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Entre juegos y mimos.

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Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Dom Mayo 17, 2015 10:47 pm

Para suerte de Valeria, Celestia no tuvo mayores problemas en acceder a su petición, eso le ahorró ruegos y chantajes que ya había preparado en el momento pues imaginaba que para su amiga no sería un de las primeras opciones el ir a ese juego, más que nada debido a lo tranquila de la joven. Hicieron la cola y hablaron de cosillas triviales hasta que pudieron ingresar al juego, pero una vez dentro las charlas se acabaron y todo lo que quedaba era: Guerra. Valeria no “perdería” siendo chocada más de lo que chocaba y claro estaba, su objetivo favorito para jugar era la morena con la que había entrado, sin embargo no perdía oportunidad de chocar a otros niños que se cruzaran en su camino, de paso separando a una que otra pareja que en lugar de chocarse hacían de melosos y se iban juntos o hacían complot contra otros, simplemente no podía resistirse. Cuando chocaba con Celestia las risas no faltaban pues se veían con cierto “desafío” bromista y miradas cómplices que delataban lo mucho que les entretenía el ambiente.

Cuando acabó el tiempo y salieron de los carritos notó que su amiga no se encontraba del todo bien pues le vio tambalearse un poco en el camino y decidió avanzar un poco más para encontrarla, confirmando su sospecha cuando ella se sujetó a su brazo y explicó sobre su mareo debido al juego, por su parte Valeria estaba bien así que no había pensado que a Celestia pudiera sentarle mal pero no parecía nada grave así que simplemente se alejaron a un costado de la pista para descansar un poco. Se apoyaron contra la pared del lugar y esperaron unos minutos, a pesar de no parecer nada grave a Valeria le preocupaba que la contraria pudiera estar afectada de más y por ello mantenía los labios semi fruncidos esperando en silencio a que su amiga mejorara, acariciando su cabeza como si fuera un pequeño animal indefenso. En un momento la morena levantó la mirada y Valeria prestó más atención para luego sonreír asintiendo aunque Celestia en realidad no esperó por una negativa y simplemente comenzó a caminar. La ojiverde le siguió sin perder su sonrisa y apresuró un poco el paso cuando apremió –. Hey, que no hay apuro, tenemos toda la tarde, no vaya a ser que te caigas –. Comentó con relajo pero con cierto toque de mando pues su amiga era un tanto torpe en ese sentido y no sería raro que fuera a tropezar por no mirar el camino. Pronto estuvieron en el patio de comidas y Celestia pareció divisar algo, sin esperar un segundo pidió/exigió ir a una cafetería a las afueras del bullicio y Valeria asintió sonriendo alegre, más que nada porque en aquel momento su amiga acababa de parecerle una niña de 5 años pidiendo a su madre ir a una juguetería, tan adorable –. Vale, pero no corras amor –. Pidió sin perder el semblante en l que se encaminaban.

De un momento a otro estaban ya sentadas una frente a la otra eligiendo lo que llevarían –. Yo quiero un batido de naranja, gracias –. Dijo amablemente y mientras esperaban sus pedidos comenzaron a conversar de lo que se les venía a la mente, cosas sin demasiado trasfondo y una que otra broma hasta que recibieron su pedido con un sonriente agradecimiento y comenzaron a disfrutar de sus batidos –. Bastante, habría que volver otro día –. Acotó al comentario sobre el sabor de sus pedidos. Entonces escuchó lo siguiente que Celestia dijo con mucha atención, poniendo alerta en seguida respecto a qué debería responder para salir a salvo de la situación. Sonrió y negó levemente –. ¿Qué iba a pasar? –. Preguntó curiosa y bromista –. Es solo que los días fríos no me gustan, ya sabes, el invierno y yo no nos llevamos muy bien, así que no había salido mucho estos últimos días y entonces hoy amanece despejado, ¡Tenía que aprovechar la ocasión! Y sabes que no salir de casa me estresa –. Bromeó animada para reír un poco sobre lo último dicho –. No te preocupes amor –. Le dijo con una sonrisa consentidora y estiró un brazo para acariciar la cabeza de su amiga un segundo con el gesto –. ¡Oh! Cuando veníamos hacia acá vi en el camino una tienda que parecía divertida, luego de esto debemos ir allí –. Exigió sin perder ánimo. Tras esto desvió discretamente  el tema, si Celestia volvía a preguntar algo en insistencia le respondería lo necesario para tranquilizarla, ella no necesitaba amargarse por su culpa con algo que no tenía sentido.

Tras terminar sus batidos se quedaron conversando otro poquito, pero pronto decidieron levantarse y volver así que pagaron la cuenta y se retiraron pero desviando un poco su camino por el final pues esta vez llegaron a una tienda en colores pastel rodeada de muchos, muchos niños con sus madres corriendo y jugando. ¿Por qué entrar ahí? Sencillo, desde afuera había visto cierta máquina que le llamó la atención y sin llegar a dar ninguna explicación tomó la mano de una confundida Celestia y la jaló hasta que llegaron a dicha máquina, donde una niña rellenaba un peluche con ayuda de su madre y un par de gemelos esperaban su turno –. ¡Vamos a hacernos un par de peluches! –. Dijo animada y entonces, por mera casualidad, vio a otra niña con un peluche caminando hacia la salida, este tenía apariencia de gato pero con cabello distinto y la visión le dio a Valeria una idea que hizo brillar su sonrisa y sus ojos con cierta malicia al volver a mirar a su amiga –. ¡Vamos a crear un Koneko y un Jarek! –. Explicó divertida, sabiendo que Celestia entendería en seguida de qué hablaba –. ¡Será divertido! Yo me quedo con el Jarek y tú con el Koneko, ¿Qué tal? ¡A que suena bien! –. Afirmó sin esperar respuesta y sabiendo que, aunque su amiga se negara, tarde o temprano terminaría accediendo.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Celestia Blackwood el Lun Mayo 18, 2015 9:07 am

Apoyó la barbilla en ambos manos y miró a Valeria mientras esta pedía su bebida y seguidamente le sonrió para seguir con la charla donde casi siempre terminaba mal parada, victima de varias bromas de su amiga que la ponían en vergüenza, de todas formas ella simplemente estaba acostumbrada. No le molestaban en lo absoluto y a pesar de que varias de ellas le hacían reaccionar de manera inmediata y casi gritando adoraba luego el sonido de la risa de su amiga, pues si Valeria estaba feliz ella también lo estaría. Asintió fervientemente ante la acotación ajena y pensó que estaba en lo cierto, debía volver al lugar, acompañada o no, después de todo ella disfrutaba de estar en las cafeterías a pesar de estar sola. La situación se tornó, aunque esa no era su intención, seria y es que había hecho una pregunta que no era incómoda sino más bien llena de preocupación. –Bueno, pero sabes que podría ir a tu casa si es que te sientes aburrida o abrumada, para la próxima piénsalo, ¿sí? –y a pesar de que al principio su semblante fue de desconfianza luego, al sentir la caricia que la hacía parecer un gato de tres semanas, le entregó una extensa sonrisa que indicaba que todo estaba bien. Dejaría el tema allí, si realmente algo le pasaba no era el momento ni el lugar indicado para hablar sobre ello. – ¿Una tienda? ¡De acuerdo, de acuerdo! –aceptó y le dio una gran sorbo a su batido para luego soltar una interrogante. –Pero, ¿luego seguiremos con los juegos? ¡Yo quiero seguir ganando esos tickets! ¡Me quiero ganar algo bonito! –soltó, casi levantando los brazos con entusiasmo.

Siguieron entonces las trivialidades, las bromas, los comentarios y hasta los chismes inocentes de gente que ambas conocían, como una típica charla entre amigas. El contenido de los vasos finalmente se acabaron pero no se fueron pronto sino que se quedaron allí unos minutos más y tras pagar y dejar propina se retiraron lentamente del lugar con la idea de que no sería la última vez que lo pisaran. Su siguiente parada era la tienda que antes su morena amiga había mencionado y no negaría que la sorpresa se adueño de su rostro cuando vio los colores típicos de un lugar para niños y estos correteando entre sus piernas con juguetes u otras cosas entre sus manos, escapando traviesamente de sus madres. ¿Qué se supone que hacían ahí? No entrarían a los juegos para los pequeños, ¿no? Y aunque la idea le había parecido chistosa y se atrevería a hacerla la respuesta era incorrecta, estaban allí para hacer peluches, sí, con una de esas máquinas donde escoges el diseño, color, lo rellenas y finalmente le pones algún accesorio a elección para decorarlo y así tener listo tu pequeño peluche fabricado por ti mismo. – ¡Peluches! –fue lo único que salió de su boca y largó una gran carcajada que hasta asustaría a los infantes que estaban cerca de ellas y es que simplemente, ¡era una idea totalmente genial y adorable! Hasta ya había pensado en qué tipo de animalito haría y qué cosas le pondría, simplemente estaba entusiasmada, sin embargo su amiga le interrumpió los pensamientos y la dejó ida por unos segundos. – ¿Un Kone…? –y no terminó la frase, porque en el momento entendió que se refería a Kaneki. Y volvió a reír, pero esta vez mucho más leve, enterneciéndose por la imagen mental de Kaneki como un pequeño gatito indefenso. Sería totalmente vergonzoso, pero si lo pensaba con detenimiento, ¿quién además de Valeria relacionaría un peluche de un gato con Kaneki? ¡Pues nadie! ¡Y qué más daba, haría el peluche de todas formas! –¡Vamos! Un Jarek rosado y un ¿Koneko? Tch, Kaneki albino nos esperan por allá. –alentó, apoyando la afirmación de la morena.

Se acercaron a pasos apresurados y enérgicos a la máquina y esperaron, entre un montón de niños, el turno para poder hacer sus animales. Se sentía algo infantil y torpe entre tantos infantes y las madres no ayudaban en nada porque las veían con extrañes, decidió ignorarlas y enfocarse en lo que Valeria le decía para pasar el tiempo en su, pareciera, larga espera. Cuando todos, o la mayoría, de los niños se fueron y despejaron el lugar se acercaron a la sección de muñecos flacos y raros y tomaron el que ellos quería, por su parte tomó el más común de todos: un lindo gato de tamaño pequeño; esperó a que Valeria tomara a su conejo rosa y se encaminaron a la máquina de relleno, ella fue primero. No supo cómo pero, cuando intentó rellenar, la mano se le pasó un poco y el gatito terminó… Explotando literalmente. La imagen de aquello no había sido linda ni para ella ni para los niños que cerca de ella estaban y la risa de Valeria no ayudaba en nada. –Y-yo lo siento, eh… L-lo siento. –se disculpó con la cara rojísima y luego de enviarle una mirada de “Por favor calla” a Valeria la arrastró para tomar otro gato blanco pero esta vez de tamaño mediano, para evitar accidente. –Ve tú primero, quiero ver cómo lo haces para aprender y que no explote otra vez… –rió permitiéndose soltar una broma acerca de lo sucedido. Sería una buena anécdota luego. – ¿Crees que debería ponerle un parche luego? Uno negro, en el ojo izquierdo, como lo tiene Kaneki. –preguntó observando como su amiga hacía el trabajo de rellenar su conejito. –Deberías ponerle un moño a Jarek, uno rosa pastel o blanco para que combine. –y finalizó, tapando con los dedos en forma de puño sus labios obstruyéndole el paso a una leve risa.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Lun Mayo 18, 2015 3:58 pm

Notó que su amiga tenía un rostro algo escéptico pero agradeció que no insistiera con el tema, Valeria no era precisamente de las que se sentían agradecidas con los cuidados ajenos y, por muy buenas intenciones que su querida amiga tuviera, aunque la morena supiera que lo hacía por preocupación hacia ella, el hablar de lo decaída y molesta que había estado todos esos días anteriores era algo totalmente vetado, si hacía falta incluso se iría del lugar aunque claro, no dejaría a Celestia sola sino que simplemente buscaría la forma de terminar aquella salida limpiamente. Simplemente asintió a la acotación sobre recibir a su amiga en casa, su visita siempre era bien recibida y de eso no cabía duda. Luego de desviar el tema sonrió animada por la respuesta de la morena –. ¡Claro! Luego de la tienda seguimos con el arcade, hay que ganar muchos tickets esta tarde –. Animó divertida. Luego de retirarse y continuar el camino, Valeria miró de reojo la expresión de Celestia y sonrió completamente satisfecha por la expresión en su bello rostro, confusión pura, oh, qué bello sentimiento. Y pronto supo que las dudas de su amiga se habían aclarado al escuchar su agradable gritito y la risa que le siguió, sonriendo ampliamente para sentir el imperioso deseo de abrazarla y mimarla mucho, aunque bueno, de todos modos lo haría, como siempre.

Luego de esto, Celestia pareció demorar un momento en recordar que ”Koneko” era el apodo predilecto de Valeria para nombrar al albino pero pronto pareció estar de acuerdo con la idea, y como no, si era una idea genial. En nada de tiempo estaban esperando a la cola con los demás pequeños que jugaban y se correteaban, luego de un rato sintió una mirada y al desviar un poco los ojos notó que un par de madres estaban hablando de ellas… Sonrió levemente y dio media vuelta estirando sus brazos hacia la menor para abrazarla por la espalda – ya que Celestia estaba delante de ella en la fila – aferrando ambos brazos al cuello ajeno para poyar la cabeza en su hombro con cierto toque coqueto –. Mi amor. ~ Cómo tardan, ya quiero hacer ese peluche contigo –. Comentó en tono meloso y dulce, levemente dominante, acompañado de su sonrisa inocente a la cual le siguió un dulce besito en la mejilla ajena. Celestia para estas alturas estaba acostumbrada a sus mimos, pero el hecho de estar entre varios niños que se les quedaron mirando sumados a sus madres… Pues bueno, de más estaba decir que Valeria quería principalmente molestar a las cotillas, pero, por favor, no podía resistirse a ver un ratito el rostro avergonzado de su amiga. Pasado el rato y ya con sus vacíos peluches en mano, fue hora de ir a rellenarlos. Cuál fue su sorpresa cuando, en medio de la agradable conversación, hubo una gran explosión inesperada, y es que el gato de Celestia acababa de explotar por estar demasiado relleno… Y claro, como toda buena amiga en unas situación cómo aquella, Valeria comenzó a partirse de risa sujetando su estómago.

¡Oh dios! ¡Ken explotó, explotó! –. Dijo entre risas, y es que la situación era simplemente hilarante. No podía parar de reír respecto a ello –. ¡No sabía que estaba tan gordito! ¡Y yo que lo veía muy delgado! –. Seguía bromeando, era imposible callarse y la risa seguía inevitablemente llenando su garganta, convirtiéndose en un mini ataque de risa que ni ambas manos sobre su boca podían detener, casi podría ponerse a llorar de la risa aunque eso no fuera a ocurrir realmente. Entre ese rato en el que Valeria no paraba de reír y Celestia la arrastraba a por otro animal de peluche para volver, la morena más baja se dignó a hablar nuevamente y Valeria asintió, aún con restos de risa en su semblante –. Claro, no queremos matar nuevamente al pobre Ken –. Advirtió intentando fingir seriedad un momento respecto a lo de “matar” al albino, sin embargo la risa no se hizo esperar una vez más y entre pequeñas carcajadas se dispuso a rellenar a su aun escuálido Jarek. La voz de su amiga no se hizo esperar esta vez y Valeria le escuchó atenta, asintiendo con una gran sonrisa.

¡Por supuesto que debe tener un parche! Después de todo, es la personificación de nuestro querido Ken –. Comentó, recalcando un poco lo último pues después de ciertas cosas que habían ocurrido y una que otra anécdota de la fiesta que pasaron en año nuevo, Valeria tenía serias sospechas sobre lo que pasaba en el corazón de su amiga aunque esta no dijera nada. Luego volvió a asentir pero respecto al comentario de Jarek y con una sonrisa algo maliciosa, recordando ciertas cosas ocurridas el año anterior, mencionó –. El mini Jarek tendrá cintas con cascabeles blancos en las patas delanteras y un gorrito en la cabeza, será muy lindo –. Comentó animada, esto era una referencia al disfraz que había usado Jarek, del cual aún guardaba copias por si las dudas, de modo que en cuanto se lo mostrara al susodicho, porque definitivamente ellos debían saber sobre aquellos peluches, seguramente vería como su rostro se deformaba por los agradables recuerdos y eso era algo que no se podía perder. Luego de aquello siguieron bromeando y riendo respecto a los peluches, cuando Valeria terminó con el suyo y fue turno de Celestia, no puedo evitar abrir la boca –. Cuidado esta vez, no vaya a ser que el pobre Ken muera de nuevo, recuerda que no está tan gordo el pobre –. Acotó riendo animada. Pronto continuaron el rellanado, la ojiverde no pudo evitar tomar los hombros ajenos de golpe para asustarla con un “¡BU!” y hacer saltar algo de relleno fuera, para luego de un minuto pincharle la panza con un dedo a su amiga y seguir con hostigamientos como aquellos.

Jugando con su cabello, tapándole los ojos, pinchando sus mejillas, etc. Lo único que detuvo su diversión fue notar que la cola era un tanto larga y por ello prefirió dejar de una vez el lugar libre así que se decidió a dejar en paz a Celestia unos minutos para, cuando estuvieron ambos peluches listos, poder ir a personalizarlos y decorarlos como correspondía –. Hey, ¿qué tal si les colocamos unas corbatas a juego? Se verán muy lindos –. Comentó animada al ver un montón de corbatitas en un lado, también había muchas cintas, moños y demás decoraciones para dale cada uno “su toque” a los animalitos de felpa, iban decorando cada una a su estilo cuando notó una sección más allá con disfraces de piratas para los peluches de chicos, en seguida se dirigió a buscar por ahí jalando a Celestia con ella para buscar un parche, mucha fue su suerte al encontrarse finalmente con uno por el fondo y ver que encajaba con el de su contraparte humana –. ¡Mira, Koneko ya toma forma! No lo vayas a matar esta vez mi amor –. Comentó bromista y animada, también encontró un gorro similar a los que solía usar Jarek, aunque en su caso, cuando intentó tomarlo se topó con una señora que estaba armando un peluche para su hijo y no tardaron en jalarlo ambas, pero Valeria puso rostro sorprendido y preguntó “¿Qué es eso?” hacia un lado. En cuanto la mujer miró en la dirección dicha la ojiverde jaló el gorrito y se fue apresurada de vuelta con su amiga. Cuando terminaron con sus peluches, partieron hacia caja a pagar todo lo correspondiente, incluido el asesinato de Kaneki 1, y ya con esto listo se vieron fuera de la tienda y alejadas de los molestos sonidos por fin –. ¡Listo! Ahora llevemos a Jarek y Koneko 2 a jugar –. Exigió ya encaminándose hacia la zona arcade una vez más
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Celestia Blackwood el Mar Mayo 19, 2015 8:14 am

Más allá de incomodarla un poco, las miradas de las mayores realmente no le molestaban con demasía, lo normal, pues ella detestaba cuando sentía la mirada fija de alguien por mucho tiempo a pesar de que ella varias veces mantuvo su mirada inmóvil de alguna que otra mirada. Sabía lo bromista que era Valeria sin embargo no se esperaba para nada sus acciones, y aunque estaba acostumbrada de por sí a los mimos de su amiga le daban cierto sentimiento de vergüenza por ser tan melosa en público y más en un lugar como ese. De todas formas, se limitó a reír despacio e intentar ocultar con sus manos el sonrojo notorio en sus mejillas. –Ya, ya, pronto terminarán. –comentó de manera risueña regalándole una sonrisa como cuando una madre intenta calmar  sus hijos apurados por llegar o por obtener lo que quieren, pero a estas alturas Celestia se sentía más la pareja de Valeria que otra cosa, y es que no hacían más que actuar de esa manera melosa, demostrándose cariño con abrazos o con motes cariñosos como “Mi amor” o “Mi vida” claro que medianamente en plan bromista porque ellas se llevaban especialmente bien y no tenían problema de demostrar su afecto, aún así, adoraba tener ese tipo de relación con su amiga.

Decir que el color carmín de su rostro era tan notorio que hasta podría hacer de luz de navidad era poco. Tenía la cara completamente roja y no por el hecho sino más porque la morena se descostillaba de la risa de ella por el simple hecho de que no sabía manejar aquella máquina y había terminado por rellenar más de lo que debía; el pobre pequeño peluche había pasado a una mejor vida y ella quería acompañarlo con tal de no pasar tal vergüenza frente a tantos espectadores. – ¡Para! ¡Que ha sido sin querer! Juro que no quería que se llenara mucho, ¡ahora Kaneki está muerto! –dramatizó con tono de voz trágico pero mostrando a su vez el seño levemente fruncido como cuando un niño hace una rabieta. –No está delgado ni gordito, está bien.  –finalizó ofendida como si aquella broma hubiera sido para ella. Había pensado que la risa había parado finalmente pero nada era certero con Valeria, aún cuando ya habían limpiado todo y se habían llevado los restos del pobre primer Kaneki e incluso intentó desviar algo el tema del pequeño accidente ella se lo recordó en plan bromista. – ¡No morirá! Aprenderé y lo rellenaré correctamente, además su nombre es Kaneki, no Ken. –vociferó alzando levemente su voz como acostumbraba a hacer cuando Valeria le gastaba bromas tras broma y se terminaba exasperando. Pronto se calmó cuando escuchó la respuesta ajena, riendo ante la afirmación obviando de manera olímpica el “nosotros” sabiendo exactamente a qué se refería decidiendo pasarlo por alto para no recordar sucesos que en este mismo instante no quería. La decoración que Val usaría en su peluche le resultó entre graciosa y extraña, le llamaba la atención por ser tan cargada, pero no diría más pues si ella quería ponerle unos cascabeles y gorritos estaba perfecto.

-Lo tendré, no dejaré que éste salga lastimado, tiene que ser el que viva. –dijo con determinación una vez que  llegó su turno y con miedo se acercó a la maquina a llenar a su “mini Kaneki”, la tarea fue algo difícil porque, ¿quién no tendría complicaciones si una amiga usa todas las técnicas ocurridas para desconcentrarte? Hasta había hecho que otra vez se salga el relleno, sin embargo Celestia, además de dar pequeños grititos para que parase, se carcajeaba con cada cosa que hacía, pero la diversión tuvo que parar para que otros tuvieran su turno y con paso aprisa y entre más bromas, risas y comentarios fueron a poner los accesorios faltantes. – ¡Sí, quiero una negra, una negra! –comentó entusiasmada, tomando un pequeño collar de color negro con forma de corbata para ponérselo en el cuello, tal vez luego con alguno de sus acrílicos de tela podría escribir el nombre de Kaneki en él, o “Mini K” para que aquello no fuera tan obvio. –Ya, que no morirá, aquello fue un accidente es que el diseño era muy pequeño. –se excusó mientras ponía el parche que amablemente su amiga le había traído y con la mirada le agradeció. Su silencio entonces duró poco, porque al ver la escena entre Valeria y aquella señora no pudo evitar una estrepitosa carcajada gutural, llamando la atención de todos incluso de la mujer que había sido engañada y veía con recelo a la morena que ponía el gorrito a su conejo rosa.

Pagaron y salieron del local, yendo con paso entre lento y apresurado hacia la zona de juegos donde probarían su suerte y ganarían los tickets que sean necesarios para tener los premios que se le ocurriesen. Se quedaron en medio del lugar y ambas intentaron examinar con los ojos los posibles juegos a los cuales podía ir, entonces divisó cerca de allí un juego que trataba de encestar pelotas en unos círculos con determinados puntajes, desde el más grande al más pequeño el cual valía más puntos. –Ése, quiero ir a ése, vamos, vamos. –jaló con la mano en la cual no sostenía a su peluche la de la contraría y la obligó a ir a aquel juego. Una vez allí se posó cada una frente diferentes máquinas y pasaron sus tarjetas para que enseguida el juego desprendiera luces y sonidos. Las pelotas bajaron rápidamente y ahora lo único que quedaba era encestar. Intentó con las seis pelotas y aunque había tenido un buen puntaje para nada llegó a encenstar el círculo más pequeño. –Ow, yo quería tener muchos puntos para tener más tickets, así no es justo. –se quejaba de algo realmente irrazonable, porque sabía que la culpable de eso ella solamente ella. Entonces miró que Valería había terminado y se dispusieron a esperar por sus tickets rojos y amarillos que salían con lentitud de una rendija,  los tomaron y los amontonaron todos sin siquiera contar cuántos eran ya que importaba muy poco eso, sabían que tenían una gran cantidad. –Val, ¿qué te parece si el próximo lo eliges tú y luego vamos a uno de esos juegos para agarrar peluches y juguetes con esa garra rara? –intentó explicar, esperando la respuesta de la morena. A pesar de que el juego no daba tickets sino que premios directamente a ella le entusiasmaban demasiado, le recordaban cuando pequeña salía a paseos como estos junto a su madre y padre y se pasaba horas jugando en esas máquinas.


Última edición por Celestia Blackwood el Mar Mayo 19, 2015 11:16 pm, editado 1 vez (Razón : Frutos diálogos no coloreados. (?))
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Mar Mayo 19, 2015 5:02 pm

Cuando la morena escuchó el tono de voz ya algo alterado de su amiga supo que era hora de dejarle en paz unos segundos, solo lo suficiente para que Celestia hiciera un pequeño “reset” y luego no se enfadara en serio por las bromas de la ojiverde. Cuando tocó elegir corbatas Valeria se decantó por una verde pastel, no de las chillonas llamativas, este verde combinaba bastante bien con el tono rosa del peluche y, además, con el gorro que posteriormente Valeria eligió y “ganó” a la señora amargada. Celestia pareció haber visto el hecho pues comenzó a reír de la nada mientras Valeria tarareaba, acomodando su peluche. Cuando tuvo el gorro Valeria lo sentía perfecto, ¡era la personificación de Jarek! Casi no quería colocarle las cintas, y es que no combinarían para nada con el resto del atuendo, pero fastidiar a Jar con los recuerdos… Luego de meditarlo un rato, decidió que compraría las cintas con cascabeles, pero no se las colocaría al peluche, solo las pondría cuando fuera a presentar al peluche con su versión humana para fastidiarlo.

Cuando todo estuvo arreglado y pagado, salieron y se dirigieron de vuelta al arcade, comenzando por un juego elección de la más bajita y consiguiendo bastantes tickets aunque por parte de Valeria quedó algo molesta pues más de una vez la pelota casi cayó en el agujero más pequeño pero no había conseguido que entrara. Aun así prefirió dejarlo por el momento, ya luego tendría su revancha con el jueguito ese, por ahora le hizo gracia uno en el que había que lanzar pelotas dentro de la boca de un muñeco de trapo gigante y botarle los dientes –. ¡Vamos a ese, a ese! –. Dijo animada, se veía divertido. En lo que caminaban hasta el sitio que justamente se desocupaba Valeria comentó –. ¿Quieres un peluche de la garrita? Quizás te comienzan a hablar, “Sálvanos” y luego “¡Nos has salvado! Estamos agradecidos” –. Imitando la voz de cierto trío de aliens que salía en Toy Story, clásico. En seguida estuvieron en las máquinas, había 3 en triángulo pero las otras dos estaban ocupadas así que decidieron jugar juntas en el libre, de hecho les convenía más pues podrían lanzar más pelotitas plásticas para ganar más tickets.

En cuanto terminaron de botarle los dientes al muñeco, riéndose de ellas mismas y las caras que hacían por los comentarios en inglés de la máquina, esperaron a que salieran los tickets pero decidieron jugar una más así que no los quitaron y partieron a botarle los dientes una vez más. En cuanto ya no quedaban dientes por tirar o tickets por sacar partieron hacia la máquina roba monedas, es decir… la máquina de peluches. En el camino se aseguraron de guardar bien los tickets en la cartera de la ojiverde y se dispusieron a lo más importante, elegir qué preciosura querían llevarse a casa. A Valeria le gustó un oso morado que le recordó a Brooke, si lo conseguía le bordaría una “B” en la patita, Celestia por otro lado parecía interesada en otro de los animalitos de peluche –. Bien, a ver cuánto nos tardamos en conseguir uno –. Comentó medio a broma sacando el móvil para ver la hora y meter la primera moneda. Intentaron intercaladamente sacar el peluche que querían, al principio era solo divertido pero luego de un rato se volvió algo un tanto personal para Valeria, ya saben, Caprice nunca pierde. Así que llegó a un punto en el que decidió que no se iría si no obtenían ambas su peluche correspondiente, aunque claro, no podía evitar reír animada y molestar un poco a su amiga cada vez que le tocaba perder, su rostro era sencillamente adorable cada que veía la garra subir vacía o soltar el peluche a medio camino, no importaba, lo conseguirían.

¡Y consiguieron el de Celestia! Luego de quizás una media hora finalmente sacaron el primero, para centrarse en el que quedaba hasta que finalmente lo consiguieron. Con cada una sujetando dos peluches se miraron y rieron animadas –. Bueno, ha sido la mejor hora desperdiciada de mi vida, ahora solo tengo que bordarle nombres a estas bellezas –. Comentó animada luego de haber visto la hora, 56 minutos en sacar ambos peluches, diría que hasta se le había pegado la letrita de la no muy agradable música de la máquina pero con todos los ruidos y canciones diferentes en el lugar, dudaba que la tonada permaneciera por mucho en su cabeza –. Por cierto –. Tomó el peluche de las manos de Celestia y lo juntó con su oso morado, ambos mirando a la más pequeña y tapando el rostro de Valeria –. ¡Nos has salvado, estamos agradecidos –. Dijo en tono bajito y chillón, imitando las voces de los pequeños muñecos aunque claro, no le salía muy parecida que digamos, luego devolvió el peluche ajeno y comenzaron a alejarse de la maquinita del mal –. Bueno, ¿Compramos algo para beber? De tanto reír me ha dado sed –. Comentó, luego de ir a comprar algo para tomar volverían a los juegos, aun les quedaba bastante tarde por aprovechar y debían sacar muchos más tickets, muchos, muchos más. ¿Para qué? A saber, no habían mirado bien los premios, pero querían muchos tickets y así poder regodearse en elegir lo que quisiesen.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Celestia Blackwood el Mar Mayo 19, 2015 11:57 pm

A pesar de tener bastantes tickets sabía que su amiga no había quedado del todo satisfecha. La pelota había tenido varios ademanes de entrar en el círculo más pequeño mas nunca entró dejando a Valeria con las ganas de una revancha, y si no fuera porque tenía ganas de probar cada uno de los juegos disponibles en el lugar no hubiera ofrecido jugar a otro y pasarían más tiempo allí para que la morena cumpliera su objetivo. El siguiente juego fue uno donde también debían tirar pelotitas, pero esta vez era para derribar los dientes de un extraño muñeco. –Quizá luego los tenga siempre detrás de mí diciéndome “Mami”, en cualquier caso Mini Kaneki necesita un compañero, sino morirá de soledad, como el anterior, oh pobre. –bromeó pero aún así queriendo ir luego buscar uno de esos peluches sin importar cuantas monedas le costase. Tuvieron que jugar juntas en una misma máquina porque las otras estaban ocupadas y eso les había dado la posibilidad de más tickets, pues más rápido y más cantidad tiraban. Luego de divertirse y que el juego finalizara decidieron jugar otra porque además de lo gracioso que había sido tenían la certeza que conseguirían muchos más tickets incluso más que en el anterior juego y ahora creía posible el tener el premio que quisiese, sin embargo no le era suficiente, su lado competitivo comenzaba a aflorar y si por ella fuera hasta volvería a jugar una tercera sin embargo lo había dicho antes, quería jugar a todos los juegos.

Se dirigieron a la maquina de peluches y luego de rebuscar entre el bolso de Val y el monedero suyo se prepararon para las largas horas de intentar conseguir uno. Su amiga quería un oso de peluche morado que se encontraba en una de las esquinas y por su parte ella quería un panda blanco y negro que le había llamado la atención. Se dispusieron a concentrarse en el juego y luego un rato todo se había vuelto personal, ellas simplemente no se irían hasta conseguir sus respectivos peluches. Había pasado literalmente una hora, y lo sabía porque su amiga había visto la hora y había calculado al finalizar, donde entre risas y canjeos de monedas consiguieron sus peluches. –Oh, yo se los pintaré con acrílicos, aunque no sé como llamar a éste, ¿ideas, sugerencias, algo? ¿Qué le bordarás tú? –preguntó  luego de reír, señalando al panda monocromático. Tal como dijo su amiga había sido una entretenida hora, la música que al principio era molesta luego se volvió algo banal a la que no prestaban atención pero que igual con el pasar de los días aseguraba que detestarían, juraría que no volvería a ése lugar pero no lo haría, era imposible para ella no querer jugar otra vez. Y luego de carcajear una vez más, coger a su peluche y tomar del brazo a la morena se dirigieron a la salida para buscar un lugar donde comprar unas bebidas.

No volverían a ir a una cafetería, tardarían demasiado y aunque no tenían un horario fijo quería pasar más tiempo en los juegos, por lo que se dirigieron a un quiosco independiente que había dentro del centro comercial. Se adelantó y pidió y pagó una lata de refresco para Valeria y un jugo de naranja para ella y mientras tanto caminaron un poco antes de volver al lugar. -¿Qué juego crees que deberíamos jugar? ¿Te parece ése que hay que pegarles a los topos cuando aparecen? ¡Sería divertido! –comentó como una idea y cuando ambas terminaron su bebida volvieron al dichoso apartados de juegos. Entonces caminó con paso decidido al juego anteriormente mencionado, pasando por la rendija su tarjeta roja e iniciando un gran conjunto de luces y sonidos llamativos. –Vamos, no quedes allí parada, ven y juega ¡que entre más tickets más premios geniales tendremos! –alentó, dándose vuelta luego para dar rienda suelta a los golpeteos en las cabezas de los pequeños y escurridizos topos.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Miér Mayo 20, 2015 10:23 pm

Rió animada por la bromilla sobre Koneko 1, luego asintió levemente y abrazó a Celestia –. ¿Entonces yo seré mami dos? –. Bromeó animada –. Si vamos a adoptarlos debe ser como dios manda, ¿Qué clase de esposa deja a su esposita ser madre soltera? –. Agregó divertida y pronto comenzaron a gastar y gastar monedas. En cuanto tuvieron los peluches y comenzaron a hablar respecto a los nombres que tendrían, Val frunció un poco los labios, pensativa. “Mini B” no le terminaba de convencer pues no era tan… ¡Oh! Pero una pequeña deformación de ello le pareció buena y sonrió –. ¡Se llamará Mini Bu! –. Dijo animada y pronto miró al panda de Celestia –. Hm. Un nombre para el Señor panda… – Susurró meditándolo –. ¡Yin yang! ¡Mr. Bipolar! Umm… ¡Blaky White! ¿Señor oso? –. Lanzaba ideas a diestra y siniestra, exteriorizando sin problemas cada simple idea que pasaba por su cabeza aun sin estar segura de qué tanto la convencía cada una.

Luego de unas cuantas sugerencias Celestia se decidió por un nombre en lo que caminaban para ir a comprar, y pronto la más baja se adelantó a pedir y pagar algo para ambas antes de volver más lento que antes en lo que bebían cada una su bebida. Sonrió ante la sugerencia de su amiga y asintió animada –. ¡Esos topos no sabrán lo que los golpeó! –. Acotó animada, conversaron un poco hasta acabar sus bebidas y volvieron a los juegos para buscar el de “Golpea al topo”, encontrándolo pronto y partiendo a jugar aunque claro, su morena amiga parecía más decidida que ella pues se adelantó y pasó su tarjeta para comenzar en seguida, a lo que Val rió y asintió animada para apresurar el paso y posicionase junto a su amiga en la máquina aledaña, copiando la acción de su acompañante pasó la tarjeta morada por donde correspondía para esperar a que comenzaran a salir los dichosos “topos”. Y una vez el juego comenzó no pudo parar, era demasiado divertido seguir a cada topo y lo mejor era que tenía 3 modalidades: “Fácil”, “medio” y “Difícil”, ella había puesto en medio así que cuando el juego terminó pidió a Celestia jugar una más pues quería probar en difícil.

Aya no era capaz de rechazar casi nada de lo que Valeria pidiera así que ni siquiera esperó por un sí cuando ya estaba sacando la tarjeta de su bolsillo y pronto estaba de nuevo golpeando topos muy concentrada y divertida, debía decirlo, de algún modo le servía como terapia. ¿Por qué? Simple, golpeando los topos descargaba tensión. Tampoco es que diera golpes fuertes o extraños, pero de una u otra forma eso le ayudaba. Una vez que volvió a acabarse el tiempo y tenían todos sus tickets guardados, Valeria miró hacia todos lados buscando algún juego de competencia compartida y pronto lo encontró –. ¡Ese! ¡Vamos a ese! –. Dijo animada y jaló a Celestia de la mano sin dañarla hasta llegar a una máquina de dos partes, tenía dos juegos de botones en espejo y en la pantalla se veían dos tortugas animadas, en la medida que apretaran más rápido cada botón una de las tortugas llegaría antes hasta arriba –. ¡Veamos quien gana, mi vida! –. Desafió animada y pasó la tarjeta dos veces, pues el juego pedía confirmación de doble jugador y pasar la tarjeta esa cantidad. Jugaron 3 veces pues a la primera Valeria perdió y pidió revancha, la segunda vez ganó y quedaron en un dos de tres, siendo la tercera una victoria para la ojiverde quien sonrió complacida y abrazó a Celestia por la espalda como “premio de consuelo”, besando su mejilla con cariño –. Vale, ahora eliges tú –. Reportó animada, esperando la elección ajena con una sonrisa complacida.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Celestia Blackwood el Vie Mayo 22, 2015 8:03 am

¿Es que acaso dudas de que tú serás su otra madre? ¡Qué decepción! Pensé que estaba obvio, es decir, no habría otra persona, ¿eh? –respondió la broma, apoyando una mano en su pecho como fingiendo indignación. Lo había dicho antes y lo diría ahora, adoraba la confianza que podía llegar a tener con Valeria, con ella podía hacer bromas tan pequeñas como la que había hecho o tan grandes como llegar a decir que es su esposa y actuar como una pareja. Simplemente adoraba poder decirle cualquier cosa y aunque nunca lo admitiría hasta le agradaba la idea de que su amiga la molestase pues se divertía de todas formas, aunque claro, hacía límites de lo cuales Valeria nunca pasaba y agradecía aquello. El juego que anteriormente las entretenía incluso parecía más fácil ahora, porque sacar peluches de una máquina con una pequeña garra era más difícil de lo parecía y la peor parte se la llevaba sus monederos que quedaron vacíos luego de conseguir finalmente ambos peluches. – ¡Mini Bu! Suena adorable, ¿a qué viene eso, eh? –preguntó curiosa, característica común en ella. Escuchó todas las propuestas pero, todas relacionadas con el color monocromático del “pelaje” y finalmente se decidió por una de las opciones que la morena tan amablemente le había entregado. –Blaky White me gusta, creo que ése le quedará, ¿cómo le queda? –preguntó inocente tratando al nuevo nombre del animalito como si fuera una prenda nueva recién puesta sobre él.

Las bebidas se acabaron enseguida y ahora frente a ellas se encontraban los escurridizos topos que se escondían temerosos en sus huecos. El juego era algo que le entusiasmaba, tanto como el de la garra y a pesar de que normalmente odiaría el golpear inocentes animales porque la idea le era horripilante, cuando se trataba del juego se ponía ansiosa y no podía evitarlo, siempre le había puesto nerviosa que se escaparan de ella y la adrenalina que el juego le entregaba tal vez era lo que más le gustaba. La primera partida había sido casi efímera y ambas querían otra, por lo que cuando su amiga le pidió jugar otra ni siquiera hizo falta una respuesta y la siguió silenciosamente pasando la tarjeta otra vez por la rendija, con un calmado sí en su sonrisa. Sin embargo, lo que más la ponía feliz era que por alguna razón su amiga parecía disfrutarlo, incluso cuando la segunda partida acabó parecía más relajada y risueña, aquello se agradaba de sobremanera; giró la cabeza antes de seguir su camino y dio un agradecimiento al juego que no pudo escucharlo más que ella. El próximo juego no se dio ni siquiera a esperar y pronto se encontraban enfrentadas en un juego de competencia, aquello sería divertido, pues el instinto común de ganar de Valeria sumado a su repentina determinación no harían más que divertirles por ver quién sería la ganadora final. –No lo haré tan fácil, prepárate. –advirtió traviesa antes de imitar la acción de su compañera. El juego comenzó y puso todo su esfuerzo en apretar el botón para que la simpática tortuga llegara a la cima, y tal cómo lo había advertido, ella no lo hizo tan fácil y como resultado ganó la primera ronda. – ¡Sí, oh por el amor al chocolate, gané! –festejó dando pequeños saltos con las manos alzadas. ¿Se quedaría allí? Claro que no, estamos hablando de Valeria. No obstante en las otras dos rondas no tuvo la suerte que había tenido en la primera, era de esperarse, ella casi siempre perdía, hasta se sorprendió haber ganado la primera. Su premio de consuelo fueron únicamente los tickets y un beso y abrazo de su amiga, que a pesar de que sonrió, el sentimiento de decepción seguía en ella. – ¿Qué te parece… Aquel? –señaló, aún abrazada de la morena, con su dedo índice una pista pequeña de Bowling que se encontraba no muy lejos de ellas y tras separarse con pesar de Valeria se dirigió con ella al lugar.

El juego era simple, consistía en el tan conocido Bowling pero con menos pinos y bolas más pequeñas y asumía que de diferente material, mucho más liviano y un poco menos resistente. Se tenían cinco posibilidades de tirar la bola, en las cuales lo ideal era tirar todos los pinos para obtener más remuneración al final, una vez acabadas las cinco oportunidades el juego sacaba un puntaje y dependiendo de qué tan bueno era te daba tal cantidad de tickets. Jugaron devuelta individualmente, porque no había posibilidad de formar un equipo en el juego y pasaron sus tarjetas para dar comienzo. –Val, concéntrate, hay que ser las mejores. –alentó antes de tomar una bola y enfocarse en los pinos, para seguidamente tirar y darle, sorprendentemente, a todos los pinos, haciendo con ello que se entusiasmara más. Festejó y volvió a coger otra bola para tirar, esta vez había tirado todos excepto uno por lo que tuvo que usar su tercer turno para tirar el último que le quedaba, que cayó una vez la tercera bola lo tocó. El cuarto y el quinto sucedió igual pero con más pinos. No había tenido la suerte ni la destreza que hubiera querido tener en cuanto al juego, pero estaba satisfecha. – ¿Cómo vas? –interrogó viendo el último tiro de su amiga y esperando a que le prestara atención para obtener una respuesta. – ¿Qué sigue luego de esto? ¡Quiero tener muchos más tickets! ¿Qué otros juegos hay aquí? –comentó risueña tomando uno de los brazos de Valeria mientras esperaban paciente por los resultados de puntajes que la máquina les entregaría.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Vie Mayo 22, 2015 9:44 pm

Rió un poco para sí misma cuando Celestia le preguntó sobre el nombre de “Mini Bu” –. ¿Recuerdas a Brooky? Brooke, la pelimorada de la clase, ella es mi osita, así que este pequeño me la recuerda –. Explicó levantando un poco al oso de felpa antes de reacomodarlo en su brazo, luego sonrió al ver que a Celestia le gustaba uno de los nombres que ofreció por mero azar –. Le queda genial porque tú decidiste que así se llamaría –. Respondió divertida antes de pasar hacia el siguiente juego, pasando su brazo libre por los hombros de la contraria para darle un pequeño abrazo y besar el costado de su frente con cariño.

Tras haber jugado la carrera y abrazar a la morena, sintió en la voz de su querida amiga la decepción de haber perdido y, debía admitirlo, se sintió un poco mal, pero alguien debía ganar ¿No? Bueno, de todos modos se aseguraría de darle muchos mimos. En cuanto miró la opción que la morena señalaba, asintió animada y se dirigieron al nuevo juego, un mini bowling diseñado para niños, donde pasaron sus tarjetas para obtener los pinos y bolas. Pronto el juego estuvo preparado y comenzaron a lanzar las bolas, no sin antes tener un comentario de su amiga y sonreír ampliamente por éste, acercándose a besar su mejilla con ternura –. No importa qué, tú siempre eres la mejor a mis ojos –. Comentó con cierta devoción sincera más allá de la broma antes de dar una pequeña caricia a la cabeza ajena y volver a su puesto para lanzar la primera bola, obteniendo un strike al primer intento y por ello dando un saltito de felicidad, notando que Celestia había conseguido igualmente un puntaje perfecto en el primer lanzamiento. Siguió concentrándose en su juego y obtuvo un segundo strike, tras ese vino el tercer tiro y éste, en cambio, tuvo un desperfecto de 3 pinos que le hicieron inflar una mejilla, de modo que el cuarto lanzamiento fue directo a los restantes para botarlos todos en secuencia y seguidamente lanzar el último tiro, obteniendo un último strike para erguirse satisfecha, un pequeño desperfecto no era tanto como para enfadarse, menos al haber obtenido un puntaje casi perfecto en el resto de turnos.

Entonces escuchó la voz de Celestia y sonrió divertida –. Tres strikes –. Comentó levemente orgullosa, alzando su mano derecha para mostrar los dedos índice, corazón y anular en apoyo –. ¿A ti como te fue? –. Preguntó mientras esperaban por sus puntajes para los tickets, que por cierto ya estaban por salir –. Hay uno de basketball, vamos a eso –. Pidió animada y pronto comenzaron a bajar los tickets, los tomaron y guardaron para continuar el camino hacia el siguiente juego con Celestia tomada a su brazo como era usual y pronto llegaron. Una máquina con 3 pelotas de basketball a tamaño real y un aro con cadenas delgadas para darle sonido y “emoción” al juego, éste trataba sobre atinar las pelotas en el aro la mayor cantidad de veces posibles, aunque al ser con pelotas de tamaño real era bastante alto, era un juego más “adulto” y, de hecho, había una pareja que jugaba en una de las máquinas en ese momento, siendo el chico quién se lucía frente a ella pero jugando ambos en la misma máquina. En seguida pasaron las tarjetas y comenzaron a jugar, Valeria era buena en basketball así que atinaba a casi todos su tiros, sin embargo no se jactaba mucho de ello por la mera costumbre y más bien se dedicaba a divertirse y comentar un poco respecto a sus tiros.

Cuando terminaron ahí iba a decirle a Celestia que eligiera el siguiente, pero entonces vio la versión “infantil” del tiro de basketball, éste tenía pelotas plásticas y ligeras como las del juego para tirar los dientes del títere, pero con la diferencia clara pus acá había que “encestar” las pelotas en un aro un tanto infantil, también el juego era más pequeño e inofensivo que el anterior, el cual por naturaleza se veía un tanto más intimidante –. ¡Juguemos a ese! Y el siguiente eliges tú mi amor –. Dijo cariñosa y tomó la mano de su amiga para llevarla, unos pasos más allá, al juego mencionado, pasando la tarjeta para comenzar a jugar en esta máquina y viendo en la del lado izquierdo, que ocupaba otra persona, los muchos tickets que se había ganado. Luego de eso había aún muchas opciones, podían ir al Hockey de mesa, los medidores de fuerza, los juegos de azar y demás.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Celestia Blackwood el Lun Mayo 25, 2015 8:07 pm

Frunció el seño e intentó hacer memoria para recordar que Valeria nombraba, tomando todas las referencias y juntándolas para hacer una imagen mental. Recordó levemente a una chica en su clase, sí, la que era pelimorada, por la que Val a veces la abandonaba y por eso debía recurrir a Jarek molestándolo un poco en lo que esperaba a que regresara su amiga. Nunca había hablando con ella y hasta el momento había sido alguien irrelevante, sin embargo suponía que debía ser una buena persona, graciosa y tal, porque la morena era su amiga. Deseó repentinamente el poder conocer un poco más de la mencionada, lo pensaría más tarde, tal vez le hablaría en una de esos abandonos de Valeria. –Oh, la recuerdo, pero… ¿Tu osita? ¿Acaso me engañas con ella? ¡No lo puedo creer! –el gesto que demostraba estar ofendida persistía, ahora con mucho más ímpetu, aclarando con una fusión entre implícito y lo explícito que no se encontraba contenta. –Pero tú dijiste el nombre, por eso lo hace mucho más genial. –comentó, olvidando el suceso anterior y dejando de lado sus celos en parte verdaderos.

-No mejor que tú, por supuesto -alegó antes de que comenzara el juego, sintiéndose otra vez como un pequeño gatito siendo acariciado por el toque de la morena. Finalizó el juego y sí, había tenido imperfecciones, se equivocó y le costó dos pares de sus turnos para cometer strike. Aún así, su puntaje había sido el necesario para tener muchos tickets y se encontraba contenta porque su amiga había sido capaz de tener más strikes que ella, se notaba lo feliz que la ajena se sentía y poco le importaba si no había tenido la misma suerte, pues a ella le bastaba eso. –Oh... No me fue tan bien, un sólo strike y las demás fallé un poco. –sonrió, y se fijó en el puntaje de la morena que se mostraba en la pantalla en números brillantes. Y una vez que terminaron de juntar su pequeño premio de papel se encaminaron al siguiente juego, el cual se trataba de una simple partida de basketball. Suspiró, y consideró efímeramente el decirle a Valeria que ella no jugaría, y el por qué era lo mala que se consideraba en cuanto al deporte. Nunca lo jugaba, ni siquiera cuando tocaba practicarlo en las clases de educación física, lo hacía únicamente cuando bromeaba con sus amigos antes de llegar a Sweet Valley y de todas formas seguía sin gustarle. Principalmente porque su estatura le era un gran impedimento, por más que se esforzara nunca llegaba bien al aro. Descartó la opción, no importaba qué tan mal jugara lo haría para divertirse, como en los viejos tiempos. Se dispuso a jugar luego de pasar las tarjetas, atinando algunas y errando muchas otras, sin embargo no se decepcionó, lo esperaba. Y cuando finalmente pensó que que podría deshacerse del juego, Valeria le propuso jugar al mismo pero en versión infantil, con todo mucha más pequeño y liviano, más fácil de manejar. –De acuerdo, luego quiero jugar al hockey de mesa, ¿sí? –comentó mientras de acercaba con Valeria al pequeño juego. Pasó la tarjeta y comenzó  a jugar, tirando las pleotas y encestando la mayoría de ellas. Se sentía de cierta forma algo mal, ¿cómo era posible que atinara bien con los juegos de niños? –Hey, me fue mejor de lo que esperaba, ¿a ti como te fue? –interrogó mientras recogía los tickets y se dirigía al juego siguiente.

Llego a la sección de las mesas de hockey de mesa, muchas estaban ocupadas por amigos y parejas. Fueron a una que estaba vacía y pusieron el disco en la mesa, tomando los mazos del juego pero sin jugar aún. –Hey, ¿y si lo hacemos más interesantes? ¿Qué tal si hacemos una apuesta y la que pierde debe cumplirla? ¿te agrada, tienes algo en mente? -comentó, intentando hacer más interesante, regalándole una sonrisa traviesa. No era una experta en el tema como para tener el suficiente ego y decir que ganaría, no obstante no era mala en aquello, por lo que el resultado era incierto hasta el momento y prefería que así se quedara.


Última edición por Celestia Blackwood el Jue Jul 23, 2015 5:59 am, editado 1 vez (Razón : Oh, malditos errores. (?))
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Jue Jul 02, 2015 6:35 am

Cuando supo los puntajes que tuvo su amiga en el boliche sonrió y le abrazó por el cuello, frotando su mejilla con la ajena –. ¡Eso es lo de menos! Tú has hecho ya muchos strikes en mi corazón –. Le dijo en tono meloso y dulce, consentidor como siempre, por esta vez no le importaba quien hubiera tenido más fallos pues no lo había hecho “compitiendo” con su amiga, además, había algo en Celestia que le hacía perder las ganas de competir a veces, quizás era el hecho de que siempre o casi siempre ganaba, quizás el hecho de ser su amiga una persona que se desligaba de las competencias, quizás el simple hecho de que le relajaba la presencia ajena, quizás todas juntas, el hecho era que el solo estar ahí con su esposa le relajaba y quería pasar todo el tiempo posible con ella.

Luego de eso pasaron al juego de basquetbol, Valeria hizo honor a su personalidad y olvidó olímpicamente el hecho de que nunca veía a Celestia jugar, sin meditarse la posibilidad de que a su amiga no le agradara el juego por el simple hecho de que a ella misma le encantaba y se concentró en eso por unos minutos. Pronto acabaron el juego y pasaron al más pequeño, el infantil, mucho más fácil en lo que su amiga le hacía una petición, a lo que asintió sonriente –. ¡Claro! Ese igual me encanta –. Animó sonriente y se dirigieron al mini juego de basket. Como era de esperarse, a Valeria le fue bastante bien en la máquina, y es que la altura sumada a la costumbre ayudaban bastante así que no era algo que le “enorgulleciera”, por tanto simplemente tomó sus tickets sonriente cuando acabaron el tiempo –. Bien. ~ – Canturreó mientras guardaban los tickets, ya llevaban un buen tanto acumulado, se tomarían un tiempo cuando llegara la hora de guardarlos en la tarjeta o canjear.

Pronto estuvieron en la mesa, posicionadas y listas para jugar cuando ¡Paf! Celestia activó la bomba. Valeria miró a su amiga con un brillo especial en los ojos ante la palabra “apuesta” y sonrió ligeramente maliciosa y confiada, despertando su instinto competitivo en apenas un momento para asentir –. De acuerdo, si gano debes… – Miró alrededor y vio a un par de chicos que jugaban en otra mesa, parecían amigos y no se les veía con nadie más –. Hacer que esos chicos vengan a jugar con nosotras y nos inviten algo para comer o beber –. Dijo animada, pensándolo sin mucho detenimiento, en realidad solo quería avergonzar un rato a Celestia y le parecía una gran idea para ello, sin mencionar que la contraria no parecía tan segura sobre qué pedir en caso de ganar.

Y partieron el juego, acordando que su amiga tendría tiempo para pensar mientras jugaban para que no perdieran más tiempo, la cosa quedaría en 2 de 3 para ver quién ganaba y claro, Valeria hizo lo imposible por ganar, por el simple placer de ganar, consiguiendo finalmente la victoria con una diferencia no muy grande de solo 2 puntos, que por cierto su esposa casi consiguió acortar a uno la diferencia, pero justamente el tiempo agotó y no se pudo. Así que el primer punto era para la ojiverde, que sin demora pasó nuevamente la tarjeta para la segunda ronda. Sin embargo, aquí hubo algo diferente, y es que cuando ella menos se lo esperaba, divisó de reojo a una mujer adulta… calva. La señora traía en sus brazos a un niño que no pasaba de los 5 años y traía una ligera pañoleta cubriéndole la cabeza, pero se notaba por qué la usaba y esto no pudo sino causar que el corazón de la morena se estrujara, provocando que, por la distracción, perdiera un punto sin demora y pronto distrajo su mente de la imagen y los hilos de pensamiento a los que comenzaba a ser rápidamente guiada, tomando el disco que había caído de su lado para continuar la partida. Inevitablemente perdió, por una diferencia no muy grande tampoco, pero perdió. Infló una mejilla para fingir molestia por esto y se apresuró a poner la siguiente partida actuando como lo había hecho antes con el juego de la carrera.

La misma actitud, el mismo tono de voz, los movimientos berrinchudos, las ganas de ganar, todo seguía normal, Valeria lo sabía, se conocía, no dejaría que los vagos pensamientos salieran de su mente, los volvería a enterrar como antes. Y mientras el juego comenzaba y ambas jóvenes seguían el curso de la competencia, se escuchó un dulce –. ¡Mamá! –. Tras la morena, quien obviamente no se inmutó, claro, hasta que sintió un peso abrazar una de sus piernas, ante lo cual se tensó e irguió un momento, mirando a Celestia con cara de sorpresa justo cuando el disco entraba a su lado, pero era insignificante en ese momento, pues ya estaba volteando el rostro hacia la pequeña de… ¿3 años? Que se abrazaba a su pierna llorosa. Y en cuanto la pequeñita de bellos ojos ámbar y cabello castaño oscuro ondulado vio el rostro de Valeria, se alejó asustada y volteó a otro lado comenzando a llorar –. ¡¿Mamá?! –. Llamó hacia ningún lado y la morena dejó de lado el juego para agacharse y tomar la mano de la criatura sin pensárselo un momento –. Estás perdida, ¿Verdad? ¿Quieres que te ayude a buscar a mamá? Seguro que juntas podemos encontrarla pronto así que no llores ¿Sí? –. Pidió en tono suave y amigable, maternal como ella sola sin poder evitar sentir que tenía que proteger a esa pequeñita.

La niña pareció entender lo que dijo pues asintió sin decir nada, mirándola triste. La italiana no encontró nada mejor que acercar ambas manos para tomar a la criatura en brazos con delicadeza y así poder avanzar rápido. Claro estaba que no se había olvidado de su amiga, pero imaginaba que para ahora Celestia estaría también cerca y claro, al voltearse ahí estaba su amiga. Valeria llamó la atención de la niña en sus brazos para que mirara a su esposa y e sonrió –. Mira, ella es Celes, ella nos ayudará a encontrar a tu mami ¿Está bien? –. Preguntó en tono risueño y besó la frente de la pequeña en cuanto ésta asintió. En seguida volteó hacia Celestia –. Con el tumulto de gente que hay acá no me sorprende que se perdiera, ¿Crees que su madre ande por aquí? Informaciones está muy lejos y si vamos a dejarla creo que demoraremos más –. Comentó con los labios algo fruncidos, dando por hecho que su amiga ayudaría a buscar a la madre perdida sin siquiera la necesidad de preguntarle, no veía la lógica en ello. Se acercó a la mesa del juego y paró a la pequeña sobre esta, afirmándola claro está, para preguntarle el nombre de su madre o algo sobre cómo era. El mayor indicio que obtuvieron fue el cabello, tal parecía que la niña había confundido a Valeria con su madre porque ésta tenía el cabello similar, asumieron que tendría una complexión similar y comenzaron a buscar.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Celestia Blackwood el Jue Jul 23, 2015 10:05 am

Sabía de antemano que las apuestas eran algo que fascinaba a su amiga, y quizá ésa fue la razón principal por la que propuso hacer más interesante el juego de esa manera. Quiso morderse la lengua luego de sugerir tal cosa, ella misma sabía que todo estaría bien a menos que la morena se pusiera competitiva, las posibilidades de ganar se reducirían a casi cero y es que ella ni siquiera tenía un poco de actitud contendiente. No debía perder la esperanza, la esperanza es lo último que se pierde, dirían algunos, y ahora mismo debía confiar en aquella antigua frase. Mas no esperaba que la consecuencia de perder sería invitar a un grupo de amigos a pasar el tiempo con ellas, oh, Valeria sabía que ella demasiado tímida, y aquello parecía un cruel acto de maldad contra su persona, ¿qué haría si ella perdía? ¡Se dejaría en vergüenza! Definitivamente debía poner lo mejor de sí.

El juego comenzó aún cuando ella no tenía decidido qué es lo que obtendría si llegara a ganar, aquello fue como una clara evidencia de que no importaba qué fuera lo que quisiera no habría forma de que ganara. De todas formas, intentó pensar en algo que pudiera “dejar en vergüenza” a la ajena, sin embargo Celestia sabía muy bien que Valeria era el tipo de persona que no se cohibía con tanta facilidad, ¡el sentido de timidez no existía para ella! Entonces, ¿qué es lo que podría apostar? Tal vez debería pensar aquello cuando terminara de jugar, pensar en ese tipo de cosas provocaba que su mente no la dejara jugar bien, teniendo como consecuencia la pérdida de la primera ronda. La segunda ronda comenzaba y sorprendentemente ella había ganado. Sin embargo, la verdadera molesta aquí era Celestia, le molestaba que sólo haya ganado porque Valeria estaba distraída, le molestaba porque Valeria nunca se desenfocaba de su objetivo, le molestaba porque algo le sucedía a Valeria. No preguntaría, ¿que si no le importaba? Claro que lo hacía, debía contener la imperiosa necesidad de preguntar otra vez qué es lo que sucedía, pero la morena misma le había dicho que no debía preocuparse, y ella no quería incomodarla, no quería enfadarla. Y a ella ni siquiera la fachada de falsa felicidad le servía, podía darse cuenta con total facilidad que las cosas no estaban como antes, ¿qué es lo que había causado tal impacto en ella?

Resistir sus impulsos se estaba volviendo difícil, soltaría en cualquier momento el cuestionamiento de no ser por la pequeña niña que irrumpió libremente en su juego llamando a Valeria con el apelativo de “Mamá” y abrazando con miedo las piernas de la misma. No, Valeria no tenía una hija, era una niña perdida, quien al darse cuenta de que se había equivocado de persona dejó que la desesperación la atacara de nuevo. Su amiga socorrió al infante y ella se quedó al margen de la imagen viendo con ternura como la morena trataba a la niña, simplemente sonriendo y moviendo su mano en forma de saludo cuando se presentó con la pequeña. –Lo más probable es que la madre ya se haya dado cuenta de que su hija se perdió, busquemos a los al rededores y estemos atentas a los altavoces por si acaso. –comentó siguiéndola a la mesa de jockey, observando como la pequeña intentaba mantenerse en sus piecitos sin caer y dando la información principal de su madre. – Dulzura, ¿cuál es tu nombre? ¿puedes decirnos otra cosa que recuerdes de tu mamá? –preguntó con tono suave, ampliando la sonrisa, poniendo una de esas que sólo usa cuando se dirige a un menor. La niña asintió fervientemente y enfocó los orbes en Celestia: –M-mi nombre es Sara y… mamá… ¡Mamá tiene un gran bolso de color verde y una remera larga y azul! –sonaba eufórica, alegre de que recordaba más características de su madre.

Caminaron con la pequeña de nombre Sara en brazos y se dirigieron al centro del apartado de juegos, suponiendo que allí podría encontrarse su madre: nada parecido a la descripción. Caminaron dando vueltas en lo que restaba del lugar y no avistaron ni siquiera un bolso verde ni a una mujer de la complexión de Valeria. Decidieron que salir del lugar era lo mejor, a pesar de que a los al rededores hubiera mucha más gente, ¿por qué es que se llenaba tanto el centro comercial ahora? Avistaron las características pero individualmente, ninguna persona que las recolectara todas juntas en una. –Creo que deberíamos rendirnos e ir a Informaciones para advertir del paradero de Sara. –y cuando acabó la frase, la niña gritó fuerte y alto “mamá” y se removió en los brazos de Valeria hasta soltarse y correr en la dirección de su progenitora, seguida de ambas muchachas. La mayor estaba prácticamente en las lágrimas, sosteniendo a su hija en brazos, llena de felicidad. La escena la enterneció y la vez tocó la fibra de lo sensible, no obstante se limitó a sonreír y asegurar que no había sido para nada molestia, despidiéndose seguidamente de las extrañas no sin antes recibir un cálido abrazo por parte de la pequeña.

Creo que ya es hora de cambiar los tickets, ¿verdad? Se está haciendo tarde. –anunció mirando risueña a su amiga, yendo de regreso al apartado de juegos, específicamente al mostrador donde se piden las tarjetas y se cambian los tickets por los premios. Al llegar tomó los cupones con la ayuda de su amiga y los dejó en el mostrador para que el dependiente contara todos los puntos y determinara qué podrían llevarse. Una vez obtenido el resultado de dicho puntaje, se dedicó a ver qué podría llevarse, ella no quería algo para sí misma, al menos no para ella sola, le gustaba compartir y quería tener un recordatorio del día, a pesar de que ya tenía a su Kaneki 2 o Mini K ella quería otra cosa. Sus orbes entonces chocaron de lleno con la imagen de una hilera de hermosas pulseras de diferentes colores que no valían tantos puntos y se volteó a mirar a Valeria con ojos suplicantes: – ¡Llevemos las pulseras, las pulseras y algo más! Yo quiero la que es roja, claro, las llevaremos a conjunto, ¿qué dices, eh, eh? ¿Sí? –pidió alargando la última “i” como si ella fuera la niña actualmente.
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Re: Entre juegos y mimos.

Mensaje por Valeria Caprice el Dom Sep 06, 2015 10:21 pm

Tras la interrupción de su contienda, se encontraban con una pequeña en brazos buscando por la madre de ésta, encontrando sólo el hecho de que no estaba en la sala de juegos y viéndose obligadas a salir para mirar por los alrededores llenos de gente. No mentiría, si bien estaba preocupada por la niña le alegraba que hubiera llegado a ellas, no porque podían ayudarla sino por un motivo más egoísta, y es que sabía que no estaba actuando del todo bien antes de que llegara la pequeña porque Celestia lo había notado, ¿Cómo lo sabía? La morena a su lado también había parecido distraerse luego de ella y le dirigía miradas furtivas cada 5 segundas, estaba impaciente por saber lo que ocurría a la ojiverde y Valeria no estaba dispuesta a preocuparla con sus tonterías, después de todo Nanala mejoraría pronto, sí, estaría todo bien. Tras unos minutos de búsqueda, la inglesa sugirió ir a informaciones, aquello no le hacía mucha gracia por dos razones, la primera era que el lugar estaba lejos y sólo tomarían más tiempo alejando a la niña de su madre hasta llegar y que seguidamente la madre llegara, el segundo motivo era meramente “rendirse”, a ella no le gustaba como sonaba y debía admitir que lo estaba tomando algo personal.

Sin embargo, cuando iba a replicar, la menor se removió en sus brazos con unos gritos de “¡mamá!”, de manera que la ojiverde la soltó para luego mirar la escena más enternecedora que hubiera visto en mucho, mucho tiempo. No podía evitar sonreír enternecida mientras la madre abrazaba y besaba a su hija, con pequeñas frases como “nunca vuelvas a hacerme esto”, “No me asustes así”, “¿Qué haría yo sin ti?”. Ah, la ligera nostalgia. No se dejó atrapar en pensamientos y pronto la mayor les agradeció la ayuda con su hija, recibiendo ambas un abrazo cariñoso de la pequeña en despedida para volverse a donde estaban –. Claro, dejemos la apuesta para otro día – Comentó con un guiño juguetón, a sabiendas de que la idea no le haría especial ilusión a su esposa. Pronto estaban contando los tickets para saber qué podrían comprar y cuando tuvieron la respuesta comenzaron a mirar, momento en que Celestia comenzó a actuar como si de una niña pequeña se tratase y provocando en Valeria el imperioso deseo de abrazarla y decirle que sí a todo, sin embargo por el momento contuvo el impulso y sonrió ampliamente.

–. De acuerdo, me pido una morada – Dijo apoyando su mano en la cabeza ajena con una suave caricia y luego siguió mirando, había unos llaveritos de animales bastante lindos para los cuales les alcanzaba así que la de ojos pardos los señaló –. ¿Qué tal esos? Uno de gatito y uno de Conejo – Comentó medio a broma, apretando al “Jarek” en sus brazos un poco para recalcar el por qué –. Aunque no hay iguales – Acotó mientras los miraba, sin embargo aunque no había gatos sólo blancos, había uno que era blanco con un par de manchones café oscuro, una de las manchas por su ojo y la otra en su oreja, no era igual pero vamos, se asemejaba. Tampoco había conejos rosados, pero había uno beige con una cinta de adorno rosa en una de sus orejas y ese le gustaba, de modo que lo quería y no demoró en convencer a su amiga para ello. Pronto se alejaron del puesto con su pulseras nuevas puestas y acomodando sus nuevos llaveros en donde preferían, en el caso de Valeria, colgando en su bolso.

Salían del local y ya comenzaba a haber una brisa más fría en el lugar, más allá del aire acondicionado claro está, así que la morena miró hacia el cielo descubierto por el techo de vidrio y notó que ya atardecía –. ¿Deberíamos irnos ya? ¿O hay otro lugar al que quieras ir? – Consultó ladeando el rostro hacia su amiga, quien no parecía tener ideas sobre otro lugar y menos en el centro comercial así que decidieron que era hora de volver a casa –. Hey, hey ¿Cómo la pasaste, amor? – Preguntó cuando cruzaban el portal –. La mejor parte fue sin duda la muerte de Koneko 1 – Mencionó antes de llegar a escuchar una respuesta de su amiga, meramente por molestarla un poco más, como si no la hubiera fastidiado ya suficiente en la tienda de peluches. Tras escuchar la respuesta ajena sonrió y comenzó a comentar sobre lo ocurrido durante el día –. Fue genial encontrar a la madre de Sara, me preocupaba que demorara más tiempo – dijo haciendo un mueca con los labios en desagrado por el pensamiento, no le agradaba ver a alguien llorar y no poder hacer nada por ello y, mientras el tiempo pasaba buscando a la mujer, la pequeña parecía cada vez más y más ansiosa, aun cuando el par de chicas hacían lo que podían para darle seguridad mientras buscaban.

Entre charlas y risas mezcladas con comentarios sobre lo acontecido, pronto estaban llegando a casa de Celestia y tocaba la despedida, momento en que la ojiverde abrazó a su amiga por el cuello y la cobijó adorablemente –. ¡Gracias por venir hoy conmigo! – Exclamó antes de besar la frente ajena y alejarse del todo, sonriendo sinceramente agradecida –. Me divertí mucho, realmente mucho – concluyó mientras se despedía con un gesto de mano, esperando a que la joven cerrara la puerta para finalmente irse. Cuando acabó la despedida y Valeria se alejaba de la casa ajena, suspiró y en ello perdió su sonrisa. Había sido un bonito día, ¿No? Su querida esposa había conseguido animarla y distraerla casi en todo momento y se lo agradecía de sobremanera, sin embargo ni bien perder la compañía ajena comenzó a sentir nuevamente ese pequeño vacío en su cabeza y pecho, realmente había algo mal con ella ¿Verdad? ¡No podía deprimirse así! Pero tampoco podía evitarlo, muy a su pesar esto comenzaba a ganar nuevamente terreno y aunque no intentaba no conseguía detenerlo.

Así fue como llegó a casa, quitándose los zapatos y dejándolos a un lado del sofá junto a su bolso para quedarse ahí quieta unos segundos en lo que sus perros se arremolinaban a sus pies pidiendo mimos. Le presentó una sonrisa no muy creíble a las mascotas y acarició sus cabezas para dirigirse al segundo piso, dejando los peluches ganados durante el día en el tocador junto a la cama para acostarse sobre esta, siendo rápidamente seguida por sus niños, quienes se acostaron a su alrededor cobijándola mientras ella pasaba un brazo por sobre Cher, que era quien estaba directamente frente a ella. Tras unos segundos mirando la pared con leves y desganadas caricias al mini oso, desvió un poco la vista hacia los peluches ajenos, dejando la vista en el conejo rosado ahí sentado –. Ahora que lo pienso, también va un rato desde que vi a Jarek… – Pensó vagamente antes de cerrar los ojos y pegar un último suave suspiro, ya no quería pensar.
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