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París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

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París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Sep 06, 2015 11:28 pm


-¿Eh…? cuando abrí los ojos vi a Brooke tirade en el suelo, de morros. Pero estaba tan dormido que ni me rei hasta pasado un tiempo, Sin embargo la risa se fue al escucharla hablar sobre sus padres. -¿¡Cómo?!- Oh, mierda. ¿Cómo iba a explicarle a Dante que su hija había pasado la noche en mi casa? Vamos, ni de coña.
-¡Date prisa!- salí de la cama a todo correr y, como no, tropecé igual que Brooke y también me cai. -No hay tiempo para reírse, ¡Corre!-
Tardamos menos de la mitad de lo normal en vestirnos, desayunar y demás, y también tardamos menos de lo acostumbrado en llegar a su casa. Con todo, apenas unos minutos después sus padres llamaron al timbre…
Y así es como llegué a esta situación, en la parte de detrás del coche de mis suegros, con mi novia apoyada en mi brazo por culpa de lo mal que se llevaba con los transportes. Y, no sé si es mi imaginación o qué, pero juraría que Dante me estaba mirando mal.
Después de un par de horas de viaje llegamos a la casa de los padres de Brooke. Cómo no, teníamos habitaciones separadas… ¿Por qué cuando aún no estábamos juntos la abuela nos pone en la misma cama, y ahora que salimos nos separan? Cruel destino… Pero en fin, no haría ningún drama porque tenía claro que me colaría en su cuarto cuando todos durmieran.
Fuimos cada uno a su respectiva habitación, iba a ordenar mis cosas, pero al final simplemente saqué lo que iba a necesitar por el momento. Suponía que comeríamos con sus padres o algo así, y luego… A saber. Dante me daba escalofríos, a saber qué tendría pensado. Y el concierto no sería hasta pasados dos días, así que iba a pasar mucho tiempo con él. Aunque sinceramente, esperaba equivocarme en eso.
Salí de mi cuarto, la casa era bastante grande pues se trataba de un chalet, así que… Mejor esperar a Brooke, porque yo no tenía ni idea de a dónde ir. Vamos… Por norma general al principio nunca sabía cómo narices comportarme con la gente, y desgraciadamente esta vez no sería una excepción. Además… Era la primera vez que conocía a los padres de una novia, hasta Brooke, ninguna había durado tanto como para llegar a ese punto.
Después de un rato Brooke apareció, y en cuanto la vi llegar la di un abrazo “tipo oso”.
-Creo que tu querido padrastro fantasea con cortarme una parte de mí a la que tengo mucho cariño, lo veo en sus ojos… Así que no me dejes solo con él, ¿Eh?- Bromeé, regalándola un pequeño beso y separándome después. Justo en ese momento Dante apareció también por el pasillo… ¿Me habría oído? Más me valía que no.
-Bueno… ¿Tienen perros?- Brillante frase, Damon. Brillante.
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Brooke Lewis el Miér Sep 09, 2015 3:13 am

El viaje se me hizo largo... Demasiado. A pesar de que estaba ilusionada por poder ver a mis padres e ir a París, mi debilidad con los transportes era inevitable. Cuando salí del coche me tiré de rodillas al suelo y por poco lo besaba. – Suelo... Querido suelo amado...– después de aquello entramos dentro de la casa. Era un chalet bastante grande de dos pisos y atrás tenía un patio del tamaño del parque de Sweet Valley diría yo... Vamos mis padres no perdían el tiempo y sabían hacer su fortuna. Menos mal que vivían en una zona rural y no había muchos edificios al rededor.
Dante subió con nosotros al segundo piso para decirnos donde íbamos a dormir. Supuse que ambos estaríamos en mi habitación por lo que me dirigí directo hacia el cuarto llevando a Damon conmigo. Pero entonces el hombre nos paró diciendo que no pensaba dejarnos dormir juntos y bueno... Acabamos en habitaciones separadas. – Tienes que estar de broma... – pero por su mirada veía que no lo estaba. Dejé la bolsa con mis cosas sobre la cama y salí al pasillo donde ya se encontraba el pelirrojo. Le devolví el abrazo y comencé a reírme mientras decía: – Venga... No es tan malo. Lo único que podría obligar a hacerte son 100 flexiones, nada más. – comenté con una sonrisa inocente como si aquello fuera completamente normal, dándole un pequeño beso. Entonces, Dante volvió al segundo piso y tuve que ahogarme una risa ante la pregunta del pelirrojo . ¿En serio le intimidaba tanto? – Sí, tenemos un pastor alemán. Se llama Tosca. – no preguntéis por el nombre... Me obligaron a pensarlo en 3 segundos por una apuesta y fue el primero que se me ocurrió. Entonces, Dante se acercó hacia Damon y rodeo sus hombros con un brazo mientras esbozaba una sonrisa un tanto... Peligrosa. - Y Tosca es muy bueno cazando conejos... Dime. ¿Alguna vez has ido de caza chico? Podríamos... - sabía en lo que iba a terminar aquello así que antes de que acabara de hablar, cogí a Damon por el brazo poniéndolo a mi lado. –Si piensas que te lo vas a llevar de caza listo vas. No me vas a dejar sin novio. – le enseñé la lengua como cual niña traviesa y comencé a andar hacia las escaleras con el pelirrojo a mi lado. – Créeme, te acabarías convirtiendo en conejo. – di un suspiro y cuando bajamos las escaleras nos encontramos con una pequeña sorpresa en el pasillo. Tosca violando a un enorme peluche de un pato. – Y aquí te presento a Tosca... Santa vaca sigue en la misma posición que cuando me fui. – me puse de cuclillas y llamé al perro. Aunque lo único que hizo fue mirarnos un momento y luego seguir dándole duro al pato... Las ganas de tirarle un zapato no faltaban. – Ah... Mejor te enseño el resto de la casa. – dimos una vuelta por toda la instancia para que el pelirrojo pudiera orientarse un poco y finalmente acabamos en la cocina, donde mi madre ya estaba haciendo algo de comer.

– Mamá,  te ayudo~.– iba a coger un cuchillo para cortar la ensalada pero ella me lo arrebató de las manos fulminandome con la mirada. - Ni hablar. Habéis venido aquí para descansar y la cocina es mía. Después de saber que estaba embarazada Dante no me deja hacer ninguna tarea doméstica así que es lo único que me queda... - esta mujer... Siempre se esforzaba de más y aquello me preocupaba bastante. – ¿Y cómo está mi hermanito? – me acuclillé y acaricié la barriga de mi madre mientras esbozaba una sonrisa. Miré a Damon y le dije que se acercara. – ¿Quieres tocar?   Así los cuñados se conocen. – mi madre se rió y ella misma se acercó hacia Damon cogiendo su mano y colocándosela sobre la barriga. – No tengas vergüenza. En parte también será tu hermanito, ¿no? – Sarah le dedicó una suave sonrisa y minutos después Dante se unió a nosotros en la cocina. Le dio un beso a mi madre y luego volteó su rostro comenzando a analizarnos con la mirada. – No me digáis que ya quieren ser padres. – clavó su mirada en el ojiverde y se acercó a él señalandole con el dedo índice. – Espero que no la hayas tocado demasiado, hay mucho sitio en el calabozo. – si no estaba roja es porque mi cara palideció. Iba a decirle que dejara de molestar pero mi madre le dio una buena colleja diciendo que se callara. – ¡Déjalos disfrutar de la vida, son jóvenes! – Sarah nos dedicó una sonrisa picarona, dando a entender que ya se imaginaba que había pasado algo y se dirigió al comedor arrastrando a Dante por la oreja. Puse una mano sobre mi cara pues estaba completamente roja por la vergüenza. – Siento que te he metido en la boca del lobo...–

Después de aquello cada uno comimos un enorme plato de comida y cuando acabamos, ayudé a mi madre a recoger mientras Dante charlaba con Damon... Estaba casi segura que le preguntaría de todo así que más me valía apurarme. – Damon... Es buen chico. ¿No es así? – inquirió como si nada mientras lavaba los platos y yo los secaba. La miré un poco sorprendida pues no me esperaba la pregunta pero luego desvie mis orbes hacia un lado ruborizandome ligeramente. Asentí con la cabeza y esbocé una sonrisa un tanto estúpida. – Es un idiota. Pero es muy importante... – ella soltó una risa y me miró burlona dándome un empujón. – Entonces supongo que querrás pasar tu cumpleaños con él. ¿No? – mi... Ouch. Brillante, ni siquiera me había acordado de mi propio cumpleaños. – Es cierto... Pero igualmente es el 14, justo cuando vamos al concierto. No puedo pedir nada mejor. – comenté divertida y le di un beso en la mejilla de la mujer, retirandome segundos después.
Regresé al comedor y como ya me imaginaba Dante estaba atacando al pelirrojo con un montón de preguntas. Estaba segurísima que le había preguntado incluso por los antecedentes. – Dejalo ya, King Kong. – me senté entre ambos en el sofá y miré a Dante dándole a entender que si seguía le pincharia las ruedas del coche. Mi madre volvió también al comedor y agarró a Dante del brazo pues quería que la acompañara al médico. – Brooke, mientras yo y tu padrastro estamos fuera... ¿Por qué no le enseñas a Damon los alrdedores? Así dais una vuelta por la zona. – aunque el hombre protestara, acabaron saliendo dejándonos solos en casa. Tras unos segundos di un suspiro y miré burlona a Damon apoyando mi barbilla sobre su hombro.

– Bueno, piensa que ya has pasado por lo peor. – alcé un poco mi cabeza y le di un suave beso en los labios acariciando su mejilla. – Y cada vez que vaya a peor podría darte una recompensa mejor. – le mordí la nariz y me incorporé rápidamente del sofá estirandome como cual gato. – Venga, vamos. Soy una excelente guía turística. – le guiñé un ojo y cogí las llaves del chalet, saliendo de la casa junto con el pelirrojo.
Tras unos minutos estábamos en la avenida principal, contemplando cada rincón de la ciudad mientras charlábamos sobre el concierto de Aerosmith. Entonces, un fuerte sonido de tambores comenzó a escucharse por toda la avenida y fue cuando me di cuenta que estábamos en mitad de un desfile. Grandes carrozas pasaban en mitad de la carretera y no podía evitar mirar todo con una expresión algo infantil. – ¡Mira! Un globo de Spiderman. Se parece al dibujo de tus calzoncillos. – comenté riéndome esperando que me contraatacara con algo efectivo. Seguimos mirando el desfile por unos minutos más pero pronto este acabó y bueno... Como no quedaban demasiadas cosas por ver volvimos a casa. Lo que no me esperaba es que al entrar al patio nos encontraramos con un montón de gente... Prácticamente todas una familia lejana. ¡Incluso mis abuelos! – Pero qué diablos... Ni ha pasado una hora desde que nos fuimos. – y bueno, la respuesta llegó por si sola cuando todos se percataron de mi presencia y gritaron al unísono: “¡Bienvenida y Feliz Cumpleaños!” Mi cara fue de portada. Mi madre se acercó hacia mi y cuando le pregunté de qué iba todo nos dijo: – Como sabíamos que estarías fuera el día 14 decidimos hacerme una “pequeña” fiesta hoy. Con toda la familia.– debía de estar de coña... Miré a Damon tragando saliva y di un suspiro. – Recuerdame que la próxima vez nos quedemos en un hotel. –

– ¡Cariño como has crecido! – recibí un efusivo abrazo de mi abuela, quien luego puso su atención en Damon y comenzó a ponerle los ojitos. – Uh pero qué bombóncito tenemos aquí. No sé que haces con esa cría, ¿no te interesan mujeres maduras como yo? – típico de la abuela Nancy.  La despedí rápidamente pero obviamente no se marchó sin darle una nalgada a Damon. Tuve que contenerme para no tirarme al césped y reírme. – Bomboncito. – le guiñé un ojo y comencé a reírme, pero otra voz se escuchó a mis espaldas, poniéndome alerta al instante. –Hola prima no, no prima. – una morena, vamos, despampanante, se acercó hacia nosotros y me dedicó una sonrisa de lo más falsa en este planeta. Inmediatamente le lancé una mirada a mi madre de: “¿QUÉ HACE ESA AQUÍ?” Pero Sarah se encogió de hombros y siguió charlando con otras personas como si nada. – Veo que no has cambiado en nada. ¿Sigues con esa melena tan extravagante? – yo le dediqué una sonrisa irónica y me crucé de brazos mirándola fijamente. – Y yo veo que tú sigues operandote toda la cara. – si os lo preguntáis... Se trata de Jennifer, una prima MUY lejana con la que no me he llevado demasiado bien desde que eramos crías. Siempre ha intentado hacerme la vida imposible y veo que la cosa no cambió demasiado. Entonces, fijó su mirada en Damon y pasó a ignorarme completamente. – Uh... ¿Y tú quién eres? – no hace falta decir que se acercó a él de más, ¿verdad? – Él es Damon, mi novio y justo ahora nos íbamos a otro sitio. Disfruta de la fiesta. – cogí al pelirrojo de una mano y lo jale conmigo hacia dentro de la casa, por lo menos ahí parecía que no había gente molesta. Ni tampoco copias de Megan Fox. Y... ¿Qué diablos era lo que estaba sintiendo? No soy una persona celosa... Confiaba en Damon, pero no en ella. Además por muy mal que me cayera debía admitir que era una chica guapísima y bueno, me hacía sentir un tanto insegura.  
Una vez dentro de la casa di un suspiro y miré a Damon un poco nerviosa; eperaba que no hubiera notado mi extraño comportamiento. – Siento haberte arrastrado dentro, a pesar de que se supone que esa fiesta es para mi... No me siento del todo cómoda. –
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Damon Hudson el Mar Sep 29, 2015 11:37 pm

¿Pero se podía saber cómo narices había acabado yo así?  De repente me encontraba en una fiesta de cumpleaños llena de gente que yo no conocía y que, de hecho, Brooke tampoco parecía tener mucha relación con ellos.  Aún así, tenía que admitir que Brooke me daba algo de envidia. Ella parecía tener una familia enorme, yo en cambio… Bueno, la única familia que me quedaba era la abuela, y ya no está. Pero este no es momento para pensar en ese tipo de cosas.
-¿Pero qué…? ¿Bomboncito?- me había quedado anonadado con la actitud de la mujer, siquiera pude contestar a las burlas de la pelimorada, simplemente me quede literalmente con la boca abierta por un rato. Por si eso no fuera suficiente, después de eso se me acercó una prima que no parecía llevarse demasiado bien con Brooke… De hecho intentó ligar conmigo.
-Pues la chica no está nada mal ¿Eh?- Bromeé con una sonrisa burlona. Pasé mis brazos por su cintura agarrando sus manos y apoyé mi barbilla en su hombro. -Aunque olía un poco como a marisco… Debería usar geles íntimos o algo así- comenté distraído, jugueteando con los dedos de mi novia. En verdad no me había venido ningún olor… Pero oye, quizás no era mentira.
-¿Qué te parece si la invitada de honor se marcha de la fiesta? A tu madre no le hará gracia, pero no tiene por qué enterarse- guiñé un ojo y después besé tiernamente su cabeza. Tras aquello la solté y miré hacia donde se encontraba la madre de Brooke. Andaba entretenida hablando con la señora que antes me había tocado el trasero, así que teníamos oportunidad de marcharnos. Agarré su mano y nos dirigimos hacia la salida, pero claro… Las cosas no pueden ser tan fáciles. De repente, no sé de dónde narices salió un niño que se puso a hacernos preguntas. Parecía algún primo lejano de Brooke o algo así.
-Entonces vosotros sois novios… Mi hermano dice que los novios hacen cosas por las noches.
Mi cara fue de portada. El niño no tendría más de 5 años y andaba diciéndonos esas cosas.
-También se pueden hacer por el día- Respondí dedicando a Brooke una mirada traviesa. Vamos.. El niño ya estaba pervertido, un poco más no sería problema.
-No, por el día no, porque por el día no hay estrellas
Ok, el niño me la había jugado. ¿Se refería a ver estrellas? ¿En serio? Mi cara de asombro era enorme. Por lo menos parecía que ya se marchaba.
-Vámonos antes de que alguien más se dé cuenta- dicho y hecho, minutos después ya estábamos caminando por las calles de París. Estábamos rodeados de turistas y vendedores ambulantes que nos intentaban vender cada cinco minutos algún llavero de la torre Eiffel.
-Esto no lo mencionan cuando hablan de París…- comenté después de deshacerme del quinto vendedor.
Después de una buena caminata llegamos hasta una calle repleta de pintores que se dedicaban a hacer retratos y caricaturas de todo el que estuviera dispuesto a pagar.
-Esta debe ser la calle de los pintores- comenté distraído, había escuchado sobre ella, pero lo cierto es que nunca había estado. Mientras paseábamos vi a un pintor que hacía caricaturas y se me ocurrió una idea. Pedí a Brooke que se parase un momento y susurré algo al pintor. Este enseguida comenzó a dibujar y en unos minutos ya tenía hecha una caricatura de nosotros… Disfrazados de tomate y berenjena.
-Deberíamos disfrazarnos así de verdad algún día- pagué al pintor y seguimos nuestro camino. Finalmente salimos de esa calle y llegamos a un puente repleto de candados, allí era donde las parejas ponían un candado con su nombre y tiraban la llave al río. Antes me parecía una chorrada, la verdad, pero ahora me daba cierta ilusión. Así que acabé en un puesto cerca del puente comprando dos candados. Sí, dos. En uno puse nuestros nombres, y en el otro el nombre de Brooke y “pollo”.  -¿Qué te parece? Han quedado perfectos- Después de eso nos dirigimos al puente y pusimos los candados, tirando una de las llaves y guardando después cada uno una.
-Las vistas desde aquí son increíbles- comenté apoyándome en el puente. Me di la vuelta para mirar a Brooke y de improvisto la agarré acercándola a mí para después abrazarla por la espalda. Me reconfortaba estar allí con ella, era como si los problemas no existieran y solo existiéramos nosotros. Después de un rato la giré para que mirara hacía mí y la besé cariñosamente. De repente estaba más cariñoso de lo normal, quizás la fiesta con tantos familiares me había afectado más de lo que creía. Quién sabe.
No sé cuánto tiempo estuvimos allí abrazados besándonos, pero como siempre llegó la hora de que aquel momento terminara.
-¿Te parece hacernos una foto aquí?- Pedí su móvil puesto que el mio era bastante antiguo y no hacía precisamente buenas fotos. Después le pedí a una pareja que pasaba por allí que nos hiciera una foto, y justo después de tomarla, el tipo que tenía el móvil salió a todo correr.
-Pero qué…. ¡Corre!- Lo que faltaba, que ahora robaran el móvil a Brooke.
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Oct 04, 2015 8:02 pm

Lo cierto es que nunca me imaginé visitar aquél tan famoso puente lleno de candados, mucho menos que lo haría con alguien. Pero ahí estaba, con Damon, disfrutando de aquél pequeño momento que se quedaría en mi cabeza probablemente para toda la vida. Sin embargo, algo llamó mi atención en la actitud del pelirrojo… ¿No estaba un poco más cariñoso de lo normal? Era obvio que ese hecho no me molestaba pero aún así me parecía un poco extraño. En fin, ya le preguntaría más tarde en casa.
Todo parecía ir bien o al menos hasta que quisimos hacernos una foto y cómo no… Me robaron el móvil. Al parecer la chica que pensamos que era la pareja del hombre no tenía nada que ver con él pues siguió andando como si nada. ¿Cómo pudieron tomarnos el pelo así? – ¡Diablos! – comenzamos a correr detrás del tipo como si no hubiera mañana. Ni de coña iban a robarme el móvil. ¡Me había gastado 200€ en esa cosa! – Este cabrón si piensa que va a escapar listo va. – el hombre giró en una esquina y por poco me llevo un cubo de basura por delante, menos mal que pude saltar por encima y continuar corriendo. Ni siquiera me di cuenta que había perdido a Damon de vista. Y creo que el jodido no se lo esperó ya que al ver que continuaba detrás de él aumentó el paso llegando hasta una reja para luego treparla. – Oh, ¿vas en serio? – cualquiera diría que es demasiado peligroso correr detrás de un ladrón porque podría darte una paliza o algo así pero nací terca y no iba a permitir que se saliera con la suya. Así que ahí fui, como cual mono salté encima de un contenedor y acto seguido trepé la reja pasándola sin gran dificultad. ¿Quién dice que entrenar con tu padrastro no es efectivo? Y tuve suerte ya que el ladrón disminuyó el ritmo lo que me permitió acercarme más rápido hacia él y bueno… Tirármele encima. – ¡Loca! ¡Suéltame! –

– Me lo pensaré cuando me devuelvas mi móvil. – le hice una llave lo que provocó que se quejara por el dolor y procedí a buscar mi teléfono en sus bolsillos. Cuando finalmente lo encontré sonreí satisfecha guardándolo en mi bolsillo trasero y me incorporé levantando al tipo de una forma bastante brusca mientras seguía apretando sus brazos detrás de su espalda. Justo en este momento divisé a Damon en la otra acerca y lo llamé para que viniera hacia donde estábamos. – Creí que te había perdido de vista… Venga, llevemos a ese a una comisaría. – comenté un tanto agitada por la carrera que había hecho. – Andando. – acoté empujando la espalda del tipo y así fue como acabamos en la comisaría más cercana entregando al ladrón. Tan solo esperaba que Dante no se enterase de lo que había pasado.
– Bueno… Una buena acción del día hecha. – dije relajada una vez estábamos en la avenida principal de París. – Creo que no me irá mal cuando sea poli. ¿Qué opinas? – inquirí sonriendo de medio lado a la vez que cogía los dedos de Damon dándole un pequeño beso en los labios. – Así podré arrestar a la Chihuahua cuando la vea asustando a los niños con ese maquillaje tan extravagante. – comencé a reírme y seguimos andando como si toda aquella persecución de antes no hubiera pasado. – Ahora que lo pienso… En mayo son los exámenes finales. ¿Has pensado en lo que quieres hacer? Ya sabes, si no volvemos a repetir obviamente. – lo cierto es que no solíamos hablar mucho de nuestro futuro, sin embargo sabía lo que llamaba la atención del pelirrojo y claramente me interesaba a qué lado se decantaría. En este momento, divisé una tienda de música justo en la cantonada y esbocé una sonrisa agarrando el brazo del ojiverde. – Mira. Hay una tienda de música. ¿Entramos? –
Travesamos la puerta del establecimiento y debo decir que me asombré bastante. Era más grande de lo que parecía y estaba repleta de distintos instrumentos musicales y discos. – Impresionante. – nos acercamos al mostrador y casi de inmediato un chico se acercó hacia nosotros para atendernos. – ¿Necesitan ayuda con algo? – preguntó con una sonrisa amable y volteé hacia él mientras observaba aquellas paredes llenas de instrumentos. – Bueno, de momento vamos mirando. La tienda es increíble. Tiene de todo. –

– ¿Verdad? Cuando la abrimos no habían demasiadas cosas pero ahora… Es un paraíso. Lo disfruto mucho la verdad. – y no era de extrañar… Estar rodeado de algo que te llena debía de ser muy agradable. – En fin, os dejo para que podáis mirar tranquilos. – asentí con la cabeza y luego miré al pelirrojo esbozando una sonrisa. – Mira estas. – me acerqué hacia unas guitarras y luego agarré una fender acústica, T-Bucket 100 CE, con sumo cuidado. – ¿Qué te parece? – se la entregué a Damon para que pudiera examinarla y luego di un paso hacia atrás observándole con una pequeña sonrisa. – Hey pues no te ves mal rodeado de todo esto. No estaría mal abrir una tienda de música algún día. – comenté animada sin darle demasiada importancia para luego dedicarme a mirar unos cuantos discos de Nickelback. No podía esperar al día del concierto de Aerosmith y mirar este tipo de cosas tan solo aumentaba mis ganas de que llegara aquel momento.
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Oct 31, 2015 2:25 am

Estaba más que claro que Brooke no era precisamente una princesa en apuros, de hecho.. Diría que yo encajaba más en el perfil que ella, por lo menos en los últimos tiempos. Supongo que su “lado policía” se estaba imponiendo poco a poco.
-Estoy seguro de que serás una poli estupenda- Respondí sonriendo burlón. -Aunque cuando lleves traje ya si que será imposible distinguirte de un hombre- Añadí para hacerle de rabiar. Después me preguntó a mí sobre mis intereses futuros y... Bueno, no lo tenía del todo claro. La psicología siempre me había apasionado, pero realmente era demasiado torpe como para estudiar esa carrera. Por otro lado, la escritura me encantaba, pero no estaba seguro de querer convertirlo en algo “obligatorio”. Si trataba de convertirme en escritor profesional y lo lograba, acabaría por tener unos horarios de entrega y blablabla, y al final no escribiría cuando me apeteciera, si no cuando debiera, y esa idea me resultaba horrible. Mi tercera opción era la música. Adoraba la música desde siempre, pero de nuevo... No sabía si quería convertir mis pasiones en algo obligatorio, porque terminarán por no gustarme tanto.

-Bueno... Aún estoy meditándolo- Respondí a la pelimorada. Justo entonces vimos una tienda de música y entramos. ¡Era genial! Me volvían loco los instrumentos, incluso conozco marcas y modelos de instrumentos que no he tocado en la vida. Mientras miraba los instrumentos Brooke me trajo una guitarra, una fender para ser más exacto. Y, no sé si será por pasar tanto tiempo juntos o qué, pero me dio la impresión de que me había leído la mente.

-Justo estaba pensando en eso, solo necesitaría algo de dinero para abrir la tienda y demás... y eso en aquel momento no era gran problema gracias a la herencia de la abuela. ¿Qué mejor manera de invertir el dinero que en esa? -Pero eso ya lo pensaré mejor en otro momento- Terminé por decir pensativo.

Seguimos mirando por la tienda, y después de un rato salimos, pero cómo no, no con las manos vacías. Como siempre que iba a una tienda de música, salí con una bolsa llena de púas. Resulta increíble la facilidad con la que las pierdo, así que nunca estaba de más comprarme unas cuantas, además... Muchas tenían unos diseños geniales. De hecho, justo me compré una púa con el dibujo de una berenjena.

-¿Quién me diría a mí que harían el retrato de mi novia en una púa?- comenté burlón mientras caminábamos por la calle, colocando la púa de manera que quedara al lado de la cara de Brooke. -El parecido es increíble- Añadí finalmente, tratando de aguantarme la risa.

Después de aquello seguimos dando vueltas por la ciudad hasta que comenzó a anochecer y decidimos volver a la casa. Afortunadamente para entonces la fiesta se había acabado, y ahora solo quedaban unos cuantos invitados que se habían quedado charlando con alguien. Entre ellos, cómo no, la señora que me había tocado el trasero. ¿Por qué a mí? La señora cenó con nosotros y se colocó justo en frente de mí, y la mujer no paraba de tocarme con los pies, guiñarme el ojo o sacarme la lengua. ¡Esto debía ser una broma de cámara oculta! Creo que esa fue la cena más larga e incómoda de mi vida, ahora... Estoy seguro de que Brooke se divirtió muchísimo a mi costa.
Después de cenar, lavarme los dientes y ducharme fui directo a la que era mi habitación provisional, y digo provisional porque tenía clarísimo que me cambiaría al cuarto de la ojiazul. Y así fue, en cuanto vi que tenía vía libre me metí furtivamente en el cuarto de mi novia, tirandome en plancha sobre la cama.

-Deberíais contratar a un gigolo para esa mujer ¿Eh?Juro que si durmiese en mi cuarto tendría miedo de que la mujer fuera a mirarme dormir o algo peor... si no lo hacéis pronto, comenzaré a preocuparme seriamente por mi seguridad- Bromeé estirándome en la cama cual gato. Entonces abracé a Brooke y le di un pequeño muerdo en el cuello. Pero justo en ese momento recordé algo.
-¡Ah! ¡Había algo que quería enseñarte!- rápidamente me levanté de la cama, fui a mi cuarto y volví con mi portátil. Había dejado abierta una ventana con la página web de una tienda de disfraces y, adivinad cuales tenían... Exacto, de berenjena y tomate. -Antes lo vi por casualidad y se me ocurrió algo para hacer mañana...- Sonreí divertido. -He pensado en hacer una apuesta... Durante nuestro paseo vi una bolera. El que pierda se viste de su verdura- hice una pausa, en la que no dejé de mirarle sin borrar la sonrisa. Pero en el concierto de Aerosmith.- ¡No me digáis que no sería divertido! Vamos, iríamos muy originales, eso seguro. ¿Qué te parece la idea? Además, pensé en que si ninguno de los dos hace por lo menos 3 plenos... Tendremos que disfrazarnos los dos- Aquello lo hacía mas interesante, porque ya no era solo la victoria individual... Si no que el que ganara debía preocuparse porque el otro consiguiera hacerlo mínimamente bien.
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Brooke Lewis el Sáb Nov 21, 2015 2:20 am

Os juro que me fue casi imposible contener la risa durante la cena. No solo por las insinuaciones de la abuela Nancy hacia Damon, sino por las expresiones del pelirrojo las cuales me mataban por dentro. ¿Cuántas veces tuve que beber agua para no estallar en carcajadas? ¿Tres? ¿Cuatro? El caso es que la cena fue condenadamente divertida y a pesar del sufrimiento del ojiverde, debo admitir que me gustó pasar aquél rato en familia.
Después de ayudar a mi madre a recoger los platos, fui a darme una ducha y tras ponerme el pijama me metí a la cama junto con el móvil y los auriculares. La verdad es que cuando se hiciera un silencio completo tenía claro que iría a darle una pequeña visita a Damon, aunque la verdad es que no hizo falta pues como si me leyese la mente, se metió en mi cuarto y no tardó en tirarse a mi lado. – Oh dios, qué sorpresa. Pensé que tendrías miedo a que Dante te pusiera una trampa delante de la puerta. – comenté burlona girándome hacia él. Comencé a reírme tras su siguiente comentario, el pobre debía de estar realmente traumatizado. – ¿En serio tienes miedo de que te acose una señora de setenta años? Venga, la abuela Nancy también tiene su encanto, no la rechaces tan rotundamente. – bromeé para segundos después observar como se iba a su habitación y volvía con la portátil.
Abrí mis ojos como platos y en unos segundos en mi semblante se dibujó una sonrisa divertida mientras dejaba escapar unas carcajadas. – Sin duda tu idea es completamente retorcida e infantil. Pero… ¿Quién ha dicho que nosotros no lo seamos? – inquirí desafiante cruzándome de brazos. – ¡Muy bien! Pero ya sabes que tienes una novia excelente en los deportes, si voy disfrazada de berenjena y tú de tomate es porque no conseguiste hacer los tres plenos. – le guiñé un ojo esbozando una sonrisilla pícara y acto seguido agarré el portátil colocándomelo sobre las rodillas. – Sin duda con disfraces de esta clase llamaremos la atención. ¿Te imaginas? – me incorporé dejando el ordenador en la cama y me aclaré la garganta comenzando a imitar una voz masculina. – “Todos los presentes en esta sala serán testigos de cómo un tomate y una berenjena son invitados al escenario del Aerosmith...” – hice una pausa pero cuando quise continuar escuché la voz de Dante detrás de la puerta y salté rápidamente a la cama mientras agarraba la manta y nos cubría a ambos. Sería un problema si ahora viera al pelirrojo en mi habitación.

– ¿Brooke con quién diablos hablas? – le tapé la boca al pelirrojo y dejé escapar una risa por lo bajo. – Como te oiga vas a sufrir un destino peor que el ser acosado por la abuela Nancy así que estate callado. – parece que Dante esperó un rato más por mi respuesta pero al no obtenerla supuso que ya estaría durmiendo. – Habrá sido mi imaginación… – cuando escuché sus pasos alejarse nos destapé y en silencio apagué la portátil dejándola sobre la mesita de noche. – Creo que por hoy será mejor que durmamos. Mañana hablaremos mejor lo de la bolera. – susurré acostándome a su lado y abrazándole. – Esta noche será mejor que aproveches la estancia con tu hermosa novia, quizás mañana no tengas la oportunidad. – comenté cerrando los ojos con una pequeña sonrisa. En unos minutos ya me había quedado dormida y bueno… No era de extrañar, siempre que dormía con Damon me quedaba frita en un instante. ¿Sería por que hacía frío? Bueno, tampoco tenía demasiada importancia en aquellos momentos.


~~~~


¿Eran las siete? ¿Ocho? El caso es que me incorporé repentinamente sintiendo unas gotas de sudor frías resbalando por mi rostro. Respiraba agitadamente y después de mirar por la ventana y luego a Damon dormido logré tranquilizarme un poco. – Era tan solo un sueño… – por mi reacción supongo que era entendible que había tenido una pesadilla y bueno, no una cualquiera. Otra vez era pura sangre y cadáveres; nada agradable. Hacía mucho que no tenía pesadillas de esta índole y siempre me daba la sensación de que se trataba de un aviso. Un aviso al que no quería prestarle atención. Tras un largo suspiro me levanté de la cama y caminé hasta el cuarto de baño que había en mi misma habitación. Me di una ducha rápida y después de vestirme volví al cuarto inspirando algo de aire. – Bien Brooke, tranquila. Todo irá bien, ves demasiadas películas de terror. – me autoconvencí como siempre y esbocé una sonrisa burlona yendo directamente hasta la cama. Me tiré en plancha encima del pelirrojo y comencé a hablarle en la oreja para que se despertara. Sabía perfectamente que odiaba madrugar pero verle molesto siempre me provocaba un gusto difícil de explicar. – ¡Bella durmiente! Ya es hora de dar de comer a los enanitos~. – le mordí una oreja y metí mis manos en su cabello para despeinarle más de lo que estaba. Estiré uno de sus brazos e hice toda clase de maniobras para que finalmente pudiera despertarse. Parecía una jodida cría, pero poco me importaba. – ¿Ya volviste al mundo real? – inquirí al ver sus ojos abiertos. Esbocé una sonrisa y le estiré de la mejilla. – Venga, levanta. ¡Hoy nos espera un día muy largo! Ya sabes~. Hoy soy tu enemiga así que no te dejaré ganar, tomate. –

Después de unos minutos ya nos encontrábamos abajo desayunando con mi madre. Dante se había ido temprano a trabajar así que supongo que Damon podía respirar tranquilo. Cuando acabamos de desayunar, hablé un rato con mi madre y luego salimos de la casa comenzando a andar directamente hasta la avenida principal de París. – La bolera abre a partir de las once así que podemos pasar el día allí. Creo que a parte también tenían una cafetería y sala de videojuegos así que podríamos echarle un vistazo a todo. ¿Te parece? – ¡Comida y un día entero de entretenimiento! ¿Qué más podíamos pedir? Aunque mi entusiasmo ocultaba demasiado bien que en el fondo seguía un tanto preocupada por aquella dichosa pesadilla. Mientras andábamos hacia nuestro destino por un momento me quedé hasta un tanto pensativa… ¿Sería bueno comentárselo a Damon? Casi de inmediato descarté la idea y negué con la cabeza. Habíamos venido a París para desconectarnos y pasar bien el tiempo. Tampoco quería preocuparle con unos sueños raros que quizás ni siquiera tuvieran importancia. ¡Y diablos! Mañana iba a cumplir veintiún años, no es nada bueno que siga amargándome por estas cosas.

Finalmente, llegamos a la bolera y después de pagar ambas entradas caminamos hasta el recinto. ¡Era enorme! Y estaba dividido en varias salas por lo que tendríamos un buen rato para verlo todo. – ¿Quieres empezar ya por el reto? – pregunté dedicándole una mirada burlona. – ¿O prefieres atrasar mi momento de la victoria con un par de videojuegos? – pero no llegué a obtener una respuesta pues escuché unos gritos detrás de mi espalda. Me giré un tanto sorprendida a ver qué es lo que estaba pasando; al parecer una pareja de más o menos la misma edad que la nuestra se estaba peleando por un partido de bolos. La chica le estaba diciendo que no sabía jugar y el otro intentaba disculparse como si fuera la cosa más grande del mundo. – Pobre chico… – fue entonces cuando pasó lo que no se esperaba ni Damon ni yo. La chica pareció divisarnos a pocos metros de distancia y se acercó directamente hacia nosotros. – ¡Vosotros! ¿Venís a jugar bolos verdad? Venga, echad una partida con nosotros. Este inútil no sabe bien cómo dar una buena batalla. – un tic se apoderó del lado derecho de mi labio y miré un tanto confusa al pelirrojo. ¿Qué diablos estaba pasando? – Tú. ¡Cabeza tintada de rojo! Serás mi pareja. – la chica agarró del brazo a Damon y justo cuando yo iba a decir algo su pareja se acercó hacia mi cogiéndome de la muñeca. – ¿Ah sí? ¡Pues ella será la mía! – decir que tenía un semblante de impacto total era poco. De repente estábamos siendo arrastrados por un par de aficionados para jugar un partido de bolos. ¿Cómo diablos habíamos acabado así?
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Dic 05, 2015 6:13 pm

-¿Qué te parece si la invitada de honor se marcha de la fiesta? A tu madre no le hará gracia, pero no tiene por qué enterarse- guiñé un ojo y después besé tiernamente su cabeza. Tras aquello la solté y miré hacia donde se encontraba la madre de Brooke. Andaba entretenida hablando con la señora que antes me había tocado el trasero, así que teníamos oportunidad de marcharnos. Agarré su mano y nos dirigimos hacia la salida, pero claro… Las cosas no pueden ser tan fáciles. De repente, no sé de dónde narices salió un niño que se puso a hacernos preguntas. Parecía algún primo lejano de Brooke o algo así.
-Entonces vosotros sois novios… Mi hermano dice que los novios hacen cosas por las noches.
Mi cara fue de portada. El niño no tendría más de 5 años y andaba diciéndonos esas cosas.
-También se pueden hacer por el día- Respondí dedicando a Brooke una mirada traviesa. Vamos.. El niño ya estaba pervertido, un poco más no sería problema.
-No, por el día no, porque por el día no hay estrellas
Ok, el niño me la había jugado. ¿Se refería a ver estrellas? ¿En serio? Mi cara de asombro era enorme. Por lo menos parecía que ya se marchaba.
-Vámonos antes de que alguien más se dé cuenta- dicho y hecho, minutos después ya estábamos caminando por las calles de París. Estábamos rodeados de turistas y vendedores ambulantes que nos intentaban vender cada cinco minutos algún llavero de la torre Eiffel.
-Esto no lo mencionan cuando hablan de París…- comenté después de deshacerme del quinto vendedor.
Después de una buena caminata llegamos hasta una calle repleta de pintores que se dedicaban a hacer retratos y caricaturas de todo el que estuviera dispuesto a pagar.
-Esta debe ser la calle de los pintores- comenté distraído, había escuchado sobre ella, pero lo cierto es que nunca había estado. Mientras paseábamos vi a un pintor que hacía caricaturas y se me ocurrió una idea. Pedí a Brooke que se parase un momento y susurré algo al pintor. Este enseguida comenzó a dibujar y en unos minutos ya tenía hecha una caricatura de nosotros… Disfrazados de tomate y berenjena.
-Deberíamos disfrazarnos así de verdad algún día- pagué al pintor y seguimos nuestro camino. Finalmente salimos de esa calle y llegamos a un puente repleto de candados, allí era donde las parejas ponían un candado con su nombre y tiraban la llave al río. Antes me parecía una chorrada, la verdad, pero ahora me daba cierta ilusión. Así que acabé en un puesto cerca del puente comprando dos candados. Sí, dos. En uno puse nuestros nombres, y en el otro el nombre de Brooke y “pollo”. -¿Qué te parece? Han quedado perfectos- Después de eso nos dirigimos al puente y pusimos los candados, tirando una de las llaves y guardando después cada uno una.
-Las vistas desde aquí son increíbles- comenté apoyándome en el puente. Me di la vuelta para mirar a Brooke y de improvisto la agarré acercándola a mí para después abrazarla por la espalda. Me reconfortaba estar allí con ella, era como si los problemas no existieran y solo existiéramos nosotros. Después de un rato la giré para que mirara hacía mí y la besé cariñosamente. De repente estaba más cariñoso de lo normal, quizás la fiesta con tantos familiares me había afectado más de lo que creía. Quién sabe.
No sé cuánto tiempo estuvimos allí abrazados besándonos, pero como siempre llegó la hora de que aquel momento terminara.
-¿Te parece hacernos una foto aquí?- Pedí su móvil puesto que el mio era bastante antiguo y no hacía precisamente buenas fotos. Después le pedí a una pareja que pasaba por allí que nos hiciera una foto, y justo después de tomarla, el tipo que tenía el móvil salió a todo correr.
-Pero qué…. ¡Corre!- Lo que faltaba, que ahora robaran el móvil a Brooke.
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Re: París... La ciudad de mis suegros. [Priv Brooke Lewis]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Mar 04, 2016 11:04 pm

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