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Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

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Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Kai Aileen el Jue Dic 25, 2014 11:56 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Oh navidad, la época en la cual es para celebrar en familia, amigos sanamente disfrutando del todo el cariño posible y dando y recibiendo regalos tal vez te salga lo que querías o tal vez te salga un simple par de calcetines hechos a manos, sin pólvora, sin desastres, todo era amor y perfección…

¡Ay por favor! Eso ya paso de moda hace un buen tiempo creo yo, pero el regalo de navidad que tengo ahorita ¡por favor! Estoy bendecida carajo; el viejo había llegado a las tres de la mañana del casino gritando como loco por toda la casa

 “¡Soy rico! ¡Tengo una mansión! ¡Váyanse al carajo todos!”

Tenía que taparme los oídos por los gritos del anciano, pero admitía que era la primera vez que lo miraba de esa forma, después de que se calmara y se sentara, me explico que en la apuesta del casino un tipo de traje elegante había apostado una mansión con todo lo que tenía en ella y al parecer por primera vez había ganado algo en un casino que no eran deudas, pero me arrepentí de haberle preguntando ya que no dejaba de alardear como lora vieja por comida, hasta que soplo que había utilizado mi dinero de universidad en la apuesta, desde ahí… el dicho “quien ríe al ultimo ríe mejor” me favoreció más.

-Santa no sabes cuánto te amo-


Dije para mí misma, además la mansión no estaba nada mal desde mi punto de vista, una pantalla plana en la sala como unos para nada generosos componentes de sonido, una piscina aunque no estoy lo suficientemente loca para meterme con este maldito frio, dieciséis cuartos libres, una enorme cocina con una refrigeradora llena de bocadillos y cervezas y el premio mayor un sótano lleno de litros y litros de vodka, whisky, Ron… en fin…la vida de ricos era magnifica solo faltaba poner de mi parte.


después de unos arreglos y pequeños detalles ya estaba listo, sin nada de muérdago, no quería que la gente se estuviese parando bajo ese pedazo de hoja seca solo para besarse… bueno solo si estaban borrachos tal vez, aunque lo tenía guardado en unos cajones, en la mesas ya habían de todo un poco, galletas, bollos pasteles y sin olvidar los típicos vasos rojos para el ponche o las bebidas da lo mismo no creo que alguien se confunda, y si alguien lo hacía  pues… será divertido ver todo eso.

Ya estaba todo,  mire el reloj “8:00 pm”  hora perfecta para una “tranquila fiesta navideña”  todo listo,  menos las personas claro estaba, ya le había avisado a algunos pocos y hasta si un desconocido entraba ok no importaba, mi sueño en este día de navidad era igualar o superar a la película “Proyecto X” aunque solo eran sueños míos seguía con esperanzas ¿acaso Navidad no se trataba de eso?


Reglas:


  • No hay turnos de posteo
  • No se permire el 18+  se tendrá que hacer tema aparte
  • Todos pueden entrar (entre más destrucción mucho mejor xD)
  • Pueden estar en todas las zonas de la Masión 
Kai Aileen
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Charlotte Ross el Dom Feb 08, 2015 9:33 pm

Era extraño que la pelirroja no saliera en un tiempo, más bien, se mantenía enfrascada en el trabajo con múltiples sesiones de fotos para diferentes revistas, una que otra presentación en algún lugar, pero nada más. Ni siquiera había tenido la oportunidad de volver a hacer de las suyas con su mejor amigo y eso era preocupante. La razón principal por la que esto sucedía era por el simple hecho de que se acercaba una época del año que le había dejado un muy mal sabor en la boca la última vez: Navidad, y por ende, Noche Buena, Noche Vieja, etcétera. El año anterior, Charlotte había tenido la oportunidad de conocer a alguien, pero a pesar de ello, rápidamente esa persona desapareció sin dejar rastro, motivo por el cual semanas antes de su graduación (y por ese mismo motivo también) se fue a emborracharse con otro de sus buenos amigos, Kayonara. No estaba segura de si ya le había comentado algo de ello a Jarek, tratándose específicamente de un setenta porciento de probabilidad de no haberlo hecho porque sabía que le reprocharía, regañaría y le diría cosas que no quería escuchar. Así era Jarek, ciertamente ambos podían bromear todo el tiempo y hacer travesuras, pero ambos se cuidaban las espaldas mutuamente siempre, y entre esas cosas estaba el abrirle los ojos al otro cuando cometía algún error.
 
La inglesa negó con la cabeza un par de veces, tratando de sacarse esos malos recuerdos de su cabeza. Escuchó su teléfono celular indicándole que había recibido un mensaje de texto, pasando a acercarse a la mesa del recibidor que era donde se encontraba y, como si lo hubiese llamado con la mente, notó que el mensaje era de su mejor amigo, Jarek. Esbozó una sonrisa mínima, con sólo su comisura diestra alzándose, y desbloqueó su móvil para poder responderle, sentándose por simple inercia en el sofá luego de pasear por el pasillo mientras hacía su lectura. «Hello, honey. Vale, me parece perfecto, ya me sentía solitaria sin ti. Estaré lista para entonces, nos vemos. ~» Tecleó rápidamente, cruzándose de piernas y soltando una suave risita al escribir aquellas palabras. Le gustaba bromear con Jarek de esa forma, era entretenido. Una vez terminado el mensaje, paseó su mirada por la pantalla y observó la hora: 7:43 pm, tenía tiempo de sobra para arreglarse y nada más leer el mensaje ya sabía qué se iba a poner. Se levantó del sofá dejando el móvil a un lado y se dirigió tranquilamente hacia el baño, despojándose de sus ropajes una vez dentro y soltándose el cabello que mantuvo recogido en una suave trenza para lavárselo con rapidez.
 
Al salir del baño, fijó su mirada sobre el reloj de pared notando que habían pasado cuarenta y cinco minutos, se dirigió a su closet para buscar lo que tenía pensado colocarse esa noche sacando un short alto liviano de color oscuro, una camisa corta azul rey que permitía que una línea de piel en la parte superior de su abdomen fuese visible, una chaqueta que hacía juego con el short y unos botines altos. Se secó el cabello por encima, permitiendo que quedase ondulado y lo recogió en una coleta alta. Taconeó hasta el baño nuevamente para maquillarse ligeramente, un poco de polvo, blush y rímel con un tenue brillo labial y estaba lista. Se fijó en el reloj que estaba en su muñeca zurda y sonrió para sí misma, se había arreglado en tiempo récord y faltaban sólo treinta minutos para las diez, se dirigió a la sala para buscar su teléfono pensando en escribirle al pelirrosa, pero como si lo hubiese llamado telepáticamente de nuevo, escuchó el timbre de su departamento.
 
Buenas noches, Monsieur —correspondió con tono bromista al abrir la puerta, haciendo una pequeña reverencia sin dejar de sonreír—. Pues déjame decirte que no, aunque ¿tú qué dices? ¿Éstos me sientan bien? —inquirió posando de manera tal que los botines se vieran a la perfección, en conjunto con sus piernas, y rió suavemente por sus palabras—. Lo sé, por eso eres mi mejor amigo —se volteó caminando hacia la sala por el pasillo, dejando la puerta abierta para que Jarek pudiera pasar y le escuchó hablar, volteándose una vez el muchacho hubo entrado y colocando sus manos en los bolsillos de su short con una mirada de creciente intriga. El plan del pelirrosa sonaba más que interesante, por supuesto que no se negaría, así que, luego de darse un vistazo en el espejo y terminar de arreglar cualquier detalle que le faltase para estar perfecta, en respuesta tomó su bolso y comenzó a caminar de vuelta hacia la puerta, para luego lanzarle las llaves de la motocicleta al contrario y guiñarle un ojo—. Alguien se está acostumbrando a manejar a mi Shadow —mencionó divertida, colocándose el casco con cuidado de no arruinarse la coleta y subiendo al vehículo detrás del muchacho—. Lista. Quiero hacer algunos destrozos hoy —concluyó, soltando una breve risa y pasando a colocarle ambas manos a los lados del torso para salir rumbo a la fiesta.
 
Una vez dentro, observó a todos los presentes con una sonrisa maliciosa, no reconocía a nadie —o casi nadie— del lugar, añadiendo que había bastante gente. La casa le recordaba a la suya en Inglaterra, pero era obvio que la forma en que el anfitrión aprovechaba mucho mejor el espacio de lo que lo podrían hacer alguna vez los Ross Rowling. Escuchó las palabras de Jarek y asintió con una expresión que no indicaba nada bueno, pero no pasó mucho hasta que apareció una muchacha que al parecer, conocía al pelirrosa. La misma le colocó un par de orejas de conejo de color similar al de su cabello y además saludó a otra muchacha que la inglesa no conocía, posó su mirada sobre su mejor amigo sin entender y alzó una ceja con algo de diversión.
   
Heh ~ —comenzó—. No sabía que fueses tan popular, Jarekcito. ¡¿No será…?! ¿Se enteraron de tus ligues con el farol? —al momento de terminar la frase soltó una carcajada,  tratando de mantenerla breve y suave pero siendo casi imposible—. Vale, es broma, ¿pero quiénes eran? —mencionó ya más calmada, pero en ese momento, como si Jarek fuese un imán que atrae gente, apareció una otra chica vestida de manera exravagante. Charlotte frunció el ceño sin entender, pero no era una expresión molesta, y metió las manos dentro de los bolsillos de su short para luego volver a ver a su acompañante—. ¿Es esta una fiesta de disfraces a la que no me dijiste nada y por eso vine normal? —preguntó, curiosa—. Ahora aparte de ser conejo, que no entiendo por qué te dicen así, también tienes cabello de algodón de azúcar, interesante —sus palabras eran divertidas y sus ganas de molestar a Jarek habían aumentado con los acontecimientos. Se movió un par de pasos detrás del chico para observar a la joven que antes había mencionado, sintiendo cómo el ataque de risa comenzaba a rasgar su garganta cuando notó que estaba sobre una silla para poder llegar hasta su amigo—. Ah, eh, sí. Soy Charlotte, Charlotte Ross, un gusto.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Moka Akayisha el Mar Feb 10, 2015 6:02 pm

¡Por fin! La etapa escolar estaba finalizada y  hoy cuando el reloj diese las doce en punto sería Navidad. Este año no viajé en las fiestas a Tokyo para visitar a mi familia, quería llamar a un par de amigos y conocidos por muy pocos que fuesen para saludarlos por teléfono y salir aunque sea a pasear con Tsuki solas ya que nunca acostumbré a reunirme con amistades, eso quería, de no ser porque todo terminó diferente y conseguí inesperadamente hacer planes para pasar en un sitio este evento festivo.

[Flashback]

-¿Qué puedo cocinar hoy?-Me pregunté en voz alta caminando por las calles de camino a mi departamento, no quería comer afuera y dejar sola a mi mascota sin ignorar que tampoco tenía con quién. –Bueno supongo que podría...—Antes de poder pensar algo escuché una voz femenina entusiasta sonando a mitad de las calles consiguiendo bajarme de mi nube personal. Llevé mis orbes verdes hacia ella con curiosidad, la joven parecía contenta de lo que hacía haciendo que uno quisiera enterarse de qué se trataba su anuncio y así fue terminé frente a ella enterándome de su objetivo -¿Una…fiesta de Navidad?-Dije extrañada viendo cómo me enseñaba la invitación, en aquel instante sólo me pasó una cosa por la cabeza –D-Disculpa pero... ¿Te molestaría si asisto? Digo, ¿Puedo ir?-Pregunté con una voz tímida sintiéndome una idiota por decir algo tan súbito a quien no conocía exponiéndome a un posible rechazo a mitad de la calle. Sinceramente no sé cómo ocurrió pero terminé caminando sonriente con la invitación en mano hacia mi departamento nuevamente, ¡No podía creerlo!

[Fin del Flashback]

Abrí las puertas de mi armario, ¿Qué iba a ponerme? Ya tenía una invitación, estaba libre y lo más importante aún no estaba claro. Después de un largo tiempo terminé por decidirme, aguardé paciente y cuando estuve cerca del horario de inicio de la fiesta me coloqué la vestimenta que utilizaría hoy y tras estar definitivamente preparada para salir tomé el móvil y le dije a mi familia que tuviesen una felices navidades ya que yo puede que estuviese entretenida o no, simplemente quería avisarles que había conseguido hacer planes y una vez envié el mensaje de texto guardé el teléfono en un pequeño bolso y me puse mi abrigo, todo este conjunto anteriormente lo había usado para la Navidad anterior en Tokyo y como nadie de aquí me conocía en aquel entonces no me preocupé por comprar más ropa, ¿Estaba bien así? ¿Demasiado rojo? ¿Demasiado extraño? Rayos, estas cosas no se me daban bien y realmente comenzaba a ponerme nerviosa –Calma Moka-Me dije a mi misma colgándome el bolso en el hombro, ¿Qué podía perder? Prefería arriesgarme a quedarme en casa sin hacer nada…

Salí del departamento y con la invitación en mano comencé a caminar en dirección a la casa donde la fiesta sería llevada a cabo. Pasé unos largos minutos intentando no perderme, no quería distraerme o desviarme y pensando así acabé en el barrio donde parecía ser el evento: un lugar para ricos que no me sorprendía era lo que tenía frente a mí,  todos hogares bonitos y arreglados, lujosos y grandes que me recordaban en cierto modo a mi familia fue lo único que vi hasta terminar frente a la mansión cuya dirección era la misma que estaba anotada en la invitación que seguía sosteniendo en la mano –Bueno, supongo que ahora debería entrar…-Pensé volviendo a sentir nervios, suspiré y golpeé la puerta esperando que me abriesen dudando varias veces si es que no era mejor volverme a casa. Segundos antes de poder darme media vuelta o algo ya me habían abierto la puerta y me estaba adentrando en la gran mansión.

Bueno, ahora de alguna forma ya estaba dentro caminando con el abrigo en mano que me había quitado buscando entre toda la gente –que por cierto me hacían quedar como si mi vestimenta no fuese tan exagerada como yo creía- a quien era la anfitriona de la fiesta para agradecerle nuevamente por la invitación y luego comenzar a disfrutar de lo que prometía ser una buena fiesta navideña, o por lo menos ese fue mi plan hasta que presencié desde lejos lo que parecía ser un accidente con una bebida donde una joven chocó sin querer con un muchacho y éste fue acompañado a cambiarse cuanto antes–Espero que esté bien…-Pensé mientras seguía caminando perdiendo de vista a la joven de antes cuyo aspecto se veía como quien se siente culpable, me dio lástima, ya en algún momento hablaría con ella luego pero de momento seguía buscando a la protagonista de esta reunión Kai ya que básicamente era la única que conocía allí y solo de vista.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Ken Kaneki el Miér Feb 11, 2015 10:55 am

Se preguntaba vagamente cuánto tiempo podía mantenerse parado allí, a un lado de la mesa de la comida cual idiota sin algo mejor que hacer. Estaba un poco aburrido, además, y todo lo que podía hacer en ese momento era acabar de beber el vaso de ponche que no le convencía del todo que era ponche. Su sabor era demasiado amargo para considerarse frutal, pero a falta de buen criterio, realmente la valía en ese momento. La música estridente empezaba a retumbarle en los oídos, pero no podía quejarse, ya que era algo completamente típico de fiestas por ese estilo y sobretodo, esperable junto a la sutil pero reconocible ebriedad colectiva de gente alrededor. Valía la pena mencionar que la enormidad de la mansión todavía le sorprendía, e incluso se planteó preguntarle a su prima cómo demonios le había hecho para conseguirla para una celebración de esa índole. Seguro que resultaba una anécdota divertida. Se entretenía en sus cavilaciones mundanas, y probablemente se hubiera mantenido así de no ser por una figura que le saltó desde atrás, prácticamente colgándose desde el cuello. No tardó en reconocer la voz ligeramente chillona que le habló.
 
Valeria —saludó de igual manera, con formalidad para cubrir la molestia en su voz de ser intervenido tan repentinamente. Casi podría jurar que uno de sus ojos se crispó al escuchar a la muchacha de cabellos castaños llamarle “Koneko”, como si en verdad de un gato se tratara. ¿Cuántas veces iba a repetirle que era desagradable que le compararan con algún animal? Aunque se resignó a negar con la cabeza, pues sabía que el comportamiento de la chica era prácticamente incorregible. Arqueó una ceja ante el nombramiento de Barbie en la conversación, esa parecía siempre ser una condena perpetua por ser bautizado con el nombre de Ken, aunque ya estaba acostumbrado. Iba a dignarse a responder, sin duda con algún comentario a modo irónico, cuando la otra no le dio más tiempo, y apenas notó también la presencia de Celestia en el lugar—. Que no soy el novio de Barbie, maldita sea —se quejó, aunque sabía que sus palabras eran más bien banas a esa altura. Debió ahogar un suspiro de resignación, para evitar verse más lamentable. ¿Y cómo Valeria se había enterado que tenía una máscara, de todas formas? Ni siquiera le fue posible plantear el cuestionamiento, y la aludida ya se habría retirado de la escena.
 
A veces le mareaba, de acuerdo. O es que el ponche que en realidad no era ponche le empezaba a hacer efecto. Como fuera. Todavía sostenía su pequeño vaso sin acabar la bebida, y distraídamente se acercó unos pasos a su amiga presente, ella al menos merecía un saludo decente de su parte. No le extrañó su presencia en el lugar, considerando a Valeria allí y conociéndolas a ambas, estaba enterado de lo cercanas que era. Lo que resultaba gracioso, porque no podían resultar con personalidades más diferentes. Iba a corresponder al ademán de saludo de Celestia, dispuesto a entablar plática, cuando sintió a otra figura aproximarse a él y abrazándolo de improviso; casi podría pensar que se estaba convirtiendo en una extraña costumbre sólo llegar y abalanzársele encima. En cualquier otro caso se hubiera molestado, de nuevo, pero por suerte rápidamente fue capaz de reconocer la silueta que vestía ese curioso traje de Santa Claus femenino, y la cabellera blanca de una pequeña adorable. Inmediatamente, le devolvió el abrazo, acompañando el gesto con algunas amigables palmaditas en la cabeza—. ¡Kendall! También me alegra verte, pero no tienes que ser tan efusiva —se carcajeó suavemente, feliz de encontrarse con la chiquilla en cuestión. Le había tomado afecto como a una hermana menor, desde su pequeña salida en el zoológico—. ¿Tú qué haces en este tipo de fiestas, eh? —cuestionó, con leve sospecha, pues no le pasaba desapercibido el detalle. ¿No tenía apenas dieciséis años, cómo llegó a un ambiente como aquél? Consiguió camuflar su preocupación, lo suficiente para actuar como un caballero otra vez—, una bella señorita como tú debería estar acompañada en todo momento —acotó con solemnidad, de repente, como si se tratara de un asunto muy grave, pero sin perder la sonrisa al hablar. Si ella tenía un “guardaespaldas” o algo similar, debía estar enterado. No iba necesariamente a empezar con el asunto del hermano mayor celoso, no, claro que no. Sólo le interesaba el bienestar de Kendall. Sí, eso era todo.
 
Sabía que la muchacha bromeaba al pedirle como un príncipe que le liberara del encantamiento con un beso de amor. Ya que la diferencia de altura no era considerable, apenas se iba a inclinar para depositarle un beso en la frente, siguiéndole el juego, cuando otra voz a la distancia detuvo abruptamente la escena. ¿Ésa era Kai? Tardó en reaccionar, verdaderamente extrañado con sus palabras. ¿Pedófilo, él? ¿Qué diablos? Posiblemente su prima estuviera malinterpretando la situación, y tarde cayó en cuenta en preguntarse cómo demonios es que la muchacha mayor conocía a la pequeña de cabellos blancos. Vaya mundo pequeño, demasiado pequeño. Y se sintió mareado otra vez, que apenas registró lo que Kai le decía, sobre conseguirle otro vaso con líquido sospechoso—. Gracias, prima, pero espero no estés tratando de embriagarme o algo por el estilo —se quejó, un tanto a modo irónico, aunque sus sospechas no eran infundadas. Aunque apenas cumplió con darle el vaso Kai desapareció llevándose a Kendall hacia alguna mesa lejana, cosa que le extrañó un poco. ¿Es que cada maldita persona en esa mansión aparecía y desaparecía así como así de la nada? En verdad, lo estaban mareando. Miró el contenido de su vaso, nuevamente con desconfianza. Algo no estaba marchando del todo bien.
 
Se encogió de hombros, lo mejor era no arriesgarse. No quería acabar bailando sobre una mesa borracho o cantar desafinado en el karaoke, ambas situaciones serían por demás vergonzosas. Recordó que prácticamente dejó plantada a Celestia cuando Kendall lo tomó por sorpresa, casi tendría la impresión de que la pequeña lo hizo a propósito. No tuvo más remedio que volver a acercarse, casi con timidez, cosa extraña en su persona. Empezaría a echarle la culpa de todo al ponche. Se debió aclarar la garganta, casi de forma exagerada, y hasta un tanto torpe, pensando una manera de disculparse ¿Exactamente, de qué se disculpaba? Coherentemente una disculpa no tenía mucho sentido, pero se veía como lo apropiado qué hacer. Extrañamente, sentía como que pese a todo el bullicio de alrededor se podría situar entre ellos un extraño silencio incómodo. O sería sólo su percepción, que ya de por sí parecía un tanto distorsionada.
 
La voz de Valeria lo distrajo nuevamente, y casi encontró preocupante que no se percatara de ella hasta que los saludó de nueva cuenta. Y propuso un brindis, injustificado y con totalmente ningún motivo. Vio que extendió un vaso de ponche a Celestia, y el otro se lo quedó para ella. Nada, nada sospechoso. Ciertamente, todo el escenario le parecía tan ridículamente obvio que en verdad debía considerarse un reverendo estúpido por aceptar. Contra todo lo que le quedaba de buen juicio, fue partícipe de ese brindis y consumió la totalidad del líquido en su vaso de un solo trago. El supuesto “ponche” inmediatamente le quemó la garganta, lo que hizo que ejecutara una mueca de desagrado. Se lo merecería, por ser tan idiota, y ser consciente de ser un idiota, que debía volverlo doble o ¿triplemente? idiota. Ya ni siquiera le encontraba lógica a eso. Fue una total suerte que no se tambaleara hacia atrás, ni cayera hacia adelante, pues por un breve segundo ni siquiera supo dónde estaba parado. Lo que por cierto, era a considerar algo bastante malo. Se mantuvo en su lugar, de pie, y se agarró la cabeza con una mano como si eso fuera ayudarle a despejar sus ideas. Apenas registró la voz de Valeria cuando mencionaba premios, y no podía tener un peor presentimiento al sentir que algo era colocado sobre su cabeza y un par de guantes de tonalidad blanca eran puestos en sus manos. Se sintió perdido otra vez, ¿qué diablos con ese atuendo? Debió parpadear unas diez veces antes de notar siquiera que tales accesorios eran nada menos que unas orejas y unos guantes de gato. Sí, de gato, como si la muchacha de cabellos castaños no pudiera tener una idea más brillante para burlarse de su persona y hacerlo digno de su apodo de felino. Sintió que el calor subía a sus mejillas, pero no estaba seguro a esa altura si era por enojo, vergüenza, o la bebida que estúpidamente acababa de consumir. De todas maneras, la indignación le fue útil para tener un breve instante de lucidez, donde le espetó una mirada de severo fastidio tanto a Valeria como a la otra muchacha, a quien escuchó claramente soltar una carcajada limpia en su dirección—. Sí, sí, sí, muy gracioso. ¿Puedo quitarme esto ya? —pidió, con obvia impaciencia que ni siquiera iba a molestarse en disimular. El colmo fue inclinar ligeramente la cabeza a un costado y escuchar un cascabel. Debió sencillamente resistir el impulso de arrancárselo por sí mismo de una buena vez, aunque distraídamente admitiría que los guantes mullidos de pelo eran realmente suaves al tacto... ¿en qué estaba pensando?
 
«Enfócate, enfócate», se ordenó mentalmente, pues quería creer que todavía le quedaba un mínimo de raciocinio del cual jactarse, aunque la tarea se le estaba dificultando, incluso enfocar los ojos correctamente se le hacía difícil en ese momento. Aunque no necesitó una vista de lince para observar las nuevas adquisiciones a la apariencia de Celestia, cortesía de Valeria, y muy a pesar, se rió en voz alta. ¿Esos eran cuernos de diablillo? Maldita sea, podía resultar hilarante, y a esa altura ya se había olvidado que él llevaba orejas blancas de gato sobre la cabeza, sólo se desprendió de los guantes mullidos. La muchacha lo saludó con un breve titubeo, lo que aparentemente le pasó desapercibido, pues no tuvo deparo alguno en sonreírle de regreso con la mayor tranquilidad del mundo—. ¿Te han dicho que te ves sexy en rojo? —preguntó de una vez, inclinándose levemente hacia la aludida, y casi se demoró un par de segundos para entender que en verdad esas palabras habían salido de su boca, en voz alta, frente a Celestia. Si bien no mentía, era definitivamente no era apropiado a modo de frase introductoria. ¿Por qué lo había hecho, entonces? Ni siquiera había implementado el tono de complicidad habitual al hacer una broma. Carraspeó, y no reaccionó a agregar nada más cuando su compañera sencillamente se alejó a toda prisa a consumir más bebidas, dejándole encargado de los abrigos. Parpadeó, y tuvo que hacer un repaso mental para cerciorarse que no había algo mal, sin contar el leve mareo y tal vez el desequilibrio parcial de sus pasos al caminar.
 
Nada, nada importante en absoluto. Apoyó su espalda baja en el borde de la mesa, y al menos así iba a asegurarse de no perder indignamente el equilibrio en el futuro inmediato. Al tiempo que Celestia se alejaba, divisó a Valeria aproximarse, probablemente en busca de la otra muchacha, se imaginaba—. Adivinaré que la mitad de la fiesta se verá así por tu culpa, ¿no? —cuestionó, con leve ironía, haciendo un esfuerzo para no tambalearse demasiado al señalar con sencillez a su alrededor, refiriéndose a todos los accesorios extravagantes y orejas de animal que de repente todo el mundo parecía tener. Sabía que estaba un poco embriagado, eso era espeluznantemente obvio, pero no quería que se notara demasiado mientras conservara cordura. Al menos frente a Valeria, por más que supiera en el fondo que era un esfuerzo inútil de su parte. Realmente no esperó quedarse a platicar con su interlocutora, más si ésta tenía la costumbre de aparecer y desaparecer de su vista tan repentinamente que casi le daba la sensación de ser un fantasma y le mareaba, prácticamente al mismo tiempo. En su lugar, paseó su vista por el lugar, llegando a encontrarse de lejos con la presencia de un muchacho de cabellos rosados, y por lo que podía distinguir, unas orejas de conejo de igual tonalidad. Sonrió para sí, y casi iba a empezar a reír hasta que vio además a Celestia subida a una silla, jugando con el cabello del ajeno. En cualquier otro momento la escena le hubiera parecido de lo más curiosa, inevitablemente; pero allí, sólo frunció el ceño y se acercó, todavía llevando los abrigos de ambas chicas en sus manos.

Ni siquiera se molestó en saludarlo directamente, caminó en su dirección y apenas le dedicó una sonrisa torcida, por mucho que en fondo le cayera bien el sujeto—. Cabeza de chicle, sostenme los abrigos un momento —le ordenó con voz de leve enfado, no sabía por qué. Sin esperar respuesta y totalmente falto de delicadeza se los arrojó directamente al rostro al muchacho, con excelente puntería pese a su estado torpe debido al alcohol. Quizá estaba... celoso, extraña palabra que ni siquiera quería considerar conscientemente. No quería que Celestia estuviera jugando con el cabello de cabeza de chicle, así de sencillo. Aunque debió apenas apoyarse en el hombro del muchacho con una mano para evitar tambalearse, mientras éste se quitaba los dichosos abrigos del rostro, pero sabía no le importaría, así que deliberadamente le dio la espalda para ver a la chica. Hizo un esfuerzo para que su voz saliera firme de su garganta—. Por el amor de los dioses, baja de esa silla —pidió, y quizá podría distinguirse un deje sutil de borchorno en sus palabras. Quizá. Dirigió sus ojos a la muchacha de cabello oscuro, y no pudo evitar fijarse por un instante breve en las curvas que acentuaba el vestido rojo ceñido al cuerpo, al menos en la parte de arriba. Frunció el ceño, no iba a dejar que sus pensamientos divagaran de nuevo. Carraspeó imperceptiblemente, murmurando un "déjame ayudarte" al tiempo que se acercaba más, tomando suavemente de la cintura de la chica para sostenerla al descender de la dichosa silla. ¿Por que se habría subido allí, en primer lugar? No quería considerar que estaba ebria, que era una posibilidad, pero resultaría tan súbitamente irónico que aun pasaría de trágico a divertido. E incluso él mismo lo admitiría. No se separó inmediatamente de Celestia, casi como si quiera cerciorarse que de esa manera ninguno se caería al suelo, pero su expresión cambió cuando tuvo la brillante idea de voltear, y se encontró con la mirada fija de una muchacha pelirroja. A la cual no había notado hasta ese momento, y que posiblemente habría visto toda la escena.

Que se lo tragara la tierra. Pero eso no era físicamente posible, por muchas razones. Se limitó a aclararse la garganta, para saludar torpemente, sintiendo que toda la borrachera le caía encima de una vez—. Oh... hola. ¿Tu eres amiga de...¿cuál era su maldito nombre? Sí, cabeza de chicle tenía nombre, alguno por allí. Nunca lo recordaba y sus ideas eran confusas en ese momento— Jared... Jarej...? Algo así...
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Flandre A. Renou el Miér Feb 11, 2015 11:14 pm

No sabía porque en ese instante estaba entrando a la ducha para prepararme e ir a un lugar en el que no conocía a ninguno de los invitados salvo una sola persona, o porque esta jovencita me había insistido en ir sabiendo que no era de ese tipo de reuniones o porque yo tan tontamente o en un esfuerzo por no desilusionarla, ya que debía admitirlo ver el rostro triste de la joven de cabello plateado no era de mi agrado. Termine con la línea de pensamientos que tenía en mente para a su vez acabar con la ducha y disponerme a vestirme o pensar en que debía ponerme para la ocasión, las reuniones sociales que frecuentaba por lo general eran elegantes, con vestidos finos, zapatos de tacón y bolsos de marca, pero esta era una fiesta una con personas de mi misma edad así que no sería buena idea ir toda reluciente al estilo princesa como solía vestirme.

Me acerque a mi armario y lo abrí de par en par arrojando ropa por toda la habitación mientras rebuscaba algo que no me hiciera ver mal pero tampoco que llamara mucho la atención. Sobre mi cama deposite un vestido de diseño flora, pensado si ponérmelo o no, al final lo descarte y opte por algo más sencillo tome un chaleco de color gris claro con un cuello enorme que parecía una bufanda propia lo cual me encantaba, un short de color café oscuro y unas pantys transparentes para no morirme de frio. Lo siguiente era difícil, tenía pocos pares de zapatos pero por suerte todos ellos combinaban con mi ropa, pero el problema aquí era cuan alta me quería ver, considerando que era muy pequeña tenia tacones muy altos, pero siendo que era una fiesta y tal vez me tuviera que mover mucho escogí unos botines no tal altos para usar. Tome un bolso a juego y en el puse algo de dinero para el taxi, mis documentos de identificación, las llaves de la casa y mi cámara fotográfica, no la profesional la que usaba para cosas más triviales como esta.

Antes de salir de casa me acerque a la habitación de mi hermano y me senté en su cama depositando un dulce beso en su frente -Nos vemos más tarde, te amo- sonreí para mí ya que sabía que en su estado él no podría responderme para luego salir del cuarto y cerrar la puerta. Ya afuera estaba un taxi esperándome, un caballero conocido ya que era al quien siempre llamaba cuando necesitaba transporte rápido y como el mensaje de Kendall había llegado de improviso él era el único que podía llevarme. Revise la dirección que tenía guardada en el mensaje que me había mandado, no pude evitar sonreír al leerlo nuevamente. Lo primero que decía era: “Sálvame” con signos de exclamación y caritas tristes en todos lados, más tarde explicaba que era una invitación a una fiesta aunque debía de admitir que en ese momento cuando lo leí por primera vez me asuste demasiado.

Tan absorbida estaba recordando a la peli plateada que ni note cuando llegamos me baje del taxi y el caballero me indico que lo llamara cuando quisiera retirarme del lugar. Cuando me di vuelta a ver dónde estaba creo que se me callo la cara de lo asombrada que estaba, el lugar era una mansión inmensa y preciosa, todo brillaba, todo tenia luces, todo era casi perfecto como un sueño hecho realidad. Camine despacio hacia la entrada y un caballero me abrió mostrándome donde se encontraban todos, continúe mi travesía nerviosa, con las piernas temblando mientras sacaba el celular del bolsillo y llamaba a Kendall. Antes de que pudiera contestarme me topé con un grupo de gente divirtiéndose, en eso me dije en una larga cabellera de color plateado y supe que era ella, pero quede muerta al ver lo que traía puesto –¡Ke…Kendall que crees que te has puesto!- no pude evitar gritar sonrojada cuando la vi con ese traje de señora San Nicolas tan provocativo, ahora me pregunta por qué había aceptado venir.

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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Nate Adams el Mar Feb 17, 2015 1:02 am

Cogí aquella caja roja que me estaba ofreciendo como presente y la miré algo sorprendido. No esperaba que ella me comprase un regalo ni mucho menos que lo trajera con ella. Por cierto… ¿Por qué lo llevaba encima? Iba a preguntárselo, sin embargo ella habló antes, diciéndome que no le preguntara por qué lo traía. No pude evitar esbozar una leve sonrisa, maldita sea esta chica nunca deja de sorprenderme. Guardé su regalo dentro de mi bolsillo y la miré aún sin dejar de sonreír. – Esta bien, volvamos. – desvié mis orbes hacia un lado cuando sentí como me cogía de la muñeca. Diría que un leve sonrojo se asomó en mi rostro, aunque gracias a la iluminación del lugar no se veía. Estaba… ¿Feliz? Joder, sin duda esta chica puso mi vida patas arriba. Llevé una de mis manos hasta mi boca mientras negaba con la cabeza. “Esto es el karma Nate…”
Volvimos hacia donde estaba esta chica, Kai, quien no tardó en fulminarme con la mirada. Me alejé un paso de ellas, dejando que hablaran pero al notar que la anfitriona de la fiesta me miraba con su miradita de perro rabioso no pude evitar rodar los ojos. No estaba ahí para pelearme con aquella tipa, después de lo que había pasado sinceramente no me importaba en lo más mínimo. Yo solamente le respondí con una sonrisa prepotente mientras metía ambas manos en los bolsillos. Mia nos presentó y yo asentí levemente con la cabeza, decir que solo era su compañero de universidad me hizo algo de gracia pues ella misma sabía que ni éramos compañeros ni… Amigos. Esta chica se metió bajo mi piel y ya ni me tomo la molestia en alejarla de mí porque sería algo inútil. Observé como se iba a por algo de beber e ignorando completamente a Kai, metí mi mano en el bolsillo del pantalón sacando el regalo que me había dado Mia. Aún no había tenido la oportunidad de mirar qué había dentro de aquella caja así que aprovecharía ahora. Al ver que se trataba de una pulsera, sonreí de medio lado e inmediatamente me la puse sobre la muñeca izquierda. No sabía si le había costado buscar este regalo como a mí, pero el que me lo diera me pareció un gesto completamente tierno. Además la pulsera pegaba bastante con mi persona, me gustaba.

Cuando Mia volvió con nosotros, levanté la mano en la que llevaba la pulsera delante de ella y le sonreí sinceramente. – Hey. ¿A qué me queda genial? – le guiñé un ojo y guardé la caja de la pulsera dentro del bolsillo del pantalón. Me quedé viendo mí alrededor mientras las dos castañas platicaban entre ellas. Cada  vez venía más gente y yo aún me sorprendía por lo enorme que era la casa. Sin duda el abuelo de la anfitriona había tenido una suerte enorme. Pero entonces, cuando desvié mi mirada hasta un punto de la sala me pareció ver a alguien conocido… Abrí mis ojos con sorpresa. ¿Aquella era Karen? ¿Qué demonios hacía aquí? Inmediatamente miré a Mia, esperaba que estas dos no tuvieran que cruzar palabras. Aunque realmente no importaba. Había conocido a Karen antes que a Nozomi y ni siquiera llegamos a hacer nada aquella noche por culpa de la mismísima morena que ahora andaba en algún lado de la sala. Y casi enseguida una pregunta pasó por mi cabeza. ¿Habrán venido juntas y son novias? – Hmn… – bajé mi mirada hacia Mia y puse mi mano encima de su cabeza. – Ahora vuelvo, voy a saludar a alguien. – y sin más fui hasta la otra punta de la sala, donde se encontraba Karen. Cuando me acerqué a ella, le toqué el hombro para llamar su atención y cuando se giró a verme le sonreí ladino.

– Vaya vaya… Mira a quien tenemos aquí. ¿La psicóloga sexy vino con su novia o algo así? – pregunté bastante relajado mientras ponía mis manos dentro de los bolsillos del pantalón. – Cuanto tiempo. ¿Cómo has estado, Karen? Bonita fiesta, ¿eh? –
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Comienza el juego. ¡Animense!

Mensaje por Valeria Caprice el Miér Feb 18, 2015 6:33 am

Daba la vuelta hacia donde se suponía estarían su par de amigos cuando notó que la morena y el albino no estaban en donde los había dejado. Ladeó un poco el rostro extrañada y miró hacia otros lados comenzando a preocuparse, había dejado a Celestia sola porque se encontraron con Ken pero aun así quizás eso no le había gustado a su amiga pues había dicho que no se separaría de su lado. Frunció un poco los labios mientras comenzaba a caminar buscando al par cuando notó que Celestia estaba sobre una silla manteniendo una extraña e inusual cercanía con el pelirrosa que ella acababa de ver, mientras este sujetaba los abrigos que pertenecían a ambas morenas y Ken intentaba bajar a Celestia de la silla. Bien ¿De qué me perdí? fue su primer pensamiento al ver la peculiar escena, antes de acercarse a ayudar notando la manera en que Ken se tambaleaba levemente, sin embargo cuando llegaba pudo escuchar la manera en que el albino le hablaba a la pelirroja amiga de Jarek, e acuerdo, el alcohol le caía peor de lo que pensaba, no creyó que fuera a terminar medio borracho con tan solo un vaso, pero bueno, no es que le molestara mientras no tomara más, después de todo ella solo quería verlo medio borracho, haciendo una que otra idiotez, no muerto en medio del piso o vomitándole a la gente que era lo que probablemente pasaría si bebía más. Por otro lado, pudo notar que su morena amiga también estaba algo borracha pues también la vio tambalearse, aquí enarcó una ceja, Valeria no era idiota y conocía de tragos, sabía lo que le había dado a Celestia y sabía que con eso no había manera de que se embriagara, por lo tanto o había confundido tragos o quiso beber algo más fuerte por su cuenta cuando ella le quitó la vista de encima y esto sí le preocupaba, después de todo nunca estuvo en sus planes que algo le pasara a su querida esposa de mentiritas. Ni bien llegó junto al formado grupo sonrió un poco hacia Jarek y la pelirroja.

-¿Me lo cuidan un minuto?-dijo apuntando al albino-Me robaré a Aya un minuto-explicó tomando la mano de su morena amiga y sin esperar respuesta la jaló sin hacerle daño hasta el baño desocupado más cercano, pasando a tomar un vaso vacío en el camino. En cuanto encontró un baño disponible entró, encendió la luz y metió a Celestia cerrando para comenzar a lavar el vaso del posible alcohol que contuviera antes-Por dios amor, ¿Qué bebiste mientras no estaba?-preguntó mientras ahora ponía algo de agua limpia en el vaso y se lo entregaba-Toma, bébetela toda, te hará bien y te sentirás mejor-sugirió de manera autoritaria, viendo como la joven obedecía tomándose el vaso de agua por completo-No bebas nada más hasta en un rato más, ¿Me entiendes? O terminarás mal-le advirtió, tomando la nota mental de no perderla de vista otra vez.

Tras esto y que ambas morenas hablaran un poco, salieron del baño y volvieron al salón, mientras Valeria pensaba como mantener a Celestia a la vista entre todo ese tumulto de gente. Pronto la respuesta vino a su cabeza y vaya que sería una buena forma de entretenerse de paso, así que en cuanto llegó con los 3 de cabello extravagante dejó a Celestia con ellos y dijo que volvía en un segundo, tomando de paso los abrigos que seguían yendo de brazo en brazo ¿Es que acaso nadie conocía los colgadores? En el camino dejó el par de abrigos en los percheros cerca de la entrada, revisando que estuvieran vacíos de cualquier objeto de valor pues nunca se sabe quién puede ir de ladrón a esos lugares. Pronto llegó a la habitación contigua, donde estaba el karaoke, y se dirigió al centro del salón, tomando el micrófono de las manos de un chico que cantaba medio borracho y tan solo guiñándole un ojo para sacarse problemas. Tocó con el dedo índice un par de veces el objeto y miró alrededor, notando que un par de personas le observaban y sonriendo ampliamente.

-¡Atención!-dijo fuerte y claro, sonando amplificada con la música de fondo más baja y escuchándose hasta la otra habitación-Para los que quieran divertirse un poco más, en la habitación que tiene ventanal hacia la piscina se hará una divertida y amistosa actividad, para los interesados… ¡RETO O RETO EN 5 MINUTOS!-finalizó cambiando su tono al subir la voz a uno más animado y relajado, produciendo varias reacciones animadas y que unas cuantas personas comenzaran a moverse hacia la otra habitación.

En cuanto esto pasó devolvió el micrófono y se dirigió de vuelta con el grupo, que andaba aun algo cerca de la entrada cuando notó que alguien con un aspecto diferente entraba algo dudoso. Dijo al grupo que fuera hacia la habitación un momento, sin decirles para qué, asumiendo que habían escuchado o que les daría una bonita sorpresa, para dirigirse al joven sonriente y animada, dando su nombre y preguntando si eran lo que había pedido, y sí, eran exactamente eso. Un trío de barman que había pedido solo para su deleite personal pues, para variar, prefería cierto tipo de tragos, aunque ayudarían un poco a que no pasaran tantas cosas como la de Celestia. Además un DJ que usaría para ambientar un poco y este venía con dos ayudantes que se harían cargo también de un par de sorpresas para cuando avanzara otro poco la noche. Todo iba justo como a Valeria le gustaba, a su ritmo, aunque bien sabía que esta no era su casa poco le importaba, la anfitriona le había dado los permisos y los usaría como dios manda para animar a fiesta a su manera. Pronto mandó a todos los recién llegados a sus “lugares” para que pudieran instalarse, avisando que necesitaría cinco micrófonos al DJ en cuanto se hubiera instalado y mirando a la gente que iba entrando y saliendo de la habitación antes mencionada con una amplia sonrisa mientras se dirigía a dicho lugar. Pronto estuvo de vuelta con sus amigos y sonrió complacida para darles las noticias.

-Chicos~ pasará algo divertido aquí en un ratito, quédense a jugar conmigo~-dijo en tono amigable y adorable, aunque cualquiera que le conociera bien sabría que esa sonrisa solo traería algo malo por delante no les permitió negarse ni decir nada antes de tomar las manos de Ken y Celestia mientras empujaba la espalda de Jarek con su cabeza-Por allá hay comida, vamos~-decía animada hasta que volteó a la pelirroja-Hey, vamos, ¿Eres amiga del conejo, no? ¡Pues ven, que lo secuestro!-le dijo animada, más que nada porque no le quedaban manos para jalarla a ella también más adentro.

No pasó mucho tiempo cuando llegó uno de los ayudantes del DJ a entregarle los micrófonos y señalarle que habían instalado uno de los parlantes ahí, avisándole que mientras instalaban uno secundario que comenzara, a lo que Valeria sonrió y asintió antes de mirar al grupo y sonreír animada, entregó uno de los micrófonos a Jarek sabiendo que haría buen uso de éste mientras prendía el suyo y retrocedía un par de pasos para subirse a una silla del lugar, tocando nuevamente el objeto con su dedo índice para llamar la atención de la gente y ante las miradas de una que otra persona comenzó a hablar nuevamente.

-¡Ya está! Es hora de comenzar el divertido juego de esta noche-anunció animada-Reto o reto, consiste en hacer un reto de diversos tipos a alguien al azar, puede ser conocido o extraño, si alguien no quiere cumplir un reto entonces como penitencia debe beberse un vaso de trago puro hasta vaciar su vaso o ser arrojado a la piscina, recuerden que hace frío~ y todos los demás están dispuestos a ayudar ¿no?-acotó con una tierna sonrisa escuchando uno que otro comentario animado por la propuesta, y como no, la gente es mala, le gusta hacer esas cosas y más teniendo el permiso-Todos los que están aquí participan asique los que no quieran tener problemillas retractándose cuando le toque su reto pueden salir cuando quieran~-y tras esto vio que unas cuantas personas salían, pero que otras entraban llamadas por el micrófono, en la otra habitación ya se escuchaba más música puesta por el DJ y un cambio en las luces-Vale, como somos muchas personas iremos de 5 en 5, es decir, 5 personas dirán un reto al azar a alguien que elijan y cuando esas personas cumplan pueden retar a otra, se vale repetir una vez pero no jodan, somos muchos y todos quieren jugar~-comentó animada para mirar a un par de personas bajando de la silla-Vale, tú, tú y tú-decía mientras entregaba micrófonos al azar a una chica rubia de cabello bastante largo y agraciado, a una chica pelirrosa que parecía algo dudosa a la que le sonrió agradablemente y a un chico rubio con aspecto prepotente que también andaba por ahí, el cual le parecía ligeramente familiar, a saber por qué-¡Listo! Partiré el juego retando a…-dijo apuntando lento de izquierda a derecha hasta que vio a un alto joven de cabello también rubio, era el que había visto antes cerca de Kai y de la castaña a la que le había entregado lentes, la cual por cierto también andaba por ahí aunque con cara de pocos amigos una vez más. Sonrió ampliamente y señaló a la castaña-¡a ti! Te reto a lamerle el cuello y morderle la oreja al chico a tu lado, ya sabes, es eso o las penitencias-comentó animada y miró a los otros que tenían micrófono-Vamos~ ahora hagan sus retos ustedes, no se corten, veo en sus miradas lo que quieren hacer~-agregó viendo al resto, de por sí se imaginaba que Jarek haría algo malvado, solo esperaba por el bien del pelirrosa que no la retara a ella a hacer algo muy pasado pues le haría arrepentirse con creces si volvía a tocarle el turno y sino, buscaría el mejor método posible en un futuro cercano.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Moka Akayisha el Miér Feb 25, 2015 8:18 pm

Buscando a la dueña de esta mansión llegué a lo que parecía ser la zona de karaoke, miré el lugar curiosa viendo cómo los presentes se divertían. Antes de que pudiese caminar o algo escuché desde el centro de lo que parecía ser el salón a una muchacha llamando la atención para anunciar que se realizaría el juego “Reto o reto” en una habitación con ventanal hacia… ¿Una piscina? Bueno, no me extrañaba que hubiese una ya que la zona y la mansión…En fin, me acerqué a algunas personas y consulté dónde se suponía que estaba esa habitación y para mi suerte no estaba lejos, tenía ganas de unirme para ver si podía charlar con alguien y sentirme más cómoda ya que por el momento seguía estando en un sitio que era nuevo para mí junto con las personas.

Apenas llegué a la habitación eché un vistazo al ventanal para comprobar que no me hubiese equivocado de cuarto y pude ver a una muchacha morocha que parecía bastante agradable indicarnos -o más bien orientarnos- para que nos ubicásemos para luego irse con quienes parecían ser sus amistades. Aguardé paciente a que comenzara el juego hasta ver la figura nuevamente de la morocha sobre una silla llamando la atención otra vez y me centré en escuchar. Los castigos para quienes no cumpliesen con su reto no eran nada buenos, no había forma de que yo acabase en la piscina y lo de beber también lo dudaba ya que yo no era de esas personas, con este pequeño detalle se fueron varios y otros entraron, como éramos demasiado la idea de ir de cinco en cinco me pareció buena y por el momento rezaba que si alguien me elegía no fuese un reto demasiado fuerte o extraño, eso pensaba hasta que la morocha se acercó y me dio en mano con una sonrisa simpática un micrófono para poder retar a alguien. La miré extrañada y me sentí nerviosa nuevamente ya que tenía la mente sin ideas por lo inesperado de la acción, sin hacer nada escuché  cómo ella era la primera en realizar un reto atrevido hacia una castaña allí presente sin poder evitar el preguntarme: ¿La chica realmente lo haría?

Como era una de las cinco personas que debían retar eché un vistazo a los presentes, no iba adarme media vuelta y perderme esta diversión pero ni siquiera sabía qué decir, ¡No quería quedar como una aburrida ante tanta gente! Mientras buscaba a quien sería mi víctima divisé a un albino que estaba junto a un grupo, seguramente como amigo de los que lo rodeaban y lo señalé acercando mi micrófono a mi boca para que lo que iba a decir se oyese bien –Tú, el albino. –Aclaré para que supiese que le estaba hablando a él –Te reto a…–Antes de decirle lo que debía hacer abrí mi bolso pequeño y luego saqué apenas lo encontré un labial de un tono coral que traía conmigo –…pintarte con esto los labios y dejártelo hasta los próximos dos retos sin ocultar tu rostro. ¿Aceptas? –Pregunté con una sonrisa divertida extendiendo la mano con el labial en la palma para que si iba a aceptar el desafío se acercase y lo tomase por su cuenta comenzando a entrar en la onda del juego.

Personalmente ahora que había podido participar de una forma estaba disfrutándolo más, dirigí mi mirada a la morocha que había organizado el juego esperando que con alguna sonrisa o expresión seria me diese una señal de si el reto había sido bueno o malo esperando de momento por la respuesta del joven al que había desafiado para luego ceder el micrófono a alguien más.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Kendall Köstem el Jue Feb 26, 2015 5:33 am

Sabía que lo que estaba pidiendo a su príncipe transformado en hermano mayor era una completa locura que jamás realizaría, pero le bastaba que aunque el gesto fuera en otro lado, lo hiciera, quería sentir su cariño una vez más. ¡Lo quería! ¡Lo quería! ¡Lo quería! Que ni siquiera le respondió a su pregunta si estaba sola en esa fiesta, obviamente no lo estaba, su amigo Tobio andaba también y el único gesto que se reflejó en su suave rostro fue una sonrisa traviesa, pero limpia de malicia. Estaba tan cerca, sentía su cercanía justo en su rostro cuando un grito inhumano despertó sus sentidos adormecidos por la situación y la apartó de ahí. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué la alejaban? ¡No! Casi estiró ambos brazos dramáticamente hacia el peliblanco cuando era llevada hacia una mesa cercana.  La noche comenzaba desastrosamente y todo por la dueña del evento.

Ni siquiera pudo defender al mayor antes las palabras de Kai, que le daba vergüenza que lo hubieran llamado pedófilo tan a la ligera. ¿Cuántos años se llevaban? ¿Unos tres tal vez? Eso no es ser pedófilo. Infló las mejillas y cruzó los brazos molesta escuchando la indicación nuevamente de no equivocarse con los vasos o terminaría como su hermano mayor. No quería verlo borracho, sería lamentable, así que solo suspiró desganada antes el insistente “espérame” de la contraría mirando como todos se divertían, quizás debía ir en busca de su guardaespaldas y que le prestara esa enorme espalda que tiene para dormir un rato, era cómoda y en estos momentos la extrañaba para acurrucarse.  

Sacó su celular que mantenía enrollado en su muñeca con un delgado listón rosado y mandó un mensaje a su amiga Flandre, la necesitaba ahí con ella, no podía decirles estas cosas a Tobio, era hombre, no iba a entender. ¡Los hombres no entienden los problemas del corazón de una mujer y menos cuando éste hombre estaba ya rodeado de chicas! Vaya, no sabía que tuviera tanta popularidad, pero a la distancia veía que estaba en buena compañía. Finalmente la espera se hizo corta y su amiga la encontró, lo primero que hizo fue abrazarla con mucha efusividad desde el cuello, ignorando por completo su comentario ante su vestido. Era lindo, nada atrevido ¿Mostraba mucha pierna acaso? En fin, amaba a su amiga por estar en ese momento. – Mi príncipe fue llamado pedófilo por mi culpa… quizás no me quiera ver nunca más – Musitó entristecida, pero no derramó ni una sola lagrima cuando lo dijo, solo las dejó caer por las mejillas cuando afianzó el abrazo. Abrazar, era su mejor consuelo.

– Va-vamos a otro lado Flandre, no q-quiero que me vea así y menos Tobio – Dijo con voz quebradiza al tomar distancia y secándose la humedad del rostro con el dorso de los dedos. Tenía las mejillas muy rojas y se notaba que lloró por lo rojizo que estaban sus ojos. Se le había salido el nombre de su guardaespaldas, pero era mejor, así su amiga tenía conocimiento que no estaban tan solas y tenían a un hombre que las defendiera ante cualquier cosa o eso quería pensar.  

Sin esperar respuesta la tomó de la mano y la jaló por medio de algunas personas sin soltarla hasta llegar al patio donde estaba la piscina. Un poco de aire. – Lo siento… necesitaba respirar –  Confesó soltando la mano de la contraría y acomodando alguna de las hebras platinadas detrás de las orejas. Le daba rabia, como pudo Kai decir una mentira como esa y más encima no dejarla hablar para explicar. ¡¡Hubiera sido mejor no venir!! Ver ahora a su hermano de palabra emborrachado, le quitaría lo hermoso que tiene a primera vista. ¿Y qué estaba pasando ahora? Había mucho ruido en el interior por culpa de una mujer que iniciaba un juego de reto o reto.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Valeria Caprice el Sáb Feb 28, 2015 10:26 pm

El juego comenzaba a tomar forma, los chicos comenzaban a dar sus retos a quien se les diera la gana, algunos más fuertes que otros. Miraba hacia otro lado cuando escuchó una voz que llamaba a un tal albino y le retaba a pintarse los labios, enarcó un poco una ceja cuando escuchó esto y no pudo evitar voltear hacia donde se encontraban sus amigos, después de todo ¿Cuántos albinos podía haber en esa mansión? Y no estaba para nada errada pues una joven pelirrosa estaba apuntando a Ken, por un segundo el reto le pareció medianamente bueno pues por donde lo viera terminaría muerta de risa, ya fuera por el albino con labial o por el mismo pero aún más ebrio por el vaso de alcohol que tendría que beber, sumado a sus anteriores tragos, Valeria podía asegurarse una buena noche de entretención. Grabaría definitiva y totalmente cualquier cosa que ocurriese respecto a él y tendría, de paso, material para negociar más adelante con el joven.
 
Pronto pudo ver a la misma joven que había hecho el reto girando el rostro hacia ella, de modo que era obvio que buscaba la aprobación de la morena sobre lo hecho; Valeria sabía que era un reto suave y probablemente pudo haber hecho algo mucho mejor sin descartar el labial en sí, pero se notaba que era una joven buena, por lo que supuso que no estaba tan mal y sencillamente le guiñó un ojo en señal de aprobación discreta. Tras esto siguió a lo suyo, viendo los retos que comenzaban a prepararse, entre los cuales se podían ver cosas bastante variadas como hacer que alguien se parara de cabeza y bebiera directo de alguna botella; besos entre personas del mismo sexo; quitarse alguna prenda y presentar algún baile o demostración agradable; colocarse alguna prenda del sexo opuesto, pero sólo esa prenda; beber un vaso completo por negarse a cumplir un reto y hasta personas que abrían la puerta hacia afuera de la mansión, saltando en la piscina sin mayores miramientos. También había más personas en la piscina por simple gusto a la hipotermia pues a pesar de la efectividad del alcohol para entrar en calor, el clima de la noche en pleno invierno no tenía piedad.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Karen Ellaway el Dom Mar 01, 2015 2:13 am

Seguí un rato más con el vaso de la mano, distraida en mis pensamientos mientras miraba la gente que se divertía en la fiesta. Intentaba evitar el buscar con la mirada a Valeria, pero era más complicado de lo que parecía. "Qué cojones te está pasando Karen" Me regañé a mí misma por enésima vez. Normalmente seguiría tras la chica hasta lograrla, pero eso solopor una noche, porque normalmente yo solo quería pasar una noche con las personas, no necesitaba más.¿A cuantas mujeres había llevado a la "otra acera"? Sin embargo esta vez no era tan sencillo. Valeria no era cualquier otra chica, y todos los sentimientos que me golpeaban me hacían replantearme varias cosas. "Necesito unaa vacaciones" Me dije a mí misma.

En ese momento noté que Valeria se acercaba y cada músculo de mi cuerpo se tensó, mi corazón comenzó a latir más fuerte y rápido... Me estaba poniendo terriblemente nerviosa. ¡Yo! ¡Nerviosa por una chica! Esto era algo que no me pasaba desde qie estaba en la carrera.
"¡Contrólate Karen!"
Saludé a la morena como si tal cosa, a pesar de que creía que el corazón iba a salirae de mi pecho. Ella me colocó unas orejas y unos guantes sin yo poner oposición alguna, pero apenas un momento después ella se había marchado tan rápido como había llegado. Pero mi corazón seguía latiendo rápidamente.
-Diablos...- Susurré entre molesta y... ¿Feliz? No, esa no era la palabra. Quizás ilusionada por el hecho de que al menos hubiera venido a saludarme. Podría haber pasado de mí y ya ¿No?
Cogí otra copa, no sabía muy bien cómo o cuándo me había acabado la anterior. De nuevo me quedé ensimismada, dando vueltas a las cosas; y de nuevo alguien vino a sacarme de mis pensamientos, pero esta vez era el chico que se llamaba como mi gato: Nate.
¿De verdad tuvo que saludarme con esas palabras?

-Perdona... ¿Quién eres? Miré a Nate inclinando levemente la cabeza, sin embargo una suave sonrisa no tardó en formarse en mis labios. -Es broma, no podría olvidarme de alguien que se llama como mi gato- Le respondí bromeando. Más que por eso... Me acordaba de él porque creo que nunca había dado un plantón a alguien de ese modo, y mucho menos por esos motivos.
-Para mi desgracia estás equivocado. Vine sola- Oh... Qué triste sonaba eso ¿No? Aunque a mí me daba igual venir sola. En otras circunstancias estaría en mi salsa, tan feliz. Mi problema no era estar sola... Era no estar con Valeria. -Aunque veo que tú tuviste algo más de suerte que yo- Señalé con la barbilla la dirección donde se encontraba la chica con la que le había visto hablar minutos antes. -No es la pelirroja que te pasé... Que por cierto, días después me llamó- Guiñé un ojo traviesa, sin mencionar que, efectivamente lo hizo, pero la rechacé. Luego del día de la discoteca... En fin, básicamente había estado un poco fuera de mí. -Dime ¿Qué es? ¿Rollo de una noche? ¿Pareja? ¿"Amiga"?- Algo me decía que este chico no era precisamente de los que tienen amigas y nada más... Tras su respuesta y una pequeña charla se escuchó la voz de Valeria anunciando un juego... Que no sonaba nada mal. Apenas la morena terminó de hablar yo miré a Nate con un brillo juguetón en los ojos.
-Creo que tengo una idea que te va a gustar...- Comencé a hablar. -¿Qué te parece jugar a ese juego? Podemos apañarnoslas para que cada uno consiga lo que quiera...- Ordené la idea en mi cabeza, pensando si no sería un tanto evidente que nos habíamos compinchado... Pero que le zurzan a la evidecia, yo no pensaba dejar pasar la oportunidad.
-Podemos pactar lo que va a retar cada uno... O por lo menos quedar en retar cosas que nos beneficien- Expliqué llevándome el dedo indice a mi labio inferior. Aquello se podría poner muy interesante. -Tú me acercas con Valeria... Y yo te hago el mismo favor con Nozomi ¿De acuerdo? Guiñé un ojo en señal de complicidad, y tras llegar a un acuerdo nos alejamos. Aquello podría ser decisivo o quedarse solo en un juego, y no tenía demasiado claro qué prefería.
Momentos después me encontraba en la sala donde empezaría el juego, ya había bastante gente y no tardamos en empezar. No temía que me retaran a algo, nunca he sido una mujer vergonzosa o con sentido del ridículo, por lo que este tipo de juegos nunca se me habían presentado demasiado complicado. Lancé una rápida mirada de complicidad a Nate, quien tenía uno de los micrófonos, como si le recordara lo que quería que hiciera. Aunque, a ser sinceros, no contaba con que Valeria pidiera ese reto a Nozomi. Quizás eso tirara mi plan por la borda...
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Tobio Kageyama el Dom Mar 08, 2015 8:50 pm

No había pasado mucho tiempo, y el celular rápidamente se le había sido arrebatado cruelmente de las manos por la chica de cabellos platinados. Su reacción netamente instintiva fue intentar recuperar su objeto, pero dado que había sido arrastrado hacia la sección de los aperitivos, Tobio había estado más pendiente de seguir el paso mientras esquivaba a gente que ya estaba borracha, y cuando estaba por replicar para tener su pertenencia de nuevo, escucha que Kendall ya está hablando. Kendall hablando con su madre. Demonios.

Los segundos pasan, el chico se queda quieto esperando un avance de la situación, escuchando con atención a la vez que abre por completo el cierre de su abrigo, el lugar estaba demasiado abarrotado de gente por lo que le había dado un poco de calor. Debía admitir que la chica tenía bastante imaginación a la hora de crear excusas, pero su madre lo conocía y dudaría de…Espera, ¿Le creyó? Su mirada de estupefacción era totalmente visible, hasta decir verdad, exagerada. Pero era sincera. Todo fue muy raro pero lo único que sabía es que no sería castigado o regañado por un momento, lo cual pasajeramente era bueno, hasta que saliera de ahí. Desvió la mirada hacia otro lado después de recibir el celular de nuevo después de ver cómo le sacaban la lengua en señal de diversión. Debía haber previsto que invitarían a Kendall a su casa un día de estos, pero no que fuera su propia madre la que sugiriera aquello. Guardó su celular en el bolsillo delantero de su pantalón.

En fin, no sabía por qué lo pensaba tanto, lo que pase, tendrá que pasar. Había dado una rápida mirada para ver si encontraba algún rostro conocido aparte de Kendall cuando de repente le tiran un abrigo y un bolso pertenecientes de su acompañante, que no duda en atajar por mero reflejo, frunce ligeramente el ceño sin entender qué demonios había pasado, mirando las prendas como si tuvieran la respuesta a su pregunta. La replica estaba por ser hecha pero cuando levanta la vista, ya no la ve. Se le había perdido. Pero no tiene mucho tiempo para preocuparse por ello, debido a que cuando apenas da un paso para poder caminar y tomar un aperitivo que estaba dispuesto en la mesa, es que de nuevo chocan con él. Y esta vez el resultado no es una caída al suelo, sino que esta vez su abrigo queda mojado y parte de su camiseta igual.

Esta vez bufa notoriamente dándose cuenta de la situación, escuchando las disculpas y las excusas de la chica que había sido la culpable de mojarlo. Le dio una mirada a las prendas de Kendall, las cuales no estaban mojadas cuando las toco, dándose cuenta que el único afectado había sido él—. Es la segunda vez que me pasa, y eso que no he llegado hace mucho. —Menciona un poco exasperado a la vez que se pasa la mano por el rostro, como si así quitara todo lo que lo estaba desesperando. Se da cuenta del pañuelo, e intenta recomponer un poco su expresión. Escucha a continuación pero no entiende primero, ¿Tener qué? Y a la única conclusión que lleva es de las prendas de Kendall—. Ah. —Dice, entendiendo—. Espero que no sea una molestia sostenerlas por un minuto, son de una amiga. —Aclaró, esperaba que la mencionada no se enterara del apelativo. Era algo así como una amiga, pero no lo iba admitir. Toma con cuidado el pañuelo, cambiándolo por el abrigo femenino y la cartera. Le cuesta un poco pronunciar lo de a continuación—: G...G...Gracias. —Musita pasándose con prisa la tela por su abrigo, pero más en su camiseta para secar lo mejor que pueda, era más de lo que pensó, incluso la mancha en su camiseta se hacía visible, vaya día para escoger una de tonos claros.

Estaba por entregar el pañuelo a su dueña de algo había ayudado pero no mucho, da sólo un respingo cuando escucha su nombre y que lo saluden por detrás, lo que significa que de alguna manera ya se había acostumbrado a los saludos de Valeria, tan efusivos, tan de ella, por qué sino, ya se hubiera quejado. Después del beso en la mejilla que le dan, responde—. Me trajeron Valeria~ casi podría decir que con un poco de chantaje emocional. Ey,  no muerdo, no soy un perro. —Dice auto defendiéndose, sabía que la primera impresión que él daba no era del todo buena, por lo menos ahora podía hablar más con otro, pero no demasiado. La chica de cabellos castaños oscuros no tarda en darse cuenta tampoco de su situación—. No impor…Demonios, ¡¿Nadie escucha aquí acaso?! —Y así es como se había vuelto a enojar y a desesperar.

Desvía la mirada hacía la otra chica, se seca un poco más la camiseta y extiende su mano para devolverle el pañuelo, pero no está seguro de si hacerlo o no, estaba húmedo también—. Lo siento por tu pañuelo. —Dice como si fuera una terrible desgracia. La falta de comida se hace presente, era obvio que vendría, su estómago ya le está empezando a reclamar para que ingiera algo, lo que sea, con tal de que fuera comestible, sin lugar a dudas—. Voy a ir por algo de comer. —Señala, y no tarda en agregar otra cosa importante también—. Y a buscar a la persona con la que vine, ¿Quieres v…?  —Estaba por ofrecer compañía, la chica le parecía casi como un animal indefenso en busca de ayuda dentro de un lugar aterrador, debilidad. Pero de repente llega de nuevo Valeria, y de nuevo es interrumpido. ¿Era una manía en general, o qué?  Le entrega una camisa—. De verdad que te pareces a mi madre… —Señala mirando lo que tiene entre manos, pero no sabe si lo había escuchado, porque la vio irse, se pasó una mano por el cabello cuando se dio cuenta que todavía tenía el gorro que no era suyo, se lo quitó y lo puso en  uno de los bolsillos de su abrigo, aquel que no sufrió el infortunio de ser empapado—. Tienes algo…curioso en la cabeza. —Dice, señalando la propia para hacer mención del adorno que Valeria le había puesto a la desconocida—. Voy a cambiarme, ¿puedes cuidarme el abrigo por dos minutos?  —Pregunta, sacándoselo, entregándoselo después, y sin darle mucho tiempo de replicar es que él se va al baño.

Cuando vuelve, regresa con una camisa puesta, y con su camiseta húmeda en una de sus manos, retrae los hombros un poco incómodo por la prenda, no estaba muy acostumbrado a lo que llevaba puesto, muy formal, aunque lo que tenía puesta era un color gris, nada llamativo, aunque le quedaba un poco larga de los puños, se la tuvo que arremangar un poco. Nada del otro mundo. Busca con la mirada a la castaña y jura que no la encuentra. Mucho tumulto de gente, demasiada, que sobrepasa su límite. Y por cuenta propia, al ver una puerta que da hacía el patio, sale.

Y tampoco ahí le esperaba nada bueno. Al demo…espera, ¿Esa de allí era Kendall? Se acerca, con rápidez y también se da cuenta que hay otra chica, que si no está mal, es una compañera de clase—. Te encontré por fin. —Dice cuando la ve, y tardíamente se da cuenta...No sirve para cuidar cosas, claro que no.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Flandre A. Renou el Miér Mar 11, 2015 2:56 am

Aún seguía anonadada por la vestimenta de la chica de cabello plateado, tanto por lo llamativa que era y también porque en mi mente nunca me la hubiera imaginado vistiendo algo así. Pero todos esos pensamientos se fueron cuando sentí su cálido cuerpo abrazando el mío, un sentimiento de preocupación me inundo y tenía razón para sentirme así. Kendall, mi única amiga, sollozaba en mis brazos y poco le entendía ya que había mucho ruido de ambiente en la casa. Me dedique simplemente a estrecharla contra mí y acariciar su cabeza como si de una niña pequeña se tratara, era lo mejor que podía hacer hasta ordenar en mi mente sus palabras.

Cuando al fin nos separamos sentí que el corazón se me rompía un poco, verla así tan triste y con sus mejillas tan rojas me hacía doler la garganta. Al final nos deslizamos entre la gran multitud de gente que se encontraba en el lugar para poder llegar al patio cerca de la piscina. Finalmente Kendall me soltó, aún seguía algo nerviosa y en mi mente me costaba ajustar todas las cosas que me había dicho. Primero que todo su príncipe, el que suponía era el chico que le gustaba, había sido llamado pedófilo, no entendía bien eso pero de seguro había pasado algo o era por alguna diferencia de edad. Y pues después de eso no había mucho que decir, era la razón para verla así, tan deprimida y rabiosa a la vez.

Suspire aun nerviosa y sin saber bien que decir, la tome del brazo para que así nos acercáramos a una banca que estaba no muy lejos, sentadas podríamos hablar mejor. Le dedique una sonrisa delicada y me saque el chaleco que tenía puesto para ponérselo en los hombros, yo estaba bien abrigada por otro lado la chica de hebras plateadas no. Luego busque en mi bolso unos pañuelos desechables y saque uno para limpiar de su rostro las últimas lagrimas que aun corrían por sus mejillas sonrojadas además de limpiar su rostro. Finalmente la abrace por el cuello acercando su rostro a mi hombro –Tranquila, ya todo estará bien– dije finalmente después de haber mantenido el silencio por un buen rato. Tome una bocanada de aire para poder continuar –Seguramente eso lo dijeron de celosos o porque la gente es tonta y más a nuestra edad no saben que dicen– le susurre dulcemente al tiempo que la alejaba delicadamente de mí.

Tome su mentón con mi mano  y lo levantaba –Además no querrás que los demás te vean así, eres demasiado linda para tener esos caminos de lágrimas en tu rostro y una princesa no se ve de esa manera para su príncipe–  le volví a sonreír mientras que en un acto el cual no pensé me acerque y bese su frente imitando a mi hermano mayor el cual hacia lo mismo conmigo. En aquel preciso instante un joven de cabello oscuro se acercaba a nosotras, le dirigió unas palabras a Kendall y nada más, en algo se me hacía conocido pero no sabía de donde aunque por dentro suponía que él era Tobio, el joven el cual mi amiga había mencionado con anterioridad.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Kendall Köstem el Miér Mar 11, 2015 5:07 pm

Estaba triste, pero quería sonreír mucho para su amiga que estaba a su lado acompañándola, quería pasarla bien en esa fiesta a pesar de todo, lloraba por una tontería y sabía que lo era porque sacó conclusiones apresuradas, pero las ganas afloraron y no pudo detenerse cuando quiso. ¡Malditos sentimientos que explotan solos! Apretar los puños fuertemente no era suficiente, que se dejó llevar por Flandre hasta una de las bancas cercanas de la decoración de la casa y se sentó, casi hizo un puchero inconsciente al sentirte más pequeña de lo que era. Sin embargo sus mejillas se tintaron levemente de color rojo cuando sus hombros sintieron el agradable peso de la prenda ajena, aún caliente por su dueña y aquel limpiar de pequeñas gotas saladas esparcidas por el rostro con el pañuelo. Nuevamente, decir que amaba a su amiga era poco.

Aceptó ser abrazada y tuvo la intención de apretujarla fuertemente entre sus brazos, pero no era la idea provocar daño innecesario. La rodeó con los brazos por el torso e inhaló el agradable aroma de su perfume, asintiendo levemente ante las palabras que le eran anunciadas al oído. No quería hablar, no quería llorar más tampoco, pero ese levantar de mentón hacia el rostro contrario remeció sus ojos en una profunda humedad. Era cierto, debía verse hermosa para su príncipe a pesar de que éste este rodeado de mujeres. ¿Habría aceptado un hermano mujeriego? Bueno, igualmente entendía su fama por lo hermoso que era. Sin embargo, las palabras la animaron y brindó una sonrisa luego del beso en la frente. – Gracias amiga… eres la mejor sabías – Mencionó tomándola de las manos y besándole una de las mejillas. – ¡Ya no me pondré mal! Las princesas siempre deben estar perfectas y nosotras somos las princesas más lindas de la fiesta – Rió divertida sin soltar las manos contrarias.

En ese momento apareció Tobio, milagrosamente y al parecer las chicas lo habían soltado. – ¡Guardaespaldas! – Levantó uno de los brazos para llamar su atención, aunque ya las había divisado. El estado de ánimo poco a poco volvía a la normalidad, ocuparse de otra cosa serviría bastante y más que nada que no quería verse triste enfrente del. – Es Tobio, el chico obsesionado por el vóleibol… su rostro no da tanto miedo cuando le conoces bien – Le susurró a su amiga con una mano cerca de los labios para no ser escuchada por el susodicho. Con total confianza se levantó de la banca y fue hacia él, quería sus cosas de vuelta y no molestar a Flandre con el chaleco, el mismo que mantenía aún en la espalda. – Mira, te presentó a mi amiga Flandre, está en la misma clase que nosotros – Sonrió como si nada pasara. ¿Uhm? Era extraño, ¡¿Donde estaban las cosas que había pasado a cuidar?! ¡Su abrigo y bolso! Mataría al moreno si las perdió. – ¿Dónde están mis cosas? – Preguntó mirándolo de pie a cabeza, estaba cambiado, incluso pondría las manos al fuego al jurar que se cambió de ropa, pero ahora lo importante eran sus pertenencias. Miró a la izquierda y derecha del cuerpo ajeno y nada. – ¡Tobio no me digas que los perdiste! ¡Eres un pésimo guardaespaldas! – Le regañó con los labios fruncidos punzándole el pecho con el dedo índice.

Y simplemente para divertirse y sacar el mal sabor de boca sobre la depresión de unos segundos se lanzó a la espalda del chico, abrazándolo del cuello como podía y pataleando peor que niña de cinco años. Lo bueno, es que sus movimientos de piernas no lastimaban a nadie más que el mismo aire que pasaba entre ellos. – ¡Busca mis cosas! ¡Busca mis cosas! ¡Busca mis cosas! – Repetía incesantemente, hasta que la inmensidad de la espalda masculina la calló, calmándola y haciéndola recordar que hace rato deseaba estar ahí de nuevo para dormir.  – ¿Por qué tienes una espalda tan cómoda? ¿Todos los hombres tienen una espalda igual? – Susurró con voz suave y casi melancólica, solo para que la escuchara él y pensando si alguna vez estaría en la misma situación con otra persona. Pensamiento que la obligó a deshacer el agarre del cuello ajeno y caer en sus dos pies.  Curvó los labios solo por disimular, dando un pequeño golpecito a la espalda baja del afectado. – Bien, mucho show… vamos a buscar mis cosas. ¡Flandre acompáñanos! – Gritó hacia su amiga.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Kai Aileen el Dom Mar 15, 2015 11:20 pm

Comenzaba a preocuparme grandemente, rogaba para que no le pasara nada además de todo eso el estar rodeada de muchas personas me estaba empezando a recordar ese maldito momento el cual no quiero ver en estos momentos, se supone que es una fiesta ¿no? debería divertirme viendo quienes hacen el ridículo unos cantando otros bebiendo pero no estaba sucediendo como es lo esperado me valía un comino si empujaba a las personas ¿y si le botaba la cerveza? ¡¡Pues me vale!! Hay de eso en toda la puta casa

-¡¡Mia!! ¡¡Zomi!! - Tenía ganas de golpear a alguien ¿Acaso tengo que golpear a alguien para que me diga a donde se fue ella? Constantemente me tronaba los dedos estaba nerviosa, si lo estaba quien no me conociera lo suficientemente bien no notaria nada extraño ya que siempre suelo hacer eso, Miraba para todos lados hasta que al fin pude verla y esta a mí, no perdí el tiempo y corrí hacia donde ella abrazándola fuertemente -¡Perdón, perdón, perdón! ¡Mil perdones! ¡Ya no te volveré a llevar a otro lado si no quieres y sin preguntarte primero! ¡Lo siento, lo siento! - decía mientras trataba de no pasarme con la fuerza en el abrazo no quería asfixiarla quería disculparme, esta me acaricio la cabeza diciendo que no había ningún problema, Zomi era demasiado buena hasta incluso pensaba que no debería causarle tantos problemas, mire a un costado de ella y ahí estaba el un poco más atrás ¿acaso el tenia la culpa de todo esto? ¡¿Le ha amenazado o algo?! Esta vez no era “miraditas asesinas” esta vez era de verdad, no toleraría que viniera de galán aquí solo a molestar a Mia, iba ir a su lugar y ponerle las cosas en claro si de algo me habían enseñado bien era que si no entendías a palabras seria a golpes entonces, me valía un bledo si iba a comenzar una pelea este día como dije anteriormente hoy podían ocurrir muchas cosas, deje de ver al tipo ese ya que Zomi llamo mi atención con una sonrisa diciéndome que no fuera infantil ¡No estoy siendo infantil! Solo no quiero que este tipo se propase con ella, al final y al cabo dijo que era un compañero de universidad llamado Nate… ¿con que así se llamaba eh? Además de eso que no era peligroso pues que buena forma de demostrarlo tiene aun así no me fiaba mucho, este tipo solo sonreía con arrogancia caerme más mal no podía de verdad, La castaña se dirigió unos momentos a traer una bebida, esta vez le mire seriamente por unos pocos segundos pero este solo desviaba la mirada

 - Опасные или нет... Меня не волнует - Si, estaba hablando en ruso algo extraño ya que comúnmente solo lo hacía cuando estaba enojada pero ese caso era diferente lo había dicho un poco bajo casi un susurro, no es que no confiara en lo que me decía Zomi ¡confiaba en ella! Pero no quería que otro tonto le hiciera daño ese era uno de mis temores, volví a verlo de reojo y me sorprendí bastante al ver lo que este sonreía embobado en una pequeña pulsera, no era la sonrisa Hipócrita con que había entrado antes no todo lo contrario era sincera y aunque no era tan grande no era con ninguna mala intención ¿se la habrá regalado ella? Por unos momentos me sentí culpable tal vez… solo tal vez no era lo que tanto pensaba -Tsk tonterías, tonterías igual siempre lo estaré vigilando pero… supongo que ellos…- sacudí mi cabeza con fuerza para quitarme el pensamiento que se me había formado por unos momentos, suspire de verdad que esto era agotador una vez que Mia volvió el chico presumió el objeto de su muñeca dándole un pequeño giño a esta quien se le podía ver un pequeño… ¡¡¿Un sonrojo?!!  Palidecí por unos momentos… necesito una cerveza ¡no! mejor aún un poco de Barcardí toda la botella si es posible, mire mi mano y recordé que tenia la videograbadora se me había olvidado por completo con todo este asunto la dirigí en dirección a la castaña quien saludo amenamente esa chica era una ternura de verdad.  Al poco tiempo Nate se separo de nosotras ¿Por qué diablos me sentía culpable? ¡¡A la puta todo de una vez!!

-Zomi... cuando tengas hijos ellos, bueno tu… ¿D-Dejarías que me llamaran tía? Es verdad que no me gustan muchos los mocosos pero tus hijos serán mis favoritos- Me sentí completamente estúpida preguntado eso, y creo que se notaba por el pequeño tic en el ojo izquierdo pero comenzaba a mirar que jamás tendría sobrinos, Nikolay quizás, Kaneki… pues… esperemos que si y Emmett… bueno, pues… ¿Dónde se abra metido? Ya ratos no lo miro ¡Nah!  Debe estar por ahí, Zomi solo sonrió dulcemente casi como si de una madre se tratase sea quien fuere su esposo tendría suerte sin querer la imagen del rubio vino a mi mente -  ¡¡¡no, no, no!!! ¡¡No lo acepto aún!!! ¡Tiene que pasar mi preguntas, mi escopeta recortada y mi cadáver para que después yo pensarlo durante un muy, muy largo tiempo y darle a Nozomi, no se la daré así como así!  Es verdad puede que parezca muy egoísta pero ¡no! aunque, si ella de verdad lo quería no le diría nada ¡Y si la lastima le meteré un tubo de hierro caliente por el culo! ¡¡Como que me llamo Kai Aileen lo hare!! -

-¡¡Y así lo eh dicho!!- dije levantando mi puño hacia arriba como si hubiera ganado algo, volví a la realidad cuando me di cuenta que Mia me miraba entre asustada y preocupada, ay no, no me digan que mientras pensaba todo eso mi rostro hacia caras extrañas, esta rápidamente pregunto si me pasaba algo baje el puño y negué rápidamente con una sonrisa nerviosa, no muy convencida ya venía la otra preguntar venir ¡¡tengo que esquivarla!! ¡¡Di algo idiota!!  -¿Va que a ti te gusta Nate?- le dije con un tono de voz de “Hoy la hierba estaba buena”  esta solo abrió en grande los ojos era como si le hubieran dado un golpe en el estomago de improvisto

 ¡Wooh! Kai eres la persona más gentil para decir las cosas, definitivamente te cagaste en todo, un poco más lejos estaba Kaneki quien parecía que trataba de mantener en pie no era nada extraño por la bebida que le había dado lo que si me extrañaba era que con solo dos vasos ya estuviera ebrio,  pero al ver lo que paso después un Kaneki borracho y casi enojado tirándole unos abrigos a un chico de cabello rosado y ayudar a bajarse a la acompañante de  Valeria de una silla tratándola como si de una delicada flor fuera; trate de no abrir la boca ¡un momento! ¡Aquí estaba mi excusa para salir de este problema! -¡Zomi mira quien está allá vamos! - le agarre de la mano y la lleve a donde estos… si dije que no lo haría pero esta vez si era necesario hacer esto porque no creo que ninguna de las dos quería hablar sobre ese tema, a los pocos momentos saludamos a los muchachos pero el peliblanco tuvo que parpadear varias veces para reconocerme tal vez al no estar acostumbrado a beber esto pasaba, entre varios minutos unos en el karaoke otros bebiendo de un momento a otro, pase a estar en una sala donde se estaba jugando las condiciones son, oh los haces, o bebes, pero si no quieres saber nada de eso te vas a la piscina; Al escuchar el primer reto de la chica llamada Valeria, quede seria ¡¡¡¿Qué, que rayos?!!!!

-Esto es el colmo- dije en susurro para mí misma,  Apreté los puños, el hecho de que tal vez estos dos tuvieran algo pequeño o no, no significaba que dejaría así como así que aquel tipo llamado Nate anduviera con ella tan fácilmente todo menos eso, además, aun el me parecía sospechoso; tome suavemente a la chica de la camisa -¿Zomi?- mencione en voz baja pero lo suficiente como para que ella me escuchara, de aquí en adelante era su decisión y si lo hacía no diría nada, aun estaba con la video cámara grabando cada segundo de aquel tenso momento ¿Qué podía hacer yo? Nada, lo peor era que me sentía mal por eso, ¡¡maldita sea!! Lo único que me quedaba era apretar los puños con rabia.

“Kai… tráeme un vaso de alcohol”

Al escuchar las palabras de esta, una sonrisa se me formaba en el rostro ¡¡¡En tu cara imbécil!!!  ¡¡¡Y todo eso lo tenía grabado!!!  Sin esperar más aparte a todos de mi camino, Valeria quien tenía una sonrisa casi malvada en la cara me paso un vaso de aquella bebida, ¿sería malvada yo también si digo que le devolví la sonrisa? No lo sé, pero sentía una alegría inmensa de que no haya aceptado y a la vez un poco mal de que tal vez vería a Zomi ebria ¡¡pero vamos!! ¡¡No acepto el reto eso es bueno!! Volví donde la chica y le di lo que me había encargado que finalmente se lo tomo todo en un solo trago, la gente gritaba y claro que yo igual, puede que todo esto sonara egoísta pero como dije anteriormente mi miedo no era a que ella se fuera, era a que otro tonto jugara con ella y la lastimara, me enojaría demasiado si eso pasara, no me quedaba más que decir que estoy feliz de tener la video cámara conmigo y grabar eso.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Akiyama Nozomi el Sáb Mar 28, 2015 8:42 am

Volvía de buscar algo para beber cuando divisé a Nate mirándome, y no solo eso, también me mostraba su mano alzada y el collar hecho pulsera en su mano, ¿Nunca hacía lo que esperaba? No pude evitar sonreír levemente pero también sentí el calor subir a mis mejillas en sonrojo, esperaba que no se notara mucho pues esta habitación era algo más clara, pero tampoco me preocupé mucho por ello y simplemente tomé un poco de jugo para relajarme, estaba bastante dulce y agradable… Bueno, cuando llegaba junto a ambos me volví hacia Kai para hablar a ver si seguía a la defensiva con Nate, pero justo entonces sentí la mano tan conocida en mi cabeza y medio volteé hacia el rubio justo cuando este me hablaba, diciendo que ya venía y partiendo sin esperar siquiera por una respuesta mía, por lo que apenas asentí y volví hacia la castaña frente a mí. En eso ella me lanza un comentario de la nada, ante lo cual abrí grande los ojos y la boca. – ¿Eh…? – fue lo único que salió de mi boca, ¿Hijos…? Ni siquiera me había puesto a pensarlo al menos una vez, que Kai me dijera esto me dejó algo mal parada por un segundo, luego no pude evitar reír un poco, algo nerviosa pero a la vez con gracia, Kai siempre hacía cosas así, me tomaba desprevenida y decía cosas que no me esperaba, eso era parte de su encanto, luego de un momento negué un poco y sonreí, esta chica no tenía remedio, pero bueno. – Entonces también quiero que los tuyos me llamen tía –le dije con una sonrisa cariñosa, quizás un poco maternal pero es que la castaña siempre despertaba en mí ese instinto de protección, era tan solo un año menor que yo pero le veía más pequeña y no podía evitarlo.

Entonces ella volvió a hacer algo que no me esperaba y levantó una mano mientras decía algo, le miré nuevamente sorprendida aunque no tanto, pestañeé y volví a reír antes de acariciar la cabeza de la contraria ¿A que era linda? Le sonreí mientras tomaba otro poco de jugo. Pero, de nuevo, ¡Me sale con cosas que no me espero! Me atraganté y escupí parte de lo que había tomado, comenzando a toser mientras sentía la sangre hervir, ¿sonrojada? ¡Por favor! Casi podía verme a mi misma con la cara hecha un tomate. La miré nerviosa y con los ojos abiertos de par en par, ella pareció notar que había metido la pata y cambió rápidamente el tema para señalarme a alguien, ¿Quién? Vi a un albino que tenía toda la pinta de estar pasado de copas y me pareció apenas familiar, no que alguna vez lo hubiera visto pero… ¡Claro! Kai me había mencionado algo sobre un primo albino, ese debía ser él, aunque realmente no recordaba su nombre pero sabía que iniciaba con “K” igual que el de Kai. Él estaba acompañado de una morena bajita, la ojiverde que me dio lentes, una pelirroja y un chico alto y ¿con el cabello rosa…? Negué un poco con la cabeza, de todos modos había visto cosas más raras que eso y no podía decir que le quedara mal así que no presté más atención, además la morena de antes parecía estar yéndose apresurada.

En lo que caminábamos para encontrarnos con aquel grupo miré a un costado y pude divisar a Nate hablando con alguien… y vaya que era alguien. Una morena de cabello largo con un vestido negro que dejaba bastante que desear a su parecer, se notaba que era madura aunque no muy mayor y ambos parecían charlar amistosamente. Apreté un poco mi vaso y sentí algo de líquido correr por mi dedo, lo que me avisó que debía dejar de apretar y desvié la mirada. ¿Qué me pasaba? De pronto y sin razón me sentía muy molesta, negué con la cabeza levemente, no había razón para molestarme, después de todo solo estaba hablando con alguien… con una chica… preciosa y curvilínea… espera ¡¿Estaba celosa?! Oh no, eso sí que no… ¡Pero esa chica! Es decir, no es que estuviera haciendo nada malo… Pero no pude evitar bajar la mirada hacia mi propio cuerpo y fruncir los labios. Cuando frenamos para saludar al grupo suspiré, sonreí y saludé antes de tomarme mi jugo de un trago, sopesando el sabor al final… donde estaba concentrado un sabor a alcohol. Y la pu… Miré mi vaso algo manchado de rojo, granadina… eso explicaba que estuviera tan dulce y no sintiera nada de sabor a alcohol, rodé los ojos y respiré hondo, no quería preocupar a Kai así que iría por algo de agua para bajar el trago, que no sabía con exactitud qué tan fuerte era, pero esperaba que no mucho; sin embargo no pude llevar esto a cabo ya que nos dirigimos a una sala contigua, con un gran ventanal que daba vista a una bella piscina iluminada y… con una que otra persona metida en ella. ¿Es que nadie conocía el frío? Negué levemente, esperando que no pescaran una hipotermia. Iba a decirle a Kai que me esperara mientras pasaba al baño cuando una voz femenina me interrumpió, llamando la atención de todos al hablar por un micrófono, era la misma morena de antes.

Oh… oh no, no quería participar en esto, no, no, no y no. Pero miré de reojo a Kai y en seguida pude ver la emoción en su rostro, bufé mentalmente y sonreí un poco para que no pareciera que esto me disgustaba, justo entonces vi a Nate llegar a mi lado y le miré de reojo sin decir una palabra, volviendo a voltear pronto hacia la Morena que terminaba de explicar el juego y repartía los micrófonos. Todo iba bien, intentaría zafarme de ahí antes de verme inmiscuida en el juego, hasta que la estúpida ojiverde me apuntó y retó a hacer algo que definitiva y completamente NO haría, ni en sueños, ni aunque me pagaran, ni bajo amenaza, ¡no! Sentí mis mejillas algo sonrojadas y miré a Nate de reojo, se veía satisfecho, para variar. Él sabía que no lo haría, lo notaba en su rostro, pero no me importaba. Entonces sentí la mano de Kai en mi ropa y su voz llamarme, le miré notando la pregunta implícita en su rostro, solo de verla me pareció una niña de 8 años preocupada por su madre, realmente sentí enormes ganas de abrazarla, pero no era el momento. – Kai… Tráeme un vaso de alcohol, por favor – le pedí decidida y pude ver su rostro iluminarse, no se notaba para nada que ella no quería que cumpliera el reto que me había puesto esa chica estúpida y sin cerebro.

En cuanto Kai me trajo el vaso suspiré y lo miré, había visto que había sido la misma morena quien se lo entregó… apreté un poco los dientes. – Me arrepentiré de esto… – Pensé antes de respirar hondo y comenzar a beber. ¡Ardía! Maldita sea, joder, jardín secreto, ¡Como ardía! ¡Mi garganta! Pero el orgullo no me dejó terminar de beber hasta que acabé el vaso, sintiendo el ardor persistir y quemar mi garganta mientras tragaba saliva intentando sosegarlo. Puse mi mano sobre mi boca cerrando los ojos y devolví el vaso a Kai, apoyando mi hombro en Nate por reflejo y respirando hondo, – todo bien Mia, todo bien, tú puedes, tranquila – pensaba mientras sentía un ligero mareo comenzar a atormentarme, sin embargo no me dejé atormentar aun, no, debía vengarme. En cuanto la desconocida morena me entregó el micrófono, solo un segundo después de pasarle el vaso a Kai, asentí y lo puse cerca de mi boca, abriendo los ojos y mirando a la ojiverde que sonreía. – Pues te reto a ti – Dije antes de que se fuera, notando como sonreía desafiante y enarcaba una ceja, oh… conocía ese tipo de expresión, además con la actitud que le había visto desde antes podía notar que no era una chica muy vergonzosa que digamos, se notaba acostumbrada a las fiestas y la vida social, cualquier cosa no bastaría para vengarme.

Tras unos segundos pensé en algo medianamente decente, el mareo subía a mi cabeza más rápido de lo que esperaba así que si no me apresuraba me nublaría y no podría hacer nada. – Te reto a hacer un baile striptiss a tus amigos –fue lo más penoso que se me pudo ocurrir realmente. Ella abrió los ojos como platos un segundo, luego los entrecerró y tomó el micrófono de entre mis manos, yendo a la mesa para tomar un trago de un vaso, pero no era un vaso lleno ni nada ¿Qué clase de trampa estaba haciendo? Oh pero no se quedó ahí, se acercó de vuelta el micrófono a la boca y habló. – ¡Música, por favor! –dijo con ánimo, espera… ¡¿Lo iba a hacer?! ¡No puede hacerlo! ¡Yo quería que se negara y bebiera para quedar a la par! Oh dios… Pero no pude fijarme mucho más en esto, acababa de negar con la cabeza al no poder creérmelo pero eso solo hizo que el mareo aumentara, oh… Me di media vuelta y salí del salón lo más rápido que pude, me sentí tambalear al caminar y noté que no le dije nada a Kai o Nate pero no tenía tiempo, necesitaba sentarme o algo, aunque no sabía qué… ¡Agua! Debía ir al baño, eso es.

Caminé hasta llegar al baño más cercano, gracias al cielo que Kai me había enseñado la casa antes o seguro me habría perdido. Entré y cerré la puerta aunque creo que quedó abierta ¿La cerré bien? Agh, que importa, abrí la llave del lavabo y comencé a beber agua hasta hartarme, necesitaba sacarme el ardor que aun persistía en mi garganta y bajar de algún modo el alcohol que se extendía por mi cuerpo. Solo estaba acostumbrada a beber sake y realmente no en exceso, esto me sobrepasaba.

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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Nate Adams el Vie Abr 03, 2015 9:19 pm

Giré mi cabeza levemente hacia Mia cuando Karen hizo aquél comentario sobre ella. No pude evitar esbozar una sonrisa ladina y solo dejé escapar una risa. Puse mi vista nuevamente sobre ella y di un suspiro. – Se llama Nozomi y supongo que no es ninguna de las tres cosas… – la verdad es que no sabía bien qué éramos exactamente Zomi y yo. Era obvio que no teníamos una relación de amigos y ya no la trataba como “mi perro”…  ¿Qué se supone que éramos ahora? En fin, supongo que aquél no era el momento para pensar en aquellas cosas. Tras una pequeña charla con Karen en que estuvimos riendo de unas cosas y otras, se escuchó una voz femenina perteneciente a la morena que se nos había acercado antes a Mia y a mí, anunciando un juego. ¿Reto o reto? Vaya… La verdad es que prefería evitar estas cosas, de alguna forma siempre acababa rodeado de gente molesta y aquello no me hacía especial ilusión.  Aunque después de la propuesta de Karen debía admitir que repentinamente me interesaba… Y mucho. Llevé una de mis manos hasta mi barbilla, acariciándola un poco y sonreí con una pizca de malicia en la mirada. – Pues es una buena idea… Lo que se esperaba de una psicóloga. Trato hecho. – llegamos a un acuerdo y después de eso nos separamos, y yo fui hacia la sala donde se supone que se haría el juego, colocándome al lado de Mia.

El juego inició y la morena no tardó en retar a Zomi con algo que me sorprendió bastante. Al principio abrí un poco mis ojos, pero casi de inmediato una sonrisa ladina se asomó en mi rostro y alcé una ceja bajando mis orbes hacia la castaña quien parecía demasiado alarmada por este hecho. La conocía y sabía que no lo haría delante de tanta gente. Podría no aparentarlo pero era una mujer demasiado vergonzosa así que ni siquiera esperaba que hiciera algo como eso. Y cuando le pidió a Kai el vaso de alcohol simplemente dejé escapar una risilla cerrando mis ojos un momento. Tras eso volví a alzar mi cabeza, viendo como Mia bebía aquél vaso de alcohol. Oh maldición… Ella no estaba acostumbrada a la bebida, aquello le iba a sentar como una patada en el estómago. – Hey… ¿Estás bien? – pregunté enarcando una ceja cuando la castaña se apoyó en mí. ¿Realmente le había sentado tan mal? Iba a cogerla del hombro por si llegaba a caerse pero entonces retó a aquella morena, quien no tuvo muchos problemas en aceptarlo, y comenzó a retirarse rápidamente de la sala. ¿A dónde diablos iba? – La debió de afectar demasiado… – murmuré entre molesto y preocupado, y comencé a andar rápidamente detrás de Mia. Antes de salir de la sala, me crucé con Karen y di un suspiro acercándome un momento hacia ella. – Creo que de momento tendrás que encargarte de Valeria tú sola… Tengo una persona medio borracha que atender. Lo siento. – le sonreí un tanto culpable dándole una leve palmada en el hombro y después de eso salí de aquella enorme habitación.

Caminé unos pasos por aquella casa y debo decir que estuve a punto de perderme. Jodidas mansiones tan enormes… – A ver Nate, si fueras una chica que se acaba de beber todo un vaso de alcohol y no estás acostumbrada a beber… ¿A dónde irías? – entonces, a pocos metros divisé un baño con la puerta medio abierta y la luz encendida. – Claro, al baño. – fui hasta el dicho cuarto y al abrir un poco más la puerta me di cuenta de que tenía razón. Suspiré entrando al baño y tras cerrar la puerta detrás de mí miré a Mia enarcando una ceja. – Creo que te habría sentado mejor lamerme el cuello y morderme la oreja. – comenté soltando una leve risa y luego de eso me incliné hacia ella. – ¿Estás bien? Anda, siéntate un poco. – la ayudé a sentarse en el suelo y me coloqué al lado de ella apoyándome sobre la pared. – En serio… Mira que beberte todo de un trago, se nota que no tienes nada de experiencia con eso. – le di un golpecito en la frente y pude ver que su rostro estaba algo rojo, sin duda el alcohol se le había subido demasiado rápido. – Ah… ¿A caso siempre tendré que vigilarte cada vez que bebas alcohol? – me levanté cogiendo una toalla que había colgada al lado de la bañera y abrí el grifo mojándola un poco para luego volver hasta donde estaba Mia y acuclillarme enfrente de ella. Le aparté el cabello que caía sobre su rostro con una mano y con la otra comencé a pasar la toalla fría por su frente y mejillas. – ¿Mejor? – sonreí de medio lado y por un momento me quedé mirándola directamente a los ojos. – No vuelvas a beber hoy. ¿Entendido? – murmuré continuando pasándole la toalla por el rostro aunque en un momento me detuve y acerqué mi cara hasta la suya bajando la toalla, y llevando mi otra mano hasta su mejilla acariciándola un poco. – Nunca dejas de preocuparme, es molesto. – entonces acerqué mis labios a los suyos y le di un suave beso alejándome segundos después. – Esto es por el reto que no cumpliste… – susurré sonriéndole ladino para luego darle otro beso, algo más profundo. – Y bueno… Este porque tenía ganas de hacerlo desde que entré a esta casa y te vi ahí parada. – volví a sonreírle y después de eso me levanté dejando la toalla sobre el borde de la bañera. – ¿Te sientes mejor? ¿Quieres volver allí? Kai debe de estar preocupada. – comenté algo desinteresado. Yo no tenía prisa por volver, pero si ella quería hacerlo no me opondría.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Bianca F. Lopardo el Vie Abr 10, 2015 5:09 pm

Sería gracioso pensar que parecía un animalito asustado con una risa boba queriendo salir de sus labios. Miraba al muchacho que tenía al frente y temblaba un poco. ❝Ah. Tengo sed.❞ Y sus pensamientos notoriamente no ayudaban a ver con claridad su situación, miró hacia su vaso tirado en el suelo y apretó los labios, bajando a recogerlo. La bebida que había allí había salido disparada contra el chico, y manchando toda su ropa en el proceso. Pero eso no quitaba el hecho de que tenía una maldita sed picándole la garganta.—L-lo siento... De nuevo— Las mejillas le ardían levemente, más al oír al chico quejarse; miró al suelo para buscar alguna otra manera de ayudar sin sentirse idiota. Cosa que no logra. Negó con la cabeza al escucharlo decir que esperaba no ser molestia. —¡No es molestia!— dijo, dando un leve salto de sorpresa. Se aclaró la garganta y volvió a hablar, más bajo.—Y-yo fui la que te mojó, así que está bien... No es molestia en absoluto. — Al intercambiar los objetos, acomodó el abrigo entre sus brazos y el bolso se lo puso junto con el suyo, parecía ridícula. Al terminar volvió su vista al chico y sonrió con un poco de ternura al verlo nervioso, quería abrazarlo y decirle "osito tsundere". La cordura que le sobraba hizo que se mantuviera con esa sonrisa. —D-de nada.—Lo miró secarse y tuvo lástima por sus ropas. Ahora estarían muy manchadas y con un olor que recién notaba, fuerte y agrio. Eso le hizo dudar aún más si había tomado la bebida correcta. Bah.

Dio un paso hacia atrás al ver a otra chica, muuuuy linda agarrarse del cuello del otro. Y parecían ser cercanos, se preguntó si esa era la amiga mencionada antes. Quizás su expresión denotaba por sobremanera que estaba un poco confundida sobre la situación, agobiada con la idea de que la chica era muy linda como para ser una simple amiga de... bueno, el gruñón. Además parecía tan agradable. Rió nerviosa ante la broma que le dijo. ❝No muerde pero su mirada sí.❞ Negó con la cabeza de nuevo.— No es un lobo ni un perro... ¡Además, caperucita roja sabe defenderse!— Levantó un puño a la altura de su mentón y frunció el entrecejo con una sonrisa. Ja-ja, haciéndose la valiente cuando momentos atrás tenía la impresión de que ese lobo se la iba a tragar sin oportunidad de decir "mu". Típico de ella. Miró a la chica, la mancha en la ropa y su vaso en mano. Soltó una carcajada más fuerte y nerviosa que antes. —N-n-n-no fue mi culpa. Me empujaron. Y-yo... — Su comentario de defensa se ve interrumpido por un consejo y una queja. Se encogió al verlo más molesto. ¡Ella si estaba escuchando! ¡Fuerte y claro! Tosió para aclararse su molesta garganta y llamar indiscreta su atención. El chico le devuelve su pañuelo y se disculpa por ensuciarlo. —Oh, sí. Era un recuerdo muy preciado de mis antepasados. Ahora está todo manchado y quizá hasta se enojen conmigo.— Bromeó. —Todo está bien, seguro se le va con unos lavados. Hehe.—Guardó descuidadamente su pañuelo en su bolso y volvió su vista al chico, con una inocente mirada hacia arriba. Acababa de darse cuenta que el chico era terriblemente alto. Se sintió algo ofendida. Parecía querer compañía, pero la chica que había aparecido antes no le había dejado terminar la propuesta. Le entregó al morocho una camisa y a ella le colocó unas orejas de... ratón. Lo que le faltaba, ahora era un pequeño ratón para el mundo. Parpadeó y se tocó la cabeza, soltó una risa rápida y alegre ante el comentario del otro y se encogió de hombros. —Uh, sí... ¡Pero creo que me queda lindo!— Dijo, colocando los puños por sobre su pecho y mostrar una radiante sonrisa. Luego asintió ante el pedido del otro, recibiendo el abrigo y viéndolo irse...

Y quedó sola de nuevo. Primero pensó que era más fácil si se quedaba en su lugar, ya saben, para que sea más fácil encontrarla entre todos esos tipos y tipas altas en el lugar. —¿Es que soy la única bajita aquí? Uhg...— Pero luego vio que la mesa donde se encontraban las bebidas no quedaba lejos. No iba a ser tan malo si iba a beber un poco más, ¿no? Se desplazó entre la gente con miedo a ser comida por la multitud. Y al llegar lo primero que hizo fue acomodar todo en un brazo y agarrar un vaso lleno de cerveza. Lo bebió de una, la sed le estaba matando a tal punto que ni degustó para ver si había agarrado una bebida correcta esta vez. Y se tambaleó al dejar el vaso de nuevo, y agarrar otro del mismo contenido. Ay, se iba a emborrachar si no fuera porque la gente que iba al patio le había llamado la atención. ¿Se había perdido de algo interesante? No escuchó nada con tanta música y su ahora casi sordera, pensó, así que se fue para allí con vaso llenó en una mano, y todo lo demás colgando del otro brazo. Al llegar sólo escuchó lo más importante. ¡Reto o reto! Le encantaban, bueno, sólo al ver a la gente haciendo retos absurdos y locos. Pero si le tocaba a ella era el peor juego en el planeta. Caminó entre la multitud, algunos que se iban, otros que entraban. Pronto los retos comenzaron y la mula de carga se aguantaba unas risas idiotas que querían salir de su boca a toda costa. Pero es que de repente todo giraba de manera graciosa alrededor suyo, no era culpa de ella.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Akiyama Nozomi el Vie Mayo 08, 2015 1:11 am

Llevaba unos Buenos tragos de agua cuando sentí la puerta crujir, vaya que sí la había cerrado mal, pero al mirar de reojo noté que se trataba de Nate así que no me inmuté y seguí bebiendo agua hasta que escuché su comentario, yo no estaba para bromitas ahora y él debía saberlo. – Buen chiste, Adams – Espeté con tono bajo y algo fastidiado antes de cerrar la llave pues estaba ahora rellena con agua y no podía beber nada más, al menos el ardor de mi garganta había aflojado. Pronto partí a recibir la atención del ajeno que me ofreció sentarme y me ayudó a ello, odiaba admitirlo pero lo necesitaba pues el mareo, lejos de terminar, iba en lento aumento. Pronto estuvimos ambos sentados en el frío suelo del lugar, la sensación me relajó un poco pues comenzaba a sentir el cuerpo tibio por el alcohol y esa gélida sensación combatía esto. No pasó mucho tiempo hasta que volví a escuchar la voz del rubio a mi lado, riñéndome por lo que había hecho al tiempo que le daba un golpecito a mi frente. Le dediqué una mueca sin girarme hacia él y bufé. – Como si fuera a darte en el gusto y hacer lo que ella pidió, era eso o lanzarme a la piscina y, no gracias, prefiero ahorrarme la neumonía – Me quejé en tono suave pero algo fastidiado, desde un principio nunca debí seguir a Kai hasta el lugar, a mí ni siquiera me gustaban esos juegos.

Tras un momento él volvió a reñirme un poco, fruncí un poco los labios sin responder. – Si con eso consigo que me mires un poco… – Pensé viendo hacia un lado, aun no terminaba de creerme lo que me había dicho antes, sobre ya no considerarme su juguete… Pero algo de verdad tenía que tener, ¿Verdad? Después de todo, tenía razón en que él no era precisamente de los que “seguían” a las chicas, eran más bien ellas normalmente las que lo seguían a él. No tuve mucho tiempo de pensar en esto pues pronto Nate estaba frente a mí, ¿Cuándo se movió? De acuerdo, no es como si estuviera perdiendo noción del espacio ¿No? Bueno, era lo de menos, pues sentí su mano despejar mi rostro para pasar por mi frente y mejillas una fresca toalla húmeda que me entregaba algo de agradable frío, levanté la mirada hacia él y, como siempre, su mirada estaba fija en mí, poniéndome para variar algo nerviosa, pero menos de lo usual por suerte, para preguntarme si me sentía mejor, ante lo cual dije un bajo “si” y miré hacia abajo. Pronto cerré los ojos y suspiré, ladeando un poco el rostro hacia su mano y la toalla, subiendo de paso mi mano para colocarla sobre la ajena para poder así apoyarme. Cuando me pidió que ya no siguiera bebiendo simplemente asentí, manteniendo mi cómoda posición unos segundos hasta notar que alejaba la mano, por lo que abrí los ojos para mirarle, iba a pedir que acercara la toalla nuevamente pero en reemplazo su otra mano se posó en mi mejilla izquierda y su rostro acababa de acercarse, oh, sabía lo que venía ahora, siendo otra situación seguramente le hubiera girado el rostro, pero esta vez simplemente me quedé mirándolo quieta, esperando por el beso que no demoró en llegar a mis labios de manera suave y tranquila.

Tras el pequeño contacto entreabrí un poco los ojos, mirando su cercano rostro mientras me daba una “razón” para aquel beso con su siempre presente sonrisa, esa que me enervaba pero me enloquecía. Pronto volvió a acortar la distancia y un nuevo beso algo más largo me hizo ladear levemente el rostro para recibirlo, ¿Por qué estaba siendo tan permisiva? Claro, me encantaba y su contacto siempre causaba extrañas sensaciones en mí, pero eso no quería decir que siempre recibiera sus atenciones, el alcohol definitivamente no era bueno para mí, pero ¿Qué importaba? Ya estaba hecho, de todos modos él no parecía molesto con mi respuesta. Pronto, más pronto de lo que hubiera querido, volvió a alejarse y me dio una segunda razón para el segundo beso, tan solo sonreí con algo de ironía y rodé los ojos, eso era respuesta más que suficiente. Y tras esto se levantó y lo seguí con la mirada. Kai… Asentí levemente y tomé su mano para darme apoyo al levantarme.

Lo que no esperaba fue el mareo que sentí al levantarme, antes de poder entender bien que ocurría ya había chocado con Nate, trastabillado y caído sobre él. Por suerte tras el rubio estaba la taza del baño cerrada, así que cayó sobre esta sentado sin mayor problema, el tema es que yo quedé sentada de lado sobre una de sus piernas, apoyando mi mano sobre su otra pierna y con el brazo libre apoyado en su torso, a esto le agregué mi frente sobre su hombro. Hubiera querido levantarme enseguida, pero el mareo me había descolocado y sentía que no podría pararme. – Ni se te ocurra decir… alguno de tus comentarios, Adams. – Dije en tono bajo sin levantar la mirada. – Solo… solo dame un momento – Pedí antes de ladear un poco el rostro, quedando este semi acomodado entre el hombro y el cuello ajenos, pero sin acercarme demasiado. Tras un par de segundos quieta en aquella posición suspiré, ya me sentía mejor. Alejé mi rostro con calma y me moví hasta apoyarme en el borde del lavamanos. Vamos, que no era nada, yo podía con la situación ¿Verdad? Una vez en pie respiré hondo y me miré al espejo podía notar el sonrojo en mis mejillas debido al calor corporal que sentía, por lo que abrí la llave del grifo y mojé mi mano para con esto luego mojar mi frente y nuca, necesitaba ese fresco en este momento. – A este paso… Solo conseguiré preocupar a Kai y hacer volver temprano a Nikolay. Arruinaré la fiesta para ellos… – Me dije a mí misma en voz baja, aunque sabía que Nate me escuchaba. – Será mejor que me vaya a casa, Nate. Le avisaré a Kai y luego le mando un mensaje a Nikolay – comenzaba a sentir la mandíbula extrañamente pesada al hablar, al pronunciar, pero estaba hablando bien ¿No? Al menos aún me escuchaba bien a mi parecer.

Sin esperar una respuesta di media vuelta hacia la puerta y ya frente a esta abrí para salir, sintiendo cierta ligera dificultad para quitar el cerrojo que había puesto Nate antes pero consiguiendo abrir sin mayor problema para avanzar. No pasó mucho cuando ya había encontrado la silueta de una preocupada Kai mirando hacia todos lados, seguramente buscándome. En cuanto me vio corrió hacia mí y la abracé como siempre, aunque tuve que hacer un buen esfuerzo para no volver a trastabillar pues el mareo no quería alejarse de mí. – Perdona por preocuparte linda – Fue lo primero que le dije al separar el abrazo. – Será mejor que ya me vaya a casa, no me ha sentado muy bien el trago y prefiero ir a descansar – Le comenté con una sonrisa tranquilizadora, cuando Kai accedió a dejarme ir me despedí de ella y partí hacia la salida, tomando mi abrigo que seguía donde lo había dejado y aprovechando de beber un poco de jugo sobre una mesa pues el ardor del trago anterior no terminaba de dejar mi garganta. En cuanto tomé un poco de jugo noté que era de frambuesa, bastante agradable, tomé un poco de aire y seguí bebiéndome el jugo hasta acabarlo, quedándome un ligero hormigueo en la boca antes de colocarme el abrigo. Pero parece que el abrigo no quería que lo usara porque no podía encajar mi brazo en la manga. Fruncí un poco el ceño pero entonces sentí como alguien sujetaba la prenda, era Nate tras de mí que comenzaba a ayudarme. Me hice un paso hacia adelante para quitármelo, ¡Yo podía hacerlo sola! Volteé el rostro mirándole con el ceño semi fruncido para darle a entender que no me tratara como inútil y seguí colocándome el abrigo para salir a la intemperie. Una vez afuera volví a ver a Nate a mi lado e inflé una mejilla. – ¿Qué pasa? ¿Acaso vas a seguirme a casa? Pensé que yo era el perro – Me quejé antes de mirar al frente, maldición con la noche, ¿Por qué debía ser tan oscura? En fin, debía volver a casa pronto porque el extraño mareo me tenía algo mal.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Celestia Blackwood el Jue Mayo 14, 2015 5:25 am

Estaba totalmente consciente de que sus miembros aún estaban donde se supone que deberían estar aunque los sintiera sumamente livianos y como flotando; pero claramente se encontraba parada en el suelo con los pies en la tierra -es decir, silla-  y su cabeza pegada al cuello -mejor dicho hombro ajeno-, aunque ésta se encontraba hecha un revoltijo y la firmeza de su cuerpo al moverse era igual a la de una gelatina. Un vaso o dos de alcohol no afectaría de manera tan radical a una persona de su edad, pero ella, especialmente ella, no era lo que se dice “fuerte” en el tema de las bebidas. Había tomado exactamente esa cantidad: dos simples vasos de algún líquido desconocido, que de todas formas, no cabía duda alguna que el segundo vaso que tomó de la mesa sin siquiera fijarse su contenido estaba lleno de algo mucho más fuerte que cualquier otra cosa que jamás haya probado en su vida. No mentiría, no es como si nunca hubiera tomado una gota de alcohol, vamos, que hasta ella es una adolescente común y corriente, no obstante no era del tipo que salía en cada oportunidad que podía y tomaba lo que se le plazca; ella simplemente tenía resistencia cero en referencia a aquello y esos ambientes no le llamaban particularmente la atención.

Paró en seco su mente por un momento y se sometió a un auto-interrogatorio necesario para entender, lo máximo que su estado le permitiera, los hechos cruciales y saber en su totalidad la situación en la que se encontraba. ¿Dónde estaba? En una fiesta, ¿con quién había venido? Con Valeria, por supuesto, ¿cuánto tiempo llevaba allí y qué había tomado? No tenía ni la menor idea, ¿por qué tenía una cola y cuernos de diablo? Otra vez, Valeria era la respuesta, ¿quién era la chica albina que se mostraba borrosamente en su mente? Ah… No importaba, ¿en verdad Kaneki había dicho que se veía sexy de rojo? ¡Por dios! Sí, sí lo había dicho, qué vergüenza, ¿Jarek era el pilar en el que se estaba sosteniendo? Claro que lo era, ¿por qué rayos estaba haciéndose tantas preguntas? Ya no tenía sentido, comprendía que estaba algo ebria en la fiesta de una desconocida, donde su amiga era la acompañante y causante de que esté allí y donde se había encontrado casualmente al albino y al pelirrosa, por lo que las preguntas debían cesar y fijar la vista en la realidad a su alrededor. Sus manos y su cabeza se encontraban aún apoyadas cómodamente en el hombro y cabello de Jarek, sus pies vestidos en tacones daban pequeños pasitos en la misma silla, intentando mantenerse firme y no pisar más allá de los extremos, y por último sus piernas parecían desfallecer, moviéndose sin su permiso de un lado a otro. Frunció el ceño, la música retumbaba en su cabeza y la volvía loca; realmente en ese momento no le importaba haber hecho una de las preguntas más inútiles que se le pudo ocurrir ni tampoco que la confianza que tenía con el muchacho no era tan estrecha como para quedarse allí por mucho tiempo, pero los mareos le estaban afectando y el hecho de su vista se movía de un lado a otro no ayudaba en nada, sólo quería apoyar la cabeza en algún lugar sólido y el hombro de Jarek parecía lo más cómodo y cercano en ese momento.

Desafortunadamente aquello sería imposible, no sólo por la canción que se escuchaba de fondo y no la deja descansar, sino, principalmente, porque Kaneki estaba allí intentando ayudarla a bajar de la silla. –Lo siento… Es que el cabello de Jarek… -musitó a penas en justificación a lo poco que había entendido, tomando con ambas manos los brazos del albino, dejando que él la sujete de la cintura para bajarla de ese lugar tan alto y cuando sus pies tocaron el suelo habían tenido que hacer un gran esfuerzo por mantenerse derechos, además de que necesitó aún la ayuda de al menos un brazo del chico a su lado para sostenerse. Miró al frente, encontrándose con la chica de llamativo pelo rojo que antes había pasado por alto, reparando en lo último nombrado; juraría que si no fuera porque  necesitaba de la ayuda de algo estable para movilizarse iría hasta ella y se envolvería el cuello con su cabello, como si de su bufanda roja se tratara. – ¡Yo soy Celestia! –ofreció sonriente a modo de saludo, mientras que por el rabillo del ojo divisaba a Valeria quien la obligaba a separarse del brazo de Kaneki y la llevaba a quien sabe donde. Pronto descubrió que el sitio no era otro más que el baño donde su amiga planeaba recomponerla un poco, dándole un vaso con agua, mejor dicho casi obligándola, porque a pesar de que lo había sugerido el tono empleado era sencillamente de total autoritarismo y ella no era tonta, sabía que le convenía hacer lo que Valeria le decía. –No lo sé… -respondió dubitativa, aunque ella sabía muy bien que decía la verdad, el contenido de ese vaso era un misterio. Había aprendido su lección en cuanto al alcohol: nunca tomar nada que no sepas que es. –De acuerdo, no tomaré nada más, lo prometo… -dijo despacio antes de continuar su conversación algo difícil de seguir, lo único en lo que pensaba era en que quería mojarse la cara pero que no podía hacerlo, su maquillaje se arruinaría y ya no quedaría bonita.

Tras la charla casual que se había dado entre ambas se dirigieron otra vez a donde se supone habían dejado a los demás. Valeria volvía a desaparecer mientras que ella se quedaba entre Jarek, Kaneki y la chica pelirroja que acaba de conocer cuyo nombre recordaba era Charlotte; allí se quedó ausente de toda conversación, porque su mente divagaba en tonteras y prefería quedarse callada antes de decir algo que luego se arrepentiría, qué vergüenza si llegara a decir tales cosas que pasaban por su cabeza. No obstante la calma parecía no llegar a ella, su amiga volvía a aparecer con mucho más entusiasmo y dirigía a todo el grupo a un salón con muchas más personas. Comenzaría entonces un juego para hacer más divertida la fiesta y con lo poco consciente que estaba comprendió que se trataba de reto o reto, donde irían en grupos de cinco debido a la gran cantidad de personas. Un pequeño click sonó en su mente y decidió instantáneamente que intentaría pasar lo más desapercibida que pudiera, sabía que si llegaran a elegirla para hacer un reto definitivamente no sería algo inocente y a pesar de que tenía un par de copas encima aún le quedaba su vergüenza y tampoco podría negarse porque no quería quedar como la aguafiestas, su única solución era reírse con tono despacio por las ocurrencias de los demás, evitando que su presencia fuera fácilmente reconocida. Pero incluso si lo había pensado la risa salió estrepitosamente otra vez al escuchar el reto que le tocaba hacer al albino. Su plan se había ido por la borda pero poco le importaba ahora, necesitaba reír fuerte ante la imagen mental del muchacho con los labios pintados con un leve color coral. – ¡Oh por dios, Kaneki, acepta! ¡Debes aceptar! –rogó con lagrimitas en los ojos provocados por apretar tanto los lagrimales al reír. – ¿No se vería genial, eh, Jarek? –interrogó sosteniéndose a penas del brazo del otro, volviendo a carcajearse. Y otra vez afirmaría, a pesar de que luego ni él ni ella se acordarían del momento, que Kaneki la vería mal por osar a reírse así de él.  Y aquello se intensificó al ver el rostro incrédulo de la muchacha que había retado a Valeria; ¿en serio había creído que ella se cohibiría con algo como eso? ¡Por favor, es Valeria! Hasta se había tomado de un trago lo que quedaba en un vaso por allí. –Ya, necesito aire, esto es demasiado. –alegó en broma, refregando sus ojos para sacar las pequeñas gotas de agua.

Lo que necesitaba ahora era respirar un poco, darle un respiro a sus pulmones que pedían por un poco de descanso. Si fuera por ella se hubiera dirigido al patio, agarraría su abrigo e iría a congelarse las piernas en algún banco que seguramente se encontraba en escondido en el jardín y allí se daría el momento de paz y quietud que tanto quería; en cambio y sabiendo que hasta la irían a buscar, se acerco a la mesa donde habían vasos y vasos con más alcohol para tomar uno. ¿Valeria no le había dicho que no tomara por un tiempo? Bueno, ya no importaba, rompería su promesa, porque si realmente tuviera alguna relevancia no la hubiera incitado a jugar un juego donde se supone que debes tomar si no aceptas. Llevó el vaso a sus labios y dio un gran trago que le quemó la garganta y la hizo mover, con el rostro contraído, la cabeza de un lado a otro. Saboreó un poco el gusto en su lengua y a los segundos olvidó el ardor y volvió a un costado del albino, el pelirrosado y la pelirroja para ver como se desarrollaban los acontecimientos, esperando desde el margen y con una sonrisa traviesa el baile de Valeria y la respuesta de Kaneki, e incluso se paraba a ver a la gente curiosa que entraba y a los cobardes que se retiraban; sólo esperaba que esto no se volviera en su contra.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Valeria Caprice el Jue Mayo 21, 2015 12:23 am

Escuchó el reto de la castaña y enarcó una ceja ¿Quién se creía que era para desafiar a Valeria Caprice? Por favor, ella no se amedrentaba por ese tipo de cosas y, si bien no estaba acostumbrada a bailar ese… ”estilo”, no significaba que fuera a rechazar el reto, mucho menos iba a dejar que la contraria mantuviera su expresión de satisfacción en el rostro así nada más. Dio media vuelta y fue a la mesa para beber un poco de alcohol que le ayudara a aligerar el cuerpo, y es que por muy extrovertida que fuera, esto era un poco por sobre su nivel –. ¡Música, por favor! –. Dijo por el micrófono para escuchar un par de ovaciones y pronto comenzó una canción por todo el lugar, pusieron una silla que, a saber de dónde la habían sacado y Valeria se apoyó en ésta por detrás un momento, sonriendo confiada y respirando hondo antes de comenzar a bailar.

De más estaba decirlo, ella sabía moverse, sin embargo esto no quitaba su falta de experiencia en ese campo y un minuto luego de comenzar sus pasos comenzaron a agotarse, por lo que llegó la hora de recurrir a lo siguiente y pronto estaba quitándose las mangas rojas que cubrían sus antebrazos, usándolas como apoyo en su baile antes de lanzar una tras ella y dejar la otra apoyada en la silla para darse media vuelta y comenzar a bajar lentamente el cierre de su vestido al tiempo que ella misma se agachaba siguiendo el ritmo de la música con un contoneo lento. Cuando el cierre estuvo en su espada baja lo soltó y se levantó, cayendo el vestido a sus pies al momento en que Valeria daba un paso hacia la silla y daba un grácil giro, suerte para ella que había decidido traer un Bikini debajo de su vestido por si las dudas, aunque de todos modos, de haber estado en ropa interior las cosas no hubieran cambiado mucho, la ojiverde aparecía vistiendo ropa interior seguido en revistas, por favor, si esto le diera pena sería una desgracia como modelo.

Cuando daba los pasos fuera de su vestido, otro par de chicas que parecían amigas se unieron al baile, una a cada lado y la miraron con cierta complicidad, en seguida la morena entendió, no estaban ahí solo para bailar por diversión, al parecer habían notado el pequeño problema de Valeria y habían entrado a “ayudar”, bailando cada quien a su manera pero dándole leve indicios a la italiana de a qué nuevos pasos poder recurrir, por lo que el baile terminó glamorosa y sensualmente junto al último paso de cada chica y la ojiverde pudo tomar de vuelta su vestido y accesorios. Una vez que tuvo el vestido en su lugar se encaminó con el grupo mientras se acomodaba las mangas con una sonrisa satisfecha, aunque recordó que debía retar a alguien y eligió a un chico al azar para retarlo a que se dejara maquillar y vestir como mujer por la que parecía su novia y resto de chicas alrededor, lanzándole el micrófono y volviendo con los demás de una vez.

Vale, eso ha sido divertido –. Bromeó animada, pero pronto su sonrisa se borró al ver que faltaba alguien, alguien muy importante –. ¿Y Aya? –. Preguntó preocupándose en seguida y comenzando a mirar por los alrededores sin esperar una respuesta, en seguida la vio a unos metros más allá frente a una de las mesas y terminándose un vaso, abrió los ojos de par en par y se apresuró a su lado, al tiempo justo para sujetarle de los hombros pues se acababa de balancear de un lado hacia otro luego de aquel trago –. ¡Mi amor! –. Exclamó preocupada para llamarle la atención. ¿Qué tanto más había bebido? ¡Se suponía que Ken y Jarek la cuidaran! No, no, era su culpa, no debió quitarle la vista de encima luego de ver que estaba así, ¿Por qué la había dejado sola? Maldición –. ¿Aya? Te dije que ya no bebieras más, mira cómo estás –. No pudo evitar regañarla, pero más que a regaño su voz era de preocupación –. Ven, volvamos con el grupo –. Pidió en tono dulce y sin esperar respuesta se la llevó.

Ciertamente Celestia estaba pasada de copas, pero aun podía responder con cordura a las palabras de Valeria aunque su tono comenzaba a hacerse lentamente menos entendible así que tampoco era algo tan grave, solo que le mantendría un ojo encima para que ya no siguiera bebiendo. Por parte de Valeria, los retos acababan de terminar, no seguiría jugando pues tenía que cuidar de su esposa, por otro lado, parecía que en el rato que ella estuvo ausente Jarek y Ken se entretuvieron un poco con el asunto de los retos así que preguntó de qué se habían tratado y de paso habló un poco con la chica, Charlotte, quien parecía ser buena amiga de Jarek. Sin embargo, llegados a un punto en la conversación, Celestia volvió a perderse de su vista y cuando la encontró ya se había bebido un par de vasos, cosa que provocó un tic en el ojo derecho de la morena y cuando se la llevó del brazo volvió con el grupo –. Chicos, lo lamento, Aya se pasó de copas y ya me da miedo que pueda ocurrirle algo así que me la llevo a casa, ¿Ustedes se quedan? –. Preguntó curiosa, asumiendo que al haber venido ellos por separado seguramente querrían irse luego o con quienes vinieron, aunque no sabía con quién había venido Ken pero bueno, tampoco le preocupaba aunque claro, el albino también estaba algo pasado de copas, quizás fuera bueno que él igualmente fuera a casa, de todos modos Jarek comentó que él y Charlotte se quedarían otro rato así que ella sin más se despidió, dándole un beso en la mejilla a la pelirroja como si fueran amigas de hace tiempo y lo mismo para Jarek, poniéndose un poco de puntitas como solía hacer para besarle la mejilla y volver con Aya, esperando la respuesta de Ken pero aun pensando que sería mejor que se fuera con ellas.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Nate Adams el Jue Jun 18, 2015 1:17 am

No pude evitar esbozar una sonrisa ladina cuando Mia se cayó encima de mí, provocando que ambos nos sentáramos sobre la taza del baño. Por inercia rodeé su cintura con ambas manos y solté una pequeña carcajada apoyando mi barbilla sobre su cabeza. – Te daré los momentos que quieras. Podríamos aprovechar y… Hacer de esto un bonito recuerdo. – susurré cerca de su oído para acariciar su cabello segundos después. Cuando pareció sentirse mejor me levanté y la miré alzando una ceja mientras daba un suspiro interno. – Ya… Y si crees que voy a dejarte marchar sola, lista vas. – murmuré en voz baja siguiéndola nuevamente hasta el salón principal. Mientras ella se despedía de Kai, busqué con la mirada a Karen y al divisarla, me acerqué a ella frotándome la nuca.

– Hey, siento que al final nuestro plan no haya ido según acordamos. Otro día será. – volteé levemente mi cabeza hacia Nozomi y no pude evitar rodar un poco los ojos al ver como intentaba colocarse el abrigo. – Y ahora si me disculpas una dama borracha necesita que la escolte a su casa…  – comenté despidiéndome con un gesto de la mano y acercándome rápidamente hacia la castaña, poniéndome mi chaqueta, para luego colocarme detrás de ella ayudándola a ponerse el abrigo. – No me mires así. Ambos sabemos que no eres capaz ni de eso. – acoté algo serio saliendo también fuera de la casa. – Y no te equivoques. Eres el perro, pero al parecer uno demasiado rebelde que necesita que su amo le dé una buena educación. – sonreí algo pícaro y me puse a su lado desviando mi mirada a la calle. – Y definitivamente no estarás bien tú sola…  – y sin más, rodeé su cintura con un brazo y la cargué como si fuera un saco de patatas en mi hombro, comenzando a caminar en dirección hacia mi casa. – No patalees demasiado, te dará más mareo. – dije con cierta burla en mi tono de voz y seguí avanzando pese a todos los comentarios provenientes de la boca ajena. – Es de noche y bebiste una bebida alcohólica de un trago. Desde un buen principio estaba claro que no podrías llegar a tu casa sin que te entre un ataque de pánico. – seguí caminando y con una de las manos saqué mi móvil del bolsillo trasero del pantalón y le mandé un mensaje a Nikolay, avisándole de que aquella noche Mia dormiría en mi casa para no dejarla sola en el estado que estaba.

– Y ya no te preocupes por Nikolay, le mandé un mensaje. Supongo que él seguirá en la fiesta así que tú y yo iremos a mi casa para que pueda cuidarte y se te pase el efecto del alcohol~.  – la verdad… A parte de Karen ni siquiera me molesté en despedirme de los demás. ¿Para qué? Si realmente la única razón por la que había venido a aquella fiesta era Nozomi. Y ahora mismo la tenía cargando a pesar de todas las protestas. Diablos… A pesar de estar mareada esta chica seguía teniendo bastante energía. Llegamos hasta mi bloque de pisos y al entrar en la casa, Max no tardó en recibirnos dando unos saltos. Recién ahí fue cuando bajé a Mia al suelo, aunque como sospechaba no parecía estar del todo consciente. – Muy bien… Tú, a la cama. – tras ayudarla a quitarse el abrigo y los zapatos, la cogí de la mano, rodeando su cintura con el otro brazo y la conduje hasta mi habitación tumbándola con cuidado en la cama. Tras quitarme la camiseta y también los zapatos, me acosté a su lado y al observarla noté que ya se había quedado dormida. No era de extrañar, tras todo lo que había pasado…  – Mujer problemática…   – susurré negando con la cabeza y me incliné un poco hacia ella dándole un suave beso en la frente. A la mañana siguiente tendría un par de cosas que explicarle…
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Tobio Kageyama el Vie Jun 26, 2015 7:15 am

Demonios, demonios, demonios…¡Las prendas de Kendall! Ya sabe porque su madre nunca le encarga llevar alguna cosa por demasiado tiempo, por temor a que algo así como esto, pase.  Su mirada se va hacia todas partes para no mirar a la chica de cabellos platinados y su expresión, porque de verdad que no la quería ver. Pero mira a la chica pelirroja y le cuando está por darle un saludo rápido con la mano, no debe ser irrespetuoso, es que su conocida en común se adelanta en presentarla. Bueno, menos trabajo que hacer. Aún así después le dio un asentimiento rápido de cabeza como forma de decirle:«—. Hola.».

Y bueno, vino lo que se esperó. Lo retaron cuando la contraria se percató que andaba con menos cosas de cuando se habían separado los dos. Kendall Köstem estaba regañando a Tobio Kageyama. Situación que no pasaba todos los días, porque vamos…no, no cuadra para nada eso—. ¡Me las tiraste! —Exclama en defensa—. ¡Ni que fuera tu perchero! —Vuelve a reclamar esta vez él porque casi se sintió abandonado, casi, casi, casi, ¿oyeron? Siente a la chica de nuevo en su espalda mientras es abrazado del cuello, aprovecha de bufar como si dijera «—. No de nuevo...» Y lo era, eso es lo que casi pronuncia, pero escuchó la frase sin parar que decía su compañera de curso y guardó silencio por un par de buenos segundos esperando que ella solamente dejara de hablar porque si decía unas palabras, no iba a ser escuchado, tenía ese presentimiento dentro de su mente. Sus oídos son capaces de captar la última frase, la nostalgia de la voz de Kendall se le transmite sin saber cómo—. Te dejo sola un rato y ya dices…cosas extrañas. —Porque no entiende la razón de esos vocablos, y siente que es mejor así. Porque inmiscuirse más, le huele a problemas que no necesita ni requiere.

Es soltado, y aprovecha de acomodarse de nuevo esa camisa que no le pertenece teniendo su propia prenda húmeda en una de sus manos aún—. “No nos tardaremos nada” —No puede evitar usar el tono de su madre cuando le señaló aquello antes de salir, si lo viera ahora, hubiera dicho otra cosa, porque esto no parecía que fuera una tarea sencilla, y no sabe por qué, pero aquello le parece bien debido a que se parece a un reto, si es que no es uno. Misión de buscar las cosas. Ahora estaban en eso.

Y dado que Tobio era el único de los tres que conocía a la chica con la que había dejado sus cosas junto con las de Kendall, era claro que era su tarea que dijera algo para poder avanza más rápido con la búsqueda—. Se las dejé a una chica que chocó conmigo y que bueno… —Se acomoda la camisa de nuevo cuando van caminando para después apuntar a lo que tenía en una de sus manos—. Pasó un accidente —Va mirando por todas partes, su altura en estos casos le sirve bastante—. Tiene unas orejas de ratón en la cabeza y… —No sabe cómo pero la divisa. Además, este chico no sabe explicar cosas banales, otro pequeño pero gran defecto, pregúntenle de vóleibol y es un caso completamente opuesto—. Ahí está —Dice, haciéndose paso para poder pasar entre la gente, que ya algunos están borrachos y el olor a alcohol se percibe por todas partes.

Hasta que logra llegar él primero donde ella, porque claramente tiene unas ventajas por la situación, entonces cuando la ve, le hace una seña de saludo con la mano—. ¡Ey…! —Dice, intentando llamarla porque afuera hay más ruido del que había antes. Pero cuando llega, su nariz no puede evitar arrugarse un poco por el olor fuerte a alcohol que hay en ella—. Hueles a… —Intenta buscar la palabra que no sea tan denigrante pero no se le ocurre una buena, así que omitirá esa parte, tiene que centrarse en lo importante, no quiere que lo regañen de nuevo—. Bueno, no importa —Dice con rapidez, para después pronunciar—: Tienes mis cosas y las de mi amiga aún, ¿cierto? —Oh…demonios…se olvidó que no lo iba a decir frente a Kendall para no dar una falsa impresión, se da una palmada en la frente, clara señal de que se descuidó—. Dime que las tienes, no quiero otra llave de cuello. —Y no sabe como pero lo dice con tono de broma lo cual hasta a él le sorprende.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Celestia Blackwood el Jue Jul 02, 2015 7:47 am

No tenía esperado pasar el año de esa forma, para empezar, ella nunca había tomado tan desmedidamente como en esa ocasión, pero no lo había podido evitar. Había comenzado casual, necesitaba una excusa para huir de la situación que ella sentía bochornosa y la única idea que se le había pasado por la mente fue: ir por algo para beber. Así siguió y terminó con un terrible dolor de cabeza, totalmente mareada, sin saber muy bien dónde es que estaba parada. Y aún así, con sus sentidos embriagados, no encontraba otra forma para divertirse que seguir tomando. Tampoco era aquello su culpa, su conciencia estaba totalmente tapada por la música, nublada y mareada, no sabía cuándo parar ni cuál era su tope.

Tenía suerte que su amiga estuviera allí para seguirla de un lado a otro y que parara de tomar un poco, ya se sentía una total alcohólica y estaba dando una mala impresión. Y pensar con tanta coherencia le permitió saber que estaba más conciente de lo que creía y de todas formas cuando volvió a tener la oportunidad de irse a beber un poco, mientras Valeria comenzaba un espectáculo, aprovechó la conveniencia. Sin embargo se sintió como una pequeña niña regañada a la que descubrían por haber roto un florero cuando la morena se acercó apresurada a ella y la miró con rostro enfurecido. –Estoy bien, no te preocupes. –intentó justificarse, aunque sabía que quizá ya se estaba excediendo. Apostaría que al día siguiente sus ojos arderían y su cabeza bombearía tan fuerte que podría escuchar su sangre fluir por sus venas. –Vamos, vamos. –sonrió intentando tranquilizar a su amiga y a ella misma, asegurando que de verdad no pasaba nada malo.

Cuando escuchó a los otros cuatro hablar acerca de sus retos y las conclusiones agradeció haber estado lo suficientemente ocupada como para que nadie se percatara de su presencia y la retaran a hacer algo vergonzoso que sabía, aún estando casi inconciente, que no haría y por ende terminaría mal, tomando más, incluso podría estar debajo del agua helada. No obstante otra vez las cosas se tornaban aburridas, y el alcohol parecía ser lo único divertido en esa fiesta para la embriagada Celestia. No tardó mucho en desaparecer silenciosamente de entre los demás, y que de todas formas si no había sido silencio poco le importaba, llegando a los minutos a la mesa para recoger un vaso con algo de color rojo que parecía licor de frutilla para su suerte. ¿Y por qué Valeria debía aparecer cuando llevaba ya su tercer vaso? ¡Ya no le parecía que tenía tanta suerte, ella no dejaba que se divierta! Para algo habían ido a la fiesta, ¿no?

Las voces de Kaneki, Jarek y la chica pelirroja llamada Charlotte sonaban ahogadas para ella y le eran tan irrelevantes que podía olvidarlas en un segundo y lo que más le interesaba en ese momento era observar como sus piecitos se tambaleaban riéndose de ella misma, ignorando al resto hasta que escuchó que era hora de irse. Como niña obediente saludó efusivamente a la pelirroja, se acercó a Jarek, se puso de puntas de pie y alcanzó un mechón de cabello que tiró suavemente en forma de despido y repitiendo la acción de ponerse de punta de pies le dio un beso torpe en la mejilla a Kaneki, dejando marcado su lápiz labial, a pesar de que no sabía si se iría con ellas o no. -¡ADIÓS! –gritó sin darse cuenta, moviendo intensamente las manos, porque no controlaba su tono de voz y a ella le parecía que todo tapaba su voz. De allí fue dirigida por Valeria buscar sus abrigos y luego a la salida, mientras reía y se asombraba por las cosas a su alrededor sin distinguir si conocía o no las personas. Ni siquiera sintió cuándo se subió al automóvil, se dio cuenta de ello cuando el aire fresco le chocaba en la cara y tuvo que ocultar su nariz roja bajo su bufanda para que no le incomodara y se entretuvo el camino a casa viendo los demás carros andar. Una vez en la puerta de su casa saludó a Valeria con un abrazo asfixiante e intentó recomponerse y entrar en total silencio, cayendo en su cama cuando estuvo segura que era su habitación. Mañana tendría un dolor de cabeza insoportable y seguro diría la típica frase: “juro que no volveré a tomar” sólo que esta vez no cabía duda que la cumpliría.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Flandre A. Renou el Jue Jul 02, 2015 7:37 pm

Seguía abrazando dulcemente a Kendall para que lograra sentirse mejor, odiaba verla así, siendo ella una persona tan dulce y delicada no soportaba verla en ese estado tan deplorable. Aunque debía de admitir como se recuperó rápidamente cuando un joven se acercó a nosotras, lo logre reconocer desde lejos ya que lo había visto un par de veces en nuestro curso, pero no había tenido la oportunidad de hablar con él, bueno en realidad no había querido hacerlo simplemente el socializar para mi seguía siendo algo innecesario. Aun así le dedique una sonrisa al joven cuando Kendall nos presentó, el hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo por lo cual yo hice lo mismo -Un gusto- dije dulcemente en un hilo de voz para finalizar la presentación.

La escena que vi a continuación me causo cierta tristeza, se les veía tan unidos que me daban algo de celos, si bien las relaciones sociales no eran mi fuerte no me gustaba tampoco estar sola y aparte de Kendall no tenía ningún buen amigo, alguien con quien salir al cine o a pasar el rato, alguien que estuviera ahí para consolarme o para sacarme una sonrisa del labio. Desvié la cabeza algo apenada por mis propios pensamientos, los celos no eran algo mío por lo cual me sentía mal por aquel sentimiento.

Por suerte la escena concluyo con una Kendall molesta por sus cosas y un Tobio algo...bueno era complicado saber que pasaba por su mente solo viendo su rostro pero supongo que debería de estar apenado por  haber perdido las cosas de la joven. -Está bien vamos- le dije mientras seguíamos al chico de cabello oscuro al interior de la casa.

La primera impresión que tuve fue el olor a bebida que literalmente me dio una bofetada en la cara, rápidamente lleve mi mano a mi rostro para cubrirla -Que horror- exclame por lo bajo mientras me arrimaba a Kendall tomándola del brazo. Luego Tobio nos mencionó como era la joven que debías encontrar, la cual tenía las cosas de ambos, para nuestra suerte la encontramos de inmediato, bueno en realidad fue el joven quien la encontró por lo cual nos acercamos e ella.El olor que emanaba la joven se sentía peor que el de la casa por lo cual fue recibir una nueva bofetada de peste en la cara que me hizo tambalearme lentamente, tenía que volver a salir al balcón para sentirme mejor, pero no dejaría que Kendall fuera conmigo a congelarse de nuevo -Mejor tomar sus cosas rápido- les mencione mientras me acercaba a la chica para tomar el abrigo de Kendall y pasárselo, con un tono un poco más serio a modo de regaño le mencione -Deberías preocuparte más de tus cosas- termine para luego dedicarle una sonrisa mientras trataba de disimular mis náuseas y las ganas de vomitar que tenía.
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Re: Fiesta de Navidad, Karaoke De Final De Año Nuevo ||Rol grupal libre||

Mensaje por Kendall Köstem el Vie Jul 03, 2015 4:46 am

¡Su guardaespaldas era un pésimo cuidador! Ahora tendría que buscar por toda la fiesta sus pertenencias o no podría irse. Ni siquiera tomó en cuenta las palabras de Tobio, porque ciertamente eso había hecho, le había tirado las cosas para irse a ver a su hermano. ¿Qué pasó? Todo mal, nada funcionó y acabó triste en esa tonta fiesta de grandes. Ahora lo único que quería era irse a su casa y a pesar de que posiblemente su compañero notara la nostalgia en su voz le regaló la mejor de las sonrisas, algo torpe, pero sonrisa al fin y al cabo. No quería parecer más extraña.

– Entraremos y saldremos al tiro ¡Mis cosas serán recuperadas! – Mencionó a su amiga con fuego en los ojos, era una misión de rescate que no estaba dispuesta a dejarse vencer. Seguir al muchacho era esencial ahora, pero también corría peligro de perderse entra tanta gente borracha y alocada que provocó el ambiente, por lo mismo no le quedó de otra opción que sujetarse desde atrás de la prenda superior del pelinegro mientras ella misma era afirmada del brazo por Flandre, mejor así, todos iban en filita tras “mamá Tobio”, inevitablemente ese pensamiento hizo que formara una sonrisa en sus labios, había sido muy chistoso imaginárselo con un traje de gallina y ellas como sus pollitos. ¡Tenía que contárselo a su amiga luego para que se rieran juntas!    

Debía dejar su imaginación de lado y prestar atención. ¿A dónde mirar? Tobio daba las indicaciones tan mal que no sabía a quién exactamente estaban buscando y en cualquier momento caía desmayada entre tantos olores extraños. Milagrosamente la chica fue encontrada y como trencito fueron jaladas hasta ella para terminar frente a sus cosas. El olor que emanaba era alcohol y arrugó la nariz tocándose la punta con el dedo índice. – Pero si lo dejé con Tobio… pensé que cuidaba bien las cosas –  Dijo al sentirse levemente reprendida, tanto así que sus mejillas tomaron un color rojizo. – ¡Todo es culpa de Tobio! – Lo codea cerca de las costillas. – Seguro andaba de ligón  –  Lo molesta con un claro levantar de cejas continuas al ver que la ajena era hermosa. Picarón.

Era linda y su altura la hacía demasiado tierna, la quería abrazar muy fuerte entre sus brazos, pero había una gran muralla entre ambas para hacerlo, aquella fragancia de borrachera. ¿¡Por qué!? – Oye… ¿Te sientes bien? ¿Quieres salir con nosotros? ¿Tomar aire? – Preguntó preocupada luego de dejar de molestar al chico, no podía dejarla ahí tampoco, peligraba entre tantas fieras fiesteras y podría acabar en “esos cuartos” que mencionó Kai en un comienzo. Escalofríos. Por otro lado, sus cosas ya habían pasado a sus manos por medio de Flandre. – ¿Vomitar tal vez? ¡Juro que te sujetaré el cabello! –  Ahí estaba, soportando la pesadez del alcohol por un solo objetivo en mente, ayudarla y que no se hundiera más, acabó extendiéndole ambas manos con un notorio “ven” en la mirada. Solo esperaba era que no le vomitara encima. ¡No Dios, no!
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