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Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

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Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Liam Cooper el Mar Abr 07, 2015 8:49 pm

Hacía ya un año desde que había conocido a Elizabeth, aunque bueno, ahora para él era "Eli" y es que su filosofía de vida le impedía no abreviar nombres de más de una sílaba... Era un desperdicio de saliva y tenían que sonar demasiado épicos para tomarse dicha molestia o bien, que el propio portador del nombre lo odiara, por fastidiar a un amigo se hacía cualquier cosa. Obviando filosofías de la vida y su afición por sacar de quicio a sus amistades, lo importante en aquellos momentos es que ya hacía un año que conocía a Eli... Un jodido año en que la rubia lo había soportado, aunque esta también tenía ciertas cosas que sacaban de quicio, todo sea se dicho, pese al mal comienzo que tuvieron, habían conseguido forjar una buena amistad.

¿Y es que como podría él imaginarse que aquella chica con la que estuvo apunto de establecer un combate a muerte terminaría siendo una de sus mejores amistades? Sencillamente eran las vueltas que daba la vida... Claro que cualquiera habría estado dispuesto a pelear a muerte por aquel monstruo destroza arterias con dos pizzas margarita con champiñones y cebolla que envolvían una hamburguesa gigante de carne de ternera. No supo muy bien cómo, pero ambos acordaron que mejor era compartirla entre los dos que no que alguno terminara arrestado o en el hospital y sin poder catarla.

La situación había sido hostil en un principio, pero al parecer ambos sentían desagrado por los silencios y poco a poco comenzaron a hablar, congeniaron, quedaron más días... Y ahora estaban allí, delante de la puerta de la casa del castaño, quien dejaba las bolsas de la compra en el suelo y golpeaba con fuerza la puerta mientras giraba la llave. Y es que aunque la casa pese a estar en la zona media, estaba muy bien, tenía algunos defectillos, como la costumbre de la pesada puerta de madera de quedarse atascada a medio camino.

Cuando consiga abrir la puerta, haz el favor de coger la bolsas y llevarlas a la cocina mientras me vuelvo a colocar el hombro. Jodida puerta....

Tal y como había dicho, la puerta terminó por ceder y su hombro quedo algo adolorido. Se lo sobó mientras miraba como Eli entraba las cosas. Algunos pensarían que era poco caballeroso, pero él las había llevado todo el camino y había demasiadas confianzas... Y las confianzas, dan asco. Para cuando llegó a la cocina la rubia ya estaba ahí, pero entonces se fijó en una nota que había sobre la encimera y después de leerla se la enseño a la chica sin poder evitar reír un poco.

Mis padres dicen que no quememos la cocina y que nos han dejado el extintor junto a la nevera. ¿Tú te crees?

Rió un poco más y dejó la nota donde estaba antes, colocándose junto a la chica sin saber por donde empezar. Y es que las cualidades de Liam en la cocina era nulas, de hay que sus padres dejaran el extintor en un lugar de fácil acceso, porque no, la nota no iba para nada en broma. Apoyó su mano en el hombre de Eli y después le dio unas suaves palmaditas, era la forma que tenía Liam de decirle que se mentalizara a que les esperaba una ardua tarea y que el resultado tenía pocas probabilidades de salir bien.

Bueno... Siempre nos queda llamar al chino.


Última edición por Liam Cooper el Dom Abr 26, 2015 11:31 pm, editado 1 vez
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Cassandra Raudenfeld el Dom Abr 12, 2015 2:21 am

La noche anterior había recibido un texto de Liam que decía “No te olvides”. No pude evitar sonreír, y es que como era posible que se me olvidara  nuestro compromiso. Hace un año nos habíamos conocidos y casi enfrentado por una pizza hamburguesa. En ese momento pensé que seriamos enemigos declarados pero fue irónico resultamos siendo buenos amigos.

Antes de salir para verme con él, pedí a Sebastián mi adorado mayordomo que arrimase a donde el cocinero de aquella famosa pizza hamburguesa para recoger el pedido especial que le había mandado hacer.  Y es que por el amor a Dios, yo era una persona realista y por ende debía reconocer que Liam no era buen cocinero, sus dotes eran limitadas y las mías ni decir. Yo nunca había cocinado en mi vida, para eso estaba Sebastián. Aunque aquel cocinero se había retirado, conseguí convencerlo de trabajar el día de hoy por una pequeña donación.

Al principio no se sentí segura de la “faburllosa” idea de Liam. Pero al final me dije a mi misma, porque no? Que podía perder? Igual para eso tenía el plan B, que sabía le encantaría.

Nos dirigimos a su casa de amigo al terminar las compras, después de cruzar el umbral y ver como Liam se esforzaba con la puerta no pude evitar tocar sus brazos y decirle – A estos pequeños aún les falta fuerza – En la cocina había una nota de los jefes de casa muy peculiar –Aun dudas jajaja, te acuerdas de la última vez que salió humo del microondas al intentar calentar un hot dog, y lo peor es que cuando lo sacamos estaba como piedra.

Me arremangue la blusa y recogí mi cabello. – Estoy listo pequeñín- Sabia lo mucho que le fastidiaba que le dijera pequeñín o cualquier comentario respecto a su estatura. Antes de que me dijera algo le sonreí  como solía hacerlo para que no se enojase conmigo, tome sus cachetes y los apreté – Lindura tu sabes que no es cierto- sacamos todos los ingredientes y los dejamos encima del mesón. –Pensé que tu sensual hermano estaría aquí para ayudarnos, pero está bien no las apañaremos nosotros dos – Tome un cuchillo muy filudo  y mire a mi querido amigo – Espero tengas la receta lista porque me siento motivada- Comencé con las cebollas, pero al tratar de quitarles las capas no podía encontrar el centro y siempre terminaban raras. No sabía con lo que había empezado Liam, pero después de creer que terminar con las cebollas mire a mi amigo con los ojos llorosos. – Mira lo hermosas que han quedado. Tengo futuro en esto.

hermosas cebollas:




Última edición por Elizabeth James el Dom Abr 19, 2015 2:07 am, editado 1 vez
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Liam Cooper el Sáb Abr 18, 2015 7:45 pm

Uno de los motivos por los cuales disfrutaba de la compañía de Eli era el hecho de que si bien era una chica, con esos gustos por las faldas, ir peinada siempre y ser femenina, tenía el "don" por llamarlo de alguna manera, de que todo eso no le resultara incómodo. No es que Liam odiara a las mujeres o algo así, pero debido a su carácter congeniaba mucho menos con estas que con los chicos, por no decir que desde su punto de vista las mujeres tendían a ser muchas veces, confusas y terroríficas.

¿En que se basaba para generalizar de esa manera? ¿Tenía derecho a pensar ese tipo de cosas? Si, podía pensar de aquella manera, porque Eli no había sido la primera chica con la que había hablado o intentado establecer una relación. La diferencia que había entre la rubia y esas otras chicas, es que a ella le podía hablar como lo haría con cualquier persona, sin preocuparse de que si algún día esta le preguntaba "¿Me hace gorda esta ropa?" El podría ser sincero y responderle de forma franca con frases como "Pareces una jodida morsa" sin que esta le diera después un guantazo... Si, definitivamente le gustaba la relación que tenía con Eli, se decían las cosas como eran, podían herirse el orgullo el uno al otro alguna vez y molestarse un poco por ello, pero siempre sabían que ninguno tenía intenciones de herir al otro realmente.

¿!Cómo que pequeños¡? ¡El problema es esta jodida puerta y no mis brazos y lo sabes! Por favor... Más de uno querría estar como yo lo estoy. No me intentes acomplejar mala mujer, me ganas una sola vez en un pulso y ya soy un flojo... ¡Te dije que estaba resfriado ese día!

Y aquello era un perfecto ejemplo. Es evidente que el comentario de Eli sobre su escasa fuerza le había herido en su orgullo de joven macho, pero se lo perdonaba y tampoco se lo tenía demasiado en cuenta. Vale, es cierto, estaba siguiéndola, sin ayudarle a coger las bolsas mientras le comía la oreja con aquellos alegatos sobre su perfecto cuerpo... Que no era tan perfecto, pero Liam siempre terminaba por engañarse a si mismo con sus exageraciones, por no decir que se quería mucho a él mismo como para admitir que era un flojo. E igualmente Eli o bien le ignoraba o se reía más de él cuando hacía aquello, por lo que ambos terminaban satisfechos con el resultado.

No pudo evitar fruncir ligeramente el ceño cuando Eli le llamó pequeñín y si bien la sonrisa de esta le dejaba claro que no era algo que dijera enserio y que no debía enfadarse, la tentación de molestarla de la misma manera llamándola "Barbie" fue muy tentadora, pero ya había aprendido de malas maneras que eso no era una buena idea si quería estar intacto al día siguiente. Decidió imitarla y el también se recogió las mangas de su camiseta, justo para sacar la hoja con la receta de la pizza hamburguesa del bolsillo de su pantalón, al ver que esta ya se ponía con las cebollas su intención fue avisarla de que él empezaría con las hamburgesas, pero que nombraran a su hermano pequeño le causó un escalofrío y la aparición en su rostro de una mueca de desagrado.

Joder Eli... No lo nombres, que seguro que todavía aparece como si lo hubieras invocado y no nos dejará tranquilos. Además... ¿Porque quieres que esté aquí? ¡Tu amigo soy yo no ese crío!

Su hermano pequeño no era un mal chico, era cariñoso, educado, caía bien a todo el mundo, alto, atlético, capaz de abrir la puerta de una sola vez, inteligente, aplicado y si apareciera por la puerta de la cocina les ofrecería ayuda a ambos, después de darle un abrazo a Liam. Resumiendo, era un chico insoportablemente perfecto... Y eso era lo que le sacaba de quicio, no odiaba a su hermano, pero este tenía la cualidad de hacerle sentir un inútil, las personas les terminaban comparando y al final Liam se enfadaba con el mundo y aislaba en su habitación junto a cualquier cosa comestible que encontrara y la play. Aunque también terminaba teniendo un berrinche y actuando como un niño celosos, lo cual era lo que acababa de ocurrir, porque realmente le había  molestado que Eli quisiera ver a su hermano... ¡Era su aniversario de amistad maldita sea! En lo último que tenía que pensar la chica era en su hermano.

Todavía con aquel berrinche encima empezó a preparar las cosas para las hamburguesas, al parecer estas necesitaban pan rallado, pero como no encontraron ya preparado en el supermercado y tampoco se pararon a preguntar a nadie, decidieron comprar dos barras de pan y rallarlas de forma casera en casa del castaño. Ese era el motivo que explicaba la peculiar escena que tenía la cocina en aquellos momentos, pues mientras la rubia cortaba las cebollas dándoles un aspecto bastante "curioso", Liam intentaba rallar una de las barras de pan con el rallador para el queso, lo cual no era ni tan cómodo ni tan fácil como habían pensado que sería en el supermercado. El berrinche se le terminó por pasar al ver a Eli llorando después de pelar las cebollas, aunque lo más divertido era la forma de estas. Sus conocimientos en cocina eran casi nulos, pero estaba seguro de que aquellas cebollas que parecían intentar imitar a unos jarrones no eran lo que necesitaban.

Tienes que cortar las cebollas, no hacer unos jarrones con ellas. Mira, tienen que quedar como en la imagen de la receta. ¿Ves? Así, como mini cuadrados.

Dejó la barra de pan y el rallado para coger otra vez la hoja, acercando esta más de lo necesario al rostro de la chica para que pudiera ver tanto la receta que Liam había copiado a mano, con una letra bastante fea y difícil de leer, todo hay que decirlo, y los dibujos hechos de forma mala y rápida que parecían ser más bien jeroglíficos que otro cosa.

Por cierto, todavía tengo el microondas del perrito. Mis padres creen que lo llevé al vertedero, pero lo guardé en el garaje... Yo creo que tiene un espíritu maligno dentro y me han dicho que hay gente que paga por esas cosas en internet, lo tengo que poner a la venta en ebay.
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Cassandra Raudenfeld el Mar Abr 28, 2015 7:01 am

Bueno según Liam las cebollas no habían quedado tal cual deberían para la preparación de la comida. En su receta mal escrita e ilegible había unos gráficos que a duras penas él podía comprender. Gire los ojos cuando el castaño casi pega la hoja a mi cara. – Hey! No te quejes es mucho mejor de lo que tú lo podrás hacer, si no me crees mira a lo que llamas pan rallado - Me acerque a lo que había salido de su intento de rallar el pan y tome un poco para mostrarle.

Suspire levemente, al parecer esto no iba tan bien como queríamos creer. Pero después al escuchar la historia de mi amigo comencé a reír eufórica e inocentemente. Era gracioso lo que había dicho y a la vez tierno por decirlo así. –Tendrás suerte si alguien ofrece por el

Intente picar de nuevo las cebollas pero los cortes aun no parecían tener sentido y de reojo veía que Liam tenía mi misma suerte. Clave con fuerza el cuchillo sobre la tabla de picar como una maniática que aparece en las películas de terror y comencé a llorar como una chiquilla consentida.

Me había llenado de sentimientos por no ver los resultados planeados. Pedí al castaño un abrazo pero este siempre viene con palabras poco consoladoras. Me disculpe un momento para ir al baño y distraerlo un poco.

Ya dentro del baño, textie a mi mayordomo Sebastián para ver cómo iban los preparativos. Pues tal como lo había pensado esta mañana, nosotros dos no llegaríamos a hacer ni pan tostado. Recibí una respuesta casi inmediata confirmándome que todo estaba listo y que pronto estarían en camino para darle la sorpresa a Liam.

-Hey deja de apresurarme, yo no te apuro cuando estas en el baño de mi casa – Respondí al sentir que tocaban la puerta con desespero. Habia terminado de hablar con Sebastian y confirmado todo, dentro de poco estaría aquí, ahora solo me quedaba distraer a Liam. No seria fácil pero algo tendría que inventarme.

3…2…1… Sali gritando del baño histérica como si adentro estuviera el tipo de masacre en Texas con la motosierra. – Oh por Dios Liam, sentí que alguien me miraba detrás de la cortina de la ducha, alguien esta en casa – Era obvio que no habia nada pero tenia que hacerle creer que si no revisaba el baño alguien podría resultar herido. – Hello!! Tu eres el macho alfa del lugar en este momento, ve y revisa. La chica linda no puede ser quien revisa, eso no pasa en las películas o si.

Entramos juntos pero salí rápidamente para dejándolo a dentro cerrando la puerta con llave. Por suerte su casa era de las que tenían llaves en todas y cada una de las puertas –Lo siento es por tu bien- La verdad es que era por su bien. La sorpresa iba hacer que todo este melodrama de novela tuviera sentido. Fue allí cuando el timbre sono.
OFF:
Después de un año, respondí. Si respondí. jaja. Ok el punto es que no soy graciosa ni en la vida real ni en la vida onrol pero lo trato enserio. Pero como se me da mas el drama lo incluí. Por favor si quieres que cambie algo avísame. Y con gusto lo haré.
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Liam Cooper el Sáb Mayo 09, 2015 12:05 pm

El castaño miró con sorpresa e indignación a  Elizabeth cuando está criticó su pan rallado. Si, es cierto que no era como el que solían vender en las tiendas y que tenían forma de pequeñas pelotillas... ¡Pero se sabía que era pan rallado! Y era evidente que la rubia estaba criticando su trabajo porque se sentía herida por la crítica hacia las cebollas, él lo estaba haciendo todo bien, que fuera ligeramente diferente a lo normal no implicaba que lo estuviera haciendo mal ¿No?

¿Perdona? Así es como se hacía antiguamente el pan el rallado, con un jodido rallador, por eso tiene ese nombre y queda de esta manera. Ahora usan máquinas modernas que lo dejan más fino, pero el original es así.

Todo lo dignamente posible, Liam volvió a coger el rallador y retomó su misión de rallar el pan, tras dar por sentado aquella afirmación que había soltado sobre la marcha para quedar bien y que desde el momento en que salió de su boca se convertía en una verdad absoluta. No importaba si estaba equivocado, si él había dicho que así era el pan rallado a la antigua, para él lo sería así hasta el día de su muerte e incluso sería capaz de debatir y defender su afirmación ante un experto de pan rallado, porque no Liam no podía admitir que estaba equivocado, era inconcebible.

Te recuerdo que el microondas explotó por meterle una salchicha, claramente está poseído por un espíritu agresivo y eso todavía se vende más caro. Si te portas bien, tal vez te invite conmigo a mi futuro viaje a las Maldivas.

¿A cuanto pretendía el castaño vender aquel microondas? Ni él lo sabía, pero era evidente que el precio sería desorbitado. Hubo un momento de silencio en que los dos estuvieron concentrados con sus tareas, claro que aquello terminó tan pronto como la chica clavó el cuchillo de forma siniestra contra la tabla de madera, asustando al castaño en el proceso, justo para después empezar a llorar y pedir un abrazo. A ojos de Liam aquello solo tenía una explicación lógica, no hacía falta ser un genio para saber que le estaba pasando a su amiga y porqué estaba actuando como una demente con cambios de humor.

¿Estás con la regla,verdad? ¿Quieres que te traiga un de esas pastillas que toma mi madre? Según ella funcionan bien y podemos esperar a que te encuentres mejor para seguir cocinando.

Y es ahí cuando se podía ver un pequeño estrago de la amabilidad que Liam podía llegar a demostrar. Era cierto que era un detalle que le ofreciera medicamentos y reposo a su amiga, quien según sus deducciones estaba menstruando, claro que podría ser más amable si se ofreciera a cocinar el todo... Pero vamos, la chica solo estaba con la regla, así que si descansaba un rato podría volver a cocinar si problemas, porque la idea de cocinar él solo le parecía inimaginable.

¿Al baño? Creo que en el armario de detrás del espejo están las compresas y los tampones.

Se sentó en una de las sillas de la cocina a esperar a  Elizabeth, claro que después de cinco minutos no tardó en ir al baño a tocar a la puerta para meter prisas a su querida amiga. ¿Porque tardaban tanto las chicas en salir del baño? Mear no tomaba tanto tiempo, ni aunque tuvieras que sentarte sobre la tapa del vater, él había meado alguna que otra vez así cuando se levantaba en la madrugada con ganas de mear y estaba más dormido que despierto. ¿Y si estaba usando una compresa tampoco tenía que tomarle tanto tiempo, no? Cojones, se supone que como mujer ya tendría práctica en ponerse esas cosas... ¿No?

¡Pero yo no tardo tanto! Solo algunas veces cuando... ¡Ostias! ¿Estás cagando Eli? Si estás cagando puedo entender que tardes tanto, pero con la de verduras y cosas con fibra que comes deberías ir...

Y nuevamente el castaño llegó a un conclusión de forma precipitada. Habría seguido comentando la dieta de su amiga y los resultados de esta sobre su colon si  fuera porque está salió gritando del baño, asustando a Liam y haciendo que este también gritara de forma dramática mientras se alejaba de forma torpe, trastabillando con sus propios pies y apunto de caerse contra el suelo en el proceso.

!¿Qu-que te miraban?¡ ¡¿I-insinúas que hay alguien en el baño?!

O Dios santo... El castaño podía notar como su cuerpo temblaba ligeramente y sus manos se humedecían. !¿Tenía un demente en el cuarto de baño?! ¡¿Un ladrón?! ¡¿Un pervertido?! ¿Habría espiado a su madre antes que a  Elizabeth? Pero...¿Pero quien querría espiar a su madre? ¡Era una madre! ¡Era SU madre! ¿Y si lo habían espiado a él? Oh, Dios... Ahora se sentía sucio. No, aquello no era posible, todavía no había ido al baño en todo el día así que no tendría que traumatizarse por ello.

Regresó a la cruda realidad cuando  Elizabeth le pidió que fuera a revisar. ¿Macho alfa, él? Pero si había más posibilidades de que la rubia derribara al intruso de una patada que no Liam... Pero era cierto, él era el hombre de la casa en aquellos momentos y era su deber proteger a su amiga y su hogar. Fue corriendo a la cocina y regresó con el extintor, era el hombre si, pero realista,  así que no iría sin nada en "misión suicida".

¡A-aparta Eli! Deja que yo me encargue de esto. ¡Y tú, maldito desgraciado! ¡Te voy a enseñar lo que sucede cuando te cuelas en la casa de una familia normal!

Porque para Liam lo que más le cabreaba era aquello, su mala suerte. Habiendo una jodida zona de ricos los ladrones y perturbados mentales tenían que ir a su puñetera casa. Entró raudo y veloz, gritando cual vikingo, apartando la cortina de la ducha para acto seguido disparar con el extintor. Le tomó unos dos minutos acompañados de gritos que intentaban resultar masculinos y amenazantes, en vano evidentemente, para darse cuenta de que allí no había nadie y que en el proceso lo único que había conseguido era romper una jabonera de cristal.

Dejó en el suelo el extintor y se dirigió hacia la puerta, encontrándo que esta estaba cerrada tal y como se temía. Empezó entonces a golpear la puerta una y otra vez, gritando a la rubia para que le habriera la condenada puerta y le explicara porque se había inventado aquella historia que casi le había costado un infarto.

¡Maldita demente, abre la puerta! ¡¿Estás mal de la cabeza o qué?! ¡Pues que sepas que vas a pagar tú la jabonera de cristal y limpiarás la ducha! ¡ Y- y ya no te voy a dar esas pastillas para tus dolores menstruales!
Spoiler:
Perdona el retraso, pero estuve malucha casi toda una semana y se me amontonaron los post T_T Lo siento.
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Cassandra Raudenfeld el Jue Mayo 14, 2015 8:14 pm

Después de todo el drama hecho por ambos no pude evitar a reír, la verdad es que la situación era muy graciosa, y seguro aunque Liam ahora estaba un poco alterado, disfrutaría todo lo que estaba preparando para él. Merecíamos que este día fuera especial y que él lo disfrutara de diferentes maneras.- No te preocupes mi situación hormonal se ha regulado, pero mientras tanto tu puedes ir limpiando, tardare en abrir la puerta.- Me aleje un poco de la puerta pero me olvidaba de hacerle sentir un poco la tensión, quería distraerle lo más posible para que no se diera cuenta de nada mientras Sebastián y yo organizábamos todo. – Espero que no sea la carísima jabonera que le regale a tu madre traída de Italia, no quisiera estar en tus zapatos si ella se entera. –

Al abrir la puerta pude ver a mi amado mayordomo con el chef de la deliciosa pizza hamburguesa que nos tenía a mí y a Liam unidos el día de hoy. Salude a ambos y agradecí especialmente al cocinero por esta aquí, sabía que se había retirado pero como un favor especial a mi (sin contar la pequeña suma de dinero que había tenido que darle) estaba aquí con la comida preparada. Pedí que no hicieran mucho ruido al organizar las cosas, pues el castaño debería creer cualquier cosa menos que se estaba organizando algo.

Sebas y yo colocamos el cartel en toda la sala que decía “Un año soportándote, pero sin embargo aquí estoy”, también adornamos con bombas, serpentina y otras decoraciones típicas de las fiestas. Mientras que el chef organizaba la comida y las bebidas en la mesa del comedor. Con toda la comida chatarra que había allí tendría que hacer ejercicio 23 horas al día para bajar todas esas calorías pero bien valdría la pena. La verdad es que en todo este rato me había entretenido mucho pues adoraba hacer este tipo de cosas.

Ya estaba todo listo, así que los que hace poco habían llegado se retiraron. Estaba muy conforme con los arreglos y la comida, ahora solo me quedaba esperar a Liam se le calamara ese endemoniado humor que al parecer había adquirido al quedar atrapado en su propio baño sin explicación alguna. Y al acordarme de mi extrovertido amigo, caí en cuenta de que todo estaba muy silencioso. No podía negar que eso me preocupaba un poco, el silencio con el castaño eran tan preocupante como cuando se tenía niños en la casa, la ausencia de ruidos y voces significaba problemas.

Toque la puerta del baño antes de decidirme a abrirla, no quería sorpresas incomodas. – Liam, dime que estas bien, que no te has cortado una vena con algún trozo de vidrio de aquella carísima jabonera, sería un desperdicio de uso de aquel accesorio tan hermoso. – Decidí abrir la puerta esperando no tener que encontrarme con una salvaje reaccion lo cual no era muy probable – Oye eres un salvaje, tampoco era para tanto. Debes aprender a tomar las cosas con calma, no imagino como eres ante situaciones realmente adversas.-

Al mirarle no pude evitar recordar todas aquellas situaciones tristes, alegres, graciosas y desesperantes que habíamos logrado vivir en todo el año. Así que me lance sobre él para abrazarle y recordarle lo que yo sentía por él. – Enano esto es para ti, gracias por todo lo vivido y sé que no será nuestra única celebración de aniversarioestad – Lo sé, esa palabra no existía pero era lo que describía la ocasión.

-Oye no te vayas a atragantar con eso, además tienes que dejarme yo también deseo comer. -

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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Liam Cooper el Miér Mayo 27, 2015 8:35 pm

Podía escuchar la risa de Elizabeth detrás de la puerta y aquello no hacía más que sacarlo de quicio. No solo porque la rubia lo hubiera encerrado en su propio baño, lo cual ya resultaba bastante patético... Definitivamente tenía que hacer una reunión familiar para quitar todas las llaves de las jodidas puertas de la casa. Si no por la manera de hacerlo, porque vamos, Liam no era precisamente la persona más pesada del mundo, en términos físicos claro, así que podría haberlo metido a la fuerza de una patada y encerrarlo, no montar aquella historia que casi estuvo a punto de provocar le un infarto.

¡¿Que se ha regulado?! ¡No se ha regulado nada! ¡Y que sepas que no pienso limpiar ni una mierda! ¡¿Me oyes maldita demente?!

Liam no dejaba de gritar, pero había algo peor que un ladrón asesino que se dedicaba a espiar a las personas en sus propios baños. Y aquello peor era su madre cabreada y aquella semana ya había cometido algunas "infracciones" que le costaron demasiado caro, por eso mismo, pese a sus quejas y lo seguro que se encontraba, ahí estaba Liam, limpiando con toallas y el grifo de la ducha la blanquecina y espumosa sustancia que había salido del condenado extintor... Mierda, el extintor, tendría que recargarlo él si no quería que sus padres se enteraran de lo ocurrido. ¿Sería caro rellenar un extintor? Bueno, esperaba que si, porque lo iba a pagar la rubia.

¡Pues si, es esa jodida jabonera de cristal! Que por cierto. ¡¿Que clase de regalo es ese Eli?! ¡Somos una familia de clase media, usamos botes de champú de plástico! ¡De toda la vida se regalan llaveros, tazas y camisetas!

Frustrado por estar todavía encerrado hizo una bola con las toallas que había usado y las tiró a una esquina del baño, sentándose sobre la taza del váter mientras suspiraba con pesadez. ¿Porqué le estaba haciendo todo aquello Eli? Se suponía que era su amigoversario. ¿Acaso había hecho algo malo? ¿Algo por lo que la rubia le pudiera guardar rencor y le quisiera castigar? Llegó el momento entonces de hacer memoria para saber que podría haber sido ese algo, pero nada de lo que se le pasaba por la cabeza le parecía motivo suficiente.

¿Estás enfadada conmigo por algo que hice? ¿Es porque me comí tu último yogur para ir al baño? ¿Porque te llamé unicornio cuando te salió aquel grano en la frente? No me digas que es porque te cogí un sujetador para hacer un tirachinas con él.  ¡Te regalé el tirachinas Eli! ¡Y tienes demasiados sujetadores!

Y nada, lo único que obtenía era silencio. En aquellos momentos más que frustrado por estar encerrado se estaba preocupando de verdad de haber enfadado a la rubia por algo, claro que cuando la puerta se abrió después de unos minutos cuando esta quiso entrar no dudo en utilizar todos sus esfuerzos por hacerse el tipo duro e indignado. Que no era para tanto... ¡Le había encerrado por lo menos tres horas en su propio baño! Ya era totalmente imposible que pudieran preparar aquel monstruo de dos pizzas y una hamburguesa gigante para morir juntos de un infarto al corazón.

Pretendía seguir con aquella imagen de "tipo enfadado" mientras su amiga le hacía bajar por las escaleras, aunque más que conseguir aquella imagen parecía más un niño pequeño haciendo pucheros después de una rabieta. Aquella expresión del castaño habría durado más si no fuera por el abrazo que de repente le dio la rubia, la cual no era consciente de que casi no le dejaba ni ver ni respirar... Aunque el castaño debía admitir que sus palabras le tranquilizaron al saber que no había hecho nada malo y que Eli no seguía molesta por lo del sujetador o alguna otra cosa que hubiera hecho.

¡Joder! Si, si. ¡Yo también te quiero Eli! Pero no puedo casi ni respirar si me pones tus tet....

Y su frase quedó a medias cuando por fin fue liberado de aquel "abrazo de oso" y pudo ver todo lo que la rubia le había preparado en su comedor...Los adornos, la pancarta y aquel monstruo de carne y pasta idéntico al del día en que se conocieron. Aquello le había tocado la fibra sensible y fue su turno de abrazar a la rubia, claro que no se atrevía a decir nada porque no quería que la otra supiera que se había puesto sensiblón, no quería caer en un cliché típico de gays. Cuando se apartó de ella fue directo a la pizza-hamburguesa, tomando un trozo como podía con las dos manos para empezar a engullirlo, notando como casi ni le cabía en la boca y como ya comenzaba a mancharse el rostro y la camiseta con la salsa de tomate de la pizza, justo para después de unos largos segundos masticando ser capaz de tragar el primer bocado.

¡¿Como lo hiciste Eli?! ¡Es idéntica a la que comimos hace un año! Dios... Si esto fuera mi última cena moriría feliz.

Ignoró las quejas de su amiga y siguió intentado devorar aquel trozo de pizza-hamburguesa que todavía tenía en las manos. Pero justo en ese momento que el timbre de su casa sonó, claro que debido a que sus manos estaban llenas y no podía ni hablar de lo llena que tenía la boca pidió con la mirada a la rubia que hiciera ella de anfitriona en su lugar... Si, las confianzas daban asco. Y si era Liam quien tenía confianza con alguien, era además tediosas.
Spoiler:
¡Perdona el retraso! Pero estuve super ajetreada últimamente T_T Espero que el post esté bien. Y había pensado que en la puerta estuviera el hermano de Liam, para que se enfurruñe y se ponga celoso XD
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Cassandra Raudenfeld el Vie Mayo 29, 2015 5:30 am

- Lo sé, lo sé, soy la mejor. – Emití ante el comentario del castaño, no había sido fácil planearlo todo y menos con lo difícil que es darle una sorpresa a Liam por su poca colaboración pero con algo de dinero y una mente como la mía no era imposible. – Es tu casa Liam eres un arg… - Liam solía abusar de mí, me había esforzado por hacerle esto y tras de que se estaba embutiendo casi toda la comida que había si no es que la tenía esparcida en la ropa por tratar de engullírsela ahora tenía que ir a abrir la puerta. Lo irónico es que no lo hacía en mi casa para hacerlo en la de él. – Enano descortés -

Que más daba él no iba a hacerlo aunque me opusiera firme así que fui a hacerlo, al abrir esperaba que fueran los padres de Liam pero no, fue una grata sorpresa ver al pequeño Cooper, llevaba un buen tiempo sin verlo y siempre era agradable encontrarlo. Se que las veces que venia a casa de los cooper Liam se encargaba de que el no estuviera o nos reuniamos en otro sitio-Pequeño Cooper que alegría verte –  lo abrace y di un beso en la mejilla para saludarle y lo de pequeño cooper no era precisamente por su estatura pues era más alto que Liam si no por ser el menos y por simple cariño. – Es una pequeña celebración por el aniversario de mi amistad con Liam, pensé que este te había comentado. – Sé que la relación entre los hermanos era algo complicada no entendía bien porque pues no veía el drama donde el castaño lo veía. – Entiendo, pero claro que eres bienvenido a celebrar con nosotros, vamos. -  Era su casa obviamente y no era yo quien le diría lo que puede o no hacer en su vivienda pero la verdad el que pasara un rato con nosotros no me molestaba para nada.

Al llegar al comedor parecía que Liam había disfruta un buen rato solo allí. De la monstruosidad que había mandado a preparar para que disfrutáramos juntos no quedaba mucho. – Es enserio Liam? No me demore más de 5 min en la puerta y has acabado con casi todo… - Me acerque al mayor de los hermanos para darle un ligero coscorrón en la cabeza. Por ahora tomaría algo de soda, así que nos serví a los tres, a Liam le deje el vaso cerca de su reguero y al “pequeño” se lo di mientras comenzamos a platicar sobre todas las ocurrencias de Liam durante su tiempo en casa o de aquella que el otro joven lograba enterarse por sus padres. – Ya veo, típico de él, pero no sería lo mismo estar con él si no saliera con todas esas rarezas que suele hacer.

En la charla había olvidado lo molesta que me sentía con Liam además creo que no era el día para sentirme así con él, al fin y acabo era una fecha especial para nosotros. Cuando volteé a mirar que estaba haciendo ya no lo veía- Liam!! Dónde estás?? -  Suspire creo que ya sabía de qué trataba esto. Le dije al hermano menor lo buscáramos juntos, aunque la casa era espaciosa no había muchos lugares donde él podría haberse metido. Después de un rato por fin le vi – Aquí estas enano endemoniado – Me acerque a mi amigo aunque no podía ver su rostro de una manera clara suponía los gestos que estaba haciendo. – Deja de ser tan berrinchudo, la verdad no se porque te pones así. – Si lo sabía, pero no le encontraba sentido. El joven alto nos habia encontrado pero le hice señas para que nos dejara a solas un momento.

OFF:
Anita! tus post siempre son los superposts por ende esta genial ademas de que me haces reir mucho, por la demora no te preocupes!!
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Mensaje por Liam Cooper el Vie Jun 05, 2015 8:18 pm

Realmente Eli era alucinante, no solo por hacerle semejante sorpresa que ya era motivo suficiente de admiración, sino por conseguir que el viejo pizzero accediera hacerles uno de aquellos monstruos para su amigoversario. La felicidad de Liam era tanta que ni siquiera se molestó en pensar que el hecho de contratar a aquel hombre podría considerarse una falta de fe por parte de la rubia en sus dotes culinarias...¡Pero a la mierda eso! Tenía una pizza-hamburguesa delante de sus narices y se la estaba comiendo, no había lugar para ofenderse, era momento de celebrar y de comer cual cerdo hasta vomitar, quedar lleno o sufrir un infarto, lo que sucediera antes.

¿Eh? ¿Que dices ahora? Mientras mas tardes en abrir la puerta más tardarás en poder comer Eli... No puedes ser tan lenta.

Estaba tan absorto en aquel banquete y de disfrutar todo lo que se estaba llevando a la boca que no prestó demasiada atención a las quejas de la chica. No es que Liam se aprovechara realmente de Eli, si ella le dijese que no quería abrir la puerta este tampoco se lo reprocharía... Demasiado. Pero es que realmente el castaño era incapaz de ver más allá de su propia nariz y su forma de ser era bastante infantil y caprichosa y aunque la rubia no se diera cuenta, ya lo había acostumbrado a ser una especie de niño mimado y consentido.... Si, Liam era como un niño grande, algo repelente e insoportable, pero sus amigos y familiares podían consolarse en que a su manera, este les quería con locura. Incluso a su desquiciante hermano pequeño.

Ya iba por el segundo trozo de pizza-hamburguesa cuando le pareció que Eli tardaba más de lo normal en regresar. Si hubieran sido sus padres estos ya habrían entrado hace rato, lo cual era poco probable. Y su hermano tampoco podía ser porque tenía que salir a no le importa donde para estudiar, participar en alguna competición o salvar el mundo... Ni puñetera idea. La única opción que se le vino a la cabeza y que explicaba la tardanza de la rubia era solo una, bastante normal en comparación a las alocadas conclusiones a las que Liam podía llegar.

¡Eli! ¡Si son vendedores ambulantes diles que no quieres nada! ¡Y si son testigos de jehova diles que somos de una secta y creemos en el dios de los espaguetis!

Suspiró con pesadez y negó con la cabeza, pues realmente la chica podía llegar a ser muy inocente. Eli era una chica rica y desde el punto de Liam eso suponía que los vendedores ambulantes la engañaban con facilidad para que comprara cosas... En realidad estaba hasta convencido de que la chica tendría por lo menos unos doce robots de limpieza que tendría que pagar a doce cómodos plazos. Y por otro lado sabía que si eran unos testigos de jehova esta no les cerraría la puerta y se tragaría todos los royos que le estuvieran contando, porque aquella gente era retorcida y solía mandar a ancianitas encantadoras a buscar personas para comerles la cabeza... Y Eli sería incapaz de cerrarle la puerta a unas ancianitas, si, la chica era débil para aquellas cosas.

¿Cinco minutos? ¡Ja! Llevas en la puerta casi  unos diez...

No mentiría, Liam habría preferido mil veces encontrarse a la rubia entrando con una aspiradora o con una biblia en la mano antes de lo que tenía ante sus ojos. Tal fue su impacto que ni siquiera se quejó o hizo ademán de esquivar el golpe que esta le había dado en la cabeza... ¿Que cojones hacía ahí su hermano? Y lo peor de todo era la forma en la que había aparecido. Acompañando a Eli, la cual sonreía y parecía disfrutarlo como si estuviera junto a un jodido príncipe.

¡¿Q-qué haces aquí?! ¡¿N-no se suponía que estabas haciendo... que estabas haciendo algo?!

Miró a su hermano con molestia, la cara todavía manchada de la salsa de tomate y el ceño fruncido. Solo para recibir como respuesta que el chico había terminado antes de hacer ese algo y uno de sus abrazos... Maldecía la manía que tenía su hermano pequeño de mostrarle afecto, siempre con esos condenados abrazos con lo que le levantaba del suelo como si fuera un jodido crío y este quedaba como el joven atlético y perfecto que era. Por si fuera peor ahora lo estaba haciendo delante de Eli, por lo que Liam se revolvió cual rabo de lagartija, aunque esto no sirvió de mucho, ya que el menor de los hermanos lo soltó cuando le dio la real gana.

La gota que colmó el baso fue cuando los dos le ignoraron y empezaron a hablar entre ellos, lo cual evidentemente supuso que Liam huyera a su "rincón de la indignación". Dicho rincón no era más que el balancín que había fuera, en el jardín, en el cual se sentaba y se cubría con una manta, fina y vieja con dibujos de galletas y más de un agujero, por encima de la cabeza. ¿Por que estaba haciendo eso? La respuesta era realmente sencilla y lógica desde el punto de Liam. Era evidente que a comparación con su hermano él no tenía nada que hacer, realmente no entendía muy bien los motivos, pero si que era consciente de ello pues la gente se lo había hecho ver durante los años.

Siempre le decían lo mismo "¿No podrías ser más como tu hermano?" "Tu hermano es tan inteligente" "Tu hermano es tan bueno" "Tu hermano es tan responsable".... ¡Si! ¡Lo cogía! Su hermano era jodidamente perfecto y terminaría siendo un icono para todo el planeta después de salvar al mundo y volverlo el mejor lugar del puñetero universo. Por eso mismo se había tomado las molestias de que Eli lo viera lo menos posible... Si, había sido acaparador y egoísta, pero odiaba cuando parecía que sus amigos preferían a su hermano antes que a él y no quería que eso pasara también con Eli, ella era suya y punto. Aquel sentimiento de posesión hacía la rubia aumentó con cada pequeño encuentro que esta tuvo con su hermano y que él mismo se encargó de poner fin lo más rápido posible.... Pero hoy, justamente hoy, en su amigoversario, seguramente aquello terminaría y la chica terminaría prefiriendo a su hermano como la mayoría lo hacía.

¡Vete! ¡Largo de aquí! ¡Vuelve con el mister perfecto de mi hermano! Seguro que ahora lo prefieres más que a mi y se vuelve tu nuevo amigo... ¿Y sabes qué? Me da igual, podré vivir con ello.

Miró a la rubia con el ceño fruncido y finalmente le evitó la mirada. No hacía falta ser un genio para saber como el castaño se estaba sintiendo, pues realmente este como un libro abierto para cualquiera. Y es que por mucho que se intentara hacer el tipo duro e indiferente la idea de que la rubia se fuera con su hermano y lo prefiriera antes que a él le estaba doliendo bastante, pues Liam ta estaba más que seguro de que realmente la rubia se había dado cuenta de que su hermano era mejor que él y era cuestión de tiempo de que lo eligiera... Bueno, por lo menos podría aguantar sin llorar como un niño idiota hasta después de la cena.
Spoiler:
Me hace mucha ilusión que te gusten mis post >w< Y yo estoy disfrutando mucho del rol que tenemos. Además que Eli se me hace un encanto *3*
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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Cassandra Raudenfeld el Lun Jun 08, 2015 2:58 am

Me senté al otro lado del balancín para “dialogar” si es que a lo siguiente se le podía llamar dialogo. Un suspiro salió mientras acomodaba mis palabras, no me gustaba verle así con ese estado de ánimo tan poco Liam, él era un chico que desbordaba pasión locura y muchos otros sentimientos que no se parecían en nada a los que ahora se le podían ver. Me sentía culpable y odiaba sentirme así. – De verdad quieres que me vayas, yo no deseo hacerlo pero si lo pides una vez más y me miras a los ojos yo lo hago.-

Lo último que se me había ocurrido que pasaría el día de hoy al pararme de mi cómoda y confortable cama era que esto sucedería.  – De acuerdo tomare eso como un no te vayas aun – Comencé a empujar el balancín lentamente de arriba abajo. – Es una linda cobija enano podrías prestármela un día de estos – la conversación no era fácil y portarme grosera y ruda no era la solución además de que tampoco solía hacerlo pero no negaba que me provocaba darle un buen coscorronaso para que dejara aquella actitud. – no me la prestes, tampoco la quiero ya! – Seguí empujando el balancín suavemente. – Esta bien eres un hueso duro de roer e irme por las lianas no está funcionando.-

Me pare del balancín y saque mi celular para escribirle un mensaje a Sebastian, creía más o menos saber que le alegraría al castaño y lo bueno es que aun el día era joven para que mi mayordomo preparara lo que sería la mejor noche de la vida de Liam, bueno no la mejor noche pero si una noche inolvidable. El lugar a donde planeaba llevar al castaño berrinchudo no habría nadie que le molestara o pudiese entrar sin que lo autorizara. Pero ahora habiendo ideado mí segundo plan maestro del día porque debía reconocer que mis ideas eran brillantes tenía que contentar a alguien.

Volví a Liam y acercándomele por atrás, lo rodé con mis brazos para darle un abrazo. – No tienes motivo alguno para sentirte enojado o incomodo con la presencia de tu hermano y mi carente relación con tu él – Susurre a su oído. – Es cierto lo que digo. – Arremangue la manga de mi blusa aun abrazándolo por atrás. – Ves esa pulsera que está en mi muñeca, siempre la uso sin importar que tan simple o formal sea la etiqueta del día. – Era el primer presente que Liam me dio, una pulsera hecha con pequeños cauchos de colores y otro material que aún no descifraba pero en el fondo tampoco quería. –Sí, aun la tengo es muy importante para mí. Porque crees que no la tendría?.

Me separe de él y volví a tomar el puesto del otro lado del balancín. – Liam sabes, yo  nunca tuve un hermano o hermana quizás lo hubiese podido tener si bueno… - La historia de mi familia no era tan perfecta como todo el mundo veía y yo hacía creer, muchas personas creían que por haber nacido en cuna de oro y nunca haber pasado ninguna necesidad mi vida era perfecta pero siempre en las familias por más ricas o pobres que fuesen tenían algo que les afectaba. Pero bueno ahora no era el momento de mi historia familiar y la verdad nunca lo seria nunca hablaba de eso con nadie. – El asunto es que es raro ver aquella relación que tienes con tu hermano, yo mataría por tener un hermano que me quisiera tanto como el tuyo lo hace contigo. A él no le importa lo que las personas dicen de lo que son o no son, el simplemente es el mismo contigo y con las personas. – No éramos el tipo de amigos que tenían charlas profundas cada día que nos veíamos pero muy de vez en cuando eran necesarias. – Sin embargo si lo que te preocupa es que es prefiera a tu hermano deberías saber que eso no es posible y no por la perfección que ves en él o la que crees que los demás ven. Me agrada como lo hace una persona que no me ha tratado mal pero no pasara de eso porque mi amigo eres tu enano endemoniado, me agrada quien soy cuando estamos juntos y lo que tu eres. No niego que el día que te conocí pensé que eras un ser humano insoportable y que de verdad quise darte una paliza en ese momento – Rei un poco al recordar nuestro primer encuentro. – Sabes que bien podría haberte enseñado un par de cosas en esa ocasión. Liam es en serio cuando te digo que no te cambiaría por tu no tan perfecto hermano ni por nadie en todo el planeta tierra, quizás si por alguien de otro mundo que se ofrezca a no usar mi ropa interior para sus juegos infantiles que por cierto es muy cara.-

Me pare acercándome a Liam quedando frente a frente, le quite esa manta dejándola en sus brazos y con la cara a muy pocos centímetros de quedar pegadas le susurre algo mientras le limpiaba un poco de salsa que tenía en la boca. –Que dices me disculpas, aún tenemos muchas cosas por hacer el dia de hoy y sin mi amigo no puedo realizarlas. – Coloque ahora mi mano en el pecho como señal de juramente. – Te prometo por mi vestido Prada más caro y hermoso de mi closet que solo estaremos tu y yo, el pequeño cooper no esta incluido. -

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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

Mensaje por Liam Cooper el Dom Jun 14, 2015 8:04 pm

Vio como la rubia se acercaba a él y finalmente notó como el balancín se movió más de lo normal, pues era evidente que aquel pésimo "refugio" si así se le podía llamar, iba a moverse en cuanto cualquier persona se sentara a su lado. Aprovechó la vejez y los numerosos hoyos que tenía aquella mezcla de sábana y manta para mirar por uno de dichos hoyos a su amiga, todavía con una expresión de molestia e indignación por todo lo sucedido... Si, estaba triste también, pero era más que evidente que aquello no tenía pensado dejarlo al descubierto.

¡Tsh! ¿Que tontería es esa? Nadie mira a otra persona a los ojos cuando le dice que se vaya... Ese requisito es estúpido y no pienso hacerlo.

Liam no era idiota... Bueno, en ocasiones sí,pero por mucho que viviera en su mundo y aunque todavía no tuviese en la cabeza la idea de que no podía decir todo lo que pensaba o hacer lo que le diera la real gana, sabía bastantes cosas sobre el comportamiento "normal" entre las personas. Y aquello incluía saber que cuando alguien pedía a otro que se marchara, debía mirarle a los ojos, pero era mucho más fácil mentir y hacer creer a su amiga que estaba equivocada que no hacer lo que esta le pedía y que se diera cuenta de que estaría mintiendo cual bellaco. Como respuesta a la siguiente petición de la rubia lo único que hizo fue envolverse con más fuerza con aquella vieja manta y gruñir un poco, como si fuera una especie de mapache antisocial... Aunque a decir verdad así es como se estaba comportando.

¡Pues mejor que no la quieras, porque no tengo pensado dejártela!

Subió los pies también en el balancín, sentándose ahora a lo "indio" dejándose llevar por el ritmo que Elizabeth estaba marcando. Y habría seguido dejándose balancear en silencio si no fuese porque la chica paró de golpe. Aquello llamó la atención del castaño que no tardó en mirarla, asomando un poco la cabeza por la manta para mirarla de reojo, cual sorpresa mosqueante se llevó al ver lo que esta hacía... ¡Se suponía que estaba intentando animarle o algo así! ¿Que hacía escribiendo mensajitos en el móvil? ¡Se suponía que estaban pasando por una crisis! Y no una crisis estúpida como la que tenían las parejas por estar frustrados sexualmente o no poder comprar un mueble nuevo.... ¡Era una crisis de amigos!

Y nuevamente llegó a una conclusión precipitada. ¿Y si el mensaje era para su hermano? Algo tipo "Espera un poco más, necesito romper nuestra relación con delicadeza" Si, definitivamente Eli era de esas personas que cortaban lo lazos con otras personas de forma dulce y educada... ¡Maldita sea! No quería que Eli le cambiara por su hermano, pero en el fondo, sabía que la chica se merecía a un amigo mejor con él, más perfecto, más... bueno, sencillamente un chico como su hermano pequeño. Estuvo a punto de decirle que se marchara otra vez con este cuando notó el abrazo de esta, quedándose totalmente quiero mientras escuchaba lo que esta le decía.

Debía admitir que aquellas palabras le relajaron bastante, si, pero aquel temor de que la chica se diera cuenta de que tener al menor de los Coopers como su amigo sería mucho mejor para ella, todavía seguí dando vueltas por su cabeza y preocupándolo.. Claro que la preocupación fue sustituida por asombro cuando vio lo que la rubia tenía atado a su muñeca, asombro que quedó más que demostrado cuando giró lo que podía su rostro para poder mirar a esta a la cara.

Pensé que no te gustó, cuando te la regalé dijiste que si te ponías algo así en la muñeca seguramente te saldría un sarpullido o te irritaría la piel...

Frunció el ceño al recordar aquel momento, como la rubia rompió sus ilusiones cuando dijo aquello de su fantásticos, maravilloso e increíble regalo hecho a mano... Por no decir que el hecho de que él fuera gay hacía aquel brazalete mucho mejor, todo el mundo sabía que los gays tenían un gusto exquisito, y como muestra de aquello solo tenían que verle a él. Ahora que la chica no le abraza dejó de envolverse con la manta para mirarla mejor, escuchando lo que esta tenía que decirle. Y si, sabía que debería sentirse afortunado por tener un hermano pequeño que lo quisiera tanto, pero aunque era evidente que este le desquiciaba y le volvía loco, en realidad no odiaba a su condenadamente perfecto hermano.

Aunque no te lo creas no es que le odie... Pero es tan bueno en todo, tan amable, tan...tan sin defectos que no puedo evitar crisparme cuando estoy con él.

La situación cambió totalmente cuando Elizabeth le dejó bien claro que no lo cambiaría por su hermano. Si, definitivamente aquello era lo que necesitaba escuchar, Eli era suya, no de su hermano y lo mejor es que así seguiría siendo... Si, sonaba algo psicópata, estúpido e infantil, pero saber aquello le volvió a alegrar el día. No pudo evitar sonreír a la chica cuando esta le limpió la cara, una sonrisa que claramente demostraba que los humos del hijo mayor de los Cooper había vuelto a subir como la espuma y que sus niveles de arrogancia y confianza volvían a estar en sus niveles normales... Insoportables niveles normales, cabía destacar.

Está bien, te perdono, porque es evidente que ya no podrías vivir sin mi amistad. Pero a cambio de esta ofensa no quiero que vuelvas a gritarme si vuelvo a jugar con tu ropa interior.

La tomó de la muñeca y de un tiró la hizo sentarse otra vez en el balancín, no tardando más de diez segundos en tumbarse, apoyando su cabeza en las piernas de la chica, mirando hacia arriba para que ambos pudiesen mirarse a la cara.

¿Sabes? Aunque pusiste verde aquel brazalete siempre supe que te gustó. Los niños ricos mentís fatal, además, ni siquiera una pulsera de diamantes podría superar mi regalo, es único en todo el mundo y es mucho más exclusivo, no se compra con dine...

Habría seguido con su discurso, o mejor dicho, matando lentamente a la modestia que tal vez podía seguir intentando sobrevivir en su cuero, cuando su hermano menor salió al jardín. El chico no tardó en sonreír y expresar lo alegre que se sentía de ver que todo se había solucionado... Y aquello habría estado bien, si, pero el menor de los hermanos tuvo que explicar que durante aquel rato había aprovechado para ir al baño y que en aquel trascurso de tiempo,no solo había "aprovechado" para poner a lavar las toallas, no, si no que incluso había arreglado la puñetera jabonera de cristal que ahora enseñaba entre sus manos y que parecía casi recién construida.

¡Venga ya, N¡no me jodas! ¡¿Entiendes ahora porqué me pongo así?! ¡¿Quien arregla así esas cosas en tan poco tiempo?!

El menor de los Cooper, sin borrar su amable sonrisa de siempre, no pudo evitar mirar de forma algo extraña a su hermano, mientras que Liam miraba a su amiga con otra típica expresión infantil en su rostro acompañada de unos brazos que cruzaba con fuerza, como muestra de su indignación... Pues ahora, evidentemente, la chica se haría una idea de lo frustrante que era vivir con aquel chico que parecía sacado de un experimento de la CIA por crear al adolescente perfecto.


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Re: Mientras la cocina no explote, se puede decir que todo va bien. [Privado- Elizabeth James]

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