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El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

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El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Dic 24, 2014 3:03 am

Allí estábamos, habíamos pasado la entrada giratoria del hotel Disneyland, el más caro de los edificios de estadía presentes en el famoso parque de atracciones Disneyland Paris, y la recepción se mostraba a nuestros ojos. Una algarabía que se quedó en silencio al enterarnos de que se trataba todo… Oh, y cuando digo “estábamos” me refiero a Clay y a mí. Ambos cruzamos la mirada por un par de segundos, pero terminamos desviando nuestra atención hacia otro lugar… No nos esperábamos este recibimiento tan peculiar… Todo comenzó hace una semana…

«« «« «« «« «« «« Flashback »» »» »» »» »» »»

Abrí la puerta delantera del bar con una de mis manos, y es que venía tomando con la otra unas cuatro cajas de pizza caliente. – Espero que hayas traído el sake, Clay, porque ya compré las pizzas que te debía – mencioné con tono divertido mientras le sonreía a la preciosa chica castaña. Había pasado un mes desde la fiesta de aniversario de Silvano y Soraya, y las cosas habían vuelto a la normalidad entre Clay y yo… Bueno, casi… Digamos que la linda chica me evita de vez en cuando, aunque ella diga que estoy alucinando con una conspiración rara en su contra. Claro que, estaba enterado de la razón de ello, y respetaba su decisión de alejarse por momentos…

La verdad, yo mismo no sabía qué demonios hacer con mis propios sentimientos. Todos los días, al encontrarme con aquellos ojos cafés, unos deseos enormes de tomarla por la cintura y comérmela a besos nacían en el interior de mi alma salvaje. Pero con tan solo recordar el llanto de una Clarisse traicionada me contenía… Si bien había dejado de ser un Don Juan y abandoné el camino que seguí por tantos años, no estaba ni cerca de ser el hombre adecuado para ella. Necesitaba a alguien que le hiciera olvidar el dolor que le dejó Keith en su vida, y que le diera la seguridad necesaria para sentirse querida y amada…

Coloqué las pizzas sobre la barra y tomé asiento en uno de los banquitos. – ¡Vamos Clay, que tanto tardas!. Se enfría la comida, y tengo ganas de beber licor – grité con una sonrisa divertida mientras seguía con la vista a la preciosa castaña. Cuando finalmente colocó la botella del licor japonés junto a las pizzas, tomé una con alegría y la destapé para olfatear su delicioso aroma. – Demonios, había olvidado lo bien que huele el licor de arroz… – solté con nostalgia en mi voz. Serví un trago para cada uno en un chute para ron, y le di uno a mi amiga y brindamos – Por nuestro bebé, el bar “Lightning & Darkness”… ¡Salud! – mencioné todo animado, para luego rodar todo el licor por mi garganta de un solo golpe. ¡Demonios, si que estaba bueno!

Abrí cada una de las cajas de pizzas, revelando los misteriosos sabores que había comprado: Pizza cuatro estaciones, pizza cuatro quesos, pizza parmesana, y pizza hawaiana. Todas se veían muy buenas, y tenía deseos de comenzar por la parmesana, pues me llamaba la atención que tuviera pollo y queso parmesano encima. Estiré mi mano para tomar un trozo, pero justo en ese momento, la caja misteriosamente desapareció de su lugar… Giré para ver a Clay, y ella me dijo cortantemente que esa pizza era suya y no la iba a compartir conmigo. – ¿Pero no me darás ni un pedacito? – me quejé abiertamente. Obvio que respondió en negativa, y me dijo que era la pizza que le debía por el sake… Por un demonio, me robó la pizza que más quería probar…

Comenzamos a comer, conformándome con tomar un trozo de la hawaiana, cuando de repente sonó el móvil de la preciosa castaña. No le di mucha importancia a la conversación hasta que Clay mencionó algo sobre Disneyland… Posé mi mirada en el rostro de mi amiga, y si no fuera porque intentaba atender a los comentarios que hacía, me hubiese quedado como un idiota mirándola. De la nada mencionó una reserva para Septiembre y me miró confundida. – Oh, para eso querían que eligiera un mes… Demonios… – solté por lo bajo, aunque la castaña lo escuchó claro y fuerte… Se le veía molesta, hasta el momento que repitió las palabras “un regalo de cuatro ruedas”. Su rostro se iluminó como una estrella de navidad eléctrica, y sin consultarme nada, confirmó que estaríamos allí.

Me quedé boquiabierto en plan wtf después de que colgara la llamada. – ¿Se puede saber por qué demonios aceptaste eso? – pregunté curioso, y por supuesto, me dio la razón más extraña que escuché. – ¿Estás loca? ¿Cómo crees que Disney nos regalará un coche de bodas? – cuestioné una vez más su juicio, pero ella solo sonrió sin hacerme caso alguno. Y la muy condenada me echó en cara que fui yo el que escogió el mes de Septiembre para la reserva, y que solo por eso la aceptó… Mierda, me dejó sin argumentos… Solo me llevé la mano a la frente, pensando en que esto del “regalo de cuatro ruedas” sería cualquier cosa menos un coche…

Solo continuamos comiendo nuestras pizzas mientras Clay soñaba con el color del coche y si sería uno pequeño como un Mini Cooper o tal vez un sedán como el BMW M3…
«« «« «« «« «« «« • »» »» »» »» »» »»

Si, allí estábamos, frente a la recepción, siendo aplaudidos por al menos diez empleados de Disney, presumiblemente del hotel. Mickey y Minnie se acercaron a nosotros y nos lanzaban papelillos encima con ese rostro feliz de plástico mientras cantaban algo que no distinguí. Alcé la mirada y encontré una pancarta que decía “Felicitaciones por su matrimonio, Anthony & Belle”… Y cuando bajé la cabeza, lo primero que noté fueron unas tres personas acercarse hacia nosotros. Uno de ellos tenía una cámara filmadora mientras otro llevaba un micrófono en las manos. “Mierda, ¿en qué demonios nos metimos ahora” pensé para mí mismo.

Tomé de inmediato la mano izquierda de Clay con mi diestra, y me acerqué para darle un suave beso en la mejilla, solo para comunicarle algo más cerca del oído. – Nos están filmando, de nuevo. Actúa como si fuéramos esposos… – le indiqué como pude, manteniendo una sonrisa alegre en el rostro para disimular. Tendríamos que actuar convincentemente para salir de esta situación, aunque aún quedaba pendiente el misterioso asunto del “regalo de cuatro ruedas” que le mencionaron a mi bella esposa de mentiras en el teléfono…

Y joder, tener la mano de Clay tomada de esta forma me sacaba de concentración…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Sáb Dic 27, 2014 7:20 pm

❤❤❤❤❤Flashback❤❤❤❤❤

Otro día más negando lo imposible de negar. No me gusta Hiro, no me gusta Hiro, no me gusta Hiro, no me gus... Cabeza, ¿A quién intentas engañar si mi corazón cada vez que ve a Hiro le da un vuelco? Me gustaba Hiroshi. Pero eso no podía ser, pues tenía mis razones para querer alejarme de él y ser solo grandes amigos. Estaba así desde que llegué a Sweet Valley desde Japón donde pasé un tiempo por vacaciones visitando a mis abuelos después de que me diera cuenta de que me gustaba mi amigo. Para olvidarle me fui... Pero lo que no sabía esque esos sentimientos se volverían más fuertes en su ausencia. Le extrañé demasiado y al enterarme de que había cortado con su novia se me abrió la ventanita de "Ya no tiene novia... ¿Y si algún día llegaría a quererme tanto como yo le quiero a él?" pero debía de dejar esa ventana cerrada. No podía permitirme ilusionarme por un chico al que no iba a tener. Amigos y ya. En fin...

Como le prometí a mi amigo le traje de mi viaje dos botellas de sake, íbamos a hacer una pequeña fiesta con las pizzas y el licor. Con solo oler las pizzas se me hizo la boca agua ¡Desde hace dos meses no las probaba! Antes de empezar a comerlas me sirvió un chupito de sake y brindamos por nuestro querido y precioso bar.

- ¡Salud por el mejor bar del mundo entero!

Siempre decía que nuestro bar era el mejor del mundo, para mi lo era. Ahí había pasado de todo. Desde bailes de la victoria hasta competiciones de chupitos que siempre era yo la que perdía y demás competiciones absurdas como a quién le daban más propina a lo largo del día. Era parte de nuestra vida y de nuestro esfuerzo, era comprensible que le tratáramos de bebé. Cogí la caja con la pizza que más me apetecía y mi amigo pensó lo mismo pero yo fui más rápida y me robé la caja.

- No te voy a dar ni un pedacito, es mía, toda mía -Le dije para hacerle rabiar, obvio que no iba a comérmela toda entera, tenía que hacer un poco de sitio en el estómago para probar las demás. Imité la voz de Gollum para lo último- Mi tesssoro...

Reí feliz y divertida por mi excelente imitación de Gollum. Arranqué un trozo de pizza y me lo lleve a la boca pegándole un mordisco. Era deliciosa, mucho más de lo que recordaba.

- Humm... Dulce manjar de los dioses

Justo cuando me lo comí me sonó el móvil que lo tenía en el bolsillo. Me limpié los dedos con una servilleta y vi que no tenía el móvil guardado en la agenda. Me extrañó un poco pero tomé la llamada y me puse el celular en la oreja. Era una chica de Disneyland con la que había hablado un par de veces sobre cuando gastar el vale de un fin de semana con todos los gastos de hotel y entradas al parque pagados. Siempre le ponía de excusa que me encontraba mal y que no nos apetecía ni a mi esposo ni a mi viajar en esas condiciones. Dejó de llamarme y me había olvidado de eso, pero parecía que llamó a Hiro a mis espaldas y él aceptó ir este mes. Miré molesta a mi esposo de mentira, pues no me había comunicado que hizo tal cosa. Iba de declinar por cuarta vez su invitación pero dijo que nos daría un obsequio de cuatro ruedas. Espera... ¿¿Me iban a dar un coche?? KYAA~ que ilusión.

- Estaremos allí mi marido y yo este fin de semana, no se preocupe. Muchas gracias por llamar.

Colgué y el tonto de mi "esposo" me preguntó que porqué demonios acepté ir con él a Disneyland. Suspiré y con una gran sonrisa en la labios le relaté lo que me había dicho la chica.

- Me han dicho que si vamos nos darán un coche ¡Un coche Hiro! ¡En serio lo ha dicho! -Se atrevió a decir que no me lo darían y le eche en cara su llamada telefónica- No fui yo la que aceptó ir en primer lugar, fuiste tú y ni me avisaste. ¿De que sirve estar casados de mentira si no me dices las cosas? ¡Comunicación Hiroshi, comunicación!

Seguimos comiendo pizza y bebiendo sake, mientras comentaba a mi amigo cual creía que sería la marca y el modelo del coche que nos regalarían.

❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤

Estabamos ahí parados frente a las puertas del hotel más grande y rosado de Disneyland Paris. Aquello era como revivir los recuerdos de nuestro último viaje a la tierra de la magia. Miré por un breve momento a Hiro antes de entrar, y cuando estuvimos ya dentro... ahí nos estaban esperando Mickey y Minnie, empleados del hotel, cámaras y el reportero de la otra vez. Menos mal que me imaginé que habría cámaras y me puse bonita para la ocasión. Un bonito brillo de labios, una falda azul marino con sutiles florecitas y una camisa blanca holgada y super cómoda de manga larga. Los dos disfrazados del matrimonio Mouse nos recibieron con mucha alegría  yo sonreía divertida tomando la mano de mi guapo esposo de mentira. Un botones tomó nuestro equipaje y comunicó que los llevarían arriba mientras estábamos allí con la entrevista. Y comenzó el espectáculo.

- ¡Anthony y Belle, que alegría verles de vuelta! ¡Vuestro video de pedida junto con la entrevista en nuestra cuenta de youtube tiene más de seis millones de visitas y más de dieciochomil comentarios! ¿Unas palabras para vuestros fans?

- Wow cuanta gente, muchas gracias por mirar nuestro video y por vuestros hermosos comentarios. A mi chico y a mí nos hace muy felices ¿Verdad cariño?

En verdad me quedé sorprendida de que tanta gente de todo el mundo hubiera visto nuestro video... Por dios que vergüenza. Recibí el beso en la mejilla de mi amor prohibido, tan solo sonreí por el gesto de cariño. Fingido por su parte, pero yo estaba encantada con ello. Me abracé a él como lo haría una novia enamorada, apoyándola cabeza en su pecho mientras el tipo de la cámara nos filmaba.

- También queremos haceros un regalo especial-Sonreí con los ojos iluminados de alegría ¡El coche!- Un regalo que nos ha salido a todos del corazón pues es para el fruto de vuestro amor verdadero-Espera... ¿Qué? Vale que quería por todos los medios el coche pero no era fruto de nuestro amor falso- Belle, por tu sonrisa resplandeciente ya sabes por dónde voy ¿Cierto? ¡Minnie, Mickey, traigan los regalos para nuestra feliz pareja!

Tomé de la mano a Hiroshi para cantar victoria seguramente Mickey nos daría las llaves del precioso coche que me regalarían. Pero, por desgracia yo no tuve razón. Mickey y Minnie aparecieron de nuevo delante de nosotros… con un cochecito de bebé  adornado con globos y dentro de este  peluches,  ropita  variada, zapatos, guantes, gorritos... incluso chupetes. Miré a Hiroshi con sorpresa, ninguno de los dos nos esperábamos eso. Hiroshi se tapó la boca seguramente para no reírse el muy desgraciado ¡Tenía la cara de reírse de mi idea del coche! Cuando llegáramos a la habitación iba a ver…

-Oooh que bonito no tienen palabras. Como no sabemos de qué sexo será  vuestro retoño hemos puesto uno de cada ¿Se sabe ya si será niño o niña? ¿Cree que Anthony será un buen padre?

Llevé la mano que tenía mi amigo sobre la boca hacia mi vientre para que el ‘papá’ acariciara a su futuro ‘bebé’. Todos tenían una cara de felicidad en sus labios, enternecidos por el gesto. Comencé a hablar con voz dulce.

- Aun estoy de diez semanas, tiene el tamaño de una oliva. Aun no se puede hacer la ecografía pues no verían nada en concreto. Aun me quedan tres semanas más para saber que será nuestra pequeña olivita. Y sobre si será un buen padre… no lo dudo ni por un segundo, uno excelente. Cuando nazca la olivita estará más que satisfecha con los cuidados de mí amado esposo. Somos un gran equipo él y yo juntos, seremos buenos padres y estoy segura que si uno se equivoca el otro le ayudará para mejorar... siempre hemos así, por eso somos mejores amigos.

Besé la mejilla de Hiro, abrazándole fuerte actuando como enamorados de la vida que hablan de su esperado bebé. Menos mal que sabía del tema muy bien de los bebés por mi madre, que era cirujana especializada en maternidad. Y sobre lo que Hiro sería un padre excelente, era verdad. Sería un padre peculiar pero excelente. Y él y yo éramos un gran equipo siempre, eso también era cierto. Conversamos un poco más con el reportero hasta que preguntó qué sentía por la querida madre de su hijo, osea, de mí. No quería escuchar esa respuesta, pues me dolería que dijera que me amaba... Eso sería una farsa que no podía soportar, oír de su propia boca que me amaba y luego que fuera mentira… Me separé de Hiroshi dirigiéndome al entrevistador.

- Me encuentro algo cansada del viaje, será mejor para el bebé que fuera a descansar un rato antes de pasear por el parque de diversiones.

Nos despedimos de todos ellos con sonrisas y palabras de gratitud para los internautas y cortó la grabación. Nos dieron la tarjeta para abrir la habitación y cada uno de ellos nos dio la enhorabuena y el reportero tuvo los huevos de decirme que ya se me notaban signos del embarazo en el físico ¿Me estaba diciendo gorda el muy hijo de su madre? nos metimos en el ascensor con el cochecito de bebé. Entramos en silencio y cuando se cerraron las puertas le miré seriamente.

-Ni se te ocurra reírte, ni una carcajada.

Y Hiro no aguantó más y se echó a reír y yo a refunfuñar. Abrí la puerta de la habitación con la tarjeta que nos dieron y entré primero, mientras Hiroshi aún se seguía riendo echándome en cara que qué bonito coche me dieron, paseando con el carrito de bebé por todo el pasillo de la planta. Rodé los ojos entrando con cara de pocos amigos. ¡Por dios la nueva entrevista estaría por todo internet próximamente y lo verá todo el mundo! Esperemos que no hubieran más sorpresas incomodas en esa habitación…

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Sáb Ene 03, 2015 1:06 am

Joder, si era el mismo tipo de la otra vez. El de “el amor tan puro” que nos fastidió la otra vez… Solo permanecí sonriendo tranquilo, como si todo aquello fuera la experiencia más placentera de toda mi vida. Carajo, si hubiese sabido que iba a ocurrir esta molestia, me habría negado a venir en primer lugar… “¿Qué demonios? ¿El video tiene tantas visitas y comentarios?. La gente es demasiado ociosa estos días…” pensé para mi mismo cuando el descerebrado sacó de la nada una cifra exorbitante para explicar la existencia de “nuestros fans”. Genial… – Por supuesto, cariño. No podría estar más feliz – a menos que cierto progenitor desgraciado estuviera ardiendo en llamas. Ese sería el día perfecto en mi vida…

Ella me abrazó, y no pude evitar rodear su espalda con mi brazo, en lo que parecía un gesto de cariñoso que correspondía el abrazo. En realidad fue mi estúpido cuerpo traicionando mi mente… Y entonces llegó el momento del regalo, y aunque estaba en expectativa al igual que Clay, la verdad es que era por razones totalmente distintas. Ni de broma nos darían un coche por ser recién casados, o por los millones de visitas del video… Declararon que los ratones nos darían nuestro regalo especial, y cuando se aparecieron de nuevo frente a nosotros, supe que me había equivocado a medias… Sí, nos regalaban un coche, pero uno para pasear bebés. No solo eso, sino que tenia de todo tipo de mercancía Disney dentro, desde peluches hasta ropita para nenes. Tuve que llevarme la mano libre a la boca, o de otro modo no podría contener la carcajada que se generó desde el fondo de mi alma… Ni siquiera me atrevía a verle la cara a Clay, o me reiría inevitablemente frente a las cámaras. “Con ese coche podrá pasear por todo Sweet Valley…” hice mi broma mental y casi empezaba a llorar de la risa que estaba aguantando. El reportero lo tomó como que estaba conmovido, pero joder, yo solo hacia un esfuerzo sobrehumano para no morir de la carcajada atravesada…

Debo darle crédito a Claire, quien mantuvo la calma a pesar de la “sorpresa divertida”, incluso continuó con la fachada de los recién casados y embarazados bastante bien, tomando mi mano para llevarla a su “vientre con nuestro bebé”. Claro que, la muy desgraciada me quitó mi medio para esconder la risa y tuve que mantenerme sonriente pero calmado sin ayuda de ello. Como no sabía absolutamente nada sobre bebés, cerré la boca y no hice ningún comentario que fuera a arruinar la gran actuación de mi amiga castaña… Aunque no negaré que sus palabras si llegaron a enternecerme un poco. ¿Estaría hablando en serio al creerme capaz de ser un buen padre?... Claro que estaba completamente de acuerdo con que éramos un gran equipo y podríamos superar lo que sea juntos.

Toda la entrevista continuó de los más normal, hasta el momento que el reportero me preguntó que sentía por la madre de mi hijo. Por un momento me quedé en silencio, pensando que podría decir al respecto. ¿Qué diría un esposo enamorado de su mujer en una situación como esta?. Supongo que mencionaría todo lo que la amaba y lo importante que era en su vida… ¿Pero tenía yo el derecho de decir aquellas palabras?. Demonios… Y justo cuando estaba por decir algo, Clay me interrumpió con la mejor excusa del mundo para salir de allí. – Discúlpennos, pero llevaré a mi esposa para que descanse a la habitación. Gracias por el precioso recibimiento y el regalo inolvidable para nosotros – dije con un tono amigable y sereno, mientras le tomaba de la mano a mi amiga castaña.

Con ello la entrevista había finalizado, y todos se despedían cordialmente de nosotros. Tras recibir las llaves de la habitación, ya me disponía a largarnos de aquí, pero entonces el idiota del reportero mencionó que a Clay se le notaba los signos del embarazo. Por un demonio, eso me dio risa y miedo al mismo tiempo, y solo hice lo que debía para salvarle la vida al pobre hombre: Me llevé a la amazona furiosa de la mano al elevador. Obviamente con la otra mano tuve que llevar el carrito para bebé.

Finalmente entramos al ascensor y las puertas se cerraron. Una advertencia mortal se escuchó en el ambiente de la caja metálica, pero hice caso omiso a las palabras, y por dios que di la carcajada de mi vida, al punto que empezó a dolerme el estomago de la fuerza que ejercía sobre mi abdomen. – Que coche más moderno nos han dado, cariño mío – dije como pude entre risas, cosa que obviamente no fue bien recibida.

Salimos del elevador, pero yo continuaba riendo. – Clay, mira que buen motor tiene este coche. Escúchalo… ¡Vroom vroom! ¡Pura ingeniería europea! – dije todo divertido y alegre mientras recorría el pasillo de un lado a otro con el cochecito y haciendo sonidos de motor. – Por dios, ¡que potencia! ¡Con esto llegaremos a Sweet Valley en menos de lo que canta un gallo! – resalté con sarcasmo y diversión. No había reído tan despreocupadamente en mucho tiempo, creo que desde que me di cuenta de todos los errores que había cometido… Irónico que fuera a costilla de la propia mujer que quería tanto como para no desear hacerle daño…

Cuando vi que entró a la habitación, de inmediato pasé con todo y cochecito. – Clay, ¿dónde aparco este gran coche?. ¡No hay sitio! – mencioné burlón y sonriente, y en cuestión de dos segundos recibí un almohadazo en la cabeza. – Joder, que violenta estás hoy para ser una recién embarazada – agregué divertido, y otra almohada salió volando por los aires, pero esta vez la atrapé con mis manos. – Vale, vale. No más chistecitos sobre el cochecito… – finalicé mientras llevaba ambas almohadas de vuelta a la cama, que por cierto era muy suave y cómoda a simple vista. Y no aguanté las ganas de lanzarme sobre ella. ¡Por un demonio, era como estar en una nube esponjosa!

Finalmente cuando la curiosidad le ganó a la flojera, me levanté de la cama para inspeccionar el cuarto. Con una rápida observación, me di cuenta que nos dieron una de las mejores suites del hotel. Joder, debíamos estar agradecidos de no haber pagado tan costoso alojamiento, porque hubiese salido por un ojo de la cara. Sillas elegantes y cómodas, una cama impresionante, inmobiliarios muy interesantes, y una vista increíble desde la ventana hacia el exterior. Me acerqué un poco a esta, y luego señalé lo más obvio del mundo. – ¿Acaso ese es el parque de Disneyland?. Se ve completo desde aquí, demonios – mencioné divertido e incluso algo infantil.

Después de ello, caminé hasta el baño, y lo primero que me encuentro es un inmenso mini-salón de baño con un jacuzzi incluido. La bañera especial para masajes estaba llena de agua y un montón de pétalos de rosa, y junto a esta había una botella de champán de marca Disney. Curioso, tomé la botella y la examiné, y para mi sorpresa, era champán sin alcohol. – ¿¡Pero qué demonios!?. Se tomaron muy en serio eso de que estabas embarazada, Clay… Champán sin alcohol… – le dije entretenido a la chica que apenas ahora estaba entrando en la habitación de aseo. – Pero igual podemos meternos juntos al jacuzzi – agregué, guiñándole un ojo coqueto. Luego recordé que se supone que no debería de estar haciendo cosas así con Clay. “Demonios Hiroshi, que poco autocontrol tienes, desgraciado” me regañé mentalmente por el error.

Oh bueno, intentaré que no se repita mientras estamos en este fin de semana juntos. Venimos en plan amigos, y quería que se mantuviera de esa forma por el bien de los sentimientos de mi increíble amiga.

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Dom Ene 04, 2015 10:49 pm

Simplemente esperé a Hiroshi en la habitación que nos habían asignado mientras él paseaba con el cochecito por todo el pasillo del hotel. No tuve en cuenta que, como "pareja" que éramos supuestamente a los ojos de la gente no nos darían una habitación con dos camas. Obviamente nos dieron una suite de matrimonio, un sueño para una pareja de dulces recién casados. Para mi no era tan de ensueño, pues necesitábamos dos camas y no una de matrimonio por el bien de mi salud mental. Tampoco necesitábamos una bañera con pétalos de rosa y una botella de champán. Me llevé la mano a la frente sentándome en el canapé, no estaba para bromas, fue mala idea venir aquí... Y justo cuando pensaba eso haciendo un facepalm gigantesco entraba Hiro riendo y haciendo bromas como un niño con el carrito de bebé. Rodé los ojos,odiaba no tener razón ¡Yo quería mi coche de Mickey no un cochecito!

- Tu ríete ahora, que cuando menos te lo esperes te haré pagar Hiroshi Anzai.

Mis venganzas podían planearse rápido pero las hacia pagar después de días, semanas o meses hasta ver el momento de ataque. Ya se me ocurriría algo para hacerle tragar sus carcajadas... Tiempo al tiempo. Me levanté y fuí a la cama, tomé una almohada y se la tiré a la cara, dándole de lleno para acallar sus carcajadas.

- ¡Ya para también con lo del embarazo, no es divertido!

Le tiré otro almohadón pero esta vez lo paró sin problema alguno. Ya más tranquilo, dejó de meterse con mi embarazo falso y con el "mega coche" que me habían regalado. Incliné una ceja cuando se tiró a la cama. Yo me senté en el canapé con los pies cruzados, era cómodo pero demasiado pequeño para dormir. Al fin se levantó de la cama un rato después y observó todo el parque, que se veía sin problemas desde la ventana de nuestra suite. Seguidamente de eso se puso a inspeccionar el baño... Todo lo de la suite le pareció perfecto ¿No decía nada sobre que solo había una cama y éramos dos personas? ¿Tampoco decía nada sobre la bañera llena de pétalos de rosa? Ooh claro, que me metiera a bañarme con él. Me crucé de brazos desaprobando su comportamiento, pues éramos solo buenos amigos y yo estaba intentando distanciarme de él desde hacía meses.

- No digas tonterías y vamos a comer algo, tengo hambre

Nos dirigimos al restaurante del hotel, donde tenían bufet libre y cada uno tomó lo que quiso. De postre decidimos ir al Candy Palace a comprar algo bien rico y apetitoso. Yo me pedí un marshmallow alargado con forma de la chaqueta de Mickey, que estaba riquísimo. Para el camino me compré un helado que ya había comprado la vez pasada que vine a disneyland. Seguidamente fuimos al Star Tour, no había mucha cosa de espera y por fortuna me dio tiempo a comerme el helado entero. Lo pasamos bien en esa atracción ya que a ambos nos gustaba Star wars. Pero queríamos algo de más acción, asique nos fuimos a la montaña rusa llamada Space Mountain que decían que era la más rápida del parque. Ahí si que nos tocó una larga cola de espera, y un pequeño cabreo con la trabajadora que nos hizo montarnos en el último vagón en la última fila ¡Injusto! Aunque nos lo pasamos genial decidimos volver a subirnos y cuando llegó nuestro turno le pedimos a otro de los encargados de ponernos los primeros y ese si que era amable, pues nos hizo el favor de ponernos en el primer vagón. Fue mucho más divertido esta vez. Dimos un último paseo por el parque llegando a ver al Pluto que bailó conmigo hace meses y cuando oscureció volvimos al hotel, cenamos en el restaurante y volvimos a la habitación. Me planté de pie en mi lado favorito para quedarme dormida, el lado izquierdo de la cama.

- Yo no se tú, pero yo me pido la cama. Tú supongo que te quedarás en el canapé. -Y después de eso comenzamos una lucha de titanes por ver quién se quedaba la cama, pues a él no le cabía ni medio cuerpo en el pequeño canapé- ¡Bueno pues te pides otra habitación, yo quiero la cama! -No nos poníamos de acuerdo ni en años, asique decidimos hacer el juego de "piedra, papel y tijera" para el que ganara se quedara el confort de la cama de la suite. Las diez veces que lo hicimos sacamos lo mismo, esto era interminable. ¿Cómo era posible? Siempre quedábamos en empate. Karma malo, karma malo. Algo malo tuve que hacer en mi vida anterior para que me pasaran cosas como esa. Suspiré resignada mirándonos fijamente el uno al otro y separé nuestro contacto visual para ir recolectando todos los almohadones que había en el canapé y sillones de la suite, deshice la cama y puse justo en medio todos los cojines, haciendo una barrera.

- Como ha sido un claro empate este es el Muro de Berlín, tu duermes del lado derecho y yo del izquierdo. Iré a ponerme el pijama...

Malditos empates... Fui a la maleta y como era natural solo me traje un pijama para que cupieran más cosas en la maleta, llevé lo justo de todo pues pensaba pasar por la Disney Store... Y me eché un camisón largo de esos que te pones solo para hacer el vago en casa. Rosa con un pollito. Sí, iba a dormir en la misma cama que el chico que me gustaba con un camisón de un pollo con gafas. Menuda vergüenza... Fui al aseo y allí me cambié. Tomé aire, lo expulsé y salí rápidamente, pero mi amigo vio mi pijama.

- Esposo no comentes nada de mi camisón de pollito, anda a ponerte el pijama y a la cama. Y no subas mucho el aire acondicionado que si no me dará frío

Dicho esto me acosté en mi lado y me tapé bien, acurrucándome entre las sábanas. Cuando volvió y se acostó se me hizo extraña la situación por dos razones obvias... Primero, estaba acostada en la cama con mi mejor amigo/interes amoroso en "plan amigos" como si fuera lo más normal del mundo cuando me moría por un beso suyo. Segundo, con el Muro de Berlín ahí delante, aunque estuviera cerca le sentía tan lejos... Supongo que esa era la idea, pero no me empezó a agradar... Quería abrazarle y no me lo podía permitir.

- Buenas noches Hiro, sueña bonito y descansa

Le dije en voz bajita entre la oscuridad de la habitación. Cerré los ojos deseando no estar allí. Pero estaba, no había botón para rebobinar. Estaba un poco inquieta, pues mi corazón me decía que quitara todos esos almohadones y que le diera un beso de los buenos, de esos que dejan sin respiración de lo apasionados que se vuelven... Pero no... No... Acallé mis deseos dándome la vuelta dándole la espalda al Muro de cojines y a Hiroshi, quedándome dormida al rato.

restaurante del hotel:

dulces del candy palace:


star tour:

star tour:

pijama:




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Ene 16, 2015 5:49 pm

Vaya, mi sugerencia de meternos en el jacuzzi fue recibida con una mirada helada y brazos cruzados, total desaprobación de parte de la castaña. Bien, al menos esperaba que se hubiese reído del buen chiste, pero parece que ni gracia le hizo. De hecho, ni siquiera me sacó la lengua por el guiño de ojo que le di. ¿Por qué andaba tan molesta conmigo en ese momento?. Vamos, los comentarios juguetones sobre el cochecito y el embarazo no eran para tanto… Se tomaba demasiado en serio todo lo ocurrido hasta ahora…

En eso exigió que fuéramos a comer algo, y la verdad es que le daba razón en eso. Tantas bromas hizo que me muriera de hambre. – Vale. Vayamos al restaurante del hotel. La otra vez comí allí muy rico, y a mi hermana también le gustó – sugerí con ánimo, olvidando lo cascarrabias que ella fue antes. Y nos fuimos directamente a aquel sitio, para así alimentarnos con el delicioso buffet, que estaba pagado gracias a las vacaciones regaladas. Luego de eso se nos antojó ir por unos dulces al famoso Candy Palace, en donde pedí una paleta en forma de la cabeza de Mickey y unas cuantas fresas con chocolate. Con el azúcar en el estómago, decidimos ir hacia algunas atracciones del parque, y el primero que se nos ocurrió fue el Star Tours, ya que éramos fans de las películas de Star Wars. Luego de allí siguió la emocionante montaña rusa de Space Mountain, a la cual tuvimos que repetir por culpa de un idiota malnacido. Caminando de regreso a nuestro alojamiento, vimos a un Pluto y Clay mencionó algo como que el can era un pervertido acosador pero buen bailarín. Yo no entendí un carajo de lo que estaba hablando… Típico situación de Claire…

Finalmente llegamos al fantástico hotel pagado, ya era de noche, así que aprovechamos a cenar, para luego dirigirnos al cuarto. Estando en el ascensor, le dije con una sonrisa sincera – Hacia mucho tiempo que no me divertía así. Y creo que mañana será aún mejor –. Mi tono de voz era alegre y despreocupado, y es que me sentía así de bien. Tuve un día genial a su lado, porque negarlo… Aunque tenía siempre en mente que solo somos amigos, y la única razón por la que estamos aquí es por hacernos pasar como pareja. Sin embargo, en lo profundo de mi interior, quería más de esta agradable experiencia, vivir muchas aventuras a su lado, como su compañero en la vida… “Pero eso es imposible, Hiroshi. No te mereces esa felicidad…” me dije a mi mismo, fijando la mirada en el contador digital de pisos del elevador. “Desearía ser el indicado…”

Apenas entramos en la habitación, la hermosa castaña se plantó del lado izquierdo de la cama, y le miré con curiosidad, incluso ladeando un poco la cabeza hacia mi derecha. Soltó aquel comentario que me hizo arquear una ceja y respondí de inmediato – ¡Ni de coña!, ¡ni siquiera quepo ahí! –. Luego soltó aquella barbaridad sobre pedirme otra habitación – ¿Estás demente?. ¿No recuerdas el precio de una habitación en este hotel?. Además, se supone que somos un matrimonio, ¿lo recuerdas? – zanjé de inmediato ese argumento tonto. Ni de coña gastaba mi dinero en una habitación extra… Así que no teníamos más opciones que hacerlo de la misma forma como los vikingos decidían quien se lanzaría al agua helada para desamarrar la barca, y como los romanos ponían en juego la vida de sus capturados, para decir su destino: El antiguo y despiadado juego de “Piedra, papel o tijera”.

Joder, de diez rondas de juego que hicimos, diez empates seguidos. Esto sería la lucha de los mil días si continuábamos haciendo empates así, pero justo después de la última ronda, Clay se cansó y empezó a apilar almohadas justo en medio de la cama. Me imaginé que tramaba, pero la dejé terminar igual… Según ella, eso era el “Muro de Berlín”, y no me quedó otra opción más que aceptar su propuesta. – Vale, no traspasaré el Muro de Berlín… Seré un niño bueno… – aseguré sin dudarlo. Era mejor dormir en media cama que en el suelo, no había duda alguna.

Me quedé junto a la gran ventana mientras Clay desapareció al baño, y observaba lo brillante que era el ambiente externo. Comencé a pensar nuevamente en lo bien que habíamos pasado la tarde la hermosa chica de ojos cafés y yo, y en lo mucho que me divertí con solo pasear por Disneyland a su lado. Era la sensación más cercana que tendría a ser su novio, sin lugar a dudas… Suspiré, era para su bien el que no supiera lo que yo sentía, y sin importar que, debía seguir adelante…

El sonido de la puerta del baño al ser cerrada hizo que me girara para verle, y la chica bonita llevaba un pijama de pollito muy singular. Solo llegué a hacer un ademán de decir algo, pero de inmediato Clay me calló con su comentario. – Bien, me cambiaré y nos iremos a dormir. Mañana será otro día – respondí más tranquilo y serio, a pesar de que le sonreí levemente. Caminé hasta mi maleta y tomé mi pijama, fui al baño y me cambié sin muchos problemas. Tan solo regresé a la habitación y me acosté en mi lugar, dándole la espalda al Muro de Berlín para evitar cometer alguna tontería impulsiva… “Tan solo piensa que estás durmiendo con tu hermana…” me dije a mi mismo para controlarme.

La suave voz de Clay resonó como un dulce susurro en el aire, y respondí igual de bajito – Buenas noches, Clay. Descansa bien –. Era lo mejor para ambos, no involucrarnos más allá de nuestra amistad. Seguía siendo un hombre problemático, y ella necesitaba a alguien normal y amable… Un hombre que entendiera su corazón herido y le ayudara a curarlo… “Y tú solo sabes cómo herir a los demás…”

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Dom Ene 18, 2015 6:24 pm

Me desperté varias veces algunos segundos porque tenía frío. El maldito Hiroshi dejó el aire acondicionado enchufado con demasiada potencia para mi, pues para él esa temperatura era ideal. Arrastraba la sábana hacia mi lado de la cama para taparme bien pero aún seguía teniendo frío... Tampoco tenía ganas de levantarme a apagarlo asique me taparía con las mantas y ya le echaría la bronca por la mañana...

----------

Por fin por la mañana, desperté poco a poco de mi sueño, aún estaba medio dormida asique no abrí los ojos pues me gustaba quedarme un rato en cama tranquilamente sin hacer nada. Milagrosamente no tenía frío, pues seguramente me habría abrazado a una almohada. Me acurruqué moviéndome levemente, y la "almohada" también se movió. Abrí los ojos de par en par  quedándome medio ciega por la luz que entraba desde los grandes ventanales de la habitación y no era una almohada, era Hiroshi. Me había pasado a su lado de la cama buscando calor. Oh-por-Dios. Hiroshi me había pasado el brazo por la cintura y yo estaba acurrucada a su lado poniendole una pierna enredada entre las suyas. Mi cabeza yacía en su hombro izquierdo teniendo una excelente vista de sus labios. Sonreí serena, quitándole un mechón de pelo de la cara poniéndolo detrás de su oreja para verle mejor el rostro. Joder, parecía que no había roto un plato en la vida de lo tranquilito que dormía. Pero debía irme de ahí. Aparté la pierna muy lentamente para no despertarle, en la acción el chico notó el movimiento y se movió. Tomé su muñeca y la aparté de mi cuerpo dejándola sobre su pecho y me di la vuelta para salir de la cama, pero el dormido Hiroshi no me dejó escapar fácilmente. Antes que pudiera volver a mi sitio me tomó de la cintura rodeándola estando de espaldas y me atrajo hacia él quedando super pegados. Apoyó sus manos en mi barriga dejándolas ahí y se acomodó pegado a mi cuerpo como si quisiera fundirse conmigo y no dejarme ir. Por un momento pensé que estaba despierto, pero su respiración acompasada y tranquila decía todo lo contrario. Mi corazón daba brincos latiendo desbocado, estaba nerviosa, nerviosisima, me iba a dar algo si se despertaba y veía aquella escena: Acurrucados de manera que nuestros cuerpos se quedaros completamente pegados. Su respiración acariciando mi cuello, sus manos suaves en mi barriga... ¡ME MUERO! ¡Si seguía ahí inmóvil me iba a arrepentir! Quité sus brazos de mi cintura lentamente de encima, tomé impulso e hice la croqueta pasando por encima del Muro de Berlín. Rodé tanto que me caí de la cama dándome un golpe contra el frío suelo. Hola realidad.

- ¡AAUUHHH! -Me quejé, y grité tanto que el oso mimoso se despertó- Estoy aquí abajo, me caí de la cama... -Expliqué reincorporándome del suelo, sobándome la parte de atrás de la cabeza. Antes de que me interrogara le cambié de tema- Iré a darme un baño, buenos días Hiroshi

Y con esas fui a mi maleta, tomé el primer conjunto que pillé y fui al baño con mis productos de cabello y cuerpo. Me di un baño calentando el agua con todos los malditos pétalos de rosa, patético. Suspiré y cuando acabé quité todos los pétalos con la mano y tiré del tapón agua. Me sequé el cuerpo, el pelo y me lo alisé y me vestí con una blusa blanca de manga al codo, una falda roja y unos botines pequeños negros. Salí como unos 45 minutos de haber entrado a la ducha.

- Si quieres darte un baño ya está desocupado

Como él seguro que no iba a tardar ni la cuarta parte que tardé yo, me senté tranquila en uno de los sillones del cuarto. Escuché que alguien llamó a la puerta y abrí. Resulta que era un desayuno sorpresa para la embarazada y su marido. Dos botones entraron con dos carritos con cosas para desayunar y nos las dejaron al lado de la mesita de dos sillas, posicionadas al lado del ventanal.les di las gracias. Cuando se marcharon fui a la puerta del baño.

- ¡Hiro! ¡Tenemos desayuno sorpresa!

Grité desde fuera dando un golpecito en la puerta para meterle prisa. Esperé a Hiroshi sentada en una de las sillas, si poder resistir la tentación tomé un waffle de Mickey Mouse, le eché miel y me lo llevé a la boca ¡Delicioso! Había de todo, waffles, tortitas, fruta, mermeladas, salchichas, donuts, bollería variada, snacks, tostadas, bacon, zumo de naranja, incluso un par de cafés con un Mickey y una Minnie besándose. Sonreí divertida por el curioso detalle, le echaría una foto a todo aquello para que mis amigos vieran que en Disneyland me estaban tratando como a una auténtica reina.

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Ene 25, 2015 7:54 pm

El sonido de una chica chillona gritando me despertó repentinamente de mi sueño profundo, y abrí los ojos con rapidez para notar que le estaba dando la cara al Muro de Berlín. – ¿Clay? – dije todo adormilado al alzar un poco la cabeza y notar que no estaba en su lado de la cama, y resulta que estaba tirada en el suelo porque se cayó de la cama… – ¿Cómo demonios te caíste de la cama si tienes tanto espacio? – pregunté incrédulo pero adormilado, casi se me cerraban los ojos de nuevo mientras veía que se incorporaba. Creo que no me escuchó, porque simplemente dijo que iría a tomar una ducha o algo así. ¿O tal vez soñé que le estaba hablando?... – Vale… – susurré mientras abrazaba una de las almohadas del muro y me quedaba dormido de nuevo… Un rato más no me haría daño…

No sé cuánto tiempo pasó, pero solo sé que me desperté nuevamente bostezando, y al rato de que estuviera dando vueltas en la cama para desperezarme Clay apareció de nuevo en la habitación bastante guapa y bien vestida. – ¿A quién piensas conquistar vistiendo así de bella, mi querida esposa? – dije divertido sin pensarlo muy bien. Claro que, luego de unos segundos recordé que se supone que debía comportarme y no andar molestando a la chica… Pero era como querer atrapar el fuego con las manos… – Si, necesito una ducha para terminar de despertarme… – respondí a su sugerencia, y me levanté de la cama para dirigirme a mi maleta mientras bostezaba con pereza. Saqué una camiseta y unos vaqueros, junto con una pieza de ropa interior, medias y zapatillas deportivas.

Caminé como un zombie desde el ambiente del cuarto hasta el baño, y al entrar sentí un dulce olor a frutas. – ¿Todas las mujeres huelen a fruta o qué carajo? – me dije a mi mismo mientras levantaba los hombros. Por alguna razón aquello me recordó que después de la llegada de mi hermana a mi departamento, el baño siempre terminaba oliendo a frutas raras. Llevaba tiempo viviendo con la pequeña rubia, y terminé acostumbrándome a todo el asunto. Además, se supone que es normal que Clay, siendo la chica hermosa que es, también se cuide mucho con productos especiales y todo ese tema... – No sé qué demonios me extraña… O porque carajo sigo hablando conmigo mismo… – exclamé burlón, cosa rara considerando que yo mismo era el objeto de burla.

En lugar de utilizar la bañera del cuarto, usé la ducha que se encontraba en una de las esquinas. No tenía ánimos de estar sentado en medio del agua sin hacer nada… El agua caliente me ayudó a despejar la mente, y solo suspiré pesadamente mientras recordaba la sensación que tuve anoche justo antes de dormir… Querer a alguien de esta manera y saber que no deberías hacerlo, contener ese instinto y deseo de besarla apasionadamente, es una de las cosas más duras que he vivido. “Estás destinado a sufrir en esta vida, Hiroshi” me dije a mi mismo mentalmente con ironía.

Salí de la ducha y empecé a vestirme, fue entonces que la voz de Clay del otro lado de la puerta me daba la sorpresa de que teníamos un desayuno para ambos. Me pregunté de qué demonios se trataba, y posiblemente la única respuesta es que Disney se tomó muy en serio esto de los regalos para los recién casados. Vestí mi camiseta blanca y mis vaqueros, y salí del baño, caminando directamente hacia la mesa para dos con la que contaba la habitación.

– Todo se ve delicioso – mencioné en un comienzo, justo antes de que la devora dulces atacara uno de los waffles de Mickey. – Oye, no seas grosera y al menos espérame – le regañé divertido, siguiendo su ejemplo para tomar mi propio waffle y llenarlo de miel. Joder, estaban para chuparse los dedos. Quizás uno de los mejores que hubiese probado en mi vida, sin lugar a dudas… Tomé una de las fresas y la bañé en chocolate, que increíble fue llevármela a la boca y saborearla con una gran sonrisa en los labios… ¡Era un desayuno de dioses!

Nos entretuvimos un rato con aquel festín, y luego de eso decidimos ir a pasear un rato por el parque. Después de todo, esa era la razón por la que estábamos por aquí. Bajamos el ascensor y salimos del lobby del hotel, rumbo a la entrada del parque de atracciones. – ¿Qué te gustaría ver el día de hoy? – pregunté divertido y ameno. – Se me ocurren un par de atracciones divertidas. Confía en mí – agregué luego con una risilla divertida. Y entonces nos fuimos hasta la primera de las atracciones: El juego de Buzz Lightyear. Allí, subimos a un carrito y cada uno tomó una pistola laser, con la cual le disparábamos a varios objetivos, y luego nos decían el puntaje obtenido. Como la primera vez gané yo, Clay pidió revancha y subimos de nuevo, siendo ganadora ella esta vez. Pero como estábamos empatados, subimos una tercera vez y ahora sí que fue una guerra, luchando todos los puntos como si se fuera a acabar el mundo. Al final, gané por tan solo diez puntos, que era simplemente un objetivo más. Salimos de allí, y no pude evitar echarle en cara mi victoria – ¿Quién es el mejor guardián espacial? ¡Dilo fuerte y claro! – mencioné divertido, aunque claro, Clay no le vio la gracia.

Luego de eso fuimos hacia la atracción de Autopista, en donde conduces un coche alrededor de una pista de carreras, y como no, aprovechamos la nueva distracción para hacer piques entre nosotros. – Oh vamos, como si fueras a ganarme a mí en conducción – declaré sabiondo, incluso guiñándole un ojo a la hermosa castaña. Oh, claro que no se quedaría con aquella gracias a la derrota que sufrió en el juego de Buzz. Así que hicimos nuestra fila, y cuando fue nuestro turno subimos a esos coches tan extraños de la pista. Y justo cuando dieron luz verde, arrancamos como si fuéramos expertos de Formula Uno corriendo la carrera del año. Al comienzo iba ganando yo, pero solo por muy poco… Pero de repente se me atravesó un niño pequeño y me bloqueó el camino, tuve que frenar o me chocaría con él. En ese preciso instante Clay me adelantó y ahora le seguía yo a ella – Demonios, eso es injusto – declaré furioso. Y así, terminó ganándome la pequeña castaña la carrera de coches. Obviamente me echó en cara su victoria, y entonces solo me crucé de brazos y reclamé – Solo me venciste porque el niño idiota ese me tapó el camino –

Pero obvio que nuestras competencias no quedarían allí, aunque hicimos una pequeña pausa para ir a tomar nuestro almuerzo. Nos fuimos al “The Lucky Nugget Saloon”, un lugar con ambientación del salvaje oeste en donde servían hamburguesas, costillas asadas, y pescado, todo con patatas. Joder, las costillas se veían sabrosas, así que no perdí en tiempo y me pedí una servicio. Clay también eligió el mismo plato, y entonces nos sentamos a esperar a que todo estuviera listo. – Me la estoy pasando muy bien… Creo que no me divertía así desde la última vez que vine con Natzu a este mismo lugar. ¿Recuerdas como te correteé por medio parque solo para que borraras las fotos de tu móvil?. Me muero de risa al recordarlo – mencioné divertido e incluso reí un poco con la última afirmación. Siempre me divertía junto a la hermosa castaña, no lo iba a negar, y este fin de semana no había sido la excepción. Adoraba pasar tiempo a su lado, y compartir muchas experiencias juntos.

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Vale, me dio flojera recortar las demás xD Pero Hiro va de blanco.

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Lun Feb 09, 2015 11:07 pm

Con el desayuno de reyes en nuestro cuarto, como era de esperar, me atiborré a waffles, tortitas, fruta y salchichas, acompañados con zumo de naranja. Por fin realmente llena me bebí mi café y me lavé los dientes. Tomé mi bolso y nos fuimos del hotel hacia la primera atracción de la mañana, la de los marcianitos de Buzz Lightyear. A la segunda vez ya le pillé el truco, y a la tercera... Intenté desconcentrarle dandole un codazo, luego él me dio otro codazo, y así todo el rato. Y por 10 puntos mugrosos ganó. Cuando salimos de la atracción me crucé de brazos.

- ¡Eres un tramposo Hiroshi! -Le recriminé cuando me restregó en la cara que había ganado dos de tres asaltos ¡Suciamente!- ¡Si no llegas a hacer trampa habría ganado yo! Mañana la revancha, que lo sepas.

Luego de eso y de dar una vuelta, fuimos a comer algo. El lugar escogido nos pareció bien a ambos, pues estaba muy bien de precio cada menú y esperábamos que también en calidad. Nos sentamos y con solo mirar por encima la carta yo ya sabía lo que quería y se lo hice saber al camarero.

- Travers de porc, por favor. Pero el mio que no lleve los aros de cebolla. -Cuando el camarero se fue me reí- La cebolla y el ajo son el mal hecho alimento

Puag, cebolla. Hiroshi se pidió el mismo menú y mientras charlabamos recordó nuestra carrera que acabó en una pedida de matrimonio... Yo miré a mis patatas y comencé a comerlas lentamente. ¿Como no acordarme del suceso que hizo que me diera cuenta de lo que sentía por mi amigo?

- Si que me acuerdo, perfectamente bien. Todo fue por unas cuantas fotos que te tomé en la Disney Store... Y te cabreaste mucho  conmigo. ¡Pero si salias muy bien en las fotos, no se para que me hiciste borrarlas!

Después de comer elegimos atracciones sin movimientos locos, mas bien de entretenimiento, pues si nos subíamos a una montaña rusa después de comer, yo por lo menos vomitaría. Elegimos el Laberinto de Alicia y Pirates' beach para pasar la tarde, y después tan solo paseamos por todo el parque encontrándonos a varios personajes Disney y figuras escondidas, como la del viejito de Up. Hasta nos compramos un algodón de azúcar en un puesto que encontramos cerca del Castillo de La Bella durmiente. A mi no paraba de quedarseme los labios llenos de azúcar rosa y me lo trataba de quitar con la lengua como un gato, ya que no tenía servilleta. Ya me amenazó una vez mi amigo que si me veía haciendo eso de nuevo me iba a quitar lo que tenía en los labios con su propia lengua. Y conociendo a Hiroshi... No me extrañaría que lo hiciera. Y cuando logré comerlo entero me pilló lamiendome los labios por última vez. Escondí rápidamente la lengua y me tapé los labios con mi mano libre, pues en la otra agarraba aún el palito vacío. Hizo el ademán de acercarse recordándome lo que dijo a principios de año y yo retrocedí inmediatamente.

- Hiroshi ni te atrevas a acercarte más -Le advertí, pero de nada servía eso- ¡No, no, no, no, no, para! No me hagas correr que llevo tacones y puedo caerme...

Y antes de que me acorralara contra la pared de una tienda para inmovilizarme, salí corriendo hacia el gran castillo rosa que recorrimos hace unos meses. Esta vez tuve que correr con todas mis ganas por todo el castillo con Hiro pisándome los talones todo el rato, aunque yo oponía resistencia yéndome por los sitios que había más gente. No era nada fácil correr sin caer al suelo con ese calzado, iba a matarme en cualquier momento. Ya me habría atrapado si no fuera por que yo gritaba como loca diciendo que quería tocarme sin mi consentimiento, y la gente se interponía entre Hiro y yo entreteniendole. Salí del castillo con la mano en el pecho, agitada, y con los pies echando humo. Ese no era el calzado correcto para una carrera por Disneyland. Seguí corriendo ahora más lentamente, para no destrozar mi calzado más de lo que ya lo había hecho. Miré por un momento hacia atrás y por ahí venía, se había deshecho de la gente que quería golpearle porque Hiro supuestamente quería meterme mano contra mi voluntad... Aunque prácticamente casi que eso era verdad. El Pozo de Blancanieves estaba cerca, asique allí me dirigí. Pasé por el puente y me quedé en medio de este, estiré los brazos y tome agua de la fuente, y con esta me limpié bien la boca. Cuando estuvo libre de algodón de azúcar apareció Hiroshi.

- ¡Ya no tengo nada, estoy limpia, en serio! -le dije antes de que se le ocurriera hacer alguna tontería como lamerme los labios- Uf... Necesito descansar

Pasamos el puente y llegamos al pozo, adornado con tonos anaranjados gracias al atardecer, donde apoyé los codos y me quedé mirando al interior. Luego miré a Hiro, sonriendo muy feliz de estar allí junto con mi mejor amigo pasándolo tan bien .

laberinto de alicia y pirates beach:



algodones de azucar:
pozo de Blancanieves:













                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Feb 10, 2015 9:42 pm

Me reí un poco con aquella afirmación de que había salido bien en las fotos que me tomó meses atrás. Recuerdo que me molesté solo porque no quería que existieran fotografías de mí con orejas de Mickey sobre la cabeza. Pero al final, no solo quedaron fotos, sino incluso un video en donde salgo con ellas… Disney del demonio, ¡que decidió grabar mi proposición falsa de matrimonio y publicarla en su página web!... Aunque debía agradecerles por haberme enseñado lo que quizás nunca hubiese aceptado si no lo veía con mis propios ojos. Gracias a todo lo ocurrido mi vida dio un vuelco necesario, y ahora iba por un mejor camino… – Ni de coña te dejaría con fotos mías en donde utilizaba orejitas de Mickey Mouse. Después ibas a chantajearme para no publicarlas en tu facebook o algo así – le dije en plan bromista a la hermosa chica de cabello castaño. Eso pensaba antes de todo el asunto, ahora lo veía de otra manera…

Terminamos de almorzar, y ahora solo nos dedicamos a pasear por algunas atracciones tranquilas del parque, como el laberinto de Alicia, y la playa de los piratas. Vimos a personajes de Disney y aprovechamos a tomarnos fotografías graciosas con ellos, y estoy seguro que Daisy me agarró el trasero mientras esperaba a que Clay echara la foto. Le conté a la castaña, pero dijo que estaba imaginando cosas raras… Nos detuvimos frente al castillo de la bella durmiente y compramos algodones de azúcar para merendar algo dulce. Estaba entretenido mirando a todas las personas que pasaban frente a nosotros mientras me comía el manjar rosado, pero me lo terminé mucho antes de lo esperado. Giré a ver cómo iba Clay y entonces le pillé sacando la lengua como un gato para limpiarse los labios. Mi mirada se achicó y una sonrisa pícara apareció en mis labios. Ella supo de inmediato la razón de ello, y empezó a rogar mientras me acercaba poco a poco sonriente. – Te advertí que si te veía haciendo eso de nuevo, te iba a limpiar con mi lengua los labios… Prepárate – le recordé divertido mientras seguía mi paso al mismo tiempo que ella retrocedía para evitarme.

Al final salió corriendo y justo le estaba persiguiendo como ocurrió aquella vez meses atrás en este mismo lugar. Como era pequeña y escurridiza, se metía entre la gente tratando de evitarme, pero los empujaba como podía para hacerme camino entre la multitud. Claro, hasta ella dijo que yo era un pervertido o algo así, y entonces me arrinconaron un montón de tíos idiotas que se creían caballeros blancos salvando a una princesa. – No se metan en mis asuntos, malnacidos – gruñí furioso, empezando a repartir golpes a cada uno de los imbéciles que se me atravesaba. Tras caer unos tres de estos tipos, los demás me dejaron tranquilo y resumí la persecución a toda carrera. La vi descansando por un momento, pero abrió los ojos al verme y corrió de nuevo.

Finalmente llegamos a lo que parecía ser un ambiente basado en Blancanieves, pero cuando me acerqué al puente y allí estaba ella, ahora con la boca limpia. – Demonios, Clay… Le quitas la diversión a todo. ¿No podías dejarme limpiarte los labios con mi lengua? – me quejé suavemente mientras me acercaba a ella, que había caminado hacia el área donde estaba el pozo. Me arrecosté a la baranda, observando las estatuas de Blancanieves y los enanos, todas iluminadas por una luces de colores que se iban encendiendo en esos instantes. Había llegado el atardecer sin que me diera cuenta de ello…

– No sé como lo haces, pero cada vez que estamos juntos el tiempo se va volando y paso el mejor momento de mi vida – mencioné honesto sin quitarle la vista a la estatua de la pelinegra. Aquello venia del fondo de mi corazón, aunque creo que nunca se lo confesé a Clay por quien sabe qué razón. Tras su respuesta, me giré para verla y fue obvio lo hermosa que se veía bajo la luz anaranjada del sol. – ¿Te dije hoy que te veías muy hermosa, Clay? – agregué con tono algo seductor y sereno. Algo se removió dentro de mí, y por desgracia, esta vez no pude contener mis deseos… Me acerqué suavemente a ella y la tomé con delicadeza por el hombro con mi mano izquierda, mientras que con la diestra alcé su rostro ligeramente. La vi a los ojos y reduje la distancia entre nuestros rostros, acercando poco a poco mis labios a los suyos… Quería darle el beso que nació desde mi alma hace mucho tiempo, y que había contenido lo más que pude durante todos los momentos que pasé a su lado…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Jue Feb 12, 2015 12:02 am

Estaba muy ilusionada de estar en el pozo, pues mi película de Disney favorita siempre fue y será Blancanieves y los siete enanitos. Adoraba cantar I’m Wishing y One Song, justo las dos canciones que estaban sonando en esos momentos de fondo. Tarareaba suavemente la melodía de esas dos canciones al compás de la melodía de fondo. Saqué una moneda del bolso, ya que estaba allí pediría un deseo, aunque no se cumpliera. ¿Qué pedir? Algo de felicidad estaría bien, pero ya era afortunada con lo que tenía. Y sobre el amor, me conformaba con ser amiga de Hiroshi aunque quisiera ser algo más. Definitivamente pediría un coche, tener un coche pronto para mi sola y no tener que ir a todos lados en bus o taxi. O mejor, no sufrir de dolor de pies cuando lleve tacones… sí, creo que ese último sería mi deseo. Sostuve la moneda con mi mano derecha entre los dedos índice y el pulgar y casi tiro la moneda para pedir el deseo al pozo, pero Hiroshi comenzó a hablarme y mencionó que pasa los mejores momentos de su vida conmigo. Me quedé un poco extrañada pero estábamos en el lugar donde los sueños se hacen realidad y todo es felicidad ¿Quién no se lo pasa en grande en un sitio así? Si ya estaba feliz por estar allí en ese lugar en concreto, ahora estaba aún más contenta porque me dijo que se lo pasaba tan bien conmigo. Voltee un poco para contestarle y estaba apoyado en la barandilla, mirando a la estatua de Blancanieves. Sonreí a mi amigo dulcemente y le contesté justo lo que pensaba, lo mismo.

- Yo también me lo estoy pasando genial, y siempre ha sido así desde que somos amigos. A veces parece que han pasado tan solo minutos y en verdad han pasado horas. -Ambos nos quedamos en silencio de nuevo, y me quedé mirando también a las estatuas de la fuente. Hasta que me dijo que hoy estaba hermosa, con su típico tono seductor- Que tontito eres.

Dije simplemente,  agachando la cabeza mirando al pozo para seguir a lo mío. Pero Hiroshi se acercó y me tomó del hombro. No me pareció raro pero tampoco normal, hasta que me hizo alzar la cara para mirarle. Nos miramos fijamente durante unos instantes, sin decir nada… y comenzó a acordar la distancia de nuestros rostros. Por un momento vi todo a cámara lenta… Iba a… ¿Besarme? Quería, quería que besara pero… no podía ser… Justo cuando nuestros labios iban a tocarse giré la cara hacia un lado y sus labios se posaron en mi mejilla izquierda. Mi corazón daba brincos agitado sin poder creerme lo que acababa de pasar. Él no podía estar conmigo… así estaba bien…

-¿Qué haces…? No... no hagas eso… –Fue lo primero que salió de mi boca con un hilo de voz - ¿Por qué tienes que arruinarlo? ¡Hiroshi ya deja de jugar!- Dije todo aquello con todo el dolor del mundo, sin siquiera mirarle a la cara. Me solté de su agarre sin brusquedad, ya que tampoco quería parecer que estaba cabreada con él. Tan solo deseaba que no me lo pusiera más difícil, no podíamos estar juntos... y después de todo el dolor, de todas las veces que tuve que reprimirme por no decirle lo que sentía... después de todos esos esfuerzos, él echó a perder todo- Desearía que no arruinaras más las cosas...

Y ese fue mi deseo. Tiré la moneda que tenía en la mano al pozo y resonó al entrar el contacto con el agua y el fondo. Mis ojos se encontraron con los suyos por unos segundos y mi instinto dijo  "¡Huye!" y sin decir nada le di la espalda y comencé a irme a paso firme y apresurado, sin mirar atrás. Y entré en pánico justo en ese momento, tenía ganas de llorar de lo injusto que era todo. ¿Ahora que iba a pasar? Ya nada de este suceso iba a ser lo mismo después de haberle dicho todo aquello...




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Feb 12, 2015 1:34 am

Aquel endemoniado deseo de probar sus labios fue demasiado potente para que pudiera controlarme, y apenas terminé reaccionando de todo la acción impulsiva cuando noté que mis labios habían tocado la mejilla de la hermosa castaña. No me enteré en qué momento movió el rostro para evitar que la besara, pero ciertamente me hizo saber en mi confusión que se oponía a recibir la muestra de mis verdaderos sentimientos hacia ella. Me sentía con la cabeza perdida ante sus palabras, pues juraba que ella quería exactamente lo mismo que yo desde un principio… ¿Acaso me equivoqué al juzgar la situación?.

Pero entonces soltó aquella frase que me hizo hervir la sangre. – ¿¡Qué demonios dijiste!? – fue lo primero que salió de mi boca cuando escuché que tan solo estaba jugando con ella. En un principio pensé que solo estaba reprimiendo lo que sentía por mí, pero luego va y hace un deseo que solo refuerza lo que mencionó antes… Que yo estaba arruinando todo con mis acciones… – ¡Ah, ahora resulta que yo arruino todo por mostrarte mis sentimientos! ¡Al demonio la lógica! – me quejé aireadamente mientras me acercaba al pozo bastante cabreado. ¿Su respuesta?. Solo me miró a los ojos por un mísero segundo y se fue caminando a paso rápido por el puente de madera… ¡Mis cojones si piensa que me iba a dejar allí con la palabra en la boca!

Corrí hacia ella para alcanzarla, y antes de que pudiera tomar carrera, le tomé el brazo izquierdo con mi mano diestra. – ¡Párate allí! – exigí gruñón haciendo fuerza para que no pudiera escapárseme de las manos. – ¿Acaso me negarás ahora que sientes algo por mi?. ¡No me vengas a echar cuentos de hada, Clay!. ¡Yo sé muy bien qué me quieres igual que yo te quiero a ti!. ¿Por qué carajo vienes y dices que estoy arruinando todo? –. Mi tono de voz fue muy exigente y enérgico, dejando cero dudas de que no se iría de allí sin responderme lo que le acaba de preguntar.

Solo guardé silencio y esperé su respuesta, ya me importa un demonio que supiera que le quería con locura. Estaba harto de contener ese sentimiento tan profundo, y solo quería una respuesta de una buena vez. Ya se acabaron los jueguitos tontos…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Jue Feb 12, 2015 3:00 am

Me dolía tanto en el corazón irme así sin más dejándole con la palabra en la boca que se me hizo un nudo gigante en la garganta y no podía casi ni respirar. Creo que de un momento a otro empezaría a llorar si no me reponía de aquel suceso tan horrible. Y pensar que todo se podía haber evitado tan solo si no hubiera tenido la estúpida idea de venir aquí juntos… Pensar, pensar y pensar era lo único que podía hacer ahora, pensar en los ‘si no hubiese’ y los ‘si hubiese’ y los ‘porqués’ de esa situación. Pero escuché la voz de Hiroshi, lo cual paró mis pensamientos de repente, y eso se transformó en miedo. Me tomó del brazo mientras caminaba de espaldas a él, y cuando me intenté zafar hizo fuerza para que no me escapara de su agarre. Agitaba el brazo para soltarme, pero de nada sirvió eso.

- ¡Déjame Hiroshi! ¡Suéltame! ¡Suéltame ahora!

Le repetía una y otra vez. Escuché cada una de sus palabras y el nudo se iba haciendo cada vez más grande y ya no podía más con mi frustración. Yo simplemente me paré resignada escuchando todo lo que decía, pero no me giré. Agaché la cabeza mirando al suelo, viendo borroso, pues las lágrimas se contenían de salir de mis ojos y creaban una barrera vidriosa en mi vista. Dos grandes lagrimones se derramaron por entre mis pestañas y el lagrimal ya que no podían contenerse más. Me llevé la mano izquierda a mis mejillas, secando ambos caminos de lágrimas. Hacía meses que no soltaba ninguna lágrima y sin embargo ahora... Ahora era distinto, no podía enfrentarme a lo que más temía.

- No... -Negué con voz medio temblorosa, pero luego me aclaré la garganta para seguir con mi frase, debía de ser fuerte y mantener el tipo- Tú y yo, solo podemos ser amigos. Porque...-Esperé un momento apretando con dos dedos los lagrimales de mis ojos para parar de llorar- Porque si no, te vas a ir... ¡te vas a ir como Keith y me vas a dejar sola! Y prefiero ser solo tu amiga a que te vayas. Asique no, no puedo quererte como tú piensas que te quiero. Simplemente olvida que esto haya pasado y… piensa que… no… te… quiero…

Se me quebró la voz después de aquella última frase. Y no podía mirarle después de decir eso último. Que mierda. Me solté de su agarre, ya que por un momento no hizo fuerza, pero no me moví de allí. Tan solo me quedé mirando al frente teniendo a Hiroshi de espaldas, intentando con todas mis fuerzas de que ninguna otra lágrima saliera de mis ojos.




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Feb 12, 2015 3:48 am

Al fin me habló algo distinto a las suplicas para que le soltara, y no le interrumpí en ningún momento, ni siquiera cuando dijo que solo podíamos ser amigos. Contuve el deseo de preguntar la razón de aquellas palabras, pero ella misma me lo contó. El nombre de Keith apareció en la conversación y supe que era lo que la hermosa castaña estaba sintiendo. “¡Maldito Keith!. La has dañado incluso más de lo que creía, bastardo del demonio…” pensé furioso sobre todo el tema… Todo era su desgraciada culpa. Ahora no podía estar con la chica que aprendí a querer de manera tan especial solo porque el hijo de puta le rompió el corazón en mil pedazos…

Por un leve momento aflojé el agarre al brazo de Clay, y ella se me soltó. Aún no podía creer que ella prefería negarme su querer a intentar darme una oportunidad por el inmenso miedo que atormentaba su alma. Comenzaba a frustrarme por todo aquello… – ¿Me estás diciendo que, por culpa del malnacido de Keith, no puedo quererte?. ¿Me estás diciendo que debo olvidarme de lo que siento por ti, por culpa de un hijo de puta?. ¿Por eso me rechazarás? – pregunté con tono serio y molesto. Era injusto… Era una endemoniada injusticia que yo tuviera que pagar los errores de ese bastardo y tener que comerme las consecuencias… Era injusto que Claire jamás pudiera sentirse amada porque tuviera miedo a ser abandonada como un perro callejero gracias a ese maldito…

Giré a Clay tomándola por sus hombros, y luego la sostuve por los brazos con fuerza para que no escapara. – Mírame a los ojos… – exigí algo temperamental. – Mírame a los ojos y dime porque no me darás una oportunidad de quererte como te lo mereces… Dime porque me rechazas si he estado en tu vida por cuatro años enteros, e incluso somos amigos cercanos desde hace más de un año… Dime porque no confías en mí si incluso tenemos un negocio exitoso juntos, y somos el mejor equipo del mundo… Dime porque crees que me iré de tu vida y te niegas a decirme la verdad sobre tus sentimientos… Dímelo todo, Clay… –. Todo aquello me salió del corazón sin siquiera pensar en las consecuencias. Aceptaría un rechazo si no me quería, me hubiese tragado mi orgullo si ese hubiese sido el caso. ¡Pero ni de coña me quedaba con esa negativa por culpa del bastardo de Keith!

Mandé todo al demonio, y ni siquiera dejé que respondiera mis dudas. Si iba a rechazarme, que lo hiciera porque soy un desgraciado o un pervertido o lo que sea, pero porque tuve yo la culpa. La sostuve con firmeza y poco a poco me acerqué a ella, cortando la distancia entre nuestros rostros bastante rápido, y simplemente le robé un beso en los labios antes de que pudiera mover la cara hacia otro lado. La suavidad de sus labios, ese recuerdo que estremeció mi vida meses atrás, quizás sería la última vez que los sentiría con este corazón alocado...



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Jue Feb 12, 2015 9:19 pm

Me quité la mano de los ojos y me giró para que le viera a la cara. Se supone que me estaba diciendo a la cara que me quería de verdad... Y yo no supe reaccionar... ¿Qué iba a decirle ahora si se supone que yo me había mentalizado todos estos meses para que no ocurriera nada así? Me quedé mirándole sin pestañear a los ojos, esos hermosos ojos aguamarina  que tanto adoraba mirar. Abrí la boca pero no me salían las palabras, y solo llegué a decir algo que ni se entendió.  

- Yo n-...

Fue tan rápido que no me di cuenta de cuándo mi amigo me calló con un beso en los labios. Se me aceleró el corazón más que ya lo tenía, y quise comerle la boca, pero tan solo me quedé quieta sintiendo sus labios sobre los míos. Separé mis labios lentamente de los suyos y formulé la única cosa que se me pasó de momento por la cabeza.

- ¡Eres un tonto Hiroshi! ¡¿Por qué me besas?!-Pregunté con voz chillona. Y tras su respuesta, yo respondí tajante- ¡Pues no lo vuelvas a hacer!

Y entonces ocurrió de nuevo, me besó y yo no opuse ninguna resistencia, como antes, incluso cerré los ojos y logré corresponder el beso muy levemente al final... Levemente caía en sus encantos... ¡AGH! Me estaba rindiendo ante sus suaves labios que parecía conocer a la perfección y que tanto anhelé. ¿Y si... Y si a él no le perdía? ¿Y si se iba a quedar conmigo sin abandonarme? ¿Y si me amaba tanto como yo a él? ¿Y si por fin podríamos ser felices los dos, juntos? Como respuesta a ese beso, no dije nada, tan solo le abracé en silencio, nos abrazamos como nunca lo hicimos antes y las palabras sobraban. Apoyé la mejilla en su hombro y estaba segura de que podía sentir mi corazón latiendo veloz contra su pecho."When you're too in love to let it go, If you never try, you never know" si nunca lo intentaba nunca sabría qué habría pasado entre nosotros... Si le rechazaba me arriesgaba de todas formas a perderle como amigo por mis malditos miedos... Me separé de él y le dije todo lo que pensaba en esos momentos, a los ojos.

- No pretendo que me entiendas, porque ni yo misma a veces lo hago… Pero si en verdad dices que me quieres, que estás enamorado de mí, quiero que recuerdes de quién te has enamorado... Te has enamorado de mis miedos más profundos, de las ideas loquillas que se me cruzan por la mente todo el tiempo y de mi eterna obsesión por los zapatos bonitos y las tazas. Te has enamorado de mis ratos de inmadurez, de mi manía de llevar siempre la razón aunque a veces no la tenga, de que cuando me pongo nerviosa no paro de hablar y hablar y me quieras tapiar la boca para que me calle, de que te ponga apodos tontos, y de que llore como una magdalena viendo Dirty Dancing y Bridget Jones. Si te enamoraste de mí, te habrás enamorado  también de las rabietas que hago cuando no me salen las cosas como yo quiero, de mi mal humor al despertarme con el pie izquierdo por las mañanas, de los momentos en los que te digo que eres un idiota para hacerte rabiar y de las veces que te molesto con algo, tú me gritas de vuelta y me correteas por todo el lugar. -Decía todos los defectos por los que alguien normal no podría quererme... Pero… yo no quería que me rechazara realmente… quería ser algo más que una amiga y si le decía aquello tan solo era huir de mis verdaderos sentimientos. No, no iba a dejar que mi felicidad se escapara de entre mis dedos ahora que le tenía ahí cara a cara- Y si dices que no estás seguro y te quieres echar atrás, lo comprenderé. Pero entonces quiero que sepas que aunque tenga todos esos defectos y más, seguiré siendo tu mejor amiga siempre, porque te has enamorado de la chica que más te va a amar en toda tu vida, te has enamorado de la sonrisa que dibujas en mis labios cuando te veo cada día, te has enamorado de cómo se iluminan mis ojos cuando estás presente... Te has enamorado de todas las mil tonterías que hago o digo para hacerte sentir mejor en un día duro, de que tararee canciones cuando esté de buen humor, y de que quiera bailar contigo cada vez que nos pase algo realmente bueno... Te habrás enamorado de alguien que un día hace años te odió como a nadie, y ahora te ama con locura desde lo más profundo de su ser... Te habrás enamorado de mí, la persona que intentó olvidarte pero estas tan adentro mío que en cuanto te vi en la fiesta de Silvano solo pensaba en querer abrazarte y besarte porque te amo, te amo y te amo…- Ahora la hora de la verdad...-¿Y aun así vas a quererme con todos los pros y todos los contras? ¿Tanto que me prometerás no marcharte y no dejarme sola?


Y ya está. Ahí estaba mi confesión y una pequeña parte de todo lo que sentía por él. Y fue como quitarme un peso de encima, después de meses guardándomelo para mis adentros. Y esperé su respuesta como si cada segundo que pasaba se convirtiera en una eternidad.




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Feb 13, 2015 3:06 am

Por supuesto que noté que Clay no me correspondía el beso, pero me importaba poco a este punto. Quería demostrarle con acciones lo que significaba para mí, porque las palabras parecían no ser suficiente para hacerle ver lo mucho que la amaba… Se separó de mis labios y luego va mencionando por allí que soy un tonto, y preguntándome lo que debería de ser obvio. – Porque es lo que tú y yo queremos, y tú lo sabes – respondí sabiondo y sonriente, como si fuera lo más normal del mundo. ¡Ah!, ¿y ahora me dice que no lo haga más?. Me suena a reto… – Pues, ¡te besaré de nuevo porque quiero! – afirmé sonriente antes de acercarme de nuevo a sus labios, y volver a besarla.

La hermosa castaña no ponía resistencia, e incluso sentí sus suaves labios más sueltos, hasta correspondiendo un poco el comando de los míos. Empezaba a contagiarse de mi sentimiento, de mi calor, de mi propia pasión por ella. Finalmente me estaba metiendo en su cabeza, y dejándole en claro que la empezaba a amar con locura… Esa palabra, amor, no tenía muchos significados para mí en el pasado, pero sus ojos cafés tan preciosos me enseñaron uno nuevo y especial que nunca olvidaría en toda mi vida. Deseaba solo ser suyo, y ver su sonrisa alegre mientras mi corazón latiera a altas velocidades por ella… Después del beso solo nos miramos a los ojos por un breve instante, pero su mirada había cambiado. Me abrazó y de inmediato la rodeé con mis brazos. El perfume de su cabello olía a una dulce primavera, y no podía creer que al final, luego de torturarme tanto en que no me merecía ser amado por ella, me atreví a dejar atrás la preocupación solo por dejar de pensar un segundo justo y necesario. Yuko terminó teniendo razón en algo, creo que fui muy duro conmigo mismo, y debí dejar que Clay supiera mucho antes acerca de todo.

Lo que seguiría a continuación, la verdad es que no me lo imaginaba. Clay, la mujer que aprendí a querer más y más a medida que la iba conociendo cada día, terminó por abrirme completamente su corazón, y de una manera realmente íntima y hasta preciosa. Claro que sabía todo eso, claro que le amaba por todos sus defectos y por sus virtudes, claro que quería estar con ella en todo momento, y por supuesto que nunca la iba a abandonar, porque eso significaría que yo mismo me haría el peor daño de mi vida. Le sonreí en todo momento, como nunca lo hice antes en mi vida. Era la calidez oculta en mi corazón, una extraña luz que nunca sentí en mi alma, algo fantástico y al mismo tiempo misterioso, creo que incluso el miedo apareció por momentos… Pero no dejaría pasar la oportunidad de ser lo más honesto que he podría ser en mi vida…

Llevé mi mano derecha a su mejilla y con dulzura la acaricié, una y otra vez mientras le sonreía verdaderamente alegre. – Por supuesto que prometo amarte con locura y nunca abandonarte, sin importar que pase en nuestras vidas… Sé que no soy perfecto. De hecho, me creo el caos hecho persona, y tengo mil y un defectos. Hice mucho daño en el pasado a muchas personas, no lo negaré, y por momentos dudo que sea el hombre indicado para ti, porque te mereces lo mejor de este mundo entero… Pero, nunca encontrarás a alguien que te quiera, que te adore y que te ame más de lo que lo hago yo. Nunca encontrarás a un hombre que sepa reírse de tus locuras, y que pueda rivalizar contigo mientras es además tu mejor amigo y tu compañero perfecto. No habrá nadie que te entienda mejor que yo, ni alguien que te complazca en tus locuras a mi manera… – las palabras fluían suavemente, mientras me concentraba en sus enormes ojos color café, esos que podía leer mi alma con tanta facilidad. – Eres única e increíble, alocada y salvaje, tierna y dulce. Eres perfecta para mí, y no cambiaría absolutamente nada de ti… Y si, eso incluye tu colección de zapatos y tazas… – afirmé con alegría y firmeza. Ciertamente era más torpe que ella para expresar mis sentimientos, salvo tal vez la ira, pero esperaba que entendiera todo el remolino de emociones que ella generaba en mí. Era muy especial para mí.

Una breve pausa entre ambos, y entonces dije con picardía lo que finalmente era obvio – Te amo como a nadie en este mundo, Claire Black. ¿Quieres ser mi novia?. Te advierto que tengo problemas de ira, pero soy muy buen amante –. Le guiñé un ojo coqueto al decir lo último, ya ella me conocía muy bien, y seguro se lo esperaba... Luego de su respuesta, me acerqué sonriéndole feliz y sincero, para soltar toda mi pasión en un nuevo beso, un ardiente beso correspondido por la bella mujer a quien amaba. Mis brazos rodearon su cintura, acercando su cuerpo aún más al mío, y ahora el beso fluía con naturalidad y cariño.



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Vie Feb 13, 2015 10:50 pm

Mis ojos de nuevo se tornaron llorosos ante su sonrisa, tan perfecta, tan única, tan suya. Resplandecía de alegría, una alegría que era imposible de describir... Nunca vi esa sonrisa antes, pero de algo estaba segura: quería verla por el resto de mi vida. Se me declaró allí mirándome a los ojos y acariciando mi mejilla con ternura, la ternura que nunca imaginé que llegaría a tener reservada solo para mí. Y yo le sonreía de vuelta con la felicidad más absoluta que sentía en esos momentos. Todo lo que dijo fue perfecto, hasta se me escaparon varias lágrimas de alegría que él logró quitar con sus dedos, pues todo el rato estaba acariciando mis mejillas con dulzura. Y me preguntó… la gran pregunta… mi Clay interna estaba loca de alegría, gritando en mi cabeza como loca, y se me escapó la respuesta que le daría la Clay fangirlosa…

- ¡Síiiiiiiiiiii! Sí que quierooooooo~

Le contesté toda contenta pasándole los brazos por su cuello suavemente para estar más  cerca de él, mientras el que ahora era mi chico me rodeaba la cintura con sus brazos. Nos besamos, nos besamos por primera vez por fin los dos correspondiéndonos con el corazón y como si no hubiera un mañana. Un beso que nos dejó a ambos sin aliento por unos instantes, y cuando lo recuperamos, volvimos de nuevo a besarnos más lentamente, pero con la misma pasión o incluso más, pues de momento noté como su lengua tocaba la mía y yo me aparté un poco, con vergüenza.

- ¡Hiroshi cochino! ¿Para qué me metes la lengua? – Le pregunté intentando no perder los nervios por la vergüenza. Respondió lo obvio y rió, mientras yo le acariciaba la nuca - Eres un pícaro, te voy a negar los besos como sigas así...

Y me cazó los labios antes de que le negara los besos ¿Cómo se los iba a negar, si solo quería que me comiera los labios y no los dejara jamás? No sé si pasamos como unos diez minutos o más allí de pie en medio del puente fundiendo nuestros labios entre besos lentos, abrazados el uno al otro. Decidimos ir a otro lado, por ejemplo a la gran noria de Mickey, y pusimos rumbo hacia allí. Pasamos frente un puesto de helado y se nos apeteció uno, asique nos permitimos ese capricho. Hiro se pidió un helado de avellanas, mientras que yo lo pedí de caramelo con salsa de dulce de leche por encima. Hicimos cola en la atracción mientras nos comíamos nuestro manjar y cuando llegó nuestro turno nos sentamos en una de las cabinas de la noria.

- ¿Quieres probar mi helado? - Le pregunté toda inocente, acercándole mi cono, a lo que él me dio un beso en los labios- ¿Ah sí? Eres malo Hiroshi Anzai… ahora vas a dejar que pruebe tu helado de avellana...

Y copiándole la maniobra y por primera vez llevé la iniciativa y le di un pequeño beso en los labios, que se convirtió en besos, besos y más pequeños besos. Y creo que de los diez minutos que duraba  la atracción la mitad la pasamos más besándonos que viendo el paisaje… y no me arrepentiría de eso ni un segundo.


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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Feb 15, 2015 2:59 am

Aquel beso, el primero que nos daríamos oficialmente como pareja, fue uno de los más intensos y ardientes que tuve en toda mí vida. Por fin podía desatar la locura que estaba contenida dentro de mí, y por un demonio, fue impresionante ahora que era finalmente correspondido como se debe por la hermosa castaña. Literalmente nos quedamos sin aliento, y tuvimos que para por algunos segundos para tomar aire de nuevo, pero claro que volví a atacar aquellos labios que tanto deseo desde hace meses. Creo que incluso me apasioné más de la cuenta, e inconscientemente comencé a darle un beso aún más caliente y divertido con la lengua… Claro que cuando eso hizo que ella se separara por un breve instante de mis labios, mencionando que era un cochino. Sonreí pícaro y solo respondí suavemente – ¿Cómo que para qué?. Para hacer el beso más divertido y caliente –. Reí divertido después de aquellas palabras, aunque claro, mi nueva novia ya me estaba amenazando con que me negaría besos si me portaba mal… Se lo haría reconsiderar con mis labios…

Y como buen cazador, atrapé de nuevo aquella boca tan sensual que me moría saborear de nuevo. Tan solo éramos novios desde hace unos diez minutos, tal vez, pero joder que estaba empeñado es disfrutar de todos los besos lentos y apasionados que ardieran en nuestro interior. Perdí la noción del tiempo, pero solo supe que ahora era de noche al terminar esa última ronda de cariño. Conversamos un poco y decidimos ir a la gran noria de Mickey, así para variar utilizamos los pies en lugar de la boca y nos fuimos caminando hacia la atracción, la cual se veía desde lejos gracias a las luces de colores que la adornaban galante y brillante.

En el camino nos detuvimos un breve momento para comprar un par de helados. Elegí el que era de avellanas, pero Clay se fue de extravagante y pidió el de caramelo con salsa de dulce de leche. Aprovechamos a comerlos mientras esperábamos nuestro turno en la noria, pues había una fila llena de familias y parejas intentando subir a la atracción. Para nuestra suerte, el momento de subir a la cabina llegó bastante rápido y entramos felices a una de ellas. Sentados dentro, Clay me ofreció probar su helado, y le sonreí pícaro antes de acercarme a sus labios y robarle un beso lento y suave de ellos. – Está delicioso – declaré al alejarme un poco de ella. Claro que aquello provocó que mi bella novia tomara la iniciativa y me exigiera un beso sabor avellana para ella, uno que no le negaría. – Pues te daré a probar mi helado de avellanas cuando quieras – respondí coqueto a su comentario.

Entre besos y el resto del helado se nos fue el viaje en la noria, y al final, ni siquiera vimos el paisaje externo del parque. Oh bueno, ni que fuera tan grandiosa la vista… Salimos de allí y decidimos entonces ir a comer algo sabroso, por lo que nos decidimos ir al restaurante en la zona de Buzz Lightyear, en donde servían un buffet de pizzas y pasta. Comimos hasta saciarnos, y de allí solo caminamos por el parque, llegando finalmente a la calle principal, el lugar donde ocurrió el primer beso no oficial que tuvimos Clay y yo.

– ¿Te acuerdas exactamente donde ocurrió el primer beso que te robé?. Seguro ya lo olvidaste – mencioné divertido a mi preciosa novia, y por supuesto, ella de inmediato me calló la boca arrastrándome de la mano hasta llegar al punto exacto en donde ocurrió mi locura inicial. Reí divertido ante la seguridad con la cual Clay recordó todo… Y eso me hizo preguntarme sobre un tema específico que nunca cuestioné – Tengo una pregunta curiosa: ¿En qué momento viste el video de nuestra proposición de matrimonio falsa?. Recuerdo que a finales de Mayo empezaste a evitarme, y siempre me ponías excusas para no ir al bar al mismo tiempo que yo… ¿Era por eso? –

Y mientras conversábamos, anunciaron por los altavoces que en unos instantes comenzaría el desfile nocturno, desde el castillo de la bella durmiente hasta la entrada principal del parque. Justo pasarían por el lugar en donde estábamos, así que hice la pregunta obvia – ¿Quieres quedarte a ver el desfile?. La verdad es que nunca he visto uno, y la última vez nos obligué a ser parte de este –. Lo último lo solté en tono de broma, aunque era muy cierto que con mi proposición de matrimonio terminé haciéndonos protagonistas del desfile en vez de simplemente espectadores.

Abracé a mi hermosa chica por la espalda, rodeando su abdomen con mis brazos. Era bonito pasar un poco de tiempo de esa manera, totalmente relajados y felices, sin preocupaciones extrañas y simplemente disfrutando de la compañía del otro. Sin secretos incómodos ni otros estorbos, tan solo dos jóvenes adultos mostrándose el cariño y amor que se tenían. – ¿Te dije hoy cuanto te adoro? – pregunté con una gran sonrisa sincera en los labios.

Restaurante de Buzz Lightyear:
Calle Principal:
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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Lun Feb 16, 2015 9:18 pm

Justo antes de salir de la noria, Hiro y yo decidimos ir a cenar ya, pues ambos teníamos bastante hambre. Resolvimos nuestra duda de dónde comer cuando consultamos desde mi móvil todos los restaurantes del parque de Disneyland y como vimos que el restaurante en la zona de Buzz Lightyear servían un buffet de pizzas y pasta definitivamente ese fue nuestro destino. Quedé maravillada por la increíble decoración inspirada en Toy Story y no dudé en pedirle a mi novio que me echara una foto junto a la nave espacial gigante que había en el medio del salón. Yo me atiborré a pizzas, pues era lo que más me gustó del menú ya que la pasta la podía comer todos los días que quisiera en casa, pero las pizzas las tenía más restringidas pues tampoco quería ponerme como una morsa… como ahora. Uno o un par de ellos de cada una de las clases de pizza sí que cayeron en mi poder. Al salir comentamos cual fue nuestra pizza favorita de todas las clases que había para elegir.

- Estaban bien ricas las pizzas, pero creo que en cualquier momento la falda va a explotarme de cuanto he comido

Exageré demasiado, aunque sí que había llenado mucho la panza. Caminamos por la Main Street y justo pasamos por la zona en la que nos dimos nuestros primeros tres besos. El ‘beso de casado’, el ‘beso correspondido’ y el ‘besito piquito’. Tres besos que jamás olvidaría. Vi tantas veces el video que lo tenía grabado en el cerebro. Dicho en plan broma que seguro no me acordaba del sitio exacto de nuestros besos y le tomé de la mano y le llevé al punto exacto donde todo ocurrió y si no fuera por todo eso ahora mismo no estaríamos allí. Ni siquiera sabía si no hubiera pasado lo del matrimonio falso nos habríamos enamorado el uno del otro… aunque pensándolo bien, creo que ya me gustaba de antes incluso sin darme yo misma cuenta…

- Fue justo aquí –Dije segura de mi misma- ¿Recuerdas que me encontraste porque Pluto me  sacó a bailar? Por eso me encontraste. –Luego habló él y guardé silencio por unos momentos… había hecho una pregunta delicada y me dolía en el alma responderle a eso… pues fui muy cruel con mi en ese entonces amigo e interés amoroso- Estás en lo cierto, te estaba esquivando. Fue muy cruel por mi parte y quiero pedirte disculpas… eso no se le hace a un amigo… pero tenías novia y yo no quería interponerme en tu relación y mi cabeza iba a explotar y no paraba de comer helado viendo Dirty Dancing… Incluso traté de olvidarte aceptando ir al sitio que menos me gusta ir de vacaciones, para sacarte de una vez de mi cabecita loca, incomunicada de Sweet Valley completamente… y no sirvió de nada. Creo que sirvió para que te extrañara cada vez más y quisiera estar contigo.

Después de que terminara de sincerarme anunciaron por megafonía que iba desfilar por la Main Street y se me iluminaron los ojos. Miré a mi chico y sugirió verlo y yo acepté encantada. La gente comenzó a venir, formando una fila de curiosos. Hiro se puso tras de mi, rodeando mi abdomen con sus brazos. Me preguntó que si me había dicho que me adoraba, bajé mi cabeza para mirarle a los ojos, pues si no tenía que girarme.

- No, no lo has hecho… y ya puedes estar diciéndomelo –Le exigí sonriendo dulcemente y puse labios de pescadito- y también te exijo un beso.

Nos dimos un piquito así en esa posición extraña y volví a mi postura normal. Hiroshi me decía cuanto me adoraba al oído, mientras veíamos pasar el espectáculo. Pasaron todo tipo de carrozas, con música adorable, incluso había efectos especiales  como un chorro de humo rojo saliendo de una carroza en forma de tren, barcos pirata, escenas de Dumbo, setas de Alicia en el país de las maravillas, bailes en coreografía… estuvo genial el desfile. Bostecé luego de que todo acabara y la gente empezara a irse.

- ¿Volvemos para el hotel? –pregunté por si él quería hacer algo más allí- Estoy algo cansada y ya ando bostezando

Mi chico aceptó y volvimos al hotel, ahora como una pareja. El viaje en ascensor desde la recepción hasta nuestra planta fueron todo besos y cariños, como no. Que diferencia desde ayer a hoy… ayer quería matarle porque se reia de mi y hoy quería matarle porque quería enseñarme a besar con lengua y a mi me daba vergüenza. Pasamos a nuestro cuarto y lo primero que hizo fue ir hacia la cama y destrozarla… no pude evitar reir mientras observaba volar cojines y almohadas por toda la habitación.




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Feb 17, 2015 11:19 pm

Reí suavemente al recordar que Pluto fue el culpable de que al final pudiera atrapar a Clay, pero ahora que lo pensaba, estaba agradecido con el perro desgraciado y bailarín. – Lo dices como si solo te hubiese atrapado por culpa del perro. La verdad es que siempre estuve cerca de atraparte, chica escurridiza. Por algo soy tu mejor rival – bromeé un poco ante su propia insinuación. Quien sabe que hubiese ocurrido si el perro amarillo no se hubiese atravesado entre nosotros dos… Claro que, tuve que arruinar un poco el buen ambiente con mi pregunta curiosa. Pero de cierta forma, era algo que quería confirmar desde hace tiempo… Al final, resultó más importante de lo que creía mi pregunta. Supe la verdad detrás de todos los sentimientos de la hermosa castaña, como intentaba olvidarme por razones obvias y la presión interna que le acorralaba contra una pared difícil y dura. “No tenía ni idea de todo lo que sentía, especialmente considerando todo lo que en el pasado le ocurrió… Has pasado por muchas cosas duras en estos últimos meses, Clay” pensé para mí mismo. Quizás considerando por primera vez no abrir la boca y decir lo primero que se viniera a la mente, y tocar el tema con delicadeza…

Claro que luego vino el desfile nocturno de Disney, y le pregunté si quería verlo, pensando en que animaría el ambiente. La abracé por la espalda y le pregunté divertido si le dije cuanto la adoraba, obviamente mi novia era pícara y sabía a dónde iba todo, exigiendo incluso un beso. No le negaría aquella petición tan deliciosa, así que de inmediato le di un piquito mientras sonreía alegremente. – Te adoro más que a mi motocicleta, más que a nuestro bar, más que al café y el licor. Te adoro muchísimo, Clay – susurré coqueto a su oído, cerrando incluso mis ojos para enfocarme en el perfecto tono de voz que buscaba.

Nos concentramos luego en el gran desfile con carrozas temáticas de Disney, todas adornadas con brillantes luces. Creí notar algunas relacionadas a historias como Alicia en el país de las maravillas, Cenicienta, un tren dedicado a Mickey Mouse, Peter Pan, y alguna que otra cosa interesante. El ambiente era curiosamente alegre y divertido, las personas reían y sonreían emocionadas al ver cada una de las novedades del desfile, y eso hacía que me sintiera extrañamente relajado y tranquilo. Clay me hablaba explicando de donde salía cada una de las carrozas, y hasta me decía con detalles que escena representaba. Su felicidad era lo más importante para mí, siempre lo había sido, aunque no me diera cuenta de ello hasta hace un par de meses. Me sentía alegre…

Cuando todo acabó, la gente comenzó a dispersarse, y entonces noté que mi bella novia estaba bostezando. La verdad es que yo mismo empezaba a sentir cansancio, así que cuando sugirió irnos al hotel, asentí tranquilo. – Volvamos al hotel, Blancanieves. Yo también estoy que me desplomo del cansancio – mencioné divertido con una sonrisa serena. Y salimos del parque de atracciones rumbo al hotel, en una caminata de tan solo unos diez minutos desde la Main Street.

Tras una interesante sección de besos en el ascensor, llegamos a nuestra habitación y lo primero que hice fue saltar a la cama como un loco y comenzar la destrucción del muro del Berlín. – Y el día de hoy declaro el muro de Berlín, ¡muerto!. Se aceptan abrazos y besos en la cama – declaré todo serio mientras las almohadas y cojines volaban por los aires. Pero no solo quería ahí el asunto… Me senté al borde de la cama, mirando directamente a Clay. Tomé a mi bella novia por la mano y la traje a mi lenta pero dulcemente mientras le sonreía pícaro. Cuando estuvo frente a mí, le invité a sentarse en mis piernas, y luego rodeé su cintura con mis brazos, para evitar que se cayera o se escapara de mis labios. – Señorita, comencemos las lecciones de besos con lengua… – mencioné coqueto y hasta sensual. Me acerqué lentamente y saboreé esa suave boca que tanto me enloquecía.

La situación se puso un poco animada y el beso se tornó bastante apasionado, al punto que rayaba a la lujuria sin sentido. Pero estaba consciente de que Clay no era una chica cualquiera, era una gran dama que se merecía todo el respeto del mundo, así que poco a poco fui suavizando el beso y terminamos finalmente con un par de piquitos tiernos. Todo aquello nos dejó sin aliento, pero igual sonreíamos totalmente felices. – Y si crees que eso es lo mejor, espera a que estés preparada para el siguiente paso – le dije sensual, para guiñarle un ojo coqueto al final. Obviamente ella se quejó diciendo que era una señorita, como bien yo lo sabía. E intentó buscar un cojín para pegármelo en la cara, pero no la dejé escapar de mi agarre. Ambos terminamos rodando por la cama en plan divertido, e incluso al final terminé con una almohada en la cara entre risas y juegos.

El resto de la noche la pasamos tranquilos en cama. Nos cambiamos a nuestras pijamas y nos pusimos a ver una película de suspenso de bajo presupuesto en la TV, mientras estábamos abrazados. Una de las escenas iniciales mostraba a un par de lesbianas intentando besarse como si fueran perros chocando las lenguas mientras lamen la ajena. – ¿Qué demonios es eso?. Parece que estuviera intentando lamer pintura de la pared en lugar de darse un beso – dije crítico a mi novia. Luego de un pequeño intento de Clay por imitar el beso “alocado”, continuamos viendo la película hasta el final, en donde todo se fue a la mierda y nada se rescató de aquel horrible largometraje. – ¿Qué carajo?. ¿El tipo sobrevivió y nadie se enteró de lo que pasó?. ¡Pues que mierda de final! – me quejé airadamente, y empezamos a burlarnos de todo, incluso dando mejores ideas para un final que rescata la historia ya mala.

Finalmente nos fuimos a dormir, y ahora tenía a la mujer más bella del mundo entre mis brazos, recostada en mi hombro izquierdo mientras acariciaba su cabello con mi mano zurda, y abrazaba con mi brazo derecho. – Buenas noches, Clay. Duerme bien, y sueña bonito – susurré suavemente a su oído, y entonces ella me respondió de la misma manera. Tan solo cerré los ojos y me dejé llevar por Morfeo, oliendo el dulce aroma del cabello de mi chica hermosa. Me sentía feliz, como nunca antes lo estuve…



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Vie Feb 20, 2015 3:24 am

Cuando acabó de derribar el Muro de Berlín, me miró cara pícara y se sentó en la cama, tendiéndome la mano... No estaba segura de sí tomarla, pues su expresión precisamente no era de un niño bueno en esos momentos, más bien el Lobo Feroz y yo no quería ser comida como Caperucita Roja. Me quité los zapatos para estar más cómoda, los dejé a un lado y tomó mi mano atrayéndome hacia él. Me senté en sus rodillas sonriendo tímidamente mientras mi chico me rodeaba la cintura con sus brazos... Y dijo que ahí empezarían mis lecciones de besos con lengua.

- Espera... ¿Qué...?

Pero no logré a acabar mi frase porque ya se encargó él de empezar las clases de los famosos besos con lengua. por completo besándome primero con dulzura y luego… luego ambos nos dejamos llevar  bastante por toda la pasión contenida desde hacía meses, convirtiendo los besos dulces en besos ardientes, al punto de que la ropa parecía estorbar. Como veiamos que eso iba a acabar mal, nos separamos y dijo algo que me hizo avergonzar… solo de imaginarme teniendo sexo con él ahí en Disneyland, solo teniendo unas horas como novios… El ‘siguiente paso’ era demasiado para mi ahora mismo y si lo iba a hacer quería que mi primera vez fuera porque lo siento, porque quería demostrarle que quería ser solo suya y que fuera un momento muy especial… no porque quiera darme el gusto.

-¡Hiroshi, cochino! ¿En qué estás pensando? ¡Soy una señorita!

Tomé un cojín del destrozado Muro de Berlín y traté de darle en la cara pero se me resistió y empezamos a forcejear y rodar por toda a cama. Yo ya no pensaba en que llevaba falda y seguro se me había subido por completo, solo quería atizarle un almohadazo. Y al final lo conseguí. Pasamos un buen rato haciéndonos rabiar el uno al otro y fuimos a ponernos el pijama cuando nos hartamos de llevar la ropa de paseo. Con mi pijama cortarrollos de pollito no había de que preocuparse por el Hiroshi ardiente, seguro eso le paraba los pies si pensaba en… cosas cochinas. Nos metimos en la cama y me acurruqué contra su cuerpo, poniendo mi cabeza apoyada en el hombro izquierdo de mi chico bello y travieso. Por lo menos a mi se me quitó el sueño y entonces nos pusimos a ver una película… en fin, malísima. Dos chicas salían morreándose como si no hubiera un mañana, de forma que sus lenguas se chupaban casi toda la cara… Hiro obvio dio el punto de vista que justo estaba pensando y riendo intenté imitar el beso de perro lésbico haciendo que me rehuyera y a mi me entrara un pequeño ataque de risa.

- Ahora en serio, espero que esa guarrada no esté en mi manual de aprendizaje de besos con lengua, que asco.

Hiroshi y yo hicimos en menos de diez minutos una película mejor que esa desde principio a fin. Fue un timo y una pérdida de tiempo, pero consiguió que nos diera sueño. Le di un beso de buenas noches, acurrucada… que diferencia de ayer a hoy… que tonta fui. Y pensar que me sentía tan sola al otro lado del muro de cojines y al día siguiente estaríamos así de acaramelados… como cambian las cosas. Sonreí ante sus lindas palabras y le repetí lo mismo.

- Buenas noches, Hiro. Duerme bien y sueña bonito.

Y poco a poco me fui quedando profundamente dormida, disfrutando del calor que me proporcionaba el dulce abrazo de Hiroshi.


------------------------------

Abrí lentamente los ojos para acostumbrarme a la clara luz que entraba por el ventanal de la habitación del hotel. Vi cara a cara al que desde ayer era mi novio imperfecto y tontito, pero que yo quería con locura. Sonreí enternecida por su carita inocente de cuando dormía. Me quedé mirándole sonriente, deseando darle un beso de buenos días cuando se despertara, no antes. En eso que le siento moverse y cierro los ojos de golpe, quedándome totalmente quieta como si estuviera dormida. Cuando pasó como un minuto y sentí una de sus manos quitarme muy suavemente un mechón de cabello de la mejilla, sonreí levemente.

- Hiroshi ¿quieres dejar de mirarme mientras duermo? Búscate algo que hacer -Y abrí los ojos para ver su reacción y me entró la risa. Le empecé a hacer cosquillas, y él trató de hacer lo mismo conmigo, pero rodamos hasta quedarme encima de él como si le hubiera vencido en el ataque de cosquillas- Buenos días

Y le besé la punta de la nariz para después besar sus mejillas y acto seguido sus labios. Aquí vino el monstruo de los mimos para hacer mucho más agradable el despertar de Hiroshi Anzai.




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Feb 22, 2015 1:14 am

Los primeros rayos de luz invadieron la habitación sin piedad alguna, atravesando las finas cortinas blancas justo en sus bordes más delgados. Fui abriendo los ojos lentamente, incluso parpadeando un par de veces para terminar de despertar definitivamente del encanto de Morfeo. Tras estar bastante lucido, bajé la mirada para observar a Claire, mi preciosa y hermosa novia, quien parecía dormir plácidamente apoyada en mi hombro. Sonreí tranquilo, y noté que uno de sus mechones de cabello le tapaba la mejilla, por lo que le aparté delicadamente con mi mano izquierda y lo coloqué sobre su oreja. Claro que, noté de inmediato como ella me sonreía de manera sospechosa, y luego sus palabras confirmarían lo que significaba aquel gesto. Le miré con ojos entrecerrados y le dije cuestionando la situación – Te estabas haciendo la dormida, ¿verdad? –. ¿Su respuesta?, pues fue hacerme cosquillas mientras se reía de toda la situación. Yo empecé a carcajear como loco, ella hacia encontrado mi punto secreto y ya no podía parar de reír.

Era la hora del contraataque, así que me giré e intenté sacarle cosquillas a ella también, y nos revolcamos por toda la cama en una lucha sin fin por las risas del otro, hasta que quede totalmente vencido y de espaldas al colchón. – Vale, tu ganas – declaré sin aliento, gracias a tanta risa. – Buenos días – respondí a su saludo con una sonrisa tranquila. La bella castaña comenzó a darme besitos en la nariz, luego en las mejillas, y por último en los labios. Fue allí donde la atrapé entre mis brazos y le robé un beso más apasionado para la satisfacción de ambos. ¡Por un demonio, como adoraba besar aquellos labios tan suaves y provocativos!

Tras separarnos para tomar aire y mirarnos a los ojos, le sonreí divertido mientras le miraba a los ojos. – ¿Cómo dormiste anoche, mi bella novia? – pregunté curioso. Da la casualidad de que tocan la puerta de la habitación una vez que ella me responde, y entonces me levanté de la cama y fui a ver quién era. Se trataba del servicio de desayuno gratis del día de hoy, el cual era igual al que nos regalaron ayer. ¡Por un demonio, tenía muchas ganas de comer uno de esos deliciosos waffles con baño de chocolate!. Agradecí al botones, metí el carrito de desayuno a la habitación y cerré la puerta. – Cariño, mira lo que nos regalaron hoy también. Espero hoy me dejes más waffles que ayer – lo último iba en tono divertido, pues Clay pareció la devoradora de panqueques de Disney.

Decidimos entonces de buena voluntad que no tomaríamos el desayuno hasta después de la ducha. – Vale, ¿entonces quién de nosotros irá primero? – pregunté curioso y sereno, pero apenas escuché que ella quería ir primero, no pude evitar sonreír pícaro y agregar todo coqueto – Si quieres, puedo ir contigo y te ayudo a enjabonarte la espalda… –. Obviamente el comentario me hizo ganador de un almohadazo en la cara, y noté como desapareció misteriosamente en dirección al baño, pero por alguna razón creí ver que llevaba algo esponjoso y amarillo en las manos… – Oye, ¡no te robes los waffles!. Pequeña ladrona – le grité cuando caí en cuenta que era panqueque lo que había tomado en mis propias narices… Oh bueno, ya que tenía que esperar mi turno, me comería yo uno también…

Después de saborear aquel delicioso waffle con chocolate, escuché la puerta del baño abrirse, y antes de que notara la ausencia de una de las caritas de Mickey Mouse, entre al aseo y me di una ducha estilo militar, o sea, cinco minutos y nada más. Si me tardaba un poco, no encontraría desayuno en el carrito. Me vestí con un pantalón casual verde militar, y una camiseta negra algo ajustada, y salí del cuarto de baño para encontrar a Clay sentada comiendo waffles. – ¡Lo sabía!. ¡Déjame un poco de miel y chocolate! – mencioné mientras me acercaba a la mesa y me servía varios panqueques al mismo tiempo, obviamente bajo la queja de mi novia. Pero después de aquel gran desayuno, era hora de irnos a pasear por el parque.

Como Clay quedó traumada por las pérdidas de ayer en el juego de Buzz Lightyear, me obligó a ir a de nuevo a esa atracción para que “me pateara el trasero en esta ocasión”. Sabía que la castaña era competitiva, pero a veces me sorprendía lo terca que podía ser cuando se enfrascaba en ganarme. – Puedes intentarlo si quieres, pero seguro saborearas la derrota otra vez – mencioné sabiondo, solo para picarle un poco. Entramos y en la primera de ronda quedamos empate. Así que fui arrastrado una vez más dentro, y quedamos empate de nuevo. Yo salí bromeando con que la tercera sería también un empate, pero creo que todo eso solo sirvió de incentivo para que Clay se esforzara más y al final consiguiera ganarme por veinte puntos de diferencia. Salimos una vez más a la calle del parque, y la bella castaña me echaba en cara que hoy me había ganado. – Pero, si lo piensas detenidamente, vamos dos victorias, dos empates, y dos derrotas cada uno. Así que no me vas ganando, después de todo – mencioné todo aguafiestas, lo que por supuesto, provocó que una vez más intentara halarme dentro de la atracción, pero uno de los empleados simplemente nos echó del lugar, por ser tan insistentes y molestar a todos con nuestra rivalidad alocada.

Luego de eso nos fuimos a otro tipo de atracción a competir: Las tazas del sombrero loco. Cada uno de nosotros tomó una taza en solitario, y ahora nos retábamos a ver quien hacia girar más rápido la suya. – Ni creas que podrás hacer girar la taza más rápido que yo. ¿Sé te olvida que tengo más fuerza que tu, mi bella Clay? – le reté con una sonrisa divertida, y por supuesto no se quedaría con la palabra en la boca y tomaría su oportunidad de restregarme en la cara como me vencería. Cuando la música comenzó, empecé a girar aquel vehículo como un loco, y la verdad es que no sé a qué velocidad había llegado, pero me sentía como si me hubiesen metido en una licuadora y me hubiesen agitado dentro de una coctelera luego. Salí tambaleándome un poco, utilizando la cerca para apoyo. – Clay, creo que mejor me siento un rato en esa banca de allí… – afirmé mientras caminaba como podía a la misma.

Tras tomar un breve descanso, fuimos por una atracción un poco más calmada: El paseo de los Piratas del Caribe. Era extraño ver, en esta era moderna, un espectáculo de muñecos animatrónicos, y mi hermosa novia y yo nos reímos bastante con todo el asunto durante el paseo. Creo que la pareja que nos acompañaba en nuestro bote terminó harta de nosotros y apenas se acabó la atracción, salieron corriendo por allí sin mirar atrás. – Cariño, ¿tienes ganas de comer algo?. Mientras veníamos para acá vi otro restaurante de pastas y pizza, que se veía muy bueno – mencioné mientras salíamos a la calle, y a ella le encantó la idea.

Volvimos al camino, y mi novia iba tomada de mi brazo mientras recorríamos el divertido parque. Hacía mucho que no le veía sonreír de esa manera, era tan brillante y tan hermoso que me costaba quitar la vista de ella. Mientras ella sea feliz, estaré tranquilo… Llegamos finalmente al restaurante y encontramos el menú justo en la entrada. Lo miré con cuidado, y terminé decidiéndome por el menú dos. – Creo que elegiré el menú dos, pues esa lasaña se ve deliciosa. ¿Qué pedirás tu, mi diosa bella? – pregunté sincero y divertido a mi chica.

Ropa de Hiroshi:
Tazas del Sombrerero Loco:
Piratas del Caribe:
Menú de Comida:
http://i60.tinypic.com/2ykfii9.jpg
Es muy grande para ponerlo directo xD


Última edición por Hiroshi Anzai el Jue Feb 26, 2015 1:42 am, editado 1 vez



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Lun Feb 23, 2015 11:57 pm

Mi chico era todo amor, todo candor, todo ternura. No podía imaginar que todo fuera tan perfecto allí los dos solos compartiendo dormitorio y unas hermosas pequeñas vacaciones. Bese sus labios por ultima vez antes de levantarme de la cama.

- Dormi bien, tu hombro es muy cómodo, y abrazarte muy reconfortante. No había dormido tan bien en meses.

Tocaron la puerta y me imagine que era el servicio de habitaciones trayéndonos nuestro desayuno… en verdad me preguntaba una vez más porque hacían todo eso por nosotros, debía costar un dineral. Quizá había un error y solo la habitación era gratis y no el desayuno, a saber. De cualquier manera, era gratis. ¿Quién le dice que no a un desayuno gratis? Ñammm, sobre todo por los ricos waffles. Decidimos antes de desayunar darnos una ducha y me pedí primera. Cuando mencionó que podíamos ir juntos a bañarnos me imaginé la escena a la perfección, él, yo, espuma, agua, esponja, manos, besos… ups. Tomé rápidamente un almohadón de la cama y se lo lancé cual experto ninja. Impacto contra mi novio y yo reí divertida por la travesura. Tomé un waffle mientras él estaba desprevenido quejándose por mi ataque sorpresa y me fui hacia el baño riendo traviesa con el rico alimento en la mano.

-Ni sueñes que vas a meterte a la ducha conmigo Hiroshi Anzai

Y cerré la puerta tras de mi, comiendo el waffle. Desde adentro podía escuchar como Hiro se quejaba por robar un waffle de la mesa. Me desnudé, me duché lo más rápido que pude y me vestí con una camiseta de manga corta gris, ligeramente ancha, y una falda negra terminando con unas sandalias del mismo color. Recogí mi cabello en una coleta alta y me puse labial color melocotón, aunque sabía que no me duraría ni 5 minutos por culpa de los besos de mi chico. Salí del baño y era el turno de Hiro... asique aproveché para comer algo de waffles y cuando salió me pilló de lleno, yo tan solo reía traviesa comenzando una pequeña competición de comer los dulces alimentos con forma de carita de Mickey Mouse. En eso que me fijo en la ropa que lleva y por dios, estaba... asdfgdshasd.

- Te queda bien esa ropa...

Le comenté echándole una miradita sexy y me mordí un poco el labio inferior. Me dio uno de esos besos que hizo que mi labial desapareciera. Salimos del hotel directos a la atracción de Toy Story, tenia que ganar a Hiroshi. Me debía una revancha por hacer trampa el día anterior y ganarme suciamente

-Voy a ganarte, ya lo verás.-Le afirmé como si estuviera segurísima de que ganaría- Y te vas a tragar tus palabritas, señor sin puntería.

¿Primera ronda? Empate. Le arrastré de nuevo a hacer cola para entrar. ¿Segunda ronda? Empate de nuevo. Otra vez repetí la misma operación y a la tercera ronda ganéeeeeeeee~. Se lo eché en cara como veinte veces. Con lo que dijo a continuación me quedé callada unos segundos y cuando quise arrastrarlo por cuarta vez consecutiva adentro, el tipo encargado nos echó. Gilipollas. Encontramos otra distracción para competir, las tazas del Sombrerero Loco. Ya me había montado en esa atracción la vez que vine con Alois y Lily, tampoco es que fuera muy rápida pero tanta vuelta mareaba. Yo tan solo me senté en ella viendo como Hiro giraba y giraba, mareándose en el trayecto. Yo reí de forma malvada y cuando acabó el viaje nos bajamos, el pobre giraba y giraba y casi se estampa por ahí. Le abracé hasta que se le pasó el mareo, y decidimos ir al Paseo de Piratas del Caribe. Seguro que sería interesante y si que lo fue, aunque acabamos incordiando a más de una persona... como casi siempre. Me sonó levemente la barriga pidiendo comida y entonces Hiroshi sugirió ir a comer pizza.

- Siiiii, pizza~

Tomé a mi novio del brazo, andaba mimosa y sorprendida de que me llamara 'Cariño', 'Mi bella Clay' 'Mi bella novia', y esque no estaba acostumbrada a que me llamara así, pero sonaba tierno. Caminamos juntos del brazo, no como otras personas pegatosas que iban todas de la mano. Llegamos al restaurante y miramos la carta, Hiroshi se pidió el menú número dos

- ¿Te conté la historia de cómo encontré un ojo en una lasaña del supermercado? Bueeegh -Le pregunté, la historia era basada en hechos reales no me la estaba inventando- Yo pediré el menú número tres, aunque tienes que prometerme darme un bocado de tu helado eh...

Mi menú constaba de una pizza cuatro quesos, ensalada verde, danone tiramisú con bolas de chocolate y una bebida fría. Yo le dí un trozo de mi pizza y me negué a comer de su lasaña, pero si me dio un par de bocados de su delicioso helado Magnum Caramel y Nuts. Pagamos, salimos y como hacía un calor de mil demonios decidimos ir al hotel, pues si no moriríamos fritos en medio de la Main Street. Me tiré a la cama cerrando los ojos y Hiro recordó que había una piscina en el hotel, que podríamos darnos un baño. Abrí un ojito y me reincorporé.

- Tan solo buscas una excusa para verme en traje de baño... te pillé -Rodé los ojitos- Y ya después seguro que sugieres ir al jacuzzi ¿Verdad? Aha, desvergonzado...-Le saqué la lengua durante un corto periodo de tiempo, él me advirtió que como volviera a sacarle la lengua me comería la boca... ¡Lo hacía para tentarme! Y yo como tonta caí y me besó apasionadamente tomándome de la cintura. No me negué a ese beso, de inmediato le correspondí de la misma manera. Por último le di un besito en la mejilla- Iré a ponerme el bañador...

Me levanté y le azoté el trasero por malvado, saqué de mi maleta mi traje de baño de Batman y fui al baño a cambiarme. Me lo puse y me quedaba perfecto, lo tuve que comprar recientemente ya que mis otros bañadores y bikinis me estaban... en fin, como que casi se me salían los pechos y apretaban. No me gustaban demasiado los bikinis, asique lo lógico era comprarme uno de una pieza y ya. Me puse de nuevo la ropa encima y salí del baño para dejarle paso a Hiro para que también se cambiara. Cuando estuvimos listos bajamos hacia la piscina y a mi parecer, se veía más grande en la foto de internet. Fui al vestuario de chicas y ahí dejé mi ropa y mis zapatos, tomando una toalla azul con un Mickey dorado en uno de los extremos, que me llevé a la zona de las piscinas pues cuando saliera del agua me congelaría entera. Había poca gente para nuestra suerte, y elegí una tumbona marrón para dejar encima la toalla perfectamente doblada. Se suponía que mi novio no había visto mi cuerpo 'nuevo' ligero de ropa, no sabía si se impresionaría o no... Y cuando se acercó a mi di una vuelta lenta sobre mi misma para que apreciara como quedaba el bañador en mi cuerpo.

- ¿Qué te parece? ¿Está bonito?

Pregunté sonriente, esperando una respuesta afirmativa. Miré al agua tras su respuesta y recordé que a mi me daba pavor, que poco a poco con nuestras clases de natación fui quitándome... Pero uups... esta vez no tenía a Marcelo el Pato... creo que Hiroshi tendría que ayudarme a entrar y estar pegado a mi para que confiara en mi misma...

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Feb 26, 2015 3:00 am

– ¡Pero qué demonios! ¿Un ojo en la lasaña?. A saber en donde la compraste, que te vino una lasaña con premio de un ojo de vaca, supongo… – aquello que si que sorprendió en extraña manera. Nunca en mi vida escuché una historia similar, pero estaba seguro que el lugar donde la compró no tenia ningún tipo de código de salud, y estaría mejor si no comía nunca más algo de ese sitio. – Vale, te daré un poco de helado. Pero, ¿no querrás también de mi lasaña? – pregunté divertido a mi hermosa novia, y ella se negó agitando los brazos y gritando.

Ahora que sabía que ella quería el menú tres, fuimos y solicitamos nuestro pedido. Para nuestra suerte, la comida no tardó demasiado y en menos de lo que canta un gallo estábamos alimentándonos. Al momento de darme un trozo de su pizza, le ofrecí un poco de la deliciosa lasaña que estaba comiendo, pero me la rechazó con insistencia una vez más. Cuando desapareció el plato principal, el helado fue el final perfecto para la comida. Le ofrecí a Clay un par de bocados, y esos sí que los aceptó rápido. Y tras aquel festín, pagamos y salimos del restaurante.

De inmediato notamos que hacía más calor que un sauna en medio del desierto de Sahara con Scarlett Johansson, así que por votación unánime nos fuimos directo al hotel, a refugiarnos en el aire acondicionado de nuestra habitación. El camino al edificio de nuestra estadía fue una tortura, pero al menos llegamos con vida… Entramos en nuestro cuarto, y mi preciosa Clay se tiró a la cama mientras yo bajaba la temperatura del aire frio, para hacerlo más placentero. – Ok, aire acondicionado en lo más frío, y bien que te quejabas de que siempre lo tenía muy bajo – solté bromista para aligerar el ambiente de calor. Súbitamente recordé que el hotel estaba equipado con su propia piscina techada, y era la oportunidad perfecta para estudiar en más detalle la nueva figura de mi castaña hermosa. – Hmm… Acabo de recordar que el hotel tiene una piscina en la planta baja. ¿Por qué no vamos a darnos un chapuzón y a refrescarnos? – dije tranquilo pero sonriente. Claro que, Clay me leyó como un libro y de inmediato supo mis intenciones ocultas. – ¡Por supuesto que no! ¿Cómo crees que alguien como yo es capaz de pensar semejante cochinada? – esa fue la mentira peor dicha que salió de mi boca, y mira que he dicho mentiras en el pasado. – Y como me vuelvas a sacar la lengua, te la voy a comer. Ya lo veras – respondí pícaro y un poco pervertido a gesto de desaprobación.

Apenas sacó la lengua la atrapé con mis brazos, rodeando su cintura, y con una sonrisa coqueta me acerqué a darle un beso apasionado, que por supuesto fue correspondido por ella. Tras una palmada en mi trasero, la castaña se dispuso a cambiarse a su traje de baño, y sonreí satisfecho por haberme salido con la mía. Busqué mi propio bañador en la maleta y cuando mi novia salió del cuarto de aseo, entré y me coloqué aquella pieza de ropa, para volver a vestirme con el resto de las prendas que estaba usando ese día. Cuando estuvimos listos, bajamos hasta la recepción y con suma facilidad encontramos la piscina. Cada uno de nosotros fue a su vestidor correspondiente, y al salir dejé la ropa en un casillero especial. Con una toalla azul en mano, salí al área principal, para encontrar a la bella Clay justo a una de las sillas de piscina, vistiendo un bonito traje de baño de una pieza.

Al verme me sonrió, e incluso dio una pequeña vuelta para que viera su bañador, aunque precisamente no era lo que estaba detallando… – Si, el traje de baño es muy bonito, y te queda muy bien. Te ves muy sensual… Se nota que has crecido, ahora tienes curvas y no como antes que eras una tabla de planchar… – dije con tal vez demasiada honestidad. Tengo que aprender a cerrar la boca de vez en cuando… Y entonces me tomó de la mano y me llevó hasta la orilla de la piscina. Le miré algo extrañado, pues no había dicho nada hasta el momento, y entonces soltó aquella frase de queja y me dio una buena nalgada que pareció más un latigazo que otra cosa. Del impulso terminé cayendo dentro del agua, y cuando saqué la cabeza del líquido transparente, mi novia se estaba riendo con su maldad.

– Vale, reconozco que mi comentario fue muy honesto… Pero no me arrepiento – lo último lo dije con total seriedad. Y entonces salí de la piscina con intenciones de hacer una maldad, Clay lo leyó en mis ojos y comenzó a retroceder. Pero la atrapé antes de que se alejara demasiado de mí, y le sonreí con picardía – ¡Al agua pato! – grité sonriente, para luego tomar carrera y lanzarme al agua con mi chica en brazos. Por supuesto que no le iba a soltar ni un instante, pues sabía muy bien que aún estaba en recuperación de su miedo al agua. Igual no quita que haya sido una broma un poco macabra…

Apenas salimos del agua, le sonreí tranquilo y le di un beso en la mejilla – Sabes que estoy aquí contigo, y no pasará nada malo, ¿verdad? – le dije con confianza mientras afirmaba mi agarre en su cuerpo. – Y por cierto, parece que también aumentaste un poco de peso – agregué sin pensarlo demasiado. Joder, definitivamente tengo que aprender a callarme cuando es necesario…

Pasamos un rato agradable en la piscina, solo preocupándonos por nosotros mismos y olvidando el resto del mundo. Nos dimos un beso tras otro, y cada vez nos poníamos más apasionados, hasta que un niño como de cinco años de edad mostró cierto asco a lo que hacíamos. Entonces lo miré con toda sinceridad y le dije – Espera a que tengas más años, y verás como esto te encantará también. ¡Besarás a muchas niñas, y lo adorarás! –, y el niño salió corriendo a buscar a su madre, por alguna razón extraña. Clay mencionó que lo traumé con aquellas palabras, pero no le veía sentido a eso. – ¿Cómo lo voy a traumar con algo tan normal como eso? – le pregunté curioso. Ahora que lo pienso, no tengo ni la más remota idea de cómo comportarme frente a niños pequeños…

Después de otra sesión de besos, decidí ponerla a entrenar un poco, aunque me pusiera carita de pescadito. – Vamos Clay, yo sé que tu puedes hacerlo. Te he visto nada en piscinas más grandes que esta… Porque te obligo, ¡pero nadando al fin y al cabo! – le dije con un ligero tono de regaño. Por supuesto, mencionó la ausencia de Marcelo el Pato, y achiqué los ojos en reclamo. – Si no nadas un poco, pondré de vuelta el muro de Berlín, por mucho que me duela – le amenacé con traer de vuelta aquella pared de almohadas que se interponían en nuestro camino. Y parece que fue suficiente incentivo para tomara la decisión de nadar un poco. Igual estaría yo siempre cerca para auxiliarle, en caso de que lo necesite.

Traje de Baño de Hiroshi:



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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Claire Black el Jue Feb 26, 2015 10:48 pm

Sonreí satisfecha con su opinión de "El traje de baño es muy bonito, y te queda muy bien." lo demás ya sobraba. Típico de Hiroshi, pero no se lo iba a dejar pasar, pues me dijo que era una tabla de planchar. Este tipo estaba cavando su propia tumba… Pero tan solo seguí sonriendo,  tomándole de la mano y me lo llevé a la orilla de la piscina, para acariciarle la mejilla

- Creo que mi sensualidad se te ha subido a la cabeza… necesitas un poco de agua fría para que se te pase.

Y con todas las fuerzas que pude le pegué una palmada en el trasero, que hizo que cayera directo al agua. Agité las manos varias veces pues del golpe se me habia puesto roja y dolia un poco, pero era más la risa que el dolor. A él no le hizo mucha gracia que digamos, y salio de la piscina. Oh, oh… Retrocedí unos cuantos pasos, pues su cara de pillo no auguraba nada bueno, y cuando traté de huir me tomó en brazos.

- ¡No Hiroshi, sueltame! –Dije, pero no me hizo caso, me agarré a su cuello como si la vida se me fuese en la caída- ¡¡Noooooo!! ¡Y encima me robas la frase!

Grité antes de caer al agua, cerrando los ojos fuertemente, y menos mal que cierro la boca, que si no me trago todo el agua de la piscina. Recordé la vez que le tiré el agua el día que nos reconciliamos de todas nuestras guerras pasadas, yo le dije ‘al agua pato’… ya era hora de que se cobrara venganza después de eso.  Empapada de la cabeza a los pies por haber sido sumergida de pronto, le miré con mala cara hasta que me dio el beso en la mejilla y no pude evitar contagiarme de su bella sonrisa. Sí, sabía que me estaba sosteniendo y yo le estaba agarrando como un mono por el cuello, pero aun así me sentía extraña, pues desde San Juan no visitaba el mar o la piscina, y ni me metí a disfrutar de la primera noche de verano.

- Gracias, ya sé que estas aquí –Y como siempre, aun diciendo palabras bonitas me hacía rabiar después. - Te advierto que estás cavando tu propia tumba Hiroshi Anzai… ¡y para que lo sepas te digo que estoy en mi peso ideal!

Y me cayó con un beso detrás de otro que yo devolví sin cesar tranquila entre sus brazos. Y ya no me daban tanta vergüenza los besos franceses, pues nos estábamos comiendo los labios allí mismo delante de la gente. Besos, lenguitas, abrí un ojo y me encontré a un niño mirándonos fijamente. Hiro le dijo de mayor le encantará dar esos besos a las chicas.

- Hiroshi acabas de pervertir a ese niño pequeño, por dios –entonces me preguntó que porqué si era muy normal- calla y bésame, que así te ves más bonito.

Y ahora sin el niño pululando por allí seguimos dándonos besos apasionados. No podía darle tan solo un simple beso, mis labios tenían adicción a los suyos desde hacía meses. Cuando por fin nos despegamos el uno del otro. Y me quería poner a entrenar como hacíamos en una de las piscinas públicas de pago de Sweet Valley. El pago era poco pero era buen gasto, ya que allí no había gente molesta como en las gratuitas. De igual manera no quería separarme de él, me daba un poco de miedo…

- Estamos de vacaciones, no hace falta entrenar… -dije poniendo labios de pescadito, pero nada de eso funcionó-  Pero no tengo a Marcelo el Pato… -Ya no se me ocurrían más excusas y tan solo accedí cuando me amenazó con construir de nuevo el Muro de Berlín- Eres malo y un tramposo.

Nadamos un poco, él siguiéndome de cerca a lo largo de unos diez minutos y con eso quedó satisfecho. Luego de jugar un poco, como por ejemplo él se zambullia en el agua para hacerme rabiar tomándome de los pies y yo lanzaba patadas medio histérica, sin llegar a darle ni una sola vez. Fuimos a la zona más baja donde por fin hacia pie y estaba muchísimo más tranquila y nos quedamos charlando. Ahora estábamos rodeados de niños pequeños, por ser la parte más segura, y cuando intentó besarme el empecé a salpicarle con agua de forma juguetona mientras reía, a lo que reaccionó queriendo abrazarme, para que me estuviera quieta. Al final después de esquivarle varias veces terminó abrazándome y me robó un beso de los que parecen durar una eternidad, donde ahora teníamos varios niños traumados más. Decidimos irnos ya a la habitación para darnos una ducha y salir a cenar. Cuando salimos de la piscina moría de frio, me puse corriendo la toalla encima y Hiro me achuchó contra él y me empezó a secar el cabello con la suya para que no fuera a resfriarme. Una vez entré en calor fuimos al vestuario, cogimos nuestras cosas y subimos en el ascensor hacia nuestra habitación. Me pedí ir la primera en ducharme, como siempre. Cerré la puerta con pestillo tras de mi al entrar al cuarto de baño y puse la ropa doblada al lado del lavabo, quitándome el bañador mojado quedándome solo en toalla. Se me ocurrió gastarle una pequeña bromita a mi novio por lo de ‘tabla de planchar’ y ‘has subido de peso’… Salí liada en la toalla y al escuchar el sonido de la puerta abrirse me miró. Puse una sonrisita pícara y miradita coqueta yendo hacia él.

- Hiroshito… ¿Quieres ser solidario y ahorrar agua? Ahorrar agua es muy importante, sabes…

Puse mis manos sobre sus hombros y pegué suavemente mi cuerpo contra el suyo, separando mi figura desnuda con la simple toalla azul de Mickey Mouse. Le besé lentamente, bajando mis manos desde sus hombros, acariciando su pecho hasta tomarle de las manos y retrocedí sobre mis pasos llevándole conmigo para llegar al baño, enzarzados en darnos un beso lento pero interminable, lleno de pasión y amor. Le solté las manos justo cuando íbamos a entrar y aprovechando que él tenía los ojos cerrados por el beso, me quité la toalla dejándola caer y… me separé de sus labios, entré al baño sola y cerré la puerta con pestillo para que no pudiera entrar, dejándole ahí solito al otro lado de la puerta.

- Eso te va a enseñar a no llamarme mas nunca ‘tabla de planchar’, Hiroshi Anzai.

Y después de eso estallé en risas al escuchar su obvia queja. Entré a la ducha sin poder parar de reir y comencé a ducharme para quitarme el cloro de la piscina del cuerpo y cabello.




                                 

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Re: El descubrimiento de Blancanieves, la dama y el vagabundo [Privado]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Sáb Mar 07, 2015 2:09 am

Con un poco de chantaje, terminé convenciendo a Clay para que nadara un en la piscina del hotel. Hacía mucho tiempo que no la veía ejercitarse en el agua, aunque si soy franco, más que nada quería ver si recordaba las lecciones que le había dado durante el último año. Me sentí orgulloso al notar que lo estaba haciendo muy bien, y con tan solo diez minutos en ello, decidí acabar el tiempo de práctica. Sin embargo, eso no quería decir que no nos pudiéramos divertir un poco en la piscina… Empecé a molestarla un poco nadando debajo del agua y luego tomándole los pies, como si fuera una langosta mutante intentando comérmela. No le hizo mucha gracia a mi novia hermosa, así que tomé la decisión de simplemente pasar un rato juntos en la zona con la menor profundidad. Pero no podía pasar demasiado tiempo viendo a Clay sin querer comerle los labios, así que me acerqué a darle un beso entre toda la multitud de niños, pero ella me evitaba mientras me salpicaba con agua y retrocedía – ¡No huyas!. ¡Sé que lo quieres! – dije mientras la perseguía por el agua, poco antes de atraparla entre mis brazos. No soporté más y tan solo le di un beso apasionado, que hizo reaccionar en asco a todos los pequeños presentes en el agua.

Después de traumarlos a todos, tomamos la decisión de irnos a la habitación, así que salimos del agua y fuimos por nuestra toallas. Noté que Clay estaba tiritando de frío, así que la abracé para darle calor, y además le ayudé a secarse el cabello con mi propia toalla. La verdad es que para mí el clima no estaba frío, así que no me importó esperar un poco más para secar mi cuerpo. Me preocupaba más por ella que por mi mismo en ese instante… Cuando su sonrisa alegre retornó, fuimos por nuestras cosas a los vestuarios, y tomamos el ascensor hacia nuestra habitación. Obviamente Clay se pidió la ducha primero, y no puse objeción alguna al respecto… Aunque me hubiese encantado compartirla y así ahorrar un poco de agua…

Mientras ella se perdía detrás de la puerta del baño, me aseguré que el aire acondicionado estuviera apagado, pues no quería que ambos despertáramos en nuestro último día con una neumonía o algo parecido. Fui entonces al pequeño sillón junto a la gran ventana, y estaba allí observando el parque de atracciones por la tarde. Se veía muy movido, como siempre lo noté en mi par de viajes a este extraño mundo. ¿Qué tenía Disneyland que te hacía sentir alegre y despreocupado?. No lo descifraba aún, y eso me tenía algo inquieto…

Entonces el sonido de la puerta de baño llamó mi atención, y no pude evitar mirar en esa dirección, pues habían pasado tal vez un par de minutos desde que llegamos. Allí estaba la preciosa Clay, envuelta en la toalla y… Espera un momento, ¿acaso no lleva traje de baño debajo?. Sus hombros estaban totalmente descubiertos, y eso solo quiere decir que… ¿Eh? ¿En verdad quiere meterse conmigo a la ducha?. Por un demonio, creo que el calor de los besos se le subió a la cabeza, aunque no negaría que me moriría por mostrarle lo divertida que podía ser la vida “activa” de una pareja de novios… – Si, ahorrar el agua es muy importante… Así que deberíamos tomar la ducha juntos – respondí con cierta picardía mientras se acercaba a mi esa diosa tan hermosa.

Al tenerla cerca de mi tan solo me dejé llevar por el beso lento y apasionado que ella comenzó. ¡Por un demonio!, ¡eso hizo que mi corazón se acelerara como un potro emocionado!. Solo le seguí el ritmo, dejando que dictara aquel momento tan candente y divertido. Podía sentir su sensual cuerpo detrás de aquella mísera toalla que se interponía en nuestro camino, pero muy pronto mi piel tocaría la suya y creo que no me podría contener en lo absoluto… Me llevó de la mano y con el beso por la habitación, supongo que con destino al baño… La toalla finalmente cayó a mis pies, y celebraba en mi mente aquel momento cuando me disponía a abrir los ojos… ¿Y encontré la puerta cerrada? ¡Pero qué demonios!

– ¡Por los diez mil demonios, Claire!. Eso no se le hace a tu novio. ¡Me cago en todo!. ¡Que te crees!, ¿¡Qué soy de piedra!? – todo había sido una cruel broma por mis palabras cuando estábamos en la piscina. Carajo, esa no es forma de jugar con tu pareja. Hubiese aceptado cualquier otro castigo menos ese. Ahora estaba frustrado hasta la médula… ¡Me lleva todo!

Me fui al otro lado de la habitación a pasar la ira, y ya ni supe cuanto tiempo pasó desde la broma pesada hasta que salió del baño. Pero si que no dije ni una sola palabra cuando nos cruzamos en mi camino a tomar una ducha. Preferí cerrar la boca a seguir hundiéndome más en la arena movediza a la que yo mismo salté. Si, era verdad que dije lo de “tabla de planchar” y “estás más gordita”, pero joder, aquella broma pesada fue cruel y despiadada... Me duché con agua fría, y eso creo que calmó un poco el mal genio. Al menos podría olvidar el asunto, o eso pensé yo mientras estaba bajo la regadera…

Salí del baño unos veinte minutos después, totalmente vestido y curiosamente peinado hacia atrás, como pocas veces acostumbraba. Clay buscó de inmediato mi mirada, pero yo tan solo le dije – Estoy listo. Vamos al restaurante del hotel, que tengo ganas de comer una sopa o algo parecido –. Y salimos de la habitación rumbo al elevador, en donde entramos y de inmediato la castaña me preguntó si estaba molesto – No estoy molesto contigo… Solo estoy frustrado. Y si, sé que me merecía una venganza, pero no la bomba de Hiroshima – respondí honesto. – Solo olvidemos el asunto, ¿si? – agregué después de que la puerta del ascensor se abriera y tuviéramos a la vista nuestro destino.

Apenas entramos noté lo lujoso del ambiente. Era un restaurante temático con adornos Disney en todos sus detalles. Era la primera vez que veníamos a este sitio, pues los buffets los servían en otro nivel distinto. Hoy se me antojó algo un poco más gourmet, y la última vez que estuve en este hotel no pude venir para acá a probar la comida. Un camarero se nos acercó y nos preguntó el número de habitación, a lo cual se lo ofrecí sin problemas. Al parecer Disney también cubría los gastos de este servicio de comida, lo cual me pareció muy extraño, pero bueno gratis es gratis supongo… Nos dieron una mesa para dos, con todo y una vela en medio de la misma. Al observar la carta, noté que estaba uno de los “favoritos” de Clay, y solo la molesté un poco con ello – Bella diosa, seguro tendrás ganas de comer tu plato favorito hoy: Las ancas de rana – mencioné divertido como mi propia pequeña venganza. Claro que sabía que ella las detestaba, y que por poco hace mala cara en Enero cuando Silvano nos brindó todo un menú culinario cinco estrellas en uno de los restaurantes más caros de Sweet Valley, durante lo que sería una entrevista de trabajo exítosa. – Hablando de eso, me pregunto si el camarero de ese restaurante todavía nos odia – agregué burlón pero más ameno.

Cuando llegó el camarero para tomar nuestra orden, decidí comer una deliciosa sopa de espárragos – Para mí, una sopa de espárragos, por favor. Tráigame también un servicio de pan tostado y mantequilla para acompañarlo – le expliqué al hombre de traje, llevando entonces la mirada hacia Clay, a quien le sonreí animado – ¿Y tú qué quieres, mi bella novia? –. Creo que la cena estaría maravillosa, o al menos tenía ese presentimiento. Algo era seguro, me encantaba que la preciosa castaña siguiera siendo una rival formidable, y al final, creo que no importa cuánto nos queramos o lo mucho que nos amemos, siempre seremos el Hiro y la Clay de siempre.



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