoluto, asique tuve que ir a la tienda de ropa de niños más cara de Paris para comprar el vestido más bonito que tenían en venta para mi hermana. Con tres horas de adelanto pasé por la casa de nuestra madre a recogerla, aún con ropa de calle. Tenía que vestirme aún, pasar por casa de Shaka y conducir hasta Paris asique me sentía mejor prepararme con tiempo a llegar tarde.

- Cariñito cuando llegues a casa no olvides contármelo todo, y si sales en cámara sonríe mucho y diles a todos cuanto quieres a tu mamá.

Ni ella no yo nos dirigimos la palabra, yo ni una mirada. Y me la entregó con un vestido hortera color rosa chicle y el pelo todo rizado. Hice una leve mueca. A Jeannie no se la veía muy contenta con su atuendo, lo que era de esperar.

- Vamos primero a mi casa, Jeannie. A ver como arreglamos ese desastre de vestido.


Casi salta de la emoción allí mismo. Sonreí por su reacción y al llegar a casa entró a mi penthouse se la veía muy ilusionada. Fui a la habitación de invitados y sobre la cama reposaba un vestido verde agua con un lazo largo atrás y uno pequeño delante. Y unos zapatos plateados. Perfecto para mi hermana. Ella entró al baño de esa misma habitación y se lo puso en tiempo récord, saliendo con ojos brillantes dando vueltas. Tuve que ayudarla a cerrar la cremallera de atrás y a ponerle unas medias. Se las puse hasta las rodillas y ella se subió el resto, poniendose seguidamente los zapatos. Dio vueltas para que la viera.

- Te queda precioso. Ven vamos a mi cuarto de baño, hagamos algo con ese cabello. -Ella ganó la carrera y con horquillas peiné su cabello como en una coleta con el cabello rizado a un lado. Arreglé los pelos sobrantes del otro lado poniéndolos detras de la oreja para que no se viera medio desastroso.-¿Te gusta? Opino que te ves muy hermosa.

Se la veía muy emocionada con su vestido, zapatos y chaquetita para salir. Le puse la televisión de la habitación de invitados y y se quedó sentada en la cama cambiando de canales todo el rato hasta que llegó a un canal extranjero, concretamente uno de habla inglesa. Como ella había prácticado el inglés desde pequeña entendía la mayoría de la palabras. Fui a mi habitación y me vestí con un traje negro hecho a medida, camisa celeste, zapatos negros de excelente calidad, una corbata y un reloj. Iba a entrar a mi aseo personal cuando Jeannie tocó la puerta.

- ¿Necesitas algo Jeannie? -Abrí la puerta y dijo que iba muy guapo y que ella quería cepillarme el cabello y peinarme-Como quieras.

Pasamos ambos dentro y me sente en un taburete para que pudiera llegar mejor. Como ella ya sabía donde estaba cualquier cosa se puso a buscar y sacó el cepillo, una gomita de pelo y la plancha para alisar, pues por atrás siempre me quedaban puntas no tan lisas. La ayudé enchufando la plancha mientras ella me cepillaba muy suavemente el cabello, como si tuviera miedo a hacerme daño con un tirón. Cuando la plancha estuvo caliente la cogió agarrando un mechón de pelo y tirando hacia abajo.

- Cuidado, no vayas a quemarte o quemarme a mi-tuvo mucha cautela e hizo un gran trabajo planchando todo el pelo en las zonas que ella creía convenientes. Me dijo que ya terminó con la plancha y la desenchufé, dejándola a un lado para que no hubiera accidentes. Después agarró toda la parte de atrás de mi pelo y con ella hizo una coleta baja dejando dos mechones delante. Todo acabado me dijo que me mirara ya al espejo y cuando lo hice quedé contento con el resultado, la verdad hizo un buen trabajo- Me gusta mucho Jeannie, gracias.-Le di un beso en la mejilla y me levanté del taburete. Salimos hacia el recibidor y me paré al lado de la puerta- Ahora vayamos al coche, no vayamos a llegar tarde. Tengo otra cosa para ti.

Escondida debajo de una chaqueta mia saqué un abrigo gris muy abrigador y bonito que la hizo saltar de alegría una vez más. No dejaría que mi hermana pasara frío al entrar y salir de la fiesta. La ayudé a ponerselo y me abrazó bien fuerte. La tomé en brazos y recibí muchos besos en la mejilla del trayecto de mi casa hasta el garaje. Abrí la puerta del coche con el mando a distancia e hizo un ruido de apertura y las luces retrovisoras se encendieron por un momento. La bajé de mis brazos.

-Monta atrás, Jeannie -Ella preguntó que porqué, a ella le gustaba ir a mi lado- No querras que Shaka se siente atrás ¿Verdad?

Creo que casi hace piruetas de lo contenta que se puso al sabe que el escritor y poeta iba a venir con nosotros en el coche. Montó en la parte de atrás con una sonrisa de oreja a oreja y fuimos a la casa de nuestro copiloto.

aspecto:
coche:
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Jeannie Rousseau el Lun Oct 26, 2015 3:02 am

¡Mi hermanito me había invitado a ir a una fiesta de gente seria! Yo no había ido nunca a una fiesta de gente mayor, solo a las fiestas de cumpleaños de mis amiguitas y amiguitos... Y dudaba que hubiera un castillo hinchable allí. Le dije a mi mamá de la invitación y aunque al principio se negó diciendo que tenía que ir Camuchis a pedírselo a ella, al final tuvo que aceptar que fuera porque mi hermanito no quería ir a pedirle permiso. Fuimos a comprarme un vestido a una tienda que no me gustaba porque la ropa era muy fea. Me probé como más de cincuenta vestidos y al final el que me compró lo eligió ella y era rosa... A mi no me gustaba el rosa. Después fuimos a una zapatería y le gustaron unos pero parecían algo pequeñitos para mi. A empujones consiguió que me entraran y yo me quejé.

- ¡Los zapatos me aprietan un poquito mami!

- No seas desagradecida con mami, cuando camines un rato con ellos se estirarán y ya no te harán daño. Te están monísimos, cariñosa. Serás la más bonita de la fiesta con ellos ¿Quieres ser la más bonita, no?

A mi me daba igual ser la más bonita, pero asentí con la cabeza para ponerla feliz. Me dio un beso en la mejilla y me abrazó y yo sonreí contenta por los mimos. Caminé con ellos y tuve que encoger los dedos de alante para no hacerme dañito. Me los quitó y pagó, no repliqué para no ser regañada y para que no fuera mala conmigo, porque había prometido a la señora Summers que si me gritaba o se portaba mal conmigo se lo tenía que decir a mis hermanos. Aliviada me puse mis zapatitos y fuimos de vuelta a casa. Quedaban unas cuantas horas para que Camuchi viniera a por mi y mi mamá después de asearme me puse el vestido y me llevó al baño a rizarme el pelo. No me gustaba mucho que me lo rizara y tardaba mucho en hacerlo porque tenía mucho cabello.

- Mami ¿Que es una gala benéfica? ¿Quienes las hacen?

Quería mantenerme entretenida, asique le haría preguntas porque mi mamá era sabia y sabía de todo.

- Regularmente las organizan  asociaciones civiles, las cuales tienen personalidad juridica para fomentar la filantropia, atraves de instituciones para ayudar los segmentos sociales mas vulnerables, las fundaciones, las de asistencia social, y se sostienen de ayuda economica de empresas y personas que donan o dan aportaciones para que realizen sus trabajos. -Parecía molesta a partir de ahora- Sin embargo bien haria el estado en vigilar que cumplan sus funciones para las que fueron creadas, porque muchas de estas instituciones son para evadir impuestos, y enriquecer a vivales que se aprovechan de la ignorancia de las personas. -Me quedé mirando a mi mamá tratando de entender todo lo que dijo. Ella acarició mi cabecita y siguió haciendome rizos con el rizador. - Básicamente es una fiesta en la que le piden dinero a los que tienen muchos billetes para una buena causa, por ejemplo para la biblioteca pública. Pero a veces algunas  mienten y se aprovechan de las personas despistadas para quedarse con el dinero.

Ooh ahora si lo había entendido. Con lo bueno que era mi hermanito seguro segurito que daba muchos billetes. Por lo menos esperaba que pusieran comida y dulces ricos. Cuando terminó con mi cabello me mandó a ponerme los zapatos incómodos y al mirarme al espejo... ¡Iba a ser la más fea de la fiesta! En ese momento llamaron al timbre, sería mi hermano asique bajé de mi cuarto hasta la puerta de entrada y ahí estaba Camuchi, muy serio. Mi mami dijo que la saludara y dijera cuanto la quería.

- Vale mami, te saludaré si hay una cámara grabando y diré lo mucho que te quiero.

Me dio un beso y tomé la mano de mi hermano, yendo hacia donde tenía el coche. Me monté en el asiento a su lado y como siempre hacía, cerraba las puertas con cerrojo... ¡Quizá se pensaba que me iba a escapar! Me puse el cinto y arrancó el coche... ¡Y me dijo que me arreglaría el vestido! Me puse muy contenta ya estaba deseando de llegar al super piso de mi hermano. Cuando llegamos fui directa a la habitación donde me quedaba a dormir cuando iba a su casita y ahí estaba el vestido y unos zapatos ¡El vestido era muy muy muy muuuuy bonito!

- ¡Que bonito es! -Fui a ponérmelo y dejé el vestido y los zapatos feos en el baño abandonado.- ¡Me veo bien linda! ¡Muchas gracias hermanito!

Y mientras él iba a vestirse me quedé viendo un programa de preguntas y respuestas, de esos programas aprendía mucho. Hoy aprendí que el animal que come carne de otros de su misma especie se llamaba canibal, que Las Vegas quedaba en Nevada, que la caroides era una membrana del ojo, que la contínua y persistente subida general de los precios se denomina inflación y que el alcohol metilico se sacaba de la madera, entre otras preguntas más. Cuando me aburrí apagué la tv y fui al cuarto de mi hermano tocando la puerta primero. Cuando escuché su voz abrí la puerta.

- ¡Que guapo estás hermanito, vamos a ser los más guapos de la fiesta! -Pasé dentro de la habitación, contenta- ¿Puedo peinarte yo a ti?

Y como me dijo que si, yo ya sabía que peinado hacerle. Le alisaría todo el pelo y le tomaría la parte de atrás de su cabello con una gomita. Con cuidado de no pegarle tirón y hacerle daño o quemarle, terminé el peinado y dijo que le gustaba mucho como quedó ¡Estuvimos listos para irnos! Pero eso sí, me quedé pensando que sin mangas en el vestido iba a pasar frío... ¡Mi hermanito me dio la sorpresa de que me compró un abrigo muy bonito! Me cargó hasta el garaje mientras le besaba la mejilla y me agarré de su cuello para no resbalar, pero él no me iba a dejar caer. Cuando llegamos me bajó y ya estaba preparada para abrir la puerta del coche y sentarme cuando mi hermano me mandó a sentarme atrás.

- ¡Pero hermano yo quiero ir a tu lado, como siempre! -Y fue cuando me dio la sorpresa de que vendría también Shaka- ¡Vendrá señor Shaka, vendrá señor Shaka, que bien!

Me puse a saltar de alegría y cuando abrió el coche me monté en el asiento trasero. Antes de poner la llave para poner a funcionar el coche le mandó un mensaje a señor Shaka y fuimos para su casa no sin antes ponernos el cinto para seguridad. Cuando mi hermano paró y abrió los pestillos de las puertas miré por la ventana y saludé a Shaka con la mano muchas veces.

- ¡Buenas noches señor Shaka! ¡Ya me terminé de leer uno de sus libros y me gustó mucho! Mi poema favorito está en la pagina catorce. Y te he hecho un dibujo muy chulo ¡Si hubiera sabido que vendrías te lo hubiese traido!

Mi hermanito cerró las puertas cuando el señor Shaka se sentó y salimos de Sweet Valley. Ellos empezaron a conversar y como yo, no entendía nada tan solo les escuchaba mientras miraba por la ventanilla el paisaje desconocido. No se cuanto tiempo pasó pero cuando llegamos a Paris todo era precioso ¡Más precioso que nuestra ciudad!

- ¿Podemos pasar por la Torre Eiffel de regreso? ¡Yo quiero verla! Seguro es preciosa y muy grande.

Camuchi me respondió que otro día, pues seguramente hoy se hiciera muy tarde y estaría muy cansada. Asentí feliz por lo prometido y llegamos a ese lugar. Un hombre llamado "aparca coches" se acercó al coche para que lo aparcara él, pero mi hermano se negó y lo aparcó él mismo. Nos bajamos y estiré las piernas de estar todo el rato sentada. Mi hermano me tomó de la mano y entramos a ese sitio. Llegamos como a un recibidor y un hombre con cara de estar comiendo limones estaba pasando lista. El señor Shaka fue el primero de nosotros tres que dio su nombre, después mi hermano, y luego me miró a mi.

- Los niños no se permiten en esta importante gala. Esto no es un patio del colegio. Lo siento, señor Rousseau.

¡Pero yo no quería irme! Agarré más fuerte de la mano a mi hermano y me pegué hacia él. Me hacía mucha ilusión entrar... El señor Shaka y Camuchis me defendieron, pero el señor con cara de limón no quería dejarme pasar. Camus dijo de llamar al organizador del evento y este fue a buscarle. Cuando regresaron le explicaron el caso y como se le veía en los ojos que no quería invitarme, hablé yo... Con lo que mi mamá me dijo.

- Buenas noches señor, soy Jeanne Marie Rousseau, la hermana de Camus. -Me deseó también buenas noches y le tendí la mano derecha para estrechársela. El hombre se rio por el gesto y la estrechó- Primeramente decirle señor, que yo no soy una niña de parvulario. Seguidamente le planteo una cosa bien simple: Si ustedes se sostienen de la ayuda economica de empresas y personas que donan o dan aportaciones para que realizen sus trabajos... ¿No es un tanto ilógico que no quieran dejarnos pasar? Estarían perdiendo donaciones, y aunque yo solo tenga un cerdito para monedas y billetes pequeños y no vaya a donar nada, mi hermano y el gran señor Shaka Kandhari han venido para ayudar los segmentos sociales. Piense en la filantropía, señor. ¿O acaso usted no es un filantropico y lo que quiere es aprovecharse de la ignorancia de las personas? Mi mamá dice que eso debería revisarlo el estado.

Mi hermanito hizo un sonido extraño, como el que hace cuando reprime la risa. Yo sonreí porque eso me hizo pensar que lo que me dijo mi mamá esta tarde era verdad. Miré al señor Shaka por si quería decir algo y luego al señor con cara de limón y al señor no filantropico.

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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Shaka Kandhari el Vie Oct 30, 2015 7:40 pm

Fue una verdadera sorpresa el hecho de recibir de manos de mi editor una invitación a una gala benéfica en París, hecha en honor de la gran biblioteca de Sweet Valley. Y es que normalmente no se hacían este tipo de reuniones sociales para la ciudad que me había acogido desde mi llegada a Francia. Si bien era cierto que gracias a mi estatus me invitaban a todo tipo de eventos de gala en diferentes ciudades del país, normalmente prefería asistir a un número selecto de estos, solo a aquellos que poseían una causa que me interesaba a nivel personal. La biblioteca de Sweet Valley había sido mi centro de trabajo en múltiples investigaciones para mis obras literarias, y por tanto le tenía un especial cariño a aquel edificio cultural, por lo que de inmediato acepté participar en la reunión en París.

Días después conversé con mi amigo Camus Rousseau, otro gran escritor que representaba a la ciudad costera con mucho orgullo, y al tocar el tema de la gala supimos que el otro también había sido invitado, aunque en retrospectiva no era una sorpresa aquel detalle. El caballero francés sugirió que le acompañara en su coche, pues tenía pensado conducir desde Sweet Valley hasta París. Al no tener una licencia propia, los únicos otros medios de transporte que podía utilizar era el aéreo o el tren eléctrico. Mas sin embargo, acepté la propuesta de mi amigo con todo el placer del mundo, coordinando entonces la hora específica en la que pasaría por mi domicilio.

Finalmente llegó el día del evento, y me preparé sin problema alguno después de darme una ducha cálida. El traje lo había elegido desde mucho antes: Una elegante camisa blanca, junto con un chaleco color plata, y una corbata azul con finos detalles blancos. Junto a esto un pantalón gris oscuro de rallas blancas, zapatos cómodos color plomo, y un bonito saco azul marino para completar la vestimenta. Perfectamente arreglado, gracias al peinado cuidadoso de los cabellos rubios y la elección de una coleta baja, observé mi reloj de pulsera y noté que muy pronto llegaría mi amigo de cabellera aguamarina, pues me envió un mensaje de texto informándome que estaba de camino a mi hogar. Tomando mis pertenencias personales, salí de mi fortaleza de relajación y esperé en la calle la llegada del coche azul.

Con puntualidad precisa y exacta Camus arribó a mi hogar, aparcando brevemente el coche justo frente a mí. Fue entonces que noté que la pequeña dama de cabello plateado se encontraba sentada en el asiento trasero del automóvil azul, respondiendo a su animado saludo con una sonrisa tranquila y un movimiento de manos similar al de ella. Abrí la puerta del copiloto y tomé asiento – Buenas noches Camus. Buenas noches, damita Jeannie – les saludé a cada uno individualmente, estrechando la mano del hombre primero, y luego enfocándome en la flor de luna. Reí suavemente por su entusiasmo, y de inmediato le respondí amablemente – Me alegra mucho que te gustara mi libro de poemas, Jeannie. Y estaré esperando el próximo momento que nos veamos, para así poder observar el dibujo que hiciste para mí –

Partimos entonces hacía París, entreteniéndonos durante el viaje en una conversación amena acerca de nuestras experiencias con la fabulosa biblioteca de Sweet Valley, y resaltando además la importancia de conservar la literatura escrita en la cultura popular. De vez en cuando observaba a Jeannie en el asiento trasero, y parecía estar entretenida observando el panorama exterior. De hecho, me pareció muy tierno de su parte el interés que tuvo en el famoso monumento que adornaba la ciudad del romance, y mi amigo tuvo que prometerle regresar otro día para verlo. – Si desean algo de compañía el día que vengan a visitarla, tan solo avísenme y con gusto les acompaño – señalé con una sonrisa tranquila en los labios.

Y sin mayor inconveniente llegamos al sitio en donde se celebraría la gran gala benéfica, y tras un pequeño asunto respecto al aparcamiento del coche, salimos de este y nos dirigimos hacia la entrada principal, dando paso a un gran lobby en donde se encontraba un hombre vestido con traje que sostenía la lista de invitados. Fui el primero en acercarme – Buenas noches, caballero. Mi nombre es Shaka Kandhari, y aquí está la invitación que recibí – mencioné al guardia de seguridad, extendiendo el elegante trozo de cartón que me hicieron llegar como invitación. Lo miró un breve segundo y luego revisó la lista, encontrándome casi de inmediato.

Luego de ello esperé a que Camus mencionara para poder entrar los tres juntos a la fiesta, pero el vigilante dijo que no se permitían niños en la fiesta, lo que de inmediato hizo que mi amigo de cabellera aguamarina se quejara como era debido. – Disculpe caballero, pero está equivocado acerca de la damita Rousseau y su suposición acerca de su posible comportamiento. Ella es una joven mujer capaz de mantener la etiqueta necesaria durante el evento. Doy total fe de ello, y no tengo problema alguno en respaldarla – mencioné con tono educado, pero con rostro muy serio. Entendía de cierta manera la razón por la que le dieron esa instrucción, pero la pequeña flor de la luna no era como cualquier otro niño. Aún así se negó a las palabras de Camus y a las mías, lo que provocó que el estimado hombre hiciera llamar al organizador, una persona con más poder que aquel encargado de vigilar una simple lista.

Cuando el organizador de la velada hizo acto de presencia, Camus fue el primero en hablarle, pero no obtuvo una respuesta satisfactoria, solo silencio. De nueva cuenta me tomé la atribución de intervenir en honor a la damita de cabello plateado – Buenas noches, señor. Entiendo la razón por la que no desea que nuestra acompañante entre a la gala, más sin embargo le puedo asegurar que las suposiciones que está realizando son poco infundadas. La damita Rousseau posee un comportamiento impecable, con toda la etiqueta necesaria para satisfacer las necesidades del caso. Tanto el estimado caballero Rousseau como mi persona podemos dar testimonio de ello – expliqué una vez más en tono educado, intentando hacer uso de la diplomacia para hacerle entrar en razón. Pero su silencio no era muy alentador…

Con su típica viveza y audacia, Jeannie se defendió totalmente sola y de forma muy convincente. No pude evitar sonreír divertido ante el argumento que había expuesto al que sería el rostro de la gala benéfica, y por el gesto de Camus supe que a él también le había encantado. – Estimado señor, ¿cree usted que una simple “niña” diría palabras tan ciertas de manera repentina?. La damita Rousseau acaba de demostrarle que se encuentra a la altura del evento, y espero recapacite acerca de la situación – agregué con toda la seguridad y confianza del mundo. El organizador no tenía la capacidad de negar aquel hecho, una gran victoria para la princesa de cabellos de nieve.

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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Sáb Oct 31, 2015 2:12 am

Recibí una llamada telefónica de parte de mi padre, quien luego de saludarme con su típica jovialidad, procedió a pedirme lo que él llamaba “un pequeño favor”: Mencionó entonces que al día siguiente habría una reunión de gala para una beneficencia dirigida por uno de sus mejores amigos y clientes, Alexandre Bilodeau. Ese nombre me recordaba al insoportable y egocéntrico de su hijo, Jean Luc, quien siempre intentaba “sorprenderme” para ganarse mi admiración… Fue entonces que mi padre agregó que no podía ir personalmente a la reunión social, por lo que necesitaba que fuera yo en representación de la familia Lobreau. Por supuesto que me quejé al escuchar su petición, pero me recordó de inmediato que era mi deber como la heredera del viñedo familiar el asistir a reuniones de negocio para continuar nuestra supremacía en el mercado… Me mordí el labio inferior, pero terminé aceptando ir a Paris para participar en nombre de la familia. Pero como viera a Jean Luc…

El día siguiente transcurrió con normalidad, pero al regresar de mis clases en la academia de música tuve que regresar a mi hogar con más apresuro que de costumbre, empezando los preparativos necesarios para la elegante gala en la ciudad del amor y el romance. Después de un baño caliente en la tina, regresé a mi habitación y fui a mi walking closet para elegir un vestido adecuado a la ocasión. – Ese vestido negro lo utilicé hace como un mes atrás… Y ese azul está muy hermoso, pero no tengo ganas de llevar hoy ese color… – me dije a mi misma en voz baja, pasando la vista por gran cantidad de vestidos que tenía en percheros. Considerando mi ocupación como músico, era normal que tuviera vestimenta adecuada para hacer presentaciones y conciertos.

Fue entonces que observé el hermoso vestido rojo, el cual había sido un regalo de mi madre un par de navidades atrás. De inmediato tomé la preciosa prenda y busqué unos zapatos plateados para combinar. Tras vestirme, llamé a las dos criadas para que me ayudaran, haciendo que una de ellas pintara mis uñas de color rojo pasión, y la otra me peinara de forma elegante. Mientras ambas trabajaban, decidí pedirle al mayordomo Jeffrey que trajera uno de mis atriles para partitura, junto con el primer libro de la saga “Olivier Verseau”, para que lo colocara en este. Había empezado a leer tan fabuloso libro después de notar que una de mis sirvientas se la pasaba toda emocionada con la novela que se planteaba en sus hojas, y la verdad es que era uno de los mejores libros de misterio que había tenido el placer de leer. Cuando acababa las dos páginas de esa cara, le pedía al mayordomo que moviera las hojas a la siguiente.

Una vez que estuve totalmente arreglada, agradecí a todos por su ayuda y fui de nuevo hasta mi closet, en busca del antiguo joyero que me regaló mi abuelo. De allí saqué un par de pendientes de piedras preciosas y me los coloqué, para culminar con un leve maquillaje en mi rostro, resaltando los labios con un color carmesí claro. Una mirada al gran espejo reveló una elegancia impresionante a mis ojos, sonreí conforme con el resultado, deseando partir de inmediato rumbo a París para asistir a la gala.

Tras subir a mi Citroën C5, mi chofer Sebastián cerró la puerta de atrás y subió al asiento del conductor para iniciar nuestro viaje a la capital francesa. El paseo fue fantástico con las obras de Beethoven, Mozart, Schubert y Chopin como inspiradores tonos musicales, una delicia para el oído y para el alma. Apenas llegamos al lugar indicado, Sebastián aparcó frente a la entrada y bajó para abrirme la puerta personalmente. Agradecí al buen hombre y le mencioné que le esperaría en el lobby luego de dejar el Citroën en su lugar correspondiente. Caminé sin apresuro hasta la entrada, pasando la gran puerta de cristal y encontrando en mi camino a un hombre de traje con una lista. – Buenas noches. Mi nombre es Diana Marie Lobreau, y vengo en representación de Jean Antoine Lobreau, mi padre. Somos invitados importantes de la familia Bilodeau – mencioné con tono tranquilo y elegante. Por supuesto que al revisar la lista supo de inmediato que mis palabras eran ciertas, y mientras me indicaba que pasara al salón preparado para la gala, Sebastián se acercó a mí. – Este es Sebastián, mi chofer personal. Entrará conmigo a la gala benéfica, así que espero que no tenga ninguna objeción – agregué con una sonrisa serena, para luego entrar a la sala finamente adornada junto con mi hombre de confianza.

Caminamos un poco por el lugar, notando que éramos de los primeros en llegar, más sin embargo, encontré de inmediato cerca de una tarima preparada para la ocasión al señor Bilodeau. Observé a mi chofer y solo le dije con calma – Puedes disfrutar de la fiesta, Sebastián. Solo recuerda que tienes prohibido tomar bebidas alcohólicas, pero sé que no será una molestia para ti. Que te la pases bien –. En reuniones sociales a las cuales me acompañaba acostumbraba a darle libre albedrio al caballero francés, y nunca me defraudó. Me acerqué entonces al señor Bilodeau y le saludé con una reverencia – Buenas noches, señor Bilodeau. Es un placer encontrarme de nuevo con usted –. Claro que me reconoció de inmediato, pues mi padre y él eran compañeros de negocios desde que tengo unos siete años de edad. Mencionó entonces que estaba muy hermosa esa noche, y le sonreí serenamente – Gracias por el halago, estimado caballero. Y debo agradecer además la invitación tan importante que extendió a la familia Lobreau, ya que es un verdadero honor para nosotros –. Toda esa palabrería era parte de la imagen corporativa que me enseñaron a dar en eventos de este calibre. Si bien me gustaba participar en fiestas sociales de esta clase, nunca aprecié las adulaciones falsas.

Y por supuesto, tuvo que aparecer el sujeto que no tenía deseos de ver, justo acercándose a su padre en el justo instante que me encontraba en la típica conversación de negocios. Le saludé con una reverencia, tratando de mantener la sonrisa tranquila mientras escuchaba sus estupideces…

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Me disculpo por ignorar sus presencias en mi primer post. Decidí postear como si Diana hubiese llegado antes que ustedes para así no interrumpir la trama interesante que están desarrollando.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Lun Nov 16, 2015 12:38 am

Mi hermana estaba muy feliz, y eso me hacía muy dichoso al ver su inocente sonrisa. Solo con verla así de animada mi noche ya sería perfecta. Cuando llegamos a casa de Shaka su reacción me causó mucha ternura, y la de Shaka tampoco se quedaba atrás. Parecía que se conocían de hace unos meses y su amistad era muy particular.

- Vaya Shaka, parece que tienes una fiel admiradora... Vas a tener que autografiarle todos tus libros que tenga en su poder.

Bromee reanudando la marcha. La charla fue agradable y aunque Paris estuviera retirado de Sweet Valley, el viaje fue ameno. Al llegar al punto de encuentro, un aparca coches se acercó para que le diera las llaves de mi auto, y yo me negué rotundamente a requerir sus servicios. Nadie tocaba mi coche a parte de mí. Aparcado ya, bajamos y Jeannie me tomó la mano. Sin duda aquel lugar era refinado y perfecto para hacer aquella gala, pues al entrar se podía notar que no era cualquier lugar en concreto. Nos acercamos a la recepción y el hombre que atendía la lista de invitados checó sin ningún problema a Shaka, pero cuando se dispuso a dejarme entrar se atrevió a negarme la entrada, según él porque Jeannie no podía pasar con nosotros. Conmigo no se bromeaba, y mucho menos si tenía algo que ver con mis hermanos.

- Esto es absolutamente inaceptable. En la invitación claramente está escrito que puedo invitar a cualquier persona. Si quiero que venga mi hermana pequeña no es asunto de usted con quién aparezca. No traería a cualquiera a esta gala, confío en su refinado comportamiento. -Se negó de nuevo. Mi semblante se mostró más frío que antes y mi voz cambió a una más firme. No me iban a dar otro no por respuesta, y si se atrevían a negarle la entrada a mi hermana de nuevo me iría de allí con Jeannie y Shaka sintiéndolo mucho por la biblioteca pública, además de cortar el trato cordial que tenía con los organizadores del evento- No voy a aguantar sus negativas ni un segundo más. Llame inmediatamente a su superior.

Ocurrió más de lo mismo cuando el hombre llegó y le expusimos el caso. Ya iba a decir que nos íbamos y que esto no iba a quedar así, mi hermana se atrevió a defenderse ella sola. Casi se me escapa una risa, pero tuve que aguantarme... La chiquilla era como una esponja y repetía como un loro la información que escuchaba. A pesar de que mi madre fuera un auténtico diablo, instruía muy bien a Jeannie, de eso no cabía ninguna duda. Nadie más que ella podía haberle hablado de aquello. Con su desparpajo, su hermosura y su coraje se ganó la entrada a la gala... Aunque ya la tenía ganada desde el principio sin ningún tipo de prueba, pues se suponía que en la invitación no decía que los menores de cierta edad no podían asistir... Eso sí, estaba muy orgulloso de la humillación que les hizo pasar a esos dos hombres altaneros. Entramos y todo era muy elegante. La niña preguntó que donde podíamos dejar los tres las chaquetas, y nos aproximamos justo a ese lugar.

- Los hombres usualmente no nos quitamos la parte superior del traje. Solo las mujeres se quitan el abrigo.

Le entregamos la chaqueta de mi hermana al hombre que estaba a cargo de las pertenencias de los invitados y caminamos hasta donde se encontraba la gente. Pude reconocer a varias caras del lugar, y que la mayoría no eran de mi agrado. No es que fuera antisocial ni solitario... es que conocía la estupidez humana y no quería contagiarme de aquellas personas. Sobre todo de una en particular que era...

- ¡Rousseau! No sabía que ahora eras un niñero y tenías nueva novia. Desconocía que te gustaban las rubias... ¿Quizá debería ver la basura de prensa rosa que habla de ti para saberlo? -Rió de sí mismo por su pésima elocuencia- Pensaba que no ibas a venir, pues se dice que te gusta estar en tu casa siendo el hombre más antisocial del mundo.

... Briant Laborde. Ese despojo siempre estaba atento de cada paso que daba desde el primer momento en que publiqué mi primera novela y le destroné del primer puesto. Siempre quedaba por encima de él en los top ventas, y la envidia le devoraba por dentro.

- Shaka, Jeannie, este es Briant Laborde. El hombre que no entra en el Top Ten de los libros más vendidos del género de Literatura de Misterio de este año. No creo que te moleste que les diga delante de ti a mi hermana pequeña y a mi gran amigo Shaka que yo estoy en el primer puesto de ese Top.

El revés no le gustó en lo absoluto porque cambio de cara por unos segundos, pero luego para aparentar que no le importaba sonrió. Shaka le estrechó la mano por simple amabilidad. A diferencia de él, Jeannie vaciló en estrecharle la mano al escritor pero finalmente aceptó la acción con rostro serio. Un hombre elegantemente uniformado en traje de camarero se acercó a nosotros, ofreciéndonos a cada uno de nosotros champán que llevaba en una bandeja plateada. Laborde tomó una copa y seguidamente acepté otra. Mi hermana preguntó al camarero sobre si tenía batido de chocolate para ella, a lo que tuve que aguantar mi aspecto de serenidad y no dejar escapar una risa por su pregunta inocente. Shaka también tendría que pedir otra cosa, pues no podía tomar alcohol. Y de pronto cuando iba a sacarle conversación al novelista amargado se pudo escuchar un prolongado chirrío cercano que me erizó todos los sentidos. Todos los invitados de alrededor miraron a un punto en concreto, hasta Laborde puso una mueca en su rostro al ver que se trataba de un niño de papá destrozando cruelmente la hermosa melodía "Carnevale di Venezia" del gran Niccolò Paganini. Estaría resolviéndose en su tumba en esos mismos instantes. Lo más curioso era que el organizador de la gala, estaba a su lado. Por su parecido con el hombre deduje que el que destruía una de las obras maestras de Paganini era su hijo. Estaba seguro de que solo estaba intentando parecer interesante a los ojos de la dama que tenía delante y que ni siquiera le importaba un mínimo la música. Su expresión en el rostro mostraba alto nivel de desagrado en ella, y no era para menos.

- Discúlpenme, os dejo unos momentos. Creo haber visto a alguien conocido. Jeannie escoge una bebida que no sean refrescos. Conversa con el señor Laborde, seguro encontráis los tres un tema de conversación entretenido.

Besé la frente de la hermosa niña de cabello plateado. Me acomodé ligeramente la chaqueta y con tranquilidad fui hacia donde estaba ese muchacho. Descaradamente le estaba diciendo a la dama  que seguramente el violín estaba roto, mientras que su padre trataba de disimular la verguenza que sentía por las palabras de su propio hijo. Me uní al grupo posicionándome al lado de la hermosa dama que lucía un magnífico vestido color escarlata. El padre al verme aparecer, sonrió complacido y me extendió la mano para que yo le correspondiera con un apretón, pero lo que hice fue hacerle sostener mi copa de champán.  

- Buenas noches ¿Me permitirías comprobar si su violín está en perfectas condiciones? - "Cógelo" dijo. Me pasó su delicado violín como si fuera cualquier cosa sin valor, el muy hereje. Lo obtuve con mucha delicadeza y me lo coloqué de la forma más cómoda para mí, pues si me ponía el violín de cualquier manera me podría hacer daño en el cuello. Apoyé la barbilla en la mentonera y le puntualicé que la única palabra que me dedicó estuvo mal expresada- Un violín no se "coge". Un violín se "sostiene" -Inculto de m... Nos miramos directo a los ojos y me digirió una mirada de insatisfacción por corregir su lenguaje. Yo le devolví una mirada gélida- Con permiso.

Comencé un pizzicato breve, y después vino la mágica. Carnevale di Venezia, del gran Niccolò Paganini. Cerré los ojos y me sumergí en la hermosa melodía, apasionándome más y más con cada nota. No me extendí demasiado pues no quería dejar más tiempo de lo necesario solos a Shaka y Jeannie. Casi tres minutos acariciando las cuerdas con el arco y las yemas de mis dedos, y me parecieron tan solo segundos. Acabé y abrí los ojos. Se escucharon aplausos de los invitados que se deleitaron de la breve pero preciosa pieza. El muchacho quedó con la boca entreabierta. Le tendí suavemente su violín y él lo cogió, con más cuidado de cuando me lo entregó anteriormente. Lo primero, un consejo con un poco de malicia en el.  

- Si de verdad le interesa la música, debería recomendarle una buena academia de principiantes para aprender a tocar el violín correctamente sin que asesine una obra maestra. Mi hermana fue cuando cumplió los cinco años. Bueno, ella fue un caso aparte, tuvo que dejar las clases porque aprendió demasiado rápido. - Posé la mirada gélida a su progenitor, que también se le notaba sorprendido con mi interpretación. Muy pocas personas sabían que tocaba el violín- Una fiesta magnífica, le felicito. Aunque debo puntualizar que debería cerciorarse en contratar para la próxima vez a un personal más profesional que sepa algo de modales, pues me faltó a mí y a mi hermana el respeto al entrar a la gala. Le mandaré los detalles por e-mail. No menos importante, remarco también que el champán está exquisito, muy buena elección por parte de los responsables de elegirlo. -Y para finalizar mi salida, me dirigí a la chica- Por su expresión al verme tocar, adivino que le gusta la música. Auguro que le apasione tanto como a mí, pues sobre todo soy amante del violín desde pequeño. La felicito por tener tan buen gusto.-La siguiente frase la dije en voz más baja, tomándola de la mano- Si en verdad le apasiona la música ¿A qué espera para cambiar de acompañante, hermosa dama?

Posé mis labios en el dorso de la mano de la chica y la besé muy suavemente por un breve periodo de tiempo. Volví a mi posición normal y tomé mi copa de champan de la mano del organizador, y me fui de allí hacia donde estaban mis acompañantes y el novelista mal perdedor, sintiéndome mucho mejor por haber humillado un poco a ese criajo.

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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Jeannie Rousseau el Dom Nov 22, 2015 11:43 pm



¡Y que bien que les pude convencer a esos señores! Menos mal y mi mamá me explicó cosas sobre una gala benéfica. Miré a mi hermano con una gran sonrisa y los tres pasamos a la fiesta. Le dejamos mi abrigo a un hombre que trabajaba en guardar las cosas de la gente. También aprendí que normalmente los hombres no se quitan la chaqueta en las fiestas. La verdad verdadera es que me imaginaba esta fiesta de otra forma... ¡Ya sabía que era una fiesta de gente seria pero ni siquiera había globos! No se porque ya empezaba a pensar que iba a aburrirme un poco... Pero solo era una sensación, me alegraba mucho muchísimo haber venido. Observaba a todos atentamente, había señoras muy guapas con unos vestidos preciosos ¡Pero el mio era el mejor porque me lo regaló Camuchis! Y mi peinado también porque me lo arregló mi hermano que no sabía peinar a chicas y le puso mucho empeño.

- ¡Cuantas personas hay aquí! ¿Conocen a alguno de ellos? Seguro que sí ¡Oh creo que a esa mujer la vi en la tele, y a esa otra de la derecha también!

Caminamos los tres juntos hasta que se nos apareció un hombre alto, ancho y de sonrisa de medio lado que creía haber visto en alguna revista... Supongo que en alguna que saldría mi hermano, porque siempre veía las revistas donde él aparecía y guardaba las páginas. Ya creía que iba a ser simpático con nosotros pero no me gustó ni un poquititito cómo le habló a mi hermano Camus. ¿Y de dónde sacaba que tenía novia? A mi no me había dicho nada de que tenía novia rubia, ese hombre era un mentiroso. Miré al señor malo fijamente ¿Porqué trataba así a mi hermanito? Al presentarnos lo comprendí todo ¡Solo estaba celoso! Pero aún sabiendo que solo era envidia no me gustaba ese hombre. El señor Shaka tuvo unas palabras con él y le estrechó la mano, pero en verdad yo no quería hacer lo mismo. Para no ser una niña maleducada lo hice.

- Hola señor Laborde. Mi nombre es Jeanne Marie Rousseau y tengo diez años.

-Un gran nombre para una chiquilla tan pequeña.

Nos estrechamos la mano... Tampoco parecía tan malvado por ahora, solo envidioso. Vi por allá a un señor venir con copas en una bandeja. Seguro que solo traía cosas de beber para mayores... Me puse de puntillas para ver que había en las copas y no me equivoqué al adivinar que no podía tomar de esa bebida.

- Oiga usted señor camarero elegante ¿No tienen aquí batido de chocolate? -Él dijo que no, y me quedé extrañada- ¿Ni de fresa ni de vainilla...? ¿No? ¿Y para que sirve una fiesta tan grande si luego no tienen ni siquiera batido de chocolate?

Ya iba a decirle que me dijera si tenían zumo cuando tuve que toparme los oidos con las manitas. Alguien se puso a interpretar una melodía en violín que más que parecer bonita era como arañar un cristal con unas uñas largas...

- ¡Ay que sonido tan horroroso!

Grité cuando la persona que arañaba las cuerdas de violín paró de hacerlo, para alivio de todos. Suspiré destapando mis orejas y juntando mis manitas aliviada... Mi hermano no mostraba ningún tipo de desagrado pero yo sabía que eso no le gustó nadita nadita. Pronto se despidió por un rato de nosotros diciendo que había visto a alguien conocido... ¡Yo quería ir con él! Pero me dijo que me quedara allí a ordenarle al camarero algo de bebida menos refresco. Asentí con la cabeza y me dio un beso cariñoso, a lo que sonreí muy contenta y yo le besé la mejilla. Cuando se fue miré al hombre con la bandeja de copas.

- Entonces un quiero un vaso con agua, porque el agua es buena para la salud. ¿Sabían que el cuerpo humano es más del 70% agua? ¡Lo estudié en el cole!

Y entonces el señor Shaka eligió que le apetecía beber y el hombre se fue para volver después a traer nuestras bebidas. El escritor que ni entra en un Top 10 se quedó mirándome por unos segundos como si fuera niña malcriada y yo le saqué la lengua cuando dejó de mirarme y puso atención al señor Shaka, que comenzó a conversar con él. El camarero de antes apareció con nuestros vasos y con otra bandeja, esta vez de comida

¿De qué son? - El hombre dijo que había canapés au foie gras, Carpaccio de boeuf, Mousseline de fromage frais au saumon fumé et kiwim Verrines exotiques aux crevettes et avocat, Blinis au saumon fume y Tartare de saumon, Vol-au-vent chauds de poularde aux champignons y Feuilletés au roquefort et aux éclats de noix. Yo me quedé mirando los pequeños aperitivos- Ah ya... ¿Puedo coger uno de cada?

Él en vez de estar allí todo el rato a que comiera uno a uno, me dio la bandeja completa, aunque había pocos de cada, la verdad... ¡La compartiría con mi hermano y el señor Shaka, pero con el escritor feo no! Con una manita sostenía la bandeja y con la otra comía. Los miré todos y aparté a un lado la comida en miniatura para el señor Shaka, que no podía comer carne ni cosas hechas con leches... ¡Con lo ricas que eran ambas cosas! Interrumpí un momento la charla de los mayores.

- ¡Señor Shaka como no eres carnívoro te aparté toda la comida en miniatura de herbívoros para ti!

Comer los canapés y beber sorbitos de agua y el hombre feo me robaba mi comida, como tenía aspecto de comer mucho no tardé en comerme los más ricos, y los que no me gustaron se los dejé para él. Cuando la acabamos le pasé la bandeja a otro de los camareros que había por allá junto con mi vaso vacío. En eso que viene una señorita con un micrófono a hacerle una entrevista a Laborde y también había un chico grabando todo con una cámara de esos de la televisión. Y mientras yo les miraba desde un poquitito más alejada con el señor Shaka para no molestar en la entrevista seria, escuché una melodía de violín, esta vez preciosa. Di un brinquito para ver quién tocaba, porque como era bajita no podía ver bien pegué un gritito de alegría que no fue bien visto por el señor Laborde, que paró de hablar para prestarme atención con una mirada bien fea. Pero yo no le presté atención porque no se la merecía por tonto.

- ¡Mira señor Shaka! ¡El que está tocando el violín es mi hermanito Camuchi! ¿Le viste alguna vez hacerlo?

Dije felizmente sin poder aguantar la emoción, haciendo que el chico de la camara gigante apuntara hacia mi por hablar tan alto, después enfocó a lo lejos dirección a mi hermanito. Cuando iba a echar a caminar hacia donde estaba mi hermanito tocando el violín, la señorita entrevistadora me paró y me preguntó que si Camus Rousseau era mi hermanito. Yo asentí rápidamente muy orgullosa de mi hermano mayor. Cuando terminó de tocar mucha gente aplaudió,y yo la que más. Volviendo a lo que me preguntó la mujer...

- ¡Sí, es mi hermanito del medio! ¿A que toca muy bien el violín? ¡Y eso no es nada! Mi hermanito toca canciones muy difíciles. Yo también tocaba el violín antes pero ya no porque se me rompió porque mi perrito lo cogió y lloré mucho y mi mamá me dijo que cuando fuera más mayor me compraría otro... - Me acordé de una cosita que me dijo mi mami antes de salir de casa- ¡Hablando de mi mamá, me dijo que la saludara! ¿Puedo saludar a mi mamá? -Ella dijo que sí, con una sonrisa divertida. Miré a la cámara y lancé un beso- ¡Hola mami buenas noches, te quiero mucho! Camuchi me peinó y me compró este vestido ¡Mira que bonita voy! -Y después de eso me empezó a preguntar cosas de mi hermano, que si tenía novia, que desde cuando tocaba violín, que como se llevaba con mi mamá, que si no se cuantas mil cosas. ¡Aha! ¡Noo! Esa señorita era en realidad una "depredadora de la prensa basura", no debía de hablar cosas de mi hermanito con ella- Mejor entreviste al señor Shaka o siga con el que no entra en el Top 10...

Pero insistió en que tenía que contestar sus preguntas. Aunque el señor Shaka les decía que mejor no me hiciera preguntas no le hicieron caso y seguían molestandome. Vi venir a mi hermano y le sonreí muy alegre. Noté que apretó el paso cuando se dio cuenta de que la depredadora de la prensa basura me estaba acechando. Se puso delante de mi y yo me escondí detrás de él mirando por un costado de sus piernas para ver que pasaba. "Se acabaron las preguntas". Y ahí la mujer paró de molestar y quiso entrevistar al señor Shaka y a mi hermanito a la vez.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Shaka Kandhari el Miér Dic 02, 2015 10:01 pm

Y por supuesto los caballeros encargados de la entrada al evento nos dejaron pasar luego de aquella clase magistral dada por la pequeña flor de la luna, y como no adorarle si además de decir la verdad lo hizo con gala, firmeza y hermosura. Ella sola fue capaz de dejar perplejos a dos hombres que le consideraban inferior, y debía sentirse orgullosa de su propio logro. Con la tranquilidad restaurada, caminamos sin problema por el pasillo que llevaba al gran salón de reuniones, haciendo una pequeña escala para dejar el abrigo de la damita Rousseau con el encargado del cuarto de pertenencias.

Muchos conocidos aparecieron a mis ojos, varios personajes populares que acostumbraban a participar en galas elegantes como esta, y con quienes tuve contacto breve durante mis propias incursiones en este mundo. Intentaría saludarles personalmente para agradecerles su apoyo a mi último libro lanzado al mercado, pues algunos de ellos patrocinaron directamente mi investigación filosófica. Escuché la voz de la pequeña dama, y reí suavemente con su afirmación de haber visto algunas de esas personas en la televisión. – Estás en lo correcto, damita. Esa distinguida mujer es la presentadora del diario matutino, y su acompañante es una reportera muy popular entre los jóvenes – respondí a sus palabras señalando la ocupación de ambas celebridades de la televisión.

Sin embargo, un hombre desconocido interrumpió nuestra caminata y conversación, dirigiéndose directamente a mi amigo Camus con demasiada familiaridad e incluso soberbia excesiva. Por supuesto que un caballero como el hombre de ojos azules no dejaría que aquello le afectara, y terminó presentándonos a quien era su escritor rival: Briant Laborde. Por alguna razón en particular su nombre sonó conocido a mis oídos, aunque por desgracia no podía recordar donde lo había escuchado antes. Tras las palabras de Camus, me acerqué para estrechar su mano con cortesía, mientras mencionaba con tono calmado – Buenas noches, señor Laborde. Mi nombre es Shaka Kandhari. Es un placer conocerle… Aunque debo resaltar que su nombre me es un poco familiar, y por desgracia, no recuerdo en este momento el porqué… ¿Es usted participe en constantes galas benéficas? –. Aquella última pregunta ciertamente me daría un poco de luz, aunque el hombre respondió que en realidad había participado en muy pocas.

El escritor saludó entonces a la pequeña Jeanne, aunque la joven dama se concentró luego en pedir una bebida. Claro que, no esperaba que estas personas tuvieran algo que ella quisiera tomar… De hecho, hasta cierto punto creo que tampoco habría algo para que yo tomara… Y en eso un sonido horripilante llegó a mis oídos, por lo que al buscar la fuente encontré a un joven masacrando a un pobre violín del otro lado del salón. La música no era mi especialidad, más sin embargo, era obvio que aquel amateur no había estudiado ni quince segundos el arte de ocupar dicho instrumento… Al acabar, pude notar en el rostro de mi amigo de cabellera aguamarina cierta mirada de desagrado. Me pregunté honestamente que haría al momento de mencionar que le esperáramos, pero respeté su decisión y solo le aseguré – No te preocupes, amigo. Ella estará conmigo en todo momento – mencioné amigable al hombre, quien sabía que su hermana menor estaba en buenas manos.

Después de dejar que la pequeña flor de la luna pidiera su bebida, tan solo me dirigí hacia el camarero y pregunté amablemente – Disculpe caballero, ¿qué bebidas no alcohólicas tiene disponibles esta noche? –. El hombre me miró extrañado por haber preguntado eso, y supuse que pocas personas en esta fiesta rechazarían una copa del champán o vino que estaban sirviendo actualmente… El caballero solo dijo que tenía agua mineral y agua tónica. – Le agradecería mucho si me trae un agua tónica con hielo, por favor – solicité finalmente, a pesar de que en realidad no era lo que me apetecía.

Volví la mirada al señor Laborde, y esta vez hice otra pregunta acerca de él – Dígame, señor Laborde, ¿con qué editorial se encuentra trabajando actualmente?. Hoy en día es un poco complicado encontrar una casa editorial de confianza, aunque debo mencionar que he tenido la fortuna de trabajar con uno de los más reconocidos editores del país –. Y fue entonces que el hombre mencionó un reciente cambio de su casa publicadora, citando algunos problemas con la persona que debía editar sus libros, y la falta de cooperación entre ellos. Cuando mencionó el nombre de su pasado editor, supe en ese instante donde había escuchado su nombre: Aquel había sido el escritor malcriado que le sacó canas al hombre que supervisaba mis propias obras literarias, y que al mismo tiempo era un amigo cercano. – Así que trabajó con Albert Bellevenue. Es toda una coincidencia que mi amigo personal estuviese anteriormente a cargo de sus obras, quien debo mencionar también es considerado uno de los mejores talentos en la industria editorial… – tras mencionar aquello, su mirada y la sonrisa se apagaron levemente. Yo sabía la historia detrás de ese “cambio” que tuvo de editorial, y seguramente él contaría a todos los demás una fábula diferente… Albert me comentó que la última obra que este caballero le presentó poseía una literatura muy poco atractiva, un argumento con sentido nulo, y una secuencia de acciones que incluso él mismo no pudo seguir. Y esa fue la razón por la que el presidente de la editorial le canceló el contrato que tenía con ellos…

El señor Laborde permaneció en silencio, sin saber que decir al respecto. Por mi parte, giré para poder recibir de parte del camarero mi vaso de agua tónica con hielo, tal y como lo había solicitado. Agradecí los servicios de aquel caballero, y posé la mirada en la damita Jeannie, quien sonreía mientras comía algunos aperitivos de la bandeja que le dejó el camarero sobre sus manitas. El escritor volvió a dirigirme la palabra, esta vez preguntándome él qué clase de obras escribía, pues no había escuchado nunca de mí. – Mi campo de especialización es la filosofía, y es allí donde publiqué múltiples obras exitosas, producto de mi investigación constante en la biblioteca de Sweet Valley. Es por ello que tengo mucho respeto por tal institución pública… – respondí inicialmente a su pregunta, haciendo una breve pausa para tomar un sorbo de mi bebida. – También he publicado algunas obras de poesía que tal vez llegue a conocer si es conocedor de los últimos éxitos literarios en dicha rama – agregué con una sonrisa tranquila. El caballero con el que conversaba no dijo nada, quizás por desconocimiento de mi popularidad, o tal vez simplemente no eran áreas de su interés personal…

La damita Jeannie llamó mi atención y me señaló que se tomó la molestia de guardarme todos los aperitivos que pudiera comer, un gesto muy hermoso de su parte. Le sonreí alegremente, colocando la mano suavemente en su hombro como gesto cariñoso. – Muchas gracias, damita Jeannie. Con tu permiso, tomaré algunos – mencioné suavemente, tomando entonces uno de los canapés de setas que estaba en la bandeja. También me hizo un poco de gracia que llamara a la comida “de herbívoros”, pero luego le explicaría las palabras correctas, pues estaba seguro que lo entendería rápidamente.

Repentinamente se le acercó a Laborde una periodista con un camarógrafo, y de inmediato les di espacio para que hicieran su trabajo mientras permanecía junto a la pequeña dama albina. Claro que pocos segundos después, presenciamos una escena poco peculiar, la cual era protagonizada por mi amigo Camus. Estaba del otro lado del salón ejecutando el violín de forma magistral y profesional. – Es la primera vez que veo a tu hermano tocar. Es muy bueno con el violín – le respondí a la pequeña Rousseau, quien estaba emocionada al ver el talento de su hermano mayor.

Por desgracia, la reportera sensacionalista se dio cuenta de todo y se le acercó a Jeannie para preguntarle sobre las habilidades de Camus como violinista. Pero de un momento a otro se salió de control el asunto, y tuve que intervenir. – Señorita, creo que es hora de que deje a la damita en paz – mencioné con firmeza, incluso llamando su atención con un tono serio y con la palma de la mano abierta para interrumpir el contacto visual de la mujer con Jeannie. Sin embargo, ella insistía con las preguntas acosadoras. Justo el momento en el que iba a alzar el tono de mi voz, noté que mi amigo venía de regreso, y él pudo detener con mayor eficiencia a la cazadora de noticias.

Después de ese incidente, la mujer permaneció frente a nosotros, pero ahora se concentraba en hacernos preguntas a Camus y a mí. – Tenemos aquí la agradable sorpresa de encontrar a dos de los más famosos escritores en la gala: Se tratan de Camus Rousseau y Shaka Kandhari. Puedo observar que ambos sois amigos, pero es la primera vez que se les ve juntos en público. ¿Cómo se conocieron? – preguntó la entrevistadora, y Camus se encargó responderle. Como la mujer quedó inconforme, me observó a mí y colocó el micrófono cerca. – Nos convertimos en amigos gracias al interés común por la literatura – agregué con tranquilidad. De nueva cuenta el rostro de la entrevistadora mostraba descontento, así que pasó a la siguiente pregunta – Camus, ¿dónde aprendió a tocar el violín de forma tan hermosa? – esta fue dirigida únicamente al hombre de cabellera aguamarina, por lo que permanecí en silencio. Sin embargo, cada segundo que pasaba notaba la impaciencia de la mujer con el micrófono, y supuse que la información que obtenía no era de su agrado…

Volvió su atención en mi – Shaka, ¿son ciertos los rumores acerca de su relación con una mujer rubia? – preguntó con una sonrisa en los labios. – Es la primera vez que escucho ese rumor. Obviamente no es cierto – respondí con amabilidad, pero tampoco me extendí demasiado. Ya había escuchado en muchas ocasiones de parte de mi editor que me cuidara de este tipo de situaciones. De vuelta con Camus, le hizo una pregunta similar, aunque ni siquiera mencionó un tono de cabello específico para la supuesta novia que le observaron. Luego de eso, ella terminó dándonos las gracias y simplemente dándose la vuelta para finalmente alejarse de nosotros a paso lento…
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Vie Dic 04, 2015 5:38 pm

El chiquillo malcriado intentó darme un beso en el dorso de la mano, pero le negué ese placer sin contemplación alguna. Entre todas las tonterías que estuvo hablando, noté de inmediato que traía un hermoso violín en sus manos, un instrumento que posiblemente no se encontraba protegido de las animaladas de este bárbaro con dinero, cosa que me preocupaba enormemente, pues parecía ser uno muy costoso y elaborado… – ¿Podría observar el fino instrumento que lleva en sus manos, Jean Luc? – pregunté con una sonrisa tranquila a modo de camuflar la intención de simplemente querer examinar de cerca aquel violín que llamó mi atención. Pero por supuesto que el gorila se tomó la pregunta como si estuviese asombrada de verle con la preciosa pieza tallada de madera, y pasó a mencionar que era un experto en el instrumento,  cosa que dudaba mucho por su total falta de coordinación audio-motriz… – No quiero molestarle. Tan solo deseaba observar personalmente el violín – dije para intentar disuadirle, simplemente porque su padre aún estaba allí frente a mí y no quería dejar mal la reputación de los Lobreau… Pero estaba a punto de asesinar al chiquillo si se le ocurre…

“¡Esta rata inmunda está asesinando el pobre violín!” me dije a mi misma alarmada por la barbaridad que estaba haciendo ese mono súper desarrollado. "Carnevale di Venezia" del maestro Niccolò Paganini sonaba en alguna parte del ruido exasperante que estaba haciendo el animal con documento de identificación, e incluso su padre torció la boca en gesto desaprobatorio ante tan avergonzante espectáculo. Lo peor de todo es que el joven hombre creía tener el mismo talento que yo, cosa imposible para un simio como él… Incluso alguien gritó totalmente honesta diciendo que era “un sonido horroroso”, lo que finalmente provocó que Jean Luc dejara de tocar… Gracias a todos los cielos…

Espera, ¿Qué? ¿Esta rata quiso justificarse al decir que el violín estaba roto?. Es la peor excusa que pudo haberse inventado para su falta de talento musical. Hasta un oso gris es capaz de conseguir un mejor sonido en aquel instrumento si lo comparaba con él… Estuve a punto de decirle de que se iba a morir por el sacrilegio a tan hermosa música, cuando de repente apareció un hombre elegante junto a mi persona. Su cabellera de color aguamarina y rostro serio me dio una sensación de familiaridad que llamó mi atención completamente, y no estaba segura de donde lo conocía… Lo que es cierto es que, a diferencia del simio, este caballero tenía estudios en el arte del violín, pues su agarre fue firme pero delicado desde el primer instante que colocó sus manos en el fino instrumento. Además, tenía una personalidad muy agradable, o al menos eso me pareció tras darle una lección al hijo del organizador, lo que me dibujó una sonrisa complacida en los labios.

Un pizzicato fantástico, seguido de una interpretación alegre y sublime de “Carnevale di Venezia”, digna de honrar la memoria de su autor con su ritmo. Sonreí feliz de poder escuchar tan exquisita interpretación improvisada en medio de esta fiesta aburrida, y comencé a tener un interés especial por aquel hombre misterioso que supo ganarse a los presentes con una melodía limpia y bien cuidada. Aplaudí sin dudarlo una vez que terminó su ejecución, y noté como Jean Luc se había quedado sin palabras ante el talento ajeno. Esa imagen no tiene precio, y me hubiese encantado tomarle una foto, imprimirla y enmarcarla en mi sala para reírme el resto de la vida… Además, me encantaron las palabras que le dirigió al simio, y creo que agregaría yo misma algunas sobre el tema… – Lo ve, joven Jean Luc. Su violín es perfecto en todo sentido, una pieza fina capaz de encantar hasta a la mujer más bella del mundo. Tan solo necesita aprender a ocuparlo apropiadamente – le mencioné al chico malcriado con una sonrisa amable en los labios. Y esperaba que con eso dejara de molestarme gracias a la humillación sufrida…

El hombre de cabellera aguamarina se enfocó en mí, asegurando que vio en mis ojos la pasión por el violín, un comentario que por supuesto hizo que soltara una risilla divertida pero femenina para darle la razón. Los amantes de tan hermoso instrumento musical tenían un brillo especial en sus ojos al momento de observar presentaciones que llegaban a iluminar su alma. – No sé equivoca en su presunción, distinguido caballero. Se encuentra en lo cierto acerca de mi amor por el violín – respondí para confirmarle sus sospechas bien infundadas. Pero luego me propuso que básicamente encontrara mejor compañía, una sugerencia que sinceramente seguiría después de tener unas palabras finales con el señor Bilodeau.

Tras un beso en el dorso de la mano, el hombre misterioso se fue caminando hacia el otro lado del salón. Si todos los hombres fueran así, tal vez me sentiría más cómoda en este mundo… Antes de que Jean Luc dijera alguna otra tontería, mi mirada encontró el rostro del organizador de la fiesta. – Me alegra saber que los invitados se encuentran disfrutando plenamente la fina selección de vinos y champanes provenientes del viñedo Lobreau, como en ocasiones previas en donde tuvo la cortesía de colocar su confianza en nuestro producto. Le agradezco mucho el habernos elegido – agradecí su elección incluso con una pequeña reverencia francesa, típica de la época de la realeza. Era parte del protocolo familiar ofrecer ese tipo de comentarios para incentivar a nuestros clientes a realizar futuras inversiones en nuestro viñedo. El hombre agradeció el apoyo de mi familia, y decidí entonces despedirme de él para ir a otra parte de la gala – Ha sido un placer verle, y espero continúe en contacto con nosotros. No deseo entorpecer su noche, por lo que me retiro – añadí con otra reverencia, a la cual respondió con una similar. Y antes de que el simio se me acercara, me di media vuelta y caminé hacia el camarero que se encontraba a unas cinco mesas de distancia, para tomar una copa de champán entre mis dedos.

Tuve curiosidad de saber en donde se encontraba el hombre misterioso de porte elegante y rostro familiar en ese instante, así que le busqué con la mirada por toda la sala y lo encontré junto a un grupo de personas. Uno de ellos, un hombre vestido de azul y gris, me pareció ser el profesor Kandhari, uno de los maestros que tuve durante mi tiempo en el famoso instituto Sweet Amoris. Su cabellera rubia y su aspecto fino eran simplemente reconocibles luego de tener el placer de verle dar clases durante todo un año entero. Con una sonrisa tranquila, y después de un leve sorbo al burbujeante líquido, me acerqué a ellos al momento en el que un par de reporteros estaban alejándose.

– Buenas noches, profesor Kandhari. Es una agradable sorpresa encontrarle en esta gala benéfica – le saludé con respecto y una sonrisa tranquila en los labios, y como no, él también me reconoció de inmediato, mencionando que me veía muy bien esa noche. – Muchas gracias por su halago. Siempre es un gran cumplido que un caballero como usted se tome la molestia de ofrecer tales palabras – añadí mientras hacía una reverencia a mi ex-profesor. Él procedió a presentarme a sus acompañantes, Camus y Jeanne Rousseau. La pequeña niña era toda una monada, y le ofrecí la mano primero para saludarle. – Tienes un nombre muy hermoso, Jeanne. Además, eres muy bonita – le dije a la menor de los hermanos que iba conociendo. Aunque en realidad, al mayor de ellos ya había tenido el placer de tratar antes…

Observé aquellos ojos azules llenos de misterio, y le mencioné con tranquilidad. – Es un placer verle de nuevo, señor Camus Rousseau. Veo que además de ser un excelente violinista, es también un reconocido escritor de novelas de misterio. Debo confesarle que me encuentro leyendo el primer libro de su saga “Olivier Verseau”, y es toda una aventura que planeo continuar disfrutando – le mencioné con una sonrisa tranquila, aunque para que dudar que aquel gran hombre era uno de los más interesantes que conocí en mi vida. – Si no tuviera otras preferencias personales, sería usted el hombre perfecto en mi mundo – añadí sin ocultar el hecho que estaba pensando en ese instante.

Luego de una pequeña pausa, en la cual noté que los reporteros se volvían a acercar a este sitio, por alguna extraña razón, tan solo concluí diciendo – He tomado en cuenta su propuesta, y estoy de acuerdo en que debo encontrar un acompañante adecuado para mí. Si no le molesta, me quedaré a su lado para disfrutar un rato de la velada actual –. Para que ir a otro lugar cuando Camus Rousseau y Shaka Kandhari se encontraban allí, dos de las personas más interesantes que encontré en esta gala por mera casualidad de la vida, y personas cultas con las que valía la pena invertir mi tiempo.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Sáb Dic 05, 2015 10:47 pm

Terminé mi copa del excelente champagne dando un último sorbo. Mi buen humor se desvaneció en ese mismo instante al ver de lejos a los reporteros hablando con mi hermana ¿Qué demonios estaban haciendo ahí? Pasé entre los invitados rápidamente esquivando a un camarero con una bandeja en la que dejé habilidosamente mi copa vacía. Llegué hasta el lugar de la entrevista y me puse frente a mi hermana, que se escondió detrás de mí para protegerse de la lente de la cámara. Si hubiera sabido que esto pasaría no hubiera traído a mi hermana, o incluso mejor, no hubiera venido a esta gala. Después de ver la sorpresa de que habían dejado entrar a la prensa al gran salón me pensaría volver a pisar una gala benéfica en toda mi vida.

- Se acabaron las preguntas.-Remarqué mi exigencia. La entrevistadora la dejó tranquila. La gelidez de mis palabras e incluso de mi mirada hizo que la reportera parase de hablar con Jeannie. El cámara enfocaba directo a mis piernas, donde se encontraba asomada mi hermana por uno de los lados. Ella saludó con una mano agitándola tiernamente, pues no sabía que hacer. Escuché que la reportera quería hacernos una entrevista a mi amigo y a mi. En vez de dirigirme a la mujer, miré directo al cámara-Deje de apuntar a mi hermana. La entrevista es para el Señor Kandhari y para mí.

Desde los inicios de mi fama, nunca vieron una sonrisa en mi rostro y siempre estaban expectantes a ver si podían cazar una fotografía o un video al escritor del corazón de hielo. Sabían perfectamente que mi hermana pequeña me podría sacar una sonrisa. Me deslumbró un flash, pues llegó un paparazzi. Mi humor iba cayendo en picado mientras hacía las preguntas.

-Nos conocimos por una amistad en común. –Como nunca quedaban conformes con la mayoría de mis respuestas, le hicieron la misma pregunta a Shaka, que contestó con un poco más de detalle. Su siguiente pregunta fue dirigida hacia mí, y me preguntó sobre cómo había aprendido a tocar el violín- En una excelente academia de música en Paris. –Inmediatamente después la mujer perdía más la esperanza de que contestáramos algo que llenara portadas de páginas web y revistas de salseo, incluso se preguntaron a Shaka si estaba interesando en una mujer rubia. Obvio su siguiente pregunta era para mi.- No, no hay ninguna mujer en mi vida. –Mi hermana tiró un poco del pantalón y miré hacia abajo. Se señaló a si misma para que la tuviera en cuenta… Jeannie no ayudaba a que la reportera se desinteresara de nosotros- A parte de mi querida hermana, por supuesto.

La reportera soltó un "Aww" como si estuviera viendo un video de gatitos en internet. Pero al ver que no dije nada de ninguna otra mujer no se interesó en preguntar algo más.


Mañana completo el post entero, tengo que irme:
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Jeannie Rousseau el Miér Ene 06, 2016 7:26 pm



Salí de detrás de las piernas de mi hermano cuando los de la tele se marcharon y en eso que llega una mujer muy linda ¡la chica más bonita de la fiesta! Su cabello, sus joyas, su vestido... Me quedé mirando la parte de abajo del preciosisisisimo vestido, y luego hacia arriba ¡Yo quería ser como ella de bonita cuando sea mayor!

- ¡Hola muy encantada de conocerte! Me puedes llamar Jeannie. ¡Eres la más guapa de la fiesta, me gusta mucho tu vestido!

Dejé hablar a los mayores sin decir nada más, y esque comenzó a hablar con mi hermanito sobre su libro. ¡Siempre hablaba con la gente de sus libros! Ya estaba acostumbrada. Pasó el mismo camarero de antes y le saludé con la mano desde alli, me preguntó sonriendo si podía servirme algo y le dije que lo de antes estaba bien. No tardó mucho en llegar y traerme una nueva bandeja con una copa de agua. Bebí sorbito y comí varios ofreciendo de nuevo a señor Shaka los de herbívoros, pero había solo dos.

Miré a los lados para ver si el camarero estaba por allá para pedirle canapés para el señor Shaka y vi a las tres personas de la prensa basura. Cuando iba a avisar a Camuchis de que venían la chica bonita parecía que se le confesó amor a mi hermano... O algo así. La miré con las cejas subidas de la sorpresa con la bandeja de canapés en las manos. Las luces de los flashes me cegaron y tuve que cerrar los ojitos porque si no se pondrían a llorar porque eran muy sensibles a los brillos. ¡Ya no quería que estuviersn más allí y mi hermanito estaba molesto! Pasé decidida y ¡FIUM! Sin pensarlo les tiré todo encima al que llevaba la camara grande, quedando llena de comida y a la mujer preguntona la copa con el agua y ahí se quedó calladiita mirándome bien feo. El de la camara de fotos se quedo parado, a él solo le llegaron algunos a los pies. Me sentía un poco mal por tirar alimento, luego le pediría perdón al niño Jesús.

- ¡Lo siento muchito, lo hice sin querer queriendo!

Por el sonido bien fuerte que hizo la bandeja al tocar el suelo de golpe la gente se giró a ver que ocurría y unos hombres con uniforme de seguridad los sacaron de allí. Miré de forma inocente a la gente y un camarero recogió todo, tomando de mi mano la copa vacía para llevarsela. Mi hermano me observó y le sonreí traviesa, yendo a su lado nuevamente, tomandole del brazo para buscar sus caricias.




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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Miér Ene 06, 2016 7:36 pm

Justo en el instante en el que se marchaban, escuché cercana la voz femenina de la muchacha con la que tuve el placer de intercambiar unas palabras hace escasos minutos. Parecía que conocía a Shaka, y me enteré momentos después, cuando nos presentó, de que fue su profesor el anterior curso en el instituto donde ejercía. Era toda una dama elegante y refinada, por lo que podía ver. No me fue sorprendente el saber que me conocía por mis libros, de hecho mencionó que estaba leyendo la saga de Olivier Verseau.

- Es un placer conócela, señorita Lobreau. Espero que la lectura de "Olivier Verseau" sea de su agrado en los siguientes libros de la saga.

En ese momento me di cuenta de que los reporteros, cámara y fotógrafos volvieron al ver que había una dama entre Shaka y yo. Ya les iba a decir que se marcharan a grabar a otro lado cuando la señorita Lobreau dijo una confesión más extraña que escuché que me hicieron frente a una cámara. Y para rematar la exclusiva dijo en voz alta que aceptaba mi propuesta de pasar el resto de la noche conmigo. Flashes, preguntas sobre de que conocía a la chica, que si era mi interés amoroso y muchas otras cosas disparatadas, la camara grabando... Ya iba a cometer un asesinato en cadena cuando mi hermana salió de algún lugar y estampó "sin querer" una bandeja de canapés en la cámara y un vaso de agua encima de la reportera. Se disculpó pero luego cuabdo se giró a mirarme me sonrió de manera traviesa... Le debía una buena a mi hermana por venir en el momento justo. Para rematar, aparecieron dos guardias de seguridad para sacar a los paparazzi, pues parecía que literalmente la prensa tenía prohibido el paso al lugar, lo cual era lo más normal y no se porqué no se nos ocurrió antes a ninguno de los presentes. Volví mi vista hacia la muchacha y Shaka. Ella se merecía una respuesta a sus sinceras palabras, pues no iba a tratar mal a una conocida de un amigo. Si fuera una desconocida la mandaría elegantemente a que se fuera de nuevo a por el tipejo del violín.

- Gracias por el halago, señorita Lobreau, es todo un honor que una persona que le gusta tanto la música me dedique esas palabras. Esta bien que elija quedarse al lado de su ex profesor, puede permanecer con nosotros sin ningún problema por mi parte. -Que menos que sacarle algo de conversación a la muchacha de cabellos oscuros- Por casualidad, ¿No será pariente de la familia que tiene un viñedo muy famoso? Solo tomo vino en ocasiones especiales como esta, pero ¿Quién no conoce los excelentes vinos Lobreau?

Lo más seguro es que estuviera equivocado, pero había que sacar algún tema de conversación que no fuera el de mi persona junto con su sexualidad. Sentí la manita de Jeannie en mi brazo y yo le presté atención acariciando su mejilla izquierda, sin quitar mi expresión seria y ahora calmada de mi rostro. Ella me dedicó una sonrisa preciosa, y yo un pellizquito en la nariz que la hizo reir. Se me hacía bien difícil no mostrar emociones ante su inocente ternura.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Shaka Kandhari el Lun Feb 01, 2016 10:41 pm

Para nuestra fortuna, la señorita reportera se canso de hacer preguntas poco informativas sobre nuestras personas, y aunque esperaba que indagara acerca de las obras literarias que orgullosamente nos representaban, aquello nunca ocurrió. Ciertamente pertenecía a la prensa amarillista, y solo buscaban alguna excusa para acercarse a nosotros y obtener “información jugosa”, en palabras de mi hermana menor… Aún no comprendía del todo como funcionaba el mundo de las “celebridades y sus vidas”, ni tampoco deseaba invertir tiempo en hacerlo, pues es un concepto banal y poco lucrativo a nivel intelectual…

Sumido en mis pensamientos, escuché una voz familiar que reconocí de inmediato, y como no hacerlo cuando la dama en cuestión no solo había sido mi alumna, sino que también me ayudó en mis labores de docente por ser la delegada de su curso, un apoyo fundamental. – Buenas noches, señorita Lobreau. También considero una sorpresa el encontrarle en este sitio tan peculiar. Se ve usted muy elegante y hermosa esta velada – le saludé con una sonrisa amable, posando mi mirada en sus ojos azul cielo el justo momento en el que comencé a hablarle. Como era costumbre en estos casos, procedí entonces a presentarle a mis acompañantes, los  hermanos Rousseau – Señorita Lobreau, quiero presentarle al caballero Camus Rousseau y la damita Jeanne Rousseau, unos buenos amigos míos. Camus, Jeannie, ella es Diana Lobreau, una antigua alumna del instituto a quien tuve el placer el darle clases de filosofía –

Pude observar como la pequeña flor y la dama de cabello azabache intercambiaron unas palabras amistosas, para luego notar que mi antigua alumna conocía la principal obra de mi estimado amigo de cabello aguamarina. Durante esa conversación, la adorable damita de cabello blanco se me acercó y me ofreció un par de canapés veganos, los cuales tomé totalmente gustoso – Muchas gracias, pequeña dama – le agradecí con una sonrisa enternecida.

Y de la nada volvieron a hacer acto de presencia aquellas personas indeseables que habían dejado de interferir, aunque en esta ocasión tan solo el caballero Rousseau fue blanco de sus preguntas gracias a un comentario bastante extraño que realizó la señorita Lobreau, que supuse fue una continuación de alguna conversación que iniciaron al encontrarse antes. Aún así, imaginé que la paciencia de mi amigo estaba llegando a su límite con estas personas, y supongo que su hermana menor también lo hizo, pues con magistral inteligencia actuó para evitar que la situación continuara. Y por supuesto todos supimos que fue adrede con tan solo observar la sonrisa traviesa que iluminaba sus ojos azules.

Para suerte de los presentes, toda la atención creada por la albina terminó por alertar a los hombres de seguridad acerca de la constante intromisión de los reporteros poco profesionales, y terminaron solicitándoles que se fueran de la fiesta benéfica. Volvió el ambiente tranquilo, y nuestra conversación retomó su curso. Mientras continuó el intercambio de palabras entre la señorita Lobreau y Camus, uno de los encargados de limpieza se acercó a nuestro grupo, y decidí sugerir entonces un cambio de localización para nosotros. – Considero que sería una buena idea si observamos las pinturas que están subastando en esta gala. ¿Vamos? – pregunté con una sonrisa tranquila en los labios.

Mis acompañantes estuvieron de acuerdo, y procedimos a caminar hasta la sección en la cual se encontraban una docena de pinturas al oleo, entre ellas algunas abstractas con colores llamativos que se apoderaron de mi atención, por lo que nos acercamos a la primera de esas obras de arte. – Este cuadro se titula “Una brisa de verano”, de Antoine de Saint. Una magnifica representación de la calidez que caracteriza esa temporada tan llamativa del año – mencioné con tono alegre, pues se podía apreciar los tonos amarillos, anaranjados, y celestes que poseía. Observé a la pequeña dama y le pregunté con tono un poco curioso – ¿Qué te parece la pintura, pequeña Jeannie? –
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Mar Feb 02, 2016 12:26 am

Los dos hermanos Rousseau eran simplemente adorables, aunque era obvio que la linda niña era mucho más accesible que su hermano escritor. En lo personal, no había diferencia alguna para mí, pues con el par de comentarios que hice logré entrar al círculo social de aquel elegante hombre. Y para que negar que mis palabras eran sinceras… Claro que, por desgracia, había chusma de bajo nivel social presente en el evento que evitaba que pudiera continuar mi conversación con uno de mis escritores favoritos… – ¿Podrían, por favor, dejar este elegante evento?. Deben comprender que no han sido invitados – mencioné de forma tranquila, pero desafiante a la arpía que nos molestaba. Pero pude mofarme de la hermosa travesura de la pequeña y linda Jeannie al momento de presenciar como saboteó a tan ridícula gente, lo que a su vez provocó que finalmente el personal de seguridad hiciera su trabajo.

Observé a la pequeña Rousseau con una sonrisa calmada pero alegre, y le dije con confianza – Lo hiciste muy bien. Si una persona no entiende, siempre debes hacerte respetar como la dama que eres –. Las chicas debemos aprender desde joven que no tenemos porque dejar que las personas nos pasen por encima, mucho menos aquellas insoportables. Somos además las verdaderas heroínas de la vida, y se nos tiene que venerar como diosas.

Las palabras de su hermano mayor atrajeron mi atención de inmediato, y me sentí conforme con la posibilidad de permanecer junto a esos dos hombres sumamente intelectuales, especialmente porque su compañía era bienvenida, a diferencia de aquella de un chiquillo malcriado que evitaba a toda costa… – Agradezco mucho su hospitalidad, señor Rousseau. Será un placer compartir un tiempo con usted, su preciosa hermana, y el profesor Kandhari – respondí con una pequeña reverencia francesa. Sus siguientes palabras inmediatamente dibujaron una sonrisa en mis labios, pues parecía conocer nuestro fabuloso viñedo familiar y sus excelentes productos de alto standing. – No se equivoca al pensar que pertenezco a tan venerable familia, estimado caballero. Tengo el honor de ser la primogénita del actual dueño del viñedo Lobreau, y próxima heredera de tan hermoso legado – expliqué con soltura y alegría, pues el orgullo de escuchar de manera halagadora el nombre de mi familia era siempre motivo de celebración. – Es una agradable sorpresa descubrir que un hombre de su estatus tiene conocimiento del legado de mi familia, señor Rousseau – agregué con una mirada complacida.

Fue entonces que el profesor Kandhari sugirió participar en un pequeño recorrido a las obras de arte que subastarían más tarde en esta gala. Asentí con sobriedad, y acepté ir con el grupo para poder observar las pinturas que el señor Bilodeau. El elegante rubio señaló la primera de ellas, un cuadro abstracto que la verdad poco llamó mi atención. – En lo personal, prefiero el modernismo antes que lo abstracto. Aunque, no puedo evitar sentir cierta fascinación hacia esta obra específica – mencioné con cierto tono crítico. Podría comprar alguna de estas pinturas, siempre y cuando fuera de mi agrado total.

Observé por un momento al joven Rousseau, y le pregunté con curiosidad – ¿Tiene usted algún pintor famoso que sea su favorito?. Seguramente alguien tan culto como usted posee la capacidad de admirar esta expresión artística –. Me gustaría conocer mejor a Camus Rousseau, para que negarlo, y quizás sería la única oportunidad que tendría para hacerlo durante esta gala.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Jeannie Rousseau el Miér Feb 03, 2016 9:03 pm



Recibí un pellizquito en la nariz por parte de mi hermano y reí felizmente quedándome todo el rato a su lado por si venía alguien a enfadarse conmigo porque tiré comida al suelo. Escuché las palabras de la señorita guapa, a lo que me puse muy contenta.

- ¡Vale, lo recordaré muy bien para la próxima!

Todo el rato calladita pero escuchando lo que decían, la señorita hermosa parecía que era una princesa porque dijo algo de "primogénita" y yo solo había oído esa palabra en los cuentos ¡No sabía que el tal "Viñedo Loubreau" fuese un pais y hubiera princesas! El señor Shaka dijo de ver los cuadros que iban a vender, y yo asentí porque mi hermano estuvo de acuerdo. Por el camino Camuchis me dijo que no lo volviera a hacer, pero que gracias. No

- La familia se tiene que ayudar, eso dice el hermano mayor ¿No? -Dije contenta de la mano de mi hermano- Hablando de mi hermano mayor ¡Oiga señorita quizá le conozcas, da clases en el mismo cole de niños grande que el señor Shaka! - Camuchis mencionó mi nombre para que guardara silencio, y me acordé porqie, no querían que hablara de mi hermano mayor delante de la gente para que no le molesten, no quería llamar ls atención asi que se tenía que guardar en secreto.- Ah ya... Bueno pero las princesas no son chismosas ni van a ir diciéndolo por ahí ¿A que no?

Ahora me acerqué más al señor Shaka para ver el cuadro donde se había acercado y me pidió opinión sobre el. Torcí la cabeza mirando detenidamente el oleo y después sonreí.

- Pues opino que... ¡Que yo dibujo mejor! ¿Crees que si traigo mis dibujos también los pueda subastar, señor Shaka? Así con el dinero me compraría una silla nueva en el cole, porque la mía está coja y le tengo que poner un papel para no irme hacia atrás. Y lo demás me lo guardo para ve... Em... Pero no te puedo decir en qué lo gastaría, es un secreto secretisimo.

Me reí y me quedé mirando, los demás cuadros... ¡Definitivamente subastaría mis propios dibujos y así ganaría para conseguir cosas útiles y viajar! ¡Mi hermano mayor me dijo que a lo mejor nuestro papá se iría pronto del Polo Norte y se vendría a vivir más cerca donde pudiera visitarle! Yo estaba emocionada pero me dijo que no le dijera a Camuchis ni a nadie... Era todo secretito. Después la señorita le pregunto a Camuchis cuál era su pintor famoso favorito y ahí me metí.

- Su pintor favorito del mundo entero soy yo, aun que no sea famosa todavía...¿A que si hermanito?

Dije amorosa a mi hermano con una sonrisa gigantesca e ilusionada tomando una de sus manos para animarle que me diera la razón. ¡Él tenía muchos dibujitos mios!



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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Miér Feb 03, 2016 10:48 pm

Ante la travesura de mi hermana, las palabras de aliento de la muchacha recién llegada la pusieron muy feliz. Por una parte tenía razón, no se tenía que dejar pisotear… pero ella era una niña que podía malinterpretar esas palabras. No quería bajo ninguna circunstancia que se transformara en una diva por ese tipo ánimos. Más tarde le dejaría las cosas claras a mi hermana sobre lo de tirar comida a la gente molesta para que se fuera. Admitía que fue un buen golpe de su parte, pero no quería fomentar las trastadas, y menos en una gala de beneficencia. Como respuesta a mi curiosidad anterior, Diana me respondió de una forma muy educada y alegre. Se notaba que había recibido la educación para ser una excelente heredera algún día.

- Y para mi es una agradable sorpresa descubrir que una dama de su estatus tiene conocimiento de las novelas de este humilde escritor, señorita Lobreau.

Aceptamos la sugerencia de Shaka de ir a hacer un recorrido por las obras que iban a subastar. Seguramente sería interesante, pero antes de eso debía de explicarle bien las cosas a mi hermana por si volvía a hacer una trastada esa misma noche. La gente de aquí hablaba mucho, y no quería que mi hermana estuviera en boca de esa superficial gentuza.  

- Escucha Jeannie, estuvo genial que hicieras eso por nosotros. Pero no vuelvas a hacerlo. –Como respuesta dijo una frase típica de mi hermano, justo de las que más odiaba. Si ella supiera de todo lo que pasa en nuestra familia no diría jamás eso…-  Las personas que se quieren se ayudan, en eso estoy de acuerdo. –A la niña se le ocurrió ahora de acordarse de Elliot y hablar de él. Nuestro hermano me dejó bien claro desde el principio que no quería que le vincularan conmigo, pues no quería pasar por situaciones como la que nos pasó hace un rato a nosotros. Y además, él trabajaba de cara al público y no quería ningún fisgón en el instituto. Yo estaba totalmente de acuerdo con eso. Comprendía su molestia. Por eso cuando Jeannie le mencionó a Diana sobre Elliot, le llamé la atención con voz severa- Jeanne – Pero la muy pilla se defendió con que "las princesas no son chismosas". Obviamente, la muchacha de cabello oscuro reconoció que nuestro hermano era el director- Espero que no haya impedimento alguno para que esa información no salga de aquí ¿Está de acuerdo, señorita Lobreau?

Aun que íbamos los cuatro en grupo, Jeannie estaba más interesada en estar con Shaka que con nosotros dos. A mi ya me tenía muy visto. Observé con detalle la obra que comentó el rubio a mi hermana. En mi opinión me recordaba a los "dibujos" que hacían mis sobrinos cada vez que me pedían cuidarlos y  les daba unas ceras de colores y hojas de papel para que me dejaran en paz. Una vez creo que Emma se comió un trozo de cera, pero eso ahora no venía al caso pensarlo. Ante la pregunta de la joven formulada con curiosidad, iba a responderle sobre mi pintor favorito cuando Jeannie me dejó con la palabra en la boca, afirmando que mi pintor favorito era ella. Sentí sus pequeñas manos que agarraban mi diestra, y le apreté con ternura.

- Claro que sí, preciosa. Mi pintor favorito eres tú. Algún día tendrás expuestos tus cuadros en una galería como esta, entera para ti sola. –Sonreí muy levemente, no pude evitarlo. Su inocencia y desparpajo eran absolutamente adorables- Esta noche pareces un gatito cariñoso pidiendo atención.

Giré la cabeza al escuchar al encargado de todo esto pedir silencio, relajando mi rostro hasta que quedó mi expresión gélida de siempre. Dijo que la subasta empezaría en breve y los interesados que fueran a tomar asiento.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Shaka Kandhari el Lun Feb 29, 2016 11:06 pm

Al parecer, ninguna de las dos damas que nos acompañaban se impresionó con la obra de arte que teníamos frente a nosotros. De hecho, la explicación de la señorita Lobreau indicó que prefería otro movimiento totalmente distinto al abstracto, el modernismo. Por otra parte, la pequeña dama criticó la obra por no ser muy clara, comparándola con sus propios dibujos personales. Me preguntó entonces si creía que sus dibujos podrían ser subastados, y recordé aquella tarde en la que me contó sobre sus sueños de ser una pintora muy reconocida. Desde ese momento siempre le incité a continuar con su deseo, aunque su propia madre no quisiera ese camino para ella… – Con el gran talento que tienes, estoy seguro que serías capaz de vender muchas pinturas. Solo sigue tu corazón, y encontrarás la inspiración – mencioné con una sonrisa amable a la pequeña albina de ojos azules profundos. Sin embargo, hubo un detalle que me dejó algo extrañado sobre su idea de reunir dinero para algo secreto… ¿De qué se trataría aquello?. Observé a mi amigo de cabellera aguamarina y él no parecía haberse preocupado por ello, por lo que terminé restándole importancia al tema…

En ese momento pasé la vista por el resto de la obras, y la señorita Lobreau le preguntó a Camus acerca de su pintor favorito, lo que provocó una respuesta muy tierna de parte de Jeannie, la alegre flor de la luna. Para que negar que una sonrisa de gran tamaño se dibujó en mis labios al notar la interacción cariñosa entre los hermanos, haciéndome recordar incluso a mi propia hermana menor y nuestro pasado.

En ese instante hicieron un llamado en la sala para que todos tomáramos asiento y pudieran dar por empezada la subasta de beneficencia. – Será muy interesante observar cuando dinero será recaudado con este evento para la biblioteca de Sweet Valley. ¿Tomamos asiento para presenciarlo? – pregunté con amabilidad y una sonrisa serena en los labios. Nos acercamos a una de las filas cercanas de sillas, las cuales estaban dispuestas para el evento de caridad. Un simple vistazo a los alrededores y pude notar a los diversos miembros de la alta sociedad de la ciudad, detalle que me indicó sin equivocación alguna el poder del organizador y su influencia sobre ellos.

El subastador tomó la palabra, y de inmediato mostraron la primera obra de arte del catálogo disponible: “Suave noche” de Antoine de Saint. Era una pintura con estilo abstracto y una combinación sublime de colores azules. Era de mi agrado personal la misma, más sin embargo, al escuchar que su precio inicial de apertura eran veinte mil euros, desistí de siquiera pujar por obtenerla. Por un leve instante se hizo silencio en la sala, y comencé a tener mis dudas de si aquella obra tendría un dueño que favoreciera a la causa.

Pintura:
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Jeannie Rousseau el Mar Mar 01, 2016 4:14 pm



¡Que bien que empezara la puja! Estaba muy muy contenta porque mi hermanito me dijo que podía pujar por algo, que me lo regalaba como regalo de cumple para el 2016. No estaba segura si me iba a gustar algo, pero asentí contenta sobre su idea. Mi hermano Camuchis era el mejor hermano del mundo compartiendo el puesto con Elliot, claro. Entramos los tres a la sala de pujas y nos sentamos... Lo mal es que como yo era chiquitica solo veía las cabezas de la gente.

- ¡No puedo ver!

Mi hermanito me sentó en sus rodillas para que pudiera observar todo desde allí y tenía las mejores vistas ahora. Mostraron el primer cuadro que iban a vender y me gustó mucho. Me recordaba a muchas cosas. A la noche, al mar, a los ojitos de mis sobrinos, mi hermano Elliot y mios... ¡Ay lo quería! Quedaría muy bien en la casita del árbol junto a la estantería de los juguetes, trofeos y libros.

- ¡Mire señor Shaka, es de color azul profundo como mis ojitos! Esta bonito ¿verdad? -Dije muy feliz. Luego el señor subastador dijo el precio y subí las cejas. Miré a mi hermano y llamé su atención, pues estaba hablando con la señorita Diana. Él me miró - Oye hermanito pero eso tiene muchos ceros... ¿Puedo tenerlo? Me gusta mucho mucho mucho muchisisisisimo. ¿a ti te gusta señorita Diana?

Él asintió y yo le besé la mejilla super contenta por aceptar que pujara. Mi hermanito me dio ánimo diciendo que luchara por él. Tomé la mano de mi hermano y la subí hacia arriba, llamando la atención del hombre que hablaba rápido.

- ¡Aquí! Dos mil euros por aquí ¡Nos gusta mucho ese cuadro! -Todos los que había al rededor se giraron para mirarnos. Les saludé con la mano a esas personas curiosas con una sonrisita. El hombre que no le caía bien a mi hermano ofreció tres mil... Pero yo no iba a permitir que se quedara con el cuadro, seguro que ni lo quería- ¡tres mil euros y un céntimo! -cuatro mil, cinco mil...  Se unió el chico que recordé estaba tocando mal el violín y me llamó renacuaja- ¡No soy una renacuaja, soy una dama y a mi usted me respeta como dama que soy! Seis mil euros.

Los tres pujamos hasta que el del violín clamó diez mil euros. Solté la mano de mi hermanito, ya eso era muy caro... Ya nadie ofrecía más. El hombre comenzó la cuenta atrás para vender el cuadro, y me levanté de las rodillas de mi hermano.

- No voy a rendirme. Si el cuadro no viene a Jeannie, Jeannie irá por el cuadro. -murmuré motivada y pasé rápido por entre las gente. Me subí a la pequeña plataforma donde estaba el subastador y le cogí prestado el micrófono- Hola a todos buenas noches tengan ustedes, me llamo Jeanne y soy la hermana de Canus Rousseau. Estoy aquí subida porque quiero este cuadro pero el señorito que toca feo el violín me lo ha ganado y estoy un poco triste porque se suponía que era un regalo de cumpleaños...-Más de una persona sonrió tiernamente hacia mi, sobre todo las mujeres de la edad de mi mamá- Me haría muy feliz tenerlo, asi que si alguna persona caritativa me lo quiere regalar no sólo estaría haciendo feliz a una niña sino que además contribuís a las donaciones para la biblioteca pública de mi ciudad... -A pesar de mi ternura había gente dudando ¿Nadie? Miré a mi hermano y me indicó con la mano que volviera para allá- ... ¡El que gane la puja se lleva un beso de mi hermanito!

¡Carambolas! Una chica pujó por ciento diezmil mil. Una señora por ciento veinte mil. Un muchacho por ciento cincuenta mil, de nuevo la otra chica pujó más, el muchacho de nuevo... Sonreí feliz, mientras dejé al subastador sin palabras.

- ¡Esta en el top 5 de solteros guapos! Por cierto compren sus libros y los del señor Shaka, son muy chulis.

¡No paraban de pujar! Por ahí escuché un "yo ofrecería el doble por un beso de Shaka". ¡Oye bien, iba a tener el cuadro y encima ayudé a recaudar fondos! Aquello estaba siendo en éxito... Pero mi hermano parecía no estar muy contento con ello porque no le pedí permisito para ofrecer un beso suyo, y le vi levantarse de su asiento para venir hacia acá. Le pasé el micro al señor de la puja y comenzó con su canto de nuevo mientras yo mantenía una sonrisa inocente.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Miér Jun 01, 2016 10:54 pm

La perspicacia de la joven dama Rousseau era simplemente encantadora e interesante. Nunca esperé ver una actitud similar en una chica tan joven, pero me estaba divirtiendo mucho con tan solo verle actuar y hablar de forma tan atrevida e inocente. Bastó con escuchar como respondió mi pregunta hacia su hermano con un muy convincente “yo soy su pintor favorito”… Y para que negar que Camus, a pesar de su aspecto rudo y poco sociable, se comportaba cálido y comprensivo con la joven albina hiperactiva. El profesor Shaka también parecía estar bajo los encantos tiernos de Jeanne, algo que me llamó la atención considerando que poco le vi expresando afecto hacia otras personas… – Y el día que publiques tus obras, pequeña dama Rousseau, seré la primera en ir a tu exhibición y comprar alguna – mencioné con una sonrisa tranquila en los labios y un pequeño guiño de ojo para la pequeña flor de la luna.

Fue entonces que escuchamos el llamado de comienzo para la subasta, y tomamos asiento para presenciar el comienzo de las pujas. El primer cuadro que salió fue la obra azul que llamó la atención del profesor Khandari, y simplemente empezó en unos veinte mil euros la misma. Al ver el entusiasmo de la joven Jeanne, no pude evitar soltar una risilla enternecida, y ciertamente la pequeña albina se había prendado de aquel cuadro tan peculiar. Ella estaba tan alegre con la idea de tenerlo que a los tres adultos presentes les intentó convencer de que era lo más especial de la exhibición. Ante sus palabras hacia mi persona, asentí y luego mencioné – Es un cuadro muy bonito e interesante. Tienes muy buen gusto, dama Rousseau –. Eso solo hizo que su lindo rostro se iluminara aún más.

Y luego de la aprobación de su hermano mayor de cabello aguamarina, comenzó la guerra por obtener la obra de arte. Todo iba normal hasta que se metió Jean Luc a pujar, e incluso le llamó “renacuaja” a la dama de la luna. Tenía que ser una bestia siempre… Llegó finalmente la cifra a cien mil euros, y entonces parecía que todo acababa para Jeanne. O eso pensé hasta que la vi saltar de las piernas de su hermano y robarle el micrófono al subastador para dar unas palabras en su favor. Fue un acto de valor total, aunque no tuvo el efecto deseado en la gente… Hasta que mencionó que el señor Camus le daría un beso al ganador de la misma. La sala estalló en algarabía, y las mujeres empezaron a pujar como locas para obtener el premio, y también alguno que otro hombre… – Su hermana es muy perspicaz, señor Rousseau. No me esperaba una jugada como esa de su parte, es muy interesante – le mencioné al caballero sentado a mi lado. Obviamente él no aprobó aquella condición, y estaría en contra de ello…

Rousseau se levantó y fue caminando hacia donde se encontraba la dama albina, y para ese momento las pujas iban por los doscientos diez mil euros y subiendo poco a poco de cinco mil en cinco mil. Levanté entonces la mano y dije con tono sereno pero seguro – Ofrezco trescientos cincuenta mil euros por la obra. Es un gran regalo para un futuro prodigio francés, Jeanne Rousseau; y un buen fondo económico para la biblioteca de Sweet Valley –. Apenas se escuchó mi oferta, todo el resto de las personas se quedaron callados, observándome con una mirada perpleja y/o llenada de rencor, pues casi todos buscaban el premio adicional de ganar la pieza de arte.

Conteo regresivo y cae el martillo, ganando finalmente la subasta. Aunque aún no estaba frente a mí, pude distinguir el brillo de sus inocentes ojos desde mi asiento. Sin embargo, tenía la curiosa duda de si su hermano mayor cumpliría la “promesa” que hizo la pequeña dama, o si intentaría escaparse de esta. Solo por eso valía la pena esperar a ver qué diría…
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Shaka Kandhari el Miér Jun 01, 2016 11:47 pm

Apenas observó la pintura de Antoine de Saint, el rostro de la pequeña damita se iluminó con una alegría que llenó la sala de felicidad. Se dirigió a mi realizando la observación de que el cuadro era de un color “azul profundo como sus ojos”, un detalle que me hizo sonreír enternecido de inmediato. – Es un cuadro precioso, pequeña dama. Tiene el mismo brillo que tus ojos azul profundo – respondí con honestidad y serenidad. Luego se apoyó también en la señorita Lobreau para convencer a su hermano Camus para que lo comprara, y por supuesto que aquel hombre amable cumpliría el deseo de su hermana menor para verla feliz.

Así empezó la subasta, y poco a poco el precio del bonito cuadro fue subiendo gracias a la intervención del rival de mi amigo Camus, y la de un joven millonario que no tenía oído musical. Por desgracia para la pequeña, el precio alcanzó la cifra de cien mil euros, algo exageradamente elevado que le desanimó de inmediato. – Es una pena que no pudieras tenerlo, pequeña flor – mencioné en voz suave intentando confortarla. Aunque, lo que ocurrió luego nos tomó por sorpresa a su hermano mayor y a mí.

En cuestión de segundos pasó de estar sentada en las piernas de Camus a estar sobre la plataforma de subastas, en donde le tomó el micrófono del subastador, y básicamente vendió un beso del hombre de cabellera aguamarina por obtener el cuadro como un regalo de una persona… Y de la nada una muchedumbre dormida rugió como león, presentándose una cantidad impresionante de ofertas por la obra de Antoine de Saint. Observé de mi estimado colega y amigo, y posé una mano sobre su hombro en gesto solidario. No hicieron falta palabras para saber que aquello no le gustó para nada, pero no tendría mayores consecuencias para Jeannie.

Noté como el caballero fue directamente a buscar a la damita, cuando de repente la señorita Lobreau ofreció la exagerada cantidad de trescientos cincuenta mil euros por el cuadro. Estaba consciente de que su familia era adinerada, más sin embargo, jamás consideré que llegaban a ese nivel de poder adquisitivo. No fue sorpresa que esa terminara siendo la oferta ganadora, y de esa manera, aparentemente la pequeña Jeannie había logrado su cometido.

– Felicitaciones por su compra, señorita Lobreau, y el enorme aporte a la biblioteca de la ciudad – le dije con tono amigable y una sonrisa cálida. Quizás la razón de su aporte no fuera la de ayudar a la institución pública, más sin embargo, no dejaba de ser un apoyo fundamental para la supervivencia de tan histórico edificio educativo. La iluminación de Buda se presenta en ocasiones menos esperadas.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Vie Jun 10, 2016 9:04 pm



Seguramente no me interesaría nada de los objetos subastados, pero consentiría a mi hermana en pujar máximo diez mil euros por la cosa que ella quisiera. ¿Porqué? Sabía que no iba a ganar ninguna puja aun que pujara lo máximo. La gente aquí eran tiburones y tenían muchísimo dinero. Realmente no pagaría ni una cuarta parte de esos diez mil en una subasta. Mi hermana no podía ver nada del podio al ser tan pequeña, asi que no me quedó más remedio que dejar que se sentara en mis rodillas. El primer cuadro no dudaba que estuviera bien hecho, pero el precio no era comparable. O eso es lo que yo opinaba al respecto. Esta subasta iba a ser un engañabobos.

- Ostentoso-califiqué el precio inicial de ese cuadro en voz baja, para que solo Shaka pudiera enterase de mi opinión al respecto. Al parecer a mi hermana le gustó por los colores y le hizo mucha ilusión pujar por el, no teniendo en cuenta el precio... Debería darle una lección sobre el dinero próximamente para que no se metiera en problemas por aquello en un futuro- Puja tranquila, Jeannie. Si te gusta algo lucha por ello. Pero que no sobrepase los diez mil euros.

Ella me besó la mejilla y comenzó la puja, que subía muy rápido de precio. Me mantuve tranquilo y en silencio pero analizando el comportamiento de los pujantes de la sala, siendo dirigida mi mano izquierda hacia arriba por mi hermana. Miré la hora en mi reloj de pulsera, que estaba en mi muñeca derecha. No veía la hora de salir de allí de lo aburrido que era todo. Ya recordé una de las razones por las que no me gustaban este tipo de eventos.

Rodé los ojos por lo engreido que era el hijo del organizador. El asesino de violines era tan sumamente "inteligente" que pujó hasta diez mil euros solo para quitarle a una niña de diez años un cuadro que no costaba ni la mitad de ese precio. Seguramente porque le humillé en el salón delante de toda esa gente. Y además de todo, llamó "renacuaja" a mi hermana. Después de esto tendría unas palabras con su padre.

Estaba tan sumido en mis pensamientos que noté que mi hermana estaba en el escenario solo cuando comenzó a hablar. Me llevé la mano a la frente al ver que creé un monstruo al decirle que luchara por el cuadro. Soltó un discurso que a la gente le importó un comino, como era natural ¿Quién en su sano juicio iba a gastar más de diez mil euros para darselo a una chiquilla? Le hice una señal para que volviera con nosotros, pero la cosa no quedó ahí. La puja se reanudó cuando ofreció un beso MIO a esa muchedumbre degenerada. ¿A caso pensaban que iba a darle a cualquiera un beso por que lo diga una pequeña escuincla, por muy familiar que fuera? Parecía mentira que la gente no se diera cuenta de que tenía fama de ser reservado y de no disfrutar del trato social e incluso prácticamente lo evitaba a toda costa. Shaka me puso la mano en el hombro como apoyo, lo que agradecí mentalmente. Aquella situación era ridícula, sobre todo la forma en la que nuestra acompañante calificó el comportamiento de Jeannie.

- Una jugada tan perspicaz y valiente como insensata-Dije ante las palabras de la señorita del elegante vestido rojo pasión. - Con permiso

Me levanté del asiento, pasando por la fila de sillas y a paso normal me acerqué a la plataforma donde estaba mi hermana de pie. A parte de querer vender un beso mio, se puso a promocionar los libros de Shaka. La tomé de la mano para llevarla de vuelta a nuestro lugar cuando escuché la voz de la señorita Lobreau comprando la obra por trescientos cincuenta mil euros. Toda la sala se quedó en silencio observando a la mujer hasta que sonó el martillo de vendido. Me llevé a la niña al lugar donde estábamos sentados y cuando estuvo nuevamente subida a mis rodillas comencé a regalarla en un tono de voz bajo para que solo ella pudiera escuchar mis palabras.

- Jeannie, está bien que quieras lograr tus metas, pero hay un límite. Tu eres una persona encantadora que no debe vender a su hermano, ni a cualquier miembro de su familia al peor postor ¿Entiendes? Lo que has hecho está muy mal. Y antes de hacer algo que me concierna consultame a mi primero, por favor.

Siguió la subasta y entre los cuatro comentábamos que nos parecía la obra subastada. Jeannie no quiso pujar por nada más, pues no le convenció lo expuesto. Cuando todo estuvo vendido, se levantó todo el mundo para seguir con la fiesta, con saldo menos en su cuenta de banco por los precios desorbitados que pagaron por cada pieza. Mi hermana me dijo que iría a pedirle a un camarero agua porque tenía mucha sed. Aproveché para dirigirme a la señorita que derrochó más dinero de la noche.

- Señorita Lobreau, siento decirle esto, pero no vamos a aceptar su obsequio. Se que lo ha comprado para mi hermana, pero es disparatadamente costoso y no estoy de acuerdo en que gaste tanto dinero en mi hermana pequeña. Se lo agradezco, pero prefiero que lo tenga su compradora.

Antes de que pudiera contestarme aparecieron dos muchachas vestidas con diseños de alta costura, y por las joyas diría que con un alto nivel adquisitivo. Recordé que una de ellas fue la que dijo que prefería un beso del caballero Shaka. La otra chica también estuvo pujando por el cuadro que compró la dama que nos acompañaba.

- Hola, buenas noches, soy Vivien Foreau. Soy la hija de...

A partir de ahí miré a otro lado. No me gustaban las señoritas que empezaban una conversación con un "Soy hija de". La otra señorita se dirigió a Shaka, parecía interesada en él. Y no de forma amistosa, precisamente. La tal Vivien dejó de hablar y me miraba fijamente sonriendo, esperando una respuesta a algo que dijo y que no escuché. Tan solo me quedé en silencio. Ella desvió la mirada hacia abajo, mi hermana apareció con una copa de agua entre las manos. La muchacha saludó a la pequeña y ella le devolvió un saludo, presentándose alegremente.

- ¿Te gustó el lote número siete? Te vi dudando en si pujar o no y... Yo te lo puedo regalar si lo quieres, pequeña Jeanne.

Como un lince antes de que Jeannie soltara una palabra, me adelante a ella, mirando con semblante gélido a la muchacha. Que me molestara a mi me daba igual, pero no a mi hermana. En ese preciso momento vi por detrás de Vivien al organizador y padre del niñato que llamó a Jeannie "renacuaja".

- Señorita Foreau, mi hermana no quiere nada de usted, ni de nadie. Disculpa mi falta de interés en hablar con usted, pero tenemos otros asuntos que atender. Temo decirle que nos tiene que dejar. Buenas noches.

- Nos veremos en la próxima fiesta entonces. Siempre voy a las que asiste mi gran amigo Jean Luc.

- Lo dudo mucho, señorita Foreau. Si nos disculpa.

Tomé de la mano a mi hermana y caminamos hasta donde estaba el padre del destroza violines. No estuvo demasiado feliz en ver a Jeannie, que se había saltado totalmente el protocolo de la subasta. Pero para aparentar, sonrió. Se ve que estaba esperando el cheque de aportación.

- Buenas noches nuevamente, Bilodeau. -Preguntó sobre la subasta y algunas cosas más, pero yo quería hablar con él de otra cosa que no eran los cuadros precisamente- Escuche, nos conocemos desde hace varios años. Yo se como es usted, usted sabe como soy yo. Por eso voy a pedirle encarecidamente que no me mande más invitaciones a este tipo de eventos, ni me invite a ninguna otra fiesta. Su hijo faltó al respeto deliberadamente a mi hermana y no voy a consentir un trato como ese bajo ningún concepto. Ella es una niña que ha venido aquí como mi acompañante, no querían admitirla entrar, la prensa la ha acosado y su hijo la... -Me cortó de golpe, alegando que lo de "renacuaja" fue un calificativo cariñoso de parte de su niñito mimado. Ya me estaba hartado su palabrería- ¿Me está tomando usted por estúpido?

Al notar que no estaba nada contento, se puso totalmente a la defensiva y en ese momento vi por el rabillo del ojo a su hijo querido. Jeannie exclamó un gritito de sorpresa y fue ahí cuando me di cuenta de que tenía en sus manos el violín. Con una cuerda partida colgando. "Se rompió sola, tal vez el señor Rousseau aflojó la cuerda cuando tocó el instrumento" dijo. Cada vez me exasperaba más estar allí y conocer a esa desagradable persona.

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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Jeannie Rousseau el Miér Jun 29, 2016 12:57 am

Por la cara que traía mi hermano cuando vino a donde estaba y me cogió de la mano me iba a caer una bien fea. Fuimos hacia nuestra silla en silencio y yo me senté en sus rodillas pensando que mi hermano me regalaría y así lo hizo.

- Pero hermanito no pensé que iba a molestarte, dijiste que tenía que luchar por lo que quería... Lo siento, no lo hice con mala intención -Me explicó que había limites que no debía cruzar. Yo asentí comprendiendo realmente que lo que hice no estuvo bien... Fui niña malcriada, no debí haber prometido algo que no podía ser ¡Como los políticos! O eso decía mi mamá, que eran unos engañadores - Esta bien hermano, no lo volveré a hacer, te lo prometo... ¿Me perdonas?

Apoyé la cabecita en su hombro y estuve atenta a todas las siguientes subastas. Estuve a punto de pujar por la número siete pero no me gustó demasiado así que preferí no hacerlo porque sería gastar dinero a lo tonto. Mientras mi hermano pasó sus brazos por mi cintura por si me caía hacia atrás tenerme agarrada. Ya se me estaban cerrando los ojitos de sueño pero justo se terminó la subasta me levanté de sus rodillas y bostecé bien grandote. Como no quería tener sueño quizá se me pasara tomando algo de agua.

- Hermanito ya vengo tengo sed. Voy a buscar al señor serio de la bandeja para que me de agua.

Me alejé de mi hermanito, el señor Shaka y la señorita Diana y caminé por todo el lugar hasta encontrar a dos camareros serio. Llamé la atención de los dos para que me atendieran a mi.

- Oigan ¿Estás seguro de que no tienes chocolate...? -Negaron con la cabeza con una pequeña sonrisa y no quedó más remedio que elegir el agua- ¡Gracias señor, para la próxima que traigan chocolate aun que yo no este!

Y con mi copita de agua busqué a mis acompañantes cuando de lejos en una esquina vi al señorito del violín intentando tocarlo. Levantó la cabeza y cuando me vio puso mala cara. Yo le saqué la lengua al tonto del bote y siguió con los chirridos con el ceño fruncido. Se le veía tan solo que hasta me daba algo de pena. Me iba a acercar a hablar con él pero como me estaba mirando feo me fui a mi destino. Al llegar vi a unas chicas de vestidos bonitos hablando con ellos pero a mi hermano no se le veía muy cómodo. Una de ellas se presentó y me dio la mano.

- ¡Hola yo me llamo Jeanne! Tu vestido es muy bonito, el mi-... -Me cortó la frase de pronto y me ofreció el cuadro por el que ella pujó y compró. La miré extraño sin saber a que venía toda esa amabilidad- No l-...

Camuchis se adelantó y rechazó el regalo que estaba dispuesta a hacerme. Cuando mi hermanito se enfadaba ay que había que quedarse lejos y esa chica tenía suerte de que mi hermano fuese un gran caballero y en vez de encararla decidiera dejarla ahí plantada como florecita. Yo ya le veía las intenciones de porqué quería regalarme eso.

- Escucha, el beso de mi hermanito se lo llevó la señorita Diana. ¿A que si?

Miré a la señorita Diana y solté una risita divertida por la decepción que se llevó la interesada en Camus, y él me tomó de la mano alejándonos de ellas. Dejamos a Shaka con su fan que parecía estar muy interesada en él y fue a hablar directamente con el papá del violinista diabólico mientras yo bebía el agua que cogí. Cuando la terminé llamé con disimulo con una de mis manos a uno de los que tenían bandeja y le entregué la copa vacía. Lo próximo que escuché fue como el violinista diabólico decía mentiras sobre mi hermano.

- ¡Tuuuu para hablar de mi hermanito te tienes que lavar la boca con agua y jabón! -le grité haciendo que algunas personas se giraran hacia nosotros- Eres bien malo y mentiroso, te va a crecer la nariz como a Pinocho... Has sido tú el que acabas de romper la cuerda, con razón no hay nadie en la fiesta a parte de tu papá que quiera estar contigo.

Vale si que fui grosera, pero estaba enfadada por que era injusto. La gente que nos miraba no sabía lo que decir, y luego vinieron los murmullos. Mi hermano me dijo que no valía la pena que gastara más saliva hablando con ese hombre, sacó de la chaqueta de si traje un papel que se supone que era un cheque supongo que ya escrito y se lo entregó al papá y comenzaron a hablar ellos dos. Me sentía mal de haberle hablado así y volví a mirarle esta vez con vergüenza y no con enfado mientras las personas decían que era un "sinvergüenza que trata mal a la gente, incluso a una niñita".

- Oye perdóname...yo no soy así de grosera con nadie... Pero bien que te lo buscaste eh -Parecía sorprendido por la disculpa- Solo tienes que ser amable y no ir contando mentiritas o diciéndole cosas feas a la gente... ¡A ver mira para que veas que soy buena te voy a dar un consejo! Cuando cambies la cuerda gira la clavija para desenrollar la cuerda, una vez que el lado de la clavija esté libre, quita el lado opuesto de la cuerda del cordal de afinación fina. Atora el lado con bola de la nueva cuerda en el cordal de afinación fina luego enrosca la primera cuerda a través del agujero del clavijero, mmmmm... Deja que un poquititito de la cuerda salga por el otro lado de la clavija enróllalo desde el centro de la clavija al lado de la caja de la misma. Mmm... Después aprieta la cuerda, pero hazlo despacito porque si aprietas demasiado podrías reventar la cuerda. Me lo explicó mi hermanito y mi hermanito es mi músico y escritor favorito de todo el mundo. ¡Yo también quiero ser así de talentosa algún día! Si quieres te puedo enseñar yo a tocar se un poquito... Si quieres nos hacemos amiguitos pero yo no tengo violín.

En vez de estar enfadado o estar feliz por mi explicación, me dio el violín y el arco. ¿Era para mi? ¡Ah bueno pero si me lo daba luego que no me lo quitara! Tenía que haber alguna razón por la que me lo diera... La gente ahora decía que el chico "Era una persona difícil pero al fin y al cabo era gentil y bueno con los niños" ya todo el mundo estaba feliz con él. ¡Ooohh ya entendí, ya entendí la excusa de regalármelo!

- Pero si me das esto es que... ¿Tú también quieres un beso de mi hermanito? -¡Aaayy que se cabreó como gorila! Me dijo que me fuera de allí y le tomé de la mano a mi hermano y nos fuimos con el señor Shaka y Diana. No sabía si lo que había hecho conmigo estaba bien o estaba mal por lo último que pasó... ¡Pero no me importaba! - ¡Miren me ha dado el violín delante de todos, lo voy a cuidar mucho! ¿Señorita Diana sabes tocar?

Les pregunté a la mujer guapa toda feliz. A mi me daba igual que tuviera ahora nada más tres cuerdas, era bien bonito. Lo dejaría en casa de mi hermanito para que Kiki no lo mordiera como hizo con mi otro violín que mi mami compró en una tienda de segunda mano. Este era muuuuuuucho más hermoso.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Jue Jun 30, 2016 10:49 pm

El profesor Kandhari me felicitó por la compra que hice, y al parecer lo que más le llamó la atención fue el hecho de que con ese dinero se podría ayudar de gran forma a la biblioteca de la ciudad de Sweet Valley. Honestamente no era una mala idea el ayudar dicho instituto, considerando que esa pequeña ciudad se había convertido en mi hogar desde hace un tiempo atrás. Quizás aquello me diera buen karma y sería recompensada de alguna manera… – Gracias por sus palabras, profesor Kandhari – mencioné con tono suave y amable.

La subasta continuó sin mayores problemas, no sin antes haber una pequeña conversación entre los hermanos Rousseau acerca de todo el suceso ocurrido al principio de la misma. Nada más llamó mi atención, así que no subasté ningún otro objeto durante el resto de la velada. Cuando todo acabó, la damita Jeanne fue por un poco de agua, y fue entonces que su hermano mayor finalmente tocó el tema del cuadro que había comprado. Por supuesto que entendía su posición acerca del tema de un “regalo” para su hermana menor de cabello albino, y le iba a realizar una propuesta al respecto cuando repentinamente fui interrumpida por un par de jóvenes mujeres que se acercaron a los dos apuestos hombres que me acompañaban. Como no, si tuviera gusto por el género masculino, también estaría interesada en caballeros como el señor Rousseau y el profesor Kandhari. En cambio, estaba segura que estas dos seguramente tendrían novios poco educados y muy pretensiosos…

– Mientras conversan con estas damas, les solicitaré su permiso para excusarme por un breve instante. Con su permiso, caballeros – mencioné en tono educado y haciendo una reverencia francesa, dando media vuelta para buscar con la mirada a mi estimado chofer, Sebastián.
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Shaka Kandhari el Jue Jun 30, 2016 11:39 pm

Para suerte mi estimado colega Camus, la pequeña damita no creó un problema tan grande para él, y con una sola conversación respecto a los límites que debía ceñirse, ella entendió que lo que hizo estuvo mal. Jeannie era un ser que no tenía maldad alguna en su alma, así que simplemente fue una lección que debía aprender para continuar su crecimiento en la vida. Una leve mirada a mi amigo y un sencillo pero complaciente asentamiento de cabeza le indicó mi aprobación sobre la lección dada. Obviamente aquel caballero no necesitaba de mis intervenciones en lo referente a su hermana menor, pero un poco de apoyo moral siempre era bienvenido en mi opinión personal.

El resto de la subasta honestamente me pareció más aburrida, aunque puse especial atención en los montos finales a los que llegó cada una de las obras. Si mi cálculo no me falla, se recaudo poco más de un millón de euros a favor de la mítica biblioteca de la ciudad, una victoria impresionante para un edificio tan histórico e importante de Sweet Valley. Me sentí totalmente satisfecho con el resultado, e intentaría luego conversar con el organizador de la velada para solicitar información acerca del proceso de restauración y supervisión de la futura obra.

Repentinamente aparecieron frente a nosotros un par de damas de la alta sociedad, con vestidos que parecían ser confeccionados a medida y de muy alto costo. Una de ellas se acercó a mi amigo de cabellera aguamarina, mientras que la otra se encontró con mi persona de manera directa. – Buenas noches, señor Kandhari. Mi nombre es Mylène Gautier, y soy fanática de sus libros de poesía. En especial adoré el último que publicó hace unos meses. Es un honor conocerle finalmente – mencionó la joven de cabello azabache y ojos verdes mientras me observaba con una sonrisa y miradas que desviaba segundo a segundo de mis ojos. – Es un placer conocerle, señorita Gautier. Siempre es agradable conocer a los lectores que aprecian mi trabajo. Espero que esté disfrutando de la velada – respondí de forma amable y serena a cambio.

Pero, parecía que ella quería más incluso que eso, y la verdad de todo es que no tenía ni idea de que deseaba de mi parte. Normalmente este tipo de interacciones no se me daban demasiado bien...
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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Tema Cerrado el Mar Ago 02, 2016 10:28 pm

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Re: Gala de beneficencia [Priv.]

Mensaje por Camus Rousseau el Jue Mayo 25, 2017 8:02 pm

Aquello era una pérdida de tiempo. Todo quedó zanjado y nuestra relación, que consistía en simple cortesía, se rompió en unos instantes. Ni ese sujeto ni nadie iba a faltar al respeto a mi hermana. Antes de que me pusiera más furioso, tomé la decisión de que ya era hora de irnos. Diana se excusó diciendo que en breves instantes pero no tenía la intención de esperarla.

- Señorita Lobreau siento tener que decirle que nos tendremos que ver en otra ocasión. Nos vamos ya de la gala. Encantado de conocerla.

Fue lo único que le dije a la dama de buena familia antes de que se fuera. Mi hermana se acercó a mi con un violín que reconocí al instante. Tomé el instrumento que el individuo despreciable le dio a mi hermana y como si me diera repugnancia lo dejé delicadamente encima de la bandeja de un camarero que iba repartiendo copas de champán. Es niña tenía tantas cosas por aprender aún...

- Jeannie no aceptes presentes de ese tipo de gente, aunque te guste mucho. Te regalaré un violín incluso más bonito que ese.

La tomé de la mano para marcharnos. Ahora lo único que me faltaba era encontrar a Shaka. No tardé demasiado en hayarlo. Se encontraba hablando con una señorita adinerada que se le veía en la cara que no solo le quería decir que era admiradora de su trabajo. Me acerqué a mi amigo para susurrarle al oído y la muchacha no escuchara la conversación.

- Shaka, nos marchamos ya.

Solo con mi tono de voz se podía entrever que estaba molesto. Jeannie saludó a la señorita con la mano mientras ambos esperabamos pacientemente a que el budista se despidiera de la chica para irnos los tres de la fiesta. Estaba deseando volver a casa, ponerme cómodo y que morfeo haga que olvide por algunas horas esta horrible noche.
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