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Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

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Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Muzubi Barashima el Miér Mayo 27, 2015 12:32 pm

Luego de mucho tiempo había conseguido tener un fin de semana libre, sin tareas, sin exámenes por venir, sin trabajos urgentes que realizar, nada más tiempo para mí y aprovecharlo en lo que yo quisiera. Era una pena que careciera de amistades con quienes compartir ese día, en cierta forma se sentía desperdiciado el lindo clima que hacía, pero nada podía hacerse… había pocas personas que pudiesen aguantarme. Tal vez hubiesen querido salir conmigo si se los hubiera pedido, pero no quería fastidiarlos con tener que verme, seguramente tendrían cosas más importantes y divertidas para hacer que pasar un domingo conmigo.

-Supongo que será como siempre… tú, yo y los paisajes…- dirigiéndome hacia mi pequeña cámara digital, mostrando una sonrisa amigable hacia ella, bajando la mirada entristecido segundos después por actuar de esa manera con un objeto inerte. -… Soy patético…- me dije agobiado, suspirando pesadamente disponiéndome a salir de mi apartamento.

No tenía ningún lugar en específico para visitar, siquiera me había preparado demasiado, tan solo mi ropa habitual (mocasines marrones, un pantalón cómodo de mezclilla negro, una musculosa blanca y un saco negro largo algo desgastado en las puntas y cuello) y un morral donde cargaba un cuaderno, algunos lápices y algunas otras cosas de utilidad.
Cabía la posibilidad de no fotografiar nada y tan solo irme a fumar a algún parque o comer algo en alguna cafetería, como ya había dicho, no tenía ningún objetivo en específico para ver, tampoco ninguna idea que quisiera concretar. Aunque ese pensamiento cambió tras caminar unos cuantos minutos, encontrándome con una iglesia que no había visto antes por el simple hecho de no pasar mucho por esas calles de la ciudad. No porque fuesen peligrosas ni nada parecido, es más, era un bonito lugar con bastantes árboles, nada más nunca había ido en esa dirección.

-Mmm… nunca lo había pensado, pero la religión es un tema bastante oscuro… podría servirme para alguna pintura… ¡pero no quiero tener pesadillas con Jesús luego!... ngh… s-solo miraré un poquito y salgo rápido…- sentía curiosidad, un miedo atroz claramente ya que había leído en alguna parte que algunas iglesias eran tenebrosas, pero bastante interesado por la idea de incursionar en algo que para mí era nuevo.

No estaba muy habituado a la religión a decir verdad, no porque fuese ateo ni nada parecido, solo que nunca me había puesto a pensar qué clase de posición tomaría con respecto a ello. No conocía casi nada sobre lugares como esos, con suerte sabía que había alguien llamado Jesús y que era importante para el catolicismo, también que hacía algo con el agua y el vino, pero no más que eso. De no ser porque lo había encontrado atrayente para mis gustos probablemente siquiera le hubiese prestado atención a ese edificio.
Nerviosa y lentamente me adentré en ese lugar de puertas abiertas, caminando por un pequeño pasillo a cuyos lados había un montón de asientos. Aunque eso no fue lo que me llamó la atención, sino la gran decoración que tenía ese lugar. Adornado con enormes y coloridos vitrales en los cuales se dibujaban personas, dejando pasar la luz en diferentes tonalidades: azules, verdes, amarillos, algo de rojo; era muy hermoso, tanto que instintivamente comencé a tomar fotografías de todo lo que me pareciera maravilloso. Desde los vitrales en sí hasta el pequeños destellos de luz sobre los asientos.

-Es más bonito de lo que esperaba… ¿mmm?...- sonreía entretenido mientras andaba por el estrecho camino, posando por último mi mirada en el frente, donde se encontraba un pequeño altar, estando por detrás colgada en la pared una enorme cruz con la imagen de cristo, la cual conocía solo porque era algo que aparecía en demasiados lugares. -… w-wow… d-da algo de miedo, pero es bastante impresionante…- mascullé sujetando mi cámara de manera algo temblorosa con ambas manos, decidiendo tomarle una o dos fotos a la imagen de la cruz.
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Re: Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Alexander Di Aragon el Mar Jun 02, 2015 12:36 am

Sea día de semana o fin de esta, los días de Alexander solían ser iguales, despertarse bien temprano, desayunar, entrenar un poco, alimentar a los gatos callejeros que maullaban por detrás de la iglesia, lo normal, quizá salir a comprar algunas cosas para la cena, pero fuera de eso no salía mucho de esa iglesia en realidad, debía atender a los fieles que venían, aun si  no le importara nada de nada estos, debía mantener las apariencias. Mas el día de hoy parecía ser mas tranquilo de lo normal, nadie había venido, ni siquiera alguna paloma se había posado en la entrada de la iglesia, ¿Quizá había algún festival o algo y no se había enterado? Era posible, el día era bonito y era fin de semana después de todo, no pensaba salir de todas formas, estaba cómodo donde estaba, pese a que ya comenzaba a ser algo aburrido.

Un suspiro se escapo de sus labios mientras cerraba la biblia que había leído por encima vez de lo que iba del día, prácticamente ya se la sabia de memoria, tantos años leyéndola no eran para menos, y aun así seguía insistiendo en seguir leyendo, ¿quizá era alguna costumbre o tic? No le importaba mucho tampoco, simplemente lo hacia y ya, no le daba muchas vueltas, mas era momento de ponerse a hacer otra cosa, una vaga y aburrida mirada se postro en el resto de la iglesia, observando si alguien había entrado, aun que sea solo para sentarse a rezar, pero no, nada había llegado....otro suspiro salió de su boca "Un poco de vino no vendría mal..." pensaba mientras bajaba del altar, había decidió leer ahí, la luz era perfecta y bueno...la biblia generalmente estaba ahí, como sea, iba a ir por algo de vino.

Mas o menos por la mitad del pasillo del salón principal y a cada lado de este, en sus respectivas paredes, se encontraba dos puerta a las que nadie tenia acceso, o por lo menos solo el tenia acceso, detalles, el punto era que cada una de esas puertas llevaba a dos lugares, la primera a la sala donde solía preparar todo para las misas y demás, la segunda....a su "oficina", fue ahí donde se dirigió y donde supuso pasaría gran parte del día, no había muchas cosas en realidad, un escritorio con su respectiva silla, una gran biblioteca detrás, un sillón y sofá un poco mas adelante y finalmente....muchos, muchos muebles con botellas de vino, mas que una oficina parecía una bodega, incluso tenia los vasos perfectos para las bebidas, por supuesto, dichos vinos también eran de buena calidad, algunos bastante caros incluso, obviamente el dinero lo saco de las donaciones y demás, ¿que mas podía hacer con esas ofrendas tan bien recibidas? Dársela a los niños?...oh, por favor.

Como sea, una vez dentro de la sala, solo fue cosa de elegir algún vino y servirlo en alguna copa, mas a penas logro lo primero que escucho un ruido extraño, cosa que le hizo fruncir levemente el ceño, una vez que había decidido hacer algo....¿otra cosa tenia que pasar? Dejo la botella apoyada en el mueble con mala gana, para luego volver a salir de su oficina, obviamente ahora estaba un poco irritado, pero no se notaba realmente, si era alguien debía aparentar ser bueno ¿no? Mas una vez salió de la oficina pudo divisar no mas ni menos que un joven, cosa que le extraño al principio, no solían venir muchos jóvenes por cuenta propia, pero lo que mas le llamo la atención era lo que hacia, sacar fotos...se tomo un momento para observarle desde las sombras, lo suficiente para notar cierto detalle...un muy importante detalle. Independientemente de lo que haya dicho, pudo notar cierto temor por parte del menor, cosa que obviamente le saco una sonrisa maliciosa, quizá no seria un día tan aburrido después de todo.

Con pasos silenciosos, decidió salir de las sombras para acercarse al joven, la sonrisa de antes se transformo en una mas amable y serena, era momento de actuar después de todo, pero primero... -¿Puedo ayudarle en algo, joven?- se había acercado lo suficiente para hablar cerca de la oreja contraria, con un tono de voz bajo y grave, pero relajado pese a eso, teniendo que inclinarse levemente pero detalles, mientras una de sus manos se posaba en el hombro del menor, sin demasiada fuerza, a penas si se apoyo -¿A quien le ah pedido permiso para tomar esas fotos?- pregunto una vez mas mientras por fin le daba su espacio al contrario, en realidad este no tenia que pedirle permiso a nadie para sacar fotos, pero vamos, quería probar al menor, ver sus reacciones, si se ponía nervioso, si se asustaba mas...o por el contrario, si reaccionaba bien, mas deseaba que esto ultimo no pasara, por mal que suene.
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Re: Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Muzubi Barashima el Mar Jun 02, 2015 7:21 am

¿Nunca tuvieron la sensación de que estaban siendo observados?. Por mi parte siempre la tengo, cada vez que estoy solo, incluso en mi casa durante la noche o cuando estoy en un pasillo solitario en la escuela, siempre puedo sentir la penetrante mirada de algo o alguien siguiéndome durante cada acción que realizo. Claro que todo es gracias a mi creciente paranoia, de la cual soy poseedor desde muy pequeño, hasta había llegado a acostumbrarme a esa sensación con el tiempo.
Sin embargo esta vez era diferente… mientras tomaba las fotos del cristo en la cruz, una pude sentir una mirada en verdad muy pesada sobre mis hombros… se sentía extraño y en verdad aterrador. Por un instante creí que sería Cristo, pero al mirar su figura me di cuenta que no era por esa escultura, era algo más… había algo o alguien más allí… pero no tenía el suficiente valor como para voltearme y buscar con la mirada. Solo me quedé allí, estático, sosteniendo mi cámara y mirando hacia Jesús con una expresión que ya no era un simple temor, tampoco era miedo, se trataba de puro y abundante pánico.

-Tengo que irme… no debo estar aquí…- fue lo que retumbaba en mi cabeza, queriendo empezar a retroceder en dirección a la salida, pero sin poder lograr que mis piernas hicieran caso, aun petrificado en el mismo lugar donde estaba. Y cuando creí que esa sensación no podía empeorar, una voz grave y áspera se hizo presente en mi oído, seguido por el tacto de una mano en mi hombro. -¡¡¡¡GYAAAAAAAAAAAAH!!!!- ¿qué más podía hacer sino gritar aterrado?, nada. Me volteé apartando la mano de aquello que me tocaba con un golpe, retrocediendo y tropezando, para terminar cayendo junto al altar. -¡¡L-Lo siento, lo siento mucho!!, ¡no sabía que tenía que pedirle permiso a alguien!, ¡¡perdón, no me crucifique!!- respondí a lo que llegué a escuchar antes de gritar, pero sin poder tranquilizarme, sollozando sin control alguno y temblando como una hoja aun en el suelo.

Al verlo pude notar que llevaba ropas de cura, incluso su expresión no era mala, ¿acaso alguien de la iglesia podía ser malo?, tenía entendido que no, que eso no podía ser posible. Pero aunque tenía estos pensamientos revoloteando por mi cabeza, mi corazón casi al borde de la taquicardia no llegaba a calmarse, y mis lágrimas de miedo empezaban a brotar como si mis ojos fuesen un grifo abierto. No podía aguantar esa clase de sustos, había sido demasiado para mí, y el colmo de colmos era que no había pedido permiso para fotografiar la iglesia. ¡Qué falta de respeto!, nada más esperaba que mi castigo no fuese demasiado severo, en verdad no había sido con mala intención, ¡de verdad!.
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Re: Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Alexander Di Aragon el Miér Jul 22, 2015 4:12 am

Okey, debía admitir una cosa, si bien sus intenciones obviamente tenían la intención de asustar....definitivamente no se esperaba esa reacción, sus inexpresivos ojos parecieron reaccionar ante la sorpresa incluso, aquel grito pareció hacer eco en toda la iglesia, mientras su mano se quedo en alto cuando fue apartada de un golpe, lo que siguió lo vio sin tanta sorpresa, pero sin duda fue encantador. Aquel tropezón, esos gritos de perdón, ese hermoso miedo en su mirada...todo ello fue algo que le trajo una retorcida satisfacción, una que no esperaba obtener tan rápido, conteniendo una sonrisa siniestra para sus adentros, no recordaba haber logrado tanto tan fácilmente, aun que claro, aquello seguía siendo algo pequeño en realidad, de haber sabido de antemano que lograría algo así....hubiera preparado un susto mejor.
 
-Cálmese, joven- dijo muy a su pesar, disimulándolo obviamente, mas las lagrimas contrarias no tardaron en aparecer, observándole en todo momento, nuevamente tenia una sensación de satisfacción por lo que había logrado, podría haber seguido con todo ese juego, sabia que podía hacerlo sufrir mas, crucificarlo como el mismo pelivioleta dijo, hacerle vibrar y lamer sus lagrimas....pero contrariamente a sus morbosos pensamientos, simplemente se acerco un poco mas al menor y apoyo las rodillas ante el, lo suficientemente cerca para poder tocarle, pero sin ser invasivo, en su rostro una sonrisa amable y tranquila apareció, mientras una mano nuevamente se dirigía al contrario, esta vez para acariciar su cabello, como quien acaricia a un animal, un asustadizo y llorón animal -No hay nada de que preocuparse...- nuevamente sus acciones y palabras se contradecían con sus pensamientos, pero así era el, ocultaría su maldito ser hasta el final, solo para disfrutar de un maravilloso postre.
 
-Si bien debió pedir permiso, se lo perdonare esta vez- bueno, quizá no era tan necesario pedir permiso, pero para el si, era su iglesia técnicamente, como sea, dejo de acariciar la cabellera contraria para buscar un pañuelo entre el bolsillo de su sotana, era un pañuelo de tela bastante sencillo y de color blanco, sin mucho valor a decir verdad, por lo que no tuvo problemas en pasárselo al menor, no iba a limpiar sus lagrimar, no iba a sacar algo que disfruto ver, además, ya era mucho que le haya acariciado "amablemente" -Vamos, límpiese, pareces un desastre- Esto ultimo lo dijo de forma un poco mas acogedora, a veces le decían que tenia madera de ama de casa, o mejor dicho, de esposa, cosa que por supuesto nunca le agrado, sus habilidades en la casa eran por necesidad y su "agradable" forma de actuar con los demás simplemente era una mera actuación, la realidad era muy diferente.
 
-....no esperaba asustarlo así- al final no pudo evitar decir parte de lo que había pensado, hablando antes de ponerse de pie, llevo sus manos detrás de su espalda mientras retrocedía unos pocos pasos y le daba mas espacio al menor, tomándose un momento para observar la imponente figura de Jesús en el centro de todo, mas no tardo en desviar su mirada a los vitrales de la iglesia, lo único que parecía gustarle -No lo culpo igual....de querer sacar fotos- esta vez hablo mas bajo, casi como si hablara para si mismo, manteniendo su vista en los coloridos vitrales.
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Re: Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Muzubi Barashima el Mar Ago 04, 2015 9:59 am

Mi temor era intenso, aun lo sentía a flor de piel como si aún intentasen asustarme, siquiera saber que había sido todo un malentendido de mi parte me tranquilizaba, ya que creía que ese hombre no lo había hecho a propósito, que todo había sido mi culpa por atemorizarme innecesariamente como siempre lo hacía. Me sentía tan mal por haber reaccionado de esa manera, mis lágrimas incluso eran por esa razón combinadas con el susto. Y fue peor la sensación de culpa cuando aquel cura se inclinó ante mí con tanta amabilidad en su rostro y acciones, pidiendo que me calmara e incluso acariciando mi cabello con tanta gentileza.
No pude evitar sonrojarme ante todo aquello, no solo se trataba de alguien agradable y considerado, sino que también, al ir tranquilizándome, lo encontré en verdad atractivo cuando me detuve a verlo bien, quedándome realmente sorprendido. Esto sumado al hecho de que no estaba acostumbrado a recibir esa clase de caricias tan cálidas, provocaron que en mi pecho se sintiera un fuerte temblor que sacudió todo mi cuerpo acabando con mi llanto de golpe, dejándome solo restos de lágrimas en las mejillas ruborizadas.

-L-Lo siento… no lo sabía…- desvié la mirada hacia un lado aun sonrojado, intentando excusarme aunque sabía que no tenía excusa alguna, pero agradecía de verdad que él dijera que me perdonaba por haber cometido esa transgresión, haciéndome sonreír levemente aquello. Cuando quitó su mano de mi cabello me lo quedé mirando un momento, curioso por lo que estuviese buscando, o así estaba hasta que dijo aquello, que pese a seguir sonando tan amable solo logró hacerme estallar en vergüenza y rubor por lucir tan mal como él decía. -¡G-Gracias!, no me había dado cuenta que tenía un aspecto tan malo…- exclamé nerviosamente, tomando con un poco de timidez aquel pañuelo que me era ofrecido por el otro; me quedé mirando ese trozo de tela por un momento antes de usarlo, solo limpiando mis mejillas con la puntita del mismo para evitar ensuciarlo demasiado. -¿Eh?, por favor no diga eso… dije de forma un poco desesperada, poniéndome de pie seguido de él, viéndole angustiado por haber provocado que se sintiera culpable por el susto que me dio sin razón alguna. -… fui yo quien exageró siendo que usted solo trataba de advertirme de mi error… le pido disculpas por eso, fui un maleducado… espero no haberle ofendido…- en lo que hablaba seguía sus escasos movimientos con la mirada, notando que detuvo su atención en aquellos vitrales tan hermosos que había visto asombrado en un principio.

Ese hombre tenía una imagen muy sombría sin duda, pero era indiscutible que se trataba de una persona portadora de una gran amabilidad, siendo tan considerado conmigo pese a mis malas acciones. Me quedé por un leve instante con los ojos fijos en él, atrapado en esa contradicción entre imagen y corazón que ese hombre poseía, nuevamente percibiendo esa sacudida en mi pecho, idéntica a la de unos momentos atrás. La reacción fue la misma: sonrojarme y quitar la vista de él en silencio.

Sin embargo el mismo no duró mucho, ya que tenía curiosidad… o mejor dicho, la necesidad de preguntarle, regresando mi atención hacia él, aun sonrojado pero sin el tiempo suficiente como para hacer que este color desapareciera. -¿Puedo saber su nombre?...- las palabras escaparon de mi boca sin que pudiese detenerlas, mostrándome un poco ansioso por oír su respuesta.

Mis pies se movían un poco en su lugar, me sentía temeroso… ¿o eso era emoción?, no podía distinguir uno de otro, solo sabía que mi corazón no dejaba de palpitar acelerado, como si se me estuviese por revelar un gran secreto. De lo único que era plenamente consciente es que, por más que quisiera mirar hacia otro lado, había algo que me lo impedía por completo, cualquier intento era frustrado por mi inconciencia, mirándole constantemente, casi como si fuese un hechizo.
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Re: Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Alexander Di Aragon el Sáb Sep 05, 2015 10:24 pm

¿Amabilidad? ¿Gentileza? Puras mentiras, tales cosas no existían en Alexander, simplemente actuaba, imitaba...si, lo que fue viendo a lo largo de su vida era plasmado en su actuación, que si bien al principio de todo era para sentirse mas humano, ya no era de su importancia eso, o por lo menos era lo que se decía a si mismo. Aquel sonrojo que el menor le regalo fue un premio que quería volver a buscar, mas comenzaba a sospechar que aquello no era muy difícil de lograr, lastima que su llanto se había detenido...aun que eso se podía solucionar.

Escuchando otra disculpa a la que le resto importancia, nuevamente mas rubor cubría el rostro contrario, hasta se le hacia cómico, parecía que lo habían colgado de los pies y se le fue toda la sangre a la cabeza...no pudo evitar preguntarse si podía conseguir mas de esa reacción -Por el contrario....bajo esas lagrimas veo un rostro muy hermoso...- okey, esta vez no mentía, por supuesto que al principio se refería a que con aquellas lagrimas se veía mucho mejor, pudo rematarlo con un cumplido, que también era cierto, ese joven tenia su encanto. Una vez ambos de pie, mas palabras interesantes llegaron a sus oídos, como el contrario se llevaba la culpa de todo...pobre ingenuo -Oh no....no me haz ofendido, se te nota arrepentido de tus acciones, eso es suficiente para mi, además, tampoco sabia del permiso...- comento nuevamente con una sonrisa leve pero tranquila, sin despegar su vista de los vitrales, era una de las pocas cosas que le gustaban...aun si no encontraba un motivo en concreto para dicho gusto.

Hubo un pequeño silencio entre ambos, y si bien sentía la mirada contraria posada en el, no iba a mirarle hasta que le hablara de nuevo, aun si era leve, tenia la intención de que el contrario le buscara, entrecerrando los ojos cuando eso paso -Que descortés de mi parte, olvide presentarme...- respondió en lo que cerraba los ojos y movía la cabeza hacia el pelivioleta -Alexander Di Aragon, un gusto...¿el suyo?- ahora si mirándole como correspondía, volvió a acercarse un poco para estirar su mano hacia el otro, mientras la otra iba tras su espalda, en un cordial apretón de manos...o al menos esa seria la fachada. En cuanto el menor tomo su mano, no pudo contener una pequeña sonrisa maliciosa, mas pudo disimularla de una buena forma, inclinando un poco su cabeza, mientras atraía la mano contraria hacia si para finalmente depositar un beso en esta, simple y hasta podría decirse que gentil, pero seguía siendo algo, levantando la mirada pocos segundos después de aquello, solo para ver el rostro contrario, deseando hacerlo estallar en sonrojo una vez mas, era divertido.
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Re: Entre los santos habita el pecador [Priv. Alexander Di Aragon]

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Nov 01, 2015 11:25 pm

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