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Hagámonos compañía [Priv. Yuriko Suzushina]

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Hagámonos compañía [Priv. Yuriko Suzushina]

Mensaje por Zuzuya Momoito el Sáb Mayo 30, 2015 11:42 am

Suspiros… suspiros y más suspiros, eso no era propio de mí mismo y me molestaba mucho. Me había pasado toda la mañana de forma distante con todo el mundo, tan solo mirando por la ventana hacia el patio, prestando la atención suficiente en cada clase solo para que no me regañasen. Siquiera había hablado con mis compañeros, de los cuales varios se mostraron preocupados por mi actitud, incluso llegaron a pensar que estaba enfermo… ¿tan mal me veía?. Aunque distraerlos no era complicado, solo debía decir algo típico de mi como “nah, estoy bien, solo que no dormí mucho anoche, tuve compañía, ya saben, lo de siempre”, y con eso ya se tomaban todo a burla y me dejaban ligeramente tranquilo. Ninguno se detenía a pensar que lo que me ocurría podría llegar a ser un poco más complicado que solo una noche de sexo.

Me mantuve así toda la mañana, entre suspiros sordos y sonrisas algo forzadas para que los demás me dieran mi espacio. -¡Dios!, esto apesta…- mencioné quejumbroso deteniéndome en las vacías escaleras que llegaban a la azotea para poder desperezarme estirando mis brazos hacia arriba, sin soltar mi caja de almuerzo que contenía unos cuantos emparedados variados. -… no me gusta para nada estar así…- pensé con una mirada algo distante en mi rostro, suspirando de nueva cuenta al bajar los brazos, acabando por sonreír de manera resignada, otra vez con un suspiro escapándose de mis labios. -… No se puede evitar supongo… es esa época del año a fin de cuentas…- murmuré forzadamente queriendo sonar como si en verdad no importase, un intento tonto visto y considerando que estaría solo durante la hora del almuerzo.

No estaba de ánimos como para pasarla con mis amigos del curso, o de otros cursos, o los chicos del club, para resumirlo, con nadie en especial, nada más un rato de soledad. Me lo debía, el resto del año estaba siempre con otras personas, y no es que me estuviese quejando, ¡adoro estar con gente!... pero en esos días nada más quería sentarme a mirar el cielo o techo, lo que fuera que estuviese sobre mí y quedarme en silencio. Sin sonrisas alegres, sin charlas efímeras, sin salir con nadie… era esa sola semana, siete días de trescientos sesenta y cinco en los que nada más quería estar con mis pensamientos. Luego de eso volvería a estar como siempre, eso era seguro.
Empujé la puerta de la azotea, esperando encontrar soledad allí, ni una voz, solo el viento en murmullo… fue un poco decepcionante ver que ya el sitio estaba siendo ocupado por una pequeña chica de cabellos blancos y ojos rojos. Nuevamente un suspiro se apoderó de mí… ya estaba harto, eran peor que el hipo en irritantes. Pensé en retirarme silenciosamente, no quería destacar ese día… bah, lo dice el que vistió casi sus mejores ropas, siendo un sweater de botones a rayas en tonalidades bordó y rosa, una camiseta color crema holgada debajo, jeans gastados de marca, borcegos de cuero negros, unas pulseras en la mano izquierda y un colgante. Como dirían muchos fans de la moda “antes muerto que sencillo”, para mí no había excusa que justificase una imagen desagradable de mí mismo, siquiera esos días. Pero fuera de eso, en verdad no quería tener mucho contacto con otras personas, querer ser el centro de atención por mi aspecto no era lo mismo que buscarlo hablando.

Y aunque tenía presente que deseaba estar tranquilo, por alguna razón no pude simplemente dar la vuelta e irme, avanzando unos pasos dejando que la puerta se cerrara sola; caminé en silencio hasta quedar frente a la chica a unos metros de distancia, viéndola con una sonrisa tranquila pero simpática. -¿Te molesta si te acompaño?, prometo no ser una molestia- pregunté agradable, levantando mi caja de almuerzo como queriéndole decir “almorcemos juntos”. -Me llamo Zuzuya, ¿y tú?- agregué curioso, ya que no solía ser mi costumbre interactuar con gente de la cual no conocía al menos su nombre.
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Re: Hagámonos compañía [Priv. Yuriko Suzushina]

Mensaje por Yuriko Suzushina el Miér Jul 22, 2015 3:45 am

Una serie de eventos desafortunados, así es como decidió llamar la albina al día de hoy, ni bien puso un pie fuera de la cama todo salió mal, para empezar su hermano mayor no le había preparado el desayuno por estar ocupado con su aparente novia, los celos y enojo no tardaron en llenar el cuerpo de Yuriko, mas no podía hacer nada, menos si dependía de su asistencia a clases en un horario decente, lo siguiente que ocurrió ya fue en camino al instituto, un don nadie pretendió acercársele, cosa que obviamente le puso nerviosa, pero el enojo de antes ayudo a espantarle, aun que el mal humor seguía ahí, estar en el aula de clases por fin no sirvió de mucho, el hambre que nunca pudo calmar le reclamo todo el tiempo, y los idiotas de sus compañeros no hacían mas que parlotear tonterías, realmente no era su día.

¿Pero saben que era lo peor? Que aun quedaba el resto del día, una vez llegada la hora del almuerzo su estomago ya parecía rugir, cosa que le avergonzaba un poco a decir verdad, parecía tener un constante y pequeño sonrojo en sus mejillas por ello, mas como siempre, una expresión molesta se quedaba en su rostro, como sea, ya se las pagaría a su hermano luego, ahora debía ir a la cafetería, ni siquiera tenia la esperanza de conseguir algo bueno en dicho lugar, pese haber llegado temprano ya había gente, algunos animales parecían hasta matar por algo de comer, ni siquiera se molestaban en hacer una fila ordenada, o al menos así era como lo veía ella, donde todo era malo de una u otra forma, pero por suerte logro conseguirse algo de comer, no era mucho, pero lo suficiente para aguantarse hasta llegar a casa, no eran mas que dos sandwish de jamón y huevo, algo era algo.

Solo quedaba sentarse y comer...ja, si claro, prefería comer sola en el salón, o en cualquier otro lado, pero sola, deseaba estar sola, así tendría aun que sea un momento de paz, nada en el día pudo alegrarle, y si bien ya estaba siendo algo exagerada, de verdad quería estar sola para calmar su mal humor, estar tranquila....pero no podía lograr eso en el aula de clases verdad? Probablemente no este sola, o alguien mas se meta a molestar, su segunda opción fue la biblioteca, pero no podía comer ahí....entonces, ¿donde ir? Solo le quedo una opción, que no era realmente de su agrado en esta época del año, pero de todas formas fue.

Aquella opción no era ni mas ni menos que la azotea, donde el sol golpeaba, razón por la que no le agradaba mucho ir ahí, pero esperaba que haya algo de sombra, por suerte así fue, una vez llego a dicho lugar pudo ubicarse en la sombra del tanque de agua, un suspiro cansado se escapo de sus labios una vez se sentó, necesitaba tranquilizarse, andar enojada todo el da era algo normal para ella, pero a veces cansaba un poco, mas la verdad es que pese a todo lo ocurrido la razón por la cual seguía bastante molesta era su hermano, dejándola por otra mujer...claramente no estaba pensando correctamente por los celos -Idiota...- murmuro bajo mientras miraba sus sandwish, mas tuvo que salir de sus pensamientos abruptamente cuando, de pronto, el sonido de la puerta abrirse llego a sus oídos.

-....- Claro, debió imaginárselo, si según ella nada le había salido bien hoy, ¿Por que tendría que salirle bien ahora? Su momento de tranquilidad nunca llego a comenzar y menos lo haría ahora, un hombre rosado venia a interrumpirlo -...Tu simple presencia ya es una molestia- contesto sin dudar, con la hostilidad que le caracterizaba, mientras observaba al joven con un gesto molesto, que no desapareció en todo el día en realidad, ni siquiera la sonrisa y gestos del joven lograron relajarle, lo único que logro fue sacarle otro suspiro -Joder...haz lo que quieras, aun si me vaya seguro alguna otra cosa pasara- agrego mas bajo, con un tono mas resignado y cansado, no es como si estuviera aceptando la idea de almorzar juntos, pero si lo pensaba, prefería quedarse ahí que volver con el resto de imbéciles -No pregunte tu nombre....ni me interesa, pero ya que estamos, soy Yuriko- claramente no pretendía simpatizar con ese chico, ni con nadie en realidad, pero eso era normal, como sea, nuevamente miro su sandwish con deseos de comer, su estomago rugió una vez mas para recordarle eso, sin tardar en llevar un poco de su comida a la boca.
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Re: Hagámonos compañía [Priv. Yuriko Suzushina]

Mensaje por Zuzuya Momoito el Sáb Oct 31, 2015 8:27 am

¿Cómo decirlo?, creo que esa no era la bienvenida que me esperaba sinceramente, provocándome sonreír algo sorprendido y perplejo por ello. Sus ojos, sus palabras e incluso la forma en que las decía solo demostraban que en verdad  no le agradaba para nada que estuviese allí. -Auch, eso dolió, Yuri jeje…- contesté rascando mi nuca con un deje de torpeza tras que me dijera su nombre, apodándola rápidamente con algo simple y fácil de recordar, sin mencionar que sonaba bastante lindo y le quedaba bien. -… de todas formas, si puedo hacer lo que quiera, con permiso…- comenté distraídamente mientras me acercaba más hasta quedar sentado junto a ella, no tan cerca claro, por lo menos medio metro nos separaba. -… trataré de molestarte lo menos posible, además este es el lugar más tranquilo a esta hora, si me voy no hallaré otro lugar tan silencioso…- expliqué simpáticamente mientras desenvolvía sobre mis piernas mi caja de almuerzo, sacando de ella uno de los emparedados. -… yo tampoco quiero estar acompañado hoy…- murmuré en un hilo de voz que dudaba hubiese escuchado, mordiendo mi comida imitando a mi “acompañante”.

Me quedé callado tras empezar a comer, mirando el cielo abstrayéndome un buen rato. Tal como deseaba me estaba sumergiendo en mis pensamientos, o mejor dicho en mis recuerdos de muchos años atrás, preguntándome cómo sería mi vida si él siguiera a mi lado, si nada hubiera pasado, ¿qué tan diferente sería de ahora?, ¿sería la misma persona?, ciertamente lo dudaba. Después de todo él me podía controlar con simples palabras, siempre me mantenía a raya para que no me metiera en demasiados problemas, seguramente no sería un intento de descarriado sexual, eso seguro.
Llegando a mi tercer emparedado recordé que no estaba precisamente solo, me sentía tan tranquilo que casi olvidaba que me acompañaba una muy linda señorita de carácter extremadamente fuerte y actitud de pocos amigos, totalmente opuesta a mí a simple vista.

-Oye…- dije rompiendo el silencio que nos envolvía. -… ¿te gustaría hablar de lo que te ocurre?...- solté sin más mientras la miraba directamente al rostro, sonriendo amistosamente y con confianza. -… por lo que dijiste antes creo que algo debió pasarte… así que… si necesitas desahogarte puedes contarme, soy bueno guardando secretos, ¿sabes?- estaba siendo un poco entrometido, lo sabía, y le había dicho que no la molestaría, y tampoco tenía muchos deseos de hablar con otros. ¿Pero qué puedo decir?, pensar que estoy sentado junto alguien en plan “nos ignoramos” se siente en verdad mal, quedarme callado me sería imposible tarde o temprano.
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Re: Hagámonos compañía [Priv. Yuriko Suzushina]

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Dic 06, 2015 2:29 pm

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