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¿Rescatando animales? [Priv. Kate S. Cartwright]

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¿Rescatando animales? [Priv. Kate S. Cartwright]

Mensaje por Brooke Lewis el Jue Feb 19, 2015 1:17 am

Me encontraba tirada en mi cama con los brazos extendidos mientras miraba el techo. Eran las siete de la mañana y aunque fuera un día festivo por alguna razón no podía dormir. Desde que me desperté a las 5 por aquella pesadilla no pude volver a pegar ojo. ¿Por qué de repente había soñado con este sujeto? Hacía más de dos años que no pensaba en él y de repente sueño esta clase de cosas. Y por alguna razón no dejaba de temblar. ¿Por qué? Yo misma le había plantado cara y nos había alejado de él. ¿A qué venía aquél asqueroso sueño? ¿Y este miedo? – Eres patética Brooke… – susurré para mí misma mientras daba un suspiro. Quería dejar de pensar en eso, autoconvencerme de que aquello no significaba nada, pero no ahora no podía dejar de recordar su jodida cara. Recordé algunas de las imágenes del sueño y tuve que enderezarme rápidamente para salir corriendo hasta el baño, caerme de rodillas, abrir la taza del váter y vomitar. Sí, vomitar. Me quedé ahí sentada por unos momentos, apoyándome sobre la bañera mientras colocaba ambas manos sobre mi cabeza llevando mi flequillo hacia atrás. No podía seguir así. Si quería dejar de pensar en aquella jodida pesadilla debía entretenerme con algo pues volver a dormir ya me sería imposible. Así que me levanté, yendo hasta mi habitación para quitarme el pijama y ponerme unas leggins deportivas negras junto con una sudadera y zapatos de deportes. Supongo que salir a hacer algo de ejercicio me distraería un poco. Una vez vestida, fui hasta el baño para peinarme el pelo y hacerme una cola de caballo para luego ir hasta la cocina y darle de comer a Luke, mi gato. Cogí mis llaves junto con mi móvil y auriculares, y salí del apartamento cerrando la puerta tras mío.

Me puse los auriculares, comenzando a correr calle abajo mientras escuchaba My Songs Know What You Did In The Dark de Fall Out Boy. Poco a poco sentía que mi mente se iba despejando y aumenté mi ritmo, pasando al lado del parque y de las tiendas que aún estaban cerradas pues ni siquiera eran las ocho de la mañana. Me paré cerca de una plaza donde habían unos cuantos bancos y me acosté encima de uno para hacer abdominales. ¿Hacía cuánto que no salía a hacer ejercicio? Un mes seguro, aunque no es que no hiciera mucho en los entrenamientos de kárate pues el entrenador realmente nos daba unas buenas palizas. Una vez terminé con los abdominales, comencé a correr nuevamente sin parar un buen rato. Ni siquiera había mirado cuanto tiempo pasó, yo simplemente corría mientras mi mente se perdía en el vacío. Y no paré hasta que me percaté de que había llegado hasta una zona que no conocía. ¿Dónde diablos estaba? Me giré a mí alrededor y di un suspiro comenzando a correr por donde había venido. No obstante, al voltear mi cabeza levemente, a pocos metros de mí divisé a un pequeño cachorro que estaba cruzando la calle… ¡Y un jodido camión que estaba a punto de atropellarlo! Sin pensármelo dos veces me impulsé a toda pastilla hasta el perrito y cuando lo tenía prácticamente delante estiré mis manos cogiéndole entre mis brazos mientras daba un salto hacia la acera. Si tan solo hubiese llegado segundos más tarde adiós al cachorro y a mi vida. ¿Impulsiva? Sí, lo sé. Pero no podía presenciar la muerte de un animal estando a poca distancia, no si podía evitarlo y en este caso así fue. El conductor del camión abrió la ventanilla dando un grito. – ¡¿ESTÁS LOCA O QUÉ TE PASA?! – fruncí el entrecejo enderezándome y le devolví el grito a todo pulmón. – ¡VETE AL INFIERNO IMBÉCIL! – estuvo a punto de atropellar a un animal y aún así se queja. Maldito viejo idiota.

Cuando estaba algo más calmada, di un suspiro y bajé mi mirada hacia el cachorro esbozando una leve sonrisa. – ¿Estás bien pequeñín? ¿Qué haces aquí tan solito? – podía reconocer esta raza, se veía perfectamente que se trataba de un Golden Terrier y me sorprendía que esta clase de perro estuviera solo y suelto por la calle ya que cuestan bastante dinero. Seguro que se había perdido o escapado de alguna finca cercana de aquella zona o quién sabe. El caso era que yo no podía llevármelo a casa y todos los que conocía ya tenían mascotas. Podría ser que Damon querría… Pero no. Ya tenía dos perros y no quería que se preocupara por otro más. Además, si estaba perdido era más que seguro que alguien estaría buscándole. Lo más lógico era llevarle a un refugio de animales y es ahí a donde me dirigí acto seguido. Tras pocos minutos llegué al dicho sitio, abriendo la puerta y entrando dentro. La recepción fue lo primero que vi sin embargo no había nadie. – ¿Hola? ¿Hay alguien? – pregunté alzando la voz para ver si alguien lograba escucharme.

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Re: ¿Rescatando animales? [Priv. Kate S. Cartwright]

Mensaje por Jellal Fernandes el Jue Feb 26, 2015 4:57 am

"Al invierno no se lo come el lobo."
- Anónimo
¿Dormir? Era algo que existía en el diccionario mental de Kate. ¿Quién no dormiría? Hasta los que tienen insomnio logran conciliar unas miserables horas de sueño ni que sea de dos en dos días. La cuestión idónea es…¿Si lo hace mucho? Pues no. Ni siquiera existe en el diccionario mental de la morocha la cantidad mínima de ocho horas para dormir. Y no es guasa. Tampoco es que sufra de insomnio. 0 al menos de ese hastioso efecto en que tienes tiempo y estás tremendamente cansado y no logras coger ni un segundo de inconsciencia. Simplemente su organismo se acostumbró a dormir como mucho cinco horas, cuando cumple esas horas la verdad, por la escasez de tiempo libre ya que si respira es porque lo puede hacer a la vez que tiene varios trabajos y los. No, no es la superwoman y tampoco con una capacidad cognitiva fuera de lo normal. Por eso, aunque pudiera conllevar varios trabajos y los estudios, tenía que sudar la gota gorda por toda su rutina sin remedio. O sea, lo que fue cortado, hace unos tiempitos, fueron sus horas de sueño hasta que su cuerpo terminó por adaptarse a su cotidiano que hasta hoy dura y no parece tener una fecha próxima para finalizar dicha práctica.
Justo la noche que antecedía a ese neblinoso amanecer no fue excepción pese a que era festivo. No tendría clases, lo que podría facilitarle un poquito más de tiempo para su persona. No obstante, su “queridísimo jefe”, o más bien, el “crío” de lo cual tenía que encargarse como una niñera de bebés, decidió dar una de sus alocadas fiestas en la mansión. Y para colmo  fue obligada asistir a la misma y servir en esta. Claro que si hubiera hablado con el padre del pijo, el que realmente la contrató y a quién respetaba de verdad como jefe, para no ser necesario su presencia en ese evento lleno de harpías ricas o zorras buscando algo de dinero, hubiera sido liberada de la misma. Asimismo, sin su existencia en la mansión esa noche, el caos se haría la cereza del pastel sin lugar a dudas. No, no es un exagero cuando se cree que Kate es la única que le pone el freno bien apretado a Seth. Es la pura verdad ya que todo el mundo vive para consentirlo y mimarlo. Mientras esta morocha, donde no tiene donde caer muerta literalmente hablando ya que si muere en ese momento su familia no tendrá ni un céntimo para poner su cadáver en una miserable caja de madera, vive para odiarlo, despreciarlo y si es necesario hacerle tragar un puño u un cuchillo. Al fin al cabo, por su carácter dominante y salvaje fue contratada para que con su sentido del deber y honor pusiera todos los puntos en las “is” al rubio.
Un cuchillo no fue lo que usó para finalizar aquella degradante fiesta de alimañas que no parecían necesitar de mucha tela para cubrirse ya que, como mucho, tenían los pechos mal cubiertos y una cinturón que decían ser falda. ¡Por favor! Mucho ya había soportado por toda la noche y media madrugada de estar con bandejas de un lado para el otro sirviendo espumante a esas fulanas y a su, demasiado, ominoso “cachorro” que superaba la mayoría de edad sin aparentarlo. Y no, no estamos queriendo decir que aparece menor por su físico, es por su mentalidad mimadamente consentida. Así que justo con una de las habituales bandejas de plata, que cargaba estoicamente por todo el evento, terminó la fiestecita repulsiva. El objeto plano, que contenía un par de copas llenas y otro par de vacías se estampó en la cara, excesivamente maquillada, de una pelandusca con cuna de oro. ¿Le importaba que esa vulpeja hiciera parte de alguna familia importante? No. Al mayordomo, que tenía como supervisor, sí le importaba ya que le echó la bronca al final. No obstante, ni eso la hizo retractarse y mucho menos disculparse. No después de como la raposa intentar humillarla por ser una sirvienta. Es una sirvienta, ¿y qué? Al menos no necesita de nadie para ganarse su dinero y no tener que ser niña de papá y mamá rogando por una tarjeta de crédito como ella. Desde luego, la otra se largó horrorizada y colérica ya que Seth no le dio mucha importancia al acontecimiento. Bueno, no es que ella se sorprendiera de la actitud de Kate. Más que nadie sabía qué clase de material estaba hecha la fiera. Si en su primer día de trabajo, la castaña, le tiró sobre la cabeza un vaso lleno de agua por negarse a lo que le convendría realmente. Y por haberla tachado de algún término “cariñoso” como si la conociera de toda la vida. Sí, claro. Como si se fuera dejar por cualquiera. Nunca. Necesitaba de dinero, pero no se arrastraría por ello que era una Cartwright y la sangre de lobo le corría por las venas como le solían decir cuando era una pequeñaja. El hecho anterior mencionado dio libertad a Kate para echar a todo el mundo de la mansión e incluso se peleó con el mayordomo. Este desde el primer día no la soportaba. Vamos, el sentimiento era mutuo no hay que preocuparse. Por lo tanto, una respuesta para el vejestorio ese, siempre tenía preparada.

Por fin, y cansada, se zafó de su condenado uniforme para largarse a su casa. No era la casa más cómoda. Bueno, de confortable ni el sofá era. Había goteras por todo lado en su casa bastante necesitada de reformas. Asimismo, era su hogar donde vivía con su hermana y su madre; era donde se sentía en paz y grata. Todo lo contrario dentro de las enormes y lujosas paredes de la mansión donde trabajaba. Ni se preocupó en quitarse su ropa, así durmió en el mismo sofá comido por el tiempo y unas cuantas trazas, probablemente. No se podría evitar estos bichitos en casas tan pobres por más limpias que estuviesen. Así era, la casa de Kate era una morada muy humilde, pero bastante pulcra, pero la miseria es la miseria. Penuria que les casó su progenitor. Condenado hombre. Todos lo eran. Y así fue como cayó rendida a su sueño hasta el amanecer. No alcanzó ni las cinco horas de sueño, pero superó las cuatro y para Kate eso era suficiente cuando el sueño le fue arrebatado por la puerta de la entrada se abrió. Debería ponerle aceite a la misma ya que gruñía cada vez que se abría y cerraba. ¿Tendría aceite de cocina al menos? Ni idea. Tampoco se quedó demasiado tiempo pensando en la existencia del óleo o no ya que al incorporarse se dio de caras con la cara de su madre. Esta mujer era la que acababa de regresar al hogar con  el pijama de enfermera del hospital público. Cansada se encontraba su progenitora, se le notaba por las manchas oscuras alrededor de los parpados inferiores, pero le dedicó una sonrisa llena de ternura y se propuso a prepararle el desayuno. La menor no sabía sonreír, o eso creía, pero se esforzó en curvar los labios con algo de ánimo para retribuir la expresión a su madre. No fue la sonrisa del día, pero se esforzó en denotar cariño. Kate no era capaz de expresar sus sentimientos tras sentirse tan traicionada por quién debería protegerla de todo el mal y no provocarlo. En fin, algo era algo y su madre merecía el esfuerzo.
Tras comprobar que su madre se dedicaba a descansar después de cumplir doble turno en su trabajo y de alimentar a su pequeña hermana con un desayuno de puras tostadas y leche sin nada. El chocolate y el café eran considerados alimentos de lujo que solo podrían permitirse como mucho una vez al mes y las latas de ese mes ya habían finalizado. Se fue a echar una ducha rápida en el precario, y único, aseo que contenía la casa. El agua ni le era caliente, como mucho tibia aunque hiciera frío, pero era una alaskeña. O sea, el frío no es que le molestara en demasiado y no podría gastar demasiado gas ya que su madre y su hermana también tenían que ducharse en el día. Podría haber regresado a dormir como cualquiera haría en su lugar, y de esta vez en su cama, ya que no tenía que trabajar hoy en la mansión de los Rockefeller por el follón de la noche pasada. Seth le había dado el día libre. Probablemente no quería tenerla colada a su pie regañándolo incansablemente por al fiestecita anterior. Entonces le dio el día libre. Y ella no fue boba de no aceptarlo. Tenía que estudiar que los exámenes se acercaban y de paso echar una mano en el refugio de los animales del cual era voluntaria. No tenía mucho tiempo para su persona o para algo que le gusta. La verdad ni era del tipo de adolescente que tenía tiempo para pensar en qué podría gustar o tener como pasatiempo. Total, no es que lo pudiera cumplir. En sí podría ser alguien bastante plano y aburrido para cualquiera de su edad. Tampoco era algo que le importara, desde luego. ¿Qué más le daba que otros pensasen de ella? Su madre estaba orgullosa de ella y a su hermana le caía bien. ¡Perfecto!

Se visitó con cierta distracción sin importarle qué se ponía realmente. Su sentido del gusto y de la moda era nulos. Además, su ropa era de segunda mano; no es que fuera relucir con el modelito que se pusiera. Tampoco iba para la escuela o para una fiesta para tener algo más de tacto conjuntando las prendas. Así que de alguna forma se vistió, comió una tostada con algo de leche y se marchó al refugio. Unas tres horas echando una mano en el lugar y luego regresaría a casa para hundirse en los estudios que los llevaba algo retrasados para ser sincera. Quisiera tener todo el tiempo del mundo para estudiar como una nerd, pero no era así. Habría que hacer acrobacias para compaginar toda su vida. Al menos se distraería con los animalitos que albergaba su destino. Por increíble que parezca tenía mucho más tacto para las otras especímenes que para los de su propio espécimen. Y era más capaz de expresar afecto hacía ellos que hacía cualquiera humano. Quizá…Porque, en su mayoría, habían sido abandonados como ella. A saber por qué. Tampoco era de esas estudiantes filosóficas. Lo de ella era la pura realidad y los puros hechos, punto. Mal llegó al lugar fue saludar a todos los animales con ánimo mientras los humanos que se encontraban cuidándolos llevaron un saludo seco. Así era ella y los presentes estaban más que acostumbrados a su actitud. Y para cuando hubo una visitante, Kate, se encontraba dando biberón a un gatito que había sido hallado, junto a sus hermanos en una caja; lo típico, hacía unos días. La desconocida no tardó en pronunciarse y Kate bajó las escaleras con el felino en uno de sus brazos enrollado en una suave mantita mientras seguía bebiendo su leche calentada para no serle tan impactante el frío en la garganta del bebé. – Hola. – Replicó seria a media escalera sin dejar de descender por las mismas. – Soy Cartwrigth. – Nunca se presentaba por su nombre de pila, siempre el apellido. Su nombre de pila era como darle una confianza a alguien que nunca tendría. Francamente, no esperaba acercarse a nadie lo suficiente para ser amiga cuanto más ser intimida. Era como que existía una línea invisible entre ella y el mundo. - ¿En qué puedo ayudar? – La observaba fijamente. Siempre lo hacía: mirar a los ojos de las personas con ímpetu. No era propiamente una chiquilla sosa vamos. Aunque su atención fue tomada por lo que la visitante de pelo color morado cargaba. ¡Si era tan mono! Si le fuera fácil demostrar emociones, en ese momento estaría sonriendo como boba y llenando al perro con toda la clase de comentarios cariñosos. No obstante, se mantuvo derecha como un palo de bambú sin transparentar sus ganas de acariciar el nuevo animal y esperó en silencio la respuesta contraria.

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Re: ¿Rescatando animales? [Priv. Kate S. Cartwright]

Mensaje por Brooke Lewis el Jue Feb 26, 2015 7:32 pm

Seguía aguantando a aquél cachorrito Golden Terrier, quien se acurrucaba encima de mis brazos como si fuera la cama más cómoda del mundo. Esbocé una tierna sonrisa al verle tan tranquilo. Sin duda no me lo habría perdonado si aquél camión llegara a atropellarle delante de mis narices. Y quizás mis brazos realmente estaban siendo lo mejor para él en aquellos momentos pues quién sabe… Quizás había estado vagando solo por la calle durante muchos días y nadie aún había podido darle el calor que le estaba proporcionando yo. El refugio de animales parecía ser un sitio tranquilo, no había nadie abajo pero digamos que notaba el buen ambiente que había dentro. ¿Sería aquella mi imaginación? Tras llamar a alguien que pudiera ayudarme con el perrito esperé por unos pocos segundos pues la voz de una tercera no tardó en escucharse a poca distancia de mí. Mi mirada se posicionó en la chica que comenzaba a descender las escaleras del lugar y cuando se presentó asentí levemente con la cabeza mientras alzaba un poco al cachorro. Al ver al gatito que tenía en brazos la ajena no pude evitar morderme el labio inferior; esa cosa era malditamente mona y si pudiera lo estrujaría entre mis brazos en aquellos mismísimos instantes. Subí mis orbes en la cara de la chica, sacudiendo un poco mi cabeza y bajé mi rostro hacia el otro animal tan adorable que cargaba en brazos.

– Ehm… Verás. Encontré a este perrito vagando solo en la calle, de hecho estuvieron a punto de atropellarlo… Lo salvé pero el caso es que no puedo quedármelo ni conozco a demasiadas personas que puedan. Y me pregunté si en este lugar habría sitio para este pequeñín. – comenté con normalidad aún sin dejar de mirar al Golden Terrier con una pequeña sonrisa. Di un paso hacia adelante, acercándome a la muchacha y subí mis orbes en ella. – Es raro ver una raza como la suya suelta por la calle ya que cuestan bastante pastón… Por eso pienso que podría haberse perdido o escapado de alguna finca que queda en las afueras de la ciudad. Aunque no estoy muy segura de que alguien lo esté buscando… – y era verdad. Si me ponía a analizar la situación se veía a la perfección que el perro no era muy buscado pues al mirarle se podía notar que estaba más delgado de lo que debería estar un cachorro, cosa que demostraba que llevaba varios días sin comer bien; y si no nació hace mucho estaba casi que segura que los dueños dijeron algo como: “Buah, tenemos 6 más. Uno más, uno menos… No nos afectará en nada”. El tan solo pensar en una posibilidad como esta me hacía hervir la sangre ya que no entendía como las personas podían ser tan crueles con estos seres que los aman tanto. Me da rabia la gente que abandona a sus mascotas a su suerte… Si sabes que no vas a cuidarlo, ¿para qué lo adoptas? Di un suspiro algo pesado mientras acariciaba al perrito con una sonrisa un tanto triste. Podía ser empática con las personas pero también lo era con los animales, y estaba segura que este perrito no lo había pasado nada bien.

– Dejarle en la calle más tiempo es condenarle a su muerte y yo no puedo hacer eso… – murmuré en voz baja mientras desviaba mi mirada hacia un lado. Volví a mirar a la chica y aún con aquella sonrisa un tanto afligida le dije: – ¿Aquí podrían cuidarlo bien? Es decir… ¿Puedo dejarle aquí? Vendría a verle todos los días y si hace falta que ayude en algo lo haré sin ningún problema. – bajé mi vista nuevamente en el perrito quien seguía dormido como si estuviera en su propia cama y le acaricié detrás de las orejas. – Después de todo, aunque solo hayan pasado unos diez minutos creo que me encariñé un poquito con él. – podría sonar algo patético pero así era… La verdad es que la mayoría de las veces simpatizaba más con los animales que con las personas o sus propios dueños. Eran unas criaturas inocentes que simplemente me enamoraban. De hecho… Hasta en el día en que conocí a Damon recuerdo que me llevé mejor con su perro que con él al principio. Aquél recuerdo aún me hacía algo de gracia. – ¿Y bien? ¿Puedo ayudar? –
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Re: ¿Rescatando animales? [Priv. Kate S. Cartwright]

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Abr 05, 2015 3:43 am

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Re: ¿Rescatando animales? [Priv. Kate S. Cartwright]

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