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Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

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Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Mar 06, 2015 12:02 am

Finalmente había llegado el día en que mi hermana menor regresaría a casa de sus vacaciones de Japón. Por muy tonto que pareciera para cualquier otra persona, era una fecha importante para mí, ya que desde hace un mes entero no la veía. Además, si consideraba que fue a un país en donde se encontraba mi enemigo más grande, y que este tenía mucho poder sobre su destino, estaba muy nervioso de que sucediera algo más allá de mi poder. Por suerte, en todo momento contaba con un aliado que la protegería en mi ausencia, nuestro hermoso ángel rubio Michelle, la bella madre que nos da todo el amor que tiene.

Esa tarde preparé un delicioso pastel de fresas, con bizcocho de vainilla y crema pastelera. Era uno de los favoritos de la pequeña rubia, y quería consentirla un poco tras extrañarla durante días. Era raro no verla en su habitación o rodando por la cocina en busca de una snack de merienda. Al mismo tiempo, el momento a solas me sirvió para meditar un poco sobre la situación de Natzumi, una chica que se había convertido en toda una dama, y que seguramente tendría en el futuro cercano una pareja… Creo que es hora de dejar de ser tan sobreprotector, dejarle volar por cuenta propia, y concentrarme más en mi propia vida. Obviamente no la abandonaría a su suerte y aún la cuidaría, pero me enfocaré más en Clay, el bar y mis estudios a partir de ahora…

Como mi hermana había llamado desde el taxi para decirme que venía en camino a casa, empecé a organizar todo para su bienvenida. Coloqué el pastel justo en el centro de la mesa, pero antes tuve que regañar al curioso de Cheshire por tener demasiada curiosidad y casi hacerme tropezar en el camino. Para tranquilizarle, fui a buscar un poco de jamón y se lo ofrecí en la cocina. El gato gris atigrado se quedó feliz allí, y pude continuar con mis asuntos. De paso fui a ver como andaba Caramelo, el dulce conejito de Natzu. Bueno, ya no era tan pequeño, y lo teníamos en una gran jaula en donde tenía todas sus comodidades. Le ofrecí un poco de lechuga, y andaba de los más calmado comiéndosela. Las dos mascotas de mi hermana cada día estaban más grandes y bonitas. Al final, todo en esta vida tiene que crecer…

Fui hasta mi habitación para sacar el regalo de navidad envuelto que le daría a la linda rubia, y lo coloqué en la mesa, a un lado del pastel. Además de ello, en plan bromista amarré algunos globos a las sillas, y me coloqué un gorrito fiestero que decía “Feliz 2015”, tomando en mano un montón de serpentinas que le lanzaría a la chica una vez que atravesara la puerta… Y de pronto escucho el comunicador de nuestro apartamento, y fui a responder de inmediato. Era ella, así que solo le dije que subiera y la esperé frente a la puerta de la entrada. Apenas la abrió utilizando su llave, le lancé un montón de papelillos y las serpentinas al aire – ¡Bienvenida a casa, Natzu! – dije muy alegre y sonriente, mientras silbaba un poco utilizando los labios.

Me acerqué a darle un gran abrazo, y me di cuenta de que estaba más alta ahora. ¿Sería por los tacones?... Fue entonces que al separarnos me quedé observando a mi hermana menor, y noté que, además de parecer más alta, se veía distinta… No sé exactamente el porqué de esa sensación, pero parecía más madura e incluso mucho más adulta. – Espera un momento… ¿En verdad eres Natzu?. ¿Te hiciste algo en el cabello?. Te ves… distinta, por alguna razón… – le mencioné sin analizar demasiado la situación. Creo que me he acostumbrado al antiguo hábito de hablar antes de pensar…


Última edición por Hiroshi Anzai el Vie Mayo 01, 2015 5:33 pm, editado 1 vez



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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Vie Abr 03, 2015 8:59 pm

Me la pasé increíble en mi antiguo hogar, rodeada de mis padres y de mis antiguas amigas que me recibieron con los brazos abiertos, pero llegó la hora de regresar a casa. Mi padre no pudo venir a despedirme al aeropuerto pues estaba ocupado con su trabajo aunque nos despedimos brevemente esa misma mañana. Compré regalo para todas mis amigas de Sweet Valley, a mi hermano y a su novia. No pude evitar comprarme un par de prendas nuevas… eso sí. Creo que mi armario estallaría… Eso no era novedad, pero si era novedad que mamá estuvo cambiándome la dieta por una más sana, y llevándome al mejor salón de belleza de allí y casi todos los días íbamos a tiendas con personal shoppers para que eligieran lo mejor para mi look. Había cambiado demasiadas cosas de mi misma, el maquillaje, cabello y a probar otro tipo de ropa… en todo el tiempo que pasé allí había cambiado tantas cosas que me sentía mejor conmigo misma. De vuelta a Sweet Valley en avión fue tranquila porque me dormí y no me enteré de nada, y mi compañero de asiento se portó muy agradable las dos o tres horas que estuve despierta.

Cuando por fin desembarqué del avión llegué hasta la cinta de las maletas y a los cuantos minutos la divisé y la tomé con algo de esfuerzo. La maleta pesaba como si hubiera echado veinte kilos de piedras dentro de ella… salí del aeropuerto y divisé un taxi en el que me subí para regresar a casa… el taxista ancianito casi no pudo con ella al meterla en el maletero. En el recorrido desde el taxi hasta nuestro edificio llamé a mi hermano y seguro me recibiría con mucho entusiasmo en casa, asique estaba deseando llegar. Bajé yo misma la maleta para que el anciano no tuviera que hacerlo y le pagué con dinero que llevaba en el bolsillo. Menos mal tenía las llaves en el bolsillo, porque si no para sacarlas de la maleta hubiera sido una odisea pues si abría la maleta explotaría entera por la presión que habia hecho para cerrarla. Abrí el portó no sin antes pitar por el interfono para que mi hermano supiera que ya estaba abajo. Subí en el ascensor pero ay justo un vecino entró tras de mi… Dimitry, el vecino de arriba que me reconoció por la voz al saludarle y desearle un feliz año.

- Hola preciosa, que alegría verte de vuelta… -dijo con tono seductor, posicionándose muy cerca de mí- el edificio no es lo mismo sin ti, muñeca…

-Jaja…ja…

Reí en respuesta con cara de circunstancias. Nunca intentó ligar conmigo y pareció que con mi cambio de aspecto iba a tener más de un problema con él… pobre Dimitry si mi hermano se enteraba de que iba a tirarme los tejos. Me despedí con la mano cuando llegamos a mi planta y salí de allí corriendo no sin antes recibir una invitación del chico a ‘pasarme por su departamento cuando quisiera’. Puse cara rara cuando me dio la espalda y negué con la cabeza, abriendo la puerta del depa. Serpentinas y papelitos de colores me cayeron por el pelo y yo reí al ver lo que me tenía preparado allí como bienvenida. Entré, cerré la puerta y dejé la maleta a un lado.

- ¡Hola hermano, feliz año nuevo! Te extrañé mucho mucho -Nos dimos un gran abrazo de reencuentro y luego preguntó si en verdad era yo- ¿Pero qué estás diciendo Hiro? ¡Claro que soy yo!

No se dio cuenta de todos los cambios, pero ligeramente si... este hermano mio estaba en las nubes.
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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Mayo 01, 2015 5:51 pm

Aclarado el asunto de mi duda existencial tonta, le tomé de la mano y la llevé hasta la mesa en donde estaba el pastel. Con una gran sonrisa, le di un tierno beso en la mejilla y le presenté su regalo dulce – Para celebrar tu regreso preparé este pequeño regalo. ¿A qué no adivinas de que sabor es sin probarlo? – comenté divertido. Estaba contento de verla de nuevo aquí, en nuestro hogar, y tenía muchas cosas que preguntarle acerca del viaje a Japón, sobre todo acerca de mamá…

De la nada apareció el curioso Cheshire y se subió a la mesa mirando directamente a Natzu a los ojos y maulló, reconociendo a su dueña y salvadora. Habían pasado casi ocho meses desde que lo "rescatamos" de la tienda de animales, quienes dijeron que no viviría mucho por no alimentarse. Debería de regresar a la tienda, mostrarle una foto del bello felino al desgraciado que no quería que lo compráramos y partirle la boca por metiche... – Tu gato está cada día más gordo, Natzu. Si sigue así no alcanzará a saltar a las sillas del comedor. Le pondré una correa y lo sacaré a pasear para que haga ejercicio – bromeé mientras le miraba al gato gris. Como si supiera que le estaba molestando, me miró con cara de enojo y maulló en queja, lo que me hizo reir divertido.

Tomé uno de los cuchillos que habían sobre la mesa y corté un trozo de pastel para mi hermanita, colocándolo sobre un fino platillo para postres y entregándoselo a la hermosa rubia con una sonrisa complaciente. – Aquí tienes, linda. Dime que tal me quedó, que lo hice yo mismo – expresé con alegría y calma. Siempre era un placer hacer postres para una de mis personas especiales en esta vida. Tomé asiento a su lado y me serví un trozo de pastel para mi de la misma manera que lo hice para ella. – ¿Cómo está mamá?. Cuéntame como la viste y que te dijo de su vida – pregunté con mucho interés. – Sabes que me preocupa que esté sola en esa casa con ese ser... Por mucho que sepa que ella puede cuidarse sola muy bien – agregué con un tono de voz más suave, bajando un poco la cabeza.

Me gustaría que estuviera aquí con nosotros, aunque no extrañara demasiado los regaños y quejas de su parte, si que lo hacía con la manera en que nos consentía y nos hacía felices. Era duro no poder verle desde hace tantos años, y llegué a un punto en donde las fotos no son suficientes...



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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Vie Mayo 01, 2015 9:45 pm

Mi hermano mayor estaba super ilusionado con mi llegada, y yo no me quedaba atrás. Me lo pasé muy bien en mis vacaciones en Japón pero no lo sentía ya como mi hogar, aunque estuvieran allí mis padres y mis antiguas amigas. La moda era diferente, la comida... ¡Todo! Y no tenía a mi hermano... Ni a Cheshire ni Caramelo. Volví a Francia muy feliz. Papá se portó conmigo... Ahm, bien. Casi no hablábamos porque estaba ocupado con su trabajo, pero lo poco que hablamos fue normal. Con mamá me lo pasé super bien.

- ¿Una sorpresa? ¡Humm rico! -Dije animada, sonriente- yo también te traje regalos, bastaaantes regalos. Y regalos para mi misma también~ y seguro error adivino el sabor con tan sólo probarlo y saborrarlo, tontito. Tengo un paladar buenísimo sabes.

Cheshire apareció y... ¡no le recordaba tan gordo!

-¡Mi amooooor! -tomé a Cheshire en brazos y lo achuché- ¡Mira que panza, seguro Hiroshi te ha estado alimentando con graaaaasa! -Ambos le miramos con cara de enojo cuando dijo que iba a ponerle una correa y lo pasaría por la calle- ¡ay noooo, no le digas eso a mi niño lindo y chiquito!

Dejé a Cheshi en el suelo y me senté en una silla para degustar el pastel que me regaló mi hermano. Cortó un trozo y me lo sirvió. Tomé una cucharilla y comencé a comer cuando preguntó por mamá.

-Mamá está bien. Como siempre, no me pareció que le pasaba nada ¿Porqué? - Mencionó a mi padre, y suspiré encogiendome de hombros- papá está también como siempre, centrado en el trabajo y pasa bastante tiempo fuera de casa. No fue rudo conmigo, de hecho fue amable. Mamá está bien, no te preocupes. Se la ve muy feliz.

Sonreí para no preocuparle, aunque yo tampoco sabía de lo que pasaba en nuestra antigua casa. Mamá no me contó nada ni yo quise saber para no hablar de esas cosas... Si estuviera mal supongo que nos lo diría.

-Pastel de fresa con bizcocho sabor vainilla y crema pastelera. - Juzgue sonriendo a mi hermano, dejando en plato vacío en la mesa. - No pienses en eso ¿Sí? Ella esta bien. ¡Por cierto! ¿Dónde está Caramelo?

Pregunté deseosa de ver a mi lindo conejito color canela. Seguro había cuidado muy bien de él pero necesitaba verle ya para abrazarle como a Cheshire.
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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Sáb Mayo 16, 2015 11:34 pm

Por supuesto que esperaba esa mirada de enojo de parte de mi hermanita al mencionar el pasear al gato gordito con collar y correa, pero también era de esperar que lo olvidaría una vez que probara el delicioso pastel que le había preparado para celebrar su regreso. Por supuesto, yo estaba interesando en los regalos que me trajo desde Japón, así como sabía que ella lo estaba por el que le estaba a punto de dar… Sin embargo, la preocupación por el bienestar de nuestra mamá fue el primer tema que toqué a su llegada. La extrañaba demasiado como para no querer hablarle de mis temores a mi linda hermanita menor…

– Es bueno saber que ese hombre las trata a ambas con respeto, al menos – me limité a agregar respecto a aquel despojo humano que era nuestro progenitor, más no quise convertirlo en el protagonista de hoy. No, hoy era la reunión de los hermanos Anzai después de estar separados por unas vacaciones… – Y estoy feliz de saber que mamá está bien. Mientras sea capaz de sonreír con alegría, poco importa lo demás que ocurra en esa casa – finalicé el tema con una sonrisa tranquila, ante la realización de que mi preocupación tal vez solo fue cosas de mi mente inquieta.

Obviamente mi hermanita entendía mi preocupación y mi enorme deseo de volver a ver a nuestra mamá. Poco más de cinco años es mucho tiempo, tanto que yo mismo he pasado por múltiples etapas durante esos años y ahora era otra persona en comparación del Hiro que dejó a su madre y hermana detrás por el destierro. Salí de los recovecos de mi mente al escuchar el comentario de mi hermana, y le sonreí en respuesta de seguridad. – Tienes razón. Ella sabe cuidarse muy bien – le recordé, aunque era más para mi mismo que para ella. – Y Caramelo está en su jaula. Lo saqué de ella para que estirara las piernas hace un par de horas, pero lo volví a colocar dentro para darle su comida de conejo y algo de lechuga – respondí a la linda rubia, tomando el plato vacio y sirviéndole otro trozo más de pastel, previendo que seguramente lo pediría después de ver a su conejo. – También está algo gordo… Tal vez debe ser el compañero de Cheshire para pasear con correa – no pude evitar volver a bromear con el tema, aunque seguro esta vez me regañaría por la insistencia.

Mientras ella se levantó de su silla para ir hasta la jaula, que estaba al final de la sala, acerqué el regalo envuelto de color rosado con barritas de dulce navideñas, y lo coloqué frente a su asiento. Y apenas regresó lo notó de inmediato – ¡Oh!, ¡mira que apareció! ¿De dónde vino eso? – fue la actuación más falsa que hice en mi vida, creo. Así que terminé riendo divertido y tan solo agregué contento – Seguro que te gustará. Es un presente especial para mi hermanita, y no se puede conseguir en cualquier lugar tampoco –

El regalo envuelto era un abrigo de su color favorito, hecho en los Alpes franceses y bordado a mano. Esperaba que le gustara, pues me costó algo más de lo que me gustaría admitir. Hasta Clay me dijo que estaba bonito pero algo caro, y hablo de mi novia loquilla por los zapatos… Esperaba que fuera del agrado de la linda rubia.

Off-Rol:
Elije el abrigo que más te guste xDDD A mi no me gustó ninguna imagen y por eso no agregué nada jajaja.



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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Lun Mayo 25, 2015 2:37 am

Ya no aguantaba más y fui a ver a mi conejito adorado, que estaba descansando en su jaula tranquilito. Cuando fui a cogerlo me di cuenta de que había cogido peso y era una bola de color crema bastante grande, pero igual estaba apapachable.

- ¡Hiroshi! ¿Cuántas veces les dabas de comer al día, treinta o qué?

Chillé al ver a Caramelo… que en vez de Caramelo parecía Caramelote. Saqué al lindo animal y lo acaricié y di besos por un ratito, y lo dejé en el suelo para que pudiera corretear por casa. Volví a la zona donde estaba mi hermano y me comí lentamente otro trozo de pastel que me sirvió cuando estaba con Caramelote. Con una actuación que dio pena me entregó mi regalo de recuerdo de los Alpes franceses.

- Oooh que sorpresa –Fingí como él el tono de voz con el que dije eso. Agité y toquetee el paquete con tan lindo envoltorio- ¿Qué será, qué será?  

Y sin tener ninguna delicadeza arranqué el papel de regalo y me encontré un abrigo muy bonito rosa, perfecto. Se me iluminaron los ojos y me lo puse en unos segundos. Fui a mi cuarto y me miré al espejo, modelando para mí misma para verlo por los lados y por detrás.

- ¡Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaa! –Grité emocionada desde mi habitación- ¡Me queda perfecto!

Corrí a la sala, y cuando llegué abracé bien fuerte a mi hermano por el gran regalo que me hizo, y le enseñé como me quedaba el abrigo. Cuando ya la tuve demasiado tiempo puesta, fui a mi cuarto y me lo quité dejándolo encima de la cama para luego más tarde colgarlo en una percha para guardarlo en el armario. Salí de nuevo y fui hacia mi maleta, que estaba cerca de la entrada, y la dejé al lado de la mesa del salón, donde estábamos sentados.

- ¡Ahora tocan mis regalos! Seguro te gustan mucho.

Traté de abrir la maleta… pero estaba a presión pues si no, no me cabía todo, y cuando intentaba abrirla la cremallera no andaba ni para arriba ni para abajo. Me tuve que sentar encima de la dichosa maleta para bajar toda la cremallera hasta abajo, y cuando me levanté… ¡PUM! Parecia que la maleta estalló y todo se fue regando por el suelo. Menos mal que había sellado todo lo importante con un montón de plástico de burbujas para que no hubiera accidentes… Puse encima de la mesa los alimentos que había traído, Pokis, kitkats, patatas variadas, oreos de mantequilla de cacahuete, y golosinas de todos los sabores que encontré. Casi se llena la mesa de tantas cajitas que había.

- Eso es para los dos, y para ti… aquí está tu café molido de Shibuya, espero que lo raciones bien. -Y del fondo de la maleta saqué… una bolsa de un kilo de café.- ¡Es super grande! ¿A que sí? Casi me da algo para cargarlo por todos lados de Shibuya y luego al regresar a casa. –Reí ante su reacción y saqué el siguiente regalo, bien envuelto en una caja con plástico de burbujas que quité delicadamente.- Estos imanes son para nuestro frigo, seguro que se ven bien bonitos ¿No crees? Y luego hay otro regalo para ti pero para que lo pongas en el bar –Y rebusqué sacando otro paquete de papel de burbujas- ¡Ábrelo! ¿A que es adorable? ¡Un gatito de la fortuna! Así os dará mucho más dinero y suerte el negocio, seguro.

A Hiro le gustó mucho todo eso, y saqué una bolsa con los peluches que compré… ¡Alpacas de colores! En principio solo iba a comprar dos, una para la novia de mi hermano y otra para mí. Pero me dieron otra por comprar dos. Saqué las tres alpaquitas, tomando yo la rosa y poniéndola en mis rodillas, pues estaba en posición de ‘indio’ sentada en el suelo. Obvio a Claire le debía comprar algo de recuerdo, pues ella me conseguía la ropa que yo quisiera en las peligrosas rebajas y me enseñaba a como abolir a las mujeres locas en la cola de la caja...

- Mira, ¡Compré alpacas para mí y para tu novia! Para ella la blanca y para mí la rosa. Y de regalo me dieron la que es color crema, que esa será para ti ¡Aunque no te guste te la quedas, que para eso!  Y también le compré a ella un colgante con un gatito típico japonés para el retrovisor del coche… cuando se compre uno, claro –reí, pues siempre se andaba quejando de que cuando tuviera coche iríamos a todas las tiendas del centro comercial a comprar todo lo que quisiéramos y no en un taxi- Espero que le gusten los dos regalos que escogí para ella ¿Tú que crees?
 
Le pregunté a mi hermano para que me diera su opinión sincera sobre el gusto de su chica. Empecé a sacar más cosas, esta vez todas todas eran para mi. Saqué un peluche con forma de tofu de felpa muy suave con una abertura, un monedero, una bolsa de maquillaje llena de productos de belleza que compré, quité los empaques y los metí ahí, lo mismo hice con un joyero. Compré alguna bisutería bonita y la coloqué ahí para ahorrar espacio. Uñas postizas, cuadernos, bolígrafos bonitos, un espejo de mano…

-Mira, este peluche rosa de tofu es para ponerlo en la mesita y colocar dentro el móvil ¿A que es muy cuco?. También me compré un monedero con un gatito negro dibujado ¿Te gusta?. Em… también compré una bolsa de maquillaje en forma de gatito negro y lleva unos cuantos cosméticos dentro, y lo mismo con esta caja de joyas… ¡También compré uñas postizas! Estaban muy bien de precio. –Se los iba enseñando todos, y cuando dejaba de enseñarle algo lo ponía a mi lado izquierdo apilado en el suelo- También compré dos cuadernos de gatito, el azul para ti y el rojo para mí. ¡Y los bolígrafos! Son muy bonitos, aquí en Francia no hay de estos. Y este espejo para mano de gatito… Si te fijas el gatito esta bordado y se puede jugar con las bolitas.

Después le enseñé toda la ropa que me había comprado. Blusas, camisetas de tirantes, manga corta, pantalones, tops, calcetines bonitos, un gorrito, pasadores… Parecía que había media tienda en el suelo del salón.

- ¡Y ya está! –Dije… pero no. Hice como que cerraba rápidamente la maleta y ‘torpemente’ dejaba caer al suelo una caja adornada con un pattern bastante llamativo de pequeños rombos simulando un encaje, de color blanco y los detalles en negro. De ahí salió un conjunto de ropa interior realmente sugerente, de encaje negro y de fondo en un material muy fino y suave un color entre rosa y granate. Simplemente wow. No tenía con quien usarlo, bueno, técnicamente inventé para Hiroshi a un chico que era ‘un guapo limpiabotas’ aunque era mentira. Estaba segura de que la broma sería buenísima- Huy… e-esto no tenías por qué verlo.

Dije apresurada, tomando las dos prendas de ropa interior y las guardé de nuevo en la cajita, dejándola bajo la ropa como si estuviera escondiéndola de él. Me quedé mirándole poniendo mi cara de vergüenza más convincente que pude…

regalos:

Café molido para Hiro



Imanes para el frigo



Gato para el bar



Colgante coche para Clay



Alpacas para los hermanos y Clay




Tofu de felpa por el movil de Natzu



Monedero para Natzu



Bolsa maquillaje para Natzu -llena-




Caja con joyas para Natzu -llena-



Uñas postizas para Natzu



Cuadernos de gatitos para Natzu



Boligrafos para Natzu



Espejo para Natzu




Bromita para Hiro... muajajaja~



Y ropa, muchisima ropa y muchisimos dulces xD
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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Jun 10, 2015 12:16 am

Me sentí muy alegre tras observar como los ojos de mi hermanita se iluminaron al ver el bonito abrigo rosado que le compré en mi viaje a los Alpes. Es un presente muy especial, pues no era muy común verlos en Sweet Valley, especialmente por el precio que pagué por ello… Pero valió la pena cada céntimo que gasté tras ver esa sonrisa enorme en sus labios. La pobre andaba toda emocionada corriendo de un lado a otro con el abrigo puesto, y no pude evitar soltar una risilla complacida por toda la escena. – Me alegra que te gustara mucho, Natzu. Me costó un poco elegir un buen regalo – mencioné sereno y sin preocupaciones.

Tras observar como una vez más se perdía en dirección a su habitación, me serví un trozo de pastel y empecé a comerlo con una sonrisa en los labios. Estaba muy bueno, y no porque lo hiciera yo… ¡A quien engaño! ¡Soy el maestro culinario!... En eso regresa mi hermanita a la sala y trae su enorme maleta, que honestamente no sé como se pudo llevar para empezar. – Joder, ¿qué le diste de comer a la pobre maleta?. Está más gorda que Cheshire y Caramelo – dije con tono divertido y juguetón, mientras observaba el show que ponía Natzu para poder abrirla. Y como era inevitable, la maleta explotó, regando todo por todos lados. – Ni de coña pienses que voy a limpiar tu desastre – añadí mientras negaba con la cabeza sonriente. Si seguía así, seguro la linda rubia me dejaría sin regalo de navidad…

Tomé asiento en el sofá y empecé a ver como se acumulaban cosas en la mesa de centro. Y el dulce aroma del café de Shibuya llegó a mí, y joder, que era de las bolsas grandes. La tomé entre mis manos y lo sostuve como si fuera mi tesoro – Te adoro mucho, Natzu. ¡Gracias por el café tamaño familiar! –. Casi se me salen las lágrimas de la emoción… Mi hermanita continuó sacando cosas de esa gran maleta, incluyendo un regalo envuelto en papel de burbuja, el cual al abrir dejó al descubierto a una “gata de la suerte” que la linda rubia compró para el bar de nuestra propiedad. Le di un tierno beso en la frente, y le agradecí el hermoso gesto – Gracias pequeña rubia. Lo llevaré al bar cuando vaya mañana –. Esa noche no me tocaba ir a trabajar al bar, pues le pedí a Clay cambiar el turno para poder estar con mi querido angelito.

Hice una ligera mueca de desaprobación al momento de escuchar que uno de los peluches de alpaca era mío, pero quedó solo en un ademán de hablar el asunto, pues Natzu sentenció que me la quedaría dejándome con la boca abierta y la palabra en la lengua. Aunque, me pareció lindo de su parte traer un par de presentes para Clay, especialmente con el comienzo que tuvieron ambas – Estoy seguro que le gustarán, y posiblemente chillará de emoción… Aunque a veces no entiendo a esa loquilla… – mencioné con una risilla traviesa a su pregunta. – Ven conmigo al bar mañana y se los entregas personalmente. Estoy seguro que te hará un batido de chocolate y te dará la bienvenida a casa –

Claro que mi hermana trajo un montón de cosas para ella, desde lápices, cuadernos, adornos hasta ropa nueva, espejos raros, y monederos. Cuando pensé que el show de exhibición había terminado, entonces una misteriosa caja se abrió de par en par en el suelo, revelando un conjunto de ropa interior demasiado sensual… De inmediato mi vista fue hacia Natzu, entrecerrando los ojos en clara búsqueda de respuestas sobre aquel extraño conjunto. Ella puso esa cara avergonzada que le caracterizaba, y por un demonio eso no me gustó nada. – ¡Natzumi Anzai!. ¿¡Se puede saber qué demonios vas a hacer con ese conjunto de ropa interior!? – cuestioné verbalmente con tono molesto. Mierda, sabía que ella tenía ya dieciocho años de edad, y en cualquier momento comenzaría a experimentar deseos sexuales… ¡Mierda, no!. Era mi hermanita menor, ni de coña era tan sádica como yo en ese sentido… ¿O será que el puto del limpiabotas le ha lavado el cerebro?

– Dime que esto no lo utilizarás con el puto limpiabotas… O juro que le cortaré la cabeza por bastardo, sin importar que terminé preso luego… – mencioné con tono de voz tétrico y curiosamente bajo en volumen. Dije que aceptaría que tuviera novio, y por supuesto que lo haría si me lo presentaba. Pero esta mierda sobre el limpiabotas se está saliendo de control, y mi hermana ya estaba pensando follar con el maldito sin siquiera presentármelo antes para saber quién demonios era. ¡¡¡Sobre mi puto cadáver!!!

Me levanté cabreado del sofá y caminé hacia mi cuarto, saqué del armario un viejo bate de beisbol que utilizaba en Japón para jugar al deporte, y en Francia para dar palizas. Regresé a la sala con el arma en mano y le miré a los ojos furioso – Natzumi, me dirás donde vive el desgraciado ese en este mismo instante. Nada de esquivar la pregunta o esconderle – declaré la guerra al puto limpiabotas en ese preciso instante. Y moriría apaleado en cuestión de media hora…



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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Mar Jul 07, 2015 6:17 pm

Adoré todas las reacciones de mi hermano al ver los regalos que les traje a él y a su novia, incluso cuando me preguntó que si usaría ese conjunto de ropa interior. Yo me encogí de hombros como respuesta y cuando fue a su cuarto me entró la risita, era gracioso ver que la simple bromita del limpiabotas sería solo eso, una broma para enfadarle un poco... hasta que... Hasta que su rostro se volvió sombrío y la risita se me quitó de golpe al ver que salía de su habitación con un bate de béisbol. Abrí mucho los ojos ante sus palabras agresivas contra un personaje que no existía y solo cree por diversión... Y me exigía que le dijera dónde vivía "el limpiabotas" para cortarle la cabeza... Aunque con un bate de béisbol iba a costarle bastante hacerlo, pero bueno... Me levanté del suelo negando con la cabeza y con carita de horror al ver a mi hermano así. No le podía decir que el limpiabotas era un personaje ficticio porque se enfadaría conmigo por mentirle de esa forma... Pero tampoco podía decirle una dirección falsa... Creo que llegó demasiado lejos. Me acerqué a él y puse las manos en el bate de béisbol.

- ¡Escucha, escucha escucha hermano! ¡Tranquilo, no es para mi! -Me defendí con eso, pero... ¿para quién sería entonces? Pues para alguien que lo necesite... - Sentemonos y te explico ¿Vale? Por favor...

Fui al sofá y me senté, maquinando en mi cabeza un plan exhaustivamente improvisado. Se sentó a mi lado solo porque se lo pedí por favor. Cuando se sentó comencé a hablar casi sin saber que decir...

¡Es para ti! Bueno para tu novia en todo caso... Quería que fuera una sorpresa y que no lo veas y bueno... El porqué ya lo sabes... Tú mismo me lo dijiste por móvil. "Tener sexo no es una cochinada. Es normal que una pareja quiera tener tiempo a solas" y pensé que sería un bonito detalle que revocara la ley de "no hacer cochinadas en casa", porque comprendí que bueno... Eso... Que lo que estaba haciendo no era justo... -Fue soltando el bate, y entonces yo lo cogí para que no le diera de nuevo un arranque de ira hacia "el limpiabotas". Me levanté un momento dejando el bate a un lado del sofá y cogí la cajita con la lencería - Esto no es para que yo lo use... Es un obsequio de paz para ustedes por que comprendí que el ¿Si? Perdona por no decírtelo de primeras pero me da vergüenza hablar de estas cosas...-Le miré con carita triste y le entregué la sexy "ofrenda de paz".- Tan solo no hagan "cosas de pareja" cuando yo esté en casa...

¡Ugh que me desagradaba la idea de pensar que iban a intimar en casa! Si no llega a pasar esa situación extraña no dejaría que eso ocurriera nunca pero ahora no tenía elección... Creo que de la maldita bromita yo salí perdiendo esta vez...
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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Ago 04, 2015 4:20 am

¡Ya estaba hasta la puta coronilla del desgraciado limpiabotas!. Iría ya mismo a partirle la cara a golpes, y lo mataría a batazo hasta dejar la poca mierda que valía en este mundo… Me aferraba con furia a mi arma de destrucción, esperando la jodida dirección de labios de Natzumi, respirando con una fuerza que dejaría en vergüenza a un puto tornado… Y entonces mi hermana menor se atrevió a tomar el bate entre sus manos con una cara de terror… ¿Acaso iba a ocultarme el paradero del hijo de puta?... – ¿¡Cómo que no es para ti!? ¿¡A qué demonios te refieres!? – pregunté confundido por las nuevas palabras de la rubia, pero al parecer no me diría nada a menos que me sentara en el sofá, así que no me quedó otra opción que cumplir su pedido.

Arqué una ceja en queja de inmediato, mirando sus ojos azules en busca de respuestas. ¿Qué carajo ocurría aquí?... En un instante de tiempo pasé de la ira a la confusión, y de la confusión a la sorpresa, y de la sorpresa al desconcierto. ¿Qué este conjunto era un regalo para Clay? ¿Qué mi hermanita menor aceptaba que ella y yo teníamos necesidades de pareja? ¿¡Qué carajo le pasó a Natzu en su viaje a Japón!?... – No sé ni que decir… Todo esto es tan sorpresivo… – mencioné en tono algo extraño, quizás por el shock emocional de sus palabras. En algún momento de esa frase la rubia me quitó el bate de las manos, y es que ya ni siquiera lo estaba sosteniendo con fuerza como para oponer resistencia… Recibí de sus manos la caja con las prendas sexy, y solo la tomé mientras le miraba a los ojos. Supongo que después de todo, Natzu había crecido más de lo que yo daba crédito… – Gracias por el detalle, Natzu. No sé en qué momento te volviste tan madura, pero me alegra mucho escuchar que finalmente comprendiste nuestra situación – le dije con tono sincero y creo que incluso una media sonrisa. – Prometo que evitaré ponerme muy apasionado con Clay cuando estés en casa – prometí cumplir su petición como un buen hermano, pues ella parecía sincera al respecto. Le ofrecí la mano como señal de “cierre de una trato e inicio de la paz” entre ambos. Muchas veces discutimos sobre ese tema, y al fin mi hermanita lo había comprendido…

Sin embargo, aún tenía cierto tema del que hablar con ella, aunque saliera de mala manera gracias a mi ira… Dejé la caja de lencería sobre la mesa y le miré a los ojos a la joven rubia – Natzu, sé que dije la otra vez que comprendía que ibas a tener tus propias necesidades de pareja en el futuro. Yo lo único que quiero es que seas honesta conmigo al respecto, sin importar que – inicié la conversación con un tono de voz serio pero honesto y tranquilo. – El momento que encuentres a alguien que te guste y quieras, dímelo cuanto antes. Puedes presentármelo, y aunque me cueste un poco, lo aceptaré como un miembro más de nuestra familia… Solo no te dejes apresurar por el chico que te guste, y exígele que se comporte bien contigo y te respete, ¿vale? – le pedí que fuera sincera conmigo en todo momento, pero que también se tomara las cosas al ritmo que ella quisiera… El cual honestamente esperaba que fuera lento… Pero me esforzaría en ser un buen hermano mayor, y le apoyaría en todo siempre.

Tras su respuesta, le sonreí más tranquilo, y me acerqué para darle un beso tierno en la frente. – Gracias pequeña rubia. Significa mucho para mí que me tengas en cuenta – agregué con alegría, para luego tomar la caja de lencería y el bate de beisbol para guardar ambas cosas en el armario de mi habitación. Regresé en poco tiempo a la sala, y entonces caminé directamente hacia la mesa, en donde estaba aún el pastel que le preparé a mi hermanita. Corté un par de trozos de pastel y los coloqué en nuestros platitos vacios, llevándolos hacia el sillón para entregarle el suyo a mi compañera de casa. – Aquí tienes otro trozo de pastel. Seguro lo estabas deseando desde hace un rato – reí divertido al terminar la frase, para luego tomar un poco del postre con la cucharilla y meterlo a mi boca, divirtiendo mis papilas gustativas con el dulce sabor. “Espera a que Clay se entere de las buenas noticias…” pensé divertido, considerando en el nuevo acuerdo hecho.

Observé a mi hermana una vez más, y le pregunté con algo de curiosidad – Oye Natzu, ¿qué has pedido como deseo para este año nuevo?. Yo pedí más clientes para el bar, y más éxitos para todo en mi vida… –. Lo último fue simplemente mi deseo personal, pues todo había ido bastante bien en mi vida desde el año pasado, cosa que en verdad no esperaba. Pasé algunos momentos duros mientras recapacitaba sobre ciertas conductas, pero todo resultó perfecto. Por primera vez en muchos años, sentía que encontré el lugar a donde pertenecía… Tenía un hogar.



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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Natzumi Anzai el Vie Ago 14, 2015 5:05 pm

"No se en que momento te volviste tan madura" me dijo mi hermano... Si supiera que todo era una farsa y en verdad me parecía horrible que hicieran ese tipo de cosas en casa, donde yo también convivía con él... ¡Iugh! Si pudiera me retactaría de todas esas palabras que dije en momentos anteriores y tan solo le retaría por ser tan sobreprotector... ¿Porqué no había un botón de borrar o editar al lado de mi cabeza para deshacer todo lo que no me gustaba? Estreché si mano a regañadientes para sentenciar el rato y el "desvirgamiento" oficial de la casa después de venir a vivir aquí. Luego me echó un discurso sobre cómo debía de actuar si alguna vez tenía novio. Una tontería como una catedral.

Osea ¿Él podía tener sexo donde quisiera y yo lo tenía prohibido? Estuve a punto de espetarle un "tú no eres mi padre o mi madre para mandarme lo que hacer" pero me cayé por el bien de los dos. ¿Y todo ese discurso de "una pareja necesita su intimidad" solo se aplicaba a él? ¡No era justo! Y encima dudaba de que le dejaría a cualquiera acceder a mi. Le miré mal en ese momento, quería decirle todo lo que pensaba, pero me mordí la lengua por no discutir no él.

- Vale, lo tendré en cuenta.

Como dije lo que quería escuchar me dio un beso en la frente, sonreí levemente por el lindo gesto de mi hermano, aunque aún estaba algo indignada por no tener mis derechos como mujer libre que hace lo que quiere con sus sentimientos y su cuerpo. Se levantó llevándose a su cuarto el bate de béisbol y la "ofrenda de paz" para dársela a su novia... Ella no era tonta y me conocía lo suficiente como para saber que yo no haría una cosa así en la vida. Estaba tardando mucjo y yo no estaba prestando atención a lo que estaba haciendo, tan solo miraba fijamente el desastre que había hecho despertigando toda la ropa de la maleta por el suelo. Su voz me sacó del ensimismamiento, vino con dos trozos de tarta... ¿Y ya está? Su solución era callarme con un trozo de tarta y un besito en la frente por ser una niña buena. Asentí a su invitación de la tarta pero la verdad no tenía ganas de comerla. Me habló de sus deseos de año nuevo y sonreí, preguntándome los míos.

- Pedí varias cosas, pero no te las voy a decir porque si no a lo mejor no se cumplen.

Le dije más animada de lo que me veía. No quería estar con falsas sonrisas, ni tampoco que se sintiera incómodo por no saber que me pasa. Dejé el plato en la mesita de en frente con el pastel intacto, y le miré.

- Mira hermano... -Comencé a hablar suave pero seriamente- La verdad no me parece correcto tu razonamiento de lo que puedo hacer y lo que no, y tu comportamiento estuvo fuera de lugar. Tengo dieciocho años y este año cumplo diecinueve, si tengo novio o no, no es tu problema, tampoco te importa que cosas hago con él. -respondí sobre toda la situación de antes y aún tenía más de lo que hablar con él. - Tengo derecho a tomar mis propias decisiones y también tengo derecho a equivocarme y a cometer errores. Si te pedía que no tuvieras relaciones aquí es porque yo también vivo aquí... Nunca te he prohibido que hagas nada cuando no he estado aquí... Ahora cuéntale la buenas nuevas a Claire, ya no les voy a decir ni una palabra sobre que hagan sus "necesidades de pareja" en casa.

Me levanté del sofá, cogí el plato con la tarta y la dejé dentro del frigorífico para que no se desperdiciara. Volví a donde estaba mi hermano para rematar el tema de conversación por mi parte.

- Por cierto... Y si me enamoro de un hombre, ya sea por ejemplo un limpiabotas o un hombre veinte años mayor que yo...  me da exactamente igual si quieres interponerte. Es más, si alguna vez sacas de nuevo el bate de béisbol y me amenazas para pedirme la dirección de la casa de mi pareja para matarle, antes vas a tener que golpearme con el bate para que te lo diga. Aún así nada saldrá de mis labios. Y no, no te preocupes, no estoy teniendo sexo con el limpiabotas.

Tomé toda la ropa como pude enrollandola haciendo una bola, la puse en la maleta abierta y de una vez me la lleve a mi cuarto arrastras. La puse en un rincón de mi habitación y me tiré a la cama mirando el techo.
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Re: Espera… ¿Te hiciste algo en el cabello? [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Sep 01, 2015 10:29 pm

La rubia no quiso responder a mi pregunta sobre los deseos de año nuevo, pero no le puse demasiada importancia al asunto y continué como si nada, comiendo un trozo del pastel que me serví para mí mismo. Claro que, después de primer bocado escuché la voz de mi hermana una vez más, intentando llamar mi atención para decirme algo. Al principio le miraba confundido, pero luego esa misma mirada se convertiría en una llena de molestia, pues no comprendía la razón de su ira en mi contra. No consideré que le dijera algo que le molestara, y sus palabras sobre la “buena noticia a Claire” estaban fuera de lugar… – ¿A qué demonios te refieres con lo último?. La última vez que chequeé, yo también vivo aquí y pagando mi propia parte del alquiler. Tengo tantos derechos como tú… – mencioné en tono de queja, aunque la chiquilla rubia seguramente no me había escuchado, pues se perdió hacia el área de la cocina.

Cuando regresó, me dijo todo aquello de cómo no me debería interponer en su vida amorosa, y básicamente que nunca más amenazara a alguien con mi bate o se pondría totalmente en mi contra. Esa jodida insinuación de que tendría que ser violento con ella para que me dijera algo, me tocó los cojones totalmente. Ahora le miraba con furia, totalmente desafiante a sus palabras. ¿Resulta ahora que soy un jodido ogro por querer enseñarle de la vida?. ¡Al demonio todo!. – ¡Bien!, si así quieres las cosas chiquilla, no me entrometeré más en tu vida. Pero no vengas a llorarme luego que interceda por ti para nada – sentencié con firmeza y cero dudas. Sería la última vez que le diría algo sobre ese tema, pero ni de coña intervendré en su favor de ahora en adelante.

Por supuesto, mi hermana me ignoró totalmente y solo se fue a su habitación sin decir ni una palabra más. ¿Qué demonios se le había metido en la cabeza?. Seguramente el puto de su padre tenía algo que ver en esa nueva actitud… ¡Al carajo todo!. Como perdí el apetito por el dulce, solo guardé el pastel en el refrigerador junto con mi trozo empezado, tomé mis llaves y salí del apartamento para dar un paseo en la moto. Necesitaba aire fresco después de semejante cagada que había escuchado…



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