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El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

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El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Dic 24, 2014 3:03 am

Recuerdo del primer mensaje :

Allí estábamos, habíamos pasado la entrada giratoria del hotel Disneyland, el más caro de los edificios de estadía presentes en el famoso parque de atracciones Disneyland Paris, y la recepción se mostraba a nuestros ojos. Una algarabía que se quedó en silencio al enterarnos de que se trataba todo… Oh, y cuando digo “estábamos” me refiero a Clay y a mí. Ambos cruzamos la mirada por un par de segundos, pero terminamos desviando nuestra atención hacia otro lugar… No nos esperábamos este recibimiento tan peculiar… Todo comenzó hace una semana…

«« «« «« «« «« «« Flashback »» »» »» »» »» »»

Abrí la puerta delantera del bar con una de mis manos, y es que venía tomando con la otra unas cuatro cajas de pizza caliente. – Espero que hayas traído el sake, Clay, porque ya compré las pizzas que te debía – mencioné con tono divertido mientras le sonreía a la preciosa chica castaña. Había pasado un mes desde la fiesta de aniversario de Silvano y Soraya, y las cosas habían vuelto a la normalidad entre Clay y yo… Bueno, casi… Digamos que la linda chica me evita de vez en cuando, aunque ella diga que estoy alucinando con una conspiración rara en su contra. Claro que, estaba enterado de la razón de ello, y respetaba su decisión de alejarse por momentos…

La verdad, yo mismo no sabía qué demonios hacer con mis propios sentimientos. Todos los días, al encontrarme con aquellos ojos cafés, unos deseos enormes de tomarla por la cintura y comérmela a besos nacían en el interior de mi alma salvaje. Pero con tan solo recordar el llanto de una Clarisse traicionada me contenía… Si bien había dejado de ser un Don Juan y abandoné el camino que seguí por tantos años, no estaba ni cerca de ser el hombre adecuado para ella. Necesitaba a alguien que le hiciera olvidar el dolor que le dejó Keith en su vida, y que le diera la seguridad necesaria para sentirse querida y amada…

Coloqué las pizzas sobre la barra y tomé asiento en uno de los banquitos. – ¡Vamos Clay, que tanto tardas!. Se enfría la comida, y tengo ganas de beber licor – grité con una sonrisa divertida mientras seguía con la vista a la preciosa castaña. Cuando finalmente colocó la botella del licor japonés junto a las pizzas, tomé una con alegría y la destapé para olfatear su delicioso aroma. – Demonios, había olvidado lo bien que huele el licor de arroz… – solté con nostalgia en mi voz. Serví un trago para cada uno en un chute para ron, y le di uno a mi amiga y brindamos – Por nuestro bebé, el bar “Lightning & Darkness”… ¡Salud! – mencioné todo animado, para luego rodar todo el licor por mi garganta de un solo golpe. ¡Demonios, si que estaba bueno!

Abrí cada una de las cajas de pizzas, revelando los misteriosos sabores que había comprado: Pizza cuatro estaciones, pizza cuatro quesos, pizza parmesana, y pizza hawaiana. Todas se veían muy buenas, y tenía deseos de comenzar por la parmesana, pues me llamaba la atención que tuviera pollo y queso parmesano encima. Estiré mi mano para tomar un trozo, pero justo en ese momento, la caja misteriosamente desapareció de su lugar… Giré para ver a Clay, y ella me dijo cortantemente que esa pizza era suya y no la iba a compartir conmigo. – ¿Pero no me darás ni un pedacito? – me quejé abiertamente. Obvio que respondió en negativa, y me dijo que era la pizza que le debía por el sake… Por un demonio, me robó la pizza que más quería probar…

Comenzamos a comer, conformándome con tomar un trozo de la hawaiana, cuando de repente sonó el móvil de la preciosa castaña. No le di mucha importancia a la conversación hasta que Clay mencionó algo sobre Disneyland… Posé mi mirada en el rostro de mi amiga, y si no fuera porque intentaba atender a los comentarios que hacía, me hubiese quedado como un idiota mirándola. De la nada mencionó una reserva para Septiembre y me miró confundida. – Oh, para eso querían que eligiera un mes… Demonios… – solté por lo bajo, aunque la castaña lo escuchó claro y fuerte… Se le veía molesta, hasta el momento que repitió las palabras “un regalo de cuatro ruedas”. Su rostro se iluminó como una estrella de navidad eléctrica, y sin consultarme nada, confirmó que estaríamos allí.

Me quedé boquiabierto en plan wtf después de que colgara la llamada. – ¿Se puede saber por qué demonios aceptaste eso? – pregunté curioso, y por supuesto, me dio la razón más extraña que escuché. – ¿Estás loca? ¿Cómo crees que Disney nos regalará un coche de bodas? – cuestioné una vez más su juicio, pero ella solo sonrió sin hacerme caso alguno. Y la muy condenada me echó en cara que fui yo el que escogió el mes de Septiembre para la reserva, y que solo por eso la aceptó… Mierda, me dejó sin argumentos… Solo me llevé la mano a la frente, pensando en que esto del “regalo de cuatro ruedas” sería cualquier cosa menos un coche…

Solo continuamos comiendo nuestras pizzas mientras Clay soñaba con el color del coche y si sería uno pequeño como un Mini Cooper o tal vez un sedán como el BMW M3…
«« «« «« «« «« «« • »» »» »» »» »» »»

Si, allí estábamos, frente a la recepción, siendo aplaudidos por al menos diez empleados de Disney, presumiblemente del hotel. Mickey y Minnie se acercaron a nosotros y nos lanzaban papelillos encima con ese rostro feliz de plástico mientras cantaban algo que no distinguí. Alcé la mirada y encontré una pancarta que decía “Felicitaciones por su matrimonio, Anthony & Belle”… Y cuando bajé la cabeza, lo primero que noté fueron unas tres personas acercarse hacia nosotros. Uno de ellos tenía una cámara filmadora mientras otro llevaba un micrófono en las manos. “Mierda, ¿en qué demonios nos metimos ahora” pensé para mí mismo.

Tomé de inmediato la mano izquierda de Clay con mi diestra, y me acerqué para darle un suave beso en la mejilla, solo para comunicarle algo más cerca del oído. – Nos están filmando, de nuevo. Actúa como si fuéramos esposos… – le indiqué como pude, manteniendo una sonrisa alegre en el rostro para disimular. Tendríamos que actuar convincentemente para salir de esta situación, aunque aún quedaba pendiente el misterioso asunto del “regalo de cuatro ruedas” que le mencionaron a mi bella esposa de mentiras en el teléfono…

Y joder, tener la mano de Clay tomada de esta forma me sacaba de concentración…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Sáb Mar 14, 2015 11:24 pm

También se lo merecía por bromear la mañana de nuestra llegada al hotel, con el cochecito de bebé. Ya le advertí que me vengaría por la burla que me sacó en el ascensor y por el pasillo del hotel paseándolo por todos lados. Después de salir de la ducha me seque y me vestí con la misma ropa de esa mañana, me sequé el pelo y salí encontrándome a mi chico ofendido al otro lado, y el muy resentido se fue a la ducha sin decirme ni mu. No sabía si reír o callar, pero por si acaso me callé para no liarla más. Llamé a mis padres para saber cómo estaban, y estuvimos charlando animadamente por turnos como me lo estaba pasando y las cosas que había comido... Oh, sin olvidar mencionarles que mi "amistad" y yo lo estábamos pasando genial. Obvio que pensaban que esa amistad era una chica, no un chico requete sensual. Cuando salió Hiroshi del baño me despedí de ellos y colgué. Calladitos como tumbas nos metimos en el ascensor y ahí pregunté si aún seguía enfurruñado.

- ¿Sigues molesto? - Le pregunté, y contestó que no, que solo frustrado ¡obvio que sí que estaba molesto!- Bueno, contemos con que también agregué a la "bomba de Hiroshima" la situación del carrito de bebé del viernes, por si llamarme "tabla de planchar" te parezca poco, y ya dejo el tema.

Como íbamos a dejar así el tema quise puntualizar mi descontento sobre esos dos hechos. Menos mal que decidimos olvidar el tema, sino hubiera sido el caos en el ascensor. Llegamos al restaurante y al contrario que Hiro, yo si estuve allí la vez anterior. Nos guiaron hasta una mesa con una velita en medio de esta y nos sentamos para empezar a escoger de una elegante carpeta con el menú del lugar. No me detuve mucho en mirar las otras secciones, fui directamente a las sopas, como mi chico iba a tomar sopa a mí también se me apeteció, pero no una sopa caliente, pues ya de por si hacía calor. Dijo que estaba mi plato favorito, y le miré interrogante para después decirme que eran ancas de rana.

- ¡Euuugh que asco! -Puse mala cara- ¡Ni de broma como ancas de rana de nuevo! Y seguro que ese camarero nos sigue odiando, junto con todo el personal. Recuerdo que le tuve que decir a un chico que conocí que... -Justo vino el camarero, cuando le estaba por contar a mi chico que tuve una cita antes de disneyland, antes de nuestros besos y que me enamorara de él. Hiro pidió una sopa y llegó mi turno de hacer mi pedido- Vichyssoise para mí, por favor.

El vichyssoise básicamente una crema fría, salada, elaborada con puerro, cebolla, papas, leche y crema. Se sirve muy fría en un plato hondo, cuenco o tazón. Pedimos agua para beber y el hombre se marchó con la orden.

- Como te iba diciendo, antes de enamorarme perdidamente de ti, tuve una cita con un chico universitario que conocí jugando un día una batalla contra equipos al paintball. Me quiso llevar a un restaurante elegante esa misma noche, obvio él tenía el radar de chicas guapas bien equilibrado, asique vino a casa a recogerme para tener una cita. Me quiso llevar a un restaurante elegante, pero al restaurante que fuimos con Silvano...en fin, no teníamos la opción de ir allá por culpa de que nos prohibieran entrar de nuevo, me tuvo que llevar a otro. -Me reí, aunque no fue difícil encontrar otro restaurante elegante en la ciudad.- Me lo pasé muy bien pero era el típico niño rico que se cree un sexbomb pero tiene complejo de inferioridad por culpa de que su padre que es un exitoso hombre de negocios que no le presta atención, tan solo le da dinero y ya. Oh, y encima era rubio, meh. No le volví a ver más. Y esa es la historia de cómo tuve mi primera y última cita de soltera.

No me gustaban los chicos así ni me llamaban la atención. Sobre todo los rubios, los rubios no me gustan. Estuvimos charlando animadamente de todo un poco y llegó la hora del postre. Escogí un trozo de tarta de chocolate y me lo trajeron adornado con frases con nata y frambuesas. La cena estuvo deliciosa y yo quedé satisfecha. Salimos del restaurante y teníamos dos opciones, o volver a la habitación o ir al parque.

- ¿Te apetece dar un paseo antes de volver a la habitación? Así podremos ver el show "Disney dreams!" cuando llegue la noche. Es un show donde hay fuegos artificiales, chorros de agua, luces, fuego, lasers... Dicen que es precioso.

Averiguamos a qué hora empezaba "Disney dreams!" y paseamos por Disneyland, tomándole del brazo derecho. Un poco antes de la hora, para tomar sitio pues seguro mucha gente quería ver el espectáculo, pusimos rumbo a la Main Street y ahí estaban vendiendo unas cajitas con orejas de Mickey Mouse que se iluminaban, y nos enteramos que esas orejitas eran parte del show. La mujer no dijo que las orejas tienen un chip que reconocen las ondas wireless del parque y se ajustan a las secuencias que esas ondas ordenan, que se coordinan con el sonido y las imágenes del show. Y cuando las ondas wirelesss no se están emitiendo o no estés en el parque, cambian de color en un patrón fijo.

- ¿Podemos comprar dos? Una para ti y otra para mi ¡Anda porfa, que son orejas que brillan! -Le dije emocionada, y compré dos. La mujer vestida de Minnie se tomó la libertad de ajustarlo al wireless del sitio, muy amablemente. Me puse mis orejitas coloridas y luego me puse de puntillas para ponérselas a Hiro- Que bonito ratoncito estás hecho ¿Y a mi me quedan bien las mias?

Y no se me ocurrió otra cosa que echarle una foto con el móvil, mientras reía de forma picara y divertida, y eché a correr hacia la multitud de gente que ya se posicionaba en buenos lugares para ver el show. Cuando encontré un buen sitio dejé que me encontrara y cuando lo hizo le pasé los brazos por el cuello y le di un besito.

- ¡Si has salido muy lindo en la foto! -le dije cuando me preguntó si borraría la foto- A cambio puedes echarme las fotos que quieras-

Le saqué la lengua y le robe un beso cuando la música comenzó a sonar. Todo el mundo guardó silencio, ya comenzaba esa experiencia tan maravillosa y mágica que desde que escuché que existía quise ver. Hice que mi chico me pasara sus brazos por la cintura de forma mimosa como en la cabalgata, y comenzó ante nuestros ojos el espectáculo de casi media hora de duración.

comida y postre:




show:




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Sáb Mar 21, 2015 12:58 am

La bella castaña tuvo la reacción que justamente esperaba al mencionar las “ancas de rana”. Creo que era la única comida a la que siempre le mostró desprecio, incluso tuve que regañarla por casi hacer una cara de asco frente a Silvano cuando nos entrevistó en el restaurante carísimo. Me pregunto si alguna vez comió caracoles y que piensa de ellos… Espera un momento, ¿dijo algo de un chico que conoció en el pasado?. Carajo, justo en ese momento nos interrumpe el camarero y me deja a mí con la curiosidad a flor de piel.

Hicimos nuestros pedidos y el hombre se fue complacido por la fácil decisión que tomamos. Puse mis ojos de nuevo en aquellos preciosos ojos cafés que adoraba, y me contó entonces sobre una cita previa a “enamorarse perdidamente de mí”. Obvio que sonreí con picardía ante esas palabras, aunque a medida que iba relatando su historia tan solo se convirtió en una sonrisa entretenida. – Me sorprende que hayas salido con un rubio. Creo que en el fondo te gustan más de lo que das crédito. Tal vez me pinte el cabello rubio solo para ti – bromeé divertido. Creo que si en verdad hacia eso, dejaba de ser mi novia al instante… – Y no puedo creer que tan solo tuvieras una cita. Una chica tan hermosa como tú seguro tuvo a muchos chicos por allí como locos… Aunque me alegra ser yo el afortunado – le guiñé un ojo coqueto al decir lo último.

La cena continuó con aire relajado y ameno. Ya había quedado atrás todo el asunto las venganzas y bombas de Hiroshima, y tan solo volvimos a ser los de siempre. Era difícil para mí mantenerme molesto con ella, en especial porque era de las pocas personas que me alegraban los días de mi vida. Muy contados eran en los que podía confiar ciegamente… Llegó la hora del postre y decidí pedirme el brownie de chocolate con almendras y helado de vainilla. ¡Por un demonio, era uno de los postres más deliciosos que había probado en mi vida!. La cena había sido una grandiosa idea, y mi hermosa novia y yo salimos satisfechos de aquel restaurante.

Fue entonces que la bella castaña sugirió ir a ver un show llamado “Disney dreams!”. Honestamente no sabía de qué se trataba, pero con solo ver su entusiasmo accedí a cumplir su pequeño capricho – Suena interesante. Vale, vayamos a verlo – respondí con una sonrisa tranquila. Y así dejé que ella guiara todo el paseo, terminando ambos en la Main Street, justo momentos antes que una multitud de personas abarrotara toda la calle. Entonces apareció mi peor enemigo en Disneyland: ¡La orejas de Mickey Mouse!. Claro que estas tenían lucecitas de colores, como para humillarte aún más de noche… Resulta que además de ser un bonito recuerdo también eran utilizadas para el espectáculo que estábamos a punto de ver. Por supuesto, Clay se antojó en querer comprar un par de esas orejitas, y me hizo ojitos de cachorrito abandonado, así que terminé cediendo – ¡Está bien!. Compra las dos orejas que brillan… – mencioné resignado, en menos de dos minutos, ella las pagó, se las ajustaron para el show, y se la colocó sobre la cabeza antes de ponerme las mías. – A ti te quedan perfectas, mi bella ratoncita – le halagué más tranquilo… Claro que ella tuvo que arruinar mi serenidad tomándome una foto con las desgraciadas orejas de luces. Y para colmo de males, se andaba muriendo de la risa…

– ¡Clare Black!. ¿¡Te atreves de nuevo a tomar una foto con orejitas!? – grité molesto, justo como pasó la última vez que estuvimos en Disneyland y llevaba orejas de Mickey en la cabeza. Se sentía como un extraño deja-vu… Y eché a correr detrás de la preciosa castaña, dispuesto a atraparla a como dé lugar… Aunque debo decir que esto me trae recuerdos divertidos de las locuras que hicimos durante nuestro primer viaje a este parque de atracciones, y eso que ni siquiera veníamos juntos y solo fue casualidad que nos encontráramos…

Finalmente la alcancé, atrapándola entre mis brazos, aunque ella por alguna razón también me tenía atrapado a mí con sus besos y sus abrazos. Después del beso tierno, le miré con rostro ligeramente curioso y le pregunté – ¿Borrarás esa foto que me tomaste con las orejas? –, y obvio que dijo que no lo haría, porque salí “muy lindo”. – Lo sabía… – suponía desde el principio que no tenía intenciones de hacerlo. Pero al agregar que podía tomarle las fotos que quisiera, sonreí con picardía y añadí de inmediato – ¿Incluso una foto con tu pijama de pollito cortarrollos? –. Por supuesto era una broma, pero nunca me contuve demasiado para hacerlas frente a Clay. Claro que, es por eso que me metía también en problemas con ella…

Me sacó la lengua y nos dimos otro beso más mientras la música del espectáculo comenzaba finalmente. El show de luces y demás efectos especiales empezó en ese instante, y mi novia sugirió sutilmente con sus manos que le abrazara por la espalda, cosa en que la complací de inmediato. No voy a negar que la siguiente media hora fue una de las más divertidas y curiosas que tuve en toda mí vida. A medida que se desarrollaba el espectáculo, iba notando cada nuevo detalle que agregaban. Fuentes de agua con luces, proyecciones sobre cortinas de humo improvisadas, el castillo como la pantalla principal, fuegos artificiales de todos los colores, y las estúpidas orejitas de Mickey cambiaban de color al ritmo de la música del momento. Simplemente mágico, aunque no sea yo alguien que se deje conmover fácilmente.

Terminó el show finalmente, y mi novia estaba toda emocionada por lo que había acabado de ver. Era hora de ir de regreso a la habitación del hotel. – Demasiadas emociones para mi bella novia por un día. Creo que es momento de regresar a la habitación. Mañana tenemos que salir antes de las doce del mediodía, y hay que arreglar las maletas y todo – dije con tono responsable, casi como si no estuviera mi alma en este cuerpo. Por supuesto, Clay empezó a declarar que era una copia de mi mismo – ¡Joder Clay!, ¿otra vez con lo mismo?. Lo dices como si no pudiera ser responsable o algo así – me quejé achicando los ojos, aunque de inmediato le di una pequeña palmadita en el trasero y le guiñé un ojo.

La caminata de regreso a la habitación fue entretenida, y de hecho intenté corromperla un poco con mis comentarios subidos de tono. Se me hacia divertido ver sus reacciones a cada insinuación pervertida que le hacía. Llegamos al cuarto y decidimos ponernos nuestras pijamas para tirarnos en la cama a ver televisión. Dejé que Clay ocupara el baño primero para cambiarse, y entonces busqué en la guía de cable las películas disponibles para el día de hoy. – ¿La tercera parte del Señor de los Anillos?. Nunca vi esa – me dije a mi mismo mientras sintonizaba el canal y apenas comenzaba la película. En eso apareció mi novia hermosa y pegó un grito fangirloso al ver pocos segundos de la televisión. – ¡Que demonios! – me quejé de inmediato ante la sorpresa. Ya estaba concentrad en el largometraje cuando gritó como loca.

Tuvo los santos cojones de mandarme a callar y me susurró que no hablara porque no podía escuchar los diálogos. La miré como si fuera la vieja loca de los mil gatos, y tan solo fui a cambiarme la ropa por la pijama lo más rápido que pude para no perderme nada de la película que no había visto. Regresé con la ropa de dormir puesta, y me tiré a la cama a ver la televisión. En algún momento de la función, me recosté en el hombro de mi castaña preciosa y la comencé a utilizar como una almohada. Incluso rodeé su cintura con mi brazo

Su cuerpo era tan cálido y me sentía tan cómodo que no podía evitar sonreír alegremente. ¿Era esta la sensación de querer a alguien más allá de toda lógica? ¿Era esto lo que se sentía al amar a tu persona especial?. No estoy seguro de nada aún, pero tan solo sé que quiero hacer feliz a Clay… Y de vez en cuando hacerla molestar, pero de manera inocente… Comenzaba a sentir mi cuerpo un poco pesado, y no sé en que momento de la película tan solo me dejé llevar por la paz en la habitación, cerrando los ojos por un instante. – Me siento muy feliz en este momento… – susurré suavemente para mi diosa bella…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Mar Abr 07, 2015 4:53 pm

No hacía falta recordarme que mañana a medio día nos teníamos que ir de ese lugar mágico que me hizo creer en el amor de nuevo. Si nunca hubiera venido hace meses justo cuando él visitó disneyland con su hermana, quizá no me hubiera fijado en Hiroshi aun teniéndolo siempre cerca en el bar y siendo un buen amigo. Aunque... ¿y si nuestro interés el uno por el otro venía de más atrás y nunca nos dimos cuenta?

- Vale copia número 18 de Hiroshi, vayamos ya al hotel

Contesté cuando se puso mandón como hombre responsable. Parecía que a mi chico no le hizo mucha gracia quote insistiera con el tema de que tenía clones por todos lados...y como venganza el muy cochino me dio una palmada en mi culito y yo me quejé todo el camino, porque no paraba de querer avergonzarme todo el camino al hotel. Cuando llegamos al lugar lo primero que hice fue quitarme los zapatos e ir a cambiarme al baño para ponerme el pijama para estar bien tranquila y relajada. Con el pijama de pollito ya puesto, escuche una de las canciones de la banda sonora de El señor de los anillos, concretamente una de la tercera película. Salí y no me hizo falta mirar la tele para saber que efectivamente, había acertado.

- ¡¡Kyaaaa!! ¡¡El retorno del rey!! -Chillé toda fanguirlosita, dejando a Hiro medio confundido. Me subí a la cama y me acomodé dentro de esta. Comenzó a chillar su "que demonios"- ¡¡Sssh!! Calla Hiroshi, que no escucho los diálogos.

Al ver que prácticamente le mandé a callar, se fue a cambiarse y me quedé sola un rato viendo la peli sola. Me faltaban las palomitas para que todo fuera perfecto. Hum... ¿Qué pasaría si llamara a recepción para pedir palomitas, me tratarían de loca? Mejor no intentarlo, si no mi novio diría de nuevo su "que demonios" y no me dejaría escuchar el peliculón. Cuando volvió se metió dentro de las sábanas justo como yo y me abrazó por la cintura. En algún momento de la peli apoyó la cabeza en mi hombro, y yo le acariciaba el cabello muy suavemente como respuesta a sus muestras de cariño. Estaba tan metida en la película que no le presté atención a mi chico hasta que dijo que estaba muy feliz en esos momentos.

- Normal, Arwen ya no se fue a los Puertos Grises y vuelve a m Rivendel a esperar a que su amado Aragorn regrese sano y salvo de la guerra del Anillo.

Contesté, pero no recibí ninguna respuesta. Dejé si cabello y escuché su respiración calmada... Adiviné que el muy comodón se quedó dormido apoyando la cabeza en mi hombro y achuchandome. Sonreí enternecida y tomé el mando de la televisión, que estaba entre Hiro y yo fuera de las sábanas. Le di al botón de apagar y dejé sin moverme demasiado el mando en la mesita más cercana a mi. Para no despertarle de golpe me escurrí hacia abajo para quedar tumbada de lado mirándole a él, y Hiroshi al notar que me había movido y ya no estaba con la cabeza apoyada en mi hombro, se movió abrazándose de nuevo a mi cintura. Sonreí dándole un beso en la frente.

- ¿Sabes qué? Yo también soy muy feliz en estos momentos. Y nos quedan infinitos momentos felices juntos.

Susurré muy bajito cerrando los ojos sin despertarle. Y me quedé dormida escuchando su respiración tranquila.

❤❤❤❤❤❤❤❤

La canción del boss theme que tenía cuando mi padre me llamaba resonó en la habitación y me desperté casi al instante. ¿Qué hora era? Me levante de la cama con mucho cuidado de no despertar a Hiroshi y rebusqué rápido en el bolso hasta tomar el movil y contestar la llamada.

- ¡Hola papi! Disculpa, estaba durmiendo aún. ¿Cómo estáis mamá y tú?

Me respondió que perfectamente, con un tono de voz que no me gustó nada. Me quedé extrañada por ello, pues la conversación era muy normal. Me tumbé en la cama acariciando el cabello de mi chico guapo tranquilamente mientras mi padre me contaba como fue su fin de semana.

- Estuve mirando en internet la página web de Disneyland para saber las atracciones y saber lo bien que te lo estabas pasando. -Dijo de manera cortante y eso hizo que la sonrisa se me quitara del rostro. Fruncí el ceño extrañada ¿Qué estaba pasando?- Investigué un poco más y no pude evitar acceder a los videos del lugar y vaya que sorpresa cuando te veo tan tierma y hermosa en el que estaba puesto más recientemente. Le di click y ¿Sabes lo que me encontré?

Abrí mucho los ojos horrorizada. ¡¡¡¡Oh, mierda!!!! Y justo, cuando paré de acariciarle el cabello porque me quedé estática se despertó Hiroshi y me dijo una frase demasiado cariñosa en el peor momento posible, y sin querer hizo que mi padre lo escuchara perfectamente, pues tenía el móvil cerca.

-¿¿¿¿¿¿QUIÉN DEMONIOS ES ESE ANTHONY CON EL QUE ESTÁS DURMIENDO????? ¡¡¡¡TE HE ESCUCHADO HABLARLE A MI NIÑITA MALDITO BASTARDO!!!! ¿¿¿¿Y EMBARAZADA DE ESE PATÁN???? ¿¿¿¿CÓMO SE TE OCURRE, ACASO TU MADRE Y YO NO TE HEMOS ENSEÑADO NADA???? ¡¡¡¡ESE INFELIZ HIJO DE PUTA SE LAS VA A TENER EN QUE VER CON LA MEJOR ESCOPETA QUE TENGO EN MI COLECCIÓN!!!!

Obvio Hiroshi lo escuchaba todo, pues estaba acostado a mi lado y mi padre estaba gritando como loco... Y comenzó a espetar barbaridades de cómo antes de pegarle un tiro le cortaría las extremidades una a una por dejarme embarazada.

- ¡¡Noooo papá!! ¡¡¡No es lo que piensas!!! ¡¡¡¡Era una broma, no estoy embarazada!!!!

-¡¡Y ENCIMA ME MIENTES!! ¿¡QUÉ HICE EN LA OTRA VIDA PARA QUE MI HIJITA LE ABRIERA LAS PIERNAS A UN CHARLATÁN!? ¡¡VOY A MATARTE DESGRACIADO, SE QUE ME ESTÁS ESCUCHANDO!!

Estaba fuera de si, nunca le noté tan cabreado en la vida. Me llevé una mano a la frente mirando por primera vez a Hiro. Escuché como mi padre se trataba de calmar aunque aún se lamentaba diciendo cosas como "¡Le llenaron la cocina de humo a mi hijita!" .

- Le voy a contar a tu madre.

- ¡Que el video es de broma! ¡A mamá no se lo cuentes! -Suspiré exasperada de que no me creyera- Cuando llegue hablamos, si?

Le prometí que en cuanto llegara iría hacia allá y él me dijo que como no fuera directa me deshereda, y si era verdad que estaba embarazada le mataría horriblemente y si quizá se siente compasivo a la hora de matarle le daría una muerte rápida. Colgué, dejé el móvil sobre la mesilla de noche más cercana y miré a mi chico.

- Y bueno.... Creo que ya casi conociste a mi papá. Todo se resolverá rápido, no te preocupes.

Dije por si podía animar algo el ambiente, y le abracé buscando algo de cariño después de tanto grito injusto.





                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Mayo 15, 2015 5:05 am

Esa sensación de dormir dulcemente en una nube, y las suaves caricias en tu cabello producido por algún ángel mientras descansas plácidamente… Era una sensación que hace mucho tiempo no sentía en mi vida…

Pero de pronto aquellas caricias se detuvieron y no pude evitar despertar de mi sueño increíble. Aunque estaba todavía algo adormilado, noté el cuerpo de mi hermosa novia cerca del mío y sonreí con picardía mientras decía cariñoso – Buenos días, mi diosa bella. ¿No me regalas un pícaro beso de buenos días para despertarme hoy? –. Fue entonces que una voz con tono asesino muy peculiar se escuchó muy cercana, y al abrir bien los ojos me di cuenta de lo que había ocurrido. La cara de espanto de mí querida Clay y el móvil chillón en su mano fue todo lo que necesité para llegar a la conclusión más sencilla del siglo: Era su padre quien estaba del otro lado del teléfono, y me llenaría el cuerpo de muchas balas apenas me viera frente a él… “Espera… ¿Dijo Anthony y no Hiroshi? ¡Que demonios!” pensé confundido mientras cuestionaba el asunto a la castaña, pero ella ni siquiera me miró pues estaba intentando calmar a la bestia enfurecida…

Si, la mirada que me dieron esos ojitos cafés fue en plan “estamos muertos si no hago algo, Hiro”. Por el hecho de que hablaran de un embarazo y un video, supuse que los desgraciados de Disney habían subido el pequeño show que tuvimos el primer día a la web. Por una parte estaba aliviado de que su padre no supiera mi nombre real, si ese era el caso. Por el otro, conocía mi rostro si me había visto en el mismo, y por lo cabreado que estaba a lo mejor me iba buscando por toda la ciudad con una fotografía solo para pegarme un tiro entre ceja y ceja…

Pero resaltó de todo aquello: A pesar de que su padre había visto nuestro video anunciando al “bebé de la familia”, la mención del mayor de la madre de Clay si que sobresalió de todo ello. Luego le preguntaría a mi novia a que se refería su padre con ello… – No, si no se resuelve eso, siento que irá al bar a meterme un tiro de escopeta en mi hermoso cuerpo… Así que te pido que vayas directamente a verle apenas regresemos a casa – rogar no era mi estilo, pero en mi experiencia de Don Juan con padres furiosos había aprendido mucho, y por eso este era el más terrorífico de todos los que “conocí”. La abracé cuando se me acercó, y nos quedamos acostaditos en cama en un ambiente bastante tranquilo. Acariciaba su cabeza con dulzura mientras una pregunta se formaba en mi mente…

– Seguro es encantador en persona, tu padre… – resalté bromista, con una sonrisa ladina en labios.  – Aunque, ¿qué fue eso de rogarle que no le dijera a tu madre? – pregunté con curiosidad mientras alzaba su rostro para mirarle a los ojos al hablarle. Pero antes de que me contestara, le robé un beso tierno de sus labios. A pesar del “grandioso despertar a gritos”, me era inevitable no querer comerme sus labios como saludo matutino. Sí, me prometí a mi mismo que dejaría que ella decidiera el ritmo de la relación, pero un poco de picardía no le hacía mal a nadie…

Justo como en las mañanas anteriores, los mozos tocaron a la puerta para brindarnos lo que podría ser el último desayuno cortesía de Disney en toda nuestras vidas. Así que me levanté para abrir la puerta y dejar pasar al carrito con todos los deliciosos alimentos culinarios, y lo llevé personalmente cerca de la mesa de nuestra habitación. Allí conversamos un poco sobre lo bien que nos la pasamos en Disneyland, las competencias que teníamos en el juego de Buzz Lightyear, de nuestra noche maravillosa viendo el espectáculo de luces de Disney, de la gran alegría que fue el confesar lo que sentimos el uno por el otro. A pesar de la amenaza de muerte de su padre, había tenido el fin de semana más increíble de mi vida… El desayuno fue fantástico, y no esperaba menos.

Había llegado el momento de empacar nuestras cosas, recogiendo todo lo que nos pertenecía en la habitación, y volver a nuestra querida ciudad Sweet Valley. Tomamos turnos en el baño para cambiarnos a los atuendos que utilizaríamos el resto del día, y opté por una simple camiseta blanca y unos vaqueros negros. – No vayas a dejar por allí tirada esa sensual pijama de pollito amarillo, ¡eh! – bromeé en uno de esos momentos en los que nos cruzamos uno frente al otro y le robé un par de besos cortos. Por suerte para mi, mi ropa estaba toda cerca de la maleta que traje, así que meter todo de vuelta a ella fue tarea sencilla… Aunque siempre tenía la sensación de que había dejado algo tirado por allí…

Había llegado la hora de partir, así que tomé mi maleta y el cochecito de bebé con todos los regalos, y salí primero por la puerta de la habitación, sosteniéndola mientras esperaba a mi hermosa novia. Minutos antes revisé cada rincón de aquel lugar en busca de “objetos perdidos” que fueran nuestros, pero no había nada olvidado en absoluto. – Esposa mía, tenemos que apurarnos o nos cobrarán un día extra, y no traje tanto dinero como para pagar una – le recordé a Clay que el regalo corporativo de la industria del ratón había acabado, y aunque fue un sueño bonito, no tenia deseos de repetir machacando mis ahorros hasta hacerlos polvo. Si bien el bar iba de maravilla, tampoco queríamos desperdiciar dinero…

Bajamos en el ascensor y para nuestra sorpresa, allí estaban esperándonos de nuevo para tomarnos otro video más en promoción a la jodida empresa del ratón. El mismo pendejo de hace unos días se nos acercó con un micrófono y un camarógrafo con una sonrisa falsa en los labios. – Y aquí está la feliz pareja, que el día de hoy termina su luna de miel, ¡cortesía de Disneyland!. Díganme, ¿cómo se la pasaron este fin de semana tan especial para ambos? –. Al comienzo iba a mandar al tío a los mil demonios, pero giré a ver a Clay y me encontré con sus preciosos ojos cafés, y no pude evitar mencionar algunas palabras de corazón – Ha sido simplemente genial el poder compartir con mi amada Belle este fin de semana. He descubierto mucho sobre ella, y me emociona el pensar en el futuro a su lado. Todavía tenemos mucho por delante –. Creo que pocas veces sería honesto de esa forma, aunque supongo que luego me arrepentiría de salir en un video diciendo cursilerías, por muy verdaderas que fueran.

Fue entonces el turno de Clay de responder una pregunta de este idiota, y tenía curiosidad de saber que diría.

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Jue Mayo 21, 2015 5:51 pm

Estar allí abrazada a él era como estar en un sueño... No... Era mejor que un sueño, porque se hizo realidad. Estaba tan contenta que no podía parar de sentirme afortunada. Iba a contestar la pregunta sobre mi madre, cuando él me alzó el rostro para que le mirar... Y en vez de esperar a mi contestación me dio un beso el muy tramposo, que correspondí.

- Eres un tramposo, y buenos días para ti también. -Bostecé cual osito perezoso y ahora si procedí a explicar lo de mi madre sin entrar en detalles para que no se espantara- Bueno... Digamos que mi madre es un tanto más "radical" que mi padre...

Como andaba de perezosita, cuando llamaron a la puerta ni me inmuté pero Hiro se levantó para abrirle la puerta a los de servicio de habitaciones que nos traían el desayuno. Refunfuñé sin querer levantarme pero, al final lo hice para disfrutar nuestro último desayuno gratis en Disneyland y en una habitación que no nos podríamos permitir. Todo estaba delicioso como siempre, y me puse las botas de todo lo que nos trajeron, sobre todo de waffles con sirope de arce encima. Conversamos de todo un poco y cuando terminamos fuimos a terminar de hacer la maleta y a vestirnos. Elegí una blusa suelta color blanca, muy ligera y bonita, y una falda azul marino con unos zapatos de tacón blancos.

- Como crees... ¡Es mi pijama favorito, no quiero que se me olvide! además parece que también a ti te gustó.

Bromeamos y me robó varios besos mientras checábamos la habitación por si se nos había olvidado nada. Igualito como se ponía mi papá en los hoteles, checaba armarios, bajo la cama y en los armarios como tres veces seguidas.

- Anda paranoico, que no se nos olvida nada. Lo tenemos todo, segurísimo.

Me acordé que no compramos nada en Disneyland, ni recuerdos, ni caramelos, ni dulces... ¡Nos lo, pasamos todo el fin de semana disfrutando y ni nos acordamos de eso! Fui a ver el baño a ver si me había olvidado de alguna prenda y vi los típicos jabones de hotel chiquititos de gel, champú y pastilla de jabón que tenían todos formitas de Mickey. ¡Aaww que lindos! Los tomé y los eché a la maleta como recuerdo.

- ¿Qué? ¿Tú sabes cuánto cuesta esta super suite de hotel más el desayuno, más las entradas? ¡Nunca más nos podremos permitir algo así! Pues me llevo los jabones de recuerdo... Y huelen genial y además son gratis. Da gracias a que no me lleve la cafetera y la plancha como otras personas seguro que hacen.

Bromee divertida, sin acordarme de. Miró una vez más si se dejó algo por la habitación y nos fuimos de allí con miedo de que nos cobraran un riñón por una noche de hotel. Más felices que dos perdices hasta que llegamos a la planta baja y ahí nos estaba esperando el entrevistador pesado y también el culpable de que nos diéramos ese beso que le di a Hiroshi en Disneyland hace unos meses… y que recordaría por mucho tiempo. Preguntó cómo nos lo habíamos pasado, eso era un tontería… todo el mundo sabía que sería una experiencia increíble estar aquí de gratis.

- El servicio aquí es una maravilla, muchas gracias a Disney y a los que hicieron posible que el amor de mi vida y yo hayamos pasado este fin de semana aquí tan mágico. Muchas, muchísimas gracias, de corazón.  

Le di un beso en la mejilla y eso bastó para contentar a todos. Nos hicieron varias preguntas más que respondimos muy amables y felices, y pudimos irnos de allí. Montamos las maletas y las cosas que nos regalaron en el maletero del taxi y pusimos rumbo a Sweet Valley. Yo me dormí en la parte de atrás del coche, pues casi siempre me pasaba… y no me enteré cuanto tiempo duró el viaje, porque Hiro me despertó cuando llegamos a la puerta de mi casa. Pagamos el taxi a medias y lo primero que hice fue mirar a ver si había alguien en casa, y para mi suerte no estaba Kenichi. Dejé la maleta y mi bolso en mi cuarto, comiendome a besos a Nath, que dormía en el asiento-huevo de mi cuarto. Hiro y yo nos pusimos a poner lo que nos regalaron en Disney para ‘nuestro hijo o hija’ ¿Qué porqué guardarlo en vez de regalarlo o lo vendiéramos en alguna tienda de segunda mano…? No sé, supongo que en un futuro algo lejano se podría usar. Ya era hora de que se fuera, pues tenía que ir cuanto antes a explicarle a mi padre todo el lio que ocurrió sobre que si estaba embarazada y todo lo que vio en el video de broma… Me iba a caer una buena bronca.

- Gracias por ayudarme a poner las cosas en el ático -Sonreí contenta y le acompañé hasta afuera al porche. Antes de que se fuera le quería decir algo...- Oh, y una cosa más... -Le retuve y se giró -   Te quiero, Hiro.

Le dije con todo el amor que tenía dentro de mi corazón, sonriendo feliz. Le puse las manos en sus hombros y él me puso sus manos por la cintura juntándonos y nos dimos un par de besos muy lentos y tiernos. Nos separamos y como tenía previsto se fue sin que le interrumpiera más pidiéndole besos. Suspiré enamorada, todo en ese momento era perfecto, y miré a mi alrededor los pajaritos cantaban, las nubes de levantaban, Kenichi miraba... Espera... ¿Quéeee? No sabía quién tenía más cara de sorpresa en esos momentos, si él o yo. Dios, no quería que se enterara así. Entré a la casa dejando la puerta abierta para que mi hermano de pega pasara dentro. Fui corriendo a mi cuarto y cerré la puerta, y me eche a la cama para pensar. ¡Ugh! ¿Por qué tan solo no le di esos últimos besos? Kenichi no se hubiera enterado de esa forma tan brusca... Debía de salir de ahí ya en vez de lamentarme por los besos que le di a mi novio. Tomé mi bolso y salí de la habitación, con un poco de suerte no me lo encontraba de camino a la puerta... Pero sí. Estaba sentado en el sofá, esperándome. Suspiré y dejé el bolso en otro de los sofás y me senté a su lado.

- Lo siento, no quería que te enteraras así... -Miré hacia mis piernas sin saber muy bien decir... bueno, más bien cómo decirle, porque sabía perfectamente que le debía contar todo- Supongo que te debo más de una explicación ¿Verdad?

Pregunté lo obvio y él me dio la razón. No estuve comunicativa con él en los últimos meses, sabía que algo me pasaba y yo no podía evitar a veces sentirme muy triste en casa. Me preguntó más de una vez que qué me pasaba y mi respuesta era "nada" y "en serio, estoy bien" me sonsacó una vez que estaba triste por un chico. Y hoy sumó dos más dos, estuve triste por nada más y nada menos que por Hiroshi Anzai. Le conté desde el principio, de cómo nos besamos en disneyland hace unos meses atrás, de cómo me dio cuenta de que me había enamorado de él, de mi depresión porque tenía novia, de que traté de olvidarme de esos sentimientos yéndome a Japón con mis abuelos, de cuando me enteré de que había dejado a su novia, de cómo nos sentimientos de hicieron más intensos por eso pero mi cabeza rechazaba eso porque pensaba que se iría con Keith si le decía que me gustaba... Y de como Hiro me contó que en mi ausencia se dio cuenta de que solo quería a su antigua novia como una amiga y que los verdaderos sentimientos los tenía por mí, y que no me dijo antes que me quería porque se creía poca cosa para mí... Y este fin de semana ya no pudo aguantar más.

- Cuando me confesó sus verdaderos sentimientos hace doa días, le rechacé. Lo intentó otras dos veces más y de nuevo le rechacé por mis tontos miedos... Hasta que me di cuenta de que era una estupidez ¿Por qué rechazarle si los dos sentíamos lo mismo? Y entonces sucedió... A la cuarta no le rechacé.-Me quedé un momento en silencio, pero continué, tomándole de la mano a Kenichi, para hablarle de un tema aún más delicado- Puede que a ti te parezca que traicionó a su antigua novia porque era tu amiga... Pero si sentía algo más fuerte por otra persona y se diera cuenta de que a ella solo le tenía cariño como amiga era inútil seguir con ella porque la dañaría aún más... Lo siento, no tengo forma de excusarle por eso... Pero a mi parecer hizo lo que debía. Y… El daño que tuve estos meses me lo hice yo sola. Hiroshi no tiene nada que ver, fue todo culpa mia.

Me quedé en silencio esperando su respuesta seguro no muy grata de todo el drama que nosotros solos nos habíamos montado por meses. ¿No hubiera sido más fácil sincerarse en la fiesta de Silvano el día que volví de Japón? Si mi imaginación no me engañaba, como tres veces pudimos habernos besado perfectamente, sobre todo la primera vez que bailamos... Incluso ya me estaba preparando en ese momento para dar o recibir un beso, pero en ese momento nos interrumpió el desgraciado de Christopher. Incluso después de la fiesta en distintos días, muchas veces más podíamos habernos confesado... Y hubo más atentados de beso que o nos interrumpieron y jodieron el momento o alguno de los dos nos apartábamos como si no estuviera pasando algo ahí. Por tontos como si no hubiéramos estado a centímetros el uno del otro. ¿Por qué éramos tan cabezotas los dos? El uno para el otro...


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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Mayo 22, 2015 1:07 am

La actuación de mi novia terminó por convencer a la gente de lo feliz que nos pasamos el fin de semana, y después de algunas preguntas innecesarias que contestamos con amabilidad, pudimos irnos sin problema alguno de aquel grandioso hotel. Solo esperaba que tardaran mucho en poner el video, para que así le diera tiempo a Clay de hablar con su padre antes de que el instinto asesino siguiera creciendo dentro del viejo…

Solicitamos un taxi poco antes, y llegó muy puntual. Metimos todas nuestras cosas en el maletero del mismo y dejamos atrás el grandioso fin de semana en Disneyland, como un recuerdo que nunca olvidaríamos por todas las locuras y la declaración de amor que nos hicimos. A pesar de no ser uno de esos hombres melosos, incluso yo podía apreciar todo lo que nos ocurrió en tan mágico sitio… El camino a casa fue bastante tranquilo, y solo observé los paisajes que nos rodeaban mientras mi hermosa novia estaba durmiendo todo el trayecto. Creo que era de esas personas a las que apenas subirse a un auto le da sueño y flojera extrema...

Llegamos directamente a su casa y fue allí que la desperté de su letargo, señalando que obviamente teníamos que pagarle al taxista por sus servicios. A pesar de todo, no salió tan caro cuando terminamos pagando en partes iguales la tarifa. Sacamos todo del maletero y ayudé a Clay a llevar el cochecito de bebé con todas las cosas que nos regalaron hasta la puerta de su hogar. Me dijo entonces que me esperar un par de minutos mientras chequeaba algo, pero yo no soy tonto y me imaginé que quería saber si su compañero de casa Kenichi estaba dentro. Supongo que sería complicado explicar de dónde salió un coche de bebé si se supone que se iba de fin de semana a Disney por vacaciones… Cuando me pidió que entrara, llevé los regalos al lugar que me indicó, y para mi sorpresa tuve que subirlos al ático más oscuro y extraño que vi en mi vida. – ¿Qué carajo es esa muñeca que está allí?. Parece salida de una jodida película de terror – pregunté curioso y bromista por quien Clay llamó amistosamente “Samantha”. ¿Quién demonios le pone nombres a una muñeca de tamaño humano?

Dejamos todo en el ático cubierto por una manta para que no se llenara de polvo, y bajamos para que yo tomara mi maleta. – Que no se te olvide ir a tu casa, o tu padre me matará, ¡eh! – dije mientras Clay me acompañaba hasta la puerta de su casa, pero no detuvimos tras salir por la puerta principal, justo en el porche de su casa. Negué con la cabeza ante el agradecimiento que me dio, y cuando me dijo que me quería, sonreí con alegría, casi como lo hacía antes de convertirme en el amargado que alguna vez fui. – Y yo te quiero a ti, Clay – respondí con amor y suavidad.

Nos acercamos poco a poco, abrazándonos al cuerpo del otro mientras nuestros labios gozaron de un par de besos lentos y tiernos. Ella lograba dejarme sin aliento, y honestamente no sabía cómo lo hacía… Tras separarnos, le guiñé un ojo pícaro y me despedí – Nos vemos después, hermosa –. Me giré y caminé por la calle hasta encontrar una parada de taxis. Allí tomé uno de los vehículos hasta mi apartamento, en donde me esperaba mi preciosa hermanita menor y sus dos lindas mascotas. Supongo que se deleitaría con la historia de mi nueva relación, aunque seguramente me echará en cara que ella sabía que todo terminaría así… A pesar de ser dulce e inocente, la rubia no dejaría pasar esa oportunidad de hacer ver que sabía más que yo sobre todo ello…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Kenichi Umehara el Vie Mayo 22, 2015 2:56 am

Aquel bonito día había salido al parque para dar un paseo con mi hermosa perrita Yuki, quien andaba muy alegre caminando a mi lado durante toda esa mañana. Incluso jugamos a la barrita, y ella nunca falló en traérmela de vuelta cuando se la lanzaba. – Ha sido un día grandioso, ¿verdad Yuki? – pregunté con una gran sonrisa a la perrita de nieve, quien me respondió ladrando una vez. Además, hoy sería el viaje de regreso de mi hermana desde Disneyland, y quería recibirle con un gran abrazo después de no verla por un fin de semana.

Cuando ya estaba en el frente de nuestra casa, noté que Claire se encontraba allí junto a Hiroshi, lo cual me extrañó un poco porque se suponía que se había ido con una amiga en su paseo de fin de semana a Paris. Me detuve frente al árbol de nuestro jardín, y esperé a que el mayor se fuera para poder conversar con mi hermana. Sin embargo, lo que pasaría segundos después me dejó con la boca abierta de manera inesperada: ¡Ambos se abrazaron y comenzaron a besarse justo en el porche!. No me lo podía creer, allí estaba presenciando una locura total con la boca abierta…

Hiroshi finalmente se fue y entonces observé a mi hermana directamente a los ojos desde donde estaba. De inmediato ella notó mi presencia en nuestro jardín, y tan solo entró a la casa dejando la puerta abierta para que yo pasara. Me conocía muy bien, y yo la conocía también. Desde hace meses venia preguntándole que la tenía tan triste, y finalmente encontré la respuesta a esa pregunta luego de tanta negación de su parte. Se trataba de aquel chico que le rompió el corazón a mi amiga Clarisse, y que quizás terminaría haciendo trizas el pobre corazón de Claire. Tenía que evitar aquello por el bien de ella…

Entré a casa y cerré la puerta detrás de mí, mirando la zona de los sofás en busca de la castaña, pero ella no estaba allí. Decidí entonces llevar a Yuki al patio y dejarla en su casita para que descansara del paseo. Regresé decidido a la sala y tan solo me senté a esperar a que Claire apareciera por allí. Mi espera no sería muy larga, y con un simple carraspeo de garganta ella supo que estaba esperándola. Se sentó a mi lado y entonces dijo aquellas palabras sobre el asunto. Suspiré preocupado, y entonces le dije con tono de voz inquieto – La verdad, más que la forma de cómo me enteré de todo, me preocupa lo que pueda pasar si le entregas tu corazón a Hiroshi. Ya vi como una amiga cercana quedó herida, y no quiero que eso te pase a ti también –. Agregó entonces que me debía algunas explicaciones, y yo solo añadí – Me gustaría escuchar todo lo que pasó, porque quiero saber cómo te sientes –. Después de tantos meses, parece que finalmente se abriría para el único tema que nunca quiso tocar conmigo presente.

Me contó toda la historia desde el viaje a Disneyland en la primavera hasta el último minuto que había presencia con mis propios ojos. Incluso mencionó las razones que supuestamente tuvo el castaño mayor para terminar su relación con Clarisse, y recordé levemente algunas de las palabras de mi compañera de clases al respecto… Analizaba en total silencio cada palabra que dijo Claire, y todo lo que sabía sobre aquel chico desgraciado… Y entonces ella tomó mi mano y mencionó lo más razonable que escuché al respecto. Sin embargo tenía mis dudas sobre el “repentino” cambio de actitud de un hombre que era conocido en el instituto como un Don Juan de primera… – Entiendo mejor la situación, y también comprendo que no quisieras decírmelo antes porque era un tema complicado para ti. Sin embargo, no creo que las personas puedan cambiar tan fácilmente, y tu bien sabes que Hiroshi tiene un gran historial como Casanova dañino… Yo solo quiero que no vivas la misma experiencia que tuvo mi amiga, y ya has sufrido bastante por culpa de él, aunque digas que no tuvo nada que ver… – respondí con cierta dureza, solo porque me inquietaba muchísimo toda la situación actual.

Sin embargo, Claire mencionó que el cambio de Hiroshi era verdadero, y que yo más que nadie sabía que era necesario dar segundas oportunidades a las demás personas. Ella me conocía bien, y tenía razón sobre eso. Era cierto que el castaño tuvo un pasado horrendo con las chicas, pero si mi hermana insistía en que ambos se hacían felices porque él le quería de forma verdadera, entonces no podía hacer más que apoyarla a ella y a su nueva relación mientras la protegía de una posible caída… Suspiré… – Está bien, hermana. Prometo darle una segunda oportunidad a Hiroshi, pero solo porque eres tú quien me lo pide. Aunque, si te hace llorar una sola vez o si se atreve a hacerte daño, iré personalmente a hacerme cargo de él y no habrán más oportunidades… – cedí ante su petición, pero haría todo lo posible por protegerla de aquel mal chico. – Quiero creer en tus palabras, Claire. Te mereces a un gran chico que te quiera mucho… Espero que ese sea el hombre que elegiste para darle tu amor – agregué con sinceridad mientras apretaba un poco su mano en señal de apoyo.

Por supuesto que conocía la historia de Keith, su primer romance, y el desenlace que ese relato tuvo al final del día. Era quizás la primera vez que escuchaba a mi hermana hablar de un chico como su persona especial en todo el tiempo que le conocía, y quería creer en esa ilusión con todo mi corazón para que ella viviera en alegría desde el día de hoy… No le vayas a fallar, Hiroshi…

Claire mencionó entonces que iría a casa de sus padres, y asentí con tranquilidad, levantándome para darle un gran abrazo de hermano tierno. Me despedí con una sonrisa más tranquila mientras salía por la puerta y luego me dirigí a mi baño personal a tomar una ducha. Supongo que eso me ayudará a reflexionar acerca de todo este nuevo suceso, y a prepararme para la protección de mi hermana postiza…
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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Vie Mayo 22, 2015 4:41 pm

Lo que Kenichi dijo de Hiro, no, me sorprendió en absoluto. Es más, sabía todo lo que iba a decir... Pero mi intento no era el que lo aceptara ahora así como así, porque eso no iba a pasar. Mi intento era que al menos no le rechazara para que viera con sua propios ojos que una persona puede cambiar.

- Que no te ciegue tu descontento con Hiroshi, claro que las personas pueden cambiar. Me ha demostrado que desde que volví de Japón rechaza a todas las mujeres que tratan de ligar con él. Me ha demostrado que el casanova ya no está, y le he visto sonreir más este fin de semana que casi lo que llevo conociéndole. Por favor, dale una oportunidad, por mi. Tan solo una, no te pido más. Él me hace muy feliz y siento que me quiere como nunca antes lo ha hecho nadie. Él es "mi persona". Por favor dale una oportunidad, hazlo por mi...

Me pondría muy triste si Kenichi no le daba otra oportunidad a Hiro... Apreciaba mucho, la opinión y sentimientos de mi hermanito, por eso era tan importante que él me diera algo de aliento. Sonreí cuando aceptó el darle una oportunidad y ya me sentí mucho mejor,aunque amenazó con golpearle si me hacía daño.

-  No te preocupes por eso, no me hará nada de daño, eso lo se muy bien. Nunca me ha hecho daño, ni me ha tocado para golpearme, incluso ni cuando nos caiamos mal. Nunca se atrevió a levantarme la mano ni ponermela encima. ¿Que si he sufrido estos meses atrás? sí. Pero fue un dolor  autodestructivo, él no tuvo nada que ver en eso.

Sonreí a mi hermanito y cuando me levanté del sofá para irme, me abrazó, y yo a él, apoyando la cabeza en su hombro. Me separé y lo miré con una sonrisa sincera. Tomé mi bolso y lo puse en mi hombro.

- Gracias Kenichi por querer darle una oportunidad, te lo agradezco muchísimo. Ahora tengo que ir a casa de mis padres-Dije con un escalofrío- Nos vemos más tarde

Fui temblando de miedo a tomar el autobús y llegué a la parada más cercana. Creo que las piernas me temblaban por momentos. No necesité tocar al timbre, pues en cuando pisé el felpudo de la entrada mi padre abrió la puerta. Me estaba esperando. Tragué saliva esperando que no se lo hubiera dicho a mamá. Pasé y cerro la puerta, caminamos hasta la sala.

- ¡¡¡¡TE LLENARON LA COCINA DE HUMOOOO!!!! - Ay Dios mio.. - ¿¿QUÉ ES ESA FALDA TAN CORTA?? - Le dije que otras chicas las llevaban más cortas, y no yo- ¡¡ME DA IGUAL LO QUE LLEVEN ESAS FURCIAS, YO HABLO DE TU FALDA Y ES MUY CORTA!! -Yo estaba estática como una piedra- ¡¡CAMBIATE AHORA, TE COMPRÉ ROPA Y ESTÁ EN TU CAMA!!

Fui sin rechistar a mi cuarto y me encontré con ropa con que poco más y era de monja. ¡Era horrible! Casi suelto un grito cuando veo una camiseta que no se pondría ni una monja.

- ¡No voy a ponerme esto, es horrible!

- ¡¡CLARO QUE LO HARÁS!! -replicó mi padre desde fuera- ¡Y TE HA HARÁS UNAS TRENCITAS!!

¡¿Trencitas?! Hice lo que debía hacer, me cambié de ropa... Y menos mal que no me puse el pantalón que compró y tenía uno rosa en mi armario, de esos que utilizaba cuando era una niña fresa. Me hice unas trenzas y parecía una niña de papá repipi y repelente. Metí la ropa que anteriormente llevaba, en el bolso porque sino era capaz de echarla a la chimenea y quemarla por llevar eso de hereje. Salí de mi cuarto con mala cara.

- ¡Así es como, quiero verte todos los días! Sientate en el sofá ahora mismo.

Hice lo que me dijo, fue a la sala y me senté en el sofá. Mi padre daba vueltas por la amplia habitación. No se cuabtas vueltas dio mientras murmuraba cosas como "mi niñita" "¿Qué hice yo para merecerme esto?" y cosas por el estilo por más de media hora.

-Mi hija embarazada... Mi única hija... La única que tengo y me la embarazaron... - Me hice un facepalm sin que me viera ¿Cuánto iba a durar esto?- ¡Tengo una hija sucia!

- ¡No papá! ¡¡Todo era un montaje, estás sacando las cosas de quicio!! Papá escúchame... Te juro por todo lo que más quieras que todo fue mentira,ni siquiera he hecho nada con un hombre.  

- ¡Me la preñaron bien preñada! -Se lamentaba él, resignandose poco a poco- ¡¡Voy a tomar a ese Anthony del cuello Y SE LO VOY A PARTIR A ESE DESGRACIADO!!

- ¡¡¡Que no estoy embarazada!!!   -Él no me creyó, y utilicé mi último recurso. El único que no quería usar y del que en casa nunca se hablaba- Te lo juro por mi hermano.

Y él dejo de gritar y me miró seriamente, igual que yo a él. Y se lo creyó de inmediato, pues con ese no se bromeaba. Se sacó el móvil del bolsillo del pantalón y yo me alarme.

- ¿Qué vas a hacer? - Pregunté con cierto toque de nerviosismo en mi voz- Papá ¿A quién llamas?  

- A tu madre. -Creo que nunca tuve tanto miedo/horror/querer esconderme debajo de una piedra gigante en una cueva subterránea/que me tragara la tierra.- Para que concierte una cita con el ginecólogo. Y puede que no hayas quedado embarazada, pero seguro que te ha ultrajado. Y como lo hayas hecho, juro que os vais a arrepentir los dos.

Y ahi creo que nunca me sentí tan decepcionada con mi héroe. Se que siempre ewtaba dispuesto a protegerme y era un exagerado... Pero no tendría porque dudar con un tema que a él no le importaba en lo absoluto.

- Pues cuando me examinen y vean que no ha hecho nada con ningún chico, los que os vais a arrepentir seréis vosotros por dudar de mi. Gracias por el voto de confianza, por cierto.

Y cogí mi bolso y me fui de allí pegando un gran portazo. Eché a correr como alma que lleva el diablo, pues no quería verle más por hoy, ya había tenido bastante por pasar más de una hora entera aguantando que estuviera decepcionando conmigo sin razón. Tomé el bus y me empezó a mirar y murmurar riendo casi todo el mundo. ¿Tenía monos en la cara o qué? Y me acordé de que iba vestida como una minja de clausura y casi me da un ataque de vergüenza. Fui al bar para contarle todo a Hiroshi y cuando me vio aparecer por ahí se quedó profundamente anonadado.

- Ni se te ocurra reirte Hiroshi. No, no te atrevas.  

Y se empezó a descojonar de mi, mientras me ponía detrás de la barra. Dios... No sabía si matarle o besarle los labios... Pero elegí la última para acallar sus risas y carjadas.

- Te odio Hiro  -Dije lo contrario a lo que quería decirle, riendo mientras jugaba con mis estúpidas trenzas- Muchísimo

Y me dijo "yo también te quiero" negué con la cabeza y le besé de nuevo por ser tan lindo. Me fui a la sala privada de trabajadores para cambiarme de ropa.

horripilancia:




                                 

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