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Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

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Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Mar 14, 2015 3:32 pm



 [~ I am so ashamed
Didn't mean to let you down
And tears run down my face.

Are you still in love with me?
I need to know right now
'Cause I'm still in love with you~]

[Zonas peligrosas]
Apenas podía respirar, los segundos se me hacían eternos, sentía una presión en mi pecho ¿Y si ella ya no sentía lo mismo? Quizás se hubiera dado cuenta de que soy demasiado idiota. Aunque, para qué mentirnos, eso no era nada nuevo.

Sin embargo, cuando se acercó y me besó... ¿Qué decir? Dejé de sentir el latido de mi corazón por unos instantes, parecía como si todas mis penas simplemente se fueran en aquel momento con aquél beso. Puse mis manos en su cintura, como si intentara retenerla allí conmigo. Y, ciertamente, eso era precisamente lo que quería.
Pero todo tiene su final. Y con aquellas palabras convirtió aquel final en el más dulce fin que jamás he conocido. ¡Me quería! ¡Aun con todo me quería!

-Oh, Brooke.- Dije tras su disculpa, llevando mis manos a sus mejillas y mirando fijamente a sus ojos azules. ¡Cómo echaba de menos ese azul! -No tienes que disculparte. No fue tu culpa...- Acaricié su mejilla con el dorso de mi mano. No podía ni creer que ella estuvuera allí conmigo, que lo estabamos arreglando... Desgraciadamente habría que esperar. Debíamos irnos de allí e ir a casa de alguno de los dos. Allí hablariamos todo lo necesario.

Fuimos al lugar donde se habían celebrado las carreras de motos y, muy a mi pesar, dejamos mi moto allí. No puse ninguna resistencia, al fin y al cabo no me veía con fuerzas de conducir una moto. Además... Si Brooke viera la moto sabría que algo no estaba bien. Quería pasar almenos un par de días felices. Es lo que la abuela hubiera querido ¿No?

[Casa de Brooke]

Así que llegamos a la casa de Brooke, el sitio donde no hacia demasiado había estado con mi moto a la espera de que ella apareciera por alguna esquina. Y ahora, unas horas después ¡Estaba con ella! Es curioso como en solo unas horas todo puede mejorar ¿Eh? Obviando el hecho de que estaba lleno de heridas y moratones, pero eso era lo de menos.

Entramos a su casa y ella comenzó a curarme las heridas. Intentaba aguantar el dolor sin quejarme, mostrando de vez en cuando una pequeña mueca que no podía contener.

Mientras me curaba yo solo pensaba en qué decir o en qué hacer, pero tenía la mente totalmente en blanco. Tenerla tan cerca me atontaba ¡Después de tanto tiempo! Parecía que había pasado toda una eternidad. Tenía la sensación de que en cualquier momento ¡Puf! Desaparecería en el aire y yo volvería a esa soledad que intentaba ignorar en la compañía de cigarrillos y problemas.

Agarré la mano que estaba a punto de acercar a una de mis heridas y me levanté con cierta dificultad, ciertamente no me encontraba demasiado bien fisicamente. En fin ¿Quién lo estaría en mi situación? Después puse a Brooke contra la pared, agarrando su muñeca contra ésta.

-Lo siento- Me disculpé apoyando mi frente en la suya. -Perdóname por todo. Aquella discusión...- Di un pesado suspiro antes de seguir hablando. -Nunca debí dejar que ocurriera. Y, cuando ocurrió, debí de llamarte, venir a disculparme. Perdoname por todo lo que te dije, incluso por todo eso de Gray.- Me quedé un segundo callado, perdiendome en su mirada por esos instantes.
-No sabes cuántas veces he marcado tu número para intentar llamarte, pero al final siempre había algo que me lo impedía. Siento haber sido tan estúpidamente orgulloso... y cobarde.-
Llevé la mano que tenía libre a su mejilla, acariciándola con cariño. -Si solo hubiera tenido el valor de venir antes todo esto no hubiera pasado. ¿Y si aquél tipo no hubiera llegado? Quizás ahora yo estuviera tirado en el suelo inconsciente, o algo peor, y tú en manos de esos tipos.- La sangre me ardía solo de pensar en que esos tipos podrían haber tocado a Brooke, a mi berenjena, "My Valentine".

-Aunque mejor no pensemos en eso ¿Sí?  
Te quiero, Brooke. Por favor... Solo volvamos de nuevo, echo de menos estar tumbados juntos mientras comemos comida basura y te machaco en los videojuegos-
Sonreí levemente de medio lado, sintiendo un ligero dolor al hacerlo.

Tras estas palabras acerqué mis labios a los suyos y le di un suave beso, cerrando mis ojos durante los segundos que duró.

-No quiero volver a perderte- Susurré al separar nuestros labios. Coloqué un mechón de pelo detrás de su oreja y aproveché para volver a acariciar su mejilla.  -Dime...- Acerqué mis labios a su oido, a aquella distancia podía oler perfectamente el leve aroma a naranja que emanaba de su pelo. ¡Cuantísimo lo había echado de menos!  -Do you want to be my Valentine... Again? Susurré justo lo que le había dicho en aquél viaje a los alpes franceses. Había pasado más o menos un mes, pero sentía que algo había cambiado, aunque aún era pronto para saber si había sido para bien o para mal. Aún así, sospechaba que era para bien.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Vie Mar 20, 2015 2:23 am

Llegamos a mi casa y tras cruzar por la puerta lo primero que hice fue ayudar a Damon a sentarse encima del sofá del salón mientras yo iba al baño para sacar una caja donde guardaba vendas, alcohol, yodo, etc. Volví con él y me senté a su lado, comenzando a curarle el rostro pues estaba sangrando bastante desde la frente. Maldita sea…  Hasta me daba miedo tocarle para no hacerle daño. Al principio incluso me temblaban las manos pero al par de unos segundos logré tranquilizarme. Menos mal que mi madre era médico y me había enseñado lo básico de los primeros auxilios. Justo cuando iba a curarle la ceja, me cogió de la mano e hizo que nos levantáramos para luego ponerme contra la pared. Al principio me sorprendió un poco esta acción, pero cuando comenzó a hablar lo único que podía hacer era mirarle y sentir mi ritmo cardíaco aumentar cada segundo en que pronunciaba una palabra. Volvía a tener una mezcla de sentimientos entre nerviosismo y felicidad, sentía que en cualquier momento iba a ponerme a llorar, maldita sea. Y cuando me besó, sentí un completo bienestar que recorrió absolutamente todo mi cuerpo, él estaba ahí conmigo… Era real, por fin podía sentirle de nuevo… Ni os imagináis cuanto lo había echado de menos. Todo de él.

Y tras escucharle decir aquella frase, aquellas palabras que me consumían completamente, mi labio inferior tembló y aún sin dejar de mirarle mi vista se nubló, provocando que frunciera el ceño. Las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro y bajé mi cabeza, poniéndola sobre su pecho mientras apretaba la parte baja de su camiseta. No quería llorar, pero ya no podía aguantarlo. Quería abrazarle pero me daba demasiado miedo hacerle daño por las heridas así que simplemente asentí con la cabeza aún sin dejar de llorar. Jodida sea, ¿cuándo me volví tan nenaza? Pero… Supongo que era algo que ya no podía controlar. Damon rompía absolutamente todos mis esquemas, me llevaba a un mundo completamente distinto; era una pieza esencial de mí… Y no quería volver a perderle, jamás. – N-ni se te ocurra, no… Ni se nos ocurra volver a pasar por eso. ¿Entendido? Por favor… Te necesito. – murmuré aún sin dejar de llorar mientras apretaba con fuerza mis dientes. – Y la respuesta es más que obvia, tomate idiota. – dije con la voz algo entrecortada mientras me secaba las lágrimas con el dorso de una mano y subía mis orbes a los suyos, esbozando una pequeña sonrisa. Puse una mano en su mejilla, acariciándola con la yema de mis dedos y mi sonrisa se amplió un poco mientras me ponía de puntillas, colocando mi frente sobre la suya, sintiendo un enorme peso caer de mi pecho.

Cuando estaba más calmada, me alejé un poco de él y lo ayudé a sentarse nuevamente en el sofá. – Venga, tenemos que desinfectar las demás heridas. Intenta levantar los brazos. – le ayudé a quitarse la camiseta y acto seguido procedí a desinfectarle con alcohol las heridas que tenía en el abdomen y los brazos. – Malditas bestias… Si te hubieran seguido pegando seguramente te estarías desangrando. – comenté frunciendo mi ceño. A parte de unos enormes moratones tenía muchas zonas que le sangraban, maldita sea me daban ganas de coger la pistola que tenía en casa, volver allí y volarles a todos la jodida cabeza; se habían pasado de la raya. – Pretendían matarte… – musité mientras respiraba con algo de dificultad. Pero de inmediato saqué aquél pensamiento de mi cabeza. – Él está aquí, contigo. Tranquila. –
Tras desinfectarle todas las heridas, guardé el alcohol en la caja y me levanté del sofá dando un leve suspiro. – Supongo que querrás darte una ducha, ¿no? Desinfecté todas las heridas así que puedes usar el baño si quieres… Cuando acabes te las vendaré todas, así que anda. – esbocé una pequeña sonrisa y volví a ayudarle a pararse para luego dirigirnos hasta el baño. – Tengo alguna ropa de Dante que se dejó cuando vino de visita así que puedes usarla, voy a buscarla. – salí del baño dirigiéndome hasta mi habitación y no tardé en volver con unos pantalones y una camiseta. – Te las dejo en la estantería. Quizás te queden algo grandes… Ya sabes, Dante tiene mucho músculo. – reí un poco y continué hablando. – Cuidado con no caerte, si pasa algo llámame inmediatamente. – dije mirándole algo seria y tras eso salí del baño para que Damon pudiera ducharse. Dudaba que pudiera pasarle algo… Pero aún así me preocupaba demasiado con todas estas heridas. Así que como mi habitación quedaba justo al lado del baño, me quedé allí por si pasaba algo.

Al cabo de unos minutos, Damon ya estaba fuera del baño y volvimos al salón donde procedí a vendarle todas sus heridas. Me senté detrás de él y mientras iba vendándole uno de los brazos fruncí mis labios. – Oye Damon… – musité con algo de dificultad. – Yo también quiero pedirte perdón por todo esto. Aunque me digas que no fue mi culpa… Realmente sí lo fue. En aquella discusión ambos nos dijimos muchas cosas y ni te imaginas cuanto lo lamento. Si tan solo no fuera tan jodidamente terca y orgullosa todo esto no habría pasado… – murmuré acabando de vendarle el brazo mientras bajaba las manos junto con la cabeza. – Yo también… Si hubiese tenido el valor de llamarte e ir a disculparme aquél mismísimo día no me habría vuelto a meter dentro de toda esta locura de las carreras. Ya sé qué  es tarde para lamentarse pero aún así quiero que me perdones. – llevé mis manos hasta mi camiseta, apretándola un poco y fruncí mi ceño. – Te extrañé… Maldita sea si ni podía mirar la ensalada de los tomates. – di un suspiro algo pesado, apoyando un poco mi frente sobre su espalda mientras esbozaba una sonrisa tranquilizadora. – Han pasado tantas cosas… A veces siento que estar a tu lado me volverá loca porque si algún día tengo que separarme otra vez de ti sin duda me romperé en mil pedazos. Incluso ahora, he pensado en si realmente eso está bien. ¿Pero sabes? Al diablo. – inspiré hondo, cerrando mis ojos con algo de fuerza y acto seguido simplemente lo dejé ir.

– No siento haberte conocido. No siento que conocerte me haya hecho cuestionármelo todo y tampoco siento que seas la única persona que haga sentirme realmente viva. Quizás este sea un error, pero aún así no siento haberme enamorado de ti… Te amo, Damon… Te amo. –
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Lun Mar 30, 2015 12:13 am

Esperen ¿Estaba llorando? Oh... No por favor. Si ella llora... Yo no sé cómo voy a aguantar mis propias lágrimas. Aún así, me sobrepuse al nudo que comenzaba a formarse en mi garganta y contuve las lágrimas que intentaban escapar.
Y "¿Llorar por qué?" Os preguntareis... Pues de pura felicidad. Parecía que todo volvía a su cauce, y eso me hacía jodidamente feliz.

Tras aquello desinfectó por completo mis heridas y fui a ducharme. ¡Estaba molido! Nunca mejor dicho. Al salir de la ducha, mucho más relajado, Brooke procedió a vendarme mientras hablaba. Tragué saliba un tanto nervioso. ¡No había sido su culpa! En realidad... Supongo que no fue culpa de nadie, quizás solo debía pasar.

Iba a contestarla, pero entonces dijo algo que me cortó la respiración por un segundo.

-Brooke...-Musité aún sorprendido. Llevé mi mano a su mejilla y sonreí tiernamente. -Yo tampoco podía mirar las berenjenas- Acerqué mis labios a los suyos y antes de besarla susurré: -Pero ahora todo vuelve a estar bien. Volvenos a estar juntos, es lo importante ¿Eh?- Y entonces la besé. Increiblemente seguía sintiendo lo mismo que las primeras veces. Para ser sinceros, nunca creí demasiado en el amor. Siempre pensé que se termina por desgastar y simplemente termina. Pero ahora que conocía a Brooke... No me imaginaba sin quererla, era algo que ya no concevía. Como si ahora mi existencia estuviera ligada al simple hecho de quererla. -Yo también te amo, Brooke. No imaginas cuánto- Susurré al terminar el beso.
-Es una pena que me encuentre en éstas condiciones, sino podríamos hacer lo que hacen las parejas cuando se reconcilian- Alcé ambas cejas un segundo, con una sonrisa significativa en los labios. -Ya sabes...- Llevé una de mis manos a su cintura mientras con la otra acariciaba su mejilla. -Bailar hasta caer rendidos- Guiñé un ojo divertido, con una chispa de burla en mi mirada, y me separé un poco de ella, como si no hubiera pasado absolutamente nada.
-A decir verdad, me siento algo cansado- Me estiré un poco, terminando con una leve queja pues el más simple movimiento me provocaba dolor en alguna parte de mi cuerpo, o en varias.
Di un par de pasos por la habitación, haciéndome el distraido.
-Bien... ¿Qué te parece si hoy duermo contigo y mañana recobramos todo el tiempo perdido?- Volvi a acercarme a Brooke, rodeando su cintura con mis brazos.
-Tenemos muchas cosas pendientes por hacer... Entre ellas ir a cierto concierto de Aerosmith- Habíamos tenido suerte, el concierto tuvo que retrasarse debido a que el cantante enfermó, así que no habíamos perdido la oportunidad de ir. -Oh, y también debemos recoger mi moto, no pienso dejarla allí solita y desamparada- Y con estas palabras sentí un ligero pinchazo. En algún momento debía cobtar a Brooke lo que había ocurrido... Pero no era el momento. Además... Sospechaba que no se sentiría bien por no haber estado conmigo en aquel momento, sin embargo yo no la culpaba en absoluto.
-¿Qué más podríamos hacer?- Me quedé pensativo unos segundos, mientras inconscientemente balanceaba nuestros cuerpos de un lado a otro. -Veamos... ¿Karaoke?¿Alguna feria? ¿Ir al cine? Aunque también podemos quedarnos tirados en el sofá viendo alguna película a la que en realidad ninguno estará prestando atención- Sonreí travieso, y como si algo me hubiera venido de repente a la mente abrí levemente los ojos. -Espera, eso es exactamente lo que hariamos en el cine- Bromeé.
-Como sea... Eso podemos decidirlo mañana. De momento...- Le di un pequeño beso, acompañado de ligeros empujones hacia la habitación de Brooke. -deberíamos...- Un nuevo beso, algo más largo que el anterior. -ir a la cama...- Otro beso y, por fin, llegamos a la habitación. -me muero de ganas por...- Con un nuevo beso le tiré a la cama, poniendome sobre ella a cuatro patas, colocando mis manos a ambos lados de su cabeza. Me quité los zapatos sin demasiado esfuerzo y mostréuna sonrisa traviesa. -dormir, y que llegue mañana- Me quité de encima suya, dejándome caer justo a su lado. ¡Estaba reventado! -Echaba de menos hacer este tipo de cosas- Susurré girándome hacia ella y abrazándola con cuidado. Solo con el roce algunas heridas me ardían a más no poder. Cerré los ojos,o más bien se me cerraron solos. Había sido un día muy largo, demasiado largo, pero no podría haber terminado de mejor forma. -De verdad Brooke... Te amo- Susurré a punto de quedarme dormido. Me sentía jodidamente feliz.

[~La mañana siguiente~]

-Hey ¡Hora de levantarse, berenjena!- Sacudí el hombro de Brooke, a pesar de ser relativamente temprano me sentía extrañamente enérgico. -¡Hay miles de cosas por hacer! Para terminar de despertarla, como si tal cosa, subí un poco su camiseta, acerqué mi boca a su barriga e hice un par de pedorretas..Exactamente como a un niño pequeño.
-Eh... ¿No te creció la tripa?- Bromeé pinchándola con un dedo "las chichas". -Claro... Como no podias comer ensaladas...
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Sáb Abr 04, 2015 3:41 am

Cuando Damon dijo que también me amaba abrí mis ojos un poco más de lo normal mientras sentía mis mejillas arder completamente. Por un momento creí que iba a llorar nuevamente pero me aguanté pues me había prometido a mi misma no volver a hacerlo… Solo quería sonreír. Finalmente le había alcanzado y un gran peso cayó desde mi pecho. Después de eso me levanté junto a él y puse mis manos sobre sus hombros mientras le iba escuchando. – Es cierto, el concierto... Menos mal que se retrasó. – murmuré con una sonrisa en los labios mientras suspiraba aliviada y tras eso lo miraba alzando ambas cejas. – Obvio que iremos a recoger la moto, pero aún con esas no pienso dejarte conducir. – dije frunciendo mi ceño un poco relajando mi semblante instantes después, sobre todo por sus siguientes comentarios. ¿Karaoke? ¿Feria? ¿Cine? No sonaba nada mal… La verdad es que quería hacer muchas cosas con Damon y ninguna de las tres me molestaba en absoluto. – Ah, pero es tu culpa que no prestemos atención. Consigues distraer a ambos de una forma bastante efectiva... – murmuré con una leve sonrisa mientras colocaba una mano sobre su mejilla.
Comencé a andar hacia atrás, a la vez que Damon me empujaba y no podía evitar sentir esa corriente que me recorría con cada beso que me daba y junto con aquellas frases. Llegamos hasta mi habitación y cuando se puso encima de mí en la cama, me ruboricé levemente, sintiendo el ritmo de mi corazón aumentar y el cual también disminuyó cuando me abrazó transmitiéndome una completa tranquilidad. Me quité los botines que aún llevaba puestos con los pies y acto seguido murmuré: – Te duele, no deberías abrazarme. – decía algo como eso aunque en mi cara se notaba perfectamente que no quería que me soltara.
– Yo también te amo, tonto cabeza tomate… – murmuré con una sonrisa tierna en el rostro mientras levantaba mi mano comenzando a acariciarle la cabeza a la vez que hundía suavemente mis dedos en su pelo. – Mucho… – le deposité un pequeño beso en la cabeza y minutos después cerré mis ojos quedándome profundamente dormida.

En la mañana siguiente, realmente no sabía qué estaba pasando. Sentí como si alguien me llamara y abrí un ojo con algo de dificultad, viendo a Damon decir algo que aún me costaba asimilar. Nótese lo lentos que son mis despertares. – ¿Qué…? – murmuré aún con una voz ronca pero cuando sentí que comenzó a hacerme… ¡¿Pedorretas?! Me incorporé de golpe comenzando a reírme mientras cerraba mis ojos fuertemente. – ¡Oye! – exclamé “indignada” alcanzando una almohada que tenía al lado para luego estampársela en la cara. Pero entonces recordé sobre sus heridas - sí, incluido las del rostro - y cubrí mi boca con ambas manos gateando rápidamente hacia él. – ¡Ouch perdona! Me olvidé… – examiné rápidamente su cara y al ver que no le sangraba nada di un suspiro para luego alzar una ceja y sonreír algo pícara. – Y oye… ¿Cómo que me creció la tripa? Mi panza sigue igual de hermosa que siempre, aunque no haya comido tomates. – comenté alzándome un poco la camiseta mientras le daba unas palmaditas a mi abdomen. – En cambio tú… – volví a bajar mi camiseta, acercándome nuevamente hasta él y entrecerré mis ojos comenzando a examinarle. – Has adelgazado. – levanté un poco uno de sus brazos, con cuidado de no hacerle daño y comencé a pincharle la piel. – Muy mal tomatito, estás en los huesos. Apuesto que no has comido nada bueno estas semanas…  Ni berenjenas, con lo buenas que están. – comenté mirándole seria para luego dejar escapar una suave risa. Levanté una de mis manos cogiéndole por la camiseta para luego tirarlo suavemente hacia mí, recostándome un poco sobre la cama. – Pero bueno, ya nos encargaremos de que vuelvas a engordar para ser el tomate que debes ser. No pienso permitir que pierdas tu forma original. – acto seguido coloqué una de mis manos en su mejilla y acerqué mi rostro hacia el suyo dándole un suave beso sobre la herida que tenía en la frente. – ¿Te duele? – luego bajé un poco mi rostro sonrojándome levemente y le di un pequeño beso en los labios cerrando mis ojos en el instante que duró. – Supongo que se irá curando poco a poco. – esbocé una sonrisa algo dulce y acto seguido di un leve suspiro. – ¡Bien! – me levanté de golpe de la cama y puse mis manos sobre mi cintura volteando hasta Damon. – Como tú has dicho tenemos un millón de cosas por hacer pero hoy… Quiero que descanses. Así que después de desayunar vamos a buscar la moto y luego volvemos. Y si quieres vemos la peli que quieras. – le guiñé un ojo divertida y después de eso abrí el armario sacando algo de ropa junto con una toalla. – De momento voy a ducharme~. – y con estas palabras me retiré de la habitación dirigiéndome hasta el baño. Decir que estaba muy animada era poco… Creo que se me notaba demasiado en el rostro. ¿Pero cómo no estarlo?

Unos quince minutos después, ya estaba duchada y vestida así que salí del cuarto de baño dirigiéndome nuevamente hasta la habitación. – Espero que no me hayas extrañado demasiado tomate. – comenté divertida mientras dejaba la toalla y me acercaba hacia él para tomarle cuidadosamente de la mano. – Venga, haré el desayuno, vayamos al comedor. – una vez allí, lo primero que hice fue alimentar a mi gato, quien ya maullaba a más no poder. Luego de eso encendí la radio y justo pasaban una canción bastante movidita por lo que comencé a bailar y a tararear la canción sin siquiera percatarme mientras preparaba el desayuno. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, me sonrojé un poco y me giré hacia atrás. Al ver a Damon comencé a reírme nerviosamente y le dije: – Em… ¿Zumo de naranja o café? –
Minutos después ya había servido las tostadas junto con unos pequeños sándwiches y las bebidas en la mesa del comedor. Comimos sin demasiada prisa, charlando como lo hacíamos antes de que pasara toda aquella locura y haciéndonos unas cuantas bromas. Estaba tan aliviada… Todo parecía volver a la normalidad. Cuando acabamos de desayunar, le di un sobre a Damon para que le aliviara el dolor de las heridas y luego de eso decidimos ir a buscar su moto. Salimos de mi apartamento y cuando bajamos a la calle me acordé de algo. – ¡Ah! ¿También debes ir a atender a los perros no? Si quieres vamos después de recoger la moto y así te acompaño. –
Minutos después nos encontrábamos caminando hasta la zona donde se celebraron las carreras de motos y no tardamos en llegar hasta donde estaba la moto de Damon… Que de hecho era la Harley del pueblo de su abuela. – Oye… ¿Por qué tienes la Harley aquí? – pregunté sin desviar mi vista de la moto, teniendo un leve mal presentimiento.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Abr 11, 2015 3:30 pm

La respuesta de Brooke a mis pedorretas no tardó en llegar, y aquello desató un par de bromas entre nosotros. Esa sensación de que todo volvía a estar bien era jodidamemte agradable.

-¿Cómo que adelgacé? Sigo estando igual de sexy que antes- Contesté alzando una ceja. La maldita... Era tan endiabladamente dulce cuando quería.

-Estoy bien, no te preocupes- Dije tranquilizadoramente. -Un par de heridas para mí no son nada-

Después de aquello desayunamos y fuimos a por la moto. En realidad la idea no me agradaba demasiado. ¿Por qué? Pues porque Brooke vería la Harley, y luego cuando fueramos a alimentar a los perros vería a Coco. Quizás la Harley pudiera inventarme una excusa, pero con Coco... Además, no me sería fácil mentirla. Y, obviamente, no ir a casa no era una opción. Tenía que alimentar a los perros sí o sí.

Finalmente llegamos hasta la Harley, y como suponía la pregunta de Brooke no se hizo esperar. ¿Cómo se lo explicaba? Ni siquiera creia ser capaz de contarselo sin ponerme a llorar. "Mejor cuando lleguemos a casa" Me dije a mí mismo. Cuando viera a Coco le explicaría todo, prefería hacerlo en un lugar más íntimo.

-Unos días después de la discusión fui a ver a mi abuela, ella me dejó traerme la moto.- Realmente no había mentido, solo había... Suprimido partes.

Tras aquellas palabras quise subir a la moto, pero Brooke me lo impidió.

-Solo trata de no estrellarnos- Bromeé subiendo detrás de ella.
Durante el viaje solo pensaba en cómo decirle todo lo que había pasado sin que ella se sintiera mal. Aunque no me extrañaría si ella ya sospechara algo. Estaba seguro de que mi cara me había delatado. No podía evitar ponerme triste al pensar en la abuela.

Llegamos a la casa y al abrir la puerta los primeros en saludarme fueron Sid y Kaiser quien, extrañamente, no se me tiraron como era costumbre. Supongo que habían notado que no era la mejor de las ideas.
"Si Coco no apareciera..." Pero no tardó en salir del salón, corriendo a saludarnos. Tragué saliva y me agaché para acariciar a los tres perros.

-¿Teneis hambre? Seguro que sí. Venga gordos, os daré de comer- Dijé acariciándolos.

Por el momento no quise responder ninguna pregunta de Brooke, así que procuré que siquiera pudiera preguntar. Lo mejor sería decirle después de darlos a todos de comer.

-Ves al salón, yo mientras voy a por la comida de estos bestias- Mientras hablaba ya estaba rumbo a la cocina para coger el pienso. Después fui al salón donde estaba Brooke y... Oh, Dios. No recordaba que había estado fumando, y claro, sobre la mesa estaba el cenicero con todas las colillas, que no eran pocas.

-Ey, no metas el hocico ahí- Dije a Kaiser, quien trataba de coger la comida directamente del saco.

Eché la comida en tres platos mientras decía diferentes chorradas, solo para atrasar el momento en que tuviera que explicar todo aquello a Brooke. Después volví a la cocina, dejé el pienso y cogí aire.

-Venga, Damon. No puedes tenerla así- Seguro que Brooke estaba preocupada. Pero... No me sentía preparado para explicar nada. Volví a coger aire y soltarlo, tratando de que mi nerviosismo escapara junto al aire.

-Vayamos pues...- Susurré, poniendo rumbo de nuevo al salón.

Una vez allí me senté en el sofá e hice un gesto a Brooke para que se sentara conmigo. ¿Cómo empezar?

-Brooke... Estos últimos días han sido un tanto... Complicados- Comencé a decir. Quería ir directamente al grano, pero me era imposible. Me llevé la mano a la nuca, un tanto perdido. -No solo porque rompimos, sino porque...- "Tranquilizate Damon" Me dije. Sin embargo no era tan fácil. Hasta aquel momento no había dicho a nadie lo de mi abuela, y en cierto modo ni yo mismo lo había procesado del todo. Tenía la sensación de que cuando volviera a aquella casa ella me recibiría con su habitual sonrisa. Pero pensar que no sería así... Me partía el alma. Intenté controlar mis propios sentimientos para no romper a llorar, no quería que Brooke se sintiera mal por mí.

-Cuando fui a ver a la abuela, ella ya no estaba- Terminé por decir con la voz rota, evitando pensar en mis propias palabras. Sin embargo terminé por apretar los puños y bajar mi rostro. -Se fue, Brooke. Ella se fue.- Y ahí estaban, las malditas lágrimas. ¿Cómo algo podía doler tanto? No solo dolor, también frustración. -Siquiera pude despedirme de ella- Añadí casi sin poder hablar. Eso me quemaba por dentro. Si solo me hubiera quedado con ella. Quise disculparme con Brooke por no decirselo antes, pero no me salieron las palabras por culpa del llanto.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Abr 12, 2015 11:46 pm

Mientras iba conduciendo hacia la casa de Damon no podía evitar sentir aquella incomodidad en mi pecho a pesar de lo que me había dicho. Además… Su semblante demostraba otra cosa. Lo conocía demasiado bien como para saber que me estaba ocultando algo y aquello no me gustaba nada. Llegamos a su casa, y al abrir la puerta como ya era habitual Sid y Kaiser salieron a saludarnos. Yo esbocé una sonrisa inclinándome hacia ellos para acariciarlos pues lo cierto es que también los eché mucho de menos. Pero… Lo que no me esperaba es que Coco también saliera hacia el recibidor. Entreabrí mis ojos, incorporándome lentamente mientras desviaba mi mirada hacia Damon y fruncía un poco mi ceño. – ¿Por qué…? – aquella pregunta estuvo rondando en mi cabeza desde que vi tanto la moto como al perro… En el fondo conocía bien la respuesta, no era tonta. Si ataba cabos todo llegaba a la misma conclusión. Pero no quería aceptarlo, oh no.
Asentí con la cabeza y me dirigí al salón aún sin cambiar mi expresión. Aunque creo que esta empeoró cuando vi aquel cenicero lleno de colillas. Mi labio inferior tembló un poco y apreté mis puños mientras escuchaba a Damon decir cosas de las que ni él mismo se enteraba; y sabía que aquello no era nada bueno… Este tipo siempre se iba por las ramas cuando quería evitar hablar o mencionar alguna cosa y ahora mismo eso me preocupaba, ni os imagináis cuanto.

Me senté en el sofá junto con él y lo miré bastante seria mientras tragaba algo de saliva y lo escuchaba. – Por favor, no, no, no, no… – pero sí. Se había ido. En el fondo lo supe, lo supe desde que le pregunté por la moto… ¿Pero a caso era malo tener esperanza? ¿A caso era malo querer estar equivocada por una jodida vez? Estiré una mano lentamente hacia Damon, quería abrazarle, ser su pilar… Pero me detuve en seco. Yo… Yo le había prometido a Lilianne que estaría con él cuando ella se fuera, que lo cuidaría. No obstante lo único que hice fue quedarme en mi casa e ir a aquellas jodidas carreras de motos sin sentido. No llamé a Damon, ni le pregunté ni una sola vez como se encontraba a pesar de saber que Lilianne no estaba en las mejores condiciones que digamos… Y con todos aquellos pensamientos sentí un enorme peso que provocó que comenzara a respirar con algo de dificultad. Esperen… Ella estaba muerta. Llevé mis manos hacia mi boca e inmediatamente mi vista se nubló mientras ahogaba un sollozo y recordaba su imagen. Las lágrimas comenzaron a caer inevitablemente y ya no pude más. Abracé a Damon rodeándole con mis brazos con cuidado mientras lloraba e intentaba hablar, disculpándome con una voz completamente rota. – Lo siento… Lo siento, lo siento… – no podía parar, las malditas lágrimas no dejaban de salir. – Y-yo tenía que haber estado allí, perdóname… Ella… Se lo prometí. – apreté su camisa con ambas manos, las cuales temblaban sin parar. ¿Por qué ella? ¿Por qué ella tuvo que irse? En aquél momento en lo único que podía pensar era en Lilianne y seguí llorando por un largo rato más, sin dejar de abrazar a Damon en ningún instante.

Al cabo de una… ¿Media hora? ¿Una? Pude lograr calmarme y bajé mi cabeza junto con mis brazos, tomando las manos de Damon. – Así que… Es verdad. Se fue… – casi comencé a llorar otra vez pero inspiré algo de aire intentando controlarme. Ahora mismo no podía permitírmelo, no, debía apoyar a Damon y ser su fuerza. Apreté un poco sus manos y acto seguido subí mis orbes a los suyos frunciendo un poco mis labios. Él estuvo completamente solo cuando se enteró y aquello, aunque más la muerte de la abuela, me dolía hasta en el alma. Y si imaginaba a Damon en aquella casa tan grande, sin quien para él era su madre… Sabía perfectamente que estaba destrozado. – Damon… Perdóname. Yo en aquél momento tuve que haber estado contigo más que nunca. – bajé la cabeza, tragando algo de saliva y expiré aire volviendo a mirarle. Puse ambas manos en sus mejillas, secando el resto de lágrimas que le quedaba en el rostro y apoyé mi frente en la suya. – Pero… Juro que a partir de ahora y en adelante jamás, jamás volverás a estar solo. ¿Entendiste? – llevé una de mis manos hasta la suya y se la coloqué en el pecho frunciendo un poco mi ceño. – No la olvidarás. Ella siempre estará contigo y tu siempre recordarás los buenos momentos que pasaste con ella. Créeme… Ella está orgullosa de ti… – y mierda, una lágrima volvió a escapar pero me la limpié rápidamente volviendo a mirarle. – Y yo prometo no irme jamás de tu lado. Como ya te dije una vez, intentaré con todas mis fuerzas borrar de tu vocabulario la palabra “tristeza” y haré que te vuelvas malditamente loco… De felicidad. ¿Permítemelo vale? – acaricié su mejilla, esbozando una sonrisa algo triste y volví a abrazarle suavemente para luego acariciarle la cabeza.

– Perdóname Lilianne… Fui una completa idiota. Pero a partir de ahora quiero que sepas que tu nieto estará bien, lo juro. –

Cuando ambos ya estábamos más calmados, di un pequeño suspiro y desvié mi mirada hacia un lado donde estaba la mesa con el cenicero y las colillas. Si soy sincera la noticia aún me tenía demasiado afligida, pero no podía seguir así. Debía ayudar a salir a Damon adelante, no quería que decayera. Entonces me levanté del sofá y di otro suspiro frunciendo el ceño y volteándome hacia el pelirrojo. – Y ahora tomate vas a explicarme una cosa… – volví a girarme y me incliné hacia la mesita tomando el cenicero para luego volver a mirar a Damon. – ¿Qué? ¿Demonios? ¿Es esto? – pregunté algo amenazante mientras un tic se apoderaba de mi ojo derecho. – ¡En vez de fumar también se pueden comer chupachups idiota! ¿Te crees malote? – inquirí acercándome hacia él y dándole una colleja. – No tienes remedio… – resoplé dirigiéndome hacia la cocina para luego tirar las colillas junto con el cenicero. – ¿No te molesta que tire el cenicero también, no verdad? Total, no lo necesitarás ni te dejaré seguir jodiendo tus pulmones grandísimo idiota. – comenté con una voz audible y volví hacia el salón poniendo las manos sobre mi cintura y alzando una ceja. – ¿Y bien? ¡Anda levanta este trasero y no me mires con esa cara de bobo! Vamos a pasear a esos tres bichitos~. – mencioné acuclillándome para acariciar a los tres perros quienes no tardaron en acercarse hacia mí. – Uh… Oye, Sid y Kaiser han crecido mucho. – acoté acariciándoles detrás de las orejas para luego también acariciar a Coco, a quien aún me daba un tanto de tristeza mirar, pero intentaba ocultarlo. Volví a incorporarme y sonreí ladina a Damon cruzándome de brazos. – Venga, si quieres luego hago algo rico de comer. ¿Qué te parece? ¡Merecemos un buen plato de carne y verduras! –
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Lun Abr 20, 2015 12:46 am

Ver a Brooke de aquella manera me hundía todavía más, ella no tenía que pedirme perdón ¿Qué culpa tenía? Quise decirselo, pero una vez más las lágrimas ahogaron mis palabras, y todo lo que pude hacer fue negar con la cabeza. En aquél momento al menos la tenía a ella, sino probablemete estaría metiendome en algún lio y a saber cómo acabaría...

Pasamos un rato allí llorando, Brooke trató de animarme y en cierto modo lo consiguió, pero evidentemente aquél dolor seguiría ahí durante mucho tiempo más. Ahora tenía otro problema: Brooke había visto las colillas, y tal y como pensé no le gustó nada. Creo que me sentí como si en vez de mi novia fuera mi madre.

-Ey, tú fuiste a las carreras de motos y yo fumé. Estamos en paz ¿No?- Bromeé levantándome también del sofá. Me sequé las lágrimas y me reuní junto a Brooke y los perros, realmente un paseo no me vendría mal, al igual que la comida.

-Esos dos ya son casi adultos ¿A que sí?- Acaricié a Sid animadamente. Mirarle me hacía pensar en todo el tiempo que había pasado sin darnos cuenta.
-Y ya sabes que nunca le digo que no a la comida- Me levanté alzando una ceja, con una leve sonrisa en los labios. -¿Qué te parece berenjena rellena?- Me acerqué a ella agarrandola por la cintura -Luego de eso puedes cocinar lo que quieras- Guiñé un ojo y la besé, llevando una de mis manos a sus mejillas. -Aunque la idea de berenjenas rellenas no me disgusta, acompañado de una ensalada con tomates- La besé de nuevo y me aparté de ella para luego ir en busca de las correas para los perros. Nada mas verla los tres se pusieron a dar brincos, bastante animados.

-Hey~ Calma- Hice un gesto con la mano y Kaiser y Sid se sentaron, mientras que Coco simplemente se relajó un poco. Tras eso les puse la correa y di a Brooke la de Sid. -Cuidado con él, se vuelve loco con los gatos- Aconsejé con una sonrisa, aunque siendo sinceros el que se volvía realmente loco con ellos solía ser Kaiser.

Salimos de la casa y comenzamos a caminar, en un principio los tres perros se notaban bien emocionados, al fin y al cabo era normal... No había tenido muchas ganas de pasearlos estos ultimos días, así que apenas les había sacado un par de minutos al día, lo justo para que no me dejaran sorpresitas.

-¿Qué te parece si vamos al puerto? Allí fuimos el día que nos conocimos- Sugerí sonriente, recordando aquél día. -Aún no me puedo creer lo que le hiciste a aquella puerta... Todavía no la han cambiado ¿Sabes?- Y es que había alucinado. ¿Cómo una chica podía hacer aquello? -La verdad es que ahora me alegro de que Miss Chihuahua nos encerrase. De no haber sido por eso no habriamos ido a aquella feria, ni al puerto- añadí sonriente. Era extraño que yo fuera tan sociable con alguien desde el principio... Las únicas excepciones habían sido Brooke y Valeria. -Espero que esta vez no te caigas ni te costipes- Bromeé sacando la lengua divertido. -¿Sabes? Creo que ese día ya vi que tenias algo especial-

Cuando estábamos llegando al puerto Kaiser dio un fuerte tirón y comenzó a correr, y como no podía ser de otro modo Coco y Sid lo siguieron.
-E-esperad- ¿Ahora qué narices habían visto? Pronto encontré la respuesta: ¡Un gato! Oh, seguro Sid también iría detrás... -¡Quietos!- Ni modo, me ignoraban. Al final terminé por perder la correa, y los dos perros corrieron libremente hacia el pobre animal, mientras yo los llamaba y, bueno... Son igual de rebeldes que yo. No esperaba que armaran ningun destrozo, pero entonces... Al maldito gato no se le ocurrió otra cosa que traspasar la terraza de un bar, y claro, Kaiser y Coco fueron detrás, derrumbando alguna mesa, cómo no.

Agarré la mano de Brooke y corrí tras los perros, pero sin traspasar la terraza, sinceramente no me apetecía que me hicieran de pagar nada.
-Malditos perros- Me quejé. Finalmente el gato se subió a un árbol y los dos perros se quedaron al pie de este, ladrando. Agarré la correa, aun sin soltar la mano de Brooke y di un suspiro.

-Por fin...- Pero había cantado victoria demasiado pronto. De repente vi algo caer al agua, y obviamente Kaiser tuvo la fantastica idea de ir a por ello. Me giré apenas un segundo para ver la procedencia del objeto y pude ver un niño rubio con sonrisa maliciosa ¡Sería cabrón! Por culpa del niño acabé inevitablemente en el agua, por suerte solté la correa de Coco para que este no cayera también.

-¡Qué frío!- Justo en el momento en el que me quejé vi una mancha naranja tirarse al agua, con la lengua por fuera como si fuera lo mejor del mundo... Y seguido de él vi a Brooke.

-Uh, ahora esto parece más caliente- Bromeé acercándome a ella. Los perros por su parte nadaban felizmente. ¿Por qué huyen cuando quiero bañarlos pero luego entran tan felices al agua? Pregunté mirando a los perros. Di un profundo suspiro, ahora ya daba igual. -Beh... Maldito niño. Aunque...- Miré de arriba a abajo a Brooke, o bueno, la parte de Brooke que no estaba tapada por el agua. -¿Te he dicho alguna vez lo sexy que estás así de mojada?- Y esa frase había tenido varios sentidos, aunque yo no lo hubiera pretendido. Me mordí el labio inferior y acto seguido la besé. -Y pensar que la última vez que estuvimos aquí aún no sabías lo genial que soy- La agarré por los muslos y la alcé un poco, volviéndola a besar. Siendo sincero me escocían un poco algunas heridas por culpa del agua de mar, pero se supone que es bueno ¿No?

-Hey, ¿Qué te parecería si nuestra primera vez fuera aquí mismo?- Sonreí de medio lado, mordiendo su cuello y acariciando su espalda por debajo de la camiseta. -Aunque quizás sea demasiado público ¿No crees?- Obviamente había sido una "inocente" broma, aunque eh... Si ella me dijera que sí a mí no me importaría. -Pero de noche no se ve nada... Deberíamos tomarlo en cuenta
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Mar Abr 21, 2015 3:24 am

Salimos de la casa junto con los perros y cuando Damon propuso ir al puerto asentí sonriente, riéndome por sus próximos comentarios. – Oh, estoy segura que fuiste cautivado por mis hermosas patadas, ¿verdad? – inquirí respondiéndole mientras sentía como Sid me jalaba un poco. – Y si no la han arreglado mejor. Tenemos la llave. ¿Recuerdas? Podemos ir cuando queramos~. – dije divertida mientras recordaba aquél loco día. Y ahora que lo mencionaba… Era verdad. ¿Qué hubiera pasado si aquél día Deborah no nos hubiera encerrado? O sea… ¿Ahora mismo estaríamos juntos? Me quedé viéndole de reojo por unos segundos, pero la verdad es que no me gustaba la posibilidad que estaba pasando por mi cabeza así que preferí no pensar más en ello. Porque si era sincera… Había pasado tanto tiempo. Y yo ya no me veía sin quererle, me era imposible. Alcé un poco mis cejas tras su último comentario y luego sonreí ladina dándole un pequeño golpecito en el hombro. – Lo sabía. ¿Te deslumbré desde el primer instante en que me viste verdad? – reí un poco, y acto seguido comencé a tambalearme de un lado hacia otro dando pequeños saltitos. – Aunque si soy sincera… Creo que igual me causaste un gran interés aquél día. –
Pero no pude decir mucho más, pues al parecer un gato llamó la atención de los tres perros y tuvimos que salir corriendo para cogerlos. ¡A penas pude aguantar a Sid! Al llegar hasta el árbol me agaché jadeando un poco aún sin soltar la mano de Damon ni la correa del akita, pero el pelirrojo tuvo que entrar al agua para coger a Kaiser quien se tiró al mar a buscar algo que había tirado un niño. Fulminé al pequeño demonio con la mirada y este salió corriendo como si no hubiera mañana. Me acerqué hacia el embarcadero para ver si podía ayudar en algo pero claro… Sid fue más rápido y se tiró feliz de la vida al agua arrastrando adivinad a quien con él. Aja, a mí.

– ¡VICIOSO! – exclamé al sacar mi cabeza del agua mientras me quitaba el pelo que había ido a parar a mi rostro. Segundos después suspiré y esbocé una sonrisa mientras negaba con la cabeza. – Creo que querían que nos bañáramos con ellos. – aunque al escuchar el repentino comentario de Damon, abrí mis ojos con algo de sorpresa mientras mis mejillas enrojecían un poco. Maldita sea… Este tipo siempre me pillaba desprevenida con algo como eso. Pero no tuve tiempo a decir una sola palabra pues me besó y lo único que hice fue seguir el beso poniendo mis manos en su cuello. Y cuando me alzó, volví a sorprenderme un poco, bajando mis manos a sus hombros. – Oh… Lo mismo digo. Y pensar que cuando estuvimos aquí ni siquiera te dabas cuenta de lo hermosa que soy. – murmuré al finalizar el beso con una sonrisa algo dulce mientras alzaba una ceja.
Sentí un leve escalofrío cuando comenzó a morderme el cuello y no pude evitar ruborizarme con lo que decía. Maldición… ¿No se cansaba de ponerme nerviosa con estas bromas? – Idiota cabeza tomate pervertido. – musité mirándole seria para luego darle un pequeño beso. – Ni lo pienses. – entonces apoyé mis manos en sus hombros y me elevé un poco más hundiendo su cabeza debajo del agua para luego soltarle comenzando a nadar de espaldas hacia atrás mientras me reía. Cuando sacó su cabeza del agua le enseñé la lengua divertida, pero entonces escuché una voz infantil diciendo algo de “Una pareja está haciendo cosas raras en el agua” y unos pasos acercarse, y casi por inercia nadé rápidamente hacia donde estaba Damon y lo empujé por debajo del embarcadero para que no pudieran vernos. Por suerte los perros nadaron hacia un lado, por lo que tampoco estaban en la vista de los que ahora observaban el agua. Que por cierto, estaban en el embarcadero, justo por encima de nuestras cabezas. Yo me apegué a Damon, poniendo el dedo índice sobre mi boca en señal de silencio. La verdad es que la situación me hacía gracia pues ahora que lo pensaba, se supone que estaba prohibido nadar en épocas frías en el mar por las fuertes mareas que había y nosotros estábamos ahí, como si fuera pleno verano. Juro que intentaba no reírme pero por mi cara se notaba que quería hacerlo.

– Si no hay nadie aquí… Venga niño, emplea tu tiempo en otra cosa. – comentó una voz masculina, probablemente un vigilante o algo así, y entonces escuchamos los pasos alejarse mientras el niño se quejaba diciendo que estaba seguro que nos había visto. Cuando se hubieron ido, solté una carcajada silenciosa y rodeé el cuello de Damon con ambos brazos mientras susurraba: – Creo que estamos infringiendo una ley o algo así… – le miré a los ojos y puse una mano en su mejilla acariciándola con cariño. – Aunque bueno, la verdad es que no me importa demasiado mientras… Ya sabes, sea contigo. – me sonrojé un poco, dándole un corto beso y acto seguido bajé mi mirada tragando un poco de saliva. – P-primera vez… Aquí no. – volví a alzar mi cabeza para darle otro beso, esta vez un poco más largo que el anterior. – Segunda quizás… O tercera. – susurré cerca de sus labios para luego volver a besarlos lenta y a la vez de una forma dulce. Por dios… Ni os imagináis la revolución que tenía dentro de mí en aquél momento. ¡¿Qué demonios acababa de decirle?! No entendía como aún no me salía el jodido humo de las orejas. – ¿Segunda? ¿Tercera? ¡Qué diablos Brooke, mente sucia! – pero… No pude evitarlo. Aquellas palabras salieron de mi boca de una forma tan natural que ni sabía si aquello estaba bien o mal. O sea… ¿Estaba mal que pensara en eso? Aunque claramente él lo había dicho de broma siempre conseguía malinterpretarlo y me irritaba. Oh santa mierda…

Me di una bofetada interior y cuando separé mis labios de los suyos hundí mi cabeza debajo del agua comenzando a soltar burbujas para luego sacarla con un rostro completamente rojo. – Lo que acabo de… – pero no me dio tiempo a acabar la frase pues a Kaiser le pareció divertido meterse en medio meneando su cola y provocando que soltara una risa. – Vale, vale… Ya nos vamos. – entonces, entreabrí un poco mis ojos, como si me acordara de algo, y miré a Damon preocupada olvidándome de lo que había pasado segundos antes. – ¡Mierda tus heridas! ¿Te deben de doler no? Venga salgamos… Tendremos que cambiarte los vendajes. Además realmente hace frío y así solo conseguiremos que nos dé una fiebre altísima a los dos. –

Minutos después nos encontrábamos fuera del agua, caminando junto con los tres perros de vuelta hasta la casa de Damon. La gente se quedaba mirándonos pero la verdad es que no me importaba mucho. – Esto realmente es como el primer día que nos conocimos… Ambos chorreando caminando hasta tu casa. – mencioné divertida en lo que el pelirrojo abría la puerta para entrar dentro. – Brrrr, ahora sí tengo frío, demonios. ¡Te robaré algo de ropa! – exclamé yendo directamente hasta su habitación. Abrí el armario aún temblando un poco y saqué un par de pantalones deportivos junto con una camiseta pertenecientes a Damon. Cogí una toalla de uno de los cajones del armario y me quité las prendas mojadas para secarme primero. Mi ropa interior seguía mojada pero tampoco tenía una de recambio que ponerme así que me quedé con la misma para luego ponerme la ropa seca por encima. Supongo que después de cambiarle los vendajes a Damon y hacer la comida ya iría a mi casa y me cambiaría. Sequé mi cabello, dejándolo suelto y cuando quise salir de la habitación me di cuenta de una cosa… – Eh… Esta ropa… – me miré de arriba abajo y automáticamente comencé a reírme pues justo era la misma que me había dado Damon el primer día de conocernos y cuando tuve que quedarme en su casa por la fuerte lluvia que había fuera. Vaya… Sin duda no había crecido porque los pantalones y la camiseta seguían quedándome enormes. Parecía una cría dentro de un saco de patatas pero la verdad es que tampoco me importaba. Salí de la habitación, dejando la ropa en la secadora y con una sonrisa me dirigí hasta donde estaba Damon poniéndome enfrente de él. – ¡Hey mira! Inconscientemente me puse la ropa que me dejaste el primer día que vine aquí. – di una vuelta, como si luciera el mejor vestido del planeta y luego me reí sujetándome los pantalones de ambos lados. – Siguen quedándome enormes… En fin. – subí mis orbes hacia él y lo examiné rápidamente con la mirada frunciendo un poco mi ceño. – Venga, te cambiaré las vendas y luego hago esas berenjenas rellenas con ensalada. ¿Te parece? – inquirí esbozando una suave sonrisa.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Mayo 03, 2015 2:36 am

¡Maldito niño! ¿Qué le importaría a él lo que yo hiciera con mi novia? En fin... Afortunadamente nos escondimos a tiempo. Si nis hubieran pillado podríamos meternos en un lio. ¡Solo por nadar!

-¿Cómo?- pregunté sorprendido. Realmente no me esperaba que Brooke de verdad aceptara hacerlo alguna vez allí... Es decir, siquiera lo había hecho todavía. Aunque... No me desagradaba la idea. Pero espera... ¿Ella estaría pensanso en dar el paso pronto? Quizás... De repente me puse nervioso. ¿Por qué? Yo ya lo había hecho con muchas mujeres antes, pero Brooke... Brooke era diferente. Al fin y al cabo nunca me había acostado con una chica a la que quisiera de verdad.

Mehubiera gustadi comentar algo al respecto, pero al final entre unas cosas y otras volvimos a mi casa y no había dicho nada. ¡Diablos! En fin, para cuando llegamos a casa realmente ya no tenía mucho que decirle, así que lo obvié.

Mientras Brooke se cambiaba hice lo mismo, aunque como era costumbre me quedé solo con los pantalones. Cuando Brooke salió no pude evitar reir con ella.

-Pues ahora te queda más sexy ¿Sabes?- Comenté mirándola de arriba a abajo. Quizás sexy no fuera la expresión, pero desde luego adorable estaba.

Después de aquello me cambió las vendas y comenzamos a cenar, como siempre con bromas; incluso hubo un momento en el que casi me atraganto porque Brooke me hizo de reir justo cuando tragaba. Y en otro momento me pasó parecido... Pero con agua. ¿Adivinan por donde salió el agua? Exacto... Por la nariz. Es una sensación muy desagradable, pero podeis imaginaros lo que nos reimos. Si era sincero, cuando tuvimos que despedirnos pues... Simplemente no quería que se marchara. ¡La había echado tanto de menos! Pero tenía un gatito al que alimentar y tal... En fin ¿Qué se le iba a hacer? Solo pude despedirme con un beso, y esperar al día siguiente para vernos.


Sábado

Pasaron dos semanas y de nuevo estabamos... ¿Cómo decirlo? Teniamos ese algo... Encajabamos de maravilla. Quizás fuera demasiado romántico, pero sentía que realmente había encontrado eso de lo que hablaban tantas historias. Así llegó el sábado. Era un día nublado y no tardó en llover, así que nuestro plan consistió en quedarnos en mi casa viendo películas y jugando videojuegos. Afortunadamente yo ya me encontraba mucho mejor de mis heridas, apenas quedaba una leve señal de las que habían sido más graves. Así que... Todo era casi perfecto. Si solo mi abuela no hubiera enfermado... Pero yo no podía hacer nada, era muy tarde.

-¡Hey! Hiciste trampas. ¡No se vale usar la otra mano!- Me quejé, aunque el que lo había hecho había sido yo. ¿Que a qué jugabamos? Pues estábamoa sentados en el sofá demi casa jugando a una guerra de pulgares... ¡Ibamos 2-2! Aquel sería el desempate y...
-¡Sid! ¡Suelta ese calcetín!- ¡Mierda! Me distraje y Brooke ganó. -No vale ¡Exijo la revancha!- Dije frunciendo el ceño. Y pronto me la tomé por mi cuenta, comenzando a hacer cosquillas a Brooke. Al final acabamos en el suelo, bastante alejados del sofá. Ciertamente... Comenzaban a gustarme los días lluviosos.

-Já, jamás podrás vencerme a hacer cosquillas, y lo sabes- Comenté rendido en el suelo cuando la"batalla" finalizó. En ese instante una luz iluminó el salón y el sonido de un trueno no tardó en llegar. ¡Perfecto! Brooke temía a las tormentas. No sería de extrañar si acababa debajo de la cama.

-Ags, maldición- Agarré a Brooke del brazó y la arrastré hacia mi cuarto, bajando las persianas para que la luz de los rayos no llegara. Senté a la pelimorada en la cama y me puse frente a ella, colocandola unos cascos que eran bastante efectivos para aislarte del sonido. Encendí el reproductor de música y elegí la primera canción, subiendo bastante el volumen pero ni lo suficiente como para que la molestara.

-¿Qué tal? ¿Oyes algo?- Lo dije prácticamente gritando pues estaba seguro de que no podría escuchar demasiado. -Hey... Demos un toque romántico a esto, para que luego no te quejes...- Esta vez no había alzado la voz, así que casi seguro no me escuchó. Apagué la luz quedándonos completamente a oscuras y volví a colocarme frente a ella, agarrando su cintura. Sabía que lo pasaba mal con aquellas tormentas, así que esperaba que con aquello bastase. -Esto es perfecto, podría insultarte y tú no lo sabrias~ Acaricié su mejilla y le di un suave beso, a pesar de que tení dificultades para verla por culpa de la falta de luz.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Mayo 03, 2015 8:02 pm

– ¡Nada de revancha! No seas un mal perdedor que fue tu culpa por distraerte~. – contesté riendo ante su queja y aquella risa aumentó cuando comenzó a hacerme cosquillas. Yo intentaba zafarme entre risas pero me era inútil y cuando sentía que no podía aguantar más aquella mini batalla terminó sin saber bien cómo demonios habíamos acabado en el suelo. Miré a Damon alzando una ceja y justo cuando abrí la boca para hablar una luz iluminó toda la habitación dejándome paralizada por unos instantes. Se escuchó el trueno y antes de que pudiera decir algo el pelirrojo ya me estaba llevando hasta su habitación poniéndome unos cascos con música segundos después. Aún estaba temblando y mi ritmo cardíaco estaba muy acelerado… Dios, no suportaba ser brontofóbica. Intentaba que no me afectara tanto pero me era inevitable, desde pequeña siempre había tenido pánico a los truenos y bueno, como podéis ver seguía sin superarlo, al menos no del todo. A pesar de todo logré escuchar un poco a Damon y negué con la cabeza ante su pregunta, dando un suspiro un tanto aliviada. La verdad es que estaba agradecida de tenerle a mi lado, si estuviera en mi casa seguramente me habría encerrado en el baño y no saldría hasta el día siguiente. Me había tranquilizado un poco pero justo cuando iba a hablar Damon apagó la luz y sentí como rodeaba mi cintura y me daba un beso. Aquello me pilló un poco por sorpresa pero no tardé en seguirle el beso, quizás un poco torpe por el miedo, llevando una de mis manos a su pecho y la otra en su mejilla.

Tras unos segundos me aparté un poco y esbocé una leve sonrisa a pesar de que no pudiera verme el rostro por la oscuridad. – Gracias, en serio… – seguía con la música bastante alta, por lo que no podía escucharle si me respondía algo pero sinceramente en aquellos momentos era lo de menos. Le abracé aún un tanto temblorosa e inspiré un poco de aire, sintiendo un pequeño bienestar recorrer mi cuerpo. Sin duda estar así con él era muy efectivo para dejar de temblar de una maldita vez.
Pasó un rato, no sé cuántos minutos exactamente, pero parecía que la tormenta se había calmado un poco. Bajé mis brazos aún sin dejar de sujetar la camiseta de Damon y me quité un auricular para comprobar si seguía habiendo truenos. – Ah, creo que ya pasó… – entonces alcé mi cabeza pero como aún seguíamos a oscuras no calculé cuanto tenía que alzarla y le di justo en la mandíbula. – ¡Ouch! ¿Te hice daño? – pregunté incorporándome pero mi pie se enganchó a la manta y acabé por caer encima de Damon tirándonos a ambos al suelo. – Diablos… – mascullé un tanto adolorida y luego intenté incorporarme pero al voltear volví a pegar con el codo al pelirrojo sin querer. – ¡Joder perdona! – exclamé soltando una pequeña risa pues toda aquella situación también me resultaba un tanto divertida. – Mejor abramos las persianas si no queremos matarnos a golpes involuntarios. – intenté buscar la pared con las manos y logré llegar hasta la ventana, no sin antes golpearme el dedo pequeño del pie contra la punta de la mesita de noche, por supuesto. – ¡Mierda! – me mordí el labio inferior por el dolor pero aquello no impidió que abriera un poco la persiana, dejando pasar algo de luz. Miré a través de esta y la tormenta definitivamente pareció calmarse pues solo llovía un poco y ya no había truenos. Di un suspiro de alivio y me giré hacia Damon esbozando una sonrisa. – Menos mal, aunque… – me acerqué hacia él y me puse de rodillas enfrente suya comenzando a examinarle. – Eso de quedarnos a oscuras por las tormentas siempre te sale caro por los golpes que te doy sin querer… – comenté llevando una mano a su mejilla mientras me reía un poco. – Lo siento por eso, aunque esta vez… – acerqué mi rostro al suyo y le di un suave beso sonriéndole levemente segundos después. – Creo que podré recompensártelo… Ven. – me levanté cogiéndole de la mano y caminé de espaldas hasta la cama subiéndome encima de esta y jalando a Damon junto a mí.

– Gírate, anda. – lo volteé de espaldas a mí y llevé mis manos hasta sus hombros comenzando a masajeárselos lentamente. Llevaba camiseta pero aquello tampoco era gran obstáculo para un pequeño masaje. – Espero que esto sirva como una pequeña recompensa por haberme ayudado con esta cosa de la brontofobia.  – y ahora que lo pensaba… Aquello estaba siendo bastante parecido a lo que había sucedido en el viaje de los Alpes Franceses. Me quedé pensando un rato pero tras unos segundos comencé a bajar mis manos continuando masajeándole cerca de las costillas y los dorsales. – Esto… Es bastante parecido a aquella vez en los Alpes. ¿Recuerdas? – murmuré sin siquiera pensarlo, vamos ni sabía si Damon me había escuchado. En un momento dejé el masaje y bajé mis orbes frunciendo mis labios. Entonces, llevé mis manos hasta el extremo de su camiseta y se la subí un poco viendo las pequeñas cicatrices que aún quedaban tras aquella pelea después de la carrera de motos. Incliné mi cabeza y fui dejando suaves besos en cada cicatriz que veía y luego bajé su camiseta apoyando mi frente sobre su espalda. De un momento para otro sentí mi ritmo cardíaco aumentar nuevamente, de repente me había puesto muy nerviosa y no era normal, o sea lo hice por mi cuenta. – Escúchame bien cabeza tomate porque esto no lo voy a repetir. – sentí mi rostro arder y tragué saliva inspirando algo de aire. – Si es contigo… Está bien. Te amo y…  Quiero dar el siguiente paso. –
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Miér Jun 03, 2015 3:56 am


~ Ven a dormir conmigo: no haremos el amor. Él nos hará. ~
Julio Cortázar

Una vez pasó la tormenta me quedé esperando unos minutos, pues no me fiaba del todo de que ésta hubiera pasado. Cuando iba a avisar a Brooke fue ella misma quien se quitó los auriculares y... ¿Estaba intentando matarme o qué?

-Si quieres matarme solo dímelo- Bromeé después de que me golpeara con su codo, llevándome la mano al golpe. -No estoy del todo seguro de si son de verdad involuntarios... Te aviso que aun no tengo testamento, asi que no te podrás quedar con nada- Añadí sonriente mientras alzaba una ceja.

Tras lograr subir la persiana vino hacia mí y... ¿Recompensarme? ¿A qué se refería? Pronto lo descubrí y.. No me disgustaba nada la idea.
-¿Cómo no recordarlo?- Pregunté sonriendo. Aquél había sido el mejor viaje de toda mi jodida vida. Probablemente era uno de los mejores recuerdos que tenía de nuestra relación, y no eran pocos los que tenía.

Siguió unos minutos más con el masaje, sin embargo de repente paró y ¿Qué hacia? Intenté mirarla, pero era obvio que no llegaba a girar tanto el cuello. Y, si ya estaba algo sorprendido, sus siguientes palabras me sorprendieron aun más. ¿De verdad estaba dispuesta ya a...? De repente sentí mi corazón pararse por unos instantes para después comenzar a latir rápidamente. Aquello era tan inesperado y... Tenía tantísimas ganas de ello.
-¿T-Te refieres a..?- ¿Hacía cuanto tiempo que no estaba así de nervioso y sorprendido?  Me era imposible no estarlo. Tragué algo de saliva y me giré hacia ella, clavando mis ojos verdes en los suyos. -No quiero que hagas nada de lo que no estés segura- Dije una vez recuperado de la impresión inicial. Era obvio que me moría de ganas de hacer aquello, pero no estaba dispuesto a que después Brooke se arrepintiera. Puse mi mano en su mejilla y tras su respuesta le di un suave beso en los labios, sonriendo de una manera un tanto tonta.
-Te quiero- Susurré. Después de ello la tumbé con cuidado en la cama, quería que su primera vez fuera especial, así que sería paciente y cuidadoso. Le di un par de besos en el cuello para acto seguido quitarle la sudadera. Sospechaba que se sentiría algo avergonzada así que traté de calmarla.
-No te preocupes...- Susurré antes de volver a dejar unos cuantos besos en su cuello al tiempo que pasaba mis manos por su cintura, acariciándola suavemente. Sabía que ella estaría atacada, ¿Cómo no estarlo? Incluso yo estaba algo nervioso, y había hecho aquello millones de veces. Pero claro... No era igual. Brooke era diferente a todas las demás, no solo por la espera... Si no por el simple hecho de ser ella. La quería, muchísimo, con ella no era simple sexo como lo había sido con las otras. En cierta manera aquella era también mi primera vez.

Spoiler:
Después de unos segundos entre besos en su cuello y caricias bajé mis labios desde su cuello hasta su pecho, volviéndome a detener ahí.
-Ahora también me recuerda a aquellas vacaciones en los alpes- Comenté subiendo hasta su boca para besarla al tiempo que pasaba una de mis manos bajo su espalda y trataba de desabrochar su sujetador. Afortunadamente no se resistió demasiado, y pronto éste se encontraba en el suelo y mi boca cubriendo lo que la prenda había dejado descubierto. Mordí suavemente uno de  sus pezones y llevé mi mano, que descansaba sobre su muslo, aún cubierto por los vaqueros; hacia el otro de sus pechos,aprovechando para acariciar su cintura durante el trayecto.

Afortunadamente con aquellas caricias mis nervios se fueron disipando, o más bien me fui olvidando de ellos, pero ahí seguían. Sin embargo, la visión de Brooke semidesnuda y la leve excitación que se iba apoderando paulatinamente de mí alejaban esos pensamientos cada vez más de mi cabeza.

Justo cuando estaba dispuesto a desabrochar sus pantalones cai en la cuenta de algo. ¿Había preservativo?

-Un segundo...- Mi voz sonó un tanto entrecortada debido a los latidos acelerados de mi corazón y, bueno, a la situación en general. Sin quitarme de encima de ella abrí uno de los cajones de la mesilla. Sabía que hacía tiempo había guardado ahí un par, metí la mano y rebusqué un momento, sacando enseguida uno. Miré el preservativo y...
-No jodas...- Susurré metiendo de muevo la mano y alzando un poco la cabeza para ver mejor el cajón. Como ahora no tuvieramos preservativo me tiraba por la ventana. Pero entonces mi mano tocó una caja e inmediatamente recordé la caja que me había regalado la abuela. Oh, Dios, juro que la bendecí mil veces mentalmente. Saqué uno y lo dejé sobre la mesilla, preparado para cuando fuera el momento de usarlo. Volví a guardar la caja y mi atención volvió a estar puesta sobre la pelimorada.

-Y bien... ¿Por donde nos habiamos quedado?- Pregunté dedicándola una suave sonrisa y acercanso mis labios a los suyos, justo en el momento en el que desabroché su pantalón.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Lun Jun 08, 2015 2:22 am

Decirle a Damon que estaba preparada para hacer aquello con él ya me había sacado un montón de nervios... Así que imagínense cuando me quitó la sudadera. En aquellos momentos no era capaz de procesarlo todo con claridad, parecía un maldito palo de vapor. ¿Por qué? Porque estaba completamente roja y por poco salía humo de mis orejas. Mi respiración era agitada y mi ritmo cardíaco aumentaba cada segundo más. Aunque… Con sus palabras y aquellas caricias tan suaves creo que comencé a tranquilizarme poco a poco. Era obvio que seguía avergonzada y no podía evitar mirarle con un poco de preocupación… Pero aún sí confiaba en él y quería que aquél momento fuera especial para ambos.

Spoiler:
Los nervios volvieron a apoderarse un poco de mí cuando desabrochó mi sujetador. Ya me había visto en ropa interior pero jamás había mostrado mi cuerpo desnudo a un hombre y aquello era tan vergonzoso… Por un momento quise taparme con el brazo pero al sentir su boca sobre uno de mis pechos no pude evitar alzar la cabeza y soltar un suspiro mientras pronunciaba el nombre de Damon. Sentí mis pezones erizarse y llevé una de mis manos hasta mi boca desviando mi mirada un momento por la vergüenza. Volvía a experimentar exactamente lo mismo que en aquellas vacaciones en los Alpes. Con tan solo sentir su mano en mi otro pecho mil descargas eléctricas recorrían mi cuerpo. Sentía tanta timidez… Pero no quería que parara. Aquellas caricias y besos tan solo me traían unas sensaciones que jamás había experimentado y debía admitir que mi cuerpo las disfrutaba y deseaba más. No solo por la excitación que se iba apoderando poco a poco de mí, sino también por aquél sentimiento de cariño que me transmitía.

– ¿Q-que pasa? – pregunté con la voz algo entrecortada al escuchar a Damon maldecir en voz baja. Por un momento volví a sentirme algo nerviosa pero este sentimiento se calmó cuando el pelirrojo encontró lo que ya suponía que estaba buscando. Acercó sus labios a los míos y no tardé en besarle de una forma bastante intensa mientras enterraba mis dedos en su pelo. Separé mi boca de la suya un momento para tomar aire y tragué un poco de saliva mientras le ayudaba a quitarme los vaqueros de una forma un poco torpe, quedándome con tan solo una tela que cubría la parte inferior de mi cuerpo.
Quería volver a besarle, pero antes coloqué una mano en su pecho respirando un tanto agitada. – Espera… Tú también. – dije refiriéndome a su ropa mientras le miraba directamente a los ojos. Llevé mis manos hacia los extremos de su camiseta y se la quité tirándola a un lado, dándole un suave beso en los labios a la vez. Sin dejar de besarle, coloqué una mano en su mejilla y la otra comenzó a descender por su pecho y abdomen, acariciándole con la yema de mis dedos durante el trayecto. Sin siquiera percatarme, los nervios se fueron disipando poco a poco, aunque mi calor corporal hacía justo lo contrario. Sentir su piel rozándose con la mía me provocaba tantas sensaciones que simplemente no sabría describirlas todas. Le quería muchísimo, este momento que tanto temía se estaba convirtiendo en uno de los mejores recuerdos de mi vida y deseaba con todo mi ser que Damon se sintiera igual. Quería transmitirle todos estos sentimientos a través de mi cuerpo, volverle completamente loco, por lo que intentaría hacerlo bien, aunque aún no supiera bien como lograrlo.

Separé mis labios de los suyos y cogí suavemente una de sus manos poniéndola sobre mi pecho mientras le mordisqueaba un poco el lóbulo de la oreja y el cuello. Seguía estando completamente ruborizada pues la vergüenza seguía ahí, pero eso es algo que nunca pude controlar enfrente de él. Con la otra mano, intenté desabrochar su pantalón y cuando lo conseguí volví a besarle intensamente mientras colocaba una mano en su hombro y le empujaba hacia atrás para que se sentara y luego incorporarme yo. Le ayudé a quitarse el pantalón, volviendo a tirarlo hacia el suelo y tumbé a Damon en la cama poniéndome encima. Aparté mi cabello hacia un lado y me incliné hasta el pelirrojo comenzando a dejarle pequeños besos desde el cuello hasta el vientre. Cuando llegué hacia abajo mi ritmo cardíaco volvió a aumentar y subí mis labios hasta los suyos, volviendo a tumbarme en la cama mientras soltaba un jadeo y lo miraba directamente a los ojos. En este momento, sentí mi entrepierna contraerse y en mi vientre una convulsión por dentro. ¿Realmente era posible encontrarme así con tan solo una mirada? Dios, le amaba y no podía evitar aquellas ganas de sentirlo dentro de mí. Por primera vez en mis diecinueve años ya no tenía miedo, tan solo deseo de poder compartir aquel momento de intimidad y amor junto a él.

– Take care of me, please. – susurré cerca de su oído mientras esbozaba una tierna sonrisa y acariciaba su espalda junto con su brazo.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Mar Jun 30, 2015 1:10 pm

Spoiler:
Las caricias, las mordidas y los besos siguieron, provocando que mi excitación creciera más y más, y con ello mi calor corporal y mi pulso. Brooke se puso encima de mí, tomando ella la iniciativa y quitándome los pantalones. Ahora ya solo me quedaba la ropa interior, como a ella.

-I'll always take care of you, I promise. But I need you to take care of me too.- contesté también en un susurro, aunque con la voz algo ronca y entrecortada.

Después de eso continué acariciando cada milímetro de su piel, tanto con mis manos como con mis labios. Debía admitir que me moría por ir a más, pero sabía que debía ir despacio para que todo fuera bien, así que no me quedaba más opción que controlarme y seguir avanzando lentamente.
Unos minutos después quité a Brooke de encima mía y me coloqué de rodillas frente a ella, abriendo sus piernas y acomodándome entre ellas. Casi inconscientemente frotaba lentamente nuestras entrepiernas mientras besaba su cuello y más tarde su pecho. Besé sus labios apasionadamente y llevé mi mano desde su cintura hasta el borde de su ropa interior, acariciando unos segundos su vientre, bajé mi mano un poco más y acaricié su zona íntima por encima de la ropa. Posteriormente introducí mi mano debajo de la prenda, y esta vez masajeé su clítoris suavemente con el dedo índice, ahora sin ningún tipo de barrera entre medias. De aquella manera me aseguraba de que estuviera suficientemente lubricada. Además, no era recomendable pasar a la penetración sin una "preparación". Por lo menos no la primera vez.
-¿Estás bien?- pregunté para cerciorarme de que no se encontraba incómoda o algo así, sin embargo no dejé de masajear su zona íntima ni un solo segundo. ¿Cómo me encontraba yo? Pues en realidad no podía pensar demasiado, mi mente había quedado nublada por la excitación, pero eso no quitaba que fuera cuidadoso.

Unos minutos después, cuando la zona estaba bien lubricada, me deshice finalmente de su ropa interior e introducí uno de mis dedos en su vagina, muy despacio puesto que temía hacerla daño. Tuve que deslizarme un poco hacia abajo para acomodar mi mano.

-Si en algún momento te hago daño o quieres parar, solo dilo- ¿Si me molestaría tener que parar? Era obvio, pero si ella no estaba segura de hacerlo,no me quedaba de otra. Entonces comencé a mover el dedo introducido lentamente, aumentando el ritmo poco después. Una vez noté que Brooke estaba preparada introducí uno más, de nuevo con grancuidado de no hacerla daño, disminuyendo el ritmo al principio para después aumentarlo de nuevo. A continuación fui bajando, pasando por sus pechos y su vientre, dejando allí más de un beso. Así llegué hasta sus partes más íntimas y, sin dejar de mover mis dedos, me atreví a besar aquella zona y pasar mi lengua por su clítoris. Mientras, con la mano que me quedaba libre acariciaba su cintura de arriba a abajo con la yema de mis dedos.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Jue Jul 09, 2015 2:18 am

Spoiler:
Con todos aquellos besos y caricias, mi mente comenzó a nublarse poco a poco. Ahora solamente podía pensar en Damon y en que me encantaba aquella forma en la que me tocaba, haciéndome sentir más segura y menos avergonzada. Aunque igualmente creía que mi corazón no podría volver a latir tan rápido jamás. Cuando sentí su mano posicionarse sobre mi zona íntima una descarga eléctrica recorrió toda mi espalda, provocando que alzara un poco mi cabeza y soltara un pequeño suspiro a la vez. ¿Cómo era posible experimentar tantas cosas en mi interior con un simple toque? Comenzó a acariciar mi clítoris y el placer procedió a llenar cada milímetro de mi cuerpo, mientras colocaba una mano entre su cabello y con la otra apretaba las sábanas de la cama. – Sí… No te preocupes. – contesté susurrando con cierta dificultad ya que mi respiración estaba bastante agitada. Creo que decir que estaba solamente “bien” era poco. Estaba muy, pero que muy bien puesto que no había sentido tal placer jamás y aquello tan solo provocaba que quisiera más. Pero por obvias razones no iba a decir eso en voz alta.
Notaba mi entrepierna cada vez más húmeda y al sentir su dedo adentrarse en mi zona íntima, otra ola de placer volvió a invadir completamente mi cuerpo. Coloqué una mano en su mejilla, acariciando sus labios con mis dedos y acerqué mi boca hacia su oído. – No quiero que pares… – contesté con la voz algo entrecortada, dándole un intenso beso en los labios. Continué disfrutando de cada uno de sus toques, dando pequeños suspiros de vez en cuando. Al sentir sus labios sobre mi clítoris no pude evitar soltar un gemido mientras alzaba mis manos y apretaba la almohada a la vez que cerraba los ojos mordiéndome el labio inferior. Un fuerte rubor volvió a apoderarse de mis mejillas y sentí algo de vergüenza ya que no esperaba que Damon hiciera algo como eso. Obviamente era algo que me hacía sentir extraña pero tampoco podía negar que el placer que sentí fue indescriptible.

Sus dedos siguieron excitándome por unos minutos más y yo le dejé hacer, sin siquiera poder articular una sola palabra por los jadeos. Aquella sensación de querer más, siguió creciendo y volví a bajar una mis manos hasta su cabeza, enredando mis dedos entre su pelo mientras arqueaba un poco mi espalda. Estaba disfrutándolo, ni os imagináis cuanto, pero quería que aquello fuera un recuerdo importante para ambos por lo que también deseaba que Damon lo grabara en su mente. Lo retiré con suavidad de mi entrepierna y volví a tumbarle en la cama poniéndome sobre él y juntando nuestros cuerpos al máximo; a la vez que le besaba apasionadamente y mordía su labio inferior al terminar el beso. Acaricié su cuello con la yema de mis dedos y le hice un pequeño chupetón mientras bajaba mi mano por su pecho y abdomen, llegando al extremo superior de su única ropa interior. Seguí besando sus labios y cuello, descendiendo los besos poco a poco hasta llegar a su ombligo, y deslicé mis dedos por debajo de sus calzoncillos comenzando a bajárselos lentamente.

Cuando se los bajé por completo, mi mirada se desvió hasta su miembro y volví a ponerme como cual tomate, sintiendo algo de nervios otra vez. Sin embargo, tampoco quería que Damon pensara que me había sentido incómoda o algo así, ya que no era verdad. Era la primera vez que veía a un hombre completamente desnudo y este hecho hasta me dificultaba la respiración. Y bueno… Me da bastante vergüenza admitir que lo que veía provocaba que tuviera deseos de que me tomara por completo. Tragué un poco de saliva y volví a subir mis besos hasta su boca, sintiendo mi ritmo cardíaco aumentar cada vez más. Mi entrepierna comenzaba a rozar con su erección y aquello provocaba que soltara unos suspiros entre los besos que le daba en la boca. A continuación, me tumbé en la cama otra vez mientras rodeaba su cuello con mis brazos volviendo a la postura anterior y bajé mis manos hasta su espalda mordisqueando y lamiendo un poco su cuello y oreja.

Entonces, cogí una de sus manos, llevándola hasta mi pecho y lo miré directamente a los ojos, como si estuviera suplicando con la mirada.– Damon… P-puedes… Por favor, hazlo ya. – pedí, ya completamente excitada y comenzando a perder el control de mi misma y de todo lo que había alrededor.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Damon Hudson el Jue Ago 13, 2015 5:19 am


Spoiler:
Las manos de Brooke sobre mi piel sumado a sus besos hacían que mi excitación fuera todavía mayor, además me provocaban cierto placer difícil de explicar. Pero lo que es más que obvio es que me encantaba, disfrutaba cada segundo de aquel momento, manteniendo mi mente alejada de cualquier pensamiento que no fuera Brooke. Y si por si fuera poco, susurró en mi oído. ¡Eso sí me volvía loco! En aquel instante tuve que retenerme para no dejarme llevar por completo y... bueno, dejar de ser tan.. Suave.

Siguieron las caricias y de nuevo Brooke habló, pero esta vez pidiendo que... Bueno, que pasáramos a la acción. Ni qué decir tiene que no me hice esperar demasiado. Colocado encima suya puse mis manos a ambos lados de su cabeza y comencé a introducir mi miembro en su cavidad vaginal. Lo hice despacio para no dañarla, pero si era sincero mi cuerpo no me pedía precisamente ir despacio. Hicieron falta un par de intentos para que finalmente pudiera introducir mi pene por completo. Una vez conseguido comencé a moverme lentamente. Suponía que por el momento a Brooke le dolería, así que aquella sería la mejor forma.

Cuando noté que la pelimorada se estaba acostumbrando y ya no la dolía tanto comencé a aumentar el ritmo, aunque no la fuerza. Notaba mi corazón latir a toda velocidad, el sudor cubría mi frente e incluso mi pecho, y un placer indescriptible me recorría de arriba a abajo. Muy de vez en cuando dejaba escapar algún sonido de mis labios, y con mucha mas frecuencia besaba a Brooke, mordiendo en ocasiones su labio inferior. Cuando hubo pasado un rato propuse que se pusiera encima, bien sabía que de estar demasiado tiempo en la postura anterior al día siguiente a la pobre la costaría incluso andar. En un principio los movimientos de Brooke eran vacilantes, pero poco a poco comenzó a coger de nuevo el ritmo, aumentando los movimientos y con ellos el placer. Agarré los brazos de Brooke y la obligué a acercarse más a mí para de aquella forma poder besarla. También aproveché y besé y mordí su cuello, pues sabía que aquello la provocaría cierto aumento del placer, aunque fuera solo durante los segundos que duraban los besos y las mordidas. Poco después la postura volvió a cambiar, y me encontré una vez más encima de la ojiazul, justo entre sus piernas. Sin parar las sacudidas llevé una de mis manos a uno de sus senos, mordiendo después delicadamente su pezón.
Minutos después de eso fue cuando comenzamos a llegar al climax, o bueno, por lo menos yo, pues sabía que Brooke ya había llegado por lo menos una vez. Noté un placer mayor al anterior, mucho mayor, aumenté notablemente la velocidad de mis estocadas, y pronto el final llegó. Cuando lo hizo prácticamente caí sobre Brooke, apoyándome en mis codos para no aplastarla. Estábamos completamente empapados en sudor, pero eso no me importaba en absoluto.

-¿Qué tal?- No me refería a si la había gustado o no, solo a si.. Bueno, si se encontraba bien. -Creo que a ambos nos vendría bien una pequeña ducha- comenté con una suave sonrisa, aunque me costaba incluso hablar pues lo primero que necesitaba era descansar.
Me dejé caer junto a Brooke, llevaba mucho tiempo sin hacerlo y evidentemente se notaba. Pero eso no me importaba lo más mínimo, simplemente me quedé ahi recostado con Brooke a mi lado. ¿Podría ser más feliz?
Un rato después, cuando ambos estábamos más descansados, me levanté de la cama y la ayudé a ella a hacer lo mismo.

-¿Entras conmigo a la ducha?- pregunté con una sonrisa traviesa, acercándola a mí y besándola. Recalco que aun no nos habíamos vestido ninguno de los dos, y estaba casi totalmente seguro de que a Brooke aun le daría algo de vergüenza. -Por cierto... ¿Recueras el embarcadero? Dijiste que allí... La segunda o la tercera.- Guiñe un ojo, volviendo a besarla. Sin darla tiempo a mucho más la cargué sin previo aviso como si de un saco de patatas se tratara. Pero de momento a la ducha, o ni Sid querrá acercarse a nosotros por culpa de nuestra peste.- Obviamente mi plan era meter a Brooke en la ducha conmigo. Total ¿Qué era eso comparado con lo que acababamos de hacer? Así que segundos después ya la había dejado en la bañera, con el agua caliente corriendo. Acto seguido entré yo con ella y la abracé por la espalda mientras el agua caía sobre nosotros.

-Mucho mejor, ¿eh?- De repente me encontraba mucho mejor con Brooke, más cercano de alguna manera. Como si ahora fueramos una pareja por completo. Es algo complicado de explicar.Me acomodé en la bañera, tumbándome, para luego ayudar a Brooke a hacer lo mismo sobre mí. Así era como habíamos estado en aquel viaje a los Alpes... Salvo que en aquel momento estábamos más vestidos. -¿Qué te parece si hoy te quedas a dormir? Mañana podemos salir juntos a pasear a los 3 jinetes del apocalipsis- Comenté mientras echaba gel en una esponja que básicamente era de Brooke. Lo cierto es que como se había quedado unas cuantas veces en mi casa ya tenía bastantes cosas suyas por aquí. De hecho, poniéndome a pensar en ello, ni siquiera tengo muy claro en qué momento comenzó a hacerse ese hueco en mi casa. Sin pensar mucho en ello comencé a frotar la esponja por los hombros de Brooke, regalándole un pequeño beso en uno de sus hombros.
-Ahora ue lo pienso, ya no podré llamarte Aceite virgen extra...- Vale, ese comentario estaba de más, pero me salió sin pensar. -Alegrate, tienes un mote menos- Añadí para "arreglarlo" preparandome para el impacto de algo contra mi cara.
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Re: Do you want to be My Valentine... Again? [Priv Brooke Lewis][+18]

Mensaje por Brooke Lewis el Miér Ago 19, 2015 1:16 am

Spoiler:
Cuando comenzó a introducir su miembro dentro de mí sentí un dolor momentáneo que recorrió absolutamente todo mi cuerpo; provocando que comenzara a sudar más de lo que ya estaba. Llevé mis manos a la espalda de Damon, clavando un poco mis dedos en esta mientras soltaba unos pequeños sonidos por la boca. No podía dejar de pensar en Damon y en lo bien que me hacía sentir en aquellos momentos y precisamente esos pensamientos hicieron que el dolor se fuera poco a poco, convirtiéndose en tan sólo una pequeña molestia y luego en el puro placer. Ya no era dueña de mi misma, quería disfrutar aquél momento y recordarlo como si fuera el último; por lo que comencé a mover mis caderas al ritmo de sus movimientos experimentando unas increíbles olas de placer que me hacían soltar unos cuantos gemidos por la boca. Además, sus dedos sobre mi piel y aquellos besos tan sólo hacían que todo fuera muchísimo más intenso.
Al pasar unos minutos cambiamos de posición y esta vez me encontré encima del pelirrojo. Cosa que hizo que mi ritmo cardíaco aumentara considerablemente. Me daba algo de vergüenza aquella postura, no sólo porque ahora estaba completamente desnuda sobre él, también porque temía no poder hacerlo bien... Pero aún con eso, coloqué mis manos sobre su pecho y comencé a mover nuevamente mis caderas buscando aquél placer que me consumía por completo. Los besos y las mordidas de Damon provocaban que comenzara a sentirme con más ansiedad y ganas. Y en uno de esos momentos arqueé mi espalda hacia atrás sintiendo un placer indescriptible que me recorrió de arriba hasta abajo, provocando que soltara un fuerte sonido por la boca. Dioses... ¿A eso se referían cuando hablaban del clímax? De repente me sentía cansada, muy cansada pero eso no acababa ahí. Volvimos a cambiar de postura y esta vez ambos llegamos a aquél punto del placer máximo.
Besé a Damon y antes de quedarme dormitando acaricie su mejilla esbozando una pequeña sonrisa, aún un tanto avergonzada.- Tienes suerte, hasta ni me atrevo a mentirte y decir que no he sentido nada de nada. Y sí, una ducha no estaría nada mal... - con aquella frase terminé de hablar quedándome un poco adormilada a su lado. Ahora no tenía fuerzas ni siquiera para pensar pero creo que nunca he sentido una alegría tan grande por haberlo hecho con la persona que quiero.

Después de aquello nos levantamos y yo seguía con un leve rubor en mis mejillas puesto que aún sentía algo de vergüenza al estar así delante de él. Y vamos, su mención sobre el embarcadero no mejoró las cosas ya que mi cara se convirtió en un completo tomate. Fruncí un poco mi entrecejo mientras un tic se apoderaba de uno de los costados de mi boca. - ¡¿A -aún te acuerdas de eso?! - os juro que quería que la tierra me tragara pero no tuve tiempo de decir mucho más ya que Damon me cargó hasta el baño.
No sabía explicar bien aquella sensación pero creo que ahora realmente comprendía todas aquellas historias románticas que había leído en muchos libros. Jamás creí que viviría una en primera persona, sin embargo Damon fue un intruso que no pude echar de mi cabeza desde que lo conocí.
Me acomodé sobre el pelirrojo y esbocé una sonrisa un tanto estúpida mientras disfrutaba de su tacto. Aunque su último comentario hizo que alzara mi cabeza hacia él con un semblante un tanto molesto. - Oh... ¿Y se supone que debería alegrarme, en serio? Recuerda que ahora tengo cierto poder que puedo utilizar cuando quiera en tu contra. - sonreí un tanto malévola y le estampé la otra esponja en la cara mientras me giraba poniéndome sobre él. - Pero fíjate, todo tiene sus ventajas hasta para ti. - murmuré cerca de sus labios mientras rodeaba su cuello con ambos brazos y le daba un beso mordisqueando un poco su labio inferior. - Y creo que aceptaré tu propuesta de quedarme a dormir. Podemos hacer crepes. ¿Qué te parece? - esbocé una suave sonrisa y agarré el champú para luego echarme un poco en la palma de mi mano. Llevé mis manos hasta su pelo y comencé a lavárselo delicadamente como si fuera cual niño pequeño. Eché un poco de agua en su cabello para aclararselo y luego volví a girarme de espaldas a él echando mi cabello hacia atrás. - Venga ahora tú. - acoté alzando mi cabeza para que pudiera tener libre acceso a mi pelo.
Los minutos han ido pasando y ahora que lo pensaba... Damon ya lo había hecho con otras chicas. ¿Le habrá gustado hacerlo con alguien con una nula experiencia? Quería darme una bofetada mental por pensar esas cosas pero no podía evitarlo. Malditas dudas. - Oye Damon... Y a ti, bueno... ¿Q-qué te pareció? O sea, es decir...Uigh,  mejor dejalo. Ahora mismo parezco estúpida y esa es una pregunta muy estúpida también. - ok, en aquellos momentos podia declararme imbécil. - Aplausos, Brooke, aún después de haber tenido ese contacto con él no eres capaz de hacer una pregunta tan obvia. Pegate un tiro. -

Después de aquello terminamos de ducharnos y me vestí solamente con una camiseta de Damon puesto que ya no íbamos a salir a ningún lado más. El resto de la tarde fue tranquilo, miramos unas cuantas películas y preparamos crepes, manchandonos entre nuestras típicas risas y bromas. Y bueno... Por la noche no me negué a una segunda vez, si así puede decirse.

{La mañana siguiente}

No me desperté por mi cuenta puesto que la llamada que recibió mi teléfono hizo toda la faena. Con gran dificultad logré alcanzar mi móvil y contesté, era mi madre. Le respondí con un “Sí, sí” y luego colgué comenzando a procesar toda la información minutos después. Y cuando lo hice abrí mis ojos como platos incorporándome rápidamente. - Mierda mierda mierda...- ¡Adinidad! Ella y Dante estaban de camino a Sweet Valley porque querían vernos cuanto antes y de paso llevarnos a París para el concierto de Aerosmith. ¡Y solo teníamos dos horas para poder llegar a mi casa! Encima Damon dormido y yo aún ni siquiera me había vestido. - ¡Damon levanta! - exclamé sacudiedole un poco para luego agacharme hasta el suelo, recoger su camiseta y volver a ponermela por encima. Volví mi atención al pelirrojo y me puse encima de él para luego estirarle de las mejillas y despertarlo finalmente. ¡Vamos levanta tomate princesa! Mis padres estarán en mi casa en menos de lo que canta un gallo y aún ni hemos sacado a los perros. - me puse de pie y cuando quise saltar de la cama, mi pie se enganchó a la sábana y bueno... Caí de morros al suelo. Me levanté con parsimonia y volteé hacia Damon con cara de pocos amigos. - Como comiences a reírte juro que te asesinaré con el cepillo de dientes. -
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