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I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

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I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

Mensaje por Brooke Lewis el Miér Feb 04, 2015 2:15 am

Lo único que escuchaba en aquél momento era el fuerte ruido del motor de mi Honda CBR 660 que recorría toda la zona baja de la ciudad sin bajar la velocidad en ningún momento. Mi respiración estaba agitada. ¿Por qué? Hacía mucho tiempo que no había sentido eso; la adrenalina recorrer absolutamente todo mi cuerpo. Giré con toda la violencia posible en una esquina para luego avanzar hasta la meta que estaba rodeada por un montón de personas. Llevaba la delantera y aquello significaba que la querida pasta sería mía. Y sí, si os lo preguntáis se trataba de una carrera de motos. Hacía muchísimo tiempo que no participaba en una pero… Digamos que en aquellos momentos era lo único que me servía de distracción. Un imbécil trató de igualarme, hasta chocó su moto contra la mía. Pero el pobre no sabía con quién se estaba metiendo pues mi truco de aumentar la velocidad en el último momento como siempre funcionó de maravilla. Los gritos de apoyo de la multitud se hicieron más altos y crucé la meta, quedando primera. Al parar la moto me bajé de ella quitándome el casco y casi inmediatamente un montón de gente me rodeó halagándome por la victoria. Uno de ellos, “ex amigo” por así decirlo, Davis, me rodeó con el brazo comenzando a reírse. – ¡Esa es Lewis, cuanto te extrañábamos! – yo lo miré molesta mientras daba un suspiro y quitaba su brazo de encima de mi hombro. – Ya ya, ahora dame mi dinero. – el tipo respiró hondo y llamó a otro individuo quien le dio un billete de 500 euros para luego entregármelo a mí. – Oh, perfecto, gracias. – bajé la cremallera de mi cazadora y lo guardé en uno de los bolsillos internos de esta. Volví a cerrarla e ignorando a todo aquél que quería hablarme me dirigí hacia una furgoneta donde repartían todo tipo de bebidas. Pedí una cerveza y cuando  tenía la lata entre mis manos la abrí dando un trago. Recosté mi espalda en una de las puertas de la furgoneta dando un leve suspiro mientras observaba un momento todo mí alrededor. La música house techno que provenía de uno de los altavoces de un coche animaba aquél ambiente lleno de gente y motos. Las tías no se cortaban en quitarse las camisetas e vaciarse cubos de agua encima y bueno, los hombres disfrutaban obviamente, mientras yo simplemente me reía negando con la cabeza. Davis se acercó hacia mí con su típica sonrisa tonta poniéndose a mi lado. La verdad es que el chaval me caía bien, un tanto idiota pero era buena persona. Cuando recién me había metido en las carreras de Francia fue él quien me ayudó a integrarme por así decirlo, aunque perdimos el contacto cuando dejé de venir.

– ¿Participarás en la siguiente carrera? –
– Mhm… Lo dudo. Ya se me pasó la adrenalina. – reí dándole otro trago a la bebida. Él me sonrió y volvió a hablar nuevamente. – Oye Brooke… ¿Por qué desapareciste? Un día solo te esfumaste y no volviste. Y hace una semana llegas como si nada hubiera pasado. – en este instante sentí una punzada en el pecho y no pude evitar fruncir un poco mis labios, recordando el por qué de mi vuelta a las carreras de motos. De repente, los recuerdos comenzaron a invadir mi cabeza y ya no podía pararlos.

{Flashback}

Era lunes y tras las clases de la tarde Damon y yo decidimos ir a mi casa para cenar juntos y ver alguna película, como solíamos hacer los días en los que no teníamos demasiada faena. Últimamente le veía demasiado irritado por algo, así que aquella misma tarde quería preguntarle si quería hablar de ello pues la verdad es que me preocupaba bastante verle en tal estado. Tras llegar a mi casa procedí a hacer la cena y mientras tanto le iba hablando a Damon sobre mi posible futuro como inspectora de policía junto con Gray quien supuestamente sería mi compañero. Todo iba bien hasta que el pelirrojo dijo que no le importaba lo que hiciera con este tipo y que no entendía como podía llevarme bien con él si era un imbécil. Me sorprendí un poco ante tal reacción pero no me callé pues comenzaba a hablar mal sobre quien era mi mejor amigo. “¡¿Por qué dices eso?! ¡Ni siquiera le conoces bien!” fue una de mis pocas frases. Creí que ambos nos calmaríamos pero no fue así. Él no paraba y yo siempre salía a la defensiva hasta que también comencé a remarcar todos los defectos del pelirrojo quien no tardó en cabrearse más y hacer lo mismo. “¡Deja de ser tan jodidamente idiota e imbécil Damon! ¡Tú no eres nadie para decirme esto porque también sabes ser muy insoportable en algunas ocasiones!” y tras esta oración, de la que tanto me arrepentiría el resto de las semanas, explotó la bomba.

Damon no tardó en decir que si no le gustaba como era que rompiéramos y con todo el cabreo que llevaba encima lo único que salió de mi boca fue un: “Perfecto, se acabó.” Lo más raro de toda aquella situación fue que ambos intentamos salir por la puerta de mi casa pero al percatarme de que era la mía me aparté rápidamente y sin mirarle, escuchando como el pelirrojo daba un portazo. En aquél momento seguía demasiado enojada y mi orgullo no me ayudaba para nada. Pensé en que aquello no sería nada, una pelea sin más, pero al cabo de pocas horas me di cuenta de que realmente habíamos roto. No hubo ni una llamada, ni un mensaje… Y yo tan solo quería darme con la cabeza contra la pared al recordar todas las cosas que le había dicho. ¿Cómo pudimos pelearnos así? ¡Romper! Mi mente procesaba toda esta información y ni me lo podía creer. Me había prometido a mi misma que siempre estaría con él, que no le dejaría solo. Pero al mismo tiempo no podía acercármele por puro orgullo, me sentía estúpida y me odiaba.

Pasaron unas dos semanas y yo comencé a faltar a clases porqué no tenía ni las mínimas ganas de salir de mi casa. Lo único que hacía era encerrarme en mi cuarto para jugar videojuegos y comer comida basura. Agradecía que Taiga se hubiera marchado una semana a Estados Unidos para recoger todas las cosas que le faltaban, así no podía verme en tal estado, lo que menos quería era preocuparla. Un día, al abrir la nevera y sacar un zumo no pude evitar fijarme en la ensalada que me había hecho hacía una semana… Maldita sea ni siquiera podía ver los tomates. Cerré la puerta de la nevera con bastante fuerza, retirándome hacia mi habitación para luego tirarme a la cama y ponerme a escuchar música por los auriculares. Cerré los ojos un momento, pero al intentar dormirme en mis oídos sonó “I Don’t Wanna Miss a Thing” e inmediatamente sentí una fuerte punzada travesarme el pecho. Antes de darme cuenta, mi vista se nubló y llevé una de mis manos hasta mi mejilla. – ¿Lágrimas…? ¿P-por qué lloras idiota? – fruncí mi ceño, quitándome los auriculares mientras me encogía y sentía como las lágrimas comenzaban a resbalar por mi rostro en una cantidad más grande. Ya no podía aguantarlo más… Maldita sea. Le amaba, después de todo le amaba.

Aquella misma noche, cogí mi moto y fui hasta las zonas bajas de la ciudad. La única distracción que me servía eran las carreras, así que regresé a ellas después de tanto tiempo… Intentando ser nuevamente la persona que era antes de conocer a Damon, pero tal y como imaginé no era para nada fácil pues él seguía en cada parte de mi mente. Y así, tras una semana de puras carreras, dinero y adrenalina llegué a donde estoy ahora, apoyada contra una furgoneta totalmente enfrascada en mis pensamientos.

{Fin Flashback}

– ¡Oye Lewis escúchame! – me exalté repentinamente, dejando caer la lata de cerveza que tenía en la mano al suelo. – Ah mierda… – dirigí mis orbes hacia Davis y di un suspiro. – Lo siento, estaba un poco ensimismada. – él me miró alzando una ceja mientras me decía que ya lo veía y yo dejé escapar una risa bastante falsa. Quise hablar pero entonces el tipo al que le había ganado en la carrera anterior se acercó hacia nosotros. – Oye tú… Quiero la revancha. – le dediqué una mirada completamente indiferente, realmente no me importaba darle una lección sobre quien domina la carretera de este sitio pero en aquellos momentos no estaba de humor. Comencé a caminar hacia adelante mientras cerraba los ojos un momento. – No me interesa. – fue lo único que salió de mi boca. Pero al parecer el tío no estaba conforme con tal respuesta pues me agarró por el hombro, parecía que fuera a chillarme pero ni le dio tiempo a hacerlo pues le cogí de la muñeca haciéndole una llave tras su espalda. Algunas personas se quedaron mirando la escena y yo me limité en presionar un poco más su brazo mientras escuchaba como se quejaba por el dolor. Me incliné hasta su oreja y con una voz bastante amenazante le dije: – Escúchame bien basura, no soy a quien quieras retar porqué te dejaré en ridículo y por los suelos. Oh... Y jamás vuelvas a tocarme. – lo empujé hasta el suelo y resoplé frotándome la nuca con una de mis manos. Oh no señores, no era la Brooke de siempre. Justamente estaba siendo el tipo de persona que era en Estados Unidos, estaba dejando salir a la luz aquella faceta que tanto odiaba de mi misma y que al igual no podía evitar por lo destrozada que me sentía por dentro. Y ya volvía a pensar en él… Otra vez.

Subí mi mirada hasta las personas que se estaban preparando para la carrera que se venía ahora e inmediatamente sentí la maldita necesidad de subirme a la moto para alejar aquellos pensamientos de mi cabeza. – Pensándolo bien… Creo que te daré una lección. – dije mirando al tipo y acto seguido me volteé para caminar hasta mi Honda y ponerme el casco. Llevé la moto hasta la línea de salida y me senté encima encendiendo el motor. El imbécil que me había retado no tardó en ponerse justo a mi lado y tras pocos segundos dieron señal de salida. Arranqué la moto y en menos de dos minutos ya llevaba la delantera. Había ganado todas las carreras en las que había participado hasta ahora y esta no iba a ser la excepción. – Maldita sea, te extraño… Sal ya de mi cabeza. – fue el último pensamiento que pasó por mi cabeza antes de aumentar la velocidad inconscientemente.


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Re: I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

Mensaje por Damon Hudson el Lun Feb 23, 2015 4:03 pm

Puse de nuevo la misma canción, otra "última vez" que problamente iba a ir seguida de "solo una vez más" ¿Acaso soy masoquista o qué? Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había escuchado "Don't wanna miss a thing"aquel día. Pero no podía evitarlo, no me hacía sentir mejor, todo lo contrario, me hacía sentir como una mierda. ¿No se suponía que "no quería perderme nada"?... Y ahora me lo estaba perdiendo todo. Hundí mis manos en mi pelo, desesperado ¿Qué podía hacer? Bien sabía que quedándome sentado en aquel sofá no solucionaría absolutamente nada, había marcado el número de Brooke tantas veces que había perdido la cuenta, pero era demasiado orgulloso o cobarde como para llamarle e intentar arreglarlo, ni siquiera había ido a clase por miedo de encontrarmela y quedarme sin saber qué decir.
Aún me cuesta decirlo... Pero habíamos roto, y todo por una estúpida discusión. ¿Cómo había podido dejar que lo nuestro terminara de aquella manera? Me apoyé en el respaldo del sofá y me encendí otro cigarro, delante de mí había una pequeña mesa con un cenicero a rebosar de colillas ¿Cuánto tiempo llevaba sin fumar? Casi tres años, diría yo, pero en aquel momento lo necesitaba. Desde que había perdido a Brooke había necesitado muchas cosas, pero sobre todo una: Mi abuela. Necesitaba su apoyo, que me dijera que todo iba a salir bien, que me llamara idiota y llamara ella misma a Brooke... Pero no había sido posible. ¿Por qué? Pues vereis...

[Flashback]
Justo después de la pelea con Brooke me dirigí a mi casa, y a decir verdad, para cuando llegué allí ya no estaba enfadado. Estaba... Desorientado, si quereis llamarlo así. No podía creerme que hubieramos roto y confiaba en que se arreglara en un par de días, quizás alguno nos llamaramos aquel mismo día y todo se arreglaría. ¿Por qué rompimos si está claro que nos queremos? Me senté en el suelo y mis perros parecieron comprender que no estaba de buen humor, pues se acercaron y simplemente se tumbaron a mi lado, como si quisieran animarme. Aquella noche ni siquiera cené, al abrir la nevera vi berenjenas y me deprimí aún más. ¿Cómo podía afectarme tanto?
Pasaron un par de días y la cosa parecía ser definitiva: Brooke y yo habíamos roto, ya no pasariamos más tiempo juntos... Para animarme quise visitar a mi abuela, sin embargo quería que fuera una visita de la que no se enterase nadie, no me apetecía dar explicaciones. Así que alquilé un coche para poder llevar a Sid y a Kaiser y puse rumbo a casa de mi abuela.

Cuando llegué llamé a la puerta y nadie abrió, supuse que se habría ido con Antoine a algún lado, a pesar de estar enferma mi abuela es así, no puede parar quieta. Saqué mis propias llaves y entré en la casa, dejando que mis perros entraran tras de mí.

Todo estaba oscuro y olía a cerrado, hacía algo más frío de lo normal, como si la calefacción no hubiera sido puesta desde hacía semanas. Encendí la luz, tenía un mal presentimiento que me oprimía el pecho y en mi cabeza me repetía un "No puede ser verdad". Miré a mi alrededor, todo estaba limpio, y sin embargo ya se había depositado algo de polvo, como si no hubieran limpiado desde hacía tiempo, como si no hubieran necesitado limpiar... porque nadie había ensuciado nada. Subí al piso de arriba y busqué en cada habitación, todo seguía igual, pero lo que había ido a buscar no estaba: Coco, el perro de mi abuela. Bajé las escaleras rápidamente y saqué mi móvil, pero al llamar a mi abuela siquiera dio señal. Allí había algo que estaba muy mal, podía imaginar el qué... Pero no quería creermelo, no podía. Justo cuando llamaba a Antoine vi encima de la mesa un sobre. Guardé el móvil en mi bolsillo y me acerqué a la mesa. Sentía un nudo en el pecho que apenas me dejaba respirar, no quería leer la carta, no quería saber nada... Agarré la carta y lei: "Para Damon" Tragué saliva y reuní el valor para abrirla y leer:

"No sé cómo empezar esta carta, así que no haré ningún comienzo, realmente no creo que sea necesario, solo serviría para alargar más las cosas... Probablemente hace mucho que no recibes una carta mía, quizás incluso llegaste a casa para averiguar por qué no te escribía. Pues bien... La respuesta es sencilla, y sé que te la imaginas: Estoy muerta. O bueno, mejor dicho, para cuando tú llegues, lo estaré, obviamente ahora que escribo esta carta estoy viva, aunque a duras penas. Hace unos días que no me noto demasiado bien, me fallan las fuerzas y ya no tengo esas ganas de vivir que tenía antes. No hago otra cosa que estar en casa pensando en ti, quería escribirte para que supieras que mi fin estaba cerca y así tenerte a mi lado en mi lecho de muerte, pero me pareció de algún modo tan cruel... Quiero que pases el máximo de tiempo feliz, y quiero pasar todo el tiempo que sea posible a tu lado, mi querido Cherry, aunque sea muerta.
Me gustaría escribir una carta emotiva, que merezca la pena guardar en un cajón para que puedas leerla cada vez que te notes caer, pero ¿Cómo darte fuerzas si ni yo las tengo en estos momentos? Para ser sincera, no tengo mucho más que decirte o al menos ahora no se me ocurre mucho más. Aún así... Haré todo lo que esté en mi mano para quitarte el amargo sabor de que tu abuela haya muerto y tú no estuvieras con ella, ante todo he de hacerte saber que no debes de sentirte culpable.

Siento no haber sido capaz de enviarte una carta contándote la situación, supongo que ahora te sientes frustrado por no haber podido estar a mi lado en un momento como el de mi muerte, pero te aseguro que me iré feliz. ¿Cómo no hacerlo si tú has estado en mi vida? Me iré con una sonrisa dedicada a ti, te lo prometo. Desde hace días solo soy capaz de pensar en los buenos momentos que hemos pasado juntos ¡Son tantos! Siento que, a pesar de que fui viuda a temprana edad y de que ahora me voy siendo aún relativamente jóven, he tenido una vida plena y feliz.
Hazme el favor de no estar triste, sé fuerte y pelea como tú sabes por tus sueños, yo espero poder ver cómo lo haces en el cielo, junto a tu abuelo y tu madre. Ojalá que todas esas cosas del cielo sean verdad, tengo unas ganas terribles de abrazarles, vamos... Me muero de ganas. (Como ves, no he perdido mi humor)
Supongo que algún día nos veremos de nuevo... Pero asegurate de que sea dentro de mucho, mucho tiempo.
Dale recuerdos a Brooke de mi parte, espero que los condones y la ropa interior sexy os hayan sido útiles, o por lo menos que vayan a serlo.
Te quiero muchísimo, Damon.

PD: Te dejo a tu cargo a Coco y la Harley... Contacta con Antoine para que te dé ambas.
PDD: Déjame unas rosas blancas que sean la envidia de todo el cementerio, ya sabes que megusta presumir.
Lilianne H."

Terminé de leer la carta a duras penas, con los ojos llenos de lágrimas. ¿Por qué? Justo ahora que Brooke también se había ido de mi vida... De repente me encontraba terriblemente solo, g me di cuenta del miedo y la angustia que aquello me daba. Siquiera había podido despedirme. Con todos aquellos pensamientos acudiendo a mi cabeza y devorándome por dentro, mis rodillas perdieron la fuerza y cai al suelo, de repente los dos pilares principales de mi vida se habían derrumbado y yo ahora era un edificio que se caia inevitablemente.

Me pasé un buen rato allí tirado, llorando y maldiciendo mi vida. Todo había llegado tan de golpe que no sabía cómo iba a poder continuar con mi vida. Me encontraba perdido, totalmente perdido. Para cuando pude tranquilizarme un poco llamé a Antoine, quería saber dónde se encontraba la tumba de mi abuela y dónde estaba Coco. Antoine vino prácticamente enseguida, se le veía triste y sin embargo intentaba mostrarme una sonrisa, supongo que él suponía lo mal que me encontraba por dentro. Por mi parte no había ninguna sonrisa y apenas un par de palabras, no me encontraba con fuerza ni ganas de fingir. Me llevó hasta una floristería donde compré las rosas que mi abuela mi abuela comentó en la carta, tuve que pedir algo de dinero a Antoine, pero compré elmejor ramo de toda la tienda. Luego fuimos hacia el cementerio y me indicó la tumba de Lilianne. Fui hacia allí y me planté enfrente. Pronto las lágrimas brotaron de mis ojos, solo faltaba que lloviera para que fuera una escena dramática de alguna película. Seguro que los productores serían tam cabrones de usar alguna canción de Aerosmith de fondo... ¡Con mi suerte no sería de extrañar!.

La tumba ya estaba llena de flores, incluso algunas ya estaban marchitas. Supuse que alguna de las flores más recientes eran de Antoine, y apostaría que también alguna de las ya marchitas eran de él. Dejé las mias sobre el frío mármol y lei la inscripción, esperando encontrarme con algo como "Tu familia y amigos no te olvidan". Pero claro... La abuela es una mujer que tiene todo preparado, hasta eso, y parecía que ella misma había elegido la inscripción.

"No os olvido, mi querido nieto y amigos, y sé que vosotros a mí tampoco.
Espero que todos dejeis este mundo con una sonrisa, como lo hice yo"

Negué con la cabeza, con una triste sonrisa en los labios. ¿Cómo habían cambiado tanto las cosas? Miré al cielo por un momento, estaba nublado, quizás de verdad lloviera. Siempre he sido bastante excéptico, pero de repente me encontraba deseando que todo eso del cielo fuera cierto, porque la idea de que mi abuela me apoyaba desde alguna parte, por muy lejos que estuviera ese lugar, era lo único que me reconfortaba.
Pero ya he dicho que siempre he sido un excéptico. Así que ni eso me quedaba, ahora solo era un chico sin familia ni amigos, cayendo por un precipicio sin ninguna mano a la que agarrar, siquiera un saliente en las rocas.

[Fin del flashback]
Y eso es lo que pasó, supongo que ahora me encuentro en el fondo de ese precipicio, he caido y ya no tengo esperanzas de levantarme. Ahora, bueno, al fin y al cabo no me queda de otra que seguir viviendo, si se le puede llamar así. Me refugié en mi antigua actitud y mis antiguas costumbres, o por lo menos algunas de ellas.
"Eres idiota Damon. Así no vas a conseguir nada" Me repetía a mí mismo cada diez segundos. Quité aquella canción que durante aquel tiempo había tenido tan presente y me levanté del suelo. Sería mejor que saliera a dar una vuelta y me despejara, ahora que tenía la Harley en la ciudad por lo menos podía entretenerme dando alguna vuelta con ella.
Me vestí pues seguía con el pijama puesto, cogí las llaves de la moto, acaricié a los 3 perros, obviamente había traido a Coco conmigo; y salí a la calle.
Pronto me encontré yendo a ninguna parte con la moto, o eso creia yo. No sé cómo acabé cerca de la casa de Brooke y me sorprendí a mí mismo suplicando a la diosa vaca, esa que Brooke tanto menciona, que ella pasara pronto por allí. Sentía que al vernos todo se arreglaría.
Pero no apareció. Puse en marcha la moto y casi sin pensarlo iba recorriendo lugares en los que había estado con ella. ¿No se suponía que aquello lo estaba haciendo para dejar de pensar en ella? Era más que obvio que no funcionaba.

Me preguntaba a mí mismo dónde estaría Brooke, con quién, qué estaría haciendo, si me echaba tanto de menos como yo a ella... Y con esos pensamientos llegué cerca del lugar donde se hacian las carreras ilegales de motos, no tenía ninguna intención de participar, pero sabía sobre el pasado de Brooke, quizás estaba allí. Y tenía unas ganas horribles de verla.
"No debería estar aquí" pensé. Pero entonces la vi. Allí montada en su moto, y entonces me di cuenta de que la echaba más de menos de lo que creia.
"Debería hablar con ella..." pensé mientras la veia cruzar lameta victoriosa. Pero entonces un pensamiento me atravesó el alma como un puñal de hielo ¿Y si ella estaba mejor sin mí? Sería egoista intentar arreglarlo pensando solo en estar yo mejor... Pero ella ahora había vuelto a las carreras ¿No era eso malo?
Mientras me debatía en aquellos pensamientos la voz de un hombre llegó a mis oidos

-La del pelo morado tiene un buen polvo ¿Eh?

Varios tios a su alrededor apoyaron sus palabras, y aunque nunca he sido celoso aquellas palabras me sentaron como una patada en el estómago. Aunque.. ¿Acaso tenía derecho de sentirme de aquella manera? Brooke y yo ya solo éramos una historia acabada.
Aquel pensamiento no se repitió cuando escuché al tio afirmar en tono chulesco que se había acostado con ella y que pensaba repetir aquella noche... Toda la tristeza que llevaba dentro se transformó en ira.
-¿Cómo has dicho, cabrón?- Dije girándome hacia él, y a pesar de que el tipo se veia mucho más fuerte que yo no dude en darle un puñetazo en la cara, descargando toda mi frustración en aquel golpe.
-Atrévete a repetirlo y restregaré tu asquerosa cara por todo el suelo- Amenacé con la rabia reflejada en mis ojos verdes. El tipo, lejos de asustarse, escupió algo de sangre y me miró enfadado. Cualquiera en mi lugar hubiera tenido un miedo terrible, pero yo ya me había enfrentado a tipos peores.
Entonces recordé el día de la piscina, y los tipos que habían querido aprovecharse de Brooke en los vestuarios... Y me di cuenta de que aquél era uno de aquellos tipos.

-¿Otra vez tú? ¿Qué eres? ¿Su novio?- Preguntó con chuleria, preparandose para pegarme. -Seguro que en tal caso te gustará saber lo que tengo en mente hacerla. Le debo una a esa zorra-
Aquello comenzaba a ponerse feo, no solo para mí, sino para Brooke. Estaba tan distraido pensando en qué tendria ese tipo en mente que ni vi el puñetazo que me propinó, justo en el estómago.
En ese momento la gente comenzó a apelotonarse alrededor nuestro, algunos deseosos de que la pelea se hiciera incluso más violentas, otros apenas se atrevian a mirar. Solo esperaba que Brookeno viniera.
-Eres un hijo de puta- Espeté, irguiendome como pude. -Pensé que te había quedado claro que a esa chica no puedes tocarla ni un pelo- Y como un rayo le golpeé la barbilla.
Así continuó la pelea, entre insultos, provocaciones y golpes, hasta que finalmente resulté ganador. Quizás en condiciones normales me habría vencido, pero le había usado como "pelota" antiestrés. Sin embargo, y a pesar de ser el vencedor, me salía samgre del labio, tenia varias zonas de la cara hinchadas y moradas, y me dolía absolutamente todo.
-Aquí ya no hay nada que ver- Comuniqué a la muchedumbre, dispuesto a irme, pero antes de ello busqué a Brooke con la mirada. "Te hará más daño, gilipollas" pero acallé esos pensamientos. Solo sería esa vez, la última... Pero bien sabía que sería como con la canción "Una última vez seguida de una vez más".
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Re: I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

Mensaje por Brooke Lewis el Miér Feb 25, 2015 11:52 pm

Mi segunda carrera de aquella noche había comenzado. La adrenalina de nuevo empezaba a apoderarse de mi cuerpo mientras mi respiración se agitaba cada vez más, pero por alguna razón su imagen no desaparecía de mi cabeza. ¿Por qué? Maldita sea… ¿A caso ya no podía controlarlo? Aquellos pensamientos me alejaban completamente de la realidad, tanto que ni me daba cuenta de lo mucho que aumentaba de velocidad. Y no me percaté de ello hasta que casi salí disparada de la carretera. – ¡Diablos! – mascullé entre dientes descendiendo un poco la velocidad. Participar en aquella carrera había sido un tremendo error, mi cabeza estaba completamente en otra parte y ni siquiera le prestaba atención a la carretera. A este ritmo iba a perder el control de mi misma y acabaría por tener un jodido accidente. ¿Pero cómo evitarlo? No dejaba de hacerme preguntas sobre dónde, cómo, qué estaría haciendo Damon. Este sentimiento me oprimía tantísimo el pecho; quería verle, hablarle, abrazarle, besarle… Le echaba demasiado de menos y en aquél preciso instante me di cuenta de que era una completa idiota.

Pero entonces, el tipo que me desafió no tardó en ponerse a mi nivel y fue cuando decidí que lo mejor en aquél momento era centrarme en la maldita carrera. Tampoco podía dejarle ganar a este imbécil tras decirle que le dejaría hundido. Centré mi vista en la pista y volví a aumentar de velocidad pero al parecer el tipo no quería darse por vencido pues comenzó a inclinar su moto hacia la mía para intentar sacarme de la carretera. ¡Gilipollas! Mantuve como pude el equilibrio pero el que me estuviera empujando de aquella forma comenzaba a cabrearme. Y os puedo asegurar que sentir tristeza, frustración y enojo al mismo tiempo no era buena combinación. – ¿Quieres batalla? Te daré batalla cabrón. – apreté con más fuerza los manillares de la moto y desvié mi mirada hacia él a tiempo para ver como se alejaba un poco para luego comenzar a acercarse otra vez, seguramente para volver a estamparse contra mí. Pero justo antes del choque, elevé mi pierna izquierda y con toda la fuerza que pude empujé su moto hacia un lado, provocando que el tipo perdiese el equilibrio y se cayese de la moto. – ¿Querías jugar sucio? Te pago con la misma moneda. – ya me la sudaba que el tío tuviese alguna herida o algo así, ya no me importaba nada. Los demás participantes tampoco se quedaban demasiado atrás, así que en la última vuelta aumenté aún más la velocidad y bueno… Tras eso fue fácil ganar la carrera nuevamente.

Crucé la meta, oyendo otra vez las felicitaciones de la gente pero esta vez no me quedé a escuchar a nadie. Aparqué la moto, enganchando el casco en uno de los manillares y comencé a caminar rápidamente detrás de la furgona donde habían las bebidas. Escuchaba a Davis llamarme detrás de mí, pero no me volteé. Estaba demasiado exaltada para hablar con alguien, por un momento sentí que me ahogaba y necesitaba tranquilizarme. Llegué donde la furgona y apoyé mi espalda contra esta mientras me dejaba caer al suelo. Llevé mis manos hasta mi cabeza, respirando pesadamente mientras me decía a mi misma que me tranquilizara. Ya no podía más, estaba en el límite. Y si no fuera porque Davis se acercó hacia donde estaba lo más seguro es que hubiese comenzado a llorar… – ¡Brooke! ¡¿Qué fue eso al principio de la carrera?! ¡Casi te matas! –

– Déjame, lárgate. – acoté seriamente aún sin subir mi mirada hacia él. – ¿Pero qué diablos te pasa? ¡Ni siquiera has recogido el dinero! – joder… ¿A caso no entendía que eso no me importaba ahora y que quería estar sola? – Por suerte lo cogí por ti pero… – no le dio tiempo a acabar la frase pues fue interrumpido por alguien que con una voz bastante audible chilló: “¡PELEA, PELEA!” Levanté mi rostro un momento, observando cómo varias personas comenzaban a correr hacia donde había la dicha pelea pero por culpa de un edificio que estaba situado en medio no podía ver a las personas que se estaban pegando. Y bueno, la verdad es que en aquellos momentos me importaba poco y mis piernas tampoco estaban dispuestas a levantarme, ya había perdido la fuerza. – Oh vaya… Hace mucho que no teníamos peleas por aquí. ¿No quieres ir a ver? – lo miré rodando los ojos mientras negaba con la cabeza y la volvía a bajar. Davis se alejó unos cuantos pasos, para ver la pelea seguramente y tras unos dos minutos comenzó a reírse. – Joder, a pesar de que el otro es un gorila el pelirrojo no lo está haciendo nada mal. – al oírle, abrí mis ojos con sorpresa mientras alzaba la cabeza y miraba a mi supuesto amigo. ¿Había dicho “pelirrojo”? Llevaba poco más de una semana viniendo a este lugar y hasta ahora no había visto a ninguno. Tragué saliva, por un momento sentí que ni respiraba. – No, no es posible… – murmuré levantándome del suelo poco a poco. – Oh, al parecer acabaron. Vaya con el chaval. – me acerqué lentamente hacia donde estaba Davis pero al ver a tantas personas enfrente decidí acercarme un poco más hacia donde hubo la pelea. – ¿Brooke? –  aumenté mi paso, aproximándome cada vez más a la muchedumbre pero antes de comenzar a apartar a la gente me paré, quedándome totalmente en seco mientras las personas comenzaban a retirarse lentamente.

Entonces, cuando ya no había nadie que molestara en mi campo de visión, lo vi. Justo a unos cuantos metros de mí. Mi pensamiento no estaba equivocado, era Damon. Clavé mis orbes en los suyos, sintiendo que por un momento todo alrededor mío desaparecía, solo podía verle a él. ¿Qué estaba haciendo aquí? Me percaté inmediatamente de sus heridas, no entendía porque se había peleado ni cómo maldita sea había llegado hasta aquí. Lo único que sabía era que mi ritmo cardíaco aumentó a tal intensidad que sentía que me iba a quedar sin respiración. Aquellas sensaciones que sentí cuando aún conducía mi moto volvieron a invadir cada parte de mí y mi labio inferior tembló un momento. Di un paso hacia adelante mientras entreabría mi boca, con toda la intención de acercarme a Damon pero un grito hizo que reaccionara girando de golpe mi cabeza hacia atrás. – ¡¡¡LA PASMA!!! –
¡Diablos! ¿La policía? ¿Ahora? Observé rápidamente como la gente comenzaba a esparcirse hacia todos los lados, unos llegaron a coger sus motos o coches y se marcharon, otros simplemente salieron corriendo cagando leches. Y me temo que me tocaría hacer lo mismo pues no me daba tiempo a llegar hacia donde estaba mi moto. Al ver un coche patrulla no muy lejos de donde nos ubicábamos, reaccioné rápidamente girándome hacia Damon y corriendo hacia él para luego agarrarle de la muñeca y comenzar a correr como si se nos fuera la vida en ello. No podía permitir que llegaran a cogernos, ni de coña.

Giré a máxima velocidad en una esquina, metiéndonos dentro de un callejón y al ver unos cubos de basura bastante grandes decidí que lo mejor sería escondernos detrás de ellos. Empujé suavemente a Damon contra la pared del edificio, acercándome a él para luego levantar mi mano y ponerla encima de su boca con cuidado de no rozarle la herida que tenía en el labio. Alcé mi mirada hacia él y con la otra mano hice el gesto de silencio, alzando mi dedo índice. – Sh… – volví a bajar mi cabeza, observando de reojo como el coche patrulla pasaba por el callejón donde nos encontrábamos. Maldita sea, rezaba a todos los dioses que no nos viesen. Y al parecer no lo hicieron pues el coche siguió de largo y tras un minuto suspiré un tanto aliviada, retirando mi mano de la boca de Damon.
Pero entonces me percaté de lo cerca que estaba de él y mi corazón comenzó a latir con rapidez otra vez. Volví a alzar mis orbes hacia el ojiverde y fruncí  un poco mi ceño al ver mejor todas las heridas que tenía en la cara. Lo agarré por la chaqueta y aún sin dejar de mirarle le murmuré: – Tú… ¿Qué se supone que estabas haciendo? La pelea… ¿En qué diablos estabas pensando? – sentía que mi voz se iba a quebrar en cualquier momento, a pesar de aquella frustración que me destrozaba por dentro un sentimiento de paz al saber que lo tenía enfrente, que podía tocarle y hablarle, me reconfortaba. ¿Se sentiría Damon de igual manera? Él también… ¿Me había extrañado? Abrí mi boca, con la intención de volver a hablar pero fui interrumpida por un tercero que apareció seguido de otros cinco.

– Vaya, vaya… ¿Interrumpimos? – solté a Damon, volteándome hacia aquél grupito que al parecer no tenía muy buenas intenciones. ¿Y estos quienes eran? Fijé mi mirada en el que había hablado. Esperen… ¿No era ese con quién se peleó Damon? Por todas sus heridas diría que sí pero... Había algo más. Aquél hombre me sonaba, mucho; y cuando el tipo se acercó aún más hacia nosotros mis ojos se abrieron más de lo normal mientras un escalofrío recorría toda mi espalda. De repente los recuerdos del día en que intentaron abusar de mí en los vestuarios de la piscina acudieron a mí y mis rodillas temblaron un momento mientras daba un paso hacia atrás. Este era uno de los hombres que intentó hacer aquello… No eran recuerdos agradables, pero ahora no dejaba de repetir aquellas imágenes en mi cabeza, descolocándome por un momento. – ¿Qué pasa? ¿Ya me recordaste zorra? – cuando reaccioné fruncí mi ceño, mientras lo miraba como si fuera un jodido animal salvaje. – Veo que sí. – soltó una risa y continuó hablando. – Tranquila, ahora venimos a darle una lección a tu noviecito, para ti luego tengo unos planes mejores. – apreté mis dientes con fuerza desviando mi mirada hacia Damon. Ni de coña nosotros solos podríamos contra todos ellos, que además también llevaban unas jodidas palas de metal; Damon ya estaba muy herido y aunque me diera rabia admitirlo yo sola no podría contra aquellas bestias. La mejor opción que teníamos en aquellos momentos era correr. Por primera vez en toda la noche estaba deseando que la policía volviera a aparecer por allí para que esos cabrones también pudieran asustarse.
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Re: I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Mar 07, 2015 4:05 pm

Me quedé allí plantado, buscando un cabello morado que estaba seguro destacaría entre el resto, solo quería verla a ella... Y cuando la muchedumbre se disipó la vi.
Allí estaba ella, mi corazón se aceleró, mi nerviosismo acrecentó y mis ganas de que todo fuera como antes aumentaron. ¿Cómo habíamos sido tan idiotas? Quería estar con ella, ahora lo tenía más claro que nunca. Me dispuse a decirle aquello, que la quería, que no podíamos dejar que volviera a pasar aquello... Pero las palabras no me salían.

Y entonces, un grito rompió aquel momento. Siquiera recordaba dónde estaba, me había quedado totalmente ensimismado. Por suerte Brooke reaccionó antes que yo, agarrándome la muñeca y comenzando a huir.

Los siguientes minutos fueron un tanto confusos, corrimos para escondernos y llegamos a un callejón. Yo siquiera era capaz de asimilarlo todo, pero de repente tenía a Brooke tan cerca... Tenía unas ganas horribles de cogerla por la cintura y besarla. Si tan solo hubiera sido el momento indicado... Lo único que pude hacer pue rodearla por la cintura, pues cuando iba a responder a su pregunta alguien interrumpió.
Otra vez el mismo tipo ¿No se cansaba? Sin embargo ahora estabamos en clara desventaja, incluso más que el día de la piscina.

Me puse delante de Brooke, temiendo que el tipo le pegara sin previo aviso. Además, ahora parecía que iban a por mí... Pero claro, no iban a perder la oportunidad de luego ir a por Brooke.

-¿Cuántas veces tengo que decirte que la dejes en paz?- Lo más sensato sería callarme y correr junto a Brooke, pero algo me decía que no sería tan sencillo. Prefería ganar tiempo y que ella corriera. -¡Brooke, marcharte! ¡Ahora!- Suponía que Brooke no se iria, asi que le di un empujón hasta fuera del callejón y acto seguido di un puñetazo al gorila que intentó detenerla. Me dolía todo, absolutamente todo. Probablemente no duraría mucho peleando contra tantos ¿Pero que otra opción tenía? En fin, había estado en peores situaciones, aunque en aquel momento no se me ocurría ninguna.

-Eres un maldito flojo, para ganarme tienes que tenerme herido y encima estar acompañado de tipos armados ¿Y tú te haces llamar hombre?- Aquellas palabras no fueron una buena idea en absoluto, pero como siempre yo había hablado sin pensar.
A los pocos segundos de hablar el tio hizo una señal y me agarraron entre dos, intenté defenderme, pero los cabrones me habían agarrado por heridas. Pronto lo inevitable ocurrió: Un puñetazo directo al estómago. Apreté los dientes por el dolor mientras las piernas me flaqueaban, sino fuera porque los otros dos me tenían agarrado probablemente hubiera caido al suelo. Tras aquél golpe siguieron un par más, afortunadamente no tan fuertes como el primero, o almenos así lo noté yo. Recibí incluso alguna patada, pero trate de mantenerme en todo momento. Si no estuviera herido... Al menos poría defenderme. Pero ahora era totalmente inútil.
Por lo menos esperaba que Brooke hubiera corrido, quise alzar la vista para asegurarme de ello, pero lo que vi fue un puño directo a mi ojo.

-Ya no estás ta chulito ¿Eh?- El tipo mostró una sonrisa de medio lado, desde luego no parecía dispuesto a parar ahora. -Dejadme una de esas palas. Este tio no va a volver a meterse con nosotros. Ni con nadie- Oh ¿En serio? Menos mal que comenzaba a sentirme un tanto anestesiado y el golpe no dolería tanto.
Abrí el ojo que seguía intacto, justo a tiempo para ver cómo alzaba la pala para golpearme. Cerré los ojos con fuerza a la espera del golpe.
Pero este nunca llegó. Volví a mirar para ver qué pasaba. Un chico rubio, no demasiado mayor que yo, había agarrado la pala, deteniendo el golpe. ¡Bendito rubiales!

-Te creia más valiente, Nelson- Más que el tono de un savador parecía el de un amigo recochineandose del otro. Eso no eran buenas noticias para mí, o eso suponía yo. -Le atacas entre varios y estando ya herido. ¿Acaso no puedes vencerle tú solo? Aunque por lo que vi hace rato, parece que no- Oh, pues quizás no sean tan amigos como pareció al principio. Creo que simplemente yo estaba demasiado aturdido como para hacer cavilaciones.
-El cabrón es muy escurridizo, Blake.- Respondió el otro. Quizás algo avergonzado por haber perdido antes. -Además, le debo más de una a él y a esa zorra que tiene como novia- No llegué a ver si señalaba a algún lado, pero supuse que Brooke no estaba muy lejos por el siguiente comentario del tal Blake.
-Oh, pues la chica no está nada mal. No me importaría meterla en mi cama.- Acto seguido se dirigió hacia mí, por algún motivo los que me tenían agarrado me soltarón, dejándome caer al suelo. Había recibido demasiados golpes por aquel día. -Tienes suerte de tener una novia tan atractiva. ¿Crees que yo podría gustarle? Vale, con aquel comentario ya había conseguido caerme muy mal.

-Ella tiene más clase que eso, ni se acercaría a un capullo como tú- Apenas terminé de pronunciar la frase el tipo me asentó un nuevo puñetazo. ¿Hoy es el día de pegar a Damon o qué?

Tras el golpe me agarró la barbilla, mirándome peligrosamente a los ojos, como si quisiera advertirme con la mirada. En sus labios se dibujaba una sonrisa maliciosa que mepuso los pelos de punta. -Tienes suerte de que venga aquí por otros asuntos, más te vale mantener esa boca cerrada, o haré que te rompan las piernas.- Me soltó la barbilla y se incorporó, giradose hacia Nelson.

-Pensé que te había pagado para mantener a ralla a la policía. ¿Sabes cuánto dinero he perdido por tu culpa? - Habló en un tono peligroso y amenazante. Parecía que yo no sería el único en recibir una paliza aquel día.

-Lo estaba haciendo, pero... Y mis sospechas se cumplieron. Un puñetazo por parte de rubio acalló al otro. A pesar de que éste se veia menos fuerte, parecía que le temían y respetaban. Además, al alzar la mirada me di cuenta de que no había llegado solo, y de que, efectivamente, Brooke seguía allí. Por suerte ahora todas las miradas estaba clavadas en Blake y Nelson, así que sería nuestra oportunidad de escapar.
Hice una señal a Brooke y me deslicé como pude hasta donde se encontraba. Ayudándome de ella me puse en pie.
Nelson se dio cueta de nuestro intento de huida y se giró hacia nosotros, pero el rubio le agarró de la muñeca obligándole a mirarle.
-Ahora tienes problemas mucho mayores, y conmigo. Sabes que nobvas a salir bien parado, y mucho menos si pones tu atención a esas cucarachas.- Oh, perfecto. Después de todo la presencia de ese tio sí nos vendría bien.

Brooke y yo nos alejamos, dejando a aquellos tios con sus asuntos, que a saber cuáles eran. Corrí como pude para alejarnos, dudaba que vinieran a buscarnos, pero prefería asegurarnos. Después de un par de minutos llegamos hasta un parque, que a aquellas horas se encontraba vacío. ¡Menos mal!

-Maldición... Me duele todo- Necesitaba una buena ducha, eso seguro. Aunque, evidentemente, no era eso lo único que necesitaba.

De repente me di cuenta de que, por fin, estaba a solas con Brooke. No en las mejores condiciones, pero... Suficiente.

-Oye...- Me llevé una mano a la nuca. Me había quedado completamente en blanco. ¡Diablos! -Será mejor que vaya a casa a curarme esto-¿Pero qué dices? ¡Imbécil! ¿Todo este tiempo esperando por esto y ahora te vas a ir así? Me di la vuelta y di un par de pasos, pero me paré de golpe y volví mi vista hacia Brooke.
-Aunque, bueno...- ¿Y ahora yo qué decía? Me acerqué de nuevo a ella, estaba tan nervioso que no podía pensar. -Quizás... Sería mejor que me acompañarás- "Te esás luciendo, Damon" -Osea, quiero decir...- ¿Dónde había quedado todo eso que quería decirle? -Deberíamos de volver a por las motos ¿No crees? No creo que la poli siga rondando por allí.- Una voz en mi cabeza me gritaba que la besara y me callara de una maldita vez, y quería hacerla caso, creedme, pero había algo que me lo impedía, y no me refiero a la herida en mi labio.
Sin más comencé a caminar yendo hacia el lugar donde se había celebrado la carrera, aunque tomando un camino diferente, algo más largo.

-Soy un idiota ¿Lo sabes? Solté de repente, parándome en seco para mirarla. -Todo lo que ha pasado y no tengo ni idea de qué narices decirte. Luego de haberlonpensado tanto...- Sentía algo de sangre correr por mi rostro, quizás de la ceja, aunque poco importaba. Tenía tiempo para curarme las heridas. De momento había una que me dolía mucho más que todas ellas, era la que más prisa me corría por curar, y la única que no se podía ver.

-Te sigo queriendo, Brooke- Musité, mirándola diréctamente a los ojos, aunque tenía un ojo hinchado que me dificultaba la visión. Como ya dije, esas heridas superficiales eran lo de menos en aquel momento. Solo quería arreglarlo con Brooke.
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Re: I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Mar 08, 2015 3:48 am

¿Marcharme? ¿Estaba de broma, no? Iba a negarme en rotundo ante aquella idea tan descabellada, no pensaba dejarle ahí con aquellos gorilas solo, ni de coña vamos. Pero al parecer Damon no estaba dispuesto aceptar una negativa pues me empujó fuera del callejón y tuve que retroceder para que uno de los tipos no pudiera cogerme. ¡Maldición! ¿Por qué? Justo cuando conseguía verle de nuevo… Al ver como dos de ellos cogían a Damon por los brazos no tardé en reaccionar, procediendo a correr hacia ellos para evitar que lo golpearan pero me fue imposible pues fui sujetada repentinamente por dos imbéciles que habían salido no sé ni de dónde. – ¡MIERDA SUÉLTENME! – exclamé desesperada mientras intentaba zafarme y veía como aquél tipo comenzaba a pegar al pelirrojo. – ¡Damon! – le di un codazo a uno de los que me tenía agarrada pero el tipo no parecía dispuesto a ceder pues volvió a cogerme rápidamente  para luego hacerme una jodida llave en el brazo, provocando que apretara mis dientes por el dolor momentáneo que me estaba causando. – No eres la única que sabe artes marciales, guapa. – lo miré con odio pero volví a desviar mis orbes en Damon mientras fruncía mi ceño. Intenté zafarme nuevamente pero simplemente no podía. El tipo debía de conocer bien las tácticas de un karateka y me había pillado totalmente desprevenida. Iba a volver a gritar pero el otro me tapó la boca diciéndome que me quedara quieta mientras veía como golpeaban a mi novio. Estaba despedrándome, maldita sea… ¡Lo iban a matar a golpes! Y todo por mi culpa… Un fuerte miedo se apoderó de mi cuerpo y al ver como el maldito alzaba aquella pala mis pupilas se encogieron e intenté zafarme por mucho que me doliera.

Ni os imagináis el alivio que sentí cuando aquél rubio detuvo el golpe. Hasta los tipos que me estaban sujetando parecieron sorprendidos de verle pues aflojaron su agarre y el que me estaba tapando la boca hasta me soltó para acercarse hacia el dicho chico, quien no parecía mucho mayor que Damon y yo. Me quedé mirándoles unos instantes mientras intentaba escuchar su conversación pero al estar a cierta distancia no podía oírlo todo con claridad. Sin embargo, al ver como el rubio golpeaba a Damon fruncí mi ceño dando un paso hacia adelante pero el que aún me seguía agarrando me paró diciéndome que no me metiera. ¿Y a mí qué cojones me importaba? Yo solo quería ayudar a Damon. – Suéltame ya maldición. – mascullé entre dientes y aunque aún me tuviera bajo aquella llave, con un rápido giro de cadera le di un rodillazo en el estómago, consiguiendo soltarme y una vez tenía los brazos liberados le di un puñetazo directo en la mandíbula. Al voltearme me di cuenta que el rubio ahora estaba concentrado en su amiguito y al ver la señal de Damon me acerqué rápidamente hacia él, cogiéndole con cuidado por un brazo, pasándolo por mis hombros mientras con el otro brazo rodeaba su cintura para ayudarle a incorporarse.

Sin pensarlo dos veces comenzamos a correr como pudimos, dejando a aquél maldito grupo atrás. Dios… Esperaba no volver a encontrármelos nunca. Dentro de unos minutos acabamos en un parque y solté a Damon aún si alejarme de él. – Paremos un momento… Necesitas descansar. – comenté preocupada mirando al ojiverde mientras fruncía un poco mi ceño. Estaba completamente golpeado, necesitaba que lo curasen ya mismo. – Maldición… Si tan solo no hubiera venido aquí esta noche esto no habría pasado. – me culpé mientras bajaba la mirada y fruncía mis labios. Pero cuando Damon comenzó a hablar salí de mis pensamientos mirándole algo descolocada. ¿Se iba? ¿Ahora? Abrí mi boca, con la intención de llamarle pero el pelirrojo volvió a hablar. Asentí ante su último comentario mientras levantaba mi mano izquierda cogiéndome el codo del otro brazo. – Si, tienes razón… – maldita sea… Ahora que lo tenía delante ni siquiera podía pronunciar una sola palabra. Estaba completamente frustrada y me sentía impotente. Aún no podía creer que él hubiera recibido tal paliza y un extraño miedo volvió a apoderarse de mí mientras seguía caminando detrás de él. Y si… ¿En aquél momento aquél rubio no hubiera aparecido? Me paré un momento, tragando algo de saliva mientras respiraba agitadamente. ¿Damon habría…? Pero aquél pensamiento no llegó a completarse, pues nuevamente escuché la voz del pelirrojo. Dirigí mis orbes a los suyos y contuve mi respiración por un momento cuando le escuché decir que aún me quería.

En aquél preciso instante dejé de pensar en todo, tan solo quería… Arreglarlo todo de una jodida vez. ¿Qué demonios hemos estado haciendo hasta ahora? Éramos unos completas idiotas. Apenas terminó de hablar, inspiré algo de aire y di unos pasos hacia adelante sin dejar de mirarle. Y cuando estaba a menos de un metro de distancia, me puse de puntillas llevando mis manos hasta su nuca para luego juntar mis labios con los suyos, comenzando a besarle intensa pero a la vez suavemente para no hacerle daño. ¿Cuánto duró aquél momento? Ni idea… El caso es que sentí un completo bienestar junto con una leve corriente que recorrió absolutamente todo mi cuerpo. Le había extrañado, quería estar con él, le amaba… Y quería transmitirle todos estos sentimientos a través de aquél beso.

Separé nuestros labios lentamente, tragando algo de saliva mientras fruncía mi ceño. – Yo también… Nunca dejé de hacerlo. Nunca dejé de quererte. – afirmé llevando mis manos hasta sus mejillas para luego mirarle con un semblante algo frustrado y limpiarle la sangre que caía por su rostro con la yema de mis dedos. – Lo siento tanto… Todo esto fue por mi culpa. Lo siento… – murmuré bajando mi mirada mientras apoyaba mi frente sobre él. – Por todo, perdón. –

Tras unos minutos, cuando ambos estábamos algo más calmados seguimos andando hasta el lugar donde se celebraron las carreras de motos. A pocos metros de distancia, divisé mi moto y nos acercamos hacia ella. – No sé cómo es que tienes una moto aquí pero nos iremos en la mía. No pienso dejarte conducir en tal estado. Mañana volveremos a por la tuya… Nadie la robará, tranquilo. – encendí el motor de mi Honda y justo a tiempo porque de la nada apareció un jodido coche patrulla. ¡Oh! Ya pudieron  haberlo hecho cuando estábamos rodeados por aquellos tipos, no ahora. – ¡Rápido, sube! – esperé a que Damon se pusiera detrás de mí y en unos segundos arranqué la moto comenzando a bajar a bastante velocidad calle abajo. Seguí conduciendo por un tiempo y cuando perdí al coche patrulla de vista,  giré a la calle principal dirigiéndome hacia la zona donde se encontraban mis pisos.

Aparqué delante de la puerta de mi portal y al bajarme de la moto ayudé a Damon a hacer lo mismo. – Venga, subamos a mi casa, voy a curarte estas heridas… – cogí uno de los brazos de Damon con cuidado de no hacerle daño y lo ayudé a entrar dentro del portal tras abrir la puerta con las llaves. Demonios, hasta me daba miedo tocarle para no provocarle ningún dolor. Necesitaba ser curado rápidamente.
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Re: I found you on speed. [Priv. Damon Hudson]

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