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Playing with fire. [Priv. Karen Ellaway]

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Playing with fire. [Priv. Karen Ellaway]

Mensaje por Ian Forssel el Miér Jul 01, 2015 11:32 pm

Debía admitir que Karen también tenía buenos métodos. Y unos bastante sexys pero aquello no era suficiente para hacer que cayera tan fácilmente, al menos estando sobrio. Solté una carcajada esbozando una sonrisa pícara mientras observaba como se iba hacia su habitación. – Y que el juego comience… – me levanté del suelo, dirigiéndome hacia lo que era mi habitación pero justo al entrar procesé lo que había dicho la ojiazul hacia unos momentos. – Espera… ¿Cómo que conducirás tú? ¿A caso sabes montar en moto? – inquirí alzando la voz para que pudiera escucharme. Tras oír su respuesta me encogí de hombros y procedí a buscar alguna camiseta después de ponerme los pantalones. Pero... Al abrir el cajón noté algo raro. ¿Y las camisetas? – Esta mujer… – inmediatamente recordé las bolsas de basura que había sacado la castaña anteriormente. ¿Y si al sacarlas decidió esconder todas mis camisetas? Vamos, no habían podido desaparecer así como así y cuando me desperté estaban en su lugar. – Te doy un punto por esto gordinflona. –  murmuré burlón justo al tiempo en que ella me llamaba, apremiando que ya estaba preparada para salir. – Dudo que puedas irte muy lejos sin las llaves de la moto~. – grité desde la habitación mientras me agachaba para sacar una camiseta cualquiera que había tirada debajo de la cama. Benditas manías desordenadas. Me puse la cazadora de cuero por encima y finalmente salí de la habitación mirando a Karen con cierta satisfacción. – ¿No crees que hoy estoy especialmente guapo? – pregunté alzando una ceja y comencé a andar hacia el otro lado de la casa. – Solo espérame un minuto más, voy al baño un momento. – dije eso aunque… Como el baño quedaba cerca de la habitación de Karen, mentí un poquito. Entré en el cuarto y cogí absolutamente toda su ropa interior para luego meterla dentro de una pequeña bolsa que había encontrado en su armario y tirarla fuera desde su ventana. Volví a salir de la habitación y para que no sospechara nada entré al baño para tirar de la cadena del váter.

Una vez hecho eso, fui con ella con una inocente sonrisa abriéndole la puerta de salida como todo un caballero. – Las abuelas primero. – acoté con una sonrisa burlona y tras coger el casco de la moto junto con las llaves, nos dirigimos hacia donde se encontraba mi Yamaha. – ¿Segura de querer conducir? No quiero que estos hermosos pechos y trasero salgan lastimados. – dije mirando descaradamente esas partes de su cuerpo. – En fin, supongo que puedo darte una oportunidad. – le di mi casco de la moto, puesto que en aquellos momentos no tenía otro y la ayudé a subirse a la moto para acto seguido subirme detrás de ella. – Venga, acelera. – había dicho eso pero… Gran error; pues tras unos pocos minutos sentía que ni podía respirar.
– ¡¡¡Woh woh woh, para aquí gordinflona!!! – grité antes de que acabáramos saliendo de la carretera y estampándonos contra una farola o algo peor. Me bajé de la moto y le quité el casco negando con la cabeza. – Desde aquí conduzco yo. No es nada personal amor pero creo que ninguno quiere morir aún~. – le di una palmadita en la cabeza y cambiamos de sitios para poder seguir con el viaje. ¿Dónde se supone que íbamos? Pues en principio quería ver los alrededores pero entonces, una idea mejor cruzó por mi cabeza. Así que cambié de dirección, yendo directamente hasta la playa.

En menos de quince minutos nos encontrábamos enfrente del mar, así que aparqué la moto y nos bajamos segundos después. ¿Por qué había decidido venir aquí? Simple. Como no era una época demasiado calurosa no había una gran cantidad de gente ni niños molestando. Además, había un gran espacio y aquello tan solo lo mejoraba todo. Miré a Karen, dedicándole una sonrisa significativa y me acerqué a ella agarrándola por la cintura. – ¿No crees que es un gran sitio para aprender a montar en moto? – susurré cerca de su oreja y le di un pequeño mordisco. – No protestes, ambos sabemos que pareces el friki de al lado de tu casa intentando ligarse a una rubia despampanante. Lo que tú montando en moto. – solté una pequeña carcajada y continué hablando. – Tranquila, te sujetaré bien. – volví a entregarle el casco e hice que se sentara en el asiento para luego ponerme detrás de ella y colocar mis manos sobre las suyas, las cuales ya estaban sobre los manillares de la moto. – Y será mejor que te enseñe rápido. Está nublado y no vaya a pillarnos la lluvia. Aunque lo de darte mi calor corporal suena de maravilla. – reí arrancando el motor de la Yamaha.
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Re: Playing with fire. [Priv. Karen Ellaway]

Mensaje por Karen Ellaway el Vie Jul 03, 2015 12:44 am

¿De dónde había sacado la camiseta? ¡Será maldito! Seguro que tenía alguna tirada por ahí... "A la próxima..." pensé. En fin, ya tendría tiempo para planear algo mejor.

-¿Vas a ponerte guapa?- Bromeé cuando Ian fue al baño. Cuando volvió me dejó conducir la moto... durante a penas unos minutos. ¡Será quejica! Tampoco lo había hecho tan mal, contando que apenas había montado en moto.

-Miedica- Me quejé mientras nos cambiabamos de lugar. Conduciendo ahora Ian, fuimos hasta la playa, allí propuso enseñarme a montar. Já ¿Ahora no temía por mis pechos y mi trasero?

-¿Cómo que conduzco mal? Solo necesito algo de práctica- Respondí fingiendo algo de enfado, aunque a ser sinceros ¿Quién se enfadaría con un tipo así? Y más cuando te tiene agarrada por la cintura. Vamos, mis pensamientos iban muy lejos del enfado, creedme.

-Siempre pensando en lo mismo ¿Eh?- Quién fue a hablar..
Ian arrancó la moto y yo me agarré fuerte al manillar. Al principio la dirigía más él que yo, pero después, poco a poco, el manejo fue pasando a mí. La verdad es que era divertido, a pesar de las veces que estuvimos a punto de chocar contra algo y de caernos. Después de todo, tenía que admitir que me encontraba bien estando con Ian. Menos mal, tendría que convivir con él unas semanas y, por si fuera poco, estaba casada con él. Luego de unos 40 minutos ya tenía un manejo muchísimo mejor, incluso aumenté un poco la velocidad por mi cuenta. Poco después la sesión de entrenamiento finalizó.

-¿Viste eso? Soy genial conduciendo- Dije animadamente al bajarnos de la moto. -No me llevé a nadie ni nada por delante, y mis preciosos pechos y trasero están sanos y salvos- añadí con tono orgulloso. -Ahora solo me queda aprender a montar en burro.- Y sin decir nada más puse las manos en los hombros de Ian, tratando de impulsarme para subirme a su espalda, pero no sé muy bien qué hice, que al final terminé por tirarnos a ambos al suelo. Y, cómo no, no pude evitar comenzar a reirme.

-Que poco equilibrio tienes ¿Eh?- Me burlé, girandome para mirarle. Me había entrado arena por todos lados, en serio. Todos. -No sé si podré fiarme de que me lleves sana y salva a casa con la moto, quizás y nos vuelves a tirar- añadí juguetona, quitándome toda la culpa. No le di mucho tiempo a contestar cuando yo ya me encontraba sentada sobre él.

-¿Sabes que mi vecino el friki acaba de renovar armario?- pregunté como si tal cosa, dando por supuesto que él entendería perfectamente a qué me refería. Iba a añadir algo más, pero justo pasó por delante de nosotros una pareja de unos 20 años, que caminaban abrazos y se intercambiaban algun que otro beso.

-Casi dan envidia ¿Eh?- dije sin pensar. Inmediatamente me di cuenta de las connotaciones que tenía mi frase. -Casi, pero no- añadí para "arreglar" lo anterior. ¿Si me daban realmente envidia? Quizás un poco. ¿Hacía cuánto que yo no tenía algo así? Años. Ni siquiera sabría decir cuántos exáctamente. Tanto tiempo soltera cansa, supongo, aun cuando disfrutas tanto de la soltería como yo. Aunque... Claro, yo ya no estaba soltera, sino casada. Por lo menos de momento.

-Es mejor disfrutar de los placeres de la soltería ¿No crees? O bueno, cuando volvamos a estar solteros- guiñé un ojo coqueta, y en ese momento miré la arena de la playa, una idea se pasó por mi mente y, tratando de que no se diera cuenta, cogí un puñado se arena para luego, en un rápido movimiento, meterselo dentro del pantalón sin ningún tipo de vergüenza.

-¡Por decir que conduzco mal!- comencé a reir y traté de escapar, pero tropecé con sus piernas o algo así y no fui capaz de levantarme, así que simplemente traté de huir gateando. ¿En qué momento había comenzado a sacar ese lado tan jodidamemte infantil?
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Re: Playing with fire. [Priv. Karen Ellaway]

Mensaje por Ian Forssel el Dom Jul 12, 2015 9:48 pm

Miré a Karen un tanto extrañado después de que ella viera a aquella pareja, puesto que no me esperaba que dijera eso. ¿Envidia? La observé unos momentos y a pesar de que intentara “arreglarlo” en mi rostro se dibujó una pequeña sonrisa incontrolable. “Así que la gordinflona también se siente algo sola…” – Claro… Eso si quieres divorciarte de mí después de pasar este maravilloso tiempo conmigo. – contesté con un tono de voz burlón y volví a perderme en aquellos pensamientos un tanto raros… ¿Por qué antes había pensado “también”? Vamos, desde hacia tiempo creí que no estaba solo, que después de aquél desastroso día en Finlandia me había recuperado. No obstante, ahora que volvía a meditarlo… ¿Y si de verdad estaba solo? Me había ensimismado tanto, que no vi venir el siguiente ataque de Karen y os puedo decir que tener arena dentro de los pantalones y calzoncillos no es nada agradable.

Sin darle demasiado tiempo a escapar, la cogí de uno de los pies volviendo a arrastrarla hacia mí, aunque esta vez colocándome de rodillas encima de ella. La agarré por ambas muñecas, poniéndolas a cada lado de su cabeza y solté una risa malévola mientras la miraba alzando una ceja. – ¿Creías que podrías escaquearte después de hacer algo así a un tipo como yo? Ahora estoy muy, muy incómodo. Tendrás que recompensarlo. – entonces, acerqué mi boca hasta su cuello y le di un suave beso a la vez que la mordía un poco. – Y yo conozco una forma muy buena… – murmuré continuando mis besos llegando casi hasta sus labios. Y justo cuando parecía que iba a besarla, sonreí burlón y muy cerca de su boca susurré: – Y esa es la venganza. – entonces, me incorporé rápidamente y sin previo aviso la cogí de la mano levantándola para luego cargarla en mi hombro como si fuera un saco de patatas. ¿Hacia dónde me dirigía? Pues obviamente al mar. Ignoré todos los posibles comentarios de protesta de la morena y me quité los zapatos de camino, entrando al agua fría sin ningún tipo de vacilo mientras me reía. Solté a Karen tirándola por completo al mar y me hundí también para acto seguido sacar la cabeza sintiendo como mi mandíbula temblaba por el frío. – ¡JODER! ¡Qué fría! – obvio que no iba a estar caliente, estábamos por febrero y el agua ni siquiera comenzaba a calentarse. – ¿Qué tal gordinflona? ¿Te refrescaste un poco? – pregunté riendo mientras me acercaba hacia ella para volver a cogerla en brazos y sacarla del mar. Ambos teníamos los labios azules y ahora mismo parecíamos dos chihuahuas temblando. ¡Pero qué importa! Si los rusos pueden tirarse al agua en pleno invierno… ¿Por qué nosotros no?

– Ven, rápido. – la bajé al suelo cogiéndola de la mano y me acerqué corriendo hasta la moto para luego abrir el asiento de esta y sacar una toalla bastante grande. ¿Por qué llevaba toalla dentro? Fácil, a veces después del trabajo necesito una ducha y una toalla de sobra nunca viene mal. Y ahora podríamos aprovecharla muy, pero que muy bien. – Vamos, quítate la ropa, corre. – acoté quitándome la camiseta y los pantalones, ayudándola a quitarse lo que llevaba puesto también. Me puse la toalla por encima y acto seguido abracé a Karen pegándola a mi cuerpo mientras frotaba sus brazos y espalda. Después de unos minutos, cuando ya no estaba temblando, bajé mi mirada hasta la morena y le pregunté: – ¿Sigues con frío? – me apoyé en la moto, aún sin alejarme de la ojiazul y cogí sus manos entre las mías, subiéndolas a la altura de mi rostro. Entonces, las acerqué hasta mi boca y comencé a soplar aire caliente para que su temperatura corporal aumentara más rápido.
– ¿Mejor? – susurré mirándola directamente a los ojos y esbocé una sonrisa ladina sin dejar de echar aire a sus manos. – Si seguimos juntos por un tiempo, no estaría mal hacer eso de vez en cuando eh… Solo para refrescarnos. Sería innovador. – comenté aún sin desviar mi mirada de la de ella para luego soltar una pequeña carcajada. – Aunque creo que para la próxima será mejor que cojamos un coche… La ropa tardará en secarse. ¿Qué te parece darle una visita a la vacía casita del vigilante? –
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Re: Playing with fire. [Priv. Karen Ellaway]

Mensaje por Karen Ellaway el Vie Ago 21, 2015 4:19 pm

-¡E-Espera! ¿Qué haces?- Ian acababa de cogerme como si fuera un saco de patatas, justo después de un nuevo intento de confundirme haciéndome creer que iba a besarme ¿dónde narices me llevaba? No tardé en conocer la respuesta. -¡Ni se te ocurra!- Grité pataleando y luchando por zafarme de su agarre. Como último intento me agarré fuerte a él, tratando de que no me tirara a el agua, pero fue inútil dado que él mismo se zambulló en el agua. -¡Estás loco! Pues claro que está fría ¿Qué esperabas? Le di una pequeña colleja, sin embargo después estallé a carcajadas. Debía de admitir que toda aquella situación me resultaba condenadamente divertida, a pesar del terrible frío que tenía ahora. Sentía la piel de gallina y el labio me temblaba. Seguro que al día siguiente los dos estaríamos enfermos, pero... ¿A quién le importa? Me lo estaba pasando bien, más que bien; y en ese momento eso era lo único que me importaba. Precisamente por culpa del frío no tardamos en salir del agua, Ian fue a por una toalla a la moto y ambos acabamos semidesnudos cubiertos con dicha toalla.
¿Y no será que te gusta estar cerca de mí con tan poca ropa?- contesté cuando me propuso repetir aquello para “refrescarnos”. Como si no hiciera suficiente frío sin entrar al agua. Cuando acabé de hablar me acerqué aún más a él, pegando nuestros cuerpos mientras en mis labios se dibujaba una sonrisa picarona. -La verdad es que no me disgusta para nada la idea- me puse de puntillas y acerqué nuestros rostros, pero tal y como él había hecho anteriormente no llegué a besarle. -La de ir a la casita del vigilante, decía- Sonreí burlona y me separé un poco de él, pero no demasiado puesto que me estaba congelando, y nos dirigimos hacia la casita del vigilante. -¡Mejor!¡Mucho mejor!- exclamé cuando entramos. Es cierto que no hacía mucho más calor que fuera, pero algo es algo, no estaba para quejarme.
-Por tu culpa me voy a resfriar como mínimo ¿Qué tienes que decir en tu defensa?- Oh, pero obviamente yo me iba a vengar. Todavía no tenía una idea demasiado cara, pero por lo menos sabía por dónde empezar. -Aquí tampoco es que haga demasiado calor ¿Sabes?- Me acerqué nuevamente a él, rodeando su cuello con mis brazos. Dios mío… Si es que le veía ahí, sin camiseta y totalmente empapado. No sabía ni cómo me estaba conteniendo para no quitarle en aquel mismísimo momento todo el frío del cuerpo. -Deberíamos caldear nosotros un poco más el ambiente, y yo conozco una manera muy buena de hacerlo- susurré en su oído, dibujando pequeños circulitos con mi dedo índice en el pecho de Ian. A continuación mordí su cuello, subiendo calmadamente hasta sus labios. En realidad no tenía planeado llegar a besarle, quería simplemente dejarle con las ganas, pero me encontré con la desagradable sorpresa de que era yo la que no se resistía a hacerlo, así que terminé por juntar nuestros labios. Al principio solo quería darle un suave beso y ya, pero de nuevo mis ganas me traicionaron y el beso se fue haciendo cada vez más y más intenso. Sin resistirme más empujé a Ian hasta colocarlo contra la pared. Estaba claro que el autocontrol no era lo mío pero ¿Quién me podría culpar? Estábamos prácticamente desnudos, solos, y llevábamos desde que nos conocimos jugando con fuego. Era todo un logro (o un milagro) que todavía no nos hubiéramos acostado, obviando aquella vez en las vegas, claro.
Después de un rato besándonos, mordiéndonos y demás llevé mis manos hasta el cierre de mi sujetador, y justo cuando iba a quitármelo la puerta de la casita se abrió. ¡Menudo oportunismo! Miré sorprendida al intruso, o mejor dicho intrusos. Se trataba de la pareja que habíamos visto hacía rato. Habían entrado sin siquiera mirar, pues estaban dándose el lote. Parecía que tenían planes de pasárselo muy bien, pero que lo hicieran en otro lado… ¡Allí estábamos nosotros!
-¡Hey, tortolitos!- Exclamé para llamar su atención,  separándome un poco de Ian. Ahora ya no tenía frío, absolutamente nada de frío, podéis estar seguros. -Id a otro lado ¿No veis que esto está ocupado?- La pareja nos miraba entre sorprendidos y avergonzados, ambos estaban completamente rojos. Por mi parte solo estaba molesta por la interrupción. Aquellos chicos me habían cortado todo el rollo. Los chicos se fueron, pero yo ya había vuelto a recuperar el control sobre mis actos. Se podría decir que, en cierto sentido, me había venido bien  que  interrumpieran.
-Acaban de bajarme toda la lívido- me quejé separándome completamente del moreno y sentándome en un sillón. Quería dejar a Ian con las ganas, pero la parte mala de mi plan es que yo también me quedaría con las ganas. -Pero eh, ¿A que ya no tienes frío?- Guiñé un ojo divertida y me estiré cual gato.
-Por cierto, tengo una duda desde hace un rato…- La ropa todavía tardaría un rato más en secarse, y no podíamos quedarnos ahí tirados sin hacer nada, por lo menos podríamos charlar un rato. -¿No me ves este pecho algo más grande que el izquierdo?-  miré sería a Ian, como si mi duda fuera auténtica, pero no tardé demasiado en estallar en carcajadas, - Es broma, en verdad mis pechos son totalmente perfectos. Mi duda es algo diferente- Sonreí coqueta y me incliné levemente en el sillón, clavando mis ojos en los suyos. -¿No te gustaría tener algo serio con alguien? Como la pareja de antes- Era obvio que no me refería conmigo, pero desde que la habíamos visto por primera vez y yo había dicho aquel comentario, algo en la reacción de Ian me dijo que a él también le daba algo de envidia. Sin embargo, y aunque yo no me había dado cuenta, era cierto que mis palabras podrían confundirse con algún tipo de proposición, más contando que si no fuera por la interrupción ahora mismo Ian y yo nos lo estaríamos pasando muy, muy bien. Pero no, yo con Ian solo quería sexo, pasármelo bien. O por lo menos eso era lo que yo creía.
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Re: Playing with fire. [Priv. Karen Ellaway]

Mensaje por Ian Forssel el Jue Sep 03, 2015 7:32 pm

Era obvio que ninguno de los dos podía controlarse ya que aquellos besos, mordidas y toques tan sólo aumentaban nuestro calor corporal difícil de parar. Aquella no había sido mi idea... ¿Pero cómo no querer hacerlo teniéndola tan cerca en esas condiciones? La agarré de los muslos, girándome y poniéndola contra la pared, pero no pude hacer mucho más debido a la interrupción de aquella pareja. – Qué oportunos. – murmuré un tanto molesto. Era cierto que tan sólo quería jugar un poco pero cuando me cortaban el rollo de esta forma... Hasta tuve un leve impulso de querer patear a aquellos tortolitos. – Bueno, lo cierto es que vuelvo a tenerlo, ya sabes, si quieres te vuelvo a recibir con los brazos abiertos. – dije con una sonrisa pícara, para luego reírme ante su siguiente comentario. – Ahora que lo dices creo que el derecho es un poquito más grande. – sentencié mirándole el busto para luego volver mis orbes hacia su rostro. Y mi típica sonrisa burlona seguía decorando mi semblante hasta oír la siguiente pregunta de Karen.

La verdad es que hace mucho que no me ponía a pensar en ello, la última relación seria fue con Elena y si tenía que volver a pasar por ello, prefería seguir jugando como lo hacía con la morena. Desvié mi mirada por un momento y luego solté una pequeña carcajada.– ¿Relación seria? ¿Dónde al principio todo es bonito y rosa con unicornios pero luego se vuelve un completo caos? Creo que las personas deberíamos dejar de soñar tanto. – me incorporé acercándome a Karen y me incliné hacia ella poniendo mis manos en el respaldo de la silla donde estaba sentada. – ¿Eso responde a tu pregunta? – inquirí esbozando una sonrisa ladina mirándola directamente a los ojos. – Además... ¿No crees que es más divertido estar en la punta del precipicio sin caer? Así... Como tú y yo.– sujeté uno de los mechones de su cabello, oliendolo un momento pero después me alejé para apoyar mi espalda contra la pared. – ¿Y qué me dices de ti? – pregunté mirándola burlón mientras me cruzaba de brazos. No era ninguna clase de psicólogo pero Karen no parecía alguien acostumbrada a tener compromiso. Es más, sus acciones decían que solo buscaba divertirse, como yo. No obstante... Aquella vez cuando vio a la pareja, solo por un momento su comentario me pareció un tanto nostálgico. ¿Habrá sufrido alguna clase de decepción también?
Aproximadamente una hora después, nuestra ropa estaba más o menos seca así que nos vestimos y decidimos volver antes de que empezara una tormenta de verdad. Lo cierto es que fue una tarde divertida y bastante... Caliente. Sin embargo teníamos que regresar y ya tendría tiempo de molestar a la ojiazul en casa.

Tres meses después.

El tiempo ha ido pasando, hace semanas que Karen y yo debíamos haber firmado los papeles de divorcio, no obstante aquello no pudo ser posible dado que nuestro querido abogado tuvo un “pequeño” accidente durante sus vacaciones. Por lo que yo seguía viviendo en su casa y bueno... Disfrutando de cada momento al lado de aquella morena. Que por cierto... Comenzaba a tener una severa importancia en mi vida de la cual ni siquiera me estaba percatando.
Eran las nueve de la mañana, sin embargo Karen seguía dormida. ¿Cómo lo sabía? Bueno, eso es fácil contando que me encontraba acostado a su lado y mirándola como si fuera una cosa completamente normal. Quería molestarla un poco por lo que media hora antes me había metido con ella en la cama para esperar a que despertara y viera mi semblante burlón. Con mucho cuidado, coloqué su cabeza en mi pecho mientras intentaba no reírme. Lo más seguro es que acabaría por tirarme algo en la cabeza, pero solo por ver su reacción valdría la pena. Los minutos han ido pasando y yo no dejaba de mirarla, quedándome un tanto embelesado por unos instantes. Karen era una mujer muy atractiva y durmiendo así... Parecía tan indefensa. Acerqué mi mano a su mejilla y retiré delicadamente el cabello que caía sobre su rostro. – Hora de despertar, gordinflona~. – susurré en su oído y cuando noté que comenzaba a abrir los ojos esbocé una sonrisa un tanto pícara. – Mi pecho es muy cómodo, lo sé. – acoté divertido y me retiré rápidamente de la cama antes de que me tirara de una patada. En este momento, mi móvil comenzó a sonar y miré a Karen alzando una ceja. – Ok, deja que conteste la llamada primero y luego podrás matarme. – le guiñé un ojo y salí disparado del cuarto antes de que un zapato o una lámpara fuera lanzada hacia mi. Lo que no esperé es que la llamada fuera de mi madre...

– ¡¿Que estáis dónde?! – exclamé con los ojos abiertos como platos. No podía creer todo lo que me había dicho y cuando colgué seguía algo chocado. Volví a la habitación de Karen y la miré con una mueca mientras dejaba el móvil sobre la mesita de noche. – Mis padres están en una mansión de la ciudad y quieren conocerte... Esta noche. – sentencié sin rodeos. Mi madre me dijo que había venido toda la familia... Y aquello implicaba que Paul y Elena también estarían ahí.
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