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Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

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Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Ayato Kisaragi el Sáb Ago 29, 2015 10:30 pm

Si tuviera que definir la mañana de aquel día, sólo podía ser con una palabra: nervios. Demasiados nervios le invadían desde el momento en el que su jefe le había ordenado hacer una visita a un escritor con el que Ayato jamás había tenido ni siquiera una conversación. Su deber era hacer una presentación breve, explicarle cuál iba ser su relación a partir de ahora y esperar a que pudieran trabajar juntos sin problemas, con tranquilidad. Aunque, la tranquilidad no existía en ese mundillo en el que se había adentrado, y además siempre tenía la mala suerte de fastidiarla cada vez que trataba con una persona nueva, a la que no conocía absolutamente de nada. Prefería frecuentar los escritores habituales, con los que más o menos tenía una relación de trabajo normal, sin incomodidades o temores. Maldecía su inseguridad cuando se trataba de su empleo. Para la edad que poseía, debía de adoptar más firmeza.

Las indicaciones para dirigirse hacia su vivienda, no fueron complicadas. Proporcionadas por el mismo jefe, procuró recordar en qué zona estaba ubicada y no se sorprendió mucho. Aquella dirección se encontraba en la zona más privilegiada de la ciudad, en la que pertenecían todas esas personas que se podían permitir algún que otro capricho continuadamente, gracias al dinero del que disponían. Mucho dinero. Si se trataba de un escritor famoso, era normal que lo tuviera, aunque… su nombre era la primera vez que lo escuchaba, sin embargo no la primera vez que lo veía por escrito. Fumi Dómine. Una sensación de reconocimiento le invadía la mente. ¿Podría ser que habría visto algún anuncio de su novela en alguna parte, aunque fuese un vistazo rápido? No estaba muy seguro, pero sabía que lo descubriría en cuanto lo conociera.

Inspiró profundamente, queriendo serenarse cuando estuvo frente a la puerta del susodicho. La miró, con cierta desconfianza. ¿Cómo debería presentarse? ¿Debía de tocar el timbre y decirlo todo de sopetón? Tampoco quería parecer un novato si hacía eso. ¿Inclinarse con una reverencia? No, eso sólo se hacía en Japón, en Francia estaba fuera de lugar. ¿Darse la mano? Exhaló todo el aire que había acumulado y simplemente pensó en tocar el timbre. Presionó el botón pero… ningún sonido se produjo. Contrariado y preocupado, tocó dos veces más, pero seguía igual. ¿El timbre estaba roto? ¿Y ahora? Procedió a dar unos leves golpes sobre la puerta, con los nudillos. Esperó pacientemente, ordenando todas sus ideas…
Y entonces, nada más abrirse la puerta, su cuerpo reaccionó por sí solo, inclinándose:

¡B-Buenos días! Soy A-Ayato Kisaragi, editor de novelas. El motivo de mi visita es para anunciarle que seré su nuevo compañero en esta trayectoria, el jefe de nuestra empresa me aseguró de que u-usted ya había recibido un correo en el que se le informaba.—vaya, al final había hecho la estúpida reverencia, tartamudeado y envuelto en puro nervio. Se sintió muy avergonzado, irguiéndose de inmediato y estando tenso. Un sonrojo era evidente en sus mejillas, tosiendo levemente mientras se colocaba la mano sobre los labios en un intento de mitigar la timidez. —Discúlpeme por mi premura, señor Dómine.

Los dedos de su mano derecha apretaban la maleta que llevaba consigo, expectante.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Fumi Dómine el Sáb Ago 29, 2015 11:48 pm

Estaba estirado en el sofá. Desde allí podía ver como el cielo se teñía de rojo a través de sus cortinas y le regalaba una visión un tanto tenebrosa de un día soleado y agradable. Hacía calor pero no demasiado. Con un pequeño ventilador tenía más que suficiente, así que no encendió el aire acondicionado. No obstante, sí iba vestido con unos pantalones cortos de deporte y una camiseta sin mangas de color negro. Necesitaba estar cómodo para poder escribir. Aunque precisamente en ese momento, estaba en el sofá cambiando de canal frenéticamente porque no encontraba nada que pudiera paliar su aburrimiento.

Sus esperanzas de encontrar algún buen programa se iban apagando cada vez que pasaba por un canal de cotilleos. Así que pensó que la mejor opción, visto lo visto, era ir a la mesa del PC y poner alguna lista de música aleatoria. A fin de cuentas, se suponía que tenía que escribir una especie de guión de su próxima historia para que el editor le diera el visto bueno. Que, ahora que lo pensaba, no sabía cuando tenía cita con él. El jefe le había enviado un email con los detalles e incluso con una fotografía y el currículo del nuevo editor adjuntos. Ya más por costumbre que por otra cosa, pues sus manos habían pasado por muchos editores que habían dejado el trabajo por su culpa. Lo que ocurría siempre era lo mismo.

Cada vez que le adjudicaban un nuevo editor éste se quejaba por tener las reuniones en casa de Fumi en lugar de en la oficina. Poco después, comenzaban a quejarse de que no respondía al teléfono y tenían que ir a visitarle para cada mínima cosa.  Y por último, terminaban hartos el día que les usaba para escribir un relato erótico. ¡No era culpa suya que sus editores despertaran sus más bajos instintos! ¿Qué hombre podría resistirse a no incluir en sus novelas a figuras cercanas a él con esa clase de atractivo de hombre rígido? Tenía que aceptar que le ponía muchísimo cuando un hombre le gritaba porque no hacía su trabajo. Aunque luego se cabreaba porque no le gustaba que le dijeran qué tenía que hacer. Era un lío.

Se sentó en la silla del escritorio para revisar el email, tenía que estar por alguna parte el día y la hora a la que había quedado con ese tal… Ayato. Sí, su nueva pobre víctima. Miró en la bandeja de entrada y encontró ese mensaje amenazante del jefe que le obligaba sutilmente a tratarlo bien. Por desgracia, no iba a comenzar con buen pie pues la hora y el día eran exactamente en ese mismo momento.

Pues qué putada.

No le daba tiempo a cambiarse de ropa, ni tampoco a adecentarse mínimamente. Así que en el momento de escuchar como alguien llamaba con los nudillos a la puerta, retiró la silla y se puso en pie. Estaba seguro que iba a ser él. Carraspeó un poco la garganta para poder saludarle sin ese tono ronco de recién despertado y abrió.

Se quedó con la boca abierta. No le dejó ni saludar. En cuanto cogió el pomo y abrió. Se encontró con un chico que no parecía tener más de veinte años a pesar de la indumentaria tan regia que llevaba y, además, esa forma de hablar le aumentaba la edad a esa cara de niño.

Si vuelves a llamarme señor, me saltaré los pasos uno y dos y pasaré al tercero directamente.

Ese chiste privado que sólo entendió él, hacía referencia a introducirle como personaje a sus escritos ignorando el sendero que solía llevar su relación con todos los editores. Cosa que haría que se marchara cuanto antes. Fue una frase un tanto estúpida que no entendía nadie pero, recién despertado no se podía pedir más.

Pasa.

Se dio media vuelta y dejó el pasillo de entrada a su merced. Él fue caminando, descalzo y dejando la huella de los pies sobre el parqué, hasta el salón. Esa enorme estancia provista de un sofá cama extendido, una mesa de escritorio con un PC, una televisión demasiado grande y enorme ventanal que cubría casi toda la pared frontal.

Quítate los zapatos y podemos comenzar.

Se fue directo a la cocina americana en busca de un par de vasos de agua que colocó en la barra donde solía comer, una con dos taburetes altos y negros forrados de piel sintética.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Ayato Kisaragi el Lun Ago 31, 2015 12:47 am

Su apariencia le tomó desprevenido. Esperaba que ante él se presentara un hombre vestido correctamente, listo para la ocasión, ya que a fin de cuentas iban a tratar un tema de índole profesional. Debía de estar presentable. Pero no. Lo que su mirada observaba en esos momentos era completamente distinto a lo que hubiese imaginado. Pantalones cortos de deporte, una camiseta básica…como si acabara de despertarse, o el atuendo que llevaría cualquier persona para estar en casa. ¿Acaso no le había avisado? Su jefe se lo había afirmado, y Ayato era consciente de que él no era de los que cometían errores. ¿Entonces qué ocurría allí?

La amenaza que le dedicó, le hizo temblar por un segundo. Le desconcertó porque no la entendía ¿qué quería decir con eso? ¿Cuál era el paso tres? ¿Y qué otros dos pasos eran lo que pretendía saltarse? Tragó saliva. No quería ni pensarlo, y de repente tuvo miedo. ¿Estaba delante de ese tipo de escritores que torturaban a sus editores con actitudes desquiciantes? ¿O en realidad, además de ser escritor, era una persona trastornada que se divertía humillando a los demás? Por Dios, eso no podía ser. Para mayor desgracia, Ayato tenía una imaginación privilegiada y que actuaba a la velocidad del rayo. Imaginaba mil y una situaciones antes de que se produjera ni siquiera alguna de ellas, creándose así mismo preocupaciones innecesarias.

Obteniendo el permiso para pasar, lo hizo con la cabeza gacha, aferrándose a su maleta como si aquello fuera su seguro de vida. Al ordenarle que se quitara los zapatos, a él no le importó. Solía hacerlo también en su propio piso, así que procedió a imitarle. Al ser tan responsable y ordenado, no pudo evitar reprimir una expresión que reflejaría el espanto por ver la ropa interior del escritor desperdigada entre las sábanas del sofá… ¿sábanas en el sofá? ¿Dónde estaba su dormitorio?  Por no mencionar los platos sucios en el fregadero. Quiso relajarse, cerrando los ojos con resignación. Media hora, sólo media hora. Le sería suficiente para concretarlo todo, no tenían por qué empezar hoy con lo fuerte.

Se aproximó con cautela, fijándose en que Dómine estaba en la cocina, preparando dos vasos de agua que colocó sobre una barra. Como era habitual en él, no aceptó a coger uno de los vasos y menos a sentarse, simplemente permaneció de pie. No sabía cómo tratar con aquel hombre. Maldijo sus pocas habilidades sociales, o más bien, su excesiva timidez que le impedía desempeñar sus obligaciones adecuadamente. Lo primero que tenía que hacer, como mínimo, era disculparse ¿no? Le había ofendido, llamando señor a una persona… que daba la apariencia de ser joven.

Era apuesto, tuvo que admitirlo. No sólo le había asombrado su modo de hablar y la desconcertante amenaza que le había dedicado, su aspecto en sí le pilló con la guardia baja. Supuso que muchas mujeres caían con facilidad ante un rostro tan bonito. Nada en comparación con Ayato. Él no era nada del otro mundo, nunca había tenido éxito con las mujeres, y menos con los hombres. Antes de descubrir su verdadera sexualidad, en la época adolescente intentó declararse a más de una chica de su clase. Después, se dio cuenta que miraba más de la cuenta a sus compañeros varones cuando ingresó en la Universidad… pero tampoco sucedió nada. Jamás había tenido una relación, aunque tampoco estaba desesperado en experimentarlo. Lo único que daba era problemas.

Quisiera… disculparme por mi descuido. No volveré hacerlo, s-…Dómine. —se mordió la lengua, estuvo a punto de hacerlo otra vez. —¿Tiene preparado el guión de su historia?

Se sintió más tranquilo tras haber enmendado su error.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Fumi Dómine el Mar Sep 08, 2015 12:41 am

Estaba en su propia casa y nunca había sido una persona de guardar demasiados modales así que, estar frente a su -esperaba que futuro- editor con la misma ropa con la que había dormido no era algo que le avergonzara. Estaba allí, sentado en uno de los taburetes y esperando que Ayato tomara el otro. Dio un trago para intentar paliar el aliento mañanero y la voz carraspera que le regalaba su cuerpo como bienvenida a un nuevo día. Y, de mientras, escuchaba cómo el editor, otro jovencito que no sabía realmente donde se estaba metiendo, se le disculpaba. A fin de cuentas, no sabía porqué se sorprendía, le había amenazado, estaba claro que iba a disculparse. Y no pudo evitar reírse. Más por la pregunta que formuló después que por la disculpa en si.

No.

Respondió con firmeza y sin miedo. Había tenido que tratar con tantos editores que le divertía de manera impresionante jugar con ellos hasta que de verdad sacaban el carácter que llevaban dentro. Siempre era lo mismo. El jefe siempre le enviaba editores pacientes y tranquilos, probablemente para poder paliar con su carácter de pasotismo puro y duro contra el mundo. Y, esa vez, tampoco era diferente. Muy por el contrario que con su manager. Un hombre que sabía en todo momento donde estaba Fumi, qué hacía, con quien iba y qué comía. Se pasaba el día llamándole y localizándole y, por desgracia, era el jefe de la editorial. Odiaba profundamente aquel día en que era joven e inocente y decidió aceptar la propuesta del jefe. Si lo hubiera pensado un poco más… Se distrajo mientras daba vueltas al vaso sobre la barra y empezó a escuchar cómo su teléfono móvil vibraba entre las sábanas y emitía una música inquietante.

Dale a tu cuerpo alegría macarena que tu cuerpo es pa darle alegría y cosa buena —era el tono que había escogido para, sí, su jefe.

Oh por el amor de un santo, qué pesado es este hombre. Espera, Ayato.

Dejó el vaso en la barra y fue directo al sofá-cama. Comenzó a mover las sábanas de un lado para otro, despeinándose y mal colocando la ropa que llevaba puesta hasta que al final se lanzó y encontró ese objeto que brillaba y vibraba. Descolgó y escuchó la voz furiosa del presidente de la editorial, el jefe supremo y su manager. Tres en uno.

¿¡Qué?! —respondió para cortarle. Entonces, se escuchó un suspiro pesado al otro lado del altavoz y ese hombre se calmó un poco y empezó a soltar un discurso por partes— Sí, ya ha llegado. No, no me acordaba. No, no tengo el guión. Me cago en todo, ya lo sé. Que sí…. Que sí… Joder…. ¡Vale! —bufaba enfadado, harto de que siempre fuera lo mismo cuando conocía a un nuevo editor. Amenazas de que no le asustara, de que hiciera el trabajo a tiempo, de que le tratara bien, de que no le incomodara y un largo etcétera interminablemente aburrido— ¿Cómo que no puedo? Vamos, no me jodas, está bueno. ¿Pero por qué? ¿Qué…? ¿El hijo de quien...? Pues lo llevamos claro. Ya te puedes morir, cabronazo. Lo has hecho a propósito.

Colgó muy cabreado. Muchísimo. Más de lo que había estado las últimas semanas. Por primera vez se le había sido prohibido expresamente retratar a su editor en una de sus novelas. Bueno, en una y en todas y en los relatos y en los fanfictions. En cualquier mierda que se le ocurriera escribir, no podía aparecer porque el señoritingo era hijo de la excelentisima y mejor pagada escritora de Francia. Genial. Lanzó el teléfono contra el colchón y volvió de nuevo a la barra.
Perdón por la interrupción —se disculpó por obligación más que por tener ganas de ello, pues su ceño fruncido mostraba perfectamente que esa conversación no le había hecho ni puñetera gracia— ¿Por dónde íbamos? Ah, sí… El guión. —empezó a hablar sin darle tiempo a reaccionar. Estaba bastante molesto y habló de corrido— He pensado en que los protagonistas sean el pelirrojo que vive en el ático y el asiático que vive en el bajo. Coinciden un día en el ascensor y se conocen por primera vez y, entonces, un día se rompe el ascensor y el pelirrojo sube por las escaleras y ve al asiático saliendo de casa. El pelirrojo iba murmurando que se había olvidado de comprar azúcar así que, el asiático, le dice que él tiene y le invita a pasar. Y ahí comienza la magia. ¿Qué te parece? Es sólo el comienzo la novela.

Le miró como quien espera encontrar un montón de buenos comentarios y un aluvión de alabanzas. Jamás había escrito algo que no le gustara a sus editores -hasta que los introducía en las historias- así que tenía el ego, quizá, un poco alto.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Ayato Kisaragi el Jue Sep 10, 2015 9:14 pm

No podía evitarlo, se estaba poniendo cada vez más nervioso. La risa que había salido de la garganta del contrario, le otorgó más inseguridad de la que ya le caracterizaba. ¿Por qué no conseguía relajarse? Vale que era un desconocido, pero ante ese insignificante detalle, era un escritor. Un escritor con el que debía trabajar. Tenía que mantener la compostura. Sin embargo, por mucho que se lo propusiera, su respuesta le dejó helado. No. ¿No? ¿¡Cómo que no!? ¡Era imposible! ¿¡Cómo no iba a tener el guion!? ¿¡Y qué haría él ahora!? Por favor, que no le diera un ataque de ansiedad en plena casa ajena. Trató de respirar, pero se le cortó en el mismo momento que escuchó una melodía. Y esa melodía…

La cara de Ayato era digna de un poema. O más bien, de una comedia. Sus labios entreabiertos y sus ojos abiertos como platos, indicaban su evidente estupefacción. ¿Pero… de dónde habían sacado a ese tipo? ¿Acaso el término seriedad lo conocía? No. Definitivamente no. Quería llorar. ¿Con qué clase de persona le había juntado el jefe? ¿Es que de todos los editores, tenía que elegirle a él? Bueno, en realidad, Ayato había aceptado por voluntad propia. Su jefe le había advertido que no sucedería nada si lo rechazaba. Pero él, por quedar bien, había aceptado. Y ahora ese era el panorama con el que se encontraba. Asintió débilmente con la cabeza mientras escuchaba parte de la conversación. A juzgar por sus palabras, parecía ser que mantenía una tediosa discusión con su jefe. Normal. Si es que a esas alturas, decir que no tenía el guion era imperdonable. Aunque, no pudo evitar poner atención a una parte que ese hombre había dicho tan tranquilo y encima con él delante. No me jodas, está bueno. ¿¡Quién estaba bueno!? ¿¡Estaba hablando de él!? ¿¡Pero cómo se le ocurría decir eso en sus malditas narices!? Santo cielo, sí, sí estaban hablando de él y sí se refería a su persona. Lo supo desde que escuchó la parte de hijo de quien. Sintió un calor asfixiante en el rostro y se llevó una de las manos enguantadas a la boca, tratando de controlarse. Tenía que aparentar normalidad. Aquel hombre no estaba bien de la cabeza, pero ya que estaba envuelto en ese embrollo, debía afrontarlo con una actitud adecuada.

Fumi parecía cabreado. ¿Sería por su culpa? Aun así tampoco podía preguntarle al respecto –ni se atrevía- así que se limitó a escucharle. Habló tan rápido que ni siquiera supo cómo fue capaz de entenderle y pillar las cosas al vuelo. Desorientado, pensó que estaría más relajado, pero su intensa mirada ejercía cierta presión sobre él. No consideraba que fuese una idea mala, solo un tanto… peculiar. Pero no era mala.

No te preocupes. — dijo respecto a la interrupción. Luego, se centró en lo importante. — No está mal para ser un comienzo. Sin embargo… ¿tendrás lo demás pensado, no? Es decir, no se puede empezar una casa sin tener una idea de cómo será al completo. Supongo que has tenido en cuenta lo que pueda ocurrir después. — luego, añadió de inmediato. — Y por favor, te pediría que para la próxima tengas el guion. Es normal que el jefe haya discutido contigo.

Sólo quería que reflexionara al respecto. Esperó que no se ofendiera por lo que le había dicho, pero no era la primera vez que se había topado con otro escritor que no tenía el resto de la historia pensado. Después venían los atascos y la poca inspiración. Y eso, era un gran problema.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Fumi Dómine el Vie Sep 11, 2015 7:52 pm

Se quedó atónito. Ni una palabra de reproche, ni desprecio, ni nada parecido a la ira. Era terriblemente extraño para él. Una situación que hacía demasiado tiempo que no vivía. Podía jurar que ni siquiera recordaba la última vez que algún editor le había dicho que no se preocupara. ¿Acaso venía sin saber dónde se estaba metiendo? Pobre criaturita del señor. Estaba seguro que el Jefe se encargaba de avisar a sus editores antes de enviarlos al Infierno pero parecía que no. Ese angelito descarriado había llegado a la casa de Lucifer siguiendo unas indicaciones que le decían que iba en el camino directo al Cielo. Qué lástima de hombre. Si al menos el Jefe le hubiera explicado que Fumi no era de esas personas fáciles de tratar, quizá Ayato estaría mentalizado pero, si no era así, no tardaría nada en dimitir.

Le sabía un poco mal empezar con el plato fuerte con una persona que no había sido preparada para lo peor, así que hizo acopio de toda la paz mental que tenía en su cabeza e intentó tener una conversación normal y corriente con el pobre hombre que se iba a convertir en su editor. La verdad es que le caía bastante bien. Era educado, formal, elegante… Le apetecía trabajar junto a él. Esperaba que no se desquiciara tan rápido cómo los demás. Por el bien de ambos, deberían al menos terminar el libro. Y luego ya Dios dirá.

Se sentó en la barra, donde antes, y tomó un trago de agua antes de responder. No sin antes tener que aguantar una sonrisa por su último comentario. “¿Tenerlo a tiempo?”, pensaría que era una broma si no pudiera ver la seguridad en sus ojos. Fumi hacía lo que podía y si su cabeza no daba para más, no tendría los escritos a tiempo. Eso era así.

Tengo pensado que follen hasta la saciedad —admitió—, no va a tener mucho argumento, la verdad. La típica novela de romance donde se enamoran, discuten, hay cuernos, se acuestan para solucionarlo y termina con un apasionado beso —el tono de su voz calmado dejaba claro que no tenía muchas expectativas en ese libro—. Piensa que se va a publicar el día del orgullo gay el año que viene. ¿Para quien escribo yo? Para adolescentes. ¿Quién lo comprará? Gays. ¿Qué quieren leer? Porno. Combinas las tres cosas y ya está —se puso en pie y fue a la nevera a verter una poco de Monster en el vaso para despertarse un poco, pues todavía era demasiado temprano para él y su costumbre de acostarse tarde por estar escribiendo. Ya se sabe, la vida de un escritor es más bien nocturna— Aunque, si tienes ideas, me dices y las incluyo. Lo que tengo pensado yo es sencillo pero eficiente — comenzó a beber mientras le miraba de reojo con la soberbia grabada en sus ojos.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Ayato Kisaragi el Vie Sep 11, 2015 11:20 pm

El alivio de saber que Fumi no estaba enfadado con él, hizo que se relajara un tanto, aunque no del todo. Lo dedujo por la forma en la que se había dirigido hacia su persona, pero la respuesta tan cruda y directa que le dio, provocó que se ahogara con su propia saliva. Tosió, intentando procesar lo que acababa de escuchar. Le desconcertaba. Un escritor se suponía que tenía miles de recursos lingüísticos a la hora de expresarse. Esperó que se lo hubiese dicho de una forma más escueta… pero no. En bandeja de plata, tal cual. Trató de aclararse la garganta, ordenando sus ideas. Sentía la mirada del escritor sobre él y Ayato la evitaba a toda costa. Por otra parte, se negaba a sentarse por esa razón, porque estaría frente a él y no le quedaría más remedio que mirarlo.

Pero… no todo es sexo. Precisamente por ser adolescentes, algunos son un completo saco de hormonas y otros son ilusos que les gusta pensar en el amor idílico. —se encogió de hombros, era consciente que recibiría una mirada llena de incredulidad por parte del otro, pero no le importó. Estaba más que acostumbrado. —Además, podrías hacer también que uno de ellos sea heterosexual mientras que el otro no. Si su publicación está prevista para el día del orgullo gay, más de uno se sentirá identificado si lee una novela en la que uno de los personajes se encuentra en un conflicto de orientación sexual. Más de uno habrá pasado por eso. Creo que de ese modo añadirás más interés del que ya de por sí tendrá con la idea que me acabas de comentar. Porque, aparte de enamorarse, discutir y todo lo demás que conlleva una relación…también estarán los miedos, la confusión…—parpadeó al darse cuenta de que estaba hablando de más, y encima, tonterías. Vale que Fumi le había dicho que si tenía ideas, que se las hiciera saber, pero todo lo que había soltado era más cursilería que otra cosa. Al fin y al cabo, él era un novato en ese mundillo, no llevaba tanto tiempo si se comparaba con el escritor. Supuso que, por el modo en el que habló, esa historia sólo era para conseguir las ventas de siempre y ya está.

Pensar eso, de algún modo, le desilusionó por un instante. Desconocía si él era ese tipo de novelista, pero el hecho de que algunos no le pusieran más ganas e ilusión a las maravillas que solían crear hacía que su pecho se encogiera. Su madre siempre le había dado mil y un vueltas para que quedase la historia perfecta, podía pasarse hasta un mes elaborando un rompecabezas y muchos esquemas que Ayato recordaba ver desperdigados por su escritorio cuando era nada más que un niño. Sin embargo, supuso que cada uno tenía su modo de trabajar y su propia filosofía. Que tuvieran maneras distintas no les quitaba el mérito.

Disculpa, me he salido de contexto. —suspiró con pesadumbre, sacudiendo la cabeza. —Veo oportuno que sea así, tal y como lo has dicho. Cuando tengas el comienzo, no dudes en llamarme, supervisaré cada avance que hagas. —colocó un mechón que le molestaba tras la oreja.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Fumi Dómine el Sáb Sep 12, 2015 1:12 pm

No tardó ni un segundo después de escuchar sus palabras. Se puso en pie y chasqueó los dedos de su mano izquierda. Había dado en el clavo. Aunque fuera una novela absurda que no sería más que un reclamo publicitario, no pasaba nada por esforzarse un poco en crear un universo en condiciones, un buen argumento y darle personalidad a los personajes. A fin de cuenta, todavía quedaba casi un año y trescientas páginas se podían rellenar de muchas maneras. Tenía tiempo suficiente para gastar un par de semanas en darle un buen argumento. Quizá, incluso, se convertía en otro best-seller y la gente pedía más. La sencillez no tenía porqué estar reñida con la calidad.

Se acercó a él y le tomó por los hombros. Ese iba a ser un buen editor. Todos hasta el momento le apoyaban en sus decisiones sin cuestionarle más allá de cuatro detalles, sin embargo, él le había dado ideas y hasta parecía que no estaba de acuerdo con sus decisiones, sólo con ver sus mirada se notaba. Iba a irle de las mil maravillas tener a alguien con otros puntos de vista y dispuesto a mostrarlos.

Cuando tu jefe te dice que te han encargado tu próxima novela nada más que para aumentar las ventas de la editorial, te deprimes bastante —tuvo que aceptarlo— pero, si vas a darme ideas como esas, podremos conseguir que se convierta en una novela súper ventas. Le restregaremos por la cara que no por que a los de arriba les apetezca, voy a hacer una novela mediocre para ocupar ese hueco en el calendario sin nuevas publicaciones.

Le pasó el brazo por encima de los hombros y extendió el otro por delante de ellos. Ya podía verlo. El desfile del Día del Orgullo Gay delante de ellos. Con pancartas y panfletos anunciando su libro y con críticas que expresan lo mucho que les ha abierto la mente a los lectores y lo maravilloso que ha sido para ayudarles con sus vidas. A fin de cuentas, no se estaba tomando demasiado en serio aquella novela ya que se la había pedido la editorial y no había sido él quien tomó la iniciativa de escribirla. Eso no le sentaba demasiado bien pero, realmente, necesitaba el dinero y la publicidad que conllevaba. Últimamente, las únicas aportaciones al mundo de la literatura que realizaba eran relatos cortos para revistas de adultos, aportaciones a novelas de amigos, entradas a blogs de famosos blogeros y alguna que otra aparición estelar en los canales de Youtube de los homosexuales jóvenes del momento.

Ya lo puedo ver, Ayato — dijo señalando el espacio delante de ellos—. El jefe podrá ver que puedo escribir maravillas incluso siendo presionado. No podrá echarme en cara que sólo he podido escribir una novela, ya no. Desde ahora me convertiré en el mejor escritor de literatura erótica homosexual del planeta —entonces, le señaló— y tú me ayudarás. —Le abrazó henchido de ilusión y ganas de trabajar y le habló suave al oído— Muchas gracias, Ayato —por primera vez en todo el rato, su voz sonó real. Tan profunda y agradable cómo lo era siempre.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Ayato Kisaragi el Sáb Sep 12, 2015 8:04 pm

Esperó cualquier cosa. Una leve burla, una réplica, una mirada llena de incredulidad, pero no. De repente Fumi se había levantado y él enseguida se había puesto en alerta. Se estaba acercando. ¿¡Por qué!? Nada más notar sus manos sobre los hombros, Ayato no pudo evitar permanecer completamente erguido. ¿Qué estaba pasando? Sólo lo supo cuando las palabras del otro llegaron a él, dejándole estupefacto. Fumi estaba de acuerdo con su idea. Sin quererlo, un brillo de ilusión se asomó por los ojos del inexperto editor, estaba equivocado con aquel hombre. Iba a esforzarse a pesar de la tarea que le habían encomendado, dejando la sencillez a un lado. No podía creerlo. Le tomó desprevenido que ahora su brazo acogiera a sus hombros mientras veía cómo el brazo del escritor se extendía ante ellos, como si le estuviese mostrando unas nuevas fronteras.

De nuevo, todo lo que le decía le pillaba con la guardia baja, especialmente cuando le señaló y le indicó que él sería quien le ayudara a convertirse en el mejor escritor de literatura erótica homosexual del planeta. Espera. Un segundo. ¿¡Escritor de literatura erótica homosexual!? Un mareo le invadió. Una cosa era escribir una novela en motivo del día del orgullo gay, y otra muy diferente que fuese un escritor dedicado a eso. Oh Dios mío. ¿Cómo no se lo habían dicho antes? Aunque eso era culpa suya. Tendría que haber investigado con antelación antes de haber asistido a ese encuentro. Entonces, estaba tratando con todo un experto ¿no? Se avergonzó por sus pensamientos, pero más aún al ser envuelto por unos brazos de los que no previó su movimiento. El sonido suave de su voz filtrado directamente en su oído le hizo tener un escalofrío, cerrando los ojos con fuerza. Ayato no estaba acostumbrado a ese tipo de acercamiento. Debido a la educación que había recibido, tenía muy presente esa norma de que las distancias sólo debían de reducirse con determinadas personas, y estas tenían que ser muy importantes para uno. Sus padres eran un ejemplo.

Por eso, Fumi, que no era un familiar ni una persona con la que mantuviera algún tipo de relación más profunda, hizo que se sonrojara irremediablemente y que los nervios provocaran estragos en él. Compartía su emoción, se sentía feliz de saber que contaría con él, haberle sido de utilidad y que a partir de ahora trabajarían juntos, pero aquel abrazo sólo pudo corresponderlo con una leve palmada en la espalda. Apoyó las manos en los hombros del contrario para apartarle, con delicadeza y poca fuerza. Esperó que su de ahora en adelante compañero no hubiera notado los latidos rápidos en su pecho por los nervios.
Se inclinó, haciendo una reverencia para después sostenerle la mano –las cuales no tuvieron contacto directo por su guante- apretándosela, haciendo un gesto más formal. Trató de sonreír, evitando el tic en su labio inferior por la sorpresa vivida anteriormente.

Estaré encantado de poder ayudarte. Esforcémonos juntos. — parpadeó, recordando un detalle. Abrió su maletín, rebuscando en su interior hasta que sacó de él una tarjeta que le ofreció. — Aquí está mi número de móvil, por si necesitas llamarme para cuestiones del guion. Estaré a tu disposición a cualquier hora, no importa si incluso es muy tarde. Y por favor… no me lo agradezcas. Más bien debo agradecértelo yo a ti.

Y era verdad, se sentía agradecido de haberse encontrado con un escritor que, de momento, daba la impresión de ser comprensivo. Aparte, le trataba bien, y eso Ayato lo valoraba.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

Mensaje por Fumi Dómine el Sáb Sep 12, 2015 8:34 pm

El trato ya estaba cerrado. Ambos iban a poner su máximo esfuerzo en construir la, que esperaba que fuera, mejor novela del año. Estaba seguro que con un poco de inspiración divina y la ayuda de un buen editor con ideas maravillosas todo podría conseguirse. A fin de cuentas, sólo era el primer día y ya había aportado la guindilla de morbo a la novela. ¿Quién no querría leer una historia donde uno de los protagonistas no sabía en qué acera caminaba? Era perfecto. Siempre había usado protagonistas abiertamente gays o que sabían que cojeaban un poco pero nunca tan en el camino correcto de Dios. ¿Conseguiría lograr que esa ovejilla descarriada se saliera del camino? Esperaba que sí y, sobre todo, esperaba hacerlo con la calidad propia de sus escritos. Ni demasiado forzado, ni demasiado lento, a su justa medida. Y, por eso, agradecía esa predisposición al Adiós que estaba mostrándole Ayato.

Por supuesto, te llamaré en cuanto te necesite —agarró la tarjeta y la dejó en la barra sin hacerle demasiado caso para así poder coger a Ayato de los hombros y darle una media vuelta forzada que le encaminaría hacia la salida—  Me acabas de dar unas cuantas buenas ideas, así que será mejor que te marches. ¡Ha sido todo un placer!

Le empujó de la manera más cariñosa que se puede echar a alguien a la calle y cerró la puerta tras de él con un portazo. Se fue corriendo a sentarse en la silla del escritorio y abrió un word en el que comenzó a anotar toda clase de cosas que pasaban fugazmente por su cabeza. Estaba en pleno éxtasis literario.
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Re: Un escritor bastante peculiar. [Priv.Fumi]

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