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No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

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No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Sáb Dic 20, 2014 9:13 pm

Terminando de acomodar la ropa limpia en sus correspondientes cajones, observa satisfecho el resultado de sus esfuerzos. El pequeño departamento se veía impecable, con cada cosa en su lugar y la pálida luz invernal filtrándose por las ventanas. No quedaba rastro ya del paso de su maestro por su “hogar”, ni colillas de cigarrillos, ni perfume de mujeres desconocidas o boletas sin pagar. Sólo la presencia de algunas botellas del alcohol en la heladera evidenciaba que el muchacho había compartido espacio con alguien mayor y algo más inclinado a ciertos vicios. Por suerte, su visita había sido sólo de tres días, y si bien había bastado para poner la casa de patas para arriba, así como los horarios de su estudiante, no causó todos los desastres que podría haber generado de extenderse algunos días más. La llegada de Marian era equivalente al huracán que arribaba de improvisto, arrasaba con todo y se marchaba dejando detrás de sí sólo destrozos. Quizás el estado de su discípulo lo impulsó a acortar su estancia, o probablemente encontró mejores diversiones en otro sitio, pero la realidad es que por fin se había ido y Allen podía respirar con tranquilidad.

Estar solo en víspera de Navidad era algo a lo que estaba acostumbrado, y hubiera seguido con su costumbres anuales (preferibles a correr tras su maestro en alguna fiesta desconocida), si no fuera por la situación. Uno de sus queridos profesores les había asignado tareas grupales para luego de las fiestas, exagerando de una manera tal que tendría que ponerse a realizarlas desde aquel día si quería llegar a tiempo para entregarlas. Era molesto y trabajoso, cierto, más cuando su herida aún le molestaba para escribir, pero el problema real residía en la persona que le había tocado como compañero de trabajo: Kanon. Su rivalidad era evidente, incluso en clases y a ojos de la mayoría del profesorado, pero no para éste en particular, que tenía la inverosímil teoría de que al obligarlos a pasar más tiempo juntos, lograrían a resolver sus diferencias.- Como si eso fuera posible..-Susurró el albino mientras caminaba hacia el baño, dispuesto a tomar una relajante ducha antes de que llegara su compañero.

Con lentitud y cuidado se quitó las prendas que llevaba, tardando algo más con la parte superior que la inferior, pero al fin pudo sumergirse bajo el chorro de agua caliente y dejar que éste se llevara sus pensamientos. Cualquiera que lo viera de éste modo no pensaría que tenía tan sólo 16 años, pues su cuerpo denotaba un trabajo físico intenso y los oscuros tatuajes que recubrían su brazo izquierdo con frecuencia le hacían pensar a la gente que había algo extraño con él. Pero lo más llamativo sin duda, era la cantidad de cicatrices que cruzaban su pálida piel, la más reciente aún no terminaba de cicatrizar y se encontraba ubicada en la parte superior de su hombro derecho, siendo la causante de las dificultades a las que el muchacho debía enfrentarse a la hora de realizar tareas o cualquier clase de trabajo. De alguna manera todo había salido mejor de lo esperado, y en la tienda en la cual trabajaba le dieron una pequeña licencia, asegurándole que tendría su puesto de nuevo una vez se hubiera recuperado. Esta había sido la mayor preocupación de Allen, pues si bien no tenía que pagar alquiler del departamento (había sido un regalo de una anciana señora amiga de Cross, que se los había dado amueblado, y seguramente continuaba a su nombre, sino los acreedores se lo habrían arrebatado hacía ya mucho tiempo), necesitaba el dinero para mantenerse.

Distraído, se tomó más tiempo de lo habitual en terminar de ducharse, siendo ya casi la hora de la llegada de Kanon cuando finalmente estuvo vestido, dejando que el húmedo cabello se secara con el calor de la calefacción. Milagrosamente, su Maestro no le había sacado demasiado dinero esta vez y por ello podía darse el lujo de mantener la estufa prendida todos esos días, disfrutando de la sutil diferencia que aquello le proporcionaba. Dejándose caer en el sillón, se dispuso a esperar el tiempo que faltaba, mirando sin ver los adornos de navidad que una de las amigas de Marian había insistido en colocar por todo el departamento. Debería haberlos quitado, pero lo había olvidado en el apuro y ahora era muy tarde.. Bueno, de todos modos no estaban tan mal y estando allí, recostado, casi pudo sentir que al fin tenía un hogar decente. Si terminaban la tarea rápido, quizás la velada no resultara tan mala como había previsto.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Miér Dic 31, 2014 3:50 am

¡Malditos profesores con sus bastardas ideas de dejar proyectos y tareas pesadas a realizar durante las vacaciones invernales! ¿Pero es que qué culpa tienen los estudiantes de que ellos sufran vidas miserables? No es a causa de ellos si en la víspera de Navidad se atragantarán con comida chatarra para llenar el vacío de su corazón, encontrando consuelo únicamente en la diversión de haber jodido los planes de sus alumnos. Claramente no son ellos los responsables de la soltería de la maestra, o que el docente de "X" materia no tenga relaciones sexuales desde Pascua del año pasado. Vaya manera de desquitarse, que para el colmo parece una costumbre universal y propicia durante esa temporada. Aunque claro, no todos son así, hay otros que inundan con trabajos a realizar en casa por puro morbo.

Y maldito mil veces el tipo que lo juntó en equipo con Moyashi, de todos sus compañeros tenía que ser precisamente con él, tras una justificación que se la pasa por el arco del triunfo. Ya le fastidiaron el pasado viaje de fin de semana a los Alpes franceses al que solo su hermana pudo asistir, quien es mucho más responsable y honestamente sin dificultad alguna a trabajar en equipo cosa que con él no resulta del mismo modo, ahora hasta debía sacrificar horas que podría pasar con su familia para poder terminar el proyecto, para así salvar la otra salida para celebrar Año Nuevo que tendría con su padre y hermana, cual no podría permitirse el arruinar.

Única ventaja de todo esto, es que prácticamente con la excusa de tener que ir a una casa ajena para hacer la tarea podía escapar el fastidioso bullicio de parientes y amigos que pueblan la suya. Con lo que le irritan las multitudes, tener que aguantar comentarios hipócritas y saludos de personas que desconoce, hasta resulta un alivio poder fugarse un par de horas, aunque por supuesto, habría encontrado un mejor pretexto para salirse que aguantar la compañía de su rival.

Para llegar a destinación, viajó en un taxi, mostrándole al conductor la dirección que tenía escrita en una hoja arrancada de la libreta de matemáticas, cortesía del albino. Como prometió regresar para antes de la cena, ya estaba preparado, vistiendo lo que usaría para la noche, en caso de que se le hiciera tarde. Llegó hasta la puerta, a la cual golpeó firmemente varias veces, en vez de usar el timbre si es que había, como dándole a entender quien era sin necesidad de anunciarse a voz.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Vie Mayo 08, 2015 8:37 pm

Sus ojos se fueron cerrando lentamente, adormecido por el cálido ambiente y la ducha, que había servido para relajar sus tensos músculos. Ciertamente no debería moverse, mucho menos limpiar como lo hizo según las instrucciones de los médicos, pero quedarse quieto no era algo que se le diera particularmente bien. Además, luego de sus experiencias de vida, conocía bastante bien su propio cuerpo como para saber cuándo había alcanzado el límite, y cuando podía extenderse un poco más. En este caso, luego de las semanas transcurridas, podía decirse que no faltaba demasiado para estar ya completamente sano. Lástima que tuviera que enfrentarse en ése estado a la persona que llegaría a su hogar dentro de poco, alguien que preferiría frecuentar cuando se encontraban en igualdad de condiciones, dadas sus frecuentes peleas.

Bueno, no tendría que preocuparse demasiado, ¿verdad? Se trataba de realizar un trabajo y nada más, completar los ejercicios planteados en el menor tiempo posible, para que cada uno pudiera dedicarse a lo que quisiera. Eso sí, bien lejos el uno del otro. Entre Cross y Kanon, podía asegurar firmemente que prefería su habitual estilo de vida solitario, que una caótica velada con ellos, por más antisocial que sonara el comentario. Si aquel testarudo profesor le hubiera asignado, en cambio, a la hermana menor del irritante peliazul, las cosas habrían sido mucho más fáciles. La dulzura de Kikyou facilitaba todo tipo de trabajo en equipo, siendo capaz el albino de comportarse de la caballerosa manera que Mana le había enseñado y sonreír abiertamente, en lugar de enzarzarse en un enfrentamiento de miradas que bien llevaban puesto el calificativo de “asesinas”. Pero no, “el tiempo lima todas las asperezas” dijo el profesor, asignándolo al gemelo menos simpático.- Ni la eternidad bastaría para eso –Masculla medio dormido, recordando el día en que ingresó al internado.

Los golpes en la puerta lo arrancan de su duermevela, levantándose del sillón con algo más de fuerza de la debida y ganándose por ello una buena punzada de dolor. Ni siquiera tenía que preguntar para saber quién era, la manera de llamar a la puerta era tan agresiva como la persona que esperaba del otro lado. Recogiendo las llaves del recipiente ubicado en la mesa cercana a la entrada, abre finalmente la puerta, encontrándose cara a cara con aquel que denominaba su rival. Cordial ante todo, se fuerza a aplicar las normas que su padre le había enseñado, dando un par de pasos hacia atrás para dejar pasar a su compañero y formando algo similar a una sonrisa. Una no muy dulce, es verdad, pero debería bastar.- Adelante –Invita con un gesto de la mano, cerrando la puerta tras el peliazul como el condenado que cierra su propia celda.- Podemos trabajar en la sala, si te parece. Iré a buscar las cosas a la habitación, ponte cómodo por favor – Muy bien, eso había sonado lo suficientemente decente si quitabas el brillo helado de su mirada. Mana, dame fuerzas, pide silenciosamente mientras se dirige a su habitación, comenzando a recoger los útiles necesarios para el trabajo.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Miér Mayo 20, 2015 2:52 pm

Chasquea la lengua a modo de gentil saludo, mientras que amablemente le dedica una dulce mirada despectiva, porque sus gestos altaneros ya no bastan, a su anfitrión. Su afable comportamiento es impresionante... Y menos mal que es época navideña, aunque uno dudaría de inmediato que las fechas que proclaman paz y amor hayan suavizado la corteza exterior de su corazón de piedra, porque todos están de acuerdo en que no les sorprendería que poseyera dos corazones: uno está destinado por entero a su familia mientras que el segundo es un emisor in-diplomático de su amargura, a no ser que temporalmente represente un tipo de Grinch japonés. Irónicamente el papel le queda demasiado bien.

No hace falta comentar que entró como si fuera su casa, yendo directamente a sentarse donde el joven albino mencionó. ¡Ah! ¿Cómo estás Allen? ¡Feliz Navidad! son frases demasiado mainstream para uno como Kanda, y como es su costumbre, se dejó olvidado dentro de un mueble de su recámara la sutileza y debajo de la cama se perdió toda su consideración, en referencia por lo que dijo en cuanto el Moyashi regresó con los útiles, mientras que por su parte había predispuesto sobre la mesa los propios objetos que trajo consigo. -"Cómo eres débil" -Primera vez desde que llegó que el mestizo profiere palabra, y lo hace para expresar una generosa dosis de su corrosivo veneno, fijando su vista zafiro en el brazo aún infortunado de Walker, brazo que recibió el impacto de una bala que pudo resultar fatal.

No podía en vez preguntarle cómo se encontraba su herida, no, para nada, eso sería demasiado bueno para uno como él. En su áspero semblante puede descifrarse un latente pensamiento: No merece ninguna clase de atención. Y profundizando en su mente, descubrir fragmentos de un recuerdo que hasta la fecha sigue incomodándolo, relacionado con cierto fatídico episodio... ¡Oh sorpresa! Celado en lo más hondo de sus pensamientos, una emoción que provoca titubee, que se sienta confundido, desconcertado... ¡Ajá! Así que el exceso de frialdad en su trato con su rival declarado es fruto de su íntimo deseo de vengarse. Pero... ¿Vengarse de qué? Si Allen no le hizo nada... Oh claro que sí, es responsable de que él...

-"Haz el resumen de la página 320 hasta la 330, yo me encargo del resto"

Impone haciendo callar toda lamentela por parte del menor, que por cierto ignoró olímpicamente. Entre más rápido terminaran los deberes, más pronto podría marcharse, eligiendo comenzar por lo más ligero, puesto que la maqueta que debían construir es un trabajo más elaborado. El consejo para todo estudiante es iniciar con lo más simple, dejando lo que estresa hasta el final.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Miér Mayo 27, 2015 3:39 am

Karma. Cruel y despiadado karma que venía a castigarlo por pecados cometidos en alguna vida pasada. Era la única explicación que encontraba al hecho de que el caprichoso destino insistiera en hacerlos encontrarse y, como si el simple cruce no fuera poco, trabajar juntos. Si hubiera sabido.. reniega mentalmente mientras recoge las cosas con mucha más lentitud de la necesaria. Si hubiera sabido ¿qué? De todos modos habría terminado viviendo en esa ciudad y asistiendo al instituto. Luego de su caótica infancia, aspiraba al menos a tener una vida estudiantil normal y esa era la única opción disponible, al menos según su maestro. Era un desastre, en ocasiones creía que quería volver loco a su aprendiz sólo por el entretenimiento que podría causarle, pero le debía la vida, de modo que siempre terminaba acatando sus órdenes. Además, no se veía en otro trabajo que aquel que actualmente efectuaba su maestro, por muy peligroso que fuera el mundo en el que se estaba sumergiendo.

Frunce el ceño al volver a enfrentar la mirada de Kanon, a pesar de sus elaborados esfuerzos por mantener una actitud agradable con su compañero, tarea hercúlea si se tenía en cuenta el agrio carácter al que se enfrentaba. Y el albino tenía, por supuesto, su propio temperamento.-  Sí, estoy mejor, gracias Kanon -Replica con una afilada sonrisa, pasando a dejar las cosas en el espacio que no estaba ocupado ya por los útiles ajenos. Sus objetos, como su ácido ego, se desparramaban aquí y allá sin consideración. Se lo esperaba, claro está, pero no dejaba de ser irritante. Apenas si acaba de tomar asiento en el amplio sillón, escogiendo por supuesto el rincón lo más alejado posible de su querido invitado. Y éste, como si tuviera la extraña habilidad de detectar sus instintos asesinos, escoge ese mismo momento para indicarle (ordenarle más bien) su parte correspondiente del trabajo.

La vena en su sien palpita peligrosamente, casi como si estuviera a punto de explotar.  Respira Allen, respira, ¿qué haría Mana en esta situación? La muda letanía no es una prueba clara de su cordura, mas resulta suficiente para evitar que comience una pelea que no podría ganar. Mejor no significaba sano, y conocía bastante bien las habilidades de su enemigo como para no tenerlas en cuenta.  La irritación da parte al desconcierto cuando observa que su parte asignada es menos de la mitad.. Dando paso a un nuevo estado de enojo. Tratándose de otra persona, habría aceptado la posibilidad de que tal reducción se debiera a su herida, considerando que aún no recuperaba por completo la movilidad del brazo. El joven de cabellos azul marino era un caso completamente distinto, sentimientos amables como la preocupación y calidez habían pasado derecho a Kikyou, sin rozar siquiera a su hermano.

Adoptando una serena máscara, llama la atención ajena con un aplauso.-  Oye, Kanda, juguemos un juego, se llama “trabajo en equipo”, ambos nos pondremos de mutuo acuerdo con lo que hay que hacer ¿qué opinas? –Su mirada desmiente la amabilidad de su tono,  al igual que el tenso ambiente que los rodea. Ideal para el trabajo, por cierto. Se levanta antes de obtener algún tipo de respuesta, dirigiéndose a la cocina en busca de un buen bocadillo, lo suficientemente bueno para aplacar la ira y suavizar el hambre, siempre insaciable en el albino.  Si no quería escucharlo, haría su parte del resumen y comenzaría por la maqueta, ignorando cualquier comentario del mayor. Tenía que terminar con esa situación, pronto.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Sáb Jun 13, 2015 6:37 pm

El tipo de cabello oxigenado había huido antes de recibir una paliza verbal, y sin embargo al final concuerda con que fue la reacción más apta para un cobarde como él. Chasqueando la lengua regresa a ocuparse de su parte del trabajo mientras que un fragmento de su mente, el cual no se concentra en su labor escolar, recita en un mantra continuo a especie de melodía de fondo: Estúpido Moyashi, estúpida tarea en vísperas de Navidad, estúpido mata de habas, estúpido profesor que se cree psicólogo, estúpida casualidad... ¿Quien falta? Ah sí. Estúpido Allen Walker.

Después de todo, lo que debe hacer no es un gran qué, así que más le vale a ese debilucho el hacer bien su parte, no desea perder más tiempo en corregir sus errores, aún cuando muy en el fondo, muy pero muy en el fondo, sabe que el albino es además de astuto bastante inteligente, pero por supuesto, es una dote que el franco-nipón jamás admitirá, y menos si se trata de su rival. Regresando a la fastidiosa tarea, aprovecha plenamente el tiempo en que se queda a solas para ocuparse en leer todo el capítulo que se auto delegó, subrayando con un marcador de tinta amarillo fosforescente las frases que más destacan y que posteriormente utilizará en su resumen. Su única preocupación será la maqueta, quiera o no ese proyecto si deberá construirlo en base a las ideas de ambos, puesto que la nota que les asignarán será en base al resultado final, no a que cosa hizo cada quien. Suspira, será una larga noche, teme que le llevará más de lo planeado, aunque sinceramente no lamenta perderse la cena familiar teniendo en cuenta que hay huéspedes indeseables. El colmo recae en que deba quedarse a dormir en el departamento del idiota...

No no, eso sí que no, aunque sean las 4 de la madrugada prefiere enfrentarse a drogadictos y pandilleros en las desoladas calles de camino a casa que compartir el mismo techo con el Moyashi. No después de lo que sucedió. Se frota insistente la sien con la mano izquierda, el solo pensarlo le ocasionó un ligero malestar.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Vie Oct 09, 2015 3:32 am

Respira Allen, respira, se ordena a sí mismo, buscando en su memoria la cálida sonrisa de Mana para alcanzar la calma. Increíble, apenas llevaba 15 minutos en su casa y ya estaba volviéndolo loco. Como siguieran así, pasarían la navidad a golpes, en lugar de disfrutar la alegre fiesta de manera pacífica, como correspondía. Y si llegaban a terminar todo a tiempo, de preferencia ambos en sus casas, separados por la mayor distancia que fuera posible para evitar un incidente. Respirando profundamente, se dispone a preparar unos sándwiches, tomándose un poco más de tiempo del debido para hacer distintas variedades y, por supuesto, ignorar olímpicamente al peliazul que se encontraba a sus espaldas.

Cuando termina, tiene dos bandejas llenas hasta arriba de los pequeños bocadillos, no dudando en comer uno antes de dejar una de las bandejas en la parte libre de la mesa y acomodando la otra a su lado en el sillón. Su apetito voraz, poco acorde con su contextura física, es el que lo hace acaparar dicha parte de la comida, no por egoísmo ni ninguna razón similar, sino simplemente porque suele comer el doble o triple que el resto de las personas que lo rodean. Aunque, por supuesto, los modales inculcados desde pequeño le ganan a la molestia que siente por Kanon, razón por la cual la otra bandeja descansaba cerca de él. Por supuesto, por su mente habían cruzado mil y un maldades destinadas a vengarse, entre ellas, colocar algo desagradable en la comida destinada a su “invitado”, pero desistió de hacerlo. En primer lugar, porque no era algo de lo que Mana estaría orgulloso. Aunque se lo merece. Y en segundo lugar, porque podría terminar él mismo ingiriendo alguno de los bocadillos arruinados, situación que no le apetecía en absoluto. Mejor esperar a estar sano, arruinar comida no valía la pena si luego podía golpear libremente al peliazul.

Sin dejar en ningún momento de comer (de hecho, la pila de bocadillos a su lado disminuye a una velocidad alarmante), comienza a leer la parte que le habían designado y que él mismo se tomó la molestia de ampliar hasta que abarcara la mitad del texto, dejando reposar el libro en sus rodillas. Subrayar se tornaba difícil cuando un brazo se encontraba aún sensible y el otro no dejaba de alcanzar comida a su boca, mas de alguna manera se las ingenia, si bien le toma algo más de tiempo del usual. No es hasta que levanta la vista hacia el reloj y observa la hora que abandona el placer de la comida, dedicándose por completo a la tarea. Las agujas señalaban firmemente las 11 p.m. y ése era suficiente aliciente para que el albino apresurara su lectura todo lo posible, dispuesto a librarse del otro joven antes de que dieran las 12. Se negaba completamente a pasar Navidad en compañía de Bakanda, terminaría antes de la medianoche aunque perdiera el brazo en el proceso.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Miér Oct 28, 2015 7:25 pm

No se inmutó al regreso del albino, aunque si tuvo una ligera noción de sus movimientos, completamente absorto en sus deberes intencionado a finalizarlos cuanto antes, y menos mal que la paz entre ellos duró inimaginable e increíblemente mucho más de lo que suelen quedarse en vía neutral, aún y en presencia de sus demás compañeros de clases, sobretodo si entre ellos se incluye su hermana menor. Es todo un nuevo récord para los Guiness.

Repentinamente cierra el grueso libro provocando un rumor sordo, insensible a la reacción del ajeno, en el gesto de haber terminado. Antes de pasar a lo siguiente, que es leer los requerimientos que exigen para hacer la maqueta, tratándose del trabajo más pesado que podrían haberles dejado a realizar en vísperas navideñas; puede permitirse una pausa que bien se lo merece, además de ahora sí darle una oportunidad a la bandeja de bocadillos que hasta ese justo momento había ignorado en su totalidad, del mismo modo en que desdeñó al anfitrión que los preparó.

Toma uno de los bocadillos y lo controla por todos lados, cual catador de vinos revisa la consistencia, el color y el aroma, asegurándose de que no tuviera nada sospechoso, antes de dar una mordida. A esta le siguió otra, y una más, hasta que desapareció de sus manos. En ningún instante expresó gusto o desprecio por la comida, su semblante manifestaba la misma emoción que una hoja en blanco. Con un segundo bocadillo viajando de su mano hacia sus labios y retornando a su posición inicial, repasa todo lo que redactó, corrigiendo alguna que otra falta ortográfica o puntuación errónea que se le hubiera escapado. Poco después, no obstante también aquello esté listo, continua revisando las páginas de su cuaderno, sirviéndole solo para enmascarar un curioso gesto: a ratos observaba discretamente al peliblanco desde el rabillo del ojo.

Desiste de tomar un cuarto bocadillo, de lo contrario se arruinaría el apetito antes de la cena, aunque al veloz transcurrir de los minutos ve alejarse cada vez más el cumplimiento de su promesa hecha a Kikyou, aquella que dictaba llegar a la hora citada. Chasquea la lengua con fastidio y sin advertencia alguna se deslizó hasta su lado, arrebatándole entonces tanto el libro como la libreta para por sí mismo descubrir donde ha interrumpido al muchacho y de ahí continuar. Su única respuesta cual sentenció silencio a todo reclamo fue "Eres lento" plus "No tengo toda la noche" más la realidad es otra. Será que Allen Walker  recibirá un milagro de Navidad, o el Espíritu natalicio tiene la única chance de hacer mella en la tosca personalidad de Kanda, aconsejándole ayudar a su compañero en dificultad a finalizar su parte de la tarea, no sin el gentil recordatorio de lo acontecido aquella noche.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Vie Ago 26, 2016 4:47 am

Había al fin alcanzado un buen ritmo de trabajo, animado por la idea de terminar lo antes posible el resumen y la maqueta, de modo que ambos pudieran pasar el resto de la noche en los lugares que realmente querían estar y con personas que les agradaban. O bueno, al menos Kanda, puesto que él pasaría las fiestas solo, pero prefería leer a tener una mirada asesina pegada a su cuello durante el día más festivo del año. Quizás podría salir a pasear y ver las vidrieras decoradas… Una sonrisa adorna espontáneamente su rostro, de esas que nacen del Allen real, no de la máscara que suele llevar el 99% del tiempo. Y así, tan naturalmente como se forma, desaparece cuando un brusco tirón viene a arrancarle su trabajo de las manos.

-Kanon, puedo hacer mi propio trabajo, no me falta tanto para terminar.. ¡Y tú también te tardaste bastante! – Reclama con irritación ante la intervención del contrario, intentando recuperar su material de estudio sin demasiado éxito. Que pudiera mover el brazo sin dolor no significaba haber recuperado su fuerza habitual, requerimiento obligatorio a la hora de lidiar con el insoportable ser que se había sentado a su lado, decidiendo de manera unitaria que no era lo suficientemente eficiente para realizar la tarea. Ni siquiera es capaz de procesar esa inquietud, extraña pero no del todo desagradable, que lo invade al sentir la calidez proveniente del costado ajeno, puesto que el enojo lo supera. Si algo no puede soportar el albino, es sentirse o ser inútil en una situación, algo que su compañero acaba de dejar completamente en claro al arrebatarle su parte asignada. Voy a matarte, juro que voy a matarte.., una vena late en su frente al ritmo de su letanía asesina mientras se levanta bruscamente del sillón.- Comenzaré con la maqueta entonces –Expone sin esperar el consentimiento ajeno, rebuscando entre los papeles hasta que da con las indicaciones correspondientes.

~   º  ~    ~   º  ~   ~   º  ~   ~   º  ~    ~   º  ~   ~   º  ~  ~   º  ~    ~   º  ~   ~   º  ~   ~   º  ~  

Aferrando la pequeña botella de sake, ahora vacía, se dirige a la cocina en busca de una nueva bebida, bastante más alegre de lo que se encontraba anteriormente. ¿En qué momento había comenzado a tomar? No podía recordar exactamente el punto de estrés que lo llevó a recurrir a las bebidas que había ocultado de su maestro y que ahora se disponía a consumir con tanta confianza. Tal vez fuera la discusión acerca del ángulo en que deberían enfocar la maqueta, o aquella otra disputa sobre su capacidad de pegar correctamente los materiales.. O la simple idea de que su tiempo junto al peliazul estaba bastante más lejos de terminar de lo que había supuesto. Fuera cual fuera la razón, se había encontrado abriendo la botella antes de ser consciente de ello, apoyando el delicado envase vacío sobre la mesada antes de buscar algo más.

Para ser un menor de edad, que se suponía no debía tener acceso a semejantes substancias, la resistencia alcohólica de Allen era sorprendentemente alta, resultando realmente difícil embriagarlo lo suficiente para alcanzar ese punto achispado que era tan divertido a ojos externos. Sin embargo, el sake ligero, sumado a los medicamentos que estaba consumiendo, habían hecho mella en su consistencia, permitiéndole llegar a la alegría del momento con muchísima más rapidez de la usual. Normalmente, habría tomado más de una botella llevarlo a ese punto y ni siquiera lo habría hecho al estar bajo una medicación tan fuerte, pero el estrés tiene efectos extraños en las personas, habiendo borrado en este caso, la conciencia sobre su propia salud y seguridad. ¿ Qué es lo peor que puede pasar? se pregunta con diversión mientras su mirada se topa con una botella de champagne que ilumina su expresión.

-Ya casi terminamos ¡Es momento de celebrar! –Establece con determinación, siendo su chispeante energía y la fácil sonrisa la única prueba de que no se encuentra como debería. Destapa la botella con una risita, sin molestarse en agarrar al menos una copa o limpiarse la mano que ha quedado impregnada de espuma, consecuencia propia al descorchar una bebida semejante. Beber directamente del envase, eso era lo que se hacía en esas ocasiones, claro que sí. Se deja caer en el sillón ni bien encuentra un espacio libre, que resulta a poca distancia de Kanon, comenzando a lamer los dedos  cubiertos por el líquido dulzón sin molestarse en obtener consentimiento alguno del mayor. Al contrario, lo observa con manifiesta diversión, procediendo luego a pasar la lengua por el filo de la mano, hasta llegar a la punta del meñique sin tener consciencia alguna de que sus acciones podrían malinterpretarse como una abierta provocación. Estaba relajado y feliz, ¿qué más importaba?
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Miér Ago 31, 2016 1:57 pm

La fuerza de las palabras puede ser devastante.

Kanon lo sabía demasiado bien, incluso a menudo empleó de ella sin escrúpulos, complaciéndose íntimamente con el poder que regentaba. La lama de su espada no era tan filosa como podía serlo la lengua, no era tan fría como podía serlo el ánimo, no era despiadada como podía serlo una palabra. La voluntad conocía perfectamente su propósito, y lo obtenía con cuanta energía tuviera a disposición en el cuerpo, y determinada proseguía en su camino, hasta su conclusión, hasta la meta final.

Ácido, de sus labios había destilado veneno como desde una canaleta cae la lluvia durante las tormentas, consciente de que aquello era el único modo para salvaguardar el propio espíritu de las preguntas, de interrogantes inútilmente tediosas. No quería problemas, no quería ataduras. En realidad ya poseía cuanto le hiciera falta, su familia, no deseaba nada más. O mejor dicho, no podía pretenderlo, y quien conoce de ser impotente no extiende siquiera la mano en el intento de tomar algo. Propio por esto se esforzaba en tal arte en el mejor de los modos, continuamente y sin ninguna consideración. ¿Porqué tendría que ahorrar a quien sea? ¿Por vana cordialidad?

Todos son iguales, también igualmente los trataría él. Inclusive aquel Walker, ese maldito, ese moyashi sin espina dorsal. Aquel muchachito que, haciéndose como jactando de un terrible sufrimiento, lloriqueaba sin realmente ponerle remedio, en lo más mínimo, al asunto. Parecía que él fuera el único afligido de cualquier mal. Vaya drama queen, vaya ser particularmente mezquino e insoportable. Irritante más allá de cada medida. Lo desafiaba, continuaba a hacerlo, con aquella peste bajo la nariz digno de sus connacionales. Los ingleses tienen la desagradable manía de creerse malditamente superiores y el Moyashi no difería cierto en esto, propio no.



Disfruta del momento en el que su fastidioso compañero de equipo se ausenta a quien sabe donde para relajarse un poco, o por lo menos hacer el intento, estirando los músculos con ejercicios de stretching, al culmine provocando que las articulaciones de sus dedos crujan por entrelazar sus propias manos, haciendo presión en los puntos de acoplamiento al estirar los brazos hacia el frente. El momentáneo silencio fue una bocanada de paz que atenuó el nivel rojo de su límite de paciencia. No veía la hora de largarse de ahí. No veía la hora de despertar de esa pesadilla.

Gruñe por lo bajo cual bestia enjaulada, y cómo no, el regreso del albino comportó otra dosis de irritación pura al 100%, plus una botella en mano que no preveía nada de bueno. -"Celebrar una mi*rda" -Replica sin miramientos, deshaciéndose en bufidos mientras guarda en la mochila los libros que ya no le son útiles. El Moyashi estaba más raro de lo normal, pero por supuesto, a causa de la bebida. Condenado borracho de mier... Es tal la desesperación de volver a casa que inclusive le cansa pensar en otros sinónimos imprecatorios. Quizás se ampare a un repertorio mejor conocido, el vocabulario japonés, eso le facilitaría las cosas, tanto no lo está insultando en voz alta.

¡Ah! Pero lo que sucede a continuación es peor de lo que habría temido jamás.

¿No podía haberse buscado otro lugar donde sentarse? Como por ejemplo, no lo sé... ¿El suelo, quizás? Nah ¿Para qué?

¿Invade su espacio personal? Para nada. Acomódate.

¿Acaso se da cuenta de lo sugestivo que está siendo con aquel gesto?

¿Acaso se da cuenta de que Kanda no puede dejar de verlo?
Hipnotizado por sus movimientos, sigue atento y en un tenso silencio el desplazamiento de la lengua ajena que recoge la humedad sobre su piel...

-"Kusokurae!"

Estalla cual volcán en erupción y en un chasquido le arrebata la botella de la mano, sirviéndose directamente de la boquilla de ésta para ingerir el alcohólico líquido que espera ayude a aplacar el naciente ardor en su cuerpo. No se percata del beso indirecto, más no es que le importe en ese instante, prefiriendo beber todo su contenido de un tiro, como si fuera agua, muy para el descontento de su anfitrión, a quien impide de recuperarla. Al terminar se siente ligeramente mareado y una extraña calidez colma desde sus mejillas hasta cubrir en ardor sus orejas. También siente la garganta caliente y una leve presión en el pecho. Deja rodar la botella vacía por el suelo mientras que con la mano contraria suprime el inicio de un ataque de hipo.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Mar Sep 27, 2016 12:13 am

Quien dijera que la felicidad no podía venir en botella, es que no había tomado un buen champagne francés. Ese es el pensamiento principal de Allen mientras saborea el burbujeante líquido que impregna sus dedos, con la mirada extrañamente fija en su compañero. El alcohol modificaba su habitual reaccionar, eso era claro, puesto que de no estar tomando (y en recuperación) habría recurrido a los puños como método de comunicación con su queridísimo acompañante, método que había resultado efectivo en muchas ocasiones anteriores. Sin embargo, el consumo de bebidas espirituosas ha anulado sus filtros y ahí está, sentado a escasa distancia de la persona que es capaz de sacarlo de quicio con su simple presencia. Y por algún motivo desconocido, no puede dejar de contemplarlo por entre las pestañas pálidas mientras continúa su deliciosa tarea de limpiarse la mano. ¿Usar una servilleta o toalla? No, sería un desperdicio, además su maestro siempre decía que el champagne sabía mejor sobre la piel.. Aunque nunca aclaró sobre la de quién.

De la botella apenas había llegado a dar un corto trago, disponiéndose a continuar luego de remover el líquido de sus dedos mas sin llegar a lograrlo.  Es más, apenas había apartado el último dedo de sus labios, recorriéndolo con deliberada lentitud como si eso pudiera molestar aún más a Kanda, cuando éste le arrebata su preciada posesión.- Bakanda ¿qué crees que haces? –Reniega molesto, estirándose para recuperar la bebida sin demasiado éxito. Bueno, tampoco es que sus reflejos sean la gran cosa con semejante mezcla en el torrente sanguíneo, pero continúa intentando de todos modos. Su “paz líquida” era lo único que estaba haciendo tolerable la noche.- Oye, detente, que vas a acabártela.. ¡Kanon! –Sus ojos siguen lentamente desde el envase de vidrio, que rueda por la alfombra de la zona de estar hasta repiquetear en las baldosas de la cocina, esperando a que se detenga para volver su atención hacia el molesto peliazul.

¿Cómo se atrevía? Él, que por fin encontraba una manera de no intentar degollarlo (o lanzarlo por el balcón, lo que sucediera primero) y él se la quitaba. –¡Te la has bebido toda! –Reclama intentando incorporarse, puesto que el forcejeo lo había dejado prácticamente recostado sobre el regazo ajeno. Con el ceño fruncido, utiliza su brazo bueno para levantarse, manteniendo el apoyo sobre el pecho del mayor en su búsqueda de equilibrio y consiguiendo con aquel movimiento quedar a la altura de su rostro. Recién entonces observa el sutil color que adorna las mejillas de su rival, así como el sonidito que intenta ocultar. Se le escapa una risita, olvidando el malhumor momentáneamente para picarle la mejilla a Kanon con aire divertido.- Oh mira, tienes toda la cara roja –Murmura olvidando cualquier noción de espacio personal o su instinto de auto-preservación, ya que estábamos, porque nadie en su sano juicio se quedaría a escasos centímetros del rostro del mayor de los Lefait, al menos no si pretendía llegar a viejo.- Bakanda está sonrojado ~ -Feliz en su ignorancia del peligro, canturrea sin dejar de tocarle con el dedo índice.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Jue Sep 29, 2016 1:07 am

Experimenta una extraña sensación. Un leve entumecimiento invade su cuerpo mientras que el ardor inicial en la garganta apacigua, cual lo induce al sueño. Y por más contradictorio que suene, su mente se sume en un clima de efervescencia. Cabeceó una única vez, abriendo y cerrando los párpados con insistencia, casi le diera fastidio la intensa luz de la habitación. Se siente acalorado, y eso es decir poco, podría al menos desabrocharse los dos primeros botones de la camisa con tal de respirar, si no fuera porque el peso ajeno le impide realizar aquel preciso gesto.

Ah... El comportamiento infantil del fastidioso inglés no es de ayuda, de hecho, su sola presencia lo molesta. Gruñe o musita con un bufido irritado cada vez que el Moyashi hunde el índice en su mejilla, el clásico poke que provocaría tomar su mano y doblarle el dedo hacia atrás hasta luxar el hueso. Un sonido de advertencia que no obtiene el efecto esperado. Siente su peso encima, no obstante carece de la intención por apartarlo, y eso que tendría todo el derecho de hacerlo. Puñetazo incluido.

Yu se siente aturdido. Despertó abruptamente de un profundo sueño que lo ha dejado desorientado. Pero él no estaba durmiendo. Solo cometió el grave error de ingerir una gran cantidad de alcohol de alto grado en un shot largo. Cállate Moyashi. Piensa. Y se limita a eso. Lo deja hacer. Se queja pero no hace nada por remediar. Lo tiene delante en una peligrosa cercanía. Allen Walker está a su alcance. Su voz. Su rostro sonriente. El calor de su cuerpo. Su aliento impregnado de licor golpeando el propio.

Levantó la mano en un movimiento repentino casi quisiera de veras golpearlo, en cambio la apoyó gentilmente sobre la frente del albino para apartarle el cabello. Luego, tras haberlo escudriñado por un momento, le pasó la misma mano por detrás de su nuca, colándola entre sus finas hebras y apretó fuertemente los mechones entre los dedos. Vanagloriando su ánimo áspero lo jala hacia sí y entonces...

Todo acontece en un instante.

Ocultos sus zafiros bajo los párpados, luego de una brusca colisión, sus labios entreabiertos entraron en contacto con los ajenos provocando cálidos escalofríos.
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Allen Walker el Lun Ene 30, 2017 8:22 pm

Todos los seres vivos tienen algo llamado “instinto de supervivencia”. Desde los más diminutos insectos hasta los mamíferos más grandes que pudieran habitar el planeta, incluso los extintos dinosaurios, eran capaces de mantenerse con vida no sólo gracias a la alimentación y refugio, sino guiados por un importante precepto: Evitar, en la medida de lo posible, las situaciones que pudieran sumirlos en peligro de muerte. Ya fuera encontrar refugio en una zona peligrosa o evitar al depredador más peligroso, años de evolución habían instalado en lo más hondo de todos los seres vivos tal instinto. Todos, excepto Allen Walker.

Bien, hemos de reconocer el hecho de que se hallaba bajo el efecto de un combo peligroso entre narcóticos y alcohol, pero de ahí a meterse en la boca del lobo sin más, casi diríamos que rayaba en la estupidez. Irritar a Kanon era deporte habitual, uno de sus placeres en la vida gracias al estrés que lograba provocarle el nipon, mas aquellas batallas se mantenían en un rango variado de violencia, fuera física o verbal, que servía para mantener todo dentro de los límites. Entonces ¿qué demonios hacía tocándole la mejilla de esa manera, cual si fuera el mejor de sus amigos? Perdida toda inhibición, el albino demostraba una naturaleza juguetona y ciertamente atrevida que pocas personas, o ninguna, habían sido capaces de observar. Una vez más, su enemigo sacaba lados ocultos de él y de la clase que hubieran hecho que el inglés saltara del balcón, si es que enterrar la cabeza en el hoyo más cercano no estaba disponible. Claro que para eso debía recuperar el sentido común, y ahora carecía de él por completo.

-Pobre Bakanda, ¿es que tienes calor? –Sus dedos viajan a los botones de la camisa ajena, deteniéndose allí en una duda momentánea cuando siente la caricia sobre su frente. A decir verdad, él también estaba algo acalorado, lo nota cuando siente la frescura acariciar su rostro cuando los cabellos se apartan. Un chispazo de lucidez asoma en su mente,  recordándole que con menos capaz de ropa menos calor tendría.. Y por supuesto apartarse de la figura del mayor ciertamente ayudaría, mas antes de que pueda efectuar ninguna de las dos, siente el tirón en la nuca que le obliga a inclinar la cabeza hacia atrás.- Oye..-Su mirada se fija en el rostro ajeno, perdiéndose en el aire el resto de su réplica ante la expresión del moreno.

Quiere decir algo más, sabe que debería empujarlo, golpearlo o señalar que de cerca esos iris azules eran dos pozos profundos, enmarcados por pestañas a juego.. Y en su delirio, se atreve a pensar que Kanda tiene bonitos ojos, de la clase que querría mirar con más detenimiento. El beso llega antes de que pueda procesar qué sucede, adueñándose el mayor de sus labios con el aire dominante que lo caracteriza. Parpadea un instante sin comprenderlo, antes de descubrir que su cuerpo traicionero responde al contacto, amoldándose a la figura ajena mientras sus ojos se pierden tras el marco pálido de sus pestañas.

Un escalofrío lo recorre, acomodándose para profundizar aquel contacto. Una parte de sí insiste en que no es suficiente, por lo que se levanta lo necesario para sentarse sobre el peliazul, dejando que sus piernas descansen una a cada lado de las del contrario.- Estúpido bakanda –Murmura contemplándolo mientras los dedos de su mano sana, que parecen tener vida propia, desprenden los dos primeros botones de la camisa de Kanon y se deslizan sobre la piel ardiente que la tela ocultaba. Aún guiado por el impulso, deposita un suave beso justo donde late el pulso, siguiendo la línea de la mandíbula hasta que vuelven a encontrarse a la misma altura. Esa atrevida parte de su interior se retuerce con la imagen que tiene frente a sí, mostrando un deseo de verlo de esa manera que no sabía que poseía. Y quería más. No sabía qué, pero más.

Despacio, se inclina sobre aquel que denominaba como su mayor enemigo y le muerde suavemente el labio inferior, en una mezcla de venganza por las acciones anteriores y tímida invitación..
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Miér Mayo 31, 2017 10:17 pm

Pocas eran las personas que, no obstante todo, no obstante fuesen tocadas con su veneno, continuaban impertérritas a estarle cerca en un modo u otro. Quien lo había intentado o terminó en el suelo pisoteado con mayor ardor o simplemente le había dedicado una tal indiferencia de revelar su inmediata derrota. Teniendo en cuenta a su madre, su padre y su hermana menor como caso aparte, únicamente dos personas se insinuaron dentro de él, con discreción, como una espina en las encías.

No dolía, pero era terriblemente fastidiosa.
Y Allen era uno de estos dos.

Por cuántos esfuerzos Kanon hiciera con la lengua para removerlo, no venía fuera, en ningún caso. Permanecía allí, a torturarle la carne y a punzar la conciencia con su presencia, volviéndolo aún más histérico de como no lo fuese ya por su cuenta. Y es entonces cuando gritaba, cuando el alma negra vislumbrante entre las palabras de hastió venía fuera prepotentemente, en cada puño que reservaba al rostro del otro.

Aquel odio era lo más genuino que haya probado jamás.

La expresión adolorida y cabreada que el Moyashi le dirigía cada vez, cuando estaban en el suelo hundidos en polvo y suciedad, le resultaba tan verdadera, real, que habría sido intenso cuanto un orgasmo hacérsela ver, restregársela en la cara, y revelar así toda su hipocresía hábilmente escondida. Era tan difícil pretender un poco de sinceridad de las personas, pero el británico las superaba de veras a todas en cuanto a testarudez, y eso era malditamente irritante. Porque, si las otras personas por lo menos tenían la decencia de estarle lejos, Moyashi incluso pretendía de estar con él, y obtener de su parte aquello que ningún otro reclamaba: Un motivo. Un porqué.

Por esto lo detestaba, por esto le era imposible soportarlo. A parte cuando a su vez se colmaba la boca de improperios y lo golpeaba como si fuese una especie de pequeño demonio. Que de esto pasara a buscar otras vías con las cuales ver el verdadero rostro de Allen no se lo justificaba racionalmente. Tal vez, quizás, deseaba solo que su victoria fuera más aplastante, humillante para el otro. Entonces se habría explicado el motivo de tanto ensañamiento contra el inglés. Las situaciones extremas, si...
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Re: No tan dulce Navidad [Priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Tema Cerrado el Sáb Jul 01, 2017 7:00 pm

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