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Nunca hagas enojar a una loli [Privado Ezusu Umehara]

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Nunca hagas enojar a una loli [Privado Ezusu Umehara]

Mensaje por Ilya Herlein el Jue Jul 02, 2015 3:15 pm

Escuela nueva, compañeros nuevos, ciudad nueva... completamente todo era nuevo para la pequeña albina. Por un momento creyó que no le daría importancia a esos detalles, que serían ínfimos en comparación con las recompensas que tendría a cambio, además, la época en la que decidió llegar estaba muy cerca de las vacaciones, por lo que tendría que asistir nada más a los últimos exámenes del año, algunos otros especiales en su caso, para comprobar su nivel y que la escuela aceptara que avanzara de grado con sus demás compañeros. Pero a pesar de tener esta facilidad, se le pidió que asistiera al último mes de clases, para acostumbrarse al ambiente escolar y adaptarse al mismo. Sobra decir que esto le reventó los nervios a la niña, pero por más que deseara negarse, no le quedaba opción que no fuera aceptar.

-“Esto es aburrido... ¿Cuánto falta?... quiero volver con Nino...”- Eran algunas de las cosas que normalmente pensaba durante todo el día de la jornada escolar, por no decir que durante toda la primera semana que asistió, sin que en la segunda le fuera mejor. Se presentó -o más bien la presentaron- frente al curso como la nueva alumna que estaría compartiendo con ellos en estos días y que seguiría el próximo año si todo marchaba bien. Hasta ese punto todo era tolerable, la albinita intento no hacerse expectativas de las caras nuevas que veía, después de todo, dudaba lograr hacer amigos durante ese corto lapso de tiempo -“Como si quisiera eso...”- Pensaba con obstinación la rusa, que tampoco hacia esfuerzos por llevarse bien o entablar conversaciones, al final, eran las últimas semanas, enserio, que importaba si no hablaba con nadie.

Aquel día estaba regresando a la sala, luego de acompañar a la profesora a dejar unos informes al salón de profesores, faltando tan sólo una clase más para que la jornada escolar diera su término y, mientras tanto, los alumnos gozaban del tan anhelado recreo entre clases... que Ilya no lamento al perderse parte de este, en especial porque casi siempre optaba por quedarse en la sala esperando que terminara antes de seguir con las clases, algo que otros pocos alumnos también hacían -Ojala Nino prepare lasaña hoy... dijo que lo haría. Seguro sabe diferente a como la prepara papá...- Musitaba la niña, poco antes de entrar al salón de nuevo. Nino era el apodo que le daba a la madre de la familia con la que cual se estaba hospedando, con la que también pasaba gran parte del tiempo, pues su esposo trabajaba y su hija estaba en la universidad. Aunque pensar en comida no era lo ideal si tenías hambre y aun te quedaba tiempo antes de regresar, era un consuelo esperanzador para cuando volviera casa.

Pero en cuanto cruzó la puerta del salón de clases, noto algo extraño... algo que se avecino con una risita infantil que apenas logro escuchar, de parte de un dúo de chicas que estaba cerca de la propia puerta, casi a un lado de ella y viéndola entrar. En ese momento no sospechaba nada y decidió ignorar la situación, avanzando hasta el pupitre en donde le había designado, casi en la fila del medio y al final de la misma, en donde se encontraban sus cosas -...?- Pero al ver su bolso, uno marrón y que parecía desgastado, pues lo había utilizado todo el periodo escolar en su ciudad natal donde el clima era más duro. Encontrándose con que el cierre estaba abierto y sin que se lo sugieran, poniéndose a buscar si algo faltaba.

Sin encontrar nada faltante, alzo una ceja, dudosa, rememorando si fue ella quien el dejo abierto... y en un acto reflejo, algo que hacia cada vez que estaba intranquila, llevo una mano al bolsillo en donde normalmente guardaba las fotografías de su padre, madre y hermano, un lugar que no reviso al creer que, de llevarse algo, no sería aquello... descubriendo con angustia que no estaban. Volviendo a mirar dentro del bolso con evidente angustia, incluso ojeando un poco alrededor para verificar que estuvieran en el suelo, pero nada -Donde... ¿Por qué no están aquí? Sé que las traje... ?!- Murmuraba en voz baja, hasta inspeccionando los lugares de su propio atuendo escolar en donde pudo dejarlas, pero no. Y como si no fuera una situación bastante mala, volvió a escuchar más risitas irritantes de las chicas de antes... prendido el foco de la albina que las miro de forma incrédula, casi sin creerse que pudiera ser verdad lo que sospechaba.

Conocía a esas chicas, compañeras suyas que desde el primer momento que las vio, no le dieron buena espina, comprobándolo así durante las semanas. Realmente sólo eran el tipo de niñas bobas que se creían más listas de lo que eran, molestando a otros alumnos, casi unas pequeñas matonas amateurs en potencia. Con ella sin embargo no se habían metido por ser nueva o eso creyó, hasta ese momento, quizás al comprobar durante aquella primera semana que sólo era otra chica callada y tímida del curso -Devuélvemelas- Fueron las palabras que salieron de la boca de Ilya y para la sorpresa de ambas alumnas cuando, acercándose hacia ellas, al albina hablo con una voz más fuerte y una expresión mucho más seria de que la le había visto poner antes.

-No te hagas la idiota, sé que las tienes... dámelas- Volviendo a dejar estupefactas a las otra dos, pero que esta vez por fin reaccionaron. Negándose a tener cualquier cosa que les estuviera exigiendo, argumentando que no hicieron nada y que si quería, que preguntara al resto de alumnos hay presentes. Esa fue una jugada baja, pensó Ilya, pues por más que quisiera el par de matonsitas tenían razón, no podía hacer un escándalo sin pruebas. Entrecerraba los ojos y observaba al resto, que le desviaban la mirada y hasta casi trataban de ignorar la situación, frustrando a la albina.

Ni siquiera quiso detenerse a entenderlo ¡No era justo! Si ellos lo sabían debían decírselo... volteando de pronto hacia la persona que, desde que llego al salón, se había sentado a su lado, con la esperanza de que estuviera ahí... ¡Y ahí estaba! Era un chico, callado como ella, con quién nunca había hablado, pero sí estuvo ahí sentado todo el tiempo seguro vio algo -¿Tú las viste, cierto?... ¡Debiste verlas!- Hablo desde donde estaba, mirando al menor, con un pequeño gesto enojado, con el que volvió a ver a las chicas que empezaron a reírse de nuevo, replanteándose si acaso necesitaba realmente pruebas para no aguantarse las ganas de golpear a esas dos.
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Re: Nunca hagas enojar a una loli [Privado Ezusu Umehara]

Mensaje por Ezusu Umehara el Mar Ago 04, 2015 10:48 am

El final del año escolar estaba a punto de llegar, por fin vendrían las vacaciones de verano y podría dejar de ver a esos molestos profesores que todo el tiempo trataban de ganarse mi confianza. Me daban asco, seguramente por sus mentes solo pasaban cosas repugnantes; ni en un millón de años confiaría en ellos por más amables que parecieran, se los había dejado bien claro desde el primer momento y aun así insistían. Eran todos imbéciles sin remedio ante mis ojos.
Todo ese año de escuela aburrida y materias estúpidas me había resultado innecesaria y poco llamativo, casi siempre terminaba jugando en clase con mis videojuegos; siquiera sé bien cómo es que aprobaba las materias, le ponía el mínimo esfuerzo a mis tareas y los exámenes eran tontos, siquiera estudiaba y aun así sacaba buenas calificaciones. Nadie podía entenderlo, mucho menos yo, pero tampoco me interesaba. Siquiera el hecho de que entrase una compañera nueva a solo un mes de terminar las clases me era atrayente, tampoco intenté hablarle cuando la mandaron a sentarse junto a mí. ¿Qué me va a importar una niña?, mientras no se metiera conmigo no tenía razones para hablarle. La única relación que habría entre nosotros sería compartir el mismo oxígeno de ese tedioso salón. O al menos eso era lo que yo esperaba que ocurriese.
Aquel día parecía ser solo uno más de tantos: último receso del día, en el cual me quedé dentro del salón de clases para poder jugar online con mi Nintendo 3DS ya que la señal wifi era más fuerte ahí. Otros tantos que siquiera identificaba también se habían quedado, ninguno queriendo hablarme claro, nadie quería acercarse a mí luego de ver cómo era mi forma de ser durante todo ese año, preferían dejarme tranquilo para no tener problemas, y a mí me parecía perfecto. Aunque claro, estos hechos no me dejaban fuera de lo que ocurriese en el salón, no cuando pasaba justo al lado mío.

-Tch… son muy ruidosas…- pensé quitando los ojos de la pantalla, irritado ya que junto a mí dos de mis compañeras de clases no dejaban de susurrar y reírse a escondidas junto al pupitre de la chica nueva. -Hey… me molestan, lárguense…- les dije llamando primero su atención, haciendo que me mirasen para luego echarlas. Las dos me vieron con miedo y se marcharon ni bien se los dije, pero para mí maldita mala suerte, esa sola distracción fue suficiente para hacerme perder una partida muy difícil a la cual me había costado mucho llegar. -¡Maldición!- exclamé furioso levantando los ojos hacia esas dos, las cuales pegaron un salto asustado al oírme. -Haré que ustedes dos me la paguen esta partida- dije directo a ellas, volviendo automáticamente los ojos a la pantalla, empezando otra vez el camino para llegar al boss que no pude vencer por culpa de esas dos molestas.

Luego tendría tiempo de pensar en algo para escarmentarlas, nadie me hacía perder y se salía con la suya, no me importaba que fuesen niñas, las haría pagar. Lo bueno es que no tuve que pensar mucho en algo, ya que tras unos minutos la chica nueva volvió al salón, comenzando una discusión con esas dos ya que, al parecer, le habían quitado algo de su mochila. Iba a pararme a delatarlas por voluntad propia para vengarme aprovechando que todos los demás eran unos tontos cobardes que, por alguna razón que no entiendo, a esas dos les tenían miedo; pero no fue necesario, ya que la nueva me habló a mí para que le hiciera de testigo.
Normalmente pasaba de estas cosas, optaba porque se las arreglasen entre ellos y yo seguir con mi vida, los conflictos no me atraían, pero visto y considerando que mi buena racha en el juego se había roto por culpa de esas dos, no podía dejarlo pasar.

Me puse de pie y me dirigí hacia ellas con una expresión tranquila, pero con ojos llenos de satisfacción por lo que estaba por pasar. -Sí que las vi, estas dos son unas ladronas…- acusé abiertamente mientras caminaba, quedándome parado junto a la albina; la verdad era que no sabía si le habían robado algo, pero ya que la nueva lo decía, solo me dejé llevar. -… siquiera vi que escondieran algo por algún lado, así que seguro tienen lo que es tuyo todavía…- exclamé extendiendo la mano para tomar a una de las dos con fuerza. -Revisa a la otra, yo no dejaré que esta se me escape- ordené sin dejar que se zafase de mi agarre sin importar cuando se retorciera, pataleara o se quejara.

Vengarse de las dos molestias se sentía bien, aunque en el fondo quería que todo aquello se terminara rápido para poder volver a mi juego, el cual había dejado en pausa. Aunque eso no me haría dejar de disfrutar todo esto, mientras más llorasen mejor sería la venganza. Eso les dejaría bien en claro a no hacer idioteces cerca de mí.
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Re: Nunca hagas enojar a una loli [Privado Ezusu Umehara]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Oct 02, 2015 6:18 pm

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Re: Nunca hagas enojar a una loli [Privado Ezusu Umehara]

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