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Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

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Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

Mensaje por Ken Kitano el Jue Mar 19, 2015 8:47 pm

Me solté un poco la corbata, la situación se estaba poniendo tensa, y cuando todo solía ponerse así, cuando las cosas parecían dar miedo hasta mi propia corbata parecía abrazar mi cuello, pidiendo que por favor no me metiese en mas líos como aquel. ¿Pero en que me había metido en ese momento? No era nada nuevo, tenía que ver con mafias, malditas mafias. Tenía que ver con que estaba en el cobertizo de una enorme mansión, la mansión de los Dragones Blancos. Sí, aquellos que llamaban Yakuzas, los que se veían en las películas con tatuajes y toda esa parafernalia, pues estos eran de los tipos de Yakuza que te hacían cagar para dentro si te lo pedían, y si no te cagabas para dentro... la gente solía hacer lo que les decían, no se les solía llevar la contraria. Pero la gente normal, ordinaria, temerosa del yugo de aquellas carpas violentas, pero no el lider de Sun-Ken Rock, ni Eita.

Eita era aquel tipo que permanecía al otro lado del cobertizo, escondido también y listo para salir al pasillo de la familia Hakuryuu, custodiado por Yakuzas constantemente. Bien, quizás estoy explicando las cosas y a lo mejor no queda claro lo que hacíamos ahí un profesor de matemáticas y un luchador con los pelos punkis. Bueno, se podría decir que... Habíamos ido a salvar a Bobsleigh, no, ¿Como se llamaba? Ah sí, Leigh. Un amigo de Eita al que habíamos ido a salvar, no me hubiese metido en aquel fregado de no ser por Eita, y porque el tal Leigh parecía un buen tipo sin salida alguna, me sonaba su nombre de algun diseño o algo así, siempre olvidaba preguntarle a Eita si Leigh era famoso o algo así. Como en las películas antiguas o en las de fantasía, porque nadie en su sano juicio se hubiese dignado a aparecer en la mansión de los yakuza, con las manos desnudas y con la intención de entrar, llevarse a un rehén y salir de ahí como pedro por su casa. Ambos sabíamos que no iba a ser fácil, pero no era imposible, teníamos un plan trazado, improvisado pero trazado. Había que actuar cuanto antes, en aquel caso el amigo de Eita había sido raptado por aquella loca, todos los que estabamos metidos en el mundillo de la mafia sabíamos de las historias que contaban sobre ella, como aquella del baño con extremidades humanas. Era una situación tensa, no solo por el hecho de jugar con la desventaja de que podían descubrirnos y que ninguno de los tres se salvase, sino porque si nos pillaban nos iban a torturar como si no hubiese mañana, ¿Por que? Simplemente porque Sun-Ken Rock y Los Dragones Blancos debían destruirse los unos a los otros.

Y aquí estoy, el caramelo que mas anhelan, en su propia casa-Dije, susurrando para mi mismo mientras me asomaba por la puerta, abriendola muy poco mientras observaba el pasillo y lo que lo transitaba, parecía vacío. Pero aquello no iba de mi y mis cuentas con ellos, sino de Eita y su determinación de salvar a su amigo, debía ayudarlo en todo lo que pudiese-Bien, Eita. Mientras te preparas, ¿Podrías recordarme como diablos hemos acabado aquí?

Me dirigí, hacia mi amigo, sin apartar la mirada del pasillo y manteniendo el tono. Simplemente intentando, acabar con la tensión que se había formado en aquel cobertizo mientras esperábamos que llegase el momento de la cena en aquella casa. Teníamos que mantenernos tranquilos, en aquellos casos ponernos nerviosos no haría mas que dificultar las cosas. Me dí el capricho de dirigir la mirada hacia mi colega y sonreír con franqueza.
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Re: Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

Mensaje por Eita Takahara el Vie Mar 20, 2015 6:48 am

En mi interior, mi corazón latía a mil por hora pero por afuera parecía tranquilo. Sabía controlar mis nervios e intentarme no acelerarme de más puesto esta era una situación delicada que requería toda mi atención y no sólo dependía esto de mi vida, si no de mi amigo Ken, un buen hombre que vive en este medio pero a quien respeto mucho. Estaba en el infierno, casi a punto de bailar con el demonio o los demonios, mi expresión era seria, determinante, exponerme a estos tipos de ambientes me hacían sacar una faceta que pocos conocen pero que mis antiguos jefes habían conocido a la perfección. ¿Qué hacía yo aquí con demonios que se hacían llamar yakuzas? todo era tan horrible, y estar en esta situación me traía malos recuerdos, haciendo crecer en mi un sentimiento de culpa terrible, que me consumía poco a poco pero al mismo tiempo había nostalgia, extrañar viejos tiempos en donde alguna vez me apasioné en ver como la sangre se rendía al filo de mi katana, que a manos mías era tan temida y tan mortal.

Resulta que días anteriores yo me encontraba en un punto aburrido, monótono pero tranquilo en mi vida en la que había hecho un gran amigo; Su nombre era Leigh y desde aquella vez en el centro comercial me había agradado mucho. Empecé a estimarlo y a apreciarlo como solía hacerlo con mis demás buenos amigos, todo iba a la perfección pero algo interrumpió aquella calma, pues resulta que Leigh fue secuestrado a petición de una caprichosa hija de un yakuza. Pero no era cualquier mafia, si no una de las que uno debía tener cuidado, había oído hablar de su nombre cuando trabajaba en este medio, esos hombres eran de cuidado y varias veces había enfrentamientos violentos entre el clan de mis antiguos jefes y éstos. Cuando supe de la noticia, sentí que mi vida perfecta estaba a punto de derrumbarse pues de tan sólo pensar que tenía que ir hacia ellos miles de recuerdos terribles, oscuros y llenos de maldad vinieron a mi mente y me hicieron pasar una noche sin dormir nada.

Me perturbaba de nuevo que alguno de mi viejo clan me reconociera, me obligara hacer cosas que yo no quería y peor... seguir en las mismas o perder mi vida. Pero por nada del mundo permitiría que algo le pasara a mi amigo Leigh, sea quien sea, si es un ser querido lucharía hasta de muerte por que estuviese bien. Podría decir que esta situación me pone entre la espada y la pared pero algún día tarde o temprano tendría que enfrentar mi pasado. Fue así que contacté a Ken, quien él se ofreció a ayudarme, cosa que yo estaba totalmente agradecido, pues tal vez venir solo no es buena idea después de todo. Teníamos que actuar rápido, pues esos tipos no esperan a nadie y con algo que hagamos mal nuestras vidas o la de Leigh podrían peligrar, es así que mientras viajamos a Japón tuvimos que idealizar un plan o por lo menos tener una idea de que vamos a hacer.

¿Y mi trabajo? por supuesto que me las arreglé para ese asunto, le expliqué al director que tenía un asunto delicado y urgente en Japón, que sólo estaría ausente como una semana más o menos y que de inmediato regresaría a trabajar, claro que el permiso fue concedido puesto que era uno de los profesores más trabajadores del instituto, además de la confianza depositada, por ahora mis alumnos tendrían un profesor sustituto que al saber cómo daba su clase en realidad ellos estarían como si tuviesen vacaciones, en fin. Así que preparé todo delicadamente bien para mi viaje y como no podía transportar armas en el avión le pedí un favor a un amigo que trabajaba en el aeropuerto de pasar mis "Damas" lejos de los filtros estrictos de seguridad.

Aquellas que le decía "damas" no eran más ni menos que mis dos katanas, forjadas por un herrero que sus antepasados habían forjado las mejores armas de los samuráis. A manos maestras esas dos eran máquinas asesinas, su hoja era impecable, brillaban por si solas y tan sólo un pequeño roce de estas te bastaba para dejar una herida notable en la piel del enemigo. Mis damas y yo había vivido mucho y ellas habían sentido la calidez de sangre caliente de almas pecadoras pero también de almas inocentes. En este negocio siendo la sombra asesina de un jefe yakuza, tenías que acatar todo lo que decían o si no todo iba en contra de mi familia amada quien no tenía la culpa de nada.

Y regresando actualmente a la situación, Ken y yo estábamos escondidos en un cobertizo, esperando a movilizarnos pronto, mientras escuché la pregunta de mi amigo por lo que suspiré discretamente sin apartar mi mano del mago de una de las katanas: -También me pregunto lo mismo... es un milagro que no nos hayan visto estos tipos... un mal movimiento y adiós misión... siento haberte meterte en este lío pero no confío en nadie más que en ti y tus habilidades...- mencioné mientras desenvainaba un poco la katana siendo cuidadoso: -Dime.... ¿A cuántos ves ahí?- pregunté mientras trataba de escuchar todo cuidadosamente a mi alrededor...


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Re: Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

Mensaje por Leigh el Sáb Mar 21, 2015 1:46 am

Juraría que todo lo que estaba ocurriendo era un sueño si no fuera porque le dolían las manos. Mas por otro lado, su cabeza parecía estar en un constante letargo de sueño del que no podía despertar. ¿Cuantas horas llevaba despierto? No lo sabía, ni tampoco quería pensarlo. De todo el tiempo que había pasado, sólo recordaba las primeras horas; el resto, era todo humo.
Le costaba intentar recordar cómo había terminado allí. Su mente estaba borrosa, en parte por culpa del cansancio, en parte por culpa de las drogas. ¿Cómo pensaban que iba a reaccionar un cuerpo que jamás había probado los estupefacientes? Tenía ganas de vomitar. Aun así, no lo hacía. Cualquier cosa que pudiera perturbar la calma que exigían a cada minuto, ponía su vida en riesgo. Ni siquiera le habían explicado bien porqué estaba ahí pero, sabía que debía obedecer.

Fue horas atrás y de la manera más absurda posible. Habría jurado que se encontraba en mitad del rodaje de una película de serie B puesto que fue atacado al volver de trabajar y en mitad de un callejón oscuro. ¿Acaso no era eso demasiado típico? Quizá para la mafia no. Por eso mismo, en pocos segundos, notó como alguien le oprimía con fuerza la boca y le hacía respirar a través de un trapo que realmente no olía a nada. Aunque, a estas alturas, sospechaba que era cloroformo.
Así que el tiempo pasó, o al menos eso cree, ya que el estuvo durmiendo todo el trayecto. ¿Cómo le hicieron dormir durante las 16 horas de vuelvo? No tenía ni la más remota idea pero, su cuerpo sí. Las marcas de pinchazos en sus brazos y el malestar general demostraban que le habían estado sometiendo a calmantes constantemente; pero sólo lo vio al despertar.
En una sala extrañamente confortable. Después de aquel ataque se habría esperado un cuchitril sin ventanas, lleno de moho y con una esquina en la que poder mear pero, no. Esa habitación estaba provista con las mejores telas y una buena mesa de trabajo, e incluso había una de las mejores máquinas de coser del mercado. ¿Qué clase de perturbado mental le había secuestrado? No tenía ni idea, así que agradeció cuando apreció por la puerta un hombre que le desató el trapo de la boca y las muñecas de los brazos de aquella silla.
Estás en territorio de Los Dragones Blancos, en Japón —ese hombre, que se veía fornido aun vestido y demostraba frialdad en su mirada, le hablaba casi sin pausa ni tono— la señorita desea que confeccione única y exclusivamente vestidos para ella. Será abastecido con comida y una cama —dijo aquello mientras señalaba la cama que había a pocos metros de él.
Tras decir aquello sólo se marchó.

Esos son los pocos recuerdos que perduran en su mente de las últimas horas. Si bien no sabe el tiempo que ha pasado, sus manos sí. Trabajando sin descanso, sin dormir ni apenas comer. Realizando vestidos sin parar y sin apenas tiempo para realizar patrones pues las medidas se le dieron escritas y ni siquiera tuvo que tomarlas él. Lo único que deseaba era poder dormir pero, sabía que realmente eso no se le estaba concedido. Le habían dicho una cama, sí, pero no le habían dado el derecho a dormir.
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Re: Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

Mensaje por Ken Kitano el Dom Mar 22, 2015 12:12 pm

Mis ojos oteaban con cuidado todo rincón del pasillo, desde nuestra posición era muy arriesgado permanecer, era obvio que alguien tendría que pasar por el cobertizo tarde o temprano, pero no en aquel momento. Lo supuse por el poco albedrío que había, solo había unos pocos empleados en aquel lugar, los cuales parecían conversar al fondo del pasillo sentados en unos sofás, serían siete, mas los tres que se paseaban por los vastos pasillos que rodeaban uno de los patios llenos de bonsais y fuentes tan grandes como ellos. El momento en el que los tres tipos que caminaban se dirigiesen a los sofás sería el momento, ellos nos harían pantalla con la perspectiva y los del fondo no nos verían aparecer. Estimé unos quince segundos o menos para que sucediese aquello, por lo que asomé la cabeza muy rapidamente para asegurar que el pasillo por el que ibamos a incurrir en el segundo piso estaba completamente limpio.
Y así fué, se presentaba calmado, sin ningún tipo de elemento que nos impidiese nuestro cometido. Giré el rostro, de nuevo, hacia Eita mientras sujetaba el pomo con la mano, con delicadeza, con aquellos guantes finos que impedían que ninguna huella pudiese dejar rastro. No se si dios existía, pero la puerta de aquel cobertizo era una pequeña gran ventaja, menos mal, que no era una puerta corrediza, sino una normal. Sería mas rapido salir de una normal debido al poco ruido que hacían y la facilidad para cerrarla. Mis ojos se posaron en una de las katanas de Eita, mas bien en su filo, el decía que confiaba en mí, algo que agradecía. El hecho de que hubiese contado conmigo, y que fuese armado de aquella manera, hacia que supusiese que Leigh era realmente una persona importante para correr tantos riesgos.

Diez, a la vista y rondando, suman diez en esta planta. Preparate, salimos en ocho segundos, hacia la izquierda y al final del pasillo debe haber una bifurcación. La de la derecha te llevará a unas escaleras directamente y te harán terminar en la segunda planta. A partir de ahí no he visto más, debes buscar la que te lleve a la tercera planta; aquella bastarda parece descansar en el último piso de este castillo

Susurré, algo fuerte para que quedase todo claro, de manera lenta y concisa. Y tal y como había enunciado, Eita y yo permaneceríamos juntos poco más de aquel pasillo. Nos separaríamos, el para la derecha y yo para la izquierda. Confiaba en que no se delatase, mientras el llegase a la princesa Zelda yo debía ir a apagar los sistemas de seguridad, que curiosamente, solo habían sido instalados en la planta de los aposentos de la loca hija. A veces era bueno contar con un topo en Sun-Ken Rock, un desertor de los Dragones Blancos que nos había contado dos pequeños detalles, quería colaborar a joder a aquellos Yakuzas, y para ello nos había contado aquel secreto, uno de los muchos de aquel castillo.

No dije nada más, le guiñé el ojo a Eita y mi vista peinó de nuevo el pasillo. Tres, dos, uno... en aquel momento los caminantes que se dirigían a la zona de reunión tapaban la puerta, estaban relativamente lejos, a unos veinte metros, jugaríamos con la perspectiva. Abrí la puerta lo suficiente para que Eita y sus katanas saliesen lo más rapido posible, permanecí el último para cerrarla con cuidado y evitar que mi compañero dejase alguna huella suya. Tan rapido como salí, empecé a caminar por un lado del pasillo, ahora vacío y que efectivamente no había cambiado desde mi última y única visita a aquel castillo hace un par de años, cuando las hostilidades entre ambas bandas aún se negociaban.

Quise desearle suerte a Eita, y sobretodo, confianza en sus habilidades. Pero no lo hice por dos sencillas razones: sus ojos denotaban una seria determinación que se canalizaría en cada músculo de su cuerpo para si se diese el caso, bailar con aquellas pequeñas bastardas afiladas, y también porque cualquier ruido era innecesario, y mi voz podría despertar a cualquier perro por muy bajo que hablase. Así que sencillamente me conformé con asentir, mirandole a los ojos y prepararme para aquel desvío de caminos.
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Re: Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

Mensaje por Eita Takahara el Miér Abr 08, 2015 4:29 pm

Escuché atentamente a lo que decía Ken, sus indicaciones fueron más que suficientes para mi, teníamos que movernos rápido porque no sabíamos con certeza que cosas le harían Leigh o a lo mejor yo tenía una idea, pero no le dejaré solo, no mientras yo viva a pesar de que tenga que recurrir a esto. Metí la katana nuevamente con cuidado de no hacer otro ruido que sea delatador, tan sólo esperé la indicación de Ken para salir y eso fue. Me moví rápido entrando al lugar gracias a mi compañero de lo cual nos separamos para buscar el tercer piso donde suponíamos está la secuestradora de Leigh. En eso tomé la derecha como había dicho, esto para mi era terreno inexplorado pero confiaba en mis habilidades de orientación espacial, incluso para estos casos uno debía usar la intuición algo que jamás se debe menos preciar.

No tuve tiempo de apreciar la arquitectura en sí pero si de tratarme de aprender las formas y colores de los lugares, quizás patrones hubiesen aquí y relacionarlos con algo, caminé de tal forma de no hacer ruido, sólo esperaba no encontrarme con un elemento inesperado en mi sendero o tendría las consecuencias más graves . Sin embargo a la par que exploraba y se escabullía como gato por el inmueble, mis recuerdos empezaron a aparecer cono de una forma cinematográfica, como si pudiese apreciar cada fotograma que pasaba e incluso con una música que resonaba fuertemente en mi cabeza, pero traté de concentrarme y no dejarme perturbar, no en un momento crucial como este.

En uno de mis recuerdos me mostraba años atrás infiltrándome en una casa vieja de madera, el piso de madera era demasiado ruidoso por lo que tuve que acceder mientras la persona no estaba en casa. Aunque sonaba chistoso tuve que aplicar mis habilidades de Spider Man colgándome de trabes del techo, en lo que había un espacio reducido pero lo suficientemente perfecto para meterme, la persona se trataba de una persona a la que le gustaba el lavado de dinero y el tráfico de blancas, el sujeto interfería con negocios de mi antiguo clan, así que cuando llegó a su casa a ponerse cómodo, en el momento menos esperado para el cayó al piso de madera sin su cabeza. Un escenario lamentable pero para mí significaba una paga gorda del aquél día en el pasado.

Ahora en lugar de asesinar personas, me dedicaba a asesinar cerebros enseñando álgebra y números, pero uno nunca sabe cuando iba a recurrir a sus viejas habilidades, el día había llegado y sin embargo justificaba hacerlo por un buen amigo, el no tenía la culpa de nada ni de los deseos caprichosos de una joven. Busqué unas escaleras para que me llevaran al piso de arriba y cuando las encontré el lugar estaba infestado de guardias, había como unos 5 ahí y estaba en su hora social bebiendo sake como si ni hubiese mañana. Me hubieran visto si no hubiera reaccionado rápido y me escondí en una gran estatua que había ah. Maldije mi suerte y fruncí mi ceño molesto, pero no perdí más tiempo e intenté buscar otra salida alternativa para llegar lo más rápido posible arriba y estar con Ken para salvar a Leigh.


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Re: Salvando a ...¿Leigh? [Priv. Eita & Leigh]

Mensaje por Tema Cerrado el Lun Mayo 04, 2015 2:50 am

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