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Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

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Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Lun Feb 23, 2015 12:01 am

La tormenta parecía hacerse más fuerte conforme íbamos acelerando el paso para llegar, solo se podía oír el rugir del viento y los truenos atacando en el cielo, con relámpagos que enceguecían si se llegaban a ver directamente. Pude escuchar la voz de Noah detrás de mí, pero no había logrado entender bien lo que decía, los truenos constantes dificultaban cualquier intento de conversación, así que le hice una seña con las manos para hablar luego, cuando no hubiese tantos sonidos juntos interrumpiendo.
Las cuatro calles que tuvimos que recorrer se hicieron algo largas, pero luego de unos cuantos minutos logramos llegar a destino, el edificio en donde vivía junto a tres amigos, los cuales habían salido en un corto viaje, por lo que estaría viviendo solo unos cuantos días.

Entramos corriendo al vestíbulo, completamente empapados de pies a cabeza y por mi parte sin aliento, de verdad me gustaba la lluvia, pero esta había resultado un poco molesta. -Ya llegamos, al fin…- exclamé tratando de recuperar el aire, volteando a ver a Noah con una sonrisa divertida. -… hay que tomar el ascensor e ir hasta el último piso- señalé a la puerta del elevador, empezando a caminar hacia allí para presionar el botón que abría las puertas. -Hace un momento creo que me habías hablado, ¿qué era lo que querías decirme?, no logré escucharte por la lluvia- el elevador llegó justo cuando terminé de hablar, dándonos paso para poder subir. -¿O prefieres hablar bien cuando estemos secos?- me reí por puro instinto, aunque la verdad era que tenía el cuerpo totalmente helado, incluso estaba temblando un poco y la ropa mojada sobre la piel me dolía.

Había sido un verdadero idiota por pasearme bajo la lluvia en pleno invierno, un idiota inconsciente que no midió las consecuencias de hacer eso, solamente pensaba en lo divertido que era y ya.
Habremos tardado un minuto en subir hasta el último piso, el cual era exclusivo para el departamento que habitaba. Lo cierto es que no era mío, le pertenecía a uno de mis amigos, yo solamente había sido llevado allí por ellos, con el argumento de que no podía vivir en la pocilga a la que yo llamaba hogar. Yo prefería un lugar sencillo, no un lugar tan ostentoso y de aspecto tan caro, pero tampoco podía ir en contra de Kayonara, él era bastante autoritario cuando quería.

-Ya llegamos, este es mi no tan humilde hogar…- comenté algo incómodo, haciéndolo pasar junto conmigo. -… luego secaré el suelo, ahora sígueme, te llevaré hasta el baño- no podíamos seguir con la ropa mojada, y agradecía que hubiese más de una ducha en la casa. Atravesamos un largo pasillo que daba lugar a la cocina, sala de estar y habitaciones, dejando hasta el fondo el baño principal. -Puedes dejar la ropa en aquel canasto, te traeré ropa seca y que abrigue, yo también me iré a bañar en el baño de mi cuarto, luego te prepararé algo caliente, ¿está bien?- pregunté alegre, dejándole entrar al cuarto para luego ir a mi habitación a buscar las prendas secas, no tardé nada en encontrar unos pantalones deportivos de color gris opaco y un buso de color azul, llevándoselo lo más rápido posible. -Aquí te traje la ropa limpia, con permiso…- avisé antes de entrar, abriendo la puerta para entregarle la muda seca. -… espero que esto sirva por el momento, si necesitas algo más solo debes avisarme, pero ahora me iré a bañar también o terminaré en cama dos semanas- bromeé con el asunto pese a que seguramente tenía un resfriado asegurado.

Cerré la puerta y me dirigí a mi habitación, para poder entrar corriendo al baño mientras me quitaba todo lo mojado y lo tiraba por donde sea que cayese. Me metí en la ducha con el agua bien caliente, no importaba si me quemaba, quería calentarme lo más rápido posible.

Salón, cocina y baño:




Última edición por Shizuka Yurioka el Miér Feb 25, 2015 5:09 am, editado 1 vez
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Lun Feb 23, 2015 6:14 am

Entendió las señales, siguiendo el tramo que todavía les quedaba para entrar al edificio y por fin estar a salvo de la lluvia, obviamente en esas condiciones no escucharían nada de lo que se dijeran uno al otro por más que lo intentaran, por culpa de los repetidos y molestos truenos. Una vez llegaron al vestíbulo, esto cambio favorablemente, pero estando a la luz que daba del lugar, parecía más notorio el temblor y empapamiento en ambos cuerpos, presos del frío. Limitándose a tratar de sonreírle de la misma forma por lo dicho mientras se continuaba abrazando a sí mismo, siguiéndole en dirección al ascensor y esperando que este bajara, algo que sucedió justo luego de las preguntas que le hizo el rubio, recordando lo de antes y respondiendo mientras se adentraba en el elevador -Mejor dejémoslo para después, cuando estemos más repuesto...- Dejando ver una sonrisa amigable, pero agotada, sus dudas podían aguardar por el momento, las que aumentaban en número conforme pasaba el tiempo y en especial al llegar al piso señalado.

Trataba de ser discreto en su sorpresa, mirando todo lo bonito y bien cuidado que se veía el departamento, sin entender el porqué del tono incomodo del rubio ¡Si era un lugar precioso! Volviendo a seguir al muchacho por el interior del mismo, notando que efectivamente, estaban mojando el piso -De acuerdo...- Murmuro con un tenue temblor en su hablar, recordando el frío, pese a que ya estuvieran en un ambiente más temperado. Continuo observando lo que a su paso se mostraba, el salón y la cocina le encantaron, ignorando en donde las puertas estaban cerradas, seguramente al tratarse de habitaciones privadas, hasta que por fin llegaron al baño principal, al que pudo haberle declaro su amor en ese mismo instante, pero estaba muy entumecido para intentarlo o bromear siquiera con eso -Esta prefecto... muchas gracias- Las palabras no le alcanzaban para demostrar lo agradecido que estaba, casi olvidando que antes le tenía sospechas de psicópata al pobre rubio, en cambio ahora respondía tan animado como podía.

Cuando le dejaron a solas en el cuarto de baño, de demoro en quitarse la gabardina negra que traía puesta, sin antes sacar las cosas que llevaba en los bolsillos, técnicamente sólo el celular, pues sus demás cosas las llevaba en un bolso de mano con correa que llevaba cruzado por dentro del abrigo. Dejo estas cosas en una de las repisas cerca del lavamanos y luego, como le indicaron, puso la gabardina mojada dentro de la canastilla. Ya sin esta puesta, el resto de su atuendo se mostraba mejor, aunque fuera algo sencillo en comparación de lo que normalmente utilizaba; Una camiseta color beige de manga larga, en las cuales se veía un estampado en color negro, con un escote cuadrado bastante elegante y adornando con un cinturón color café en la cintura, un poco antes de llegar al final de la prenda. Por debajo, se bastaba con una falda corta de color negro y unas botas del mismo color, largas y de cuero que le llegaban por encima de las rodillas. Todo esto empapado pese al abrigo que llevaba encima, o por lo menos demasiado húmedo para su gusto. Siempre que debía trabajar, se ponía atuendos sencillos, sabiendo que luego tendría que quitárselos y ponerse otra cosa. Terminado de sacarse la segunda bota cuando el rubio anunció su regreso, con la ropa seca que antes le prometió -Adelante- Alcanzo a decir, antes de que la puerta se abriera de nuevo.

Recibiendo la ropa en sus manos, volviendo a agradecer con un gesto de cabeza y enfocar su vista en las azules y bonitas orbes de quién le hablaba -Lo haré, gracias de nuevo... y tómate tu tiempo, hasta que te sientas mejor, ya no hay prisa- Tratando de corresponder a su humor, pero ambos tenían que ocuparse de sí mismo, sin quitarle más tiempo dejo que cerrara la puerta mientras el colocaba la ropa seca en otra de las repisas del baño, era muy espacioso y podía darse esa libertad. Luego, sin pudor y ya arto de sentirse como estaba, se desnudó completamente y dejo la ropa igualmente en la canasta, metiéndose luego a la ducha, tentándose a usar la tina por un momento, pero no quería aprovecharse más de la cuenta de su tan generoso anfitrión. La puerta traslucida de la ducha le provocaba una sensación de estar siendo observado, siempre le provocaban la misma sensación esas cosas, pero sabía que luego y con el vapor del agua se le quitaría esa sensación al empañarse. Abriendo el grifo del agua caliente y sin esperar nada para sentir como una cálida y reconfortante nueva lluvia de agua caliente le recorriera el cabello y el resto del cuerpo, algo que hasta le saco un suspiro por lo agradable que era, sin notar realmente que tan caliente estaba, no por ahora, que tenía la piel congelada y sus sentidos continuaban adormecidos.

Por lo general se demoraba varios minutos en cada ducha, siempre tratando de respetar los tiempos que indicaban cada uno de los productos que utilizaba para el cuidado de su cabello y cuerpo en totalidad, pero en esa ocasión no podía tomarse tantas libertades pese a lo que antes le menciono al dueño de hogar. Simplemente tomo prestado lo suficiente del champú y el jabón que tenía disponibles para asearse, terminando a los quince minutos bastante alejados de todo el tiempo que se daba en su hogar, muchas veces pasando los sesenta minutos, y dejándose uno más para seguir disfrutando del agua caliente sobre su persona. El interior de la ducha parecía un sauna, apenas llegando a traspasarse el vapor por fuera de este, algo que quizás hubiera cambiado si se demoraba más. Cerrando el frigo definitivamente antes de abrir de nuevo las puertas y tomar las toallas que estaban colocadas en un colgador cercano, una para su cabello y otra para el cuerpo, de pie sobre las baldosas frías mientras se secaba, ignorando este detalle, ya estaba mucho más reconfortado que cuando llego en un primer momento.

Mirando la puerta unos segundos antes de empezar a secarse con más ímpetu, preguntase donde estaría el rubio -“Quizás ya terminó de bañarse y está en la sala, o en la cocina...”- Meditaba, era lo más posible, ya que no tomo el tiempo de su ducha y no sabía en realidad cuanto tardo, asumiendo que bastante como siempre. Apresurándose a quedar completamente seco -Corporalmente al menos, su cabello continuaba húmedo y envuelto en la toalla- y ponerse la ropa que le habían prestado como muda, era bastante sencilla, pero cómoda y cálida, lo que realmente le importaba ahora que por fin estaba libre del frío. Pensando en salir y recién notando que sus pies continuaban descalzos y las botas seguían muy mojadas como para usarlas. Dándose por fin la libertad de intrusear un poco en las cosas ajenas, esperando encontrar sandalias o algo así, no quería seguir molestando al rubio, pese a la poca probabilidad de encontrarlas. Pero para su suerte, justamente se topó con un par de pantuflas de color blanco, mullidas y muy suaves, además de un secador para ocuparse de su cabello, matando dos pájaros de un tiro y esperando que su anfitrión no tuviera problemas en que los utilizara. Volviendo a tomarse su tiempo mientras usaba el secador, con ayuda de una peineta que también se encontró, una vez más sintiéndose adormecido por el aire caliente que le golpeaba el rostro a momentos, pero no, tenía que apurarse y salir a agradecer todo lo que habían hecho por él, tratando de ser rápido en esta última tarea antes de salir, si es que no venían a buscarlo antes.


Atuendo sin relevancia, pero ñe (?):
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Miér Feb 25, 2015 8:12 am

Me dejé tranquilizar por el agua caliente, empezando a entibiarla con agua fría para cuando mi cuerpo se aclimató lo suficiente. Si bien tenía una bañera no tenía tiempo para prepararla correctamente, la ducha era lo más rápido sin duda, más tarde podría hacerme un baño relajante totalmente a mi gusto.
Cuando tuve el cuerpo caliente mi mente se tranquilizó al fin, pudiendo pensar con claridad la serie de cosas que habían sucedido, riéndome divertido por todas las cosas tan increíbles que habían ocurrido. ¿Quién iba a decir que conocería a mi modelo favorito y, como si no fuera suficiente, lo invitaría a mi casa?, estaba bastante emocionado por ello, lo admiraba muchísimo, siempre tan elegante, rozando la línea de la femineidad, sin mencionar que era en extremo adorable.

-Ah… ahora que lo pienso, ¿tenía puesta una falda?…- hice memoria del último momento que lo había visto, cuando le entregué la muda de ropa; se había quitado el sobretodo, y la ropa que tenía debajo le quedaba preciosa sin duda, aunque en el momento no me había dado cuenta de que era un conjunto enteramente femenino. -… bueno, creo que “la línea de la femineidad” ya fue cruzada- murmuré en tono chistoso mientras me ponía el champú, lavando mi cabello cuidadosamente.

No me quejaba en lo absoluto, yo no era quien para quejarme por algo así; como había dicho antes, su estilo me encantaba, no importaba si se vestía como una chica, yo lo admiraba con todas mis fuerzas.
No tardé casi nada en terminar de bañarme, solo enjuagué el champú, apliqué la crema de enjuague y me lavé el cuerpo, más que eso no necesitaba y tampoco había tardado en entrar en calor, como mucho unos diez o doce minutos, siempre era rápido con mis duchas a menos que me propusiera desde el principio tardar mucho. Salí y tomé dos toallas blancas de un pequeño armario, secándome el cuerpo y anudando una a mi cintura, usando la otra exclusivamente para mi cabello, el cual siempre tardaba mucho en secarse. Simplemente no tuve que hacer más que ir a mi habitación, era muy ventajoso tener un baño ahí mismo, solo para mí; busqué en mi armario algo abrigado para ponerme, pero tampoco me esmeré mucho en lo que usaría, tan solo un pantalón negro deportivo con una línea roja delgada a cada lado, y una campera con cierre de color rojo. Incluso me tomé algo más de tiempo para desenredarme el cabello con un cepillo, nunca lo secaba más que con una toalla, pero si me lo ataba con una coleta baja, dejando que se secara por sí solo.
Cuando estuve listo me miré al espejo para corroborar mi apariencia, sabía que no estaba demasiado producido, pero era un hábito que tenía.

Al sentirme listo tomé toda la ropa mojada que había tirado por ahí, metiéndolas en un canasto para ropa sucia que tenía en mi habitación, dejando charcos por el agua acumulada.
-Cierto que aun debo secar el suelo desde la entrada hasta el baño, lo haré ahora…- me dije con un tono tranquilo, saliendo de mi habitación cerrando la puerta tras de mí, oyendo ya en el pasillo algunos ruidos provenientes el baño. -… mmm, luego recojo su ropa, primero limpiaré- me dije a mi mismo caminando hacia la entrada, tan solo pasando una puerta para llegar a la primera junto a la cocina, el cuarto de limpieza.

Entré y dejé la canasta con la ropa mojada, yendo a uno de los armarios a buscar el secador y un trapo, saliendo de allí con las cosas en mano; fui hasta la puerta, preparé todo y comencé mis labores, secando el suelo de la mejor manera posible para que no quedasen marcas de suciedad. No es que fuese un adicto a la limpieza, es solo que había vivido por mi cuenta bastante tiempo, y las tareas domésticas me resultaban entretenidas, por eso también ayudaba a la señora de la limpieza cuando me estaba en casa y ella trabajaba, no me gustaba quedarme sin hacer nada cuando esas cosas también podía hacerlas yo. La casa era muy grande para que la limpiase sola, no podía no darle una mano.
Limpié todo el pasillo hasta la puerta del baño, siendo cuidadoso de no hacer ruido para no molestar a Noah, no quería interrumpirle si es que aún seguía bañándose; habiendo terminado eso fui a mi habitación, dejando esta vez la puerta abierta, secando el suelo tranquilamente, sin apuro alguno, tenía la idea de que mi invitado se demoraría un poco más.

cuarto de limpieza:
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Vie Feb 27, 2015 7:33 am

Casi siempre utilizaba un producto especial para que el aire caliente y demás efectos secundarios de utilizar un secador de cabello no le hicieran daño a su querida y bien cuidada cabellera, que tanto había protegido desde hace tiempo y la cual evitaba a toda costa que la cortaran, algunos diseñadores eran exigentes con esto, pero siempre lograba como quitárselos de encima y dejarle ser. Tardo un par de minutos más hasta que sintió estaba seco al nivel que le gustaba, dejando el aparato en donde lo encontró y lo mismo con el peine, que limpio de cualquier cabello que se haya quedado enredado antes. Camino hacia el gran espejo del cuarto de baño y se observó en este unos instantes, inspeccionando el resultado de todo lo que acaba de pasar.

-“No está mal... aun que he quedado con los poros abiertos por no regular el agua, que descuido... en fin, estaría casi muerto de hipotermia en camino a casa si no fuera por él, tengo que buscarlo y agradecerle de nuevo... además de conocer su nombre, claro”- Pensando con calma, en un pequeño monologo interno, de esos habituales que solía tener consigo mismo cuando necesitaba reflexionar o recordarse algo antes de actuar, sin destacar por ser impulso, no todo el tiempo al menos. Miro alrededor en los lugares donde antes dejo sus pertenencias, las que no estaban mojadas, recuperándolas por fin. Examino el bolso que estaba usando, era pequeño y negro, de cuero, con cierre de zipper metálico revestido con una pequeña lengüeta igualmente de cuero que cubría el mismo y protegía lo que estaba en el interior.

Lo reviso y verifico con alivio que las cosas dentro de éste estaban a salvo, aun si sólo se trataba de su billetera y un monedero, además de las llaves de su departamento, no quería que las cosas en su interior se perjudicaran con el agua. Basto que con la toalla limpiara un poco la superficie y estuviera listo, metió el celular dentro y luego, como antes, lo cruzo por su cuerpo pasando la correa por sobre su cabeza hasta su hombro izquierdo y dejando la cartera del lado derecho. Se miró una vez más al espejo, por pura y mera manía egocéntrica. Luego se dirigió y abrió la puerta del baño con cuidado para seguidamente disponerse a salir por esta.

Por un momento de verdad creyó que sería el primero en terminar, pero al ver el piso seco y sin rastros de la humedad anterior, supo que se había equivocado. En parte le alegro, significaba que el chico estaba bien y no tan desecho como habían estado antes, pero también hubiera querido ayudarlo un poco, extrañamente servicial... pero cualquiera lo sería si te acaban de salvar de un gran aprieto, suponía. Las pantuflas hacían que su andar fuera bastante silencioso sin planearlo, fue entonces que recordó su ropa, buscando en su andar por el largo pasillo algo que le indicara que había un cuarto de lavado o algo así. En su caso la lavadora era también secadora y estaba en un rincón del pasillo, no tenía un lugar específico, pero suponía que en un lugar tan amplio podría haberlo.

Terminó frente a una puerta abierta y lo que se encontró fue un cuarto, seguramente del rubio, pues de hecho se encontraba este dentro. Una sonrisa automática salió de sus labios, algo ladeada, pero más relajada que antes -Parece que ya estamos mejor... no tengo como agradecerte, enserio... te voy a deber más que un autógrafo luego de todo esto- Riendo un poquito al final, mientras apoyaba una mano en el marco de la puerta, sin prestar mucha atención a lo que había dentro, se centraba en mirar al rubio -... ¡Cierto! ¿Cuál es tu nombre? Es lo que trate de preguntarte afuera... y enserio, no soy de desvestirme antes de conocer el nombre de la persona donde lo haré, este fue un caso muy, muy especial- Bromeando un poco al final, por pura costumbre. No pretendía llegar a nada con el rubio, pero si lo pensaba todo aquello no dejaba de ser comprometedor de una u otra forma. Posando su mano libre en su cintura mientras esperaba una respuesta con paciencia, todavía faltaba lo de su ropa, pero ya luego le preguntaría al contrario.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Vie Mar 27, 2015 9:04 am

Casi a punto de terminar con la limpieza, pude oír la voz de mí invitado detrás de mí, deteniéndome para poder voltear a verle, sonriendo simpático ante sus palabras. -Está bien, no hace falta que me agradezcas tanto jeje como buen fan debo ayudar a mi ídolo en apuros, el que agradece soy yo porque hayas aceptado venir- nuevamente no me fijaba bien en lo que decía, solo luego se me cruzó fugazmente por la cabeza que eso podía ser malinterpretado, nada más había dejado salir lo que realmente pensaba sin medirme. Sin embargo, antes de poder rectificarme, las palabras de Noah me callaron, logrando que me sorprendiera demasiado por lo que escuchaba. -¡Espera!, ¡¡¿Qué?!!, ¡¿no me presenté?!, ¡¿de verdad?!, ¡Ah, no puedo creerlo!, ¡lamento mucho eso, me llamo Shizuka Yurioka!, ¡en verdad lo siento!...- me mostré impactado y nervioso al darme cuenta de aquello; no podía creer lo idiota que había sido, siquiera se me había cruzado por la mente el hecho de presentarme, era inaceptable. -… aunque… bien, entiendo que no sea tu costumbre desvestirte en lo de un desconocido, es sensato… ¿pero no es un poco raro ir a la casa de alguien que siquiera te dijo su nombre?, eso es muy descuidado Noah, deberías estar más atento a los pervertidos siendo tan lindo- a medida que hablaba me acercaba a él con rostro curioso, regañándolo con un pequeño puchero, dándole leves golpecitos en la cabeza. Aunque ese rostro no duró mucho, sonriéndole simpáticamente. -Pero repito, yo no soy un pervertido, así que conmigo estás a salvo- le guiñé un ojo al decir eso, volteando para poder terminar de secar rápidamente lo poco que faltaba, cosa que no me llevó más que unos pocos segundos. -¡Listo!, con esto ya está todo, ¿te parece bien si pongo ya tu ropa a lavar?, luego de eso te prepararé algo caliente de beber, o si quieres algo de comer solo dilo, se me da bien la cocina, ¿sabes?- se me daba por hablar mucho cuando estaba contento, y cómo para no estarlo con él allí, ¡quería ponerme a saltar como un idiota por la emoción!.

Aunque, como era de esperarse de mi personalidad, simplemente no le dejé decidir. Le pedí que esperara en la sala, incluso podía ver tele si quería, todo mientras me dirigía al baño para buscar el cesto con la ropa mojada que Noah quería lavar.
Al entrar al baño tenía la idea de luego limpiarlo, pero cuando lo vi me sorprendió lo ordenado que estaba, no de mala manera, sino que me dio un poco de tristeza que él no viviese conmigo, si mis compañeros de piso fuesen la mitad de pulcros la señora de la limpieza y yo no sufriríamos tanto.
Con cesto en brazos, botas mojadas en mano y bastante feliz por no tener que ordenar el baño, me di paso hacia el cuarto de lavado, tratando de no demorarme mucho para no dejar muy solo a Noah. Nuevamente aclararé, no buscaba acosarlo ni nada, era por cortesía que no quería dejar a mi invitado muy abandonado.

Entré al cuarto tranquilamente, dejando el canasto sobre el lavarropas, colgando las botas boca abajo para que el agua escurriera, y para acelerar el secado, las puse a una distancia prudente de una pequeña estufa eléctrica. -Bien, a esta distancia no creo que se arruinen- exclamé para mí mismo con una sonrisa, volteando para regresar hacia el lavarropas, empezando a separar la ropa, viendo si desteñía o no. -A mí no me engañan, esto es ropa de mujer…- pensé con cara de no creer al ver la camiseta, incrementando ese pensamiento al poner la minifalda en el aparato. -¿Cómo hace para que le quede tan bien esta clase de ro… pa?...- me quedé pasmado al tomar la siguiente prenda, su textura era inconfundible, eso era puntilla, más encima una prenda ligera y pequeña. Tragando fuertemente, con un helado presentimiento y escalofrío recorriéndome, volteé mis ojos lentamente hacia lo que tenía en mis manos. -¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!- no pude contenerlo, grité de espanto, sorpresa, más que nada sorpresa, cayendo hacia atrás chocando contra la pared, golpeándome levemente la espalda para terminar sentado en el suelo. ¡Tenía una tanga negra de puntilla de flores y moñitos rojos entre mis manos!. -Esto no es posible, ¿enserio?, ¿hasta este punto?, ¿por qué?, ¿no le incomoda?, ¿en qué mierda estoy pensando?, p-pero, ¿una tanga?, ¿de verdad?- balbuceaba velozmente, mirando muy concentrado la prenda íntima que tenía entre las manos, tratando de procesar eso correctamente, pero sin ningún éxito.

Enserio, no tenía problemas con que se vistiera ocasionalmente de mujer, le quedaba muy bien… pero no me había imaginado ni en mis más locos pensamientos que incluso usaba esa clase de ropa interior. Simplemente fue mucho para mi corto cerebro.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Jue Abr 23, 2015 4:00 pm

Consciente de que su agradecimiento estaba siendo más de lo normal y que el mismo rubio igualmente le prestaba su amabilidad sin problemas, es que decidió llevar más calmado el tema, por inusual que fuera todo, estaba contento en el fondo de que resultara así. Además, por fin sabía cuál era el nombre de su anfitrión, dejando de apoyar las manos en el borde de la puerta para erguirse y verle mejor, a la par que sonreía divertido, no le sonaba de nada aquel apellido como pudo especular antes, pero lo dejaría así por ahora, luego podría preguntar si se daba la oportunidad. En cambió lo que recibía ahora por parte del contrario era un regaño, posiblemente bien merecido tal y como le argumentaba Shizuka, cerrando los ojos por los golpecitos y poniendo un gesto de dolor fingido -¡Lo sé! Lo sé, tendré más cuidado... ¿...?... jeje- Musito por seguirle el juego, quizás de verdad se confió demasiado y seguía haciéndolo, pero continuaba aturdido por el frío y seguidamente por el calor de la ducha, seguro que luego de comer algo lo razonaría mejor. Fuera como fuera, rió bajito y sincero por lo que continuo diciendo el rubio, le creería por ahora hasta que no demostrara lo contrario. Dejándole terminar de limpiar en paz hasta que hubiera acabado y le dirigieron la palabra de nuevo.

-No quiero molestarte con eso... pero algo caliente que beber no suena mal, tampoco rechazo la comida- Prefería poder lavar su propia ropa, pero luego se daría cuenta de que no le dejarían otra opción, aceptando lo que le ofrecían para comer, de nuevo, no tenía motivos ni estaba en condiciones de sospechar. Y al terminar de hablar se dejó dirigir hacia la sala, el simple hecho de poder sentarse y reposar en un cómodo sofá lo hizo feliz, incluso y por un momento cuando el rubio le hubiera dejado solo para ver el asunto de lavar su ropa, decidió recostarse por un momento sobre los almohadones. No deseaba ser maleducado, pero se le hacía tan agradable la idea de dormirse ahí un momento -“... ¡No! Noah ¿Qué te acaban de decir? No puedo ser tan confiado... por muy amable que sea Shizuka, no lo conozco bien... tengo que mantenerme ocupado y esperar a que regrese, luego veré que hacer”- Se obligó a recordar, dejando muy a su pesar su lugar de reposo para sentarse de nuevo en el sofá y mirar a su alrededor, tal vez podría prender el televisor como le sugirieron, poniéndose de pie en busca del control remoto que estaba en la mesita de centro justo frente a él, pero no lo suficientemente cerca para alcanzarlo ahí sentado. Siendo justo cuando se estaba inclinando para alcanzarlo que escucho el grito proveniente del pasillo.

Dudó un instante antes de ir a ver que sucedía, casi esperando que alguna respuesta llegara sola, de hecho, esperaba escuchar un “Estoy bien, no pasa nada” mientras caminaba de nuevo por el pasillo y se acercaba al lugar de donde creyó provino el grito, pero más que unos balbuceos acelerados no le llegaron al oído, entre ellos escuchando la palabra “tanga”, pero no creyendo haber oído realmente eso -Shizuka ¿Estas... bien... ow...- Lástima que así lo tuvo que comprobar al llegar a la puerta del cuarto de limpieza, observando como justamente el rubio sostenía entre sus manos la prenda íntima de su persona, que no hubiera sido raro de estar lavando, pero ahí en la pared y por la forma en que la sostenía no le dejaba mucho espacio para imaginar otra cosa... bah, en realidad, sus pensamientos ahora iban a mil por ahora y no era nada bueno, con el rostro sonrojado y un gesto de no saber que decir antes de fruncir el entrecejo con vacilación entre querer enojarse y estar conteniéndose pese a la situación.

-No quiero mal pensar esto, pero... no lo estás haciendo fácil. Quiero salir corriendo de aquí y al mismo tiempo saber qué haces con mi ropa interior en tus manos... porque no voy a dártela si eso crees- Su tono al hablar era casi igual, le estaba dando el beneficio de la duda e intentaba no alterarse en medio de la sorpresa, verguenza e leve enfado, pero fue sincero por lo dicho, se iba a ir cómo no tuviera una buena explicación. Ya lo último fue algo que le salió por la tensión del momento, a veces los fans pedían cosas extrañas. Sin darse cuenta incluso había llevado la mano izquierda dentro del bolso que nunca se quitó y donde tenía el celular. ¿Llamaría a la policía? No, como mucho a un taxi... suponiendo que no le diera motivos para lo primero.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Mar Abr 28, 2015 8:54 am

¿Cómo podría describir esa situación en la que ahora me encontraba? Noah había llegado al cuarto de lavado tras mi grito, primero sonando preocupado, cambiando ese tono de voz en un muy corto lapso de tiempo. Yo solo pude mirarlo asustado, sintiendo un enorme y aturdidor escalofrío recorrerme por completo. Sin duda estaba en la peor situación posible… es decir… me dije a mi mismo su fan, lo traje a mi casa y en ese momento tenía su ropa interior entre mis manos… ¡Era malinterpretable por donde sea que se lo viese!.

-E-Espera, s-solo espera, juro que puedo explicarme… solo dame un momento por favor, que yo también estoy en shock ahora mismo…- sin cambiar mi expresión de espanto comencé a ponerme de pie nerviosamente.

Las piernas me temblaban un poco, más por el miedo de que pudiera salir corriendo teniendo una muy mala idea de mí, o peor, ¿y si me denunciaba por acoso?, si algo así pasaba y llegaba a oídos de Misaki seguramente sería devastador, debía solucionar esta situación a como diera lugar. Me dirigí al lavarropas y metí la prenda íntima en el aparato, revisando si faltaba poner a lavar algo más, para al fin cerrarlo y dejarlo funcionando.
Allí me quedé, parado y estático tratando de pensar qué le diría, sin excusas, solo la verdad, pero a la vez sin querer meter la pata en el proceso de explicarme, mi exoneración de un crimen que no pensaba cometer dependía de mis palabras.

Me volteé aun con una expresión algo asustada, empezando a acercarme a él hasta terminar a un metro de distancia aproximadamente. -Te diré la verdad, así que por favor, compréndeme…- expresé para luego tomar una gran bocanada de aire, exhalándola lentamente en un intento por relajarme. -… paso esto: estaba poniendo a lavar tu ropa, hasta que llegó el turno de tu ropa interior, y me sorprendió y un poquito me asustó que… b-bueno… f-fuese ese t-tipo de p-prenda… y solo tropecé y me caí, pero me había tomado tan por sorpresa que no pude reaccionar hasta que llegaste…- a medida que hablaba sentía como la temperatura de mi cara iba aumentando gradualmente hasta hacerse insoportable, pero siquiera con tanta vergüenza desvié la mirada de sus ojos, en verdad quería que se diera cuenta de que no le estaba mintiendo. -… te pido perdón, en verdad no pensé que pudiera pasar algo así… me siento muy avergonzado por todo esto, ¡pero te juro que no pensaba hacer nada extraño!... s-solo me llamó la atención que usaras de esos… ¡p-pero no te juzgo, cada quién con lo que más cómodo le quede!... ¡¿y por qué demonios vengo a decir eso ahora?!, ¡te juro que digo la verdad, por favor, lo que menos quiero es quedar como un pervertido frente a ti!, ¡no soportaría que alguien que admiro me viese de esa manera!...- me estaba comenzando a ir por las ramas, le había dicho la verdad, pero me comenzaba a excusar sin darme cuenta, incluso me jalaba del cabello tratando de encontrar las palabras correctas, dejando salir lo primero que se me cruzaba por la cabeza.

No solía ser nefasto, pero para mí esto ya era el fin, no había forma en que Noah realmente creyera eso, aunque fuese la verdad sonaba tan irreal que era imposible ganarme el perdón… nada más me quedaba esperar tranquilo lo que fuera… ya sea aceptación, que se fuera o los policías viniendo a arrestarme.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Jue Mayo 07, 2015 11:16 pm

Tenía los dedos a poca distancia del celular cuando la explicación del rubio comenzó, estando este ya de pie, notando en parte el temblor en sus piernas y su expresión nerviosa al punto de espanto que le estaba haciendo bajar la guardia, o sea, si realmente fuera lo que se imaginó no estaría actuando de esa forma, era lo que deseaba pensar ahora el albino para dejar de mal pensar, pero era difícil... ¡Le atrapo con las manos “en la masa”! Por decirlo de algún modo. Sin poder evitar, en un acto reflejo y quizás descuidado, cruzar los brazos cuando se le acerco y de nuevo alejando la mano del celular, pero listo para llevarla ahí de nuevo si le daba aunque fuera un pequeño motivo.

Los primeros argumentos que le daba sobre lo sucedido eran creíbles, algo convenientes, pero podía ser posible que algo como eso realmente sucediera, al final si pretendía lavar su ropa, era inevitable que se encontrara con esta prenda en particular, aunque jamás se hubiera imaginado dicha reacción o en ese caso, como deseaba desde el principio, la hubiera lavado él mismo -“... ¿Eh?”- Sintiéndose algo confundido por lo que siguió diciendo el rubio, de manera tan enrevesada, igualmente con un leve rubor en las mejillas con un gesto de duda, sin quitar la molestia que estuvo desde antes -“... ¿Qué tiene de malo mi ropa interior?... pero, más importante que eso ¿Enserio le voy a creer?...”- Medito por unos segundos, también sin apartar la vista de las orbes contrarias, no sólo por su lindo color, sino porque siempre prefería enfrentarse así a la gente cuando surgía un problemas. Al menos así fue hasta que suspiro y bajo un poco la cabeza, cerrando los ojos todavía con el entrecejo fruncido.

-... de acuerdo, te creo... no estoy convencido del todo, pero... tampoco creo que estés mintiéndome- Alzando la vista de nuevo, ya con los ojos abiertos obviamente, a la par que sus gestos molestos eran suavizados por un momento, hasta que un rubor más notorio apareció en sus mejillas antes de volver a hablar con el muchacho frente a él -Pero... que reacción más exagerada por algo así, enserio me preocupo tú grito, creí que te había pasado algo malo y no que sólo fuera por toparte con mi ropa interior... a-además... ¿Qué tiene de malo esta? Es cómoda para vestir y me gusta ese material... si usarás una lo entenderías- Al comienzo parecía como si le estuviera regañando, aunque más bien era un reclamo, pues los minutos hasta ese mismo instante habían sido tan controversiales que esperaba desaparecieran... y ya para el final era claro que hacia un pequeño reclamo-berrinche, volviendo a desviar la mirada hacia el lado y torcer un poco la comisura del labio. Tampoco es que fuera algo importante, pero su ropa le gustaba en todos los sentidos y no podía evitar sentirse levemente ofendido si sentía que le criticaban.

Ya con el asunto resuelto, supuso que no quedaba nada más que hacer en ese lugar, retrocediendo un poco no para alejarse del otro, más bien era para dejar de obstruir la salida, una vez más dedicándole la mirada -Con esto aclarado... te recuerdo que estábamos a un paso de la hipotermia, así que ¿Qué tal si por fin bebemos algo caliente? Dicen que siempre es bueno finalizar un problema bebiendo café, o té... o lo que prefieras y tengas- En realidad no estaba seguro de lo dicho, pero no quitaba sus ganas de algo bebestible y cálido para abrigarse todavía más. Seguía sonrojado y quizás duraría un tiempo por lo pálido que era, pero por fin mostró una pequeña sonrisa ladeada al terminar de hablar, si ya no era necesario discutir o estar enojado era mejor evitarlo, además ya decidió darle una nueva oportunidad a su extraño pero divertido salvador.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Sáb Mayo 23, 2015 12:32 pm

Era mi fin, Noah no lucía contento para nada, ¿y cómo esperar que esté feliz si me había visto sosteniendo su ropa interior?... nada más debía esperar tranquilo mi sentencia a muerte. Y ciertamente, su mirada no me daba esperanzas de un final feliz, parecía totalmente enfadado y hasta le daba la razón, yo en su lugar también me enojaría y asustaría si viera a otra persona en una situación similar.

Pero un milagro ocurrió, haciendo que levantase mi cabeza para verlo con total sorpresa y un rastro de felicidad. -¿D-De verdad?, ¡g-gracias Noah, en verdad lo siento mucho por esto, hablo con la verdad, te pido perdón por el malentendido!- exclamé con una expresión en verdad arrepentida por todo aquello, pero en gran parte feliz por haber sido exonerado, el alivio que recorría mi pecho era tan agradable que me provocaba sonreír como un tonto por la felicidad. -De verdad lo siento…- exclamé dejando la sonrisita un momento, dejándome ver genuinamente avergonzado por todo aquello. -… no quise preocuparte de esa manera, y si, admito que fue un poco exagerado…- volviendo a cambiar de humor a uno más simple y confuso, ya que tras pensarlo un poco, en verdad había sido estúpido asustarse así por eso. -… tampoco digo que tenga algo malo… es solo que… bueno… es una tanga… eres el primer chico que sé que usa ese tipo de ropa interior, me sorprendió eso principalmente… eso y que sea un diseño así… ¡ejem! En fin, lo que quiero decir es que no te juzgo, fue todo un gran error, no lo tomes a mal- carraspeé fuerte la garganta para tratar de salir del nido de estupideces que nuevamente estaba empezando a decir, intentando repararlo al pedir otra vez disculpas, nada más quería que ese tema quedara en el pasado y que no se volviese a tocar.

Pude ser testigo de un tenue sonrojo apareciendo en el rostro del otro, tal vez por molestia por como reflejaba su expresión; parecía ofendido, tal vez algo que le hubiese dicho sin querer, pero a la vez eso no tardó mucho en desvanecerse, o por lo menos aquel rostro molesto, ya que el rubor aún seguía presente y persistente en sus mejillas cuando se apartó de la puerta. Me fue un poco inevitable el pensar que se veía muy tierno de aquella manera, provocándome el que me sonriera inconscientemente por ello. No obstante no tuve demasiado margen de tiempo como para sumergirme en mis pensamientos de admiración, ya que sus siguientes palabras me trajeron nuevamente a la realidad.

-Cierto, iré a preparar algo ahora mismo jeje- le respondí risueño, saliendo del cuarto de lavado para adelantarme hacia la cocina, la cual quedaba en paralelo a la sala donde había enviado antes a Noah. -Vuelve a la sala, llevaré todo allí cuando esté listo- agregué volteando a verle aun con una sonrisa, entrando en la cocina. Puse a calentar agua para luego dirigirme hacia las alacenas a tomar un par de tazas limpias, tenía la intención de prepararle un café como él mismo había sugerido, pero al ir a buscarlo noté que había un pequeño problema con el mismo. -Hah~ siempre les digo que si algo se termina vayan a comprar más, y nunca me hacen caso…- mascullé molesto al ver que no había nada de café. No tuve más opción que preparar un té de frutos rojos que había allí, vertiendo en las tazas el agua caliente con los pequeños saquitos de té dentro. -Bueno, al menos huele muy bien, me siento relajado y todo- pensé riéndome un poco, no era un experto en té ni nada parecido, pero el aroma un tanto dulzón que despedía sin duda era agradable. Preparé una bandeja donde coloqué una azucarera pequeña, las tazas sobre unos platos a medida, agregando uno extra en el que serví unos biscochos de vainilla de forma redonda, ya los había probado y eran en verdad riquísimos, solo esperaba que a él también le gustasen. -Disculpa la demora, espero que el té de frutos rojos te guste- anuncié al entrar en la sala con bandeja en mano, dejándola suavemente sobre la mesita frente al sofá, poniendo la taza frente a Noah sobre su respectivo plato, dejando la mía a un lado, ya que tomaría asiento junto a él luego de acomodar todo. -No le puse azúcar al tuyo ya que no sé qué tan dulce lo tomas, y sírvete con confianza, son biscochos de vainilla, o si quieres otra cosa no dudes en pedírmelo, ¿está bien?- finalicé amablemente de pie junto a la mesa, sentándome a su lado tranquilamente, tomando mi taza de té previamente endulzada en la cocina, dándole un corto sorbo. -¡Eck!... s-solo ten cuidado, está más caliente de lo que pensaba…- mencioné cubriéndome la boca con una  mano, dejando la taza nuevamente sobre el platito, sufriendo un poco por la pequeña quemadura de lengua que había tenido.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Mar Jun 23, 2015 3:36 am

Ignorando los demás comentarios sobre su ropa íntima, comenzaba a creerle cada vez más que sólo se trató de un simple error, por parte de un chico muy... demasiado entusiasta y que sólo estaba algo nervioso por todo lo ocurrido. Lo que en realidad le alegro fue saber que por fin podrían comer y beber algo, deseando ayudar otra vez, pero se limitó a seguir las instrucciones del rubio y regreso a la sala, esperando ansioso una vez más en el sofá donde antes se dejó estar hasta que Shizuka regresara de nuevo con lo prometido -“De pronto me ha dado hambre... esta vez no me dormiré sólo por eso”- Pensaba, posando una mano con delicadeza sobre su estómago, sintiendo un pequeño vacío que hasta momentos antes no tuvo.

Y cuando el rubio reapareció con lo que iban a degustar, lo primero que sintió a la distancia fue un suave pero cautivador aroma dulzón, té si sus sentidos no le engañaban, algo que confirmo con las primeras palabras de quién traía la bandeja, mostrando una renovada emoción -No hay problema, en especial porque me encanta el té, más si tiene un aroma tan delicioso- Hablando casi embelesado en esta idea, y es que realmente, el albino era un amante del té, en especial aquellos que tenían sabores especiales.

Acomodándose mejor en el asiento mientras esperaba que pusieran la taza frente a él, sin querer interrumpir al contrario, hasta escuchar su explicación -Oh... por supuesto, lo haré. Pero creo que con esto me bastara... jeje, gracias- Pronunció luego de que, tomando el azucarero, se dispusiera a poner las cucharadas, dos en total, siempre cuidando la línea y, por otro lado, porque con demasiada azúcar no lograba distinguir el sabor natural del té, lo que realmente pretendía y le encantaba hacer. Pero se interrumpió a mitad de revolver al ver cómo el contrario se quemaba, o más bien, al escuchar su alarido.

-Tendré cuidado, pero... ugh ¿Te duele mucho?... las quemaduras de ese tipo son incomodas... he bebido demasiado té para saberlo- Hablo el modelo de forma calmada, más luego una leve preocupación llego a su persona al ver cómo el contrario sufría por lo ocurrido, bromeando un poco luego, pese a que fuera cierto. Solía quemarse cuando no tenía cuidado, pero su delicioso y favorito bebestible lo valía. Lo cómico era que, hace poco parecía enojado y pese a arreglarlo en parte, de nuevo estaba preocupado por el rubiesito... sin querer meditarlo mucho simplemente se acercó más al muchacho, como si no estuvieran suficientemente cerca ya sentados juntos, tomando el azucarero de paso.

-Abre la boca... es un remedio casero. Te pondré un poco de azúcar en la lengua y luego presiónala contra el paladar hasta que se disuelva, funciona casi enseguida, pero hay que hacerlo rápido... y si no, te traeré un hielito- Su tono fue algo autoritario al comienzo, antes de dar su explicación para que el chico aceptara, tomando un poco de azúcar con la cucharita que tenía el mismo azucarero con la intención de espolvorearla en la lengua ajena. La otra opción, el hielito, también era buena idea, pero no tan efectiva como la primera, además dudaba de que el chico quisiera volver a sentir frío, esperando que le hiciera caso.

La cercanía era para poder verle mejor cuando pusiera el azúcar, dudaba que le fuera mal interpretar ahora a él... sería hilarante, de alguna forma, tampoco deseaba imaginárselo mucho, tenía que ser rápido como dijo. Alzando la cuchara y volviendo a acomodándose lo mejor que pudo para poder observar bien donde ponía el azúcar y que no cayera en cualquier otra parte de la boca, esparciendo el endulzante de la forma que había aprendido y luego, esperando que siguiera las indicaciones antes dadas.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Mar Ago 04, 2015 9:20 am

Escuchar que el té le gustaba me dejó en verdad tranquilo, tenía miedo de que solo quisiera tomar café, y si era así debería ir a comprar, cosa que no me daba mucha felicidad teniendo en cuenta el diluvio de afuera. Además que los biscochos parecieron de su agrado también, todo había resultado excelente por suerte. Todo excepto que me quemara levemente la lengua con el té al probarlo, y aunque no había sido grande el sorbo que tomé, fue suficiente para dejarme adolorida gran parte de la lengua y con un leve lagrimeo luego de un rato, ya que en el momento no había sido tan molesto como momentos después.

-¡Si me duele, mucho!, son horribles, ¡las odio!- exclamé con la lengua adolorida, sufriendo por haber hablado ya que estaba sensible, y al rosar contra el paladar el dolor se hacía punzante y terrible, haciendo que volviese a cubrir mi boca. -¿Eh?, o-ok, si dices que funcionará, entonces está bien…- respondí obedeciendo y sacando la lengua, dejando que se acercara con la cucharita del azucarero, espolvoreando el dulce en la zona afectada. -Bueno… esto no está tan mal… no duele y está rico…- pensé mientras sentía el dulce invadir toda mi lengua, aunque un poco asustado de presionar contra el paladar, temía que me doliese si lo hacía. Pero la mirada del otro no me dejó demasiadas opciones, se veía muy serio y esperando que le obedeciera, así que, sin más que hacer, metí la lengua dentro de mi boca y la apoyé donde me dijo. -Pica un poco, pero no duele tanto como esperaba, que bueno- pensé sonriendo inconscientemente, levantando el pulgar para hacerle entender a Noah que todo estaba bien, recargando la espalda en el respaldo mientras saboreaba el azúcar en silencio.

No podía mover mucho la lengua, y tardaba en deshacerse, pero eso no me impidió disfrutar del dulce, masticando algún que otro grano de azúcar que se escapaba de la presión. No me quedaba más que esperar a que la cura hiciera efecto, mirando de reojo a Noah un momento, cosa que me llevó a pensar en lo de hace un momento, el hecho de haberme “alimentado” a esa corta distancia.
Al regresarme esa imagen a la mente es que fui realmente consiente de lo que había pasado, ruborizándome un poco, desviando la mirada hacia el lado contrario a donde estaba él, clavando mis ojos en una mínima manchita de la pared, esperando distraerme con ello y dejar de pensar como un imbécil. Qué el fuese la persona que admiraba no significaba que pensase estupideces constantemente, ya había sido suficiente con lo de la ropa interior, no quería que se volviese a repetir esa situación, así que solamente me puse a pensar en lo que fuera menos en lo de recién.

El azúcar terminó de disolverse más rápido de lo que esperaba, pudiendo abrir nuevamente mi boca al no quedar ningún rastro de ella. -Puaj… es rico al principio, pero luego de un rato empieza a ser metálico…- fue lo primero que dije al poder entrar aire en mi boca, notando así que el dolor en verdad se había ido en su gran mayoría, sorprendiéndome ampliamente. -¡Wow, de verdad funcionó!, no tenía idea de que algo así pudiese servir, de verdad gracias por enseñármelo, lo tendré presente para el futuro- le miré sonriente mientras le agradecía, volviendo luego la vista a mi té, pero esta se transformó en una desafiante al notar el evidente vapor que la bebida desprendía. -Bueno, señor té, debemos arreglar nuestras diferencias, yo te voy a tomar y tú no me quemarás, ¿entendido? mientras decía aquello fui tomando la taza, sosteniéndola frente a mí, para al finalizar darle un mínimo, ínfimo, minúsculo traguito. -Uff… que bueno, ya se enfrió bastante jeje… pero estoy empalagado…- primero me vi aliviado, pero el sabor dulzón del té me bajó los ánimos, ya no quería tomar ni comer nada dulce por un rato, era triste. Dejé la taza en su lugar y nuevamente me dejé caer contra el respaldo del sofá, esta vez más pesadamente. -… creo que esperaré un poco más antes de seguir tomando, mientras tanto, ¿te gustaría charlar de algo?, como digno fan quiero saber más cosas de ti, pero no sé cómo no sonar invasivo o raro- soné angustiado al principio, pero conforme hablaba fui cambiando eso a una actitud más entusiasta pero seria, volviendo a levantarme y viendo fijamente a Noah, con ojos casi brillantes que por poco y decían “¡dime más de ti por favor!”.

Ya que tenía la oportunidad no iba a desperdiciarla, no siempre podía ocurrir el milagro de conocer a alguien que admirase, y si lo dejaba pasar me sentiría un idiota luego… aunque bueno, ya había descubierto que usaba “ese” tipo de ropa interior… pero no, yo quería saber cosas más normales como su comida favorita o algo por el estilo.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Miér Oct 14, 2015 10:22 am

No deseaba considerarse a sí mismo un experto en las quemaduras con el té o cualquier otro liquido caliente, en especial porque no era algo de lo cual sentirse orgulloso, pero al menos sabía que eso funcionaba y mientras esperaba que hiciera efecto, se quedó más tranquilo con el simple gesto de mano que le hizo el rubio y sonrió quedo, deseando saber si acaso logro darle el remedio a tiempo... ladeando la cabeza levemente al notar el sonrojo, pero de nuevo, no quiso darle más vueltas al asunto.

Al cabo de un rato la respuesta de su anfitrión le hizo saber que en algo sirvió, ampliando la sonrisa en sus labios por los buenos resultados y por haberle enseñado algo nuevo a alguien, es decir, no le salvara la vida pero evitara muchas molestias -Jeje si, se puede volver un tanto molesto, pero al menos sirvió de algo- Hablando con calma, no era una gran hazaña tampoco y por ahora se conformaba con saber que estaban por fin bien los dos. Reprimiendo una risa por la adorable conversación entre dueño y taza de té, mientras el mismo bebía un poco de su propia infusión y notando que efectivamente, el tiempo le hizo bajar de temperatura al líquido.

-Mmm quizás los hielitos hubieran sido mejor opción... ya recuperaras el gusto luego- Comento con algo de pesar por la desafortunada experiencia contraria, porque obviamente, no poder tomar un buen té como se debía era una lástima, pero no le quedaba más que esperar. Pensando en que podría pausar sus ganas de comer y beber mientras igualmente esperaba a que el chico volviera a tener ganas de acompañarlo en la comida, aunque las propias palabras de este le dieron la oportunidad de hacerlo sin que fuera muy notorio. Sin poder evitar volver a reírse antes de dar otro sorbo a la taza antes de dejarla sobre el platillo en el mesón.

-Creo que ya pasamos la etapa de lo invasivo y lo raro así que... no te preocupes por eso- Comento entre pequeñas risas al recordar las cosas ocurridas, las que recién para ese momento parecían graciosas a diferencia de hace un momento donde realmente se preocupó, pero ya sin ganas de volver al mismo tema -Aunque tampoco tengo mucho que decir... pff, que digo... en verdad la lluvia me hizo mal, normalmente hablar de mí mismo es mi tema favorito- Siguiendo con la línea de las bromas, si bien era egocéntrico tampoco se salía mucho de los márgenes, sabiendo que eso podía ser molesto y que él mismo no soportaba mucho a la gente así, algo irónico, considerando que solía estar rodeado de ese tipo de gente en su trabajo.

Acomodando mejor su espalda en el suave respaldar, sin antes tomar la taza de nuevo para sostenerla entre sus manos y abrigarse con ella, mientras miraba al rubio con una actitud y sonrisa renovada -Si te soy sincero, esta es la primera vez que conozco a un fan mío de forma tan cercana... y al primero en realidad. Si recibo halagos o reconocimiento es más que nada dentro de mi trabajo... ¿Te gusta mucho la moda? Porque sería algo que también tendríamos en común, jeje...- No sacaba mucho con tratar de ocultarlo, era interesante a su manera conocer a un fan, además por otro lado, no tenía demasiado inconveniente en responder preguntas mientras no fueran proposiciones de corte extraño y por lo visto, el rubio ya no deseaba caer en esas acusaciones otra vez.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Shizuka Yurioka el Miér Oct 28, 2015 5:40 am

Fue bueno ver que mi repentino interés por sus gustos no le espantase, es más, me hizo feliz que sonriera de esa manera, aunque su siguiente comentario se sintiese como una patada leve en el trasero, haciéndome poner una sonrisa incómoda, desviando los ojos un momento como si quisiera ignorar todo lo que había pasado antes. -¿Me pregunto si deberé disculparme otra vez?- no estaba seguro de si eso le molestaría o no, siquiera si venía al caso hacerlo luego de haberlo dicho una y mil veces momentos atrás, pero al ver como se reía de manera tan adorable preferí guardarme las disculpas y acompañarlo en las sonrisas.

Me sonreí divertido al escuchar aquella broma un poco egocéntrica, aunque ciertamente, si lo observaba bien, no parecía como si en verdad estuviese bromeando. ¿Pero quién podría culparlo de ser algo egocéntrico siendo un modelo?, además estaba en todo su derecho siendo tan atractivo como era, yo en su lugar me andaría pavoneando por toda la ciudad con una actitud de “¡mírenme, soy adorable!”… bueno, no distaba mucho de lo que ya hacía, me gustaba llamar la atención con mi ropa y un buen aspecto, podría decirse que lo entendía, aunque me faltaba el detalle de la fama, ¡pero eso llegaría con el tiempo cuando me volviese un cantante profesional!

Mi cara de perplejidad no tuvo igual al escucharle, no me creía para nada lo que estaba diciendo, incluso le clavé una mirada incrédula y anonadada en el mismo instante en que dijo aquello, casi hasta me deja con la boca abierta y todo. -¡No te creo! ¡¿En verdad soy el primer fan que conoces?! ¡¿Pero qué le pasa al mundo hoy día?! ¡Con lo genial que eres deberían de acosarte todos los días!- repliqué con una mezcla de entusiasmo, frustración e ira, pasando de sujetarme la frente, a agarrarme del cabello y sacudir las manos como un niño pequeño berrinchudo. -… Bueno, no sé si acosarte, pero mínimo pedirte autógrafos cada dos minutos por la calle…- traté de amenizar un poco aquello que había dicho antes por miedo a enfadarlo o nuevamente asustarlo, bajando drásticamente mi tono de voz y relajando mis gestos, pero solo por un breve momento. -¡Lo que digo es que no te creo, no puede ser que yo sea el primer fan que conoces!... aunque es ventajoso, podría llamarme a mí mismo tu fan número uno y nadie me lo podría reprochar- eso último me hizo sonreír de manera un poco tonta con un leve sonrojo, la idea de ser su fan N°1 me encantaba, podría presumirlo con todo el mundo. -Oh, y por supuesto que me gusta la moda, pero tengo un estilo un tanto extraño, me gusta siempre utilizar ropas llamativas y coloridas, que vayan bien con mi personalidad…- expliqué todo contento mirando a los ojos de mi ídolo con un brillo de admiración indescriptible rodeándome. -… es también por esto que soy tu fan, el estilo que utilizas en las fotos de las revistas es único, muy original, llamativo, te queda precioso y resalta todos tus rasgos, por eso siempre me quedo encandilado y pensando “¿qué puedo usar para acercarme más a esa imagen?”, en verdad te encuentro fascinante- conforme hablaba me iba a cercando más y más a él hasta quedar a unos pocos centímetros de su rostro, pero en absoluto con ánimos extraños, estaba tan ensimismado en mi admiración que no podía pensar en absolutamente nada más que en qué decirle para elogiarlo más y describir lo que me producía el verlo.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Noah Herlein el Sáb Oct 31, 2015 8:14 am

Su egocentrismo, si bien existente, también tenía sus límites y ahora era cuando más se dejaba notar cuales eran. La confianza que mostraba en sí mismo todo el tiempo no se reflejaba del todo en lo que él mismo pudiera llegar a especular sobre lo que otros pensaran de su persona, no de una forma generalizada al menos, como mucho a quienes tuviera como foco de atención y deseara que le admiraran. Por eso mismo y ahora que estaba en presencia del rubio, ese lado suyo podría estar expandiéndose un poco más, al observar con curiosidad y algo de diversión el pequeño berrinche que hacia mientras bebía algo más de la taza de té en sus manos -“Si, también me gustaría...”- Pensaba al mencionar lo de los autógrafos, durante algún tiempo hasta práctico uno pero no lo utilizo demasiadas veces fuera de su mundo laboral, tal y como dijo.

Regresando su gesto divertido por lo que siguió diciendo el chico, volviendo a pensar que sí, sabía que tenía admiradores pero conocerlos era otra cosa. De alguna forma agradecía esa discreción pero a la vez... se estaba cuestionando si se estaba escondiendo demasiado. Esta conversación se estaba volviendo demasiado reveladora para su persona, cosa que sólo fue en aumento cuando Shizuka comenzó a decir todas aquellas cosas sobre él -... m-me dejas sin palabras. Creo que... jeje- Obviamente se le notaba en la mirada que también se había emocionado un poco con todo lo dicho, hasta que la bajo con un gesto adorable seguido de aquella risa que parecía cada vez más vivas, por fin pareciendo despertar del letargo que le genero la lluvia. Regresando a verlo con aquellos ánimos más prendidos -Definitivamente te dejaré el título de fan N°1, jeje. Frente a las cámaras debo mostrar lo que los diseñadores me piden pero sin embargo, también me gusta marcar mi propio estilo, que al parecer les agrada a quienes trabajan conmigo y me alegra que también lo notes- Ni siquiera la cercanía ajena logro incomodarle esta vez, lo dicho, por fin estaba volviendo a ser el Noah que normalmente era.

Incluso ahora que podía ver mejor al rubio, se le hacía más adorable y menos... “preocupante” que antes. Vale, tenía que dejar de pensar en eso, lo que realmente importaba era todo lo demás que había hecho por él -Y sobre lo de los autógrafos y que me reconozcan en la calle... sé que tengo fans y algunas chicas o chicos me reconocen, sí, aunque tú seas el primero que se acercó para hablarme, pero... me agrada igualmente esta discreción- Dijo mientras tuvo el tiempo para pensárselo un poco, recordando lo que había llegado a pasar por su mente con anterioridad -Aunque claro, también me encantaría dar autógrafos y todo eso. Mi meta es llegar muy alto en el mundo del modelaje pero por ahora, todo marcha bien así... sep, me gusta así. Hasta puedo asistir a un instituto local sin que me armen muchos problemas- Todo marchaba bien en lo que estaba relatando, nada fuera de lo normal, pero al mismo tiempo la lengua se le estaba aflojando... el té siempre le provocaba eso.

Una vez más su atención estaba en el rubio y pudo suponer que no distaban demasiado en edad, creía... pues al igual que él, parecía bastante joven y tal vez no aparentaba la edad que tenía realmente, como era su caso. Dando otro pequeño sorbo la taza antes de seguir hablando -Se llama Sweet Amoris, quizás lo conozcas... ¿Tú vas al insti o me estoy equivocando?- Reveló sin más, antes de hacer la pregunta de regreso con una sonrisa inocente y genuinamente interesado en la respuesta, sin imaginarse que estaban más cerca de lo que podría esperarse.
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Re: Dos gatitos bajo la lluvia, Acto 2 [Priv. Noah Herlein]

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Dic 06, 2015 2:31 pm

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