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▬ All my summers for Kaneki. ❤

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▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Shuu Tsukiyama el Miér Abr 01, 2015 2:59 pm

◣日本 — 東京◥
Japón, Tokyo. ➤ 2 años atrás.


Departamento de Tsukiyama.
En poco tiempo que tenía viviendo en Japón había convencido al joven emprendedor de cambiarse su nombre por el nuevo, el cual seria: "Shuu Tsukiyama". Le encantaba lo que significaba Shuu, pensaba que describía perfecto una parte de él y en cuanto al apellido se podría decir que tenía algo por las medias lunas, así que aquella fuera parte de su nombre no parecía nada del otro mundo y por último agregar a la montaña, eso fue sólo un capricho, lo hacía sonar más poético en combinación con lo otro. Era tan perfecto que ya había comenzado a presentarse a si mismo de esa manera.

El pelimorado ya iba avanzado en su carrera, obtenía buenas calificaciones y ya hacía de las suyas en varias actividades extracurriculares, en sus ratos libres se la paseaba por Tokyo explorando sus alrededores y aprendiendo más de su cultura, por supuesto que él se había tomado la libertad de leer libros y de haber buscado información en internet pero nada era mejor que experimentar todo en carne propia. Su japones había mejorado bastante, puesto que aunque lo había aprendido antes de aventurarse al país desconocido aún se notaba su particular acento francés, lo hacía mejor, pero eso no evitaba que aún siguiera combinando otros idiomas cuando se emocionaba y mencionaba en alto una palabra que muchos desconocían, pero que por la emoción que ponía en ello no podía ser algo malo, esperaban los demás.

Aún cuando ya se había adueñado de varios buenos recuerdos creía que ése lugar tampoco tenía lo que él quería —Quién lo diría, ni siquiera en otro continente hay algo que valga lo suficientemente la pena— Se dijo a si mismo en su habitación, recostado en aquella cama que con sólo verla ya te sentías descansado. Era bien sabido para el joven gourmet que a pesar de que siempre estaba tan extasiado y su vida fuera un sueño vuelto realidad no había algo que lo cautivara como para sentir que no podría dejarlo, ni qué decir sobré la comida, era una frustración mayor, ni siquiera en su ubicación actual. « Probando, probando, probando, qué asco. » Pasaban por su cabeza escenas de si mismo viendo los platos antes de haberlos consumido pero se detuvo al recordar uno que aunque no era a lo que una persona promedio llamaría "asqueroso", para él lo era, no tenía nada de calidad.


Kamii Universidad ◣上井大学◥ .
Tsukiyama no había optado por la Universidad de Kamii, claro que era buena, podía decirse que de las mejores, pero lo que él necesitaba no era que fuera de las mejores sino la mejor, siendo una persona con todo un historial de logros aquello más que un berrinche era un requerimiento, aún así el día lo habían dado libre en su universidad y había aprovechado para ver qué era lo que ofrecía Kamii en un día común y corriente para sus estudiantes.

Recorría los alrededores, todo parecía bastante normal, nada fuera de lo común... Nada. Enserio, ¿Realmente qué era lo que esperaba encontrar? ¿Un bufón haciendo maniobras en la entrada? Por supuesto que no, aunque admitía que eso seria algo curioso de observar. Se sonrío satisfecho al saber que la decisión que había tomado era la correcta, Kamii era un como cualquier otra universidad.

Había explorado bastante que ya no sabía su ubicación exacta « ¿En qué parte estoy ahora? » No es como que se hubiera perdido, es decir, podría salir si quisiera pero él deseaba saber dónde estaba, fue así que visualizo a un chico de cabellos oscuros, parecía estar muy entretenido leyendo un libro en una banqueta, ¿Estaría estudiando? Eso podría hacerlo después, ahora necesitaba algunas indicaciones y él había tenido la fortuna de ser el elegido —Ciao! Me he perdido un poco y tú te ves como parte del paisaje, así que me estaba preguntando ¿Sabes dónde estamos varados?— Le comento al tan delgado chico al acercarse de manera tan confianzuda y más aparte saludándolo en un idioma extranjero, era claro que Tsukiyama no se veía por ningún lado como un asiático, iniciando por su estatura, pero creía que era importante comenzar aquella conversación con una frase de impacto, que con eso bastaría para que el joven se diera cuenta que debía dejar de inmediato el libro para concentrarse ante el modelo frente suyo.

Mientras el otro hablaba, el Gourmet ya se encontraba revisando de reojo toda la apariencia del pelinegro, a pesar de ser algo descuidada era pasable, pero incluso hasta había tomado nota del libro en el cual el contrario estaba enfrascando antes de que éste llegara a perturbarlo. Era bastante triste si lo pensabas, parecía una presa perfecta, era como un pajarito abandonado, obligado a no tener nada más que un libro para leer en esa soledad que vivía, además de que no parecía tener músculos, carne al menos. « ¡Escándalo! » Era una presa y aparte sin alimento, vaya tragedia. —¿Te parecería acompañarme y darme un tour por la institución?— Esa petición no iba al caso, él ya había recorrido no todo pero sí las áreas que aparentaban ser las de interés, aún sabiéndolo, tenía el día libre y estaba dispuesto a formar nuevos vínculos. —Mi nombre es Tsukiyama Shuu— Finalizó, al parecer ya se había acostumbrado a decir su apellido antes que su nombre.


Última edición por Shuu Tsukiyama el Jue Nov 03, 2016 11:37 am, editado 2 veces
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Ken Kaneki el Dom Abr 12, 2015 6:53 pm

[Japón, Tokyo. Hace dos años]

Francamente, su única preocupación importante en el momento era obtener una buena calificación en el examen. Es decir, sabía que era un estudiante aplicado, y en general sacaba buenas calificaciones en la mayoría de sus materias, pero si se confiaba y fallaba en una simpleza en la prueba escrita no se lo perdonaría. Era cosa de orgullo, de orgullo y satisfacción propios. ¡Después de todo, literatura era su asignatura favorita! Además, era apenas su primer año de universidad, lo que menos quería sería meter la pata a principios de semestre. Su madre no lo querría. Y de alguna manera, el recuerdo cálido de la sonrisa de su progenitora le animó a continuar, incluso con algo más de entusiasmo. Tenía buenas expectativas en general, ya que finalmente su tía no estaba más involucrada (no es que tuviera algo contra ella o su familia), diría que finalmente su joven mente podía saborear algo similar a libertad, que resultaba una idea novedosa.

Ya que toda su vida la pasó rodeado de libros, la carrera le caía como anillo al dedo. Aunque igual que siempre, la interacción social no era lo suyo, apenas le dirigía la palabra a sus compañeros de clases o apenas estos se dignaban a dar una mirada en su dirección al internar hablarles, tenía un amigo cercano en el campus, y con él bastaba. Era suficiente para no sentirse solitario como un conejo, además que leer una novela en sus ratos libres le despejaba la cabeza para no lamentarse al respecto. Esa mañana, lamentablemente, cometió la irresponsabilidad de quedarse leyendo más de la cuenta. Pero, era la novela nueva de Takatsuki Sen, no podía sencillamente no leerla esa misma noche, aunque perdía horas de sueño valioso y después lo lamentaba. Sí que lo lamentaba. No dejaba de bostezar, entre clase y clase, y por poco se olvida de sus apuntes para el examen. Sentir la cabeza más pesada que de costumbre no era grato, por supuesto, y la solución más simple que pudo acudir a su mente fue despejarse con algo de café.

Por suerte, la universidad de Kamii contaba con una conveniente máquina de café instantáneo para momentos como ése. No esperaba repetirlo pronto, porque sinceramente el café de esa máquina solía tener leve sabor a agua hervida con gusto amargo, pero en ese momento, le era suficiente. Se sentó al aire libre, con un libro de portada oscura en su mano. Estudiaría un poco, para refrescar las ideas y esperar a que su pequeño vaso de café se enfriara un tanto y no quemarse innecesariamente la lengua. Incluso, sopló su superficie, que emitía un vapor, antes de dar el primer sorbo. No le gustó, y lo dejó sobre la superficie de la mesa de nuevo. Regresó a tomar su libro, pasando sus dedos por el borde las hojas. ¿Dónde había quedado...? ¡Ah, sí! Instaló una sonrisa en su rostro, empezando a pasear sus ojos grises por las palabras, una a una devorando cada oración. Antes de ser vilmente interrumpido por una voz cercana, hallándose incapaz de retomar la lectura como el dueño de esa voz se acercó sin más hasta él. Lo primero que brilló de su presencia fue el acento extranjero, su uniforme verde y su peculiar color de cabello; pese a encontrarse un poco turbado por la compañía repentina, no se perdió en esos detalles—. Oh, hola —saludó débilmente, ofreciendo una sonrisa tímida.

Aunque no quiso, se sintió en la obligación de cerrar su libro y dejarlo a un lado. No entendía si con su "como parte del paisaje" se refería a alguna forma despectiva o una simple broma de ingenio—. Universidad de Kamii, facultad de humanidades. Eh, mitad de un campus... —más allá de eso, no tenía ni idea qué responder. Además, era información tan obvia que el otro posiblemente ya tuviera consciencia de eso. Trató de disimular su torpeza, rascándose una mejilla de nerviosismo—. ¿Necesita llegar a alguna parte en específico...? —ofreció, con un hilo de voz, pero esforzándose para hacerse escuchar, todavía manteniendo la pequeña sonrisa en sus facciones. El otro muchacho no se veía como una mala persona, sólo quizá algo... excéntrico. ¿Sería modelo, o algo así? ¿Qué haría en ese lugar? Por supuesto, no plantearía esas preguntas en voz alta. En su lugar, se quedó sentado, dócilmente esperando a que respondiera.

Le tomó por sorpresa por segunda vez, escuchando la petición del hombre de darle un tour por el lugar. La verdad, lo que él quería era quedarse tranquilo a retomar su lectura, pero no podía decirle "no" sin sentirse culpable, apenas era un poco de su tiempo, y le gustaba ser de utilidad si era requerido—. No tengo problema —asintió con la cabeza, casi al instante, pues no le tomó demasiado decidir. Entones, procedió a levantarse del asiento, apoyando sus manos en la superficie de la mesa y de reojo recordando su abandonado café, que aparentemente ya se quedaría sin consumir—. Mucho gusto, Tsukiyama-san. Soy K-Kaneki Ken —se presentó, por alguna razón, tartamudeando en último minuto. Quizá porque la diferencia de alturas resultaba levemente intimidante, o el acento extranjero todavía lo distraída un poco. Por lo demás, en Japón los honoríficos resultaban algo normal. Miró en todas direcciones, viendo que no tenía ni mínima idea de dónde comenzar un recorrido por el lugar. Kamii era enorme, pero al fin y al cabo su infraestructura no resultaba tan impresionante.

¿Le interesaría ir a la biblioteca primero? —preguntó, después de un rato sintiéndose perdido. Fue todo lo que se le ocurrió, por ridículamente soso que se escuchara. Trató de despejarse de esa sensación, pasando una mano por su cabello negro y haciendo lo posible para ocultar su incomodidad. Pasaba más de la mitad de su tiempo leyendo en ese lugar, de todas maneras—. Está subiendo las escaleras, convenientemente cerca de la fotocopiadora. Es bastante... silencioso —explicó, sin saber muy bien qué estaba haciendo. Por naturaleza no era una persona habladora, pero quería creer que el silencio mientras ambos caminaban no se trataba de una pausa incómoda. De todas maneras, carraspeó, dignándose a elevar la voz otra vez y esperando no ser entrometido—. Tsukiyama-san, si puedo preguntar, ¿por qué está en la universidad de Kamii? —soltó de una vez.


Última edición por Ken Kaneki el Jue Mayo 07, 2015 4:00 am, editado 1 vez
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Shuu Tsukiyama el Vie Abr 24, 2015 6:26 am

Un chico bastante amable parecía ser el pelinegro que había encontrado, el hecho de que hubiera tartamudeado al presentarse había sido algo adorable y aún más cuando se levantó de su asiento, aunque decir que estaba sorprendido por la diferencia de estaturas sería algo tonto a estas “alturas”, ya había pasado un tiempo considerable como para exaltarse con eso, por norma general todos era más bajos que él en esa ciudad y ciertamente no dudaba que así fuese en todo el país.

Escuchó la idea del chico; ¿Una biblioteca? Vaya que por la manera en la que se había expresado, que se encontrase leyendo antes de que llegará a interrumpirlo y además su comienzo para dar el tour podría dar muchas pistas de la clase de persona con la que se encontraba conversando, podría considerarse incluso un poco introvertido, ¿Pero acaso no era así la mayoría de los japoneses? No, no, eso sería demasiado racista de su parte, demasiado guiarse por el estereotipo, que si a esas iban probablemente él no podría salir ileso sin hacerse unas comparaciones a excepción de que el le agrega un poco de “picante” a su vida, por decirlo de una manera bonita. —¡Kaneki-kun! Pues vaya que tienes una peculiar forma de iniciar un recorrido, ¿Eh?— Se paseó alrededor de él, como si éste de verdad se tratase de una presa, convirtiendo al pelimorado en el depredador, incluso aunque aquello hubiese sido bastante extraño de presenciar, al encontrarse ahora posicionado enseguida del pelinegro se inclino un poco y olió su cuello sin remordimientos, ¿Eso podría considerarse acoso sexual? De todos modos confiaba en que al otro no le daría la suficiente importancia. —Me parece perfecto, llévame a ésa biblioteca de la que me cuentas— Aún cuando él poseía una biblioteca bastante grande en sus aposentos originales no estaba de más ver armas tenía la universidad, asimismo de que sería muy maleducado de su parte destrozar a “Kaneki” luego de que aparentemente se había esforzado en pensar en un lugar al cual ir.

Al estar caminando hacía la biblioteca, podría ser impresionante pero no sabía en dónde se ubicaba exactamente, así que sí, estaba siguiendo en verdad a su guía pero claro que no iba detrás de él, iba a un lado, como si ambos supieran a dónde se dirigían. —Por qué, me preguntas…. Mmm.— Colocó su dedo índice en sus labios de manera delicada acompañada de una expresión un poco exagerada de duda en su rostro, como si la pregunta de aquél realmente fuera algo en lo que se tuviera que pensar demasiado —Bueno, digamos que me interesa saber qué es lo que hace de esta escuela tan excepcional— Quizá eso sonaba como una mentira por aquella acción suya y no lo era, simplemente que había suavizado aquellos pensamientos despectivos hacía ésta, después de todo no venía a desanimar a los estudiantes que allí se encontraban. —Y yo asumo que tú debes estudiar aquí, ¿No es así?... Podrías contarme qué es lo que te hizo entrar exactamente al lugar, asumo que debe ser una historia bastante interesante— « Probablemente no » Eso sí había sido una mentira, realmente no se esperaría una anécdota del otro mundo, ni mucho menos, tampoco es como que la curiosidad le carcomiera, pero quería darle una oportunidad.

Llegaron en un santiamén a lo que era la biblioteca, era grande, sí, el mismo Tsukiyama en sus pensamientos se estaba debatiendo si era más grande o no que la suya, aún si lo fuera estaba seguro de que se encontraría con más contenido consigo, después de todo esto era una institución, los libros que ahí se encontrarían podrían ser en su gran mayoría de temas que los estudiantes necesitaban aprender y menos de historias fantasiosas o algo que comprarías para leer por gusto propio. —¿Pasas mucho tiempo por aquí?— Se dirigió hacia uno de los estantes y tomó un libro sin siquiera fijarse, observó su portada, era bastante técnico y siendo algo que por el momento no le provocaba alguna clase de interés lo volvió a dejar donde estaba.

—Debes ser alguien bastante aplicado, eso es bastante admirable— Aunque las palabras realmente iban hacia su acompañante, igualmente podrían ir para el mismo que las pronunciaba, puesto que él nombre que había escogido; “Shuu”, tenía mucha relación en cuanto aquello. —Creo que debes de haberlo notado, pero no soy de aquí y por lo tanto debo preguntar… ¿Tu nombre significa algo? Me he encontrado que muchas veces con la composición de los kanjis un nombre puede significar varias cosas si no me equivoco.— Estaba hablando demasiado y aunque su tono era más bajo que el que tenía allá afuera bastó poco para que una de las encargadas viniera a regañar a ambos por estar haciendo “tanto ruido”, —No me estabas mintiendo al decir que era un lugar silencioso, deberíamos ir a otro lado ¿No crees? Creo que aquí no puedo conocerte lo suficiente— Como si hubiera olvidado que se suponía que estaba en un tour le dijo que quería conocerlo, sin más, mandando casi al traste aquella excusa de que no sabía dónde se encontraba.
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Ken Kaneki el Lun Mayo 11, 2015 9:04 am

Ciertamente, se dijo, el encuentro "casual" con tal peculiar desconocido había alterado sus planes de esa mañana. Y siendo sincero, no sabía aún si considerar el giro de acontecimiento como algo positivo en su totalidad. Después de todo, se supone que debía estar estudiando para un examen próximo, no conduciendo al desconocido camino a la biblioteca. De todas formas, ya se había resignado a tal escenario apenas escuchó al otro hablarle y se vio en obligación de interrumpir su lectura. No quería ser descortés, no podía serlo ni aunque quisiera. Aunque al levantarse del asiento, abandonando su libro y su café caliente sin consumir sobre la superficie de la mesa, fue capaz de apreciar la prácticamente intimidante diferencia de alturas entre ambos de mejor forma que cuando se encontraba sentado. Aunque aquello no le preocupó especialmente, o al menos intentó que así fuera. Se estaba esforzando más en pensar un sitio interesante en que empezar un "recorrido" por Kamii, y tal comentario posterior le tomó por sorpresa—. Uh, ¿peculiar? —repitió, con algo de torpeza, ¿qué quería decir con eso?

O quizá era él quien se preocupaba demasiado al respecto. Se distrajo una vez más con las acciones de Tsukiyama-san, cuando éste empezó a rodearlo tal cual estaría evaluando la posible compra de una nueva mercancía. Hubiera sido capaz de abrir la boca y pronunciar palabra, preguntar quizá qué estaba haciendo, pero en su lugar, acabó cerrándola como un pez fuera del agua cuando el mayor se acercó, inclinándose lo suficiente para oler su cuello. Inevitablemente, tal cercanía le proporcionó escalofríos, y no en el buen sentido de la palabra si es que existía. Por reacción natural, se tambaleó hacia atrás, murmuró un débil y algo horrorizado "¡¿p-por qué hizo eso?!" que sea bastante probable ni siquiera fuera percibido por el otro. ¿Y sí era una especie de saludo extranjero extraño o algo así? Quizá no debía sobre-actuar por un gesto en apariencia inocente, aunque pecara de ingenuo. Especialmente porque luego continuaron caminando como si nada, absolutamente nada extraño hubiera pasado allí antes. No negaría que eso resultaba de alguna manera, desconcertante e incómodo.

Afortunadamente, nada de su perturbación actual afectó el recorrido de ambos, ya que él era el guía que se supone conocía la dirección y resultaría sencillamente ridículo si se desviaba o perdía en medio del campus donde estudiaba. Observó que Tsukiyama-san se tomaba el tiempo para considerar su pregunta, lo que significaba que tal vez la respuesta era algo importante. Se tomó el debido tiempo de escucharlo, quizá con especial atención, y no evitó sonreír con suavidad ante la mención de Kamii como excepcional, que bien podría resultar una exageración o no—. Llamarla excepcional puede ser demasiado, en mi opinión... —expresó, bajando los hombros en plan de humildad. Por supuesto, la universidad sí era reconocida por méritos y excelentes profesionales que generaba, además del nivel de dificultad para ingresar y mantenerse, él se encontraba feliz de calificar. Sin embargo, ese simple hecho no hacía diferente a la facultad de otras, iguales o mejores en desempeño. Tenía eso en mente y no le desalentaba, sólo le hizo reaccionar más lento de lo usual al recibir el cuestionamiento devuelto a su persona, formulado de manera diferente por el otro—. Sí, soy estudiante de aquí —aclaró, pensando interiormente que eso debiera ser algo lógico a esas alturas. Desvió los ojos a un costado, y soltó una pequeña risa torpe a continuación, que era más bochorno que otra cosa, al no tener ninguna historia interesante que relatarle a su compañero—. Sencillamente, tuve las calificaciones para ingresar y pasé el examen de admisión. Un amigo también está inscrito aquí —mencionó, obviando que ese amigo podría considerarse el único que tenía, pero no, no habría que entrar en detalles mundanos—. Además, siempre me ha gustado la literatura —concluyó, con semblante algo más jovial y menos cohibido.

Llegar a la dicha biblioteca era sencillo, subir unos escalones, caminar en línea recta hasta el final de un pasillo usualmente despejado, y doblar. Tan fácil era que creía poder hacerlo con los ojos cerrados, aunque se trataba más de una manera de hablar. La enormidad del sitio les recibió, y particularmente, le era grato observar todos los ejemplares distribuidos en los estantes, y percibir el silencio de la sala. La mayoría de los ejemplares eran técnicos en algún aspecto, pero contaba con la suerte de ser la facultad de humanidades, así que por lo menos abundaban los ensayos históricos. Se preguntó cuál de todas las opciones sería la portada que Tsukiyama ojeó por un instante breve, y regresó a la misma velocidad a la estantería—. No mucho, en realidad, me gusta leer más en casa —continuó, apenas con una leve negación de cabeza. Aunque mantuvo sus ojos fijos por primera vez en los de su interlocutor— . Tsukiyama-san, ¿a usted qué clase de libros le gustan? —quiso saber, tal vez en un arranque de valentía. Pensaba que era un buen tópico de conversación, más en una biblioteca.

No iba a negar que fue una sorpresa recibir un comentario como ése, que podía ser clasificado como un halago. No acostumbrado a oírlos, incluso sus mejillas se podían teñir de bochorno suave—. G-gracias. Usted como alguien aplicado, también —ofreció al finalizar, con torpeza, igual a cuando apenas se habían encontrado en el campus. Era un interesante retroceso—. Es cierto que los kanjis japoneses tienen varios significados. "Ken" puede significar estudio, o pulido; y "Kaneki" quiere decir árbol dorado, pero se escribe con los kanjis de brillante, y Jupiter —recitó, con mayor tranquilidad puesto que esa información se la sabía de memoria. Sólo en ese momento notó que su interlocutor tenía un extraño nombre para ser extranjero. ¿Por qué se había tardado en notarlo?—. Tsukiyama-san... —volvió a llamar, el nombre le empezaba a ser familiar demasiado pronto—. ¿De qué país viene? —era simple curiosidad, esperaba que a su interlocutor no le molestara. Por rangos y acento apostaría a que sería europeo, incluso francés. No fue consciente del ruido que hacían hasta que la bibliotecaria se les acercó, y pidió amablemente que dejaran de hablar. Se sintió especialmente apenado por este hecho, ya que al encontrarse acompañado olvidó totalmente siquiera dedicar un saludo a la mujer al entrar.

Sí, eso estaría bien —asintió, todavía algo abochornado. Obviando cualquier implicación de la frase, e incluso la extraña escena cuando el otro invadió su preciado espacio personal para oler su cuello. Sin embargo, de camino a avanzar hasta la puerta, se detuvo abruptamente, como si en ese momento recordara que no se le ocurría ningún otro lugar a dónde ir. ¡Y se supone que él era el guía! Su propia incompetencia le hacía sentir mal, así que fue con bastante desanimó que levantó la voz otra vez, ahogando un suspiro—. Lo siento, realmente... realmente no tengo ninguna idea de dónde más podríamos ir —confesó, sintiendo el peso de la culpa. Si lo que su compañero era un recorrido por Kamii sea probablemente él la peor persona para guiarlo, más viendo que se trataba de una persona de gustos extravagantes. Se sentía mal comportándose como un chico aburrido tratando de complacer—. Lo único que puedo ofrecer es ir juntos a la cafetería por una merienda, ¿e-eso estaría bien? —ofreció débilmente, rascando con nerviosismo su mejilla. Dioses, ¿qué tanto era capaz de tartamudear? Apenas en ese momento sus pies continuaron moviéndose en dirección a la salida, y luego pasando por la misma esquina y el mismo pasillo generalmente vacío.

Sólo le faltaría caerse de la escalera, pero eso ya todos sabemos, resultaría más que el colmo. Quizá fue exactamente el karma de ese pensamiento, o su semblante ya lo suficientemente sufrido, lo que causó que en medio de eso, cuando iba a abrir la boca para preguntar cuál era el café favorito de su interlocutor, su pie derecho cometió la torpeza de perder el equilibrio al resbalar de uno de los escalones. No, no cayó de bruces al suelo como un programa cómico, su mala suerte no alcanzaba para tanto. Apenas alcanzó a sujetarse del barandal, pero de todas maneras acabó sentado en una posición incómoda, con un leve golpe en la espalda y el repentino esclarecimiento que su pie no había caído precisamente en la posición adecuada. Demonios. Que se lo tragara la tierra, pero todo lo que hizo fue emitir un quejido de dolor. Recordando súbitamente que no estaba solo, y el espectáculo fue presenciado por alguien más, volteó la cabeza y ofreció una sonrisa tímida e incómoda hacia la persona en cuestión—. Yo... eh, lo siento —bajó la cabeza, y se apresuró a hacer ademán de levantarse, fallando en el intento en primer momento. No quería pensar que iba a necesitar ayuda, lo último que alguien querría sería cargar un saco de papas.
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Shuu Tsukiyama el Lun Mayo 18, 2015 12:34 pm

Escuchaba las respuestas del pelinegro con total serenidad, en ningún momento parecía inmutarse como el otro lo hacía, que al parecer era un montón de veces. ¿Acaso no estaría acostumbrado a la compañía? Esto no le molestaba de ninguna manera, en sí lo consideraba más interesante para tratar dada su timidez. —¿Demasiado? Eso es bastante modesto de tu parte siendo que acabas de decirme que entraste por tener notas altas, deberías darme la razón y decir que sí es en efecto excepcional y con orgullo— Se rió un poco ante sus palabras y prosiguió —De todos modos aprecio ese punto de vista tan agradable, el hecho de que me dieras esa respuesta me dice que la institución sí tiene alguno que otro estudiante que sí valga la pena— Era ciertamente divertido que hablara de humildad cuando era quizá una de las personas menos adecuadas para tal clase de discursos. « Lectura, ¿Eh? » Era buena saber que compartían un pasatiempo y eso explicaba también el hecho de que eligiera la biblioteca como el primer sitio el cual mostrarle, ¿Qué clase de cosas le gustaría leer? Se había hecho una idea de que era el tipo de persona al que le gustaba aprender, quizá leía los libros técnicos por placer y no simplemente por el deber de hacerlo, pero de eso no podía estar seguro y al interrumpirlo desgraciadamente no se fijó en el título del ejemplar en el que se encontraba tan envuelto hace rato.

Se sonrió al ver el interés ajeno y más aún cuando él hace unos instantes se había formulado la misma duda, era excelente que uno de los dos sacará el tópico a la luz —¿A mí? Veamos, me gustan varios, creo que es importante no cerrarse el mundo cuando está lleno de opciones— Al parecer el pelimorado disfrutaba de dar frases que si el otro le conociera supiera que no sólo se refería en cuanto a sus gustos en géneros literarios —Pero creo que ésa respuesta realmente no te dice nada— Estaba complacido como si el hecho de estarle hablando fuera un juego de estrategia, aún cuando el otro parecía ser una persona bastante amable e ingenua se divertía bastante cada vez que actuaba como… Él. En realidad las veces en las que solía tener una expresión seria y actuaba de tal manera eran pocas. La mayor parte del tiempo se la pasaba jugando y haciendo ademanes incómodos para el resto de las personas, quizá incluso más de uno haya querido borrarle esa sonrisa tan confianzuda que solía tener dibujada en su rostro. —Me gustan las historias fantásticas, pero no que todo sea color de rosa, generalmente eso no aporta nada bueno al transcurso de la trama, no, esos toques de oscuridad suelen ser lo que les da el sabor, el deseo de seguir leyéndolas hasta finalizarlas— Respondió luego de aquello que bien había parecido una evasión de parte suya —Aunque también están los libros de cocina, ¿O qué hay de la historia de los países? O sobre aquellas criaturas sobrenaturales...— Todo lo había dicho de manera tan apasionada que a su término dio un respiro profundo, satisfecho.  —Si siguiera no podría parar, estoy más interesado en saber lo que tú estabas leyendo hace rato. Al parecer no preste la suficiente atención como para darme cuenta—.

¿Se había sonrojado ante sus palabras? Pero qué reacción más adorable de parte suya y aparte no lo dejo así, le regreso el cumplido cuando creía que realmente no había dicho lo necesario para ello. —Tú nombre es bastante lindo— Y esta vez lo había dicho totalmente en serio, quizá incluso podría notarse los ojos del modelo brillar ante la explicación del chico. Definitivamente el adoraba cuando le enseñaban algo y más cuando era de su interés. Por suerte el nombre completo de Kaneki había resultado tener significados bonitos, ya que no faltaban esos padres desnaturalizados que le ponían a sus hijos nombres que incluso podrían significar “piedra”, no le constaba que existiera un nombre así pero tampoco se daba el lujo de creer que eso no era posible y menos aún en un mundo como en el que habitaba. —Kaneki-kun— Le respondió enseguida luego de que le había mencionado de tal manera, al parecer tenía más dudas y cómo no, era algo gratificante que a pesar de que se veía como alguien bastante introvertido se esforzaba por simpatizar y al menos para él, lo hacía de una manera muy tierna, que en su entorno lo normal era tratar con personas igual de confiadas que él o que por lo menos parecían verse más vividas, que debías de tener cuidado con cada palabra y aún sabiendo que podía relajarse con el chico seguía jugueteando —Je suis de la France— Respondió en su lengua materna sin preocuparse por aclararle qué era lo que había dicho, el otro era alguien listo y eso debía ser suficiente para hacer notar cuál era su nacionalidad, tampoco se molestó en preguntar de dónde era el pelinegro, al igual que acertó en cuanto a que era estudiante quizá sería un poco molesto preguntar también si de verdad éste era su país natal.

Cuando dijo que no tenía idea de a dónde dirigirse ahora el Gourmet ya tenía alguna que otra idea para posibles visitas, pero no se supone que fuera así, después de todo había dejado al otro guiar, además de que así podría conocer más si es que se le había pasado algo por alto. —Está más que bien, Kaneki-kun— Lo alentó para que no se sintiera mal en cuanto a lo sucedido en la biblioteca, después de todo hacer que se sintiera cohibido no era para nada su objetivo aunque a veces lo consiguiera por su manera de ser —No debes culparte, es natural dirigir a alguien al lugar del cual siente que tiene más control, así puede responder más dudas. Fuiste listo al elegirlo, pero lamentablemente la bibliotecaria no parecía estar tan dispuesta como nosotros— Mencionó mientras caminaba siguiendo la dirección del contrario.

El camino parecía que iba a resultar de lo más normal pero oh no, su pequeño compañero que yacía unos momentos caminando cayó, el pelimorado no se rió ni mucho menos, en cuanto le dedicaron aquella sonrisa llena de inseguridades bajó casi corriendo en su rescate, era una buena noticia que él no se cayera en el trayecto también. —Sacré bleu! Kaneki-kun ¿Te encuentras bien?— Notó lo estúpido que había se había escuchado aquella pregunta y se reivindicó —Que tonto soy, por supuesto que no lo estás— Al intentar levantarse y no poder realizar tal acción se dio cuenta que su pie se había torcido un poco, quizá no hubiera sido el daño suficiente como para quebrarlo, esperaba, pero probablemente estaría inflamado. —¿Pero qué dices? No te disculpes por algo así — ¿Hasta dónde podía llegar el chico para no sentir que estaba siendo una molestia? Al parecer no estaban viendo la misma situación aquellos dos. —Esto dejará la visita a la cafetería para después— Le sonrió y sin pedirle alguna clase de permiso le cargó en brazos como si de una princesa se tratará sin pensar siquiera que se encontraban aún en el colegio y quizá eso podría malinterpretarse. —Te llevaré a la enfermería…— Claro que también podría llevarlo a un hospital de verdad pero eso tomaría más tiempo cuando de no ser algo grave aquí podrían solucionarlo ya.

Recorría varios pasillos para llevarle a su nuevo destino, ni siquiera se molestó en preguntarle dónde estaba puesto que recordaba que había pasado por allí antes, además que de equivocarse suponía que éste le corregiría. —Eres bastante ligero, ¿Sabes?— Realmente no pesaba tanto y tampoco se esperaba que lo hiciera, se podría decir que tal hecho era una suerte para ambos o de otra forma quizá el modelo también tendría que llegar a que lo trataran por andar cargando al pelinegro por el campus, la escena resulta un tanto tragicómica de imaginar que sucediera. —Lo conseguimos— Dijo al llegar al lugar y al estar terriblemente cercas de él y en aquella posición al voltear para dedicarle una sonrisa bien parecería que iba a besarle, quizá los otros alumnos al verlos pasar hayan pensado que esa no era una escena necesariamente imposible. —Calmato, calmato— Acostó delicadamente al pelinegro en una de las camillas vacías que allí tenían, esperando que se apareciera la supuesta enfermera o doctor de la institución. También había que recalcar que pasó del francés al italiano en un tris por tras y además todo el momento le había estado hablando en japonés a Kaneki, eso era algo que disfrutaba y no sólo porque los dominara, encontraba bastante estético decir algunas palabras sueltas en otros idiomas. —¿Será su hora descanso?— Una expresión de molestia se se vio reflejada unos instantes en su rostro hacía la puerta por la que habían entrado, haciendo ver que le desesperaba que no estaban allí para atenderlos, que algo así le sucediera en su compañía y que no hubiera sido causado por el mismo Tsukiyama era algo simplemente inaceptable. —¿Prefieres que te lleve a un hospital de verdad? o… ¿Quieres que yo intente curarte?— Posiblemente eso sonaba como una broma, pero luego se percataría que iba enserio cuando se acercó hacía el pie que se había lastimado el chico y le quitó su calzado y calcetín para observarlo fijamente, parecía estarlo analizarlo, no era un doctor pero no dudaba que había leído alguno que otro libro que por lo menos le enseñara a tratar algún desliz como ese «Pero sería mejor que llegará alguien profesional… ¿O no? » Casi sentía que se iba a sonreír y perder su compostura, tenía a un pequeño corderito herido en un lugar solo y llenó de objetos puntiagudos, era una lástima que no fuera una cocina.


Última edición por Shuu Tsukiyama el Miér Nov 02, 2016 10:30 am, editado 1 vez
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Ken Kaneki el Mar Jun 30, 2015 7:04 am

Francamente, a veces detestaba todas sus reacciones fuera de lugar. Es decir, siempre le daba la impresión que su tono de voz era demasiado bajo, o al hablar no se escucharía. Quizá por eso era tan sencillo para las otras personas hacer como si él no existiera, no es que quisiera echarles la culpa, si era producto de su propia incapacidad social. En cambio, si se comparaba con Tsukiyama-san, parecía que para el mayor resultaba todo lo contrario. Es decir, nada parecía no llamar la atención sobre ese sujeto, empezando por su estatura superior a la media, e incluso la ropa y hasta el color de cabello resultaban llamativos a la vista. Entonces, de cierta manera, no entendía por qué el otro se molestaba en mostrarle amabilidad, quizá era mera cortesía, al igual que era casualidad que le hablara sólo por ser el primero a la vista para preguntarle de direcciones. Incluso teniendo aquello en mente, no pudo evitar sonreír con visible pena cuando el mayor le rebatió sus impresiones sobre la misma universidad de Kamii. Se sentía ciertamente extraño ser elogiado por alguien, así que tan sólo asintió con la cabeza y murmuró un leve "gracias" que por seguro ni siquiera fue oído.

Al menos, se había armado de valor para preguntar a su interlocutor sobre su preferencias en literatura, de alguna manera, presentía por el semblante sofisticado ajeno que compartirían el gusto por la lectura. Y por encontrarse precisamente en ese lugar, la biblioteca, era imposible no relacionarlo con el tema que hablarían en algún momento. Escuchó la primera respuesta con atención, como asintiendo obedientemente en entendimiento. Aunque fuera una respuesta bastante vaga, era capaz de hallarle sentido—. Bien, dicen que ser de mente abierta es importante —aportó, como una especie de comentario aparte. Hizo nota mental de todo lo que le pareció interesante, historias fantásticas con un toque de oscuridad, ¡se escuchaba tan poético dicho de esa manera! Entendía perfectamente por qué Tsukiyama parecía actuar ligeramente más apasionado con el tema, incluso mencionando una preferencia por libros de cocina. De alguna manera, conocer aquello del otro lo hizo sentirse menos cohibido en su presencia, al menos mientras bordearan ese tema—. ¡Sé de lo que habla! En una historia es importante sumergirse en la trama, incluso lo suficiente para sentir desde el punto de vista del autor. Entender lo que éste quiso trasmitirnos —se tomó un momento para hablar, con los ojos brillantes. Antes de suavizar su entusiasmo un poco y deparar en que debía de responder la última pregunta formulada, también—. Y el libro que estaba leyendo en el campus es Historia del siglo veinte por un historiador de nombre Eric Hobsbawm. Tiene... un punto de vista bastante particular sobre las estrategias de mercado, el socialismo y el capitalismo —explicó, con algo de torpeza. No quería aburrir a su interlocutor con detalles técnicos. Al menos, ya lo había leído completo y sólo necesitaba repasar ciertos puntos históricos para el examen. Eso lo tranquilizaba en algún grado.

Inevitablemente la charla continuaba, aunque sus mejillas se hubieran teñido de un carmín suave al escuchar por parte del otro que se veía como alguien aplicado. Por supuesto, precisamente no ayudó a mejorar la situación que Tsukiyama mencionara que su nombre era lindo también. En realidad, él lo consideraba con significado bastante simples, incluso había una locación famosa similar a su apellido, pero no negaría que se sentía bien sencillamente recibir palabras amables—. ¿Y el suyo tiene un significado también, Tsukiyama-san? —pidió inmediatamente después, considerando un verdadero logro no tartamudear al pronunciar la pregunta. ¡Y era francés! Eso explicaba a la perfección el aire europeo del ajeno, y el acento al hablar. Casi debía ser idiota por no notarlo antes. De hecho, relacionó aquello con lo que había escuchado sobre los libros de cocina y no pudo evitar que una palabra se formara en su cabeza: Gourmet. Al menos, la cocina francesa tenía fama por su exquisitez, y eso calzaba perfectamente con el mayor. Sonrió para sí mismo ante su pequeño descubrimiento, satisfecho. Pero su felicidad momentánea se opacó como la bibliotecaria les indicó que se largaran de la preciada biblioteca, porque hacían mucho ruido, aparentemente.

De inmediato se sintió incompetente, por su propia incapacidad de pensar algún sitio mejor al que ir a continuación. No tuvo más opción que disculparse con su compañero, y ofrecerle dirigirse a la cafetería para posiblemente merendar algo y matar tiempo—. M-muchas gracias por su comprensión. Y asumo que es mi culpa, nunca me habían echado de la biblioteca antes, debí notar si acaso hacíamos demasiado escándalo —le ofreció una sonrisa pequeña al final, como una especie de broma. La bibliotecaria sólo cumplía con su trabajo, después de todo. Y Tsukiyama no había entrado a la biblioteca antes, sería imposible que él supiera la extensión de las normas. Hasta ese momento, todo parecía marchar bien. De no haber sido porque tropezó en un escalón a mitad de la escalera, mientras descendían, y tuvo la desdicha de doblarse levemente el tobillo al no pisar bien. Además de eso, se había golpeado la espalda con el material rígido de los escalones, e incluso emitió un pequeño quejido de dolor. Sin embargo, lo peor fue la realización repentina de que había tropezado en frente de alguien. Y que ese alguien se había dirigido de inmediato a socorrerlo, preguntándole si se encontraba bien—. Yo... ehsí, sí estaba bien, pero debió interrumpirse al tiempo que el mayor corregía su propia frase. Todavía le debió dirigir una sonrisa apenada—. S-sólo me torcí un poco el tobillo, no tiene que preocuparse por eso —declaró, con vergüenza visible. Se debía de ver bastante patético allí, sentado incómodamente en la escalera y sin ser capaz de ponerse de pie por sí mismo.

Lo que no se esperaba era que Tsukiyama, quien se encontraba inclinado a su lado, de un momento a otro literalmente lo levantara del suelo, en brazos tal cual se tratase de una damisela en peligro. Su primera reacción fue parpadear, sorprendido, y retorcerse un poco en incomodidad, por la súbita impresión que iba a caer—. ¡T-Tsukiyama-san, no tiene que cargarme para llevarme a la enfermería! —soltó, su voz tiñéndose con una pizca de pánico, que desapareció conforme daba paso al bochorno—. P-puedo caminar por mi cuenta, en verdad no es necesario... —necesitó aclarar, pero su tono distaba mucho de escucharse autoritario, en especial cuando sus mejillas ya se habían ruborizado una vez más. ¡Había estudiantes alrededor que los miraban! Sentía que sus mejillas se calentaban cada vez más, al punto que deseó poder hacerse un ovillo y ocultar el rostro en el pecho del extranjero, aunque posiblemente eso se vería peor a como estaban. Una vez se resignó, permaneció en silencio mientras era llevado en dirección a la enfermería, ni siquiera cuestionándose cómo el otro conocía su ubicación. Tosió un poco al escuchar el comentario de ser "ligero"—. ¿E-eso cree? Supongo que debo alimentarme más, jaja... —su risa dejaba bastante que desear en ese momento.

Decidió no pensar en la sospechosa cercanía de sus rostros al momento que llegaron a la enfermería de una vez por todas, no quería estar imaginándose cosas extrañas. Fue depositado con cuidado en la camilla disponible, y lo menos que podía hacer era agradecer la disposición ajena, armándose de valor para mirar a los ojos violáceos de su interlocutor una vez más—. Muchas gracias, Tsukiyama-san. Es muy amable por ayudarme —dijo, no sin cierta vergüenza que permanecía, pero con una sonrisa más serena y amplia. Ya podía relajarse en ese lugar, y como comentó en voz alta el otro, esperar a que la enfermera o alguien se dignase a aparecer. Él estaría perfectamente allí si tan sólo tuviera un libro a mano, olvidándose por un instante breve del examen al que debía asistir. Se tomó el tiempo para observar los alrededor de la enfermería, al menos los utensilios que tenían disponibles sobre el mesón blanco a un costado, hasta que la voz conocida del estudiante extranjero lo devolvió a la realidad. La pregunta lo descolocó un poco, pero negó levemente con la cabeza ante la primera opción—. Un hospital sería demasiado, probablemente sólo necesite hielo —acotó, con serenidad, justo antes de que el otro le arrancara el zapato y el calcetín para observar la gravedad del golpe. De haber sido otra situación, de sorpresa hubiera soltado un pequeño chillido agudo, ¡y daba gracias a los dioses por no ser cosquilloso! Soltó un pequeño suspiro, y señaló un congelador de tamaño estándar ubicado convenientemente en el suelo a distancia de ellos—. Allí debe haber gen congelado, eso ayudaría a bajar la inflamación —informó, y apenas entonces se tomó el tiempo de dar un vistazo a su tobillo descubierto.

Hizo una mueca de dolor al ver el color rojo de su piel, y pensó que tal necesitaría además un vendaje al finalizar el día, pero primero lo primero. No debía descartar la posibilidad de que la enfermera apareciera en algún momento—. Y, Tsukiyama-san, ¿a qué se dedica? —la preguntaba necesitaba ser formulada en algún momento, y apenas el silencio incómodo amenazó con cernirse sobre ellos, no veo otra oportunidad que ésa. Se imaginaba que el hombre era un estudiante, justo como él, quizá de intercambio, lo que explicaría su estancia en Japón. Y no logró evitar que la palabra "Gourmet" acudiera en su cabeza para denominarlo de nuevo.
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Mensaje por Shuu Tsukiyama el Vie Jul 17, 2015 1:35 pm

Un alivió, no, no un alivio dado que realmente no le preocupaba, fue más bien un regalo aquellas palabras sobre que estaba de acuerdo en cuanto a que cerrarse no estaba bien, y claro que no, ¿Cuántas personas hasta ahora se habrán perdido de las maravillas que les rodean por los prejuicios? Sea desde probar un bocado hasta en lo que se refiere en qué creer. El chico decía aquello pero realmente no parecía una persona que fuera por la vida arriesgándose, de ser así su personalidad sería más... Efusiva ¿Quizá? Quién sabe, hasta podría tener un carácter menos agradable si los acontecimientos incorrectos se le presentarán. De todos maneras estaba claro que él sólo se refería a la lectura y por como hablaba de ella podría decirse que era algo así como su pasión o por lo menos algo que le gustaba mucho. ¡Definitivamente eso era algo que le encantaba de los Japoneses! Siempre eran tan aplicados o si no al menos lo fingían bastante bien. Era una suerte que la persona que había seleccionado al azar había resultado tan agradable, sólo se había limitado a escucharle, quería ser cortés con el muchacho. —Mi nombre verdadero es un secreto. —Guiñó un ojo al pelinegro luego de esas palabras, realmente no había tenido mucho caso mencionar eso si no iba a contarle toda la historia, pero le encantaba hacer las conversaciones más “interactivas”, por lo que aquello sólo era un aditivo a su explicación. —¡Pero ni mucho menos creas que el que te he dado es falso! Es verdad, puede que no sea el que progenitores me pusieron, pero es el que yo he elegido. —Hizo varios ademanes con las manos explayándose, a veces sus poses corporales te hacían creer que había alguien con una cámara listo para fotografiarlo por lo ensayadas que se veían. —Veamos… Tsukiyama significa “montaña de la luna”, conformado por los kanjis “mes” y “montaña”, mientras que Shuu significa “práctica, estudio y colección”, aunque cuando lo escribes vendría a decir “aprendizaje”. —Respondió seguido de una sonrisa ladina para el contrario, claramente el pelimorado estaba fascinado de tener un nombre así sin necesidad de tener aquella nacionalidad.

No había hecho caso a sus peticiones mientras lo llevaba en brazos, posiblemente sólo estaría siendo educado al decir que podía caminar por sí mismo, además de que al Gourmet no le molestaba en lo absoluto, ni siquiera los comentarios que podía escuchar a lo lejos, estaba más que acostumbrado al público y que la gente hablara cosas suyas ya fueran buenas o malas que ya le daba igual y lo hacía notar en prácticamente casi todos los ámbitos de su vida, pero eso sí, se exigía bastante a sí mismo, le gustaba dar lo mejor de sí y en esa situación tan peculiar no iba a ser la excepción. —Quizá, y quizá también un poco de práctica. —No le especificó a qué se refería cuando menciono esa palabra, pero en la cabeza de él rondaban las ideas de lo fantástico que sería transformar a alguien con un cuerpo tan débil en alguien fuerte, incluso podría enseñarle algunos movimientos para defensa personal, eso sería bastante entretenido.

Quizá la persona que estaba encargada no tardaría demasiado, después de todo ellos acababan de llegar y no podían saber a qué horas se fue la otra, quizá si fuera un alumno que se la mantuviera en ese lugar podría saber. Pero no había ninguna nota o algo que avisara que había ido a comer o similar, quizá solamente le había surgido un asunto que podía hacerse rápido y dado que no estaba familiarizado con la escuela no podía saber cómo se manejaban, por lo menos el otro había dicho que no era tan grave como para que fuesen a un hospital. —¿Aquí? —Señaló el lugar y sin esperar por su afirmación lo abrió para descubrir que en efecto el lugar era el indicado, era sumamente entretenido esto, como si estuviera jugando al doctor, pero por supuesto que eso no se lo iba a decir al otro, dentro de su problemática personalidad podía intentar calmar varios comentarios que estarían fuera de lugar y que quizá sólo le traerían más pesar al chico que yacía lastimado. Llegó a preguntarse incluso si el moreno hubiera tenido problemas en algún momento de su vida escolar con aquel cuerpo tan frágil que poseía, porque los abusones no podían faltar no importa en cuál país estuvieras. Se dirigió nuevamente hacia la zona afectada y con cuidado colocó aquella simpática bolsita, no sin antes advertirle que ya iba a hacerlo. —¿Cómo lo sientes? —Preguntó a pesar de la respuesta lógica y quizá “grosera” sería; “congelado”, pero por su manera de ser pensaba que realmente se ahorraría aquello y le contaría de verdad si prefería que mejor hiciera alguna otra cosa, quizá ponerle un ungüento, aunque eso podría ser luego de que se desinflamara.

A pesar de la situación pensaba que el tema se iba a dirigir a la lesión por la que el otro estaba padeciendo, incluso su mirada inevitablemente se distraía hacia revisar el lugar y los utensilios que estaban a la mano, bastante inocentes a comparación de lo que se podría encontrar en un hospital de verdad pero no se podía esperar tanto para un lugar el cual ése no era su tópico, ni siquiera en estaban en la parte donde las personas que estudiaban medicina. Uno de esos estudiantes habría resultado muy útil en esos momentos. —Actualmente estoy en Japón para estudiar en la universidad, pero como puedes adivinar no es ésta… —Iba a detenerse allí y dejarlo, pero le causaba curiosidad que si el otro lo conocía, quién sabe, una revista, anunció, quizá cuando fue a comprar ropa. Aparte de que la conversación no debía detenerse, ¡Menos ahora! Por lo menos en la biblioteca podían tomar los libros o en el comedor además de la charla podrían probar las cosas que tendrían allí… Aunque probablemente se lo tomaría como trabajo y lo calificaría, pero ese no era el asunto ahora. —También digamos que tengo dos trabajos… Dime, ¿Realmente no te parece haberme visto en alguna parte? ¿No te parece familiar mi rostro? —Preguntó con entusiasmo pero sin perder su compostura, unos segundos pudieron haber pasado en silencio y sin embargo fueron relativos para el joven de cabellos morados que sin contenerse estaba apunto de darle toda la información hasta que entro una jovencita que inmediatamente se disculpó al sentir que interrumpió algo. —Disculpen, vine a entregarle esto a la enfermera… Pero parece no estar… Y yo… —Miraba a ambos chicos cuando tomaba el coraje, pero la mayor parte del tiempo estaba observando las cosas que le habían pedido traer, hasta que familiarizo el sujeto de la portada de la revista con el que se encontraba al lado del chico con la lesión. —¡T-tú eres el sujeto de la portada! —Su tono fue demasiado alto, se avergonzó al instante y no hizo más que dejarle a él las cosas; una bebida, carpetas que parecían contener información importante y la dichosa revista.

La escena había sido efímera y cómica que no pudo evitar soltar una pequeña risa, incluso cubrió su boca con la mano de manera sutil. Esa pequeña introducción en respecto a lo que él hacía había sido perfecta, enserio, y para que aquella joven hubiera llegado podía suponer que la encargada no tardaba sino no tendría sentido llevar la bebida allí. —Eso fue adorable, ¿No crees? —Hizo aquel comentario sin esperar una respuesta y continúo con total calma —Así es, puede decirse que soy un “personaje público”. Trabajo como Gourmet o degustador, como gustes decirle, y también soy modelo. —No podía negar que a veces introducirse a sí mismo era interesante, algunas personas actúan de maneras inesperadas cuando lo sabían. —¿Kaneki-kun, gustas un poco? —La pregunta había sido en modo de broma dado que al parecer le habían dado una responsabilidad que no había pedido en ningún momento. —¿Te he sorprendido? —Por un momento casi había olvidado que era lo que hacían en el lugar y más cuando él había tomado un banquillo para sentarse al lado de la camilla en la que estaba Kaneki, inclusive le paso la revista sin siquiera darle un vistazo antes para asegurarse si lo que decían de él era en efecto cosas buenas.
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Ken Kaneki el Vie Abr 29, 2016 10:49 am

¿Acaso era su suerte particularmente mala en ese día? Usualmente a él no le gustaba culpar a cosas triviales como la suerte para explicar su vida, pero en ocasiones como ésas, no podía pensar en cualquier otra excusa posible. El primer hecho era que no había dormido lo suficiente la noche anterior (y era enteramente su culpa, no podía negarlo) y la taza de café que se molestó en adquirir tenía sabor a agua hervida. Eso era mala suerte. Pero que una presencia como Tsukiyama-san hubiera reparado en el pobre y olvidado chico que lee en una mesa, debería ser considerado como un acontecimiento. Él mismo también se estaba preguntando qué tenía de especial para llamar la atención de una persona tan extrovertida y elegante, que se destacaba demasiado en la multitud, como un modelo de verdad. Por supuesto, hacer de "guía" por la universidad era una tarea simple, que incluso alguien como él podía desempeñar. Excepto que no, o no lo suficientemente bien. Podía decirse que estaba demasiado absorto en la conversación con el otro para notar que estaban haciendo mucho ruido en la biblioteca, y acabaron pagándolo cuando los echaron de una vez de allí. Eso le supo bastante mal.

Principalmente porque llegó a disfrutar de la breve plática. No todos los días podía encontrarse con alguien igual de apasionado por la lectura que él, a pesar de que tenía el presentimiento que el mayor era una persona apasionada por muchas cosas, de todas maneras resultaba en una experiencia agradable compartir los gustos propios y recibir tal nivel de retro-alimentación. Incluso si se trataba de sólo cosas simples, como hojas de papel impresas en tinta. No importaba, porque el sentimiento seguía allí. Tenía la intención de comentar que los kanjis que había elegido para formular su propio nombre eran bellos, también, y resultaba más admirable que lo hubiera hecho a consciencia, y no se trataba sólo de una coincidencia como lo eran los nombres de nacimiento. Sin embargo, ahí estaba la mala suerte, esperando para actuar: todo el tiempo que le tomó dejar su caparazón inicial y sentirse un tanto menos cohibido se fue a la basura, pues había sufrido de un tropezón bastante patético desde las escalera que salían del edificio. Quería que se lo tragara la tierra, pero en su lugar, recibió un golpe contundente en la espalda y la preocupante sensación de que su tobillo se había doblado.

De verdad hubiera esperado que la reunión acabara allí, porque simplemente lo había arruinado cayéndose por la escalera justo mientras hablaban. Pero la reacción de Tsukiyama-san había sido completamente diferente a lo esperado, quizá un poco demasiado exagerada para para la situación. Porque procedió a cargarlo en brazos, justo como un galante caballero, y no resultaría tan malo ni bochornoso, pero la universidad era una institución pública, y rápidamente se había hecho con un grupo pequeño de miradas indiscretas pertenecientes al mismo alumnado. Era como estar en una especie de cuento de hadas-cómico, al menos y gracias a los dioses no estaba usando un vestido, porque entonces ya resultaría más patético de lo usual. Dejó de pensar cuando notó que nada más estaba desvariando, mientras el otro estaba haciendo algo de utilidad e iba de camino a la enfermería, no podía evitar sentirse mal por ser (literalmente) una carga, pero a la vez se sentía agradable ser tratado con tanta amabilidad—. Nunca he sido bueno en los deportes, siempre he preferido los libros —comentó en voz alta, como si aquella situación fuese justo el instante perfecto para confesarse, incluso si se trataba algo tan dolorosamente obvio que era más fácil de deducir fijándose en su apariencia—. Quizá usted... ¿podría ayudarme con eso en el futuro? —se trataba de una petición silenciosa, y apostaría a que de no ser porque sus cabezas estaban a una poca distancia, su comentario podría pasar desapercibido como otro silencio tímido.

Lamentablemente, se dio cuenta de lo que acababa de pedir indiscretamente apenas unos cinco segundos después de decirlo—. ¡N-no! No me haga caso, acaba de ser una tontería —tuvo que regañarse mentalmente por eso, dado que tenía un tobillo doblado, ni siquiera podía caminar por si mismo, y lo estaban cargando, ¿cómo esperaba hacer una petición así y no recibir una respuesta negativa? O al menos una mirada de suma extrañeza, sí, eso era aceptable. Afortunadamente, llegaron al lugar de la enfermería y fue depositado con la delicadeza de una pluma sobre la camilla. Todo lo que restaba era esperar a que la enfermera hiciera aparición allí, o adelantar trabajo y bajar la inflamación de su pie: la segunda opción sin duda resultaba más eficiente. Era conveniente que todos los implementos necesarios para tratar una torcedura estaban allí, no demasiado escondidos. No pudo evitar un escalofrío al contacto del gel congelado sobre la piel de su tobillo, pero de todas maneras resultaba en un alivio evidente—. Se siente mejor ahora. De verdad muchas gracias, Tsukiyama-san —pronunció con voz suave en respuesta a la pregunta del otro, embozando una sonrisa amigable en su dirección. Iba a admitir que luego de toda la conmoción, era agradable que el otro no se hubiera marchado y haberlo dejado nada más como un cachorrito herido, pese a que no tenía ninguna responsabilidad con su persona. Incluso le estaba ayudando y le hacía compañía. Tenía que tratarse de un buen sujeto. Estaba feliz de haber conocido a alguien así.

Visto desde esa manera, incluso caerse patéticamente de las escaleras no se sentía tan mal como para mortificarlo permanentemente, para diferir de lo que usualmente pasaría. Trató de continuar la charla con una pregunta discreta, dado que en la enfermería no tenían mucho más que hacer que hacer o de qué hablar además de un tobillo torcido. Asintió con la cabeza al escucharlo, prestando absoluta atención como el sólo hecho de verlo gesticular fuera fascinante—. ¿Y qué carrera vino a estudiar? —quiso saber, encontrando medianamente entretenido que se tratara técnicamente de un estudiante extranjero, a pesar de que no fuese uno de allí, la universidad de Kamii. Volvió a prestarle atención cuando el otro continuó luego de una pausa breve, y nuevamente quedó sorprendido, ¿dos trabajos además de estudiar? Eso tenía que ser aplicado. A pesar de que su siguiente pregunta lo había desconcertado un poco, haciendo que se incorporara en la camilla a detallar más a fondo los rasgos de su compañero, quien parecía ligeramente ansioso por la respuesta—. Oh, no, no creo haberlo haberlo visto nunca... ¿acaso debería? Sentía una mezcla de curiosidad y culpa en ese momento, sin dejar de verse extrañado, ya que prácticamente nunca levantaba la nariz de un libro, y no sería del todo una sorpresa que Tsukiyama-san fuese un modelo de revista que él ni siquiera conociera. Era una posibilidad que consideró graciosa.

Pero dentro de todo, no se esperaba que realmente fuese así. Ni siquiera dijo una palabra, la muchacha había interrumpido y retirado de la escena con la misma velocidad nerviosa, lo que era gracioso, porque ellos eran los extranjeros allí. Sin embargo, la única reacción de su parte fue casi atragantarse con su propia saliva al escuchar a la chica decir "¡Es el sujeto de la portada!" para referirse a su compañero. Probablemente su boca se había abierto para soltar un "Oh" que nunca salió, y no pensó en nada coherente hasta que la risa posterior del sujeto en cuestión lo regresó de su asombro, y milagrosamente parecía haber recuperado capacidad para el habla. Suponía que eso explicaba perfectamente la apariencia extravagante y elegante de su interlocutor, sin lugar a dudas—. Cuando lo vi por primera vez pensé que parecía un modelo... —admitió en relativa voz baja, con algo de bochorno mal disimulado. Era mucho más abrumador estar con un "famoso", como la leve vergüenza de no haberlo notado antes, ¿vivía bajo una roca o qué?—. ¡Pienso que es impresionante, Tsukiyama-san! Entonces Shuu Tsukiyama es su nombre artístico al venir a Japón, ¿no? —seguramente su entusiasmo levemente justificado resultaba gracioso, especialmente dado su timidez casi permanente—. El trabajo de Gourmet es fascinante, también, ¿en qué área se especializa? —pidió, todavía con el entusiasmo de un escolar preguntándole cosas a un maestro. Había leído sobre ese oficio en libros, evidentemente. Sostuvo la revista que le fue pasada, sin siquiera dar más de un vistazo superficial a la portada y el índice de contenidos, por si hallaba un artículo interesante allí.

Afortunadamente, la visita de la muchacha parecía ser un preludio para la llegada de la enfermera. A pesar de que a esa altura ya ni siquiera le dolía el tobillo, y probablemente el gel congelado hubiera hecho un trabajo eficiente reduciendo la inflamación del tejido. Así que cuando la mujer mayor llegó, quedaron súbitamente en silencio al tiempo que la señora en cuestión sólo les dirigía una mirada superficial en compañía de una mueca. A continuación, bruscamente preguntar por qué estaban allí, como si él recostado en la camilla no fuese explicación suficiente—. B-bueno, creo que me torcí el tobillo en la escalera... —ofreció de explicación vaga, y hubiese agregado el detalle que Tsukiyama-san fue su escolta, pero no tuvo tiempo de hacerlo, pues la enfermera se acercó directamente a tomar su piel, sujetándolo y moviéndolo en ángulos diferentes como para comprobar con sus muecas de dolor la gravedad del daño. No era muy amable de su parte, pero no se quejó: era su trabajo, después de todo, y él sólo un chico tonto que resbaló un escalón. Finalmente su veredicto fue que necesitaba reposo, y un vendaje de tela para mantener el pie en su lugar.
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Shuu Tsukiyama el Jue Nov 03, 2016 11:38 am

Era ligero, y eso no debería de ser una sorpresa ya una vez habiendo ubicado su tipo de cuerpo. No tenía nada de qué quejarse puesto que le hacía más sencilla aquella tarea de socorrerlo en su apuro, fue más extraordinario escuchar en efecto las palabras que él deseaba ya de manera inconsciente—. ¿Ayudarte con "eso", dices? —por dentro se sentía que había ganado un premio de consolación por acudir a esa escuela que francamente no tenía nada de interesante, bueno, quizá no de consolación ya que debía admitir que el chico tenía algo que lo atraía demasiado, simplemente aún no sabía qué. Pero la agradable (o desagradable) noticia aquí, era que seguía sin creer tuviera lo suficiente como para llenar su insaciable búsqueda por aquella comida Gourmet que tanto deseaba, es decir; el chico era 100% sacrificable a sus ojos—. ¿Te refieres específicamente a los deportes? ¿O es que acaso también te interesa una rutina de entrenamiento? Es bastante osado que me pidas eso en una situación como está, ¿sabías? —le dirigió una sonrisa juguetona en su dirección en cuanto comenzó a negar su petición, desviar la vista casi hacía que él se chocará contra alguien, afortunadamente los demás sí estaban prestando atención o aquello hubiera sido un momento muy cómico y vaya que le arruinaría la escena—. ¡Es por eso que me ha encantado! ¡Ah! Kaneki-kun~, no tienes porque retractarte, estoy más que halagado de que me lo pidas y estaré más complacido si efectivamente me dejas ayudarte —apenas se conocían, ¿no es así? En verdad parecía que no sólo el pelimorado, sino que también el pelinegro ya se había tomado muchas confianzas de golpe, ¿quién se creía? Al menos se había retractado, aunque eso le hacía sentir que la caza había tomado un retroceso. No importa, no importa ya nada de eso. Cada vez era todo más y más sencillo que era hasta ridículo, el chico por si mismo ya había entrado a la boca del lobo y por supuesto que el lobo no le iba a advertir que eso era incorrecto.

Una vez acomodados ambos en la enfermería había comenzado una nueva charla que tomaba la amenazadora dirección de ir dirigida a su persona, tenía cierta culpa de aquello en parte por haberse emocionado. No le quedaba más que contestar y de alguna forma luego llevar aquello nuevamente a la dirección correcta—. Vine a estudiar Bienestar Social, de Ciencias Humanas —aclaró su duda, pero en lugar de seguir con el protocolo que ya tenía planeado, decidió curiosear un poco más, tan sólo un poco. Seria interesante saber si en esa parte del mundo era popular, y si acaso lo era, ¿lo seria con gente del tipo de Kaneki?— ¿Así que no tienes ni idea? Hm... Eso me pone un poco triste —y sí lo sentía—, supongo que eso tan sólo significa que debo de poner un esfuerzo extra —rápidamente cambio su desanimó por una actitud retadora hacía sí mismo, una nueva meta (además de comerse al chico con el que estaba conversando tan alegremente en esos instantes) seria la de lograr que incluso personas recatadas: apartadas de la mercadotecnia nociva del mundo, justo como aquél, supieran de su existencia... O esos eran sus pensamientos de superación hasta que llegaron dos señoritas que tenían todo el derecho de interrumpir, y que efectivamente lo hicieron, no es como si se encontrarán en una junta después de todo. Aliviado su ego no era sinónimo de que podría relajarse si su compañero no lo había ubicado a las primeras, pero no admitir que su comentario le parecía entre divertido y adorable no era sano, se rió un poco—. Ah, eso me ha quitado un poco el peso de encima, pero, decir que parezco un modelo. Me interesaría saber cuál es tu definición de ello, acaso es... ¿Atractivo? —lo sabía, pero había notado que se sentía apenado al haber dicho tal cosa y no pudo evitar no seguir con ello, ¿qué acaso así eran todos los japoneses? Non, non, of course not. Recordar a algunos "amigos" que ya había hecho por allí le hacían notar que ese nivel no se encontraba así nada más, un error suyo el generalizarlo tan drásticamente—. Mercy, Kaneki-kun. En parte estás en lo correcto y en parte no, he adoptado ese nombre ya más que de forma artística, y me especializo en... —paró, casi iba a decir de manera natural que disfrutaba de una actividad ilegal (y quizá un tanto enferma) como lo es el canibalismo—: Vinos —luego de una sospechosa pausa mencionó lo primero que cruzo por su mente, no era mentira, pero era irónico ya que si tomaba demasiado de tales su estado era deplorable.

La conversación se había tornado en un preguntas y respuestas, era como si el modelo hubiera llegado a la escuela a dar una conferencia sobre qué era lo que hacía, sólo que no era una conferencia y sólo estaba allí con un pequeño corderito herido. De hecho, dar una conferencia en una institución así no sería mala idea si se lo pensaba, claro que su público tendría que ser más amplio que algo tan personal como lo que estaba teniendo en esos instantes. No le molestaba en absoluto que sus planes de cambiar la conversación se vieran opacados al percibir el entusiasmo ajeno. El tiempo era ameno hasta que llegó por fin la trabajadora encargada, o al menos eso parecía debido a que traía un uniforme, no tan impecable como lo era en un hospital verdadero, pero sí lo suficiente como para poder distinguirla. Callado, observó cómo la mujer en cuestión usaba movimientos propios de una luchadora de sumo, en pocas palabras: No era delicada. Eso no debía de ser extraño, bien dicen que cuando te acostumbras a tu trabajo le comienzas a perder el miedo a que tal cosa no salga de una manera agradable, de tanta practica sabes que eso que estás haciendo quizá podría ser molesta pero no letal. Lo sabía y sin embargo le recorría un sentimiento de desagrado hacía la tercera, no quería que lastimaran a su alimento antes de tiempo, era su atracción principal para la noche que ya estaba fijando mentalmente: ¡Podía verlo! El momento en que sus tripas abandonaran su cuerpo de una manera brutal y placentera, éstas se desparramaran por todas las partes del salón, cubriendo las paredes (a propósito blancas) de color rojo. ¿Qué podía decir? No era muy dado a seguir la regla de "no juegues con tu comida"—. Ma'am, ¿no es nada grave? —la mujer volteo a ver al pelimorado con fatiga, como si estuviera ya muy cansada del mundo, eso significaba que tendría que cambiar un poco la manera de formular sus dudas, ser más asertivo—. Sé que yo no soy el de la herida, eso está claro... Pero deberá comprender que me pondría muy triste si algo le pasase a mi muy querido protegido —platicaba de manera suave mientras acercaba peligrosamente su rostro al del pelinegro, inclinándose lentamente hasta que llegó. Invadía su espacio vital a niveles inimaginados, ya podría considerarse verdadero acoso sexual para ese punto. Era evidente ya la forma en la que iba a proceder, ¿cámara lenta o cámara rápida? Podría pasar en segundos y verse como si fuera muy despacio o a la inversa, ¿qué sería lo que el pelinegro estaría experimentado de esa acción repentina en la cual no podía hacer nada al respecto para evitarlo? Los labios del Gourmet hicieron contacto con los del contrario. Eran suaves y la expresión ajena le decía que probablemente tendría una experiencia nula, ¿debía de sentirse complacido por esa noticia? Sí se sentía así, estaba completamente embelesado por pensar en esa posibilidad más la forma sumamente adorable de ser del chico. No había acabado, se sonrió ligeramente sin despegarse de él y cerró sus ojos olvidando que tenían público, lo que había comenzado como una idea de robarle un pequeño beso que sería sumamente inofensivo rayando en lo inocente estaba cambiando de dirección, ya no lo pensaba hacer para hacer que su preocupación sonase como la de una pareja, ahora iba actuar completamente como una y seguro que eso haría se sobrepasase. La mano diestra detuvo cualquier movimiento de las manos de Kaneki, no estaba haciendo nada especial más que poner ésta encima de las suyas, sólo con eso era una forma de hacerle saber que quería evitar pudiera hacer algún movimiento equivocado en caso de reaccionar y ponerle fin a lo que estaba sucediendo, mientras, la mano siniestra estaba ahora apoyada en la colcha de la camilla para detenerse. Sus movimientos fueron bastante controlados dentro de lo que cabía, incluso podría decirse que lo estaba besando con clase, rozó un par de veces su lengua con la ajena pero nada que cayera aún en lo lascivo; La trabajadora seguro tenía otra opinión muy distinta, ya que desde su punto de vista aquello ya debía ser muy gráfico y más considerando el país en el que se encontraba. Salió de la sala sin decir nada, apresurada, parecía querer escapar y podía apostar que se había sentido abochornada.

No habían obtenido el diagnostico de ella según parecía, pero por otro lado, el sonido que ésta había causado al momento de partir distrajo la atención del pelimorado que en esos instantes abrió un poco sus ojos para captar qué era lo que sucedió, no sin antes terminar apartando sus labios lentamente de los contrarios—. ¡Espere! ¿Qué hay de Kanek-...? Ah, no creo que me vaya a escuchar ya —no terminó su oración apropiadamente puesto que no tenía caso, aquella ya iba muy lejos y dudaba que aunque hubiese entendido qué era lo que había dicho regresara. Su vista en ese momento se había perdido un poco dejando de prestar atención al parchado, atención que regresó en cuanto lo otro se vio perdido. Volteó su cabeza nuevamente hacía el que ahora parecía su amante, sus ojos morados se posaron directamente en los contrarios, su expresión fue bastante seria e incluso un poco fría por unos cuantos segundos hasta que le regalo una de sus sonrisas amables para seguido perderse otra vez, mirando a los lados si acaso había dejado por lo menos una receta o justificante; ¡Bingo! Tirado al lado de la silla que estaba destinada para que ella se sentase estaba una carpeta. Tsukiyama se agachó y la tomó para inspeccionar el contenido—. Mmh —se quejó al no encontrar lo que buscaba dentro de los documentos, o no de manera rápida si es que se había pasado alguno por alto. Sin perder más el tiempo fue y revisó uno de los cajones y milagrosamente allí yacían los justificantes por lesiones y sin ninguna pena hizo uso de uno con una pluma que también seria prestada. Apuntó la razón de por qué Ken Kaneki se ausentaría y algunas otras anotaciones que bien pondría un médico, haciéndolo creíble al escribir también qué era necesario que hiciera, se pusiera o tomará para que su herida sanara más deprisa—. Creo que con esto bastará... ¡por poco me olvido! —del mismo cajón requirió el sello para certificar esa nota. Ahora todo estaba solucionado, ni siquiera sabía por qué se había molestado en dejarle el trabajo a una aficionada. Todo estaba bien, podría faltar e inclusive ya sabría qué hacer, aunque en realidad no necesitaba ayuda del modelo, puesto que al igual que él bien podría aprender por medio de los libros tal y como él había hecho para obtener el conocimiento para no poner tonterías inventadas pero sí factiblemente nombres de medicinas que ayudarían. Ese tema había quedado perfecto, pero, ¿podemos volver al beso que fue más extenso de lo que debía? Tal parecía que por parte del besador no sentía ninguna clase de remordimiento, o que necesitase explicación, y por supuesto que no ya que por algo él fue quien lo besó, pero tampoco había parecido darle la debida importancia luego de seguidamente ponerse a hacer otras cosas, cosas que eran por el bienestar ajeno, al final todo terminaba en ser para el pelinegro. Se sentó al lado suyo donde hace unos momentos se encontraba la fémina y le hizo entrega del documento que graciosamente sí era oficial—. Con esto ya podrás sentirte aliviado en cuanto a las clases se refiere, sólo pide al jefe de grupo que se encargue de llevarte los apuntes —todo lo que había hecho antes de llegar a esa frase había pasado en cuestión de minutos, es decir que aún el otro bien podría seguir en estado de shock y pensado qué era de su vida—... ¿Kaneki-kun? —movió su cabeza al lado en son de duda cual cachorro. No parecía estar captando cuál era el problema, hasta que pensó que aún no había comentado nada por ese pequeño intercambio de saliva—. Y entonces dime, ¿te gustó? Espero no haber decepcionado tus expectativas y haberlo hecho bien —era obvio a qué se refería, lo peor de todo era que lo decía de una forma tan delicada y agradable que hasta parecía que era más un accidente y no que fue con toda la intención del mundo. Le había gustado su sabor.


Limusina (carretera: rumbo a casa de Kaneki).
¿Deseas que te lleve a alguna otra parte? —era la pregunta que efectuado sin intenciones de recibir un 'no' por respuesta, y tal como se había propuesto, le negó toda forma en la que el chico pudiera darle negativas ya sea por no desear molestar o creer ser una cara, ¡tonterías! Ya para ese punto podría considerarse marcado, y al ser su aperitivo debería de asegurarse que se encontrará feliz y en condiciones antes de verlo sumergido en desesperación y con todos los huesos rotos. Lo convenció de que se fueran de regreso en la limusina que llamó para que lo recogieran, haciendo especial alarde de que tendrían un invitado y que más aparte se encontraba lastimado para que de esa forma lo tratarán con exceso de gentileza y hubieran más planes de contingencia en caso de ocurrir cualquier cosa fuera del patrón. El hecho de que quisiera mudarlo de esa horrible sala a la comodidad que suponía debía ser estar en su propia casa era muy amable de su parte, pero lo malo comenzaba cuando optó también por llevarlo de camino hacía el coche como lo había llevado a la enfermería; Exactamente, una vez más Kaneki se habría encontrado experimentado lo que era ser cargado como una princesa, ¡y debía estar agradecido! ¿Cada cuándo un sujeto sumamente atractivo, extranjero, inteligente, que literalmente sí apareció de la nada se ofrece a cargarte no una, ¡dos veces! como si te tratases de lo más delicado de este mundo? Claramente no estaba viendo el valor de aquello, pero indudablemente las que sí lo razonarían podrían ser las mujeres que les hayan visto en alguna de esas vueltas que dieron más espectáculo al cuerpo estudiantil—. Tranquilo, te aseguro que el interior del vehículo te parecerá más cómodo que de donde te he sacado —como siempre parecía ser sumamente comprensible... ¿Aquella escena no les recordaba a la de un príncipe de cuento de hadas cargando a su princesa hasta su fiel corcel para partir al "y vivieron felices por siempre"? Siendo el corcel el lujoso automóvil, aunque pintaría más a ser el carruaje teniendo en cuenta que hasta con chófer y sirvientes contaba. Se estaban apegando demasiado a esa ilusión y el modelo que aún (por suerte) no lo había notado lo llevaba con naturalidad.

Les abrieron las puertas del coche una vez estando allí, los sirvientes entraban en pánico al ver que Shuu-sama estaba realizando la tarea de tener a un plebeyo en brazos quién sabe por cuánto tiempo, aunque se ofrecieron a ayudarle, él por su parte no quiso que se hiciera nada más fuera de las ordenes que ya había dado, una mirada fulminante fue la que recibieron cuando parecían no estar comprendiendo, por lo que entendieron algo enfadados y cumplieron con su deber. No se enfadaban porque detestaran a "su señor", si no que no querían que éste hicieran cosas que creían innecesarias y poco importantes si allí estaban ellos para cumplirlas, casi como el trato que el pelimorado le estaba dando a su actual invitado. Una vez adentro y los dos acomodados en sus respectivos asientos se aseguró de tener relativa privacidad al no permitir que se viera o escuchara con totalidad; cerró la ventanilla en la parte trasera que ellos estaban. Adentro parecía verse inclusive más grande y según se notaba, no le había mentido cuando dijo que era cómodo—. ¿Estás bien? ¿Deseas algo de beber? —la pronunciación era casual, tal parecía que estaba totalmente acostumbrado a ese tipo de vida y que en los coches esa fuera una función indispensable, al menos esa impresión es la que daba—. Es verdad, no sé dónde vives... ¿Te importaría? —abrió la ventanilla para que escucharan y tomaran nota de lo que se iba a decir. Cumplido aquello la volvió a cerrar, no era necesario que se molestase en especificar, con haber dado la dirección ellos se encargarían de buscar con el GPS la ubicación exacta, era un trabajo sencillo al cual les daba la confianza de concretarlo y sabía que no le fallarían—. Desearía poder decir que me suena la dirección, pero podría decirse que aún soy bastante nuevo por aquí. Inclusive, estaba pensando que... ¿Te parecería que luego de que mejores nos volvamos a reunir? —la emoción tanto en sus palabras como el brillo en sus ojos fue controlada de inmediato con otra actuación, esta vez seria una que mostrase "pena" por su atrevimiento—. Claro que solamente si tú así lo deseas... Después de todo seguimos siendo dos completos extraños, así que entendería si no quisieras —dos extraños que parecían haber vivido ya un cuento, por favor. ¿Alguien podría hacer notorio eso en voz alta? ¡Que hasta se cumplió con la parte del beso, carajo!
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Re: ▬ All my summers for Kaneki. ❤

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Jun 02, 2017 12:54 pm

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