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¡No me he perdido! Creo... [Priv. Leon Loki]

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¡No me he perdido! Creo... [Priv. Leon Loki]

Mensaje por Taiga Lockwood el Sáb Sep 26, 2015 8:00 pm

Era  una noche cualquiera… Bueno, no tanto. El caso es que después de un largo verano las clases habían comenzado nuevamente y a pesar de que he intentado corregir mi actitud tan arisca, no me era nada fácil. Volví a dormirme en una de las clases (la primera semana) y cuando el profesor me ha regañado mi respuesta no fue precisamente amable. Por lo que acabaron por expulsarme del instituto por un día. Así que ahí estaba, enfrente de Brooke, mi prima, intentando excusarme. Aunque lo cierto es que no podía negar que había sido culpa mía.
– ¡¿Crees que es normal que tenga que salir de la academia para ir a hablar con el director para que no te expulse durante tres semanas?! Taiga. Llevas solo una maldita semana. ¡Una semana! – yo estaba con la cabeza baja, escuchando el sermón de la pelimorada mientras daba un suspiro. Tampoco era para tanto… – ¿Por qué simplemente no puedes mantenerte callada? Diablos. – ok, eso me cabreó. Ella no era precisamente quien debía decirme algo como eso. – ¡¿Y tú qué?! Hablas como si tú habías sido una alumna ejemplar. Apuesto que te expulsaron muchísimas más veces que a mí. – ella se quedó callada, sabía que tenía razón… Pero obviamente Brooke era mayor. Sabía lo que tenía que decir en cualquier momento y aquello me cabreaba, muchísimo. – Sabes que no estoy orgullosa por lo que hice. Tú no tienes porque ser así. Ahora mismo estoy tratando de hacerlo bien, ¿vale? Pero con estas constates llamadas telefónicas… Me cuesta Taiga. ¿Por qué no tratas de entenderlo? – aquella pregunta simplemente me nubló la mente… ¿Entenderlo? Tenía que estar de broma. –  ¡¿Y por qué no tratas de entenderme tú a mí?! ¡Creía que me comprendías! Pensaba que contigo estaría mejor que con mis padres… Pero no eres más que una jodida controladora. Estoy harta. – y con aquellas palabras me largué del departamento cerrando la puerta de un golpe.
Escuché a Brooke llamarme, incluso creo que salió en mi busca pero tras bajar las escaleras del portal me escondí detrás de un cubo de basura para que no me viera. En aquellos momentos no me apetecía seguir hablando con ella.

Cuando me aseguré que no estaba alrededor del portal, salí corriendo calle abajo sin fijarme muy bien por donde iba. Tenía la cabeza hecha un puré de patatas y mi vista nublada por las pocas lágrimas, que habían saltado de mis ojos sin querer, no me ayudaba para nada. Dentro de unos veinte minutos dejé de andar y miré a mi alrededor sin saber demasiado bien donde me encontraba. – No es posible… Ya es la quinta vez al año. – sí, mi orientación apestaba bastante. Giré en un callejón pero creo que fue mala idea. Lo único que me encontré fueron unos mendigos que al verme quisieron acercarse. Aunque no les di la oportunidad porque huí inmediatamente. Vale… Debía admitir que todo era demasiado siniestro. Suponía que había acabado en las zonas bajas de la ciudad. – Vale Taiga, mantén la calma. Solo tienes que encontrar la salida hacia la avenida principal y todo irá bien. – pero claro… Era más fácil decirlo que hacerlo. Gire la cabeza a mi alrededor y fijé mis orbes en un palo de madera que había apoyado en uno de los cubos de basura puestos en una esquina. Lo agarré examinándolo por unos momentos y acto seguido di un largo suspiro. No era una katana pero me serviría por el momento.

Comencé a andar a paso rápido pero al girar en una esquina me topé con alguien y caí de culo al suelo. Joder, era pequeña no invisible. Levanté la vista pero como la cara del chico con el que había tropezado no se veía demasiado por la oscuridad, me alarmé y me incorporé inmediatamente. – ¡Te aviso! Sé kendo así que como intentes hacer algo raro… ¡Verás! – no me veía precisamente amenazante pero estaba preparada hasta para morder si era necesario.


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Re: ¡No me he perdido! Creo... [Priv. Leon Loki]

Mensaje por Leon Loki el Dom Sep 27, 2015 3:33 am

"Sin temor de la vida ya que soy una alma destinada al averno."
Leon Loki, Amitiel Samantha
No era un hombre de vicios. Tampoco estaba de celibato. No fumaba. No se drogaba. Y no bebía en exceso. Asimismo, era joven y tenía el gusto por salir y convivir en los antros nocturnos. Nada que no hiciera un chico de su edad en la actualidad. Y que fuese meramente sano. Aunque este nuestro chico se consideraba alguien sano y nada sedentario.  No era un maniaco del deporte. Ni siquiera iba al gimnasio, pero sus carreras matutinas las tenía en su cotidiano. Y lo remataba con una alimentación equilibrada. Por lo tanto, solo era muchacho cumplidor y activo de esta sociedad. Cumplidor, sí, ya que ni conducía borracho. Ni siquiera salía todas las noches, pero esa noche tocaba ir a divertirse un poco con unas cuantas amistades. No de esas muy íntimas o privadas, sinceramente. Desde que salió del reformatorio, fue incapaz de lograr una conexión con alguien y en cualquier clase de relación. Siempre mantenía un distancia emocional de todos que conocía. No por querer, era la defensa de su propio inconsciente.  
Aparentemente, saldría con unos cuantos amigos. Lo hizo en efecto, pero ni la primera copa terminó y presenció la escena de la semana: la ex de uno de sus acompañantes también eligió ese bar para su velada y… ¿Qué podremos deciros? La ruptura no fue nada pacífica. Y ambas partes no deberían cruzarse a ver de Leo, su nombre de pila era acortada para ese apodo, resultando en lo inevitable: una discusión en que la moza terminó por tirar el contenido de algún vaso, que pilló al azar, sobre su compañero. Por poco no le tiró el vaso a la cara del mismo. No lo hizo porque Leo la detuvo a tiempo. No fue brusco al cogerla por la muñeca. Nunca era brusco con nadie y mucho menos con el sexo opuesto. Por lo tanto, con dulzura amistosa le recomendó que no perdiera más los papeles ya que las damas nunca lo pierden. No fue necesario decirle nada más ya que uno del personal de seguridad se asomó por donde estaban y todos a la calle, pues. Normal. Aunque Leo ya lo estaba controlado, y no tenía nada que ver con el tema si vamos hacer las cuentas, también fue expulso como todos del grupo y todas del grupo de la chica. Al menos, la pelea entre su amigo y la moza no continuó en el exterior. Cada uno para su lado y listo.

Bueno, podría haber ido a otro antro como fueron los demás, pero rechazó tal opción. La noche ya estaba estropeada y no tenía ánimos de meterse en otro bar y beber. Ni a medio llegó de su vaso, francamente. Y todo lo ocurrido solo le quitó las ganas de proseguir por la noche de fiesta. Iría para casa, se postraría en el sofá en puros bóxeres y vería alguna  película en la tele. Habría que aprovechar que al tener canales por cable, podría acceder a películas desde le menú y descargarlas como si hubiera ido por un DVD a un videoclub. Eso ya lo estaría haciendo si pasara algún taxi por las calles. Y ni uno. No avistó ni uno desde que se despidió del grupo. Ni idea porqué se sorprendería. Los taxis solo empezaban asomar sus ruedecitas cuando se acercaba la hora del cierre de la mayoría de los bares. Aquella zona no es propiamente un área tranquila. Resulta que es una de las peores de la ciudad. Y, obviamente, los taxistas no quieren arriesgar sus instrumentos de trabajo juntamente con sus vidas. Si supiera hubiera traído su moto, peor como esperaba aprovechar bien la noche, bebería los suficiente para no ser recomendable conducir. No es que se fuera a emborrachar, pero tendría alcohol en la sangre para una multita baja si lo pillasen conduciendo de ese modo.
No le quedaba otra que echarse a caminar hasta una zona menos peligrosa y poder coger un taxi por ahí. Eso hizo de manos en los bolsillos. Incluso, silbaba. No cualquiera se atrevería hacerlo estando solitario, pero hablamos de Leon Loki, ya tuvo que enfrentar crudezas mayores que un barrio peligroso en plena noche. Creció con su difunta hermana y luego fue a poner su trasero en un reformatorio siendo que sobrevivió. Quizá no debería haber sobrevivido, pero ahí estaba y no iba a temer solo por estar donde estaba y sin nadie. Bueno, sin nadie hasta ese momento que sintió un encontronazo que fue más un choque con sus piernas y abdomen. No más que eso. ¿Un perro demasiado grande? Cuando descendió la vista, tuvo la necesidad imperativa de retirar una de las manos de su respectivo bolsillo y deslizó sus gafas de cristales azulados. El objeto quedó a medio puente y su miraba veía por encima de los lentes. Esperaba haber visto un perro enorme, pero lo que vio fue una chiquilla diminuta. Esta terminó por amenazarle con un palo al aparecer. No se preocupó en nada y regresó sus gafas a su entrecejo, acomodándolas. – Una pequeña dama como tú no debería estar por estos lares a estas horas. – Comentó tras analizarla por un par de segundos. No, no sería de este barrio, seguramente. No con esas pintas y con esa figura bastante decente para o que se ve en las jóvenes de ahora. Además… ¿Iría a primaria? No, muy exagerado, la verdad. Lo de ir a secundaria colaría más, ¿no? - ¿No deberías estar en casa o salir con tus familiares a esta hora? - Cualquiera diría padre, madre o hermanos. Esto es lo primero que a cualquier se le ocurre, pero (más que nadie) él sabe que ni siempre una familia tiene algún de estos componentes o tiene alguno. O en otros casos, los hay pero les importa muy poco la existencia de uno. – Soy Leon Loki. – Se agachó lo suficiente para quedar a la altura del rostro femenino. – Una chica no debería tener motivos para sujetar un escueto palo. ¿Te perdiste?

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Re: ¡No me he perdido! Creo... [Priv. Leon Loki]

Mensaje por Taiga Lockwood el Dom Oct 04, 2015 2:49 pm

¿Y ahora este tipo qué quería? Si iba andando por los barrios bajos y a estas horas era mi problema… Aunque estuviera perdida. – Tengo suficientes motivos para sujetar un palo. Nunca sabes con quien puedes toparte tch. – me levanté del suelo apoyándome sobre el palo y me sacudí el polvo de los pantalones en la parte trasera. – Y no estoy perdida. Tan solo daba un paseo. ¿Qué pasa? ¿A caso nunca has visto a alguien pasear por los barrios bajos? – indagué enarcando una ceja a la vez que alzaba el palo. Pero justo en este momento escuché un fuerte ruido y sin percatarme pegué un salto agarrándome a las piernas del nombrado Loki. – ¡¿Q-qué fue eso?! – sabía defenderme pero por naturaleza era alguien un poco asustadiza. Y el ambiente que nos rodeaba no ayudaba demasiado a la situación. Tragué saliva mirando hacia la zona de la que provino el ruido pero lo único que pude divisar fue un gato saltar de una tapa de basura en la otra. – Ah… Tan solo es un gato. – acoté aliviada. Fue entonces cuando me di cuenta que agarraba con fuerza las piernas de aquel hombre y me solté dando un salto hacia atrás. – Acto reflejo. Necesito agarrarme a algo cuando escucho un fuerte ruido y tú fuiste el primero en mi campo de visión. – “brillante” excusa, pero también la primera que se me ocurrió.

– En fin. Será mejor que siga con mi paseo. – y ahí estábamos otra vez… ¿Por qué nunca puedo pedir ayuda como una persona normal? Este orgullo acabaría por matarme algún día. Pero era algo de lo que aún ni me daba cuenta. Quise seguir caminando pero comencé a mirar mejor a mi alrededor y bueno… Todo parecía sacado de una película de terror. Casas viejas, vagabundos quienes te miraban con un semblante intimidante… “Diablos.” Volví a voltearme hacia el tipo y aunque me costara acabé por llamarle. – ¡H-hey! – regresé a su lado y desvié mi mirada entrecerrando los ojos y tiré el palo cruzándome de brazos. – La verdad es que no sé donde estoy. ¿Me indicas el camino hacia la avenida principal? – murmuré por lo bajo como si estuviera hablando para mi misma. Justo en este mismo instante, otro fuerte sonido se escuchó casi por todo aquél callejón silencioso. Aunque esta vez se trataba de mi estómago. Mi rostro permaneció neutra, o al menos hasta que pasaron unos segundos y tuve que agacharme rodeando mi barriga con ambos brazos. – Quizás también deberías decirme donde hay alguna cafetería… –

– Soy Taiga. – acoté mientras volvía a incorporarme; y así es como terminé por ir a una cafetería de bastante baja calidad. Arrastré a Loki conmigo pues no quería volver a perderme. Igualmente, no parecía que quisiera aprovecharse de mí por lo que de momento me fiaría de él. Las mesas colocadas unas detrás de otras eran de madera. Al otro lado había un enorme mostrador con diferentes platos de comida cacera. Vamos, el local perfecto para un camionero o algo por el estilo. Se notaba que era viejo sin embargo para comer algo, serviría. Me acerqué al mostrador e incluso tuve que ponerme de puntillas pues no llegaba a ver del todo los platos que se ofrecían. Una señora mayor, quien parecía ser la camarera, se acercó hacia nosotros y sonrió amablemente pidiendo nuestra orden. – Mhm… Veamos. ¡Quiero un plato de patatas fritas con bacon y huevos! – sí, había escogido uno de los más grandes pero cuando tenía hambre era capaz de devorar un elefante a pesar de mi contextura. Pero entonces caí en un detalle… ¿Llevaba dinero?
Comencé a toquetear los bolsillos de la sudadera y los pantalones, ni cartera ni móvil. – Diablos… No llevo dinero. – acoté y por poco caigo de rodillas.
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Re: ¡No me he perdido! Creo... [Priv. Leon Loki]

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Dic 06, 2015 3:30 pm

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