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We're simply meant to be, Kaneki.

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We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Dark Necrofear el Sáb Sep 19, 2015 2:55 pm

◤Chapter Two◥
Continuación de Trick or treat, Kaneki?!


En la carretera ya iban ambos sentados en aquél automóvil deportivo que a gritos decía que te costaba más que un ojo de la cara, uno de ellos iba obviando su felicidad al haber conseguido lo que quería —Descuida, no tardaremos nada en llegar —Sabía que la causa de sus enojos no era la distancia de una casa a la otra, pero dado que esa solía ser su actitud recurrente no lo veía como algo de lo cual preocuparse, era cuando daba otras señales que debía y aún así podría estar errando, pero eso sí, la dicha de tenerlo en el asiento de al lado era enorme, si se lo preguntaban, el albino era el mejor dulce que había conseguido. Por esa clase de pensamientos lo veía de reojo, quitando un momento su vista del frente para admirarlo aún cuando no estuvieran charlando nada.

Encendió el estéreo y como por supuesto no se iba a poner a escuchar las canciones que ponían en la radio, empezó a sonar Lacrimosa de Mozart, quizá no era lo mejor considerando el ambiente, incluso era difícil de pensar que alguien estaría escuchando eso mientras estaba atascado en el trafico, pero por suerte ese no era el caso esta vez y el hecho que fuera de noche caía a la perfección con ella. —¿No te parece relajante? Al mismo tiempo que te despierta emociones... —Estaba fascinado con la melodía y cómo no, si más aparte de todo lo que hacía también sabía tocar algunos instrumentos; de los cuales destacaba el piano. —Me alegra que vinieras conmigo —Parecía haber sacado cualquier clase de tono dramático de esa oración, se había escuchado como alguien hablando de manera normal, quizá debía ser el efecto de lo que escuchaban ya que al acabar esa, le siguieron otras que eran bastante similares.

Sanos y salvos habían conseguido llegar a la mansión del Gourmet, como era de esperarse, el lugar era exagerado, era demasiado grande todo, habían habitaciones dentro de habitaciones y pasillos largos como el infierno, obviando la extravagancia que poseía, podría decirse que tenía su toque el lugar. —Más vale que no me pierdas de vista, Kaneki-kun, no querrás perderte, porque de ser así juro que no te devuelvo —Le guiño un ojo y aquello sonaba a una broma, pero si eso llegase a darse, ¿Lo seguiría manteniendo así? —Claro que también podríamos tomarnos de las manos como habías ofrecido —Siguió con esa clase de comentarios que bien entre juegos mucha verdad se asomaba, no podía morir la esperanza de que le dijera que sí, acción que de admitirlo sería muy inesperada, tanto que no estaba seguro de cómo reaccionaria a ella. —¡Y hemos llegado! —Una habitación que más bien parecía una tienda de ropa era su ubicación actual.
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Ken Kaneki el Mar Sep 22, 2015 5:41 am

No sabía cómo demonios había acabado por acceder tan fácil. Y quizá debiera cuestionárselo seriamente; encontrarse en el asiento del copiloto con la misma persona a un rato antes ni siquiera tenía deseos de abrirle la puerta, y en dirección a la casa de esa misma persona, algún error debió haber allí. Tal vez sencillamente la amenaza de dormir juntos en la misma cama si no iba fue suficiente, por lo desagradable de la idea (e incluso si Tsukiyama fuera a quedarse en su departamento, de seguro lo haría dormir en cualquier lugar menos su habitación). Todavía sintiéndose ligeramente engañado, incluso sin tener verdadero ya que supuestamente estaba allí de manera voluntaria, permaneció en silencio la mayoría del viaje. Con los labios fruncidos, y cuestionándose una y otra vez cómo había acabado allí—. Personalmente, me gustan más las composiciones de Vivaldi —se encogió de hombros, no tomando importancia a esa acotación en particular. Recordaba vagamente que el hombre mayor era particularmente hábil para tocar el piano, y aficionado a las melodías épicas, aunque no estaba del todo seguro de dónde había sacado esa información.

Hizo oídos sordos al comentario de su compañía, pues no quería fiarse de ese semblante agradable tan rápido otra vez. Detestaba que la actitud del otro fuera tan cambiante como exageraba. Pero no continuó demasiado tiempo quejándose mentalmente, pues luego de un tiempo más bien que considerar breve, llegaron a la mansión. Y era una mansión en toda la extensión de la palabra, exageradamente grande por fuera como por dentro, apenas pudo comprobar colocando un pie en la entrada—. Si trataras de mantenerme aquí, o tomarme de las mano, te quebraría los dedos —fue una amenaza no tan sutil, obviamente no feliz con la "broma" del otro. ¿Acaso podían culparlo por estar tenso? No era un escenario que viera tan improbable, y le siguió de manera automática un crack seco al crujir su índice con el pulgar. Sólo se detuvo cuando el hombre mayor señaló con una exclamación típica de las suyas que ya habían llegado a su destino. Una habitación tan amplia como una boutique de ropa femenina, no le sorprendía. Caminó dentro, observando todo con curiosidad, e incluso una pizca de interés por la cantidad de ropa (¿o serían disfraces?, ni siquiera podía distinguirlos del todo) extravagante allí.

Pero al momento de recordar por qué exactamente estaba allí, dejó de husmear discretamente con la mirada, y se cruzó de brazos para dirigir la palabra nuevamente al dueño de la mansión—. Bien, Tsukiyama-san... supongo que si tienes disfraces pensados, no será nada ridículo —graciosamente, era su intento por sonar positivo, a la fuerza. Había tantas prendas de ropa en ese lugar, que le sería difícil determinar cuáles eran las preparadas para Halloween si el aludido no se las mostraba el mismo.
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Dark Necrofear el Miér Sep 23, 2015 3:58 am

—Si lo deseas, podríamos poner alguna dé —Y fue exactamente lo que hizo, por supuesto, después de que terminara la composición que le había abrumado tanto. No le molestaba puesto que para suerte de ambos, también le gustaban las melodías de aquél personaje que mencionaba su copiloto. No hizo más comentarios durante todo el recorrido más que los que los comunes para intentar que el otro tuviera una actitud más positiva por lo que estaba sucediendo, « Si es que eso es posible » pensó divertido por lo adorable que podía llegar a ser, muy a su manera eso sí.

Instintivamente levanto ambas manos como haciendo una señal leve de alto, como si así pudiera calmar la irá que emergía en el otro —Calmato, calmato. ~ Kaneki-kun, ¿Crees que yo sería capaz de hacer algo tan atroz como eso? ¡No pasará! Además, eres muy bien recibido, más que un invitado puedes considerar que ésta es tu casa. —Como si de verdad eso fuera a pasar, por más fácil que fuera la vida del Gourmet, dudaba que viniera un día cualquiera a pasar el rato nada más porque sí, quizá si necesitará un favor y eso a duras penas, pero por supuesto aún si fuera eso el caso no le cerraría las puertas. Estaba dispuesto a servirle en lo que pudiera, acompañarlo si lo deseaba y si se lo permitía, tener momentos divertidos como festejar fechas que definitivamente no era algo necesario, eso debía de estar pensando o de otra manera por qué se quedaría allí sin hacer nada, y bien, tenía razón, pero si te ponías a pensar qué era necesario o qué no, qué era útil y no, más otras cuestiones de esa índole, podría dejarte un vació y una existencia sin sentido... Darle muchas vueltas a esa clase de temas casi nunca llevaba a nada, quizá él también estaba ya indagando mucho en el tema.

La excitación que sintió recorrer su cuerpo cuando de reojo observaba a su amore, ¿Estaba curioso? Eso sería normal en cualquier otro ser humano que no estaba acostumbrado y entraba a sus aposentos, ¡Pero era Kaneki! Eso cambiaba todo, inmediatamente volvió a sentir la energía incontenible y se notaba en su forma de actuar. —¿Cuándo yo he vestido ridículo? —No se escuchaba ninguna pista de sarcasmo en la pregunta. —Espera aquí un momento —Se dirigió apresurado a coger varios trajes que tenía en el perchero y volviendo con pasos largos que casi parecía que corría, le mostró todos: poniendo algunos sobré un sofá y otros él los cargaba. Eso sí, estaba obviando la idea de que él se decidiera a tomar el que era de "Sally", al ser en la versión masculina cabía la esperanza de que no le conociera y aceptara sin poner "peros", también decir que no le mostró lo que él mismo se pondría, si es que apenas se iba a animar a vestirse y aún más; ¡Dejarse maquillar! No quería hacer que el proceso sufriera más al decir que no importaba cuál eligiera, harían la pareja. —¡Creo que todos se verían exquisitos en ti! —Eso tampoco no era ninguna clase de mofa, igual y podría verlo vestido con un saco de papas y creer que se veía fantástico por el simple hecho de que él era él —¡Es más! ¿Por qué no te los pruebas todos? Así estarás más contento con tu decisión final —La idea de verlo modelar hacía que le diera "algo", estaba sintiendo las ganas de ir alguna parte privada en la mansión sólo para oler el pañuelo que aún guardaba con su esencia, ¡Por lo menos que le dejará traer la cámara! Una sesión de fotos tampoco estaría de más.
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Ken Kaneki el Miér Sep 23, 2015 8:57 am

Ni siquiera quería conservar la burda esperanza de que sería una visita breve, porque generalmente cada vez que se trataba del Gourmet, se volvía una situación larga y hastiosa. Algunas se hacían notar más que otras, debido al carácter voluble del hombre. Pero siempre tan insistente, al punto que realmente estaba allí, fuera de su cómodo departamento y con sus planes de quedarse a leer una novela de interés y beber café arrojados a la basura. Porque Halloween no era una fecha que le atrajera para festejar, ni la idea de usar disfraces y pasearse pidiendo dulces se le hacía muy atractiva. ¿Quizá sí era demasiado sobrio? Usualmente ni se lo cuestionaría. Pero, despejando esos pensamientos de su cabeza, y centrándose nuevamente en lo que acontecía alrededor, podía decir que no estaba del todo conforme con la respuesta que dio Tsukiyama, pero se conformó con gruñir algo similar a "más te vale" y continuar la caminata, extrañamente parecía un pasillo ridículamente largo, pese a que no les tomó demasiado llegar a una habitación en específico.

Y sí, se dio la libertad de observar a su alrededor con curiosidad, tanto por el diseño extravagente de la habitación en sí como por la cantidad amplia de ropa que se guardaba allí. ¿En verdad alguien tenía el tiempo suficiente para usar todo eso? Se extrañó, pero recordando que la profesión del hombre mayor era modelo, todo cobrara algo más de sentido. Por la respuesta a su acotación, soltó una risa pequeña, rodando los ojos—. Claro, olvidé con quien estaba hablando por un momento —la ironía era fácilmente detectable, aunque sólo esta vez no lo hacía con mala intención, fue más bien un comentario automático. Se cruzó de brazos, y a continuación, observó con sorpresa leve cómo el otro se dirigía a los percheros, iba y volvía, llevando cada vez más trajes diferentes consigo. De alguna manera, sintió que se cansaba de ver solamente la enorme cantidad—. ¿En verdad tantos son necesarios...? —frunció los labios, pero el otro estaba tan atareado en su labor que no le extrañaría no ser escuchar. Su voz se había escuchado bastante suave, tal vez por lo ridículo que empezaba a encontrar todo aquello.

Pero rápidamente saltó con su actitud ácida apenas detectó un poco de demasiado entusiasmo en las palabras de su interlocutor—. ¿Y modelar para ti? En tus sueños —declaró, con taciturna neutralidad. Pero contradictoriamente a sus palabras, se acercó un par de pasos hacia el montón de ropa, y observó la mayoría de los trajes con expresión crítica. Sí, no le extrañó encontrar algunos modelos ridículos como una Caperucita roja allí. Pero, algunos otros estaban aceptablemente decentes, si se probaba uno no se sentiría más más tonto de lo necesario. Finalmente, tomó uno que le pareció vagamente similar al monstruo Frankenstein con las costuras, le agradó ese toque ese parezco casual con la criatura de Mary Shelley—. ¿Tienes un conjunto diferente para cada traje? —interrogó, con algo de desconfianza. Después de todo, se le hacía muy evidente que el Gourmet se basaría en su elección para vestirse también y así ir en afinidad, no le molestaba y se había resignado a ello.
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Dark Necrofear el Sáb Oct 10, 2015 7:27 am

Le había pillado con la idea de modelar, el hecho de que se conocieran de hace tanto hacía que no cayeran en las mismas trampas por la misma razón. —¿La expresión correcta no debería ser "ni en tus sueños", Kaneki-kun? —Por un momento su actitud parecía ser coqueta ante aquella frase que había dicho el otro. No podía negar que le hacía feliz las veces que hacía notar que tenía consciencia de los sentimientos de él por su ser, o al menos eso esperaba, vaya, pues seria el colmo si aún no estuviera claro. —Mmh, ¿Qué quieres decir? —Solamente estaba haciéndose el desentendido, sabía perfectamente a lo que se refería con ello pero no quería responder su pregunta por obvias razones, si no le incomodaba lo que estaba planeando entonces entendería su elección de guardar silencio. —¡Esplendido! ¿Ése es el que ha llamado tu atención? —Mejor era seguir el enfoque en la prenda en cuestión y para complacencia suya parecía haberse decidido por el de Sally. Para pronto tomo los otros disfraces antes de que por un motivo u otro cambiara su opinión de último momento, apartándolos de su vista, ni siquiera se molesto en volverlos a poner en el perchero, sólo los dejo todos arriba de un asiento vació, ya después se encargaría o haría que alguien más lo hiciera. —Entonces si estás seguro puedes cambiarte —Lo animo, lúcido de que aún se encontraba allí y no tenía ninguna intensión de salir de la habitación, ¿Qué tenía de malo? Ambos eran hombres, no era como si uno de ellos tuviera deseos perversos por el otro ¿no? Bueno, ambos sabían que eso no era cierto. Tampoco es como que al modelo le importara cambiarse en el mismo lugar, él sí estaba acostumbrado a cambiarse de ropa en frente de los demás y así fue como comenzó a desabrochar el saco de su traje con total naturalidad, haciendo como si no le importara el hecho de estar comenzando a desvestirse con la presencia ajena allí.

Como era de esperarse, Kaneki se enteró de cuál era el traje del pelimorado una vez que ambos ya tenían puestos sus disfraces. —No te lo había mencionado, pero nuestros atuendos no están completos — Peligrosamente había traído artículos de belleza consigo, tales como: maquillaje, sombras, primer, entre otros —No pongas esa cara, no te pintare como a una chica, confía en mí —Sí se había fiado de que no lo vistió como mujer ya no estaba de más tenerle fe en aquello, ¿no es así?  Le indico un lugar para que se sentará enseguida suyo, de un momento para otro parecía que estaban jugando al maquillaje, ¿Así se sentirían las niñas en las pijamadas? O al menos refiriéndonos al estereotipo que existe de ello. Aún cuando lo tenía muy cercas y las oportunidades de robarle otro beso eran infinitas, parecía estarse tomando de manera muy profesional eso de estarlo caracterizando, tomando el hecho de que no sólo era su rostro lo que debía cubrir, sino además las costuras que debían ir en los brazos, pero parecía estar valiendo la pena, que mientras más avanzaba más contento quedaba, no fue hasta el final que menciono algo más que las indicaciones que le daba —DOLCE! ¡Kaneki-kun, luces majestuoso!

—¡Booh! —Fue su comentario a modo de broma cuando le enseño el resultado final de su propio disfraz, su rostro completamente blanco, las "costuras" en el rostro, y gran parte de la zona de los ojos completamente negra. Efectivamente; Tsukiyama iba a ser el "Jack" de Kaneki, el rey calabaza. Tal como había conjeturado, el Gourmet deseaba que fueran como la pareja, que hicieran juego y aunque le había dado muchas opciones de indumentaria para la ocasión, lo cierto es que sus planes se arrumarían un poco si no elegía ése. —¿Si has visto la película? —Estaba especialmente curioso de la respuesta que le daría, siendo que hoy los estarían encarnando pero estando consiente de la chica de "trapo" del filme y cómo era su personalidad, muy probablemente su amor no estaría contento con imitarla alguna que otra vez, es decir, ella estaba perdidamente enamorada de Jack, cosa que era lo contrario con ellos dos. Le indico con la mano que lo siguiera cuando sintió que por fin habían terminado con su aspecto, al parecer por los pasillos que ahora recorrían no parecían ser los que guiaban de nuevo a la salida, muy sospechoso si considerabas aquella mención sobre secuestrarlo —¿Te está dando miedo? —Debía ser una cuestión muy tonta, quizá al chico que conoció en el pasado, pero el de ahora suponía que sólo estaría alerta, ¿No era eso algo terriblemente adorable? Aún sabiéndolo le dio palabras de apoyo como si el albino las necesitará —Te he dicho que no tenías que preocuparte... Sigue siendo lo mismo ahora y más cuando estás a mí lado. Aún si llegase a pasar algo me aseguraré de que tú no sufras ninguna incordia. —Los pasillos por los que recorrían cada vez se hacían más y más oscuros, había que mencionar que estaban decorados especialmente por la fecha o eso debería esperar, que si así eran siempre seria un poco extraño. —¿Quieres que te tome de la mano? —Sonaba divertido cuando llegaron al punto en que realmente no se podía ver por dónde se estaba caminando, quizá el trajeado sabía por dónde iban debido a que pues, era su mansión, pero al ser un invitado que no venía seguido podías entrar en dificultados y más si parecía ser una sección nueva, de todos modos no espero a que le contestará y se la dio para seguir guiándolo con mayor facilidad.

Estaban ahora frente a dos puertas enormes aún dentro la casa. Habían dos personas en las esquinas o al menos eso se reitero en cuanto se movieron para abrir la entrada, ambos daban mucho mal rollo vestidos de manera pulcra pero con mascaras de espantapájaros, sólo esa sección tenía una luz que era tenue. Al darles el pase, cerraron la que ahora podía ser su salida, pero como había prometido el pelimorado, mientras estuviera al lado suyo debería encontrarse bien puesto que sería extraño que le encerraran aquí, una rebelión de sirvientes sonaba como una idea un tanto absurda, pero allí no se veía nada y para colmo, al parecer el anfitrión soltó al que hace unos instantes estaba acogiendo con palabras dulces, eso lo dejaba allí descubierto para si decidía caminar, toparse con cualquier cosa que allí tuviera. ¡Las música comenzó a sonar! Y las luces comenzaban a encenderse en lugares estratégicos, dejando a la habitación con su ambiente de oscuridad —¡Ka-ne-ki! ¡Bienvenido al pueblo de Halloween! ¡Y bienvenidos a todos los demás! Sigamos con la fiesta. —Los aplausos comenzaron seguido de aquello, las personas reunidas estaban disfrazadas bajo a la temática de "The Nightmare Before Christmas".
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Ken Kaneki el Miér Oct 28, 2015 7:31 am

Podía creer que todavía estaba un poco irritado, pero después de todo, había acabado por resignarse a la situación. Aunque le sacaba mucho de quicio que el hombre en cuestión fuera tan malditamente insistente, en realidad, si no hacía amago de algún comportamiento peculiar o inapropiado hace su persona, incluso podrían llevarse bien. No por nada eran viejos conocidos. Claro que aquello no quitaba que toda su actitud entusiasta en extremo era molesta, en especial si le daba para elegir entre cientos de trajes cuando ni siquiera tenía ganas de disfrazarse ese Halloween. Ni siquiera había tenidos ganas de celebrar ese Halloween, y allí estaba. Consideró que su elección era sencilla, le llamaron la atención los colores sobrios y la leve reminiscencia a un muerto viviente. Rodó los ojos por cómo el Gourmet se hacía el desentendido por su pregunta, que de todas maneras tenía algo de acusación, y esa reacción ya no le extrañaba. Al otro no le debió pasar desapercibida su mirada grave cuando sugirió que se cambiara allí mismo, como advirtiéndole nuevamente que quisiera quebrarle los dedos. Pero no reclamó más allá, porque resultaba estúpido y tenía la certeza que el mayor no se iría sin discutirle un motivo lógico de antemano. Así que finalmente se cambió, encontrándose de espaldas al mayor al notar que éste también empezaba a desvestirse.

Debía admitir, le gustaba cómo le quedaba el traje. En verdad se veía como algo confeccionado para el personaje de un libro o de una película, y debía admitir que el detalle era muy interesante para la fecha y la ocasión celebrada. Estaba conforme, hasta que Tsukiyama se acercó con intenciones de maquillarle, casi le caía como una broma—. ¿En serio? ¿No te tomas demasiado en serio todo el trabajo? —lo interrogó, con una ceja alzada, pero al menos no le estaba reclamando. Evitó todo pensamiento que le recordaba que eso era algo que solían hacer las niñitas en las pijamadas, que sólo sirvió para tensarlo un poco más. Soltó un suspiro de alivio cuando el otro terminó de pintarle la cara, para empezar con las costuras que iban en los brazos, y apenas allí pudo admirar merecidamente el trabajo hecho. Todavía le recordaba a una especie de Frankenstein, pero graciosamente, ya más al estilo de Tim Burton. Ignorando el cumplido dirigido hacia él, el Gourmet no tardó en arreglar su propio maquillaje, se imaginaba que debía ser más complicado que el que le había aplicado a él—. Claro que he visto la película, eres Jack Skeleton. No vivo bajo una roca —repuso, con algo de ironía, cruzándose de brazos quizá con gesto ofendido—. Y no necesito atar cabos sueltos para adivinar que soy Sally —resopló, un tanto decepcionando por no sentirse más como el engendro insignia de Mary Shelley, pero eso era nada más que su propia culpa.

Salieron al pasillo, andando por un corredor diferente al de la entrada. Le llamó la atención que se volvía más y más oscuro según avanzaban, aunque todavía se tenía suficiente visibilidad—. Claro que no tengo miedo, no me sorprendería abrir una puerta y encontrar una quimera —ironizó, tratando al mayor como si de algún científico alquimista loco se tratara. Lo que no estaba lejos de la realidad, a excepción que no era científico ni alquimista. Sonrió divertido por su propia broma interna, pero debió volver a soltar un suspiro de exasperación al escuchar las palabras de su interlocutor, detestaba que se portara tan amable, demasiado amable—. Tsukiyama-san, no necesito consuelo de tu parte, agradecería que no dijeras cosas como ésas —trató de escucharse lo más neutral posible, aunque se sentía sólo ligeramente incómodo. A esa altura, la visibilidad anterior se había reducido considerablemente a sombras nada más, parecería que la mansión había sido especialmente decorada para esa ocasión por doquier. Ni siquiera tenía ganas de responder que no quería que le tomara de la mano. ¡Eran adultos, por el amor de los dioses! Prefería chocar de nariz contra un muro. No pudo evitar, al notar que le daba la mano soltó un gruñido de molestia y la rechazó.

Todo lo que hacía después era preguntarse qué tan grande era por dentro la mansión. Ni siquiera había salido al exterior para llegar frente a una sala amplia dentro de la misma, con dos guardias con digna apariencia de película de terror custodiando la entrada. Se preguntó si acaso Tsukiyama se había encargado de todos los detalles siniestros. Abrieron la puerta, y la cerraron tras ambos. Aquello podía parecerse demasiado a una cámara de tortura de una película de terror, o acaso ya se estaba dejando influenciar demasiado. Como fuera, apenas percibió que la presencia que lo había acompañado por todo el recorrido desapareció, dejándolo varado unos segundos antes de que las luces se encendieran, y se escuchara la voz del anfitrión por todo el lugar. Era como si le hubieran quitado el telón a una obra de teatro, y fuera capaz de observar a todos los actores tras bambalinas antes del espectáculo. No había ni un alma que no estuviera disfrazada allí, incluido él. Como si fuera un verdadero pueblo de Halloween—. ¿Tenías planeado esto desde el principio? —se vio en la necesidad de acercarse de nueva cuenta al Gourmet, esquivando toda la gente que estaba en medio. Esta vez sí sonaba a reclamo, se sentía levemente engañado por alguna razón. Y eso le molestaba, porque era otra cosa que no vio venir. Estaba esperando cualquier excusa, o que el otro aceptara sin problema la acusación, después de todo, una fiesta así no podía ser algo improvisado.

Tengo hambre. ¿Dónde tienes algo de comer aquí? —se quejó, luego de un rato. Era de alguna manera divertido exigirle comida a un gourmet, literalmente. Pero obviamente no se estaba refiriendo a probar ninguna de las delicias dulces y postres que se ofrecía a los invitados, sino algo más contundente. O bien se podría conformar una taza de café.
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

Mensaje por Dark Necrofear el Sáb Oct 31, 2015 5:31 am

Al parecer había dado resultado, en esos momentos le había seguido la corriente y había actuado en efecto dominó, siguiendo la naturalidad con la que el Gourmet se desvestía invitaba a que no realizaría nada extraño y pues tal como cree que dedujo, no hizo absolutamente nada por invadir el espacio vital del albino, pero eso no evito que volteará muchas veces hacía atrás para observar su piel desnuda y pensar alguna que otra cosa obscena, ¡Era inevitable! Incluso se ruborizo un poco cuando comenzaba a emocionarse y crear más ideas en su cabeza « Detente, Shuu, detente. Debes de ir calmado ahora que ha dado otro paso... Aunque no es justo, Kaneki-kun. ~ Me lo dejas así de difícil, mostrando tanta confianza. » Apostaba que aunque no usará algún producto sobré la piel aún así sería exquisita de tocar, de saborear. —¿No crees que es incluso mejor que ir a una boutique? —Más bien parecía estarlo afirmando y aún si el otro no quisiera, debería de concederle la razón, es decir; Recibía un buen trato, el producto era de calidad, tenía variedad y por si fuera poco todo se encontraba en su talla, le quedaba a la perfección: si llegase a tener algún error de lo cual solía asegurarse que no fuera así, no era problema remendarlo y más si era para él.

Una pequeña risa fue la que soltó, el comentario ajeno resultaba ciertamente hilarante; "Tomarse demasiado en serio todo el trabajo" —¿Hmm? ¿Me estás diciendo que preferirías que fuese de baja calidad? —La respuesta era no, por supuesto, ¿quién rayos querría eso si le dan la opción de hacerle algo "perfecto" y de manera gratuita? —...No es ninguna molestia para mí, si es que acaso sentías curiosidad. Me gusta ser muy minucioso en cuanto a mis pasatiempos, trabajo, vida en sí... Y tú me sales con aquél comentario sabiendo quién eres. —Ponía por los cielos la posición del chico aún cuando éste no poseía riqueza alguna, fama o poder político, pero así era, Tsukiyama le encontraba como alguien fantástico y eso no lo había sentido antes por alguien en todos sus años de vida, ¿era acaso tan raro que se dedicara tanto tiempo por alguien a quien quería? Aún si la respuesta fuera afirmativa eso no cambiaría nada, no dejaría de hacerlo, darle atención no sólo podía satisfacer al peliblanco, sino también al Gourmet. Al escuchar sus respuestas mencionó el hecho de conocer a su personaje, claro que el misterio no podía seguir para siempre y en algún momento tendría que saberlo, pero podría haber sido más lindo si se hubiese dado cuenta hasta llegar a la habitación donde tenía preparada la fiesta —Tienes razón, pareciera que no sabía con quién estaba hablando, ¿eh? —Le dirigió una sonrisa amena cuando ya faltaban unas cuantas pinceladas para terminar. Kaneki era como un lienzo en esos momentos, le gustaba ser él el artista que tenía el placer de magnificar tan bella obra —Entonces si le conoces, ¿quieres decir que lo has visto? Me sorprende que no te hayas quejado aún por ello... ¡¿Eso significa que te gusta que vayamos en pareja?! —La atmósfera que estaba tranquila se vio arruinada con el último comentario emitido y sólo porque por unos instantes de verdad creyó en la idea de que eso sería posible.

Fue rechazado y no esperaba menos si siempre era así, tratar con él era un juego en el que siempre se perdía, el otro no le daría chances de ganar nunca, a veces parecía existir una señal, un fuego encendido que parecía darle la bienvenida, pero no, siempre terminaba por apagarlo. —Kaneki-kun, no puedes pedir que deje de expresar mis sentimientos por ti, todo lo que soy y siento no puede ser contenido, ¡Tal barbarie suena atroz! ¡Como un castigo! —No podía verlo, pero en esos momento estaba haciendo ademanes teatrales para poder expresar mejor sus palabras, era una suerte para el otro no poder visualizarlo en situaciones normales. Al final de cuentas hizo caso omiso a la petición y continuó expresándose, si de verdad creía que con decir lo que dijo iba a ser suficiente como para detenerlo quería decir que aún quedaba esa parte ingenua del Kaneki que poseía cabello negro en aquellas épocas de antaño.

Al ver que se acercaba el amor de su vida hacía él sin hacer caso a los demás lo extasió, ¿querría acaso decirle lo asombroso que era aquello? ¿Las gracias por hacerlo uno de los principales del tema? ¡¿que quería que le hiciera suyo allí y ahora mismo?! ¡Claro que no! Era un reclamo, pero, ¿por qué razón? Si aquella sorpresa era esplendida, incluso creía que para alguien como el albino algo así le sería entretenido de vivir. —¿Eso importa? —Y parecía que sí, la expresión de seriedad no iba a cambiar aunque le dijera lo que quisiera oír, pero eso no lo desanimaba, más bien al contrario, ¡Presentaba un reto tras otro! Él solía ser tan áspero y le encantaba —Sí, lo tenía planeado, simplemente que no podía decírtelo de buenas a primeras... —Toco su barbilla con una expresión de seriedad mirando al fondo como si estuviera cuidando lo siguiente que iba a decir, clavo la mirada directamente a la ajena y sonrío —¿O acaso si te decía que era esto hubieras aceptado en vez de la idea de pedir dulces? —No hacía falta que le recordará lo mucho que batallo para llevarlo allí arrastrado, aunque siempre se las ingeniaba para que éste accediera, a gritos y sombrerazos, pero accedía —De todos modos, ¡Ya estás aquí! Y debo de hacerte saber que no te permitiré marcharte hasta que acabe, eres el principal, eres mi SallyEra una buena manera de espantarlo esa frase, pero ya no podía contenerlo, ya estaba todo preparado y la canción del pueblo de Halloween estaba dando inicio, varias personas de entre los invitados aparecieron vestidos como los canons que interpretaban la melodía, turnándose la letra y danzando lo que les correspondía, por supuesto que ellos eran profesionales y estaban contratados para el entretenimiento y también para intentar hacer feliz al chico, pero posiblemente era más sencillo regalarle una biblioteca para él solo y quizá eso le complacería más, aquella idea le hizo gracia que dejo por un rato de prestar atención a los interpretes.

Al pasar un rato le escuchó que le pedía alimento, sentía que le iba a dar algo por la emoción. ¿Ofrecerle la comida que era para los invitados? No, eso era demasiado normal para él y más si le había preguntando era porque no quería nada de la mesa, aún así le había cuestionado por si las dudas. Fue así como se excuso un momento para ir a hablar con el chef, pedirle algo exquisito que llenará el hambre de su amado era primordial, si tenía incluso que ponerle un grillete en el tobillo al empleado para que trabajara el tiempo que considerará necesario para que saliera algo delicioso, lo haría y como sería de esperarse, él pelimorado sería quien avalaría si eso merecía probar las papilas gustativas de su Sally. —Culpa mía, ¿He demorado demasiado? —Sonaba algo preocupado por tenerlo esperando aún cuando le había dejado en un lugar en el que podría tener más "paz" dentro de lo que cabía. Sí, quería que viviera la experiencia, pero tampoco había que forzarlo de más ya que podría terminar odiándola, lo mejor era que él se acercara por sí mismo aunque a veces necesitaba de un empujón o dos. Pasaron tiempo de caridad juntos mientras él comía, el modelo sólo le platicaba cosas y en ratos guardaba silencio cuando iba dar inicio otro espectáculo como el pasado que deseaba que viera. Incluso cuando ya había terminado su cena le había invitado a bailar, sin éxito alguno cabe decir, pero guardaba esperanzas de que si no sucedía ahora, sería en otro. Algo era seguro, Kaneki no podía escapar de él, muy seguramente sí lo tenía en mente.

Ya casi se acercaba el final, iban a poner la película de la temática del evento en una de las paredes que había dejado vacía con ese propósito. Pensaba que le daría un detalle más casual y por lo tanto más innovador siendo que ellos tenían salas de cines en sus casas como para andar haciendo eso, y sí, a los demás les encantó la idea, los aplausos nuevamente se hicieron escuchar para ser silenciados cuando ya estaba dando inicio. —No te había preguntado en un inicio si la conocías porque de verdad creyera que no... Es porque quería llegar a otro punto —Su tono era bajo, a pesar de que ellos se encontraban más apartados de los otros, era algo así como la zona VIP donde se encontraban a comparación de los demás. —Hay una frase que me gustó mucho, la cual dice exactamente el personaje del cual estás disfrazado... "We're simply meant to be". —Fue a propósito que no se lo dijo en francés, de igual manera no era nada raro que estuviera diciendo frases en otros idiomas y con algo tan básico como el inglés sí habría entendido, eso le daba por servido —Happy Halloween, amore mioFinalizó.
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Re: We're simply meant to be, Kaneki.

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