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Retazos de un recuerdo fanfic

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Retazos de un recuerdo fanfic

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 25, 2012 1:13 pm

Bueno, pues despues de mucho tiempo pensandolo, e decidido subir aqui una pequeña historia que me estoy inventando. Agradecería que por favor a los que la leyeseis que dieseis vuestra opinión, para asi poder ir mejorando mi forma de escribir.
Gracias a todos! ^^

Retazos de un recuerdo: Capitulo 1 "El Compromiso"

En el fondo yo no quería estar allí, pero algo me empujaba a pasearme por aquel pueblo reducido por las llamas. Aún quedaba el centro de la plaza pues todo lo demás era ceniza y restos de madera.
Me senté en la gran piedra de la plaza, antaño de un gris reluciente y ahora bañado por el tono negruzco del carbón. Empecé a recordar con pasimonia, sus lágrimas y chillidos, su desesperación al intentar salvar sus vidas de ese oscuro final. Acaricié las marcas de mis mejillas mientras una suave lágrima rodaba por ella.
Mis ojos color esmeralda se clavaron en el infinito, solo los dioses sabían cuánto dolor me habían causado esos humanos, pero aun así, no podía evitar sentir que era la asesina de ese pueblo, de niños y mujeres, de hermanos, padres, sacerdotes, campesinos e incluso de mi propia familia. Levanté la cabeza para mirar aquella figura siempre erguida a mi lado, impasible y fría por fuera, pero dulce por dentro. Clavé mis ojos en sus orbes carmesí-No es una historia de lo más agradable.- susurré, mi voz era pausada y nostálgica. Un solo asentir de su cabeza fue suficiente para que yo entendiera que sí que quería saberlo.
“Caminaba tranquilamente por mi pueblo, agarrada a la todavía joven mano de mi madre. No sabía porque pero ese día me habían hecho vestirme con ropas realmente especiales, un vestido azul celeste, dejando mi rojizo pelo suelto a merced del viento. -¿A dónde vamos?-pregunté intrigada. Entonces mi madre me sonrió con dulzura-Vamos a que conozcas a tu primo-me susurró.
Y así fue, no tardamos mucho en llegar a un claro de aquel bosque al lado de un arroyo de color rojizo, me fijé con intensa curiosidad en ello pues era como si sus aguas quisiesen competir con el color intenso de mi cabello. Quise correr hacia allí pero mi madre me dio un tirón haciéndome mirar al frente. Y allí estaba, era un par de años mayor por lo que parecía, su pelo castaño y sus ojos marrones me miraban como esperando algo. Me solté de la mano de mi madre, que no se acercó conmigo y me quedé mirándole desde una prudente distancia, pero eso solo tardó unos instantes, le agarré de la mano y con una gran sonrisa simplemente solté-Vamos a jugar!-.
Pasamos toda la tarde entre juegos y risas, bañándonos en aquel lago e incluso algunas veces hacernos de rabiar el uno al otro. Pero esa fue la primera y última vez que pude ver a ese chico llamado Ian.
Los años pasaron rápido, yo me dedicaba a rendir culto a nuestra diosa, Kahlia, ese era el trabajo de toda mujer antes de su boda, vestía una larga y sedosa túnica negra, dos orejitas como de gato, símbolo de mi familia, adornaban graciosamente la capucha. Rápidamente ese día me dirigí a casa, mi abuelo ya estaría esperando por mí. En cuanto llegué a casa ni me molesté en cenar y bajé al sótano donde efectivamente estaba mi abuelo.-Siento la tardanza, los monjes nos retuvieron para cantar de nuevo la gloria a Kahlia-me disculpe sentándome a su lado. Sus ojos tan verdes como los míos me sonrieron aunque sus labios no lo hiciesen. Y entonces destapó el gran altar que estaba enfrente.
Desde hacía unos años mi abuelo, Sharkan, y yo nos dedicábamos a rendir culto en completo silencio a Shamasha, diosa de la bondad y la paz. Nadie debía saberlo o nos condenarían a ambos. Después de aquello simplemente subí a mi cuarto y me eché a dormir. Lo que yo no sabía era que mañana iba a ser el fin de mis días.
Por la mañana hice todo lo que me ordenaron los sacerdotes, limpiar, barrer e incluso cocinar. Para eso servían las mujeres en esas tierras y sobre todo en mi clan. Cuando estaba a punto de terminar mis labores me llamaron y acudí en su presencia-¿quería verme maestro?-pregunté haciendo una gran reverencia.
Shizer-Siéntate Luccie.-dijo con su tono áspero y calculador de siempre-Has servido muy bien a este templo desde el inicio de tu niñez, eres una chica espectacularmente buena en sus que haceres y si me permites la breve osadía también eres una muchacha joven y hermosa-el tono de su voz había cambiado completamente.-Pero, a llegado el momento de que nos dejes-
Clavé mis ojos en él, intentando encontrar algún indicio de que mentía, en alguno de sus gestos, pero no lo encontré-Pero yo todavía no estoy comprometida con nadie..-mi voz se quebró durante unos instantes.
Shizer-Lo sabemos, pero eres la hija del jefe del clan, no ha sido difícil dado tu estatus encontrar a un pretendiente adecuado para ti. Se llama Willem y es el príncipe de uno de los clanes cercanos, estamos seguros de que pasareis una buena vida juntos.-Bajé mi cabeza, ante todo siempre me habían hablado de las buenas costumbres de una mujer, educada, cariñosa y siempre comprensiva con los demás. Nunca había rechistado por nada.-Si me permite maestro, yo no he decidido que me casaré con ese hombre, así que no cuente con que habrá boda-
Su risa gutural me sacó de mis pensamientos-No es algo que una mujer deba decidir.-soltó simplemente.-Ahora marcha a casa, tus padres ya están enterados de la noticia y seguro te esperan para celebrarlo.-
Me levanté rápidamente, pues notaba que mis ojos habían empezado a aguarse, salí corriendo de la estancia como alma que lleva el diablo, me chocaba con la gente a mi alrededor, pero nada de ello me importaba en ese momento solo necesitaba mas que nunca echarme en la cama y rezar por que todo lo que había dicho el sacerdote fuese mentira.
Cuando llegué a la puerta de casa jadeando me intenté tranquilizar, recordando de nuevo que una mujer debe comportarse como tiene que comportarse, me sequé las lagrimas con la manga de mi túnica y abrí la puerta con pasimonia. Pero sin poder pisar ni siquiera una baldosa mi madre se tiró a mis brazos.
Kiara- ¡Mi niña! Mi pequeña! Ya nos hemos enterado de tu compromiso-Se apartó de mi para dejarme respirar y la mire a esos ojos tan azules como el cielo, su sonrisa era inmensa-Estoy tan orgullosa de ti… creí que ningún chico quería estar contigo y me sentía tan preocupada, pero era todo lo contrario… Shizer solo estaba intentando encontrar marido perfecto para ti-Sus palabras llenas de sentimiento y felicidad me impidieron rechistar y solo sonreí con amargura. Mi padre también me felicitó y por su puesto toda la familia que se había reunido en torno a nuestra pequeña mesa.
Cuando terminaron las comidas y la celebración me subí a descansar a mi cuarto. Cerré la puerta dejándome caer en mi cama con pesadez, agarré las sabanas con fuerza y escondí mi cabeza soltando todas las lágrimas que inhumanamente había podido contener delante de toda mi familia.
Me desperté temprano en la mañana, sentía mis mofletes ardiendo cual fuego y los ojos hinchados-Menudo día me espera-Me levanté sentándome en la silla delante del espejo y suspiré, mi cara era peor que mala, necesitaría mucha agua y relajación para poder dejarla igual que siempre. Cojí mi cepillo y me puse a peinar mi largo pelo rojizo cerrando los ojos, en este día iba a cabalgar con mi futuro esposo por los alrededores de la aldea “para conocernos mejor” dijo mi padre.
Me levanté de mi asiento y miré la hora, esperando no tener que irme en ningún momento, pero desgraciadamente había llegado y se me estaba haciendo tarde para prepararme. Corrí a mi armario cogiendo mi vestido azul cian que contrastaba graciosamente con el rojo fuego de mi pelo, me puse unos zapatos y salí como alma que lleva al diablo, no por que quisiese verle, sino mas bien por educación.
Llegué sin embargo antes que de costumbre, me senté en una de las piedras mirando el suelo sin hacer mucho más hasta que una voz claramente masculina aun que aterciopelada llamó mi atención. -¿Lady Luccie?- Levanté la cabeza sin mucho animo.

Me levanté rápidamente sacudiendo mi vestido y me le quedé mirando sorprendida, era bastante agraciado su pelo era dorado como el sol y sus ojos tan azules como los de mi madre. Era mas alto que yo y bastante fuerte, sus brazos eran musculosos pero sin llegar a ser desagradables.-¿Eres…Willem?-pregunté aun sabiendo la respuesta
Willem-Creo que ya sabeis la respuesta mi lady-Bajé la cabeza cojiendo mi mano con cuidado y dándome un delicado beso, sonrió soltándola-Dejadme deciros que estais preciosa-añadió acercándose a mi, me alejé casi por instinto mirando hacia otro lado, no me gustaba que todo sonase tan a cuento de hadas, estaba claro que yo no había decidido casarme con el, pero lo que yo hubiese querido a nadie le importaba en esa aldea.
-Gracias, pero no tienes que comportarte tan cortés conmigo Willem, me gustan las cosas sencillas al fin y al cabo- junté mis dos manos y esperé su reacción-Vayamonos pues Luccie, intentaré comportarme menos estirado.-Su sonrisa picara me desarmó un poco, no sabía de que podía ser capaz aquel personaje pero aun asi le seguí. Su comportamiento realmente me sorprendió, me le imaginé como un hombre rudo y nada agradable pero exactamente era todo lo contrario.
Willem-E de serte sincero Luccie, al principio no me gustó nada la idea esta del matrimonio con uno de nuestros clanes y ya dije que tenía que pensármelo. Pasé el dia pensándomelo y aunque sabía que ya era mi hora de comprometerme no me hacia ninguna gracia que fuese con una chica a la que no conocía. Asi que me decidí a observarte, vine hace 2 dias y realmente me quedé impresionado.-Se rió alegremente mientras no dejaba de mirarme- Eras dulce y agradable, ayudabas a todo el que pasase por delante como a aquella anciana que se calló de repente y fuiste corriendo a recogerla del suelo mientras nadie lo hizo, luego pude observarte mejor cuando entraste al templo con esa sonrisa resplandeciente. Y ahora que te veo mejor que en ningún instante de estos dos días pienso que eres increíblemente hermosa-
A cada palabra que decía no podía evitar sonrojarme cada vez más. Giré mi cabeza en todo momento para no mirarle-Yo… yo también sentía que no quería casarme con alguien a quien no conociera en absoluto-dejé la frase a medias, pues seguía sin querer casarme con él. El día pasó rápido hacia mucho que no me reía y disfrutaba tanto, pasamos el dia paseando y charlando por los alrededores sentándonos al borde del rio y disfrutando de la mutua compañía. Me acompañó cordialmente hasta casa.-He pasado un buen dia, muchas gracias por todo.-Dije colocándome en la puerta.
-Lo mismo digo, es agradable poder contar con tu compañía y bueno… ¿te apetecería salir mañana..? ¿conmigo?- me desconcertó levemente aun asi con una gran sonrisa simplemente acepté.

Al dia siguiente todo fue igual paseos charlas y algún que otro juego e historias divertidas, al caer la noche como el día anterior me fue acompañando a casa y cuando estábamos saliendo del bosque me agarró con delicadeza de la mano-Luccie, hay algo que querría decirte- susurró-Ahora que te conozco y e podido observar como eres de cerca y aun que ya estemos comprometidos y no haya vuelta atrás, querría hacerlo bien-se arrodilló frente a mi con los ojos brillando de emoción-Luccie Hyuga, ¿quieres.. casarte conmigo?-
El mundo se detuvo en aquel distante, no le conocía mucho y lo que había conocido me gustaba, el parecía muy claro en sus sentimientos hacia mi y el compromiso como el había dicho era inevitable, no quería dañarle después de que había echo todo lo que estaba en sus manos para hacerme sentir bien a su lado. Bajé la cabeza-No se… si seré la mejor esposa del mundo, aun asi lo intentaré con todas mis fuerzas, si que quiero casarme contigo-Willem se levantó sonriente y sin apenas dejarme hablar, me alzó y me abrazó riendo de alegría. Cualquiera que me conociese lo suficientemente bien sabría que no lo decía con todo mi corazón, no sabía si él no se había dado cuenta o simplemente no quería verlo. Me acosté después de una larga caminata, bastante callada por el camino a casa y es que no podía evitarlo iba a casarme con alguien a quien no amaba. El día siguiente fue el mas raro de todos me trataba como si me fuese a romper en cualquier momento como si a pesar de andar firme y por sitios conocidos fuese a resbalar en llano. Me llevó a comer y después a un teatrillo fuera de la aldea. Despues me llevó dentro, en el bosque -¿A dónde me llevas?-pregunté inquieta, nos estábamos alejando mucho de nuestra ruta habitual.-Es una sorpresa mi lady-dijo con sorna.
Al poco tiempo descubrí entre los arboles una gran casa de madera, tenía varios pisos y una pequeña granjita propia, pero por dentro era mucho mas hermosa, decorada con pieles, con una chimenea y varios cuadros.-Esta será nuestra casa cuando nos casemos-me giré con los ojos como platos-¿de verdad?-pregunté riéndome y recorriendo toda la casa. Subí al piso de arriba admirando cada cuarto hasta que llegamos a la que sería nuestra habitación. La sonrisa se desdibujó al instante al comprobar que solo había una cama, por un momento había olvidado que iba a casarme con él.
Willem apareció detrás de mi, abrazándome por la espalda-¿Es de tu agrado mi lady?-preguntó esperando respuesta pero no la obtuvo, seguía ensimismada en mis pensamientos-¿sabes? E estado pensando que… si dentro de poco vamos a ser marido y mujer podríamos adelantar un pequeño suceso, ¿no te parece?-me abrazó mas fuerte poniendo su cara en mi hombro.-¿suceso? ¿a que te refieres?-me dí la vuelta alarmada, no sabía bien lo que estaba diciendo pero no sonaba agradable.
Willem-Bueno ya sabes, lo que ocurre entre una mujer y un hombre justo la noche que se casan-Empezó a cercarme contra aquella gigantesca cama mientras se relamía, su mirada era fiera como de un león a punto de atacar a su presa y entonces fue a besarme. Le aparté bruscamente de mi echándome hacia atrás, con tan mala suerte que caí de culo en la cama, me miró riéndose y se lanzo de nuevo a por mí, yo no sabía de lo que estaba hablando aquel chico, pero esa situación me repugnaba y no me gustaba-Willem para! Esto no es agradable, no me gusta!-grité algo desesperada, pero él no paró. Solo cuando rasgó mi vestido entendí que quería hacer. Me removí intentando alejarme pero era demasiado fuerte –Para!! Suéltame!!-ni siquiera me hablaba, en un ultimo esfuerzo conseguí algo con lo que darle y levantarme corriendo-Por Shamasha estas loco o que te pasa?-grité, pero nada mas hacerlo me tapé la boca mire sus ojos desorbitados y furiosos-¿Shamasha? TRAIDORA!!-gritó.
Salí corriendo sin pensármelo dos veces, la había cagado totalmente. Ahora necesitaba más que nunca orar por Shamasha, pedir ayuda y consejo. Cuando llegué, todo estaba oscuro y en silencio, no me importó en absoluto y bajé con cuidado las escaleras hacia el pequeño altar. Nada más pasar al interior, la puerta se cerró detrás de mí con un sonoro portazo. Me di la vuelta asustada, pero lo que vi, me aterrorizó mucho más.
Cuatro hombres fornidos y con grandes armaduras como el carbón se alzaban peligrosamente ante mí-Traidora…-fue lo único que logré entender de todas sus maldiciones. El primero hombre al mando no tardó en darme una bofetada y los demás le siguieron con insultos, patadas y más golpes amoratando mi blanca piel y haciéndome sangrar por diferentes zonas. Mi cuerpo no aguantó mucho más y caí en la inconsciencia.´´
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Re: Retazos de un recuerdo fanfic

Mensaje por Claire Black el Vie Ago 31, 2012 2:27 pm

Siguelo, siguelo! D: *se muerde las uñas*




                                 

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Re: Retazos de un recuerdo fanfic

Mensaje por Sakura Kasamine el Sáb Jun 29, 2013 12:15 am

mas mas quiero leer mas mas
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Re: Retazos de un recuerdo fanfic

Mensaje por Yuny Urasawa el Sáb Jun 29, 2013 2:55 am

Omg este es mi primer fanfic y me ha encantado síguelo porfis ~~
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Re: Retazos de un recuerdo fanfic

Mensaje por Fornarina Sanzio el Jue Jul 11, 2013 2:33 pm

Valshe! Está genial *.* Y el principio es buenísimo!!!
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Re: Retazos de un recuerdo fanfic

Mensaje por Charlotte Ross el Vie Jul 12, 2013 4:05 am

Más, más, más o_ó! Ok no xDD Pero está buenísimo, síguelo *-*
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Re: Retazos de un recuerdo fanfic

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